Guatemala. Comunicado de FGT ante captura de otro lider de la Resistencia de Santa Cruz Barillas

POR LA DEFENSA Y EL DERECHO IRRENUNCIABLE DE LOS PUEBLOS
Denunciamos la captura ilegal de Bernardo Ermitaño López
El día de hoy se convocó para la audiencia pública de los presos políticos de Barillas, Adalberto Villatoro, Francisco Juan y Arturo Pablo. Acompañaron en la audiencia población de las comunidades para poder conocer el fallo de la demanda que se lleva en contra de los líderes encarcelados por defender sus derechos. En lugar de recibir la noticia de la liberación de los mismos el líder Bernardo Ermitaño López es detenido ilegalmente, según personas presentes al momento de su captura.
Estos hechos, contrarios al estado de derecho, no pueden seguir llevándose a cabo de manera impune ante los ojos de una ciudadanía del campo y la ciudad más atenta al desempeño y ejercicio de los funcionarios públicos. Debe seguirse el debido proceso. Acabar de una vez con la criminalización.
Repudiamos este hecho y nos solidarizamos con las familias de todos los presos políticos que se han dedicado a la defensa de sus bienes naturales; y a rechazar la imposición de un “modelo de desarrollo” insostenible y abusivo, contrario al Buen Vivir de los Pueblos.
Guatemala, 01 de junio 2015

Guatemala. Comunicado urgente de CONGCOOP


COMUNICADO URGENTE03 Junio 2015

Las Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas aglutinadas en CONGCOOP: rechazamos de forma enérgica, las pretensiones de sectores oscurantistas por implantar un clima de violencia política en el país, con el único fin de generar anarquía y confrontación aprovechando el vacío de poder político, que el desgobierno corrupto del militar Otto Pérez Molina ha provocado con el latrocinio de la cosa pública, militarización del Estado y la serie de medidas impopulares impuestas durante su gestión.

Al lamentar los crímenes de los Abogados: Xiomara Odeth Reyes Barrera y Francisco Palomo, expresamos nuestra solidaridad a sus familiares y alzamos nuestra voz de alarma y condena, por la sucesión de hechos políticos y sociales que parecen estar conduciéndonos a la vorágine violenta que los guatemaltecos hombres y mujeres sufrimos en el pasado reciente.

Si bien, los crímenes de los Abogados referidos, parecen acaecidos en circunstancias diferenciadas, ambos apuntan a un patrón de impunidad, ausencia de autoridad y a una agenda criminal que amenaza a la sociedad nacional. Detener la ola violenta implica la salida de Pérez Molina y Alejandro Maldonado Aguirre, ambos hicieron su carrera política en el ejercicio de gobiernos responsables de crímenes de Estado y por tanto no son dignos de confianza social y en definitiva no se trata de políticos inspiradores de principios democráticos.

Por último emplazamos a las fuerzas sociales a rechazar la violencia, señalar a los corruptos, aislar a los violentos y continuar demandando la salida de Pérez Molina y su cohorte, única posibilidad de un ordenado proceso de transición democrática. Guatemala junio 2015COORDINACION DE ONG Y COOPERATIVAS CONGCOOP

Guatemala:LA CONVERGENCIA POR LOS DERECHOS HUMANOS REPUDIA EL ASESINATO DEL ABOGADO FRANCISCO PALOMO TEJADA




La garantía de un sistema de justicia independiente es la posibilidad de que los operadores de justicia puedan realizar su labor sin miedo a las represalias o a los intentos de corrupción. Este día fue asesinado por individuos que conducían una moto, el reconocido abogado Francisco Palomo Tejada.
Este vil asesinato se suma a la de varios abogados y, en particular, los de Lea de León (14 de febrero de 2013) y de Patricia Chin (8 de diciembre de 2014) con modus operandi similares y en la misma zona de la ciudad. A pesar de que el Ministerio Público planteó la creación de una fiscalía especializada para esclarecer estos hechos; hoy, la ciudadanía y el gremio de abogados sufren un acto de violencia que tiene efecto intimidatorio.
Es altamente preocupante, que los hechos de violencia se hayan incrementado a partir del vacío de poder generado por las renuncias derivadas de las denuncias de corrupción. Esto se suma al aumento de los actos de violencia desde el 30 de mayo, las agresiones contra manifestantes del movimiento ‪#‎RenunciaYa‬ y el ataque a la propiedad de un miembro del Colectivo “La Voz” en Quetzaltenango.
Por esto:
Nos solidarizamos y extendemos nuestro pésame a la Licda. Lucrecia de Palomo y a la familia del abogado.
Exigimos la inmediata investigación de este vil asesinato, así como de todos los hechos de violencia que tienen como objeto desestabilizar al país. Esta investigación debe ir más allá de los autores materiales, por lo que sugerimos que se solicite la intervención de CICIG.
Rechazamos todo intento para instalar el discurso del odio y dividir a la sociedad guatemalteca.
A la ciudadanía guatemalteca que no se deje amedrentar y continúe en su movilización en rompimiento del miedo.


Guatemala, 3 de junio de 2015

Crisis Sistema- Mundo: Una mirada crítica-prospectiva de su impacto en Nuestra América





Entre los días 9 y 11 de marzo de 2015, una veintena de intelectuales nacidos o actualmente residentes en países de América Latina y el Caribe se reunieron, con el apoyo del Partido del Trabajo (PT), en un taller internacional en la Ciudad de México que tenía como objetivo analizar las superpuestas crisis que caracterizan al cada vez más globalizado sistema capitalista mundial para a partir de ese análisis identificar y sintetizar los escenarios más probables en los que en el futuro relativamente cercano se desarrollarán las luchas de nuestros pueblos y naciones, así como de algunos gobiernos latinoamericanos y caribeños. 

