Declaración del MST sobre el Impedimento de la presidenta Dilma al pueblo brasilero

Ante el Golpe contra la democracia



El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) manifiesta su repudio e inconformismo a la decisión del Senado federal de admitir el proceso de Impedimento contra la Presidenta Dilma Roussef y apartarla del cargo temporalmente. Tenemos la certeza, como está claro en el proceso, de que la Presidenta no cometió ningún crime. Y si los crímenes fueron tales, afectan también al vice que ahora asume, así como al senador Anastasia, ex-gobernador de Minas. Por lo tanto, se trata de un golpe institucional.
Un golpe institucional y anti-democrático, que no reconoce la voluntad de 54 millones de electores y que fue orquestado por los sectores más conservadores de la sociedad, en especial el empresariado neoliberal y subordinado a los intereses de las empresas estadounidenses. Un golpe sustentado por una campaña permanente de los grandes medios de comunicación – en especial, la Red Globo –, y por la acción selectiva y mediática de sectores del poder judicial.
El golpe refrendado por el Senado no sólo desconoce la opinión de la población sobre quién debe ser el Jefe de Estado, sino que como fue anunciado por el Vice usurpador, pretende aplicar un programa recesivo, neoliberal, que le traen el triste recuerdo al pueblo brasilero de los tiempos de los gobiernos de Collor-FHC.
Este será antipopular y un retroceso social que varias veces fue rechazado por la mayoria de la población en las urnas. Incapaces de convivir con la democracia y de someterse a la voluntad popular, las élites apartan a la Presidenta sin ninguna comprobación de crimen, tan solo para que su proyecto de cortes sociales, desempleo y privatización sea llevado a cabo.
El "Puente hacia la recesión" del golpista Michel Temer sólo llevará a la acentuación de la crisis social y económica y ampliará la inestabilidad política del país.
El nuevo gobierno que se anuncia, por su historia, tampoco representa ruptura con los métodos corruptos, que todos denunciamos en las calles.
Esperamos que el Senado se redima, cuando tuviera que juzgar el mérito. Y si así no procede, las fuerzas partidarias democráticas y contrarias al Golpe deben recurrir al Supremo Tribunal Federal.
La sociedad brasilera sabe que estamos enfrentando una crisis económica, política, social y ambiental. Esta crisis no se supera con golpes. Necesita un amplio debate en la sociedad que aglutine a la mayor parte de las fuerzas populares y sociales, para lograr construir un nuevo proyecto de país que enfrente las crisis.
En relación a la crisis política instaurada, defendemos como los demás movimientos populares, que solamente una reforma política profunda, que devuelva al pueblo el derecho de escoger a sus representantes legítimos, puede ser una verdadera salida. El actual congreso no tiene las condiciones ni las quiere.
De ahí la necesidad del senado de aprobar la realización de un plebiscito que dé al pueblo el derecho de convocar a una asamblea constituyente, una reforma política que realice elecciones generales en condiciones democráticas y no viciadas por el poder económico y oligárquico, como ocurre ahora.
El MST permanecerá movilizado en defensa de la democracia y de los derechos sociales, al lado del Frente Brasil Popular y de los miles de trabajadores y trabajadoras que no aceptaron el golpe. Seguiremos siempre en lucha, contra el latifundio y el agronegocio, por la reforma agraria popular y por el derecho constitucional de todos los trabajadores rurales de tener tierra y vida digna en el campo.
No al golpe! Fuera Temer!
Coordinación Nacional del MST
Brasilia, 12 de mayo 2016

Declaración de las organizaciones sociales y de masas de Cuba en respaldo a la Presidenta