Los participantes de dicho taller fueron Ángel Guerra (Cuba), Arantxa Tirado (Estado español), Darío Salinas (Chile), Esteban Rivero (México), Fernando Sánchez Cuadros (Perú), Gilberto López y Rivas (México), Héctor Díaz-Polanco (México), John Saxe-Fernández (México), Jorge Casals (Cuba), Jorge Veraza (México), Josefina Morales (México), Katu Arkonada (País Vasco), Lila Molinier (Paraguay), Luis Suárez (Cuba), Marco Gandásegui (Panamá), Nayar López Castellanos (México), Omar González (Cuba), Raúl García Linera (Bolivia), Silvina Romano (Argentina), Tamara Barra (México).
Asimismo el equipo de coordinación del taller conformado por Ángel Guerra, Katu Arkonada, Luis Suárez Salazar y Omar González, se encargó de la redacción de la versión final de este documento a partir de los contrastes que se hicieron con diversos partidos de la izquierda latinoamericana y caribeña, y los aportes que llegaron por escrito desde varios países. A continuación se presentan las principales conclusiones en forma de documento que pretende ser un insumo para el debate entre los partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales e intelectuales de Nuestra América.
1.- Diríase que es un lugar común en el pensamiento de la izquierda social, política e intelectual de diferentes partes del mundo, el reconocimiento de que las superpuestas crisis que caracterizan al cada vez más globalizado sistema capitalista mundial, tendrán un impacto devastador en el históricamente desigual y distorsionado desarrollo económico, social, cultural, sostenido y sustentable de nuestros diferentes países.
2.- Si consideramos que, a partir del 2008, el epicentro de esas crisis –definidas como periódicas o cíclicas por los clásicos y otros pensadores marxistas y no marxistas- se ha localizado en los estados integrantes de la llamada “tríada del poder mundial” --Estados Unidos (EEUU), Japón y la Unión Europea (UE)--, comprenderemos que tales impactos han sido y serán particularmente severos en aquellos países subdesarrollados, periféricos o semiperiféricos de África, Asía, América Latina y el Caribe, así como del Sur y el Este de Europa, estructuralmente dependientes de las potencias imperialistas.
3.- Sin negar los crecimientos que en los años más recientes se han producido en los indicadores económico-sociales de determinados países latinoamericanos y caribeños, ni los avances conseguidos en la eliminación de ciertas secuelas políticas, económicas, sociales e ideológico-culturales de las contrarrevoluciones y las contrarreformas neoliberales, esas crisis del sistema capitalista-mundo también tendrán repercusiones negativas en los diferentes procesos de cambios favorables a los intereses nacionales y populares que, con diversos horizontes programáticos, se han desplegado en varios países de América Latina y el Caribe desde finales del siglo XX hasta la actualidad. De igual manera, en los esfuerzos que se vienen realizando para actualizar el modelo de la transición socialista cubana, en medio de las enormes dificultades derivadas del criminal bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos, que continúa esencialmente intacto, así como de otras agresiones contra el pueblo cubano.
4.- Los distintos desenlaces de estos y otros procesos --que pueden ser catalogados como nacionales por su forma, pero continentales y globales por su proyección externa--, también influirán en la evolución de los promisorios proyectos de concertación política, cooperación e integración económica, impulsados en el decenio más reciente por diversos gobiernos latinoamericanos y caribeños, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
5.- De lo antes dicho, y de otros aspectos que veremos posteriormente, se infiere la importancia que tiene para la elaboración de las estrategias y las tácticas de los movimientos sociales y políticos de raigambre popular, así como para los gobiernos revolucionarios, reformadores o reformistas instalados en América Latina y el Caribe, el análisis crítico-prospectivo de la evolución de las crisis del sistema capitalista mundial y de los diferentes procesos que tienen lugar en el sistema internacional y, específicamente, en el subsistema interamericano. Igualmente, el esclarecimiento de las diversas estratagemas contrarrevolucionarias que en el futuro previsible emprenderán los gobiernos permanente y temporales de los Estados Unidos, ya sea de manera unilateral o concertada con sus aliados de diversas partes del mundo, con vistas a tratar de recomponer y prolongar durante el presente siglo su dominación global, especialmente sobre el Sur político del continente americano.
6.- Para contribuir a la elaboración de este tipo de análisis, y contando con el decisivo apoyo del Partido del Trabajo (PT) de México, nos reunimos en la capital de este país, durante los días 9, 10 y 11 de marzo del presente año, una veintena de intelectuales nacidos o actualmente residentes en países de América Latina y el Caribe. Nuestro objetivo primordial fue identificar y sintetizar los escenarios más probables en los que se desarrollarán las luchas de nuestros pueblos y naciones en el futuro relativamente cercano, así como de algunos gobiernos latinoamericanos y caribeños. Luchas orientadas, en lo fundamental, a defender los derechos de la Madre Tierra (Pachamama); garantizar la satisfacción de los derechos humanos individuales y colectivos para todas y todos los habitantes de nuestro continente; distribuir equitativamente las riquezas; edificar democracias étnica, social y culturalmente participativas y representativas; defender la independencia y la soberanía nacional-popular y la autodeterminación de los pueblos; y convertir en realidad los sueños de las y los próceres y mártires que ofrendaron sus vidas y su inteligencia durante las heroicas y aún inconclusas luchas por alcanzar las que José Martí llamó “primera” y “segunda” independencias de Nuestra América y, en particular, de El Libertador Simón Bolívar, quien escribió, tan temprano como en 1815: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria.”
7.- La importancia de significar y analizar tales escenarios está dada por la complejidad de la situación actual, por la necesidad de conjugar la praxis con la elaboración y sistematización de un pensamiento crítico y descolonizado, que enriquezca la teoría revolucionaria precedente, y porque en algunos estados nacionales y plurinacionales de América Latina y el Caribe se vienen construyendo esperanzadoras alternativas al capitalismo subdesarrollado y dependiente aún instaurado en esta zona del mundo. Tal concurrencia de realidades ha convertido a Nuestra América en un campo de batalla en el que se enfrentan los diversos proyectos emancipatorios de los pueblos, de las naciones y de algunos gobiernos, con las pretensiones de los representantes de los sectores hegemónicos de las clases dominantes de revertir los avances que se han obtenido, así como de reinsertar a sus respectivos países de manera subordinada en el “nuevo” orden panamericano y mundial, impulsado por las principales potencias imperialistas y, en especial, por Estados Unidos.
8.- En ese contexto, nuestras reflexiones fueron estimuladas por la ola de repudio que suscitó, sobre todo en América Latina y el Caribe, la orden presidencial emitida por Barack Obama el 9 de marzo del presente año, en la que proclamó que la República Bolivariana de Venezuela constituía una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. De igual modo, fueron consideradas las repercusiones que esa injuria tuvo y tendrá en las negociaciones que se están desarrollando con vistas al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos. Asimismo, las denuncias que se han formulado acerca de los acuerdos firmados entre los gobiernos de Barack Obama y Ollanta Humala, que posibilitarán el despliegue en territorio peruano de 3 500 militares estadounidenses antes de septiembre del presente año. Estos, al igual que otros pactos militares sobre “seguridad regional” existentes entre los gobiernos de EEUU y Colombia, constituyen una amenaza para otros estados suramericanos, en especial para el Estado Plurinacional de Bolivia y para la República de Ecuador.
9.- A lo antes dicho habría que agregar las calificadas informaciones que recibimos de las y los prestigiosos intelectuales mexicanos participantes en nuestras deliberaciones, acerca de la impunidad que rodea las masivas y sistemáticas violaciones a los más elementales derechos humanos que se producen en su país, incluida la sistemática utilización de torturas y las ejecuciones extrajudiciales perpetradas por los órganos represivos del Estado. En particular, se analizó la desaparición forzada de miles de personas en diferentes puntos de su territorio. Estas prácticas –evidenciadas en el caso de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa — constituyen una de las tantas expresiones de la “represión preventiva” desatada contra las comunidades, los pueblos originarios y los diversos movimientos sociales y políticos que luchan de manera descentralizada, generalmente descoordinada, contra las terribles consecuencias políticas, económico-sociales, ecológico-ambientales y culturales que han tenido las contrarreformas neoliberales emprendidas por sucesivos gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido de Acción Nacional (PAN), desde la entrada en vigor, en 1994, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
10.- Las desnacionalizaciones, privatizaciones y subordinaciones a los intereses geopolíticos y geoeconómicos de los grupos dominantes estadounidenses, provocadas por este Tratado, fueron ampliadas mediante los inconstitucionales acuerdos adoptados por los sucesivos mandatarios de Canadá, Estados Unidos y México en los marcos de la Alianza para la Prosperidad y la Seguridad de América del Norte (ASPAN). También durante la implementación de la multimillonaria Iniciativa Mérida, elaborada por el Pentágono y aceptada por los dos últimos mandatarios mexicanos, con vistas a emprender la cruenta y cada vez más militarizada “guerra” contra el narcotráfico y el crimen transnacional organizado. La profunda y traumática crisis humanitaria provocada por esa ineficaz contienda, se corroboró durante el pasado año. Según las cifras disponibles, en el 2014 se reportaron 14 413 muertes violentas, 1 332 secuestros y más de 5 000 desapariciones forzadas. La mayoría de estos hechos no han sido esclarecidos por los organismos estatales competentes. En el crimen de Estado y lesa humanidad de Iguala, por ejemplo, se condensó en unas horas de barbarie toda la violencia estructural y de Estado que ha padecido México durante más de una década, y que ha resultado en más de 120.000 muertos, en su mayoría jóvenes y pobres, al menos 30.000 desaparecidos, así como medio millón de desplazados internos y hacia otros países.
11.- En resumen, el TLC ha desarticulado las cadenas productivas nacionales e insertado fragmentariamente las actividades económicas en las cadenas globales del capital transnacional, muchas veces con las maquilas y ensambladoras --donde las condiciones laborales son sumamente precarias--, como último eslabón productivo. La economía criminal se diversifica, avanza y penetra diversos niveles del gobierno, llegando a representar en la actualidad entre el ocho y diez por ciento del PIB de México.
12.- Luego de analizar el significado de México y de otros países y acontecimientos en la coyuntura actual y venidera, los resultados preliminares de nuestras reflexiones fueron presentados ante las y los representantes de los 132 partidos políticos de 40 países que asistieron al XIX Seminario Internacional “Los partidos y una nueva sociedad”, organizado por el PT en México, DF, entre el 12 y el 14 de marzo de 2015. También fueron consultados a intelectuales de varios países latinoamericanos y caribeños, quienes, a pesar de haber sido invitadas e invitados al evento, no pudieron participar en nuestras deliberaciones. Asimismo, fueron sometidos al criterio de varios dirigentes de partidos o frentes políticos de diferentes países de América Latina y, en menor medida, del Caribe. Después de estudiar e incorporar las opiniones recibidas hasta el 25 de marzo de 2015, llegamos a las conclusiones que seguidamente exponemos:
Crisis del capitalismo y geopolítica del mundo multipolar 
13.- Con independencia de los moderados indicadores de crecimiento económico que en los meses más recientes se han venido registrando en algunos países capitalistas, y en particular en EEUU, en el futuro previsible se profundizarán las crisis financiera, económica, energética, alimentaria, ecológica, ambiental, ética, social, ideológica, cultural, en definitiva, política y civilizatoria, que caracteriza al sistema capitalista mundial desde hace varios lustros. Ello es así porque, como afirmó en 1999 el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, ese sistema “es insostenible, porque se sustenta sobre leyes ciegas, caóticas, ruinosas y destructivas de la sociedad y la naturaleza.”  
14 .- El efecto de esas “leyes ciegas y caóticas” agudizará las contradicciones que siempre han existido entre el carácter cada vez más social de la producción y la apropiación cada vez más privada de los excedentes creados por las y los trabajadores, al igual que de los principales recursos naturales, renovables y no renovables, y de los bienes comunes existentes en nuestro planeta, como sería el caso del agua, la tierra, los recursos forestales y la biodiversidad. Esas contradicciones seguirán manifestándose en las recurrentes crisis periódicas y cíclicas de superproducción (o de subconsumo) que siempre han caracterizado el funcionamiento del sistema capitalista y, concomitantemente, los mercados internos e internacionales. También en la depredación y contaminación de la naturaleza, con sus consiguientes efectos negativos en el medio ambiente, la biosfera y la sociedad. Esto provocará diversos fenómenos naturales cada vez más severos y destructivos, en particular los vinculados al cambio climático producido por las constantes emisiones de los gases de efecto invernadero. Las negociaciones que se desarrollarán para contener la emisión de estos gases, no tendrán los resultados que se requieren, a causa del abandono del principio de “responsabilidad compartida, pero diferenciada”, propugnado por buena parte de los gobiernos de África, Asia, América Latina y el Caribe, en 1992.
15.- Mucho menos porque el agotamiento de los principales yacimientos de petróleo, impulsará el empleo, por parte de las más poderosas empresas transnacionales y multinacionales, de tecnologías ecológicamente peligrosas y altamente contaminantes, como la denominada “fractura hidráulica” o fracking. De igual manera, estimulará la creciente extracción de los combustibles fósiles existentes en las arenas bituminosas y en las profundidades de los mares y océanos. A corto y mediano plazo, el incremento de la cada vez más costosa explotación de esos yacimientos, el creciente empleo de nuevas fuentes renovables de energía (como los agrocombustibles) y la ralentización de los ritmos de crecimiento de la economía mundial, provocarán una crisis de sobreproducción de petróleo y gas. No desaparecerán los conflictos internacionales y regionales vinculados al control de estos y otros recursos naturales, lo que sería aplicable también a las cada vez más escasas fuentes de agua potable y, en general, a la posesión y dominio de otros bienes comunes de carácter estratégico. La minería a cielo abierto, practicada por las grandes empresas multinacionales y transnacionales, en especial las que tienen sus casas matrices en Canadá y EEUU, además de contar con la anuencia de no pocos gobiernos, representa un perjuicio incalculable para el deterioro y la contaminación de las propias fuentes de agua y de la existencia de otros bienes comunes e, incluso, del patrimonio natural y cultural de los pueblos.
16.- Paralelamente, a causa de las diversas asimetrías y contradicciones que caracterizarán al sistema internacional de estados-mundo, así como por la incapacidad que seguirán demostrando los principales organismos internacionales –en particular, la Organización de Naciones Unidas y su antidemocrático y cada vez menos representativo Consejo de Seguridad—, se continuará debilitando la búsqueda de soluciones multilaterales a los principales problemas de la agenda internacional y, específicamente, a aquellos que, por su carácter supranacional, perjudican y perjudicarán a la Humanidad. En tal sentido, estarían los vinculados a la interrelación que siempre ha existido entre la paz y la seguridad internacional con la solución de los problemas económicos, sociales, políticos, demográficos y ecológicos que, como es de suponer, continuarán incidiendo en buena parte de los estados del mundo y, aún más crudamente, en los territorios coloniales que todavía subsisten. Esos y otros graves problemas que asolan a las sociedades contemporáneas, acentuarán el círculo vicioso existente entre el constante crecimiento de la población mundial (especialmente en África y Asia), la pobreza y el creciente deterioro del medio ambiente. A consecuencia de este sinsentido y de los intentos de las principales potencias imperialistas de mantener su poder global, se producirán nuevos conflictos internacionales, los que provocarán la intensificación de la carrera armamentista y el consiguiente incremento de los gastos militares. Mucho más si no olvidamos la práctica de los círculos de poder estadounidenses y de sus principales aliados, de mantener su dominio global mediante la amenaza de recurrir al uso de la fuerza asiduamente.
17.- En tal contexto, el actual gobierno norteamericano, así como el que resulte electo en los comicios presidenciales de noviembre de 2016, y sus principales aliados europeos, continuarán buscando “soluciones” militares a los conflictos que actualmente se están desarrollando en el Medio Oriente. Muy propias de estas soluciones de fuerza, serán las violaciones a la soberanía nacional de diferentes países con el pretexto de exterminar al llamado Estado Islámico y, como parte esencial de los superobjetivos imperiales, derrocar al actual gobierno de la República Árabe Siria. Aún más porque, a pesar de las contradicciones existentes entre la administración de Barack Obama y el actual gobierno israelí, los grupos dominantes en los Estados Unidos continuarán respaldando a la coalición de diversas fuerzas políticas sionistas que seguirá controlando a Israel. Esto se expresará en su apoyo o en su silencio cómplice ante los nuevos ataques contra el pueblo palestino, y en diversas acciones dirigidas a evitar el reconocimiento internacional del Estado que lo representaría. Por otra parte, las negociaciones entre los actuales gobiernos de EEUU y de la República Islámica de Irán, no impedirán las agresiones contra esta última, provenientes del gobierno sionista y de otros aliados estadounidenses (como la monarquía saudita) en esa estratégica región.
18.- Paralelamente, a pesar de las contradicciones que recientemente se han expresado entre los gobiernos de Estados Unidos, Alemania y Francia con relación a la situación creada en el sureste de Ucrania, persistirán las acciones de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), dirigidas a fortalecer su cerco militar contra la Federación de Rusia. Ello generará nuevos conflictos con el actual o el futuro gobierno de esa federación, en tanto el Kremlin continuará trabajando por fortalecer sus diversas alianzas orientadas a preservar sus tradicionales esferas de influencia en Europa Oriental y en Asia Central. Asimismo, como se verá más adelante, dedicará todo su empeño a fortalecer y consolidar la alianza estratégica con la República Popular China en diferentes campos, al igual que con los gobiernos de otros estados asiáticos y centroasiáticos integrantes del denominado Grupo de Shanghái.
19.- Para tratar de contrarrestar el impacto negativo que estas alianzas tendrán en sus pretensiones de mantener la supremacía en el sistema internacional, la actual administración estadounidense y la que se instale el 20 de enero de 2017, de consuno con sus principales aliados asiáticos, continuará desplegando diversas acciones dirigidas a contener la creciente influencia económica y política de la República Popular China. Con tal fin, el Pentágono seguirá concentrando sus fuerzas militares en la región Asia-Pacífico. Al mismo tiempo, el actual y el futuro gobierno estadounidense proseguirán las negociaciones dirigidas a institucionalizar la denominada Alianza Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) orientada a crear una vasta zona de libre comercio e inversiones entre los estados signatarios de la misma. Tres de los cuatro países latinoamericanos integrantes de la Alianza para el Pacífico (México, Perú y Chile), formarán parte de la nueva asociación.
20.- A ello se agregará el Tratado Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) que, con los mismos fines, seguirán negociando los actuales y futuros gobiernos de EEUU y de los estados integrantes de la Unión Europea. Cualesquiera que sean los resultados de estas negociaciones, se mantendrá la aguda competencia entre las principales empresas transnacionales y multinacionales que tienen sus casas matrices en los estados integrantes de la “triada del poder mundial”. Del mismo modo, continuarán las intrincadas y a veces simultáneas relaciones de cooperación, competencia y conflictos que se producen entre sus gobiernos, al igual que entre estos y los de las potencias emergentes integrantes del Grupo BRICS.
21.- Los gobiernos de los cinco estados que actualmente conforman el Grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, República Popular China y Sudáfrica), continuarán emprendiendo diversas acciones orientadas a incrementar su cohesión interna y profundizar en su institucionalidad flexible; fortalecer diversos foros de gobernabilidad global; modificar la actual arquitectura financiera internacional; menoscabar la supremacía del dólar estadounidense en las transacciones internacionales, al igual que fortalecer sus concertaciones políticas frente a los diversos problemas que actualmente perturban las relaciones políticas y económicas. Igualmente, a ampliar sus interacciones con otros países u organismos regionales que agrupan a los estados del Sur político del mundo. Sin proponérselo, esto generará mayores espacios de confrontación con los intereses hegemónicos de EEUU y sus aliados. Todo eso –y los serios problemas que seguirán aquejando a la economía y la sociedad estadounidense, al igual que a la japonesa y la de varios estados europeos— contribuirá a incrementar la influencia de los integrantes del BRICS, tanto a escala mundial como en regiones específicas, así como a la institucionalización de un sistema internacional cada vez más multipolar.
22.- En este escenario, la República Popular China aumentará su poderío mundial, enfatizará en la ampliación de su mercado interno, incrementará su progreso científico técnico, aumentará los gastos militares y desplegará una política exterior aún más activa. En ese orden, fortalecerá sus relaciones estratégicas con Rusia, lo que le permitirá reducir su vulnerabilidad energética. También emprenderá diversas acciones dirigidas a consolidar la Organización de Cooperación de Shanghái y sus vínculos, en sentido general, con los países de Asia Central y el Pacífico.
23.- No obstante, las relaciones entre China y EEUU se caracterizarán por su interdependencia económica y financiera, lo que condicionará la manera en que los gobiernos de ambos países procesarán y tratarán de resolver los conflictos actualmente existentes o los que en el futuro se presentarán entre ellos. Sin embargo, la dirección china incrementará su activismo en diversas regiones del mundo –y en especial hacia sus países limítrofes—, procurando obtener espacios geopolíticos que contrarresten la influencia de EEUU y Japón, ampliar sus exportaciones, así como acceder a los eventuales recursos naturales que necesita para mantener o ampliar el ritmo de crecimiento que continuará registrando su economía. Esta política generará contradicciones con los países vecinos que, en algunos casos, facilitarán la influencia de EEUU en el área. Al mismo tiempo, la República Popular China mantendrá una expansión activa con créditos e inversiones en África, en el espacio postsoviético y en América Latina y el Caribe, lo que la convertirá en un actor económico clave en casi todo el mundo subdesarrollado. Esto contribuirá al crecimiento económico de varios países y patentizará, aún más, la presencia china en prácticamente todos los ámbitos de su vida cotidiana.
24.- Por su parte, Rusia incrementará su actividad diplomática, sus gastos militares y el empleo de los recursos energéticos como instrumentos para mantener su estatus de gran potencia y poder enfrentar los efectos de las sanciones económicas y la mayor agresividad por parte de EEUU y de la OTAN. El actual o futuro gobierno de la Federación de Rusia, responderá con la instalación de nuevos sistemas de defensa, incluida la permanente actualización de su escudo antimisil, y estrechará los nexos económicos con la República Popular China y con otros países asiáticos. Con el objetivo de obtener los recursos necesarios para su modernización y conseguir mercados para el gas, el petróleo y los armamentos que produce, también desplegará una ofensiva diplomática orientada a consolidar la Unión Euroasiática, así como a aumentar su acción en el BRICS, el G-20 y en otros foros multilaterales.
25.- Adicionalmente, el gobierno de Rusia continuará emprendiendo una política proactiva dirigida a evitar el ingreso de Ucrania a la OTAN. Con tal fin, hará valer la actual dependencia energética tanto de este país como de otros europeos. A la par, el gobierno ruso estrechará sus relaciones con Irán, Siria y otros países del Medio Oriente. Además, fortalecerá sus nexos político-diplomáticos, militares y económicos, a una escala sin precedentes, con varios gobiernos latinoamericanos, aprovechando el nivel de comprensión a su política que se aprecia en el área. Sin embargo, mantendrá abiertas las vías de negociación en estas y otras zonas de conflicto con EEUU y la UE.
26.- Por su parte, con vistas a defender y a sustentar la estabilidad de sus intereses nacionales y a ejercer una mayor influencia internacional, India logrará un crecimiento estable y mantendrá su rol protagónico en el Sur de Asia. Aunque persistirán contradicciones con algunos de los estados miembros, el actual y los futuros gobiernos hindúes trabajarán para profundizar las políticas comunes definidas por la Asociación para la Cooperación Regional de Asia Sur (SAARC). Simultáneamente, mantendrán sus crecientes lazos estratégicos con EEUU para aprovechar la influencia de esa potencia y garantizar su espacio geopolítico en la región. Con estos y otros fines, India también estrechará su colaboración en materia de seguridad y en la lucha contra el terrorismo con los gobiernos de la República Popular China y de la Federación de Rusia, al tiempo que ampliará la promoción de los intereses comerciales y financieros con ambos países. En lo que concierne a la cooperación militar y de seguridad con Moscú, ésta se incrementará notablemente.
27.- Aunque debilitado y en declive, Estados Unidos continuará siendo un actor clave del sistema capitalista mundial. Sobre todo por su indiscutible supremacía militar y la persistencia de su red de alianzas con la OTAN y con otros estados de la UE, al igual que con Japón, Corea del Sur, Australia, Colombia, Chile, México y Perú, así como con otros países latinoamericanos y caribeños; igualmente, por su peso en la creación y sostenimiento de normas en las instituciones políticas y económicas internacionales; por el poder que conservarán sus empresas transnacionales (45% de las primeras 500) a escala mundial; por su importante papel en la investigación y el desarrollo científico-técnico; porque el dólar continuará siendo la divisa internacional más utilizada en las diversas transacciones económicas, y por el predominio que conservarán sus grandes medios de desinformación masiva y sus industrias culturales, en buena medida gracias al creciente empleo de las tecnologías más avanzadas y al robo permanente de cerebros. Tal hegemonía le permitirá continuar violando la privacidad de sus ciudadanos y de cualquier otra persona o entidad en el mundo, socavando así lo poco que aún pervive de las libertades individuales y la soberanía nacional de la mayor parte de los estados del planeta.
28.- Inevitablemente, se reducirá mucho más la relevancia de la Unión Europea en comparación con otros centros de poder, como resultado de su acentuada dependencia energética, de los problemas por la falta de cohesión interna, de su subordinación a EEUU, y del estancamiento y la débil recuperación económica, cuya circunstancia contrastará aún más con el elevado y rápido crecimiento de China y de otras economías emergentes. Sin embargo, aunque parezca contradictorio, continuará siendo un polo de poder en la arena internacional, sobre todo desde el punto de vista económico, y el referente cultural que tanto debe al colonialismo y a sus secuelas de explotación, saqueo y genocidio. Mucho más porque Alemania, Francia y el Reino Unido mostrarán un mayor protagonismo, aún más ostensible por el hondo declive del resto de los estados.
29.- A pesar de sus contradicciones, los gobiernos de los países de la Unión Europea buscarán compensar su pérdida de jerarquía mediante las negociaciones que continuarán desarrollando con Estados Unidos, con vistas a firmar el ya mencionado Tratado Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP), al tiempo que se propondrán lograr el fortalecimiento y la ampliación de la actuales fronteras de la OTAN como una acción geopolítica orientada a consolidar su peso en la escena mundial. En tal sentido, tratarán de ampliar su influencia en diversos países de Europa Oriental, al igual que en el denominado “espacio postsoviético”. Con igual fin se plantearán aprovechar las vulnerabilidades de la Federación Rusa y, taxativamente, de la República Popular China, que seguirá muy interesada en ampliar sus vínculos con diversos estados europeos, en particular con los ubicados en la otrora llamada “ruta de la seda”.
30.- Simultáneamente, la UE incrementará su activismo político-militar en el Norte y Sur de África. En alianza con EEUU, y siguiendo las actuales doctrinas de la OTAN, su “modelo” preferente de intervención militar privilegiará la guerra no convencional, caracterizada por el despliegue rápido y flexible de sus fuerzas especiales y por su pretensión de dejar “una huella ligera” en los países donde se produzca. Sin desconocer las amenazas reales que representan, el terrorismo, la ciberguerra, la piratería y el tráfico ilícito de estupefacientes continuarán siendo manipulados y utilizados como pretextos, por parte de Estados Unidos y sus aliados europeos, para garantizar su presencia militar global y para la realización de acciones militares punitivas en las distintas regiones del mundo.
31.- Continuará concentrándose la propiedad sobre los medios de comunicación, en cuyo ámbito se agudizarán las tendencias a fusionarse con las megaempresas de otros sectores de la economía, para reforzar de este modo la mercantilización de la información y garantizar el vaciamiento cultural e ideológico, la manipulación y el consiguiente control de la sociedad. En correspondencia con esta estrategia de dominación, se acrecentará, hasta límites insospechados, la hegemonía de las grandes transnacionales mediáticas, lo que contribuirá a forjar visiones colonizadas, propias de un pensamiento único, amparadas en el creciente papel de los think tanks de orientación conservadora o neoliberal, así como de las universidades occidentales, en la producción y difusión de los conocimientos científico-técnicos propios o ajenos, incluidos los vinculados a las cada vez más fragmentadas ciencias sociales. Las respuestas de los estados, los gobiernos y los diferentes sectores sociales que impulsan una cultura contra-hegemónica, encontrarán grandes dificultades para romper el dominio sobre el sentido común de crecientes sectores de la población, propalado por esos poderos aparatos ideológicos-culturales controlados por las principales potencias imperialistas.
Las estratagemas contrarrevolucionarias de los gobiernos de Estados Unidos contra Nuestra América
32.- Lo expuesto hasta aquí tendrá una significativa influencia en las relaciones entre los gobiernos permanentes y temporales de EEUU con los de América Latina y el Caribe. Con independencia del curso que sigan las negociaciones que tienen lugar entre Cuba y los Estados Unidos, con vistas a emprender el largo y complejo proceso orientado hacia la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países, y cualquiera que sea el resultado de los elecciones presidenciales que se realizarán en Estados Unidos en noviembre de 2016, la maquinaria de la política exterior, económica, de defensa y seguridad imperial, al igual que los diferentes aparatos políticos, comunicacionales, mediáticos e ideológico-culturales que actúan en esa potencia imperialista, continuarán desplegando multifacéticas estrategias contrarrevolucionarias orientadas a preservar o restablecer su sistema de dominación sobre América Latina y el Caribe, así como sobre otras zonas del mundo.
33.- Esas estratagemas –ya sean unilaterales o concertadas con sus aliados gubernamentales o no gubernamentales de diversos países de América Latina y el Caribe, y de Canadá y las potencias imperialistas europeas--, tendrán, como uno de sus principales objetivos desestabilizar y, allí donde les resulte posible, derrocar a aquellos gobiernos latinoamericanos y caribeños calificados como anti-estadounidenses. En particular, aunque no únicamente, a los que en la actualidad son miembros plenos del ALBA-TCP.
34.- Aunque los Estados Unidos continuarán emprendiendo acciones en todos los campos posibles --con énfasis en la subversión política-ideológica--, para tratar de “cambiar el régimen cubano” y derrocar su Revolución; para cercar política, económica y militarmente a la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia; a la Revolución Ciudadana de Ecuador; a la “segunda etapa de la Revolución Sandinista”; y para lograr la derrota electoral de los gobiernos más radicales del Caribe Oriental, en lo inmediato sus multifacéticas acciones desestabilizadoras se concentrarán en la República Bolivariana de Venezuela, buscando conseguir el mayor impacto desmovilizador, tanto nacional como regionalmente.
35.- En este país, el actual gobierno estadounidense continuará respaldando política y financieramente, y a través de sus diferentes medios de propaganda, a todas aquellas fuerzas económicas, sociales, mediáticas y políticas, integrantes de la mal denominada Mesa de Unidad Democrática (MUD) que, con tácticas diferentes, aunque complementarias, se propongan derrotar a la Revolución bolivariana. Con independencia de los avances y retrocesos que consigan en sus estratagemas, este objetivo encontrará continuidad en la administración estadounidense que resulte electa en los comicios presidenciales de noviembre de 2016, ya que en la maquinaria de la política exterior, económica, militar y de “seguridad imperial” de Estados Unidos, se mantendrá el criterio de la que la derrota de esta Revolución provocaría “un efecto dominó” en los demás gobiernos integrantes del ALBA-TCP, al tiempo que debilitaría los paradigmas de concertación política, cooperación e integración latinoamericana y caribeña, impulsados por los gobiernos de todos los estados miembros de esta alianza.
36.- En la percepción oficial estadounidense, la derrota de la Revolución bolivariana –-junto a las contrarreformas que se han producido y han tenido reflejo en la Constitución mexicana y en el incremento de la producción y exportación de petróleo y gas—, facilitaría la transformación del continente americano en el centro energético del mundo, anticipado por el vice-presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en el discurso que pronunciara en Washington en mayo de 2013. Ese objetivo estratégico –y la eliminación de “la dependencia del petróleo venezolano” que tienen la mayor parte de los estados centroamericanos y caribeños integrantes de PETROCARIBE— guiará en los próximos años la Iniciativa para la Seguridad Energética del Caribe, dada a conocer por el propio vicepresidente Biden en enero de 2015.
37.- En el caso de que la mayor parte de los gobiernos de los estados centroamericanos y caribeños aceptaran esta iniciativa estadounidense, se agudizará la dependencia de la región a las necesidades geoestratégicas de los Estados Unidos. Tal circunstancia se agravará por el opresivo control que han alcanzado las empresas transnacionales norteamericanas en los principales sectores de la economía de estas naciones, las que, supuestamente, se beneficiarían con la entrada en vigor del Tratado de Inversión signado en mayo de 2013 por el propio Joe Biden y el entonces presidente pro tempore de la CARICOM, Michel Martelly, así como también por la Ley de Promoción Comercial hasta 2020, aprobada por la administración de Barack Obama. A cambio de las “preferencias” unilaterales que esta ley le otorgará a las exportaciones caribeñas hacia Estados Unidos, los gobiernos integrantes de la CARICOM, al igual que el de República Dominicana, mantendrán con sus contrapartes estadounidenses diversos acuerdos en el campo de “la seguridad no tradicional”, los que continuarán siendo financiados con los multimillonarios fondos destinados a la Iniciativa para la Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI, por sus siglas en inglés), aprobados por el gobierno de Obama en 2009, y aún vigentes.
38.- Otro de los objetivos generales de la política estadounidense en la región, será consolidar la integración subordinada de México, y en la misma medida fortalecer la dominación sobre todos los estados nacionales ubicados en el istmo centroamericano y en el Caribe insular y continental, con vistas a preservar su control sobre los recursos naturales, energéticos, y los bienes comunes, incluidos los diversos espacios geoestratégicos existentes en el llamado Gran Caribe.
39.- Adicionalmente, el gobierno de los Estados Unidos, cualquiera que este sea, continuará desplegando diversas estrategias dirigidas a subordinar a sus intereses geopolíticos y geoeconómicos a los gobiernos de todos los estados nacionales del Hemisferio Occidental ubicados en el llamado “Arco del Pacífico”. En este empeño, seguirá respaldando la ampliación y profundización de la ya referida Alianza para el Pacífico, al igual que su articulación con el TPP que, como fuera expuesto, continuarán negociando con los gobiernos de diferentes estados de esa zona del mundo.
40.- Al mismo tiempo, los Estados Unidos persistirán en su conducta dirigida a contrarrestar las amenazas planteadas a su “liderazgo” en el Hemisferio Occidental y, específicamente, en Suramérica. La paulatina, inconclusa y aún incierta transformación de Brasil en una potencia global, contrastará con los intereses geopolíticos, geoeconómicos y geoestratégicos estadounidenses en las cuencas de los ríos Amazonas y de la Plata, al igual que en el Atlántico Sur. Con tales fines, mantendrán su apoyo sibilino o su silencio cómplice a las acciones que desarrollarán los principales sectores de la derecha brasileña con miras a desestabilizar y, si fuera posible, derrocar al actual gobierno de ese país. Simultáneamente, tratarán de evitar la continuidad de las políticas que califican como anti-estadounidenses o “populistas radicales”, aplicadas por los sucesivos gobiernos del Frente para la Victoria en Argentina, desde el 2003 hasta la actualidad. En ese contexto, y cualquiera que sea el resultado de las elecciones presidenciales que se celebrarán en Estados Unidos a finales del presente año, los grupos dominantes en ese país y sus aliados argentinos continuarán emprendiendo diferentes cursos de acción orientados a atenuar u obstaculizar las coincidencias entre los actuales gobiernos de Brasil y Argentina, y a agudizar las contradicciones ya existentes, y las que en el futuro pudieran suscitarse, con el actual gobierno del Frente Amplio uruguayo. Entre otras razones, porque este último continuará su política dirigida a estrechar sus vínculos con Estados Unidos.
41.- El cumplimiento de los objetivos antes mencionados, al igual que el consiguiente respaldo a los gobiernos conservadores en Paraguay, y la continuidad de las acciones dirigidas a evitar los avances políticos que ha venido obteniendo el Frente Guasú, también perseguirán, por parte de Estados Unidos y sus aliados en las oligarquías nacionales, impedir la reforma y ampliación del MERCOSUR y evitar la profundización de la UNASUR. En línea con este último propósito, se mantendrán y fortalecerán los acuerdos de “libre comercio” y los relativos a la defensa y la “seguridad interamericana”, firmados por Estados Unidos con los actuales gobiernos de Colombia, Chile y Perú. En el caso de Colombia, particularmente, dichos acuerdos se mantendrán cualesquiera que sean los resultados de las negociaciones que se efectúan entre representantes del gobierno y de las organizaciones insurgentes de ese país.
42.- De igual modo, el gobierno estadounidense continuará aplicando diversas estrategias destinadas a dificultar la institucionalización y la profundización del acervo político y las prácticas diplomáticas de la CELAC. Del mismo modo, aquellas que dificulten el adecuado cumplimiento de los diferentes tratados, acuerdos y planes de acción que se aprueben en las Cumbres de las Américas, las reuniones de sus ministros de Defensa, de Seguridad Pública y de Justicia, de los Fiscales Generales (MISPA y REMSA, en el lenguaje de la OEA), al igual que por parte de los principales órganos político-militares y político-jurídicos del Sistema Interamericano; en fin, se opondrá a cualquier intento, en cualquier espacio político, que pudiera representar un cuestionamiento, no necesariamente radical, a su proyectada hegemonía en las Américas.
43.- La Junta Interamericana de Defensa continuará impulsando las Conferencias de Jefes de Ejército, Marina y Aviación, así como los diversos ejercicios militares que se han venido realizando al amparo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), firmado por el gobierno estadounidense y por algunos gobiernos de la región en 1947. A pesar de que varios gobiernos latinoamericanos han anunciado su renuncia a ese vetusto tratado, tanto el Departamento de Estado como el de Defensa de Estados Unidos continuarán defendiendo su vigencia ante supuestas amenazas “extra continentales” que tendría que enfrentar el Hemisferio Occidental en el futuro.
44.- Con ese y otros fines, el actual y el futuro gobierno de los Estados Unidos seguirán impulsando la reforma y “revitalización” de la OEA, plasmada en La Política de Defensa para el Hemisferio Occidental hasta el 2023, difundida por el Pentágono en octubre de 2012 y en la Ley que al respecto firmara el presidente Barack Obama a finales de 2013. Sobre la base de esta Ley, y de sus sesgados enfoques sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales contenidos en la Carta Democrática Interamericana, en los años venideros el Departamento de Estado emprenderá diversas acciones orientadas a la inútil aspiración de revitalizar la OEA para que siga siendo, desde su perspectiva, el foro primordial para defender “la paz y la seguridad interamericanas, fortalecer el cada vez más cuestionado Sistema Interamericano de Derechos Humanos, promover y consolidar la democracia liberal y burguesa, solucionar las disputas regionales, fomentar el crecimiento económico, la cooperación para el desarrollo y la facilitación del comercio, así como para analizar los problemas que representan para la seguridad interamericana las migraciones incontroladas, el tráfico ilegal de drogas y el crimen transnacional organizado.
45.- Tomando como pretextos estas y otras amenazas (el tráfico de armas y de personas, el lavado de dinero), la maquinaria de la política exterior de defensa y seguridad de los Estados Unidos continuará respaldando la Iniciativa Mérida y la “guerra contra las drogas” que el actual gobierno mexicano ha seguido promoviendo. Sobre la base de los acuerdos adoptados en la Cumbre de América del Norte, efectuada en Toluca, México, a comienzo de 2014, y en coordinación con sus correspondientes contrapartes mexicanas y canadienses, el gobierno estadounidense impulsará la Iniciativa Regional para la Seguridad Centroamericana (CARSI, por sus siglas en inglés) y el denominado Plan Biden para el Triángulo Norte Centroamericano.
46.- Asimismo, se fortalecerán todos los acuerdos vinculados con la Seguridad Regional firmados por Estados Unidos con el actual gobierno de Colombia. Sobre tales bases y las presuntamente exitosas experiencias acumuladas en la lucha contra la subversión, el narcotráfico y el narcoterrorismo, y en coordinación con el Comando Sur de las fuerzas estadounidenses (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés), las fuerzas militares y policiales colombianas seguirán brindando entrenamiento a miles de oficiales militares y policiales de diferentes países de América Latina y el Caribe, en particular de México y Centroamérica, República Dominicana, Ecuador, Perú y Paraguay.
47.- Todas las estrategias contrarrevolucionarias de los Estados Unidos y de sus principales aliados en el Hemisferio Occidental, encontrarán resistencia en los diversos movimientos sociales y políticos latinoamericanos y caribeños, incluidos los que luchan por la total descolonización del Caribe insular. En contraste con la reacciones que se producirán en los territorios colonizados por Francia, Gran Bretaña y Holanda, en el caso de Puerto Rico la resistencia será mayor, lo que propiciará el respaldo a la descolonización de ese archipiélago, el cual, pese a la oposición estadounidense y de sus aliados internos, continuará expresándose tanto en los marcos de la CELAC como en el Comité de Descolonización de la ONU, al igual que en otros foros no gubernamentales de la región. Estimulados por la creciente resistencia del pueblo haitiano y por la crisis de legitimidad que está afectando al gobierno de ese país, en dichos foros también crecerá la exigencia de que sean retiradas las fuerzas de la MINUSTAH que, siguiendo un mandato del antidemocrático Consejo de Seguridad de la ONU, mantienen ocupado a Haití desde hace más de una década.
48.- En lo específico, el apoyo a la luchas por la independencia de Puerto Rico y de los demás territorios sometidos a diferentes formas de dominación colonial en el Caribe, será más consistente por parte de los gobiernos integrantes del ALBA–TCP. Este proyecto integracionista continuará consolidándose como mecanismo de concertación política e impulsando acuerdos de cooperación como PETROCARIBE, así como los que se han venido implementando en Haití antes y después del terremoto de 2010.
49.- Sin embargo, se ralentizarán los diferentes acuerdos económicos existentes en el ALBA-TCP, tales como las empresas y los proyectos gran nacionales, el Banco del ALBA y el SUCRE, así como otros acuerdos de cooperación en el campo social, como consecuencia de la contraofensiva plutocrática-imperialista contra los gobiernos de la República Bolivariana de Venezuela y de otros países integrantes de la alianza. Esa contraofensiva tendrá un impacto negativo en la CARICOM y el SICA; igualmente, le creará dificultades al proceso de reforma y ampliación del MERCOSUR y a la profundización de UNASUR.
50.- No obstante, la CELAC continuará ampliando sus potencialidades para desempeñar un papel más importante en la edificación del sistema multipolar que, contra la voluntad política estadounidense, se ha venido gestando en los años más recientes, así como para convertirse en un eficaz mecanismo de diálogo político y de cooperación económica con los actuales gobiernos de la República Popular China, la Federación de Rusia y de otras potencias emergentes que integran el Grupo BRICS. De similar manera, con los gobiernos de los 27 estados actualmente integrantes de la UE, y con otras organizaciones internacionales en las que también participan los gobiernos de África y Asia, como sería el caso del Movimiento de Países No Alineados (NOAL) y el Grupo de los 77+China (G-77).
51.- Empero, a causa de sus debilidades institucionales, de la heterogeneidad política e ideológica de los gobiernos de los 33 estados que la componen, la CELAC no romperá con los principales órganos político-militares y político-jurídicos que componen el Sistema Interamericano. Mucho menos porque la mayoría de los gobiernos de los estados de mayor desarrollo relativo de América Latina (en particular los de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú), al igual que los estados independientes que integran la CARICOM, y República Dominicana, mantendrán sus correspondientes compromisos con los Estados Unidos y Canadá en los campos de la seguridad, el comercio, las finanzas, la energía, la ciencia, la tecnología y en otros asuntos multilaterales.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores y autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

En América Latina hay bases militares y bases mediáticas

Defensahumanidad.cu

ENTREVISTA a Fernando Buen Abad. El filósofo mexicano analiza la actualidad de los medios en la región. Afirma que las bases mediáticas son más peligrosas y efectivas que las bases militares. América Latina frente a un “Plan Cóndor Comunicacional”.


Fernando Buen Abad es doctor en filosofía, semiólogo, escritor, especialista en medios de comunicación. Ha sido fuente de consulta de varios presidentes, entre ellos Hugo Chávez y Manuel Zelaya. En una extensa charla –que formará parte de un libro sobre pensadores de Nuestra América–, el intelectual de origen mexicano analiza el rol del los medios, afirma que la comunicación es un problema de seguridad regional y asegura que “los medios de comunicación son realmente armas de guerra ideológicas”.
-¿Por qué afirma que en la actualidad la comunicación es un problema de seguridad regional?
-En lo que va del siglo XXI, tenemos ya cinco golpes de Estado en América Latina donde el ariete han sido las estructuras monopólicas mediáticas. Eso es una alerta a la que estamos llegando tarde.
-¿Cuál ha sido el rol de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en estos hechos?
-En el caso de la SIP, trato de no exagerar su papel, a pesar de que se trata de una alianza de empresarios de medios. El problema no es que los empresarios se organicen, el problema es que tienen una impronta y una currícula como la de una antología del terror. Cada uno de ellos es un compendio de horrores espantosos, no solamente en lo individual, sino por los medios a los que representa y por los proyectos que tiene en mente. No obstante, creo que siguen siendo una instancia bastante menor respecto del otro problema que es el megaproyecto global de dominación mediática, que sí es un proyecto imperial. En ese contexto, la SIP es apenas un peón que hace cosas horrorosas, pero que conforman sólo una parte de ese megaproyecto.
Digo eso para que ubiquemos el tamaño de lo que representa la SIP; pero, en su escala, quienes la integran son autores de prevenciones enormes. Ellos han sido el ariete del proyecto que hemos denominado como “El Plan Cóndor Comunicacional”.
-¿Qué implicaría El Plan Cóndor Comunicacional?
-En los años recientes hubo una “metástasis” de las bases militares en América Latina, sobre ello han hecho análisis muy precisos Atilio Boron y Ana Esther Ceceña, detallando el mapa de las bases militares en la región. Estados Unidos, que siempre pensó que México era parte de su anillo de seguridad, ahora quiere que lo sea todo el continente, que, además, es un territorio de seguridad con 500 millones de personas cautivas para ampliar su proyecto de mercado.
Una forma de controlar todo tipo de resistencia es mediante las capacidades de desembarco acelerado de fuerzas militares en la región. La formula ya la vimos en Irak, ya la vimos en Libia, en Siria, en Ucrania. El ariete, la punta de lanza de esto, son los medios. Se trata de empezar a acusar de dictadores a todos los que están ahí, convencer al mundo de que “alguien tiene que hacer algo”, y el día que eso pase todo el mundo aplaudirá y dirá: “Por fin ya quitaron a ese dictador”. Esa formula ya la vimos. Esa formula es la que está apuntándole a Nicolás Maduro y que le apuntó a Hugo Chávez. Es la formula que le apunta a Evo Morales, a Daniel Ortega, a Rafael Correa, a Raúl Castro, a Dilma Rousseff y a Cristina Fernández. Está claro quiénes son los enemigos para ellos en este escenario.
-¿Qué rol les corresponde en ese contexto a los medios de comunicación?
-Los medios de comunicación son realmente armas de guerra ideológicas y han ido reposicionándose en el continente. En América Latina hay bases militares y bases mediáticas. Las bases mediáticas tienen varias ventajas sobre las otras. Tiene mayor capacidad de articulación, de manera más rápida y ubicua. Hacen estallar un comentario difamador en Venezuela, esa misma mañana en una radio de un barrio de Buenos Aires la repiten, haciendo operar de esa manera la agenda en el territorio, al mismo tiempo que el Grupo Prisa de España reproduce la misma nota en Madrid, la CNN la reproduce en Estados Unidos, en México la replica Televisa y Clarín hace lo suyo en Argentina. Es decir, hay velocidad y sincronicidad, eso es básicamente estrategia militar. Hay una lucha territorial al mismo tiempo que hay una lucha semántica. A eso es a lo que denomino El Plan Cóndor Comunicacional. Porque ahora las fuerzas de represión comunicacional tienen una capacidad de virulencia y coordinación muy rápida.
Acabo de ir a una ciudad que se llama Azul, y, mientras desayunaba en el hotel, la señora que atendía me comentaba que estaba muy preocupada porque ella veía que “los rusos se han vuelto el demonio” y que “Putin es un Satanás que amenaza a todo el mundo”. Esa señora, que atendía ese humilde hotel, ya tenía la carga ideológica en sincronía con lo que se está diciendo en gran parte del planeta. Ese es El Plan Cóndor Comunicacional, que ya ha hecho la tarea de posicionarse en el terreno del imaginario colectivo.
-¿Cómo estructura?
-Estoy seguro de que si tuviéramos dinero e instituciones fuertes para hacer estas tareas de investigación identificaríamos estructuras semánticas y sintácticas idénticas. Una que he trabajado es la siguiente: cuando ganó las elecciones en México Peña Nieto, dijo “Hemos sembrado una semilla, de la que crecerá un árbol, del que tendremos los frutos”. Esa es la misma frase que dijo en Venezuela Henrique Capriles cuando perdió las elecciones frente a Hugo Chávez, y también en Argentina, en Tigre, Sergio Massa, dijo exactamente la misma frase en uno de sus discursos: “Estamos sembrado una semilla, de la que crecerá un árbol, del que tendremos los frutos”.
Si tuviéramos la posibilidad de hacer una “tomografía computada” del discurso que está corriendo en América Latina en estas bases mediáticas continentales, veríamos que hay matrices que tienen una orientación y que pasan por el Grupo Random de Colombia, por CNN en Estados Unidos y que viene del Grupo Prisa, donde están los laboratorios de guerra ideológica y psicológica más poderosos del mundo.
Fuente: 

Ignacio Ramonet La nueva geopolítica del petróleo



Le Monde Diplomatique


¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y de amenazar su hegemonía solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instauró secretamente, desde principio de los años 2000, una “desconfianza estratégica” con respecto a Pekín.
El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior norteamericana considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la Guerra Fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra “superpotencia”, la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: “Un sólo planeta, una sola superpotencia”.
En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar “contener” a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples “conflictos de los islotes” con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas… Y por la poderosa presencia de la VIIª flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.
Esta política prioritaria de atención hacia el Extremo Oriente y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres ámbitos. En primer lugar, en el ámbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organización del Estado Islámico. En segundo lugar, en el ámbito de la diplomacia, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el ámbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de “protector en última instancia”.
Esta “sobreimplicación” directa de Washington en la región (particularmente después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los “límites de la potencia norteamericana”, que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.
Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos continúa implicándose en el “pantanal” de Oriente Próximo en conflictos típicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contención de China, cuyo fulgurante impulso podría anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.
La decisión de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este país debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de Oriente Próximo.
Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fría? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.
Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en lo que al petróleo se refiere, a finales de los años 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una “obsesión estratégica” norteamericana. Lo cual explica parcialmente la “diplomacia de los golpes de Estado” de Washington, especialmente en Oriente Medio y en América Latina.
En Oriente Próximo, en los años 1950, a medida que el viejo Imperio Británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus “hombres”, sobre todo en Arabia Saudí y en Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la época.
Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petróleo y al gas de Oriente Próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Próximo? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado “fracking” aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es más elevado que el del petróleo “tradicional”) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.
Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Próximo, con la condición de cauterizar rápidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de más de un siglo.
Por esa razón, Obama retiró casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Próximo para pasar a otra cuestión (China) y olvidar así las pesadillas de Oriente Próximo.

Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).
Aquí es donde Arabia Saudí ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran demasiado favorable a Irán. Además, según la monarquía wahabita, expondría a los saudíes, y a los suníes en general, a convertirse en víctimas de lo que llaman “el expansionismo chií”. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.
Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudí decidió usar el petróleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de petróleo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petróleo bajaron un 50%. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).
Esta política asestó un duro golpe al “fracking”. La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, había ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas “off shore”. Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.
Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudí son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los límites que permitirían reanudar la producción mediante el “fracking” y en los yacimientos marítimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el árbitro absoluto en materia de precio del petróleo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etc.).
Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del “fracking” podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=9717e131-315e-4440-a96d-e69686340af6
 

GUATEMALA: DECLARACIÓN DE LA SEGUNDA ASAMBLEA SOCIAL Y POPULAR


Con la participación de 650 integrantes de 88 delegaciones de Pueblos, Autoridades Ancestrales, Comunidades en Resistencia, Campesinos, Mujeres, Estudiantes, Jóvenes, Sindicalistas, Profesionales y Académicos, Artistas, ONGs, Defensores de Derechos Humanos de las cuatro esquinas de nuestra Guatemala, nos hemos reencontrado en la Segunda Asamblea Social y Popular en estas jornadas luminosas de despertar ciudadano y popular para reafirmar nuestra indignación ante la corrupción e impunidad, pero también para reafirmar nuestra voluntad de continuar tejiendo relaciones y articulaciones para que nuestra voz sea escuchada.
Motivados por este histórico reencuentro entre la juventud de varias universidades y los sectores populares, con la participación de las autoridades ancestrales de nuestros Pueblos Originarios, alzamos nuestra voz para demandar:
Reafirmamos la exigencia de que Otto Pérez Molina debe renunciar sin más dilación. Asimismo, es necesario que renuncie el vicepresidente nombrado, Alejandro Maldonado Aguirre, además del resto de integrantes del gabinete gubernamental ya que también forman parte de la corrupción estatal. Exigimos que a través de la Ley de Extinción de Dominio, a todos los involucrados en actos de corrupción se les confisquen los bienes que adquirieron con nuestro dinero o a través de negocios oscuros, y que esos recursos sean para inversión social, en particular para enfrentar el hambre y la desnutrición, para mejorar la salud, educación, los servicios básicos de las y los ciudadanos más necesitados y el desarrollo rural.
Que se investiguen las redes de corrupción en TODOS los ministerios e instituciones donde es un secreto a voces que campea la corrupción y el robo de los bienes que nos pertenecen a los guatemaltecos y guatemaltecas. Igualmente se debe dar a conocer los empresarios corruptores, para que sean investigados, juzgados y castigados por ser cómplices de la impunidad y corrupción. Exigimos que la CICIG dé a conocer quiénes son los empresarios que están involucrados en las redes de corrupción y que se divulgue quiénes son estos empresarios involucrados en el desfalco al fisco con el no pago de impuestos en forma delictiva o a través de los privilegios legales que han sido aprobados en su beneficio.
Como integrantes de la Asamblea Social y Popular exigimos la depuración de los diputados ya que únicamente legislan a favor de los intereses de unos pocos privilegiados y hacen de su cargo un negocio para enriquecerse y vivir de nuestros recursos. Demandamos la no reelección de los actuales diputados y la cancelación inmediata de los partidos políticos corruptos.
Asimismo, exigimos la depuración del Ministerio Público y de los jueces y magistrados que en un pacto de impunidad entre el PP y LIDER fueron electos para que no se juzgara y castigara a los integrantes del actual y próximo gobierno. Ya son varios los nombres de jueces que la CICIG ha dado y que impunemente siguen en sus cargos. No podemos aceptar que corruptos sean los encargados de administrar justicia.
Sin embargo, la renuncia de los gobernantes y la depuración del ejecutivo, legislativo y judicial no es suficiente; se hace necesario convocar una Asamblea Nacional Constituyente multisectorial y plurinacional que implique procesos participativos de selección de representantes, redacte una nueva constitución, partiendo de los Acuerdos de Paz y establezca los fundamentos para el reconocimiento y respeto de los derechos de los Pueblos Originarios, incluyendo el respeto a los territorios y que siente las bases de una transformación profunda del sistema económico, social y político que nos permita dejar atrás la pobreza, exclusión, explotación, racismo y patriarcado que ha caracterizado a Guatemala en los últimos siglos.
Para la realización de esta Asamblea Nacional Constituyente se deben posponer o suspender las elecciones dado que no hay condiciones para su realización. Con el fin de romper con las cadenas de corrupción e impunidad, es necesario que se modifique la Ley Electoral y de Partidos Políticos y que, por lo menos incluya los siguientes cambios:
  1. Garantizar la participación de los Pueblos y la participación equitativa de juventud, mujeres y de pueblos; que los Movimientos Sociales y pueblos Originarios puedan presentar directamente sus candidaturas a los cargos de elección popular y a una asamblea nacional constituyente.
  2. Que las diputaciones sean electas de manera directa y no por planilla. Que se anule la posibilidad del transfuguismo.
  3. Acceso en igualdad de condiciones a la propaganda en los medios de comunicación.
  4. Financiamiento público en el proceso electoral, para evitar el financiamiento de “inversiones privadas” y fiscalización de los recursos otorgados, por medio de una comisión de transparencia ciudadana.
  5. No reelección de diputados y de alcaldes por más de dos períodos y,
  6. El voto para las y los guatemaltecos en el extranjero.

Las demandas que ahora estamos levantando las unimos a las que mantienen los pueblos y comunidades en distintos territorios; nos referimos al respeto a las tierras colectivas, la derogación de la ley de minería, la suspensión de todas las licencias extractivas, de hidroeléctricas y de transporte de energía de alto voltaje; la investigación de cómo éstas licencias se han otorgado. Exigimos la nacionalización de los recursos y bienes naturales. Las licencias extractivas han sido otorgadas en el marco de la corrupción e impunidad, por lo mismo, es ilegal e ilegítima la persecución y criminalización de los líderes comunitarios que han sido capturados, por ello demandamos la inmediata liberación de los presos políticos por la defensa del territorio y la Madre Tierra, así como la investigación de todas las ilegalidades que llevaron a su captura y persecución.
En el proceso de sentar las bases de transformación de nuestra Guatemala, es necesario reformar una serie de leyes ordinarias, entre ellas, la Ley de Servicio Civil, Ley de Contrataciones, la reforma a la Ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural para una mayor participación comunitaria, así como la aprobación de leyes en beneficio del pueblo, como la Ley de Desarrollo Rural y la discusión y aprobación de un Nuevo Pacto Fiscal.
Con los claveles rojos en alto, rechazamos la injerencia extranjera norteamericana y rememoramos a nuestros héroes y mártires, así como a todas y todos los masacrados en las comunidades, para reafirmar que la construcción de una Guatemala común para todas y todos, donde se expresen las diversidades, será la mejor forma de decirles: Aquí están; Presentes en Nuestras Luchas.
Iximulew, Lajuj Tz’i’
30 de mayo de 2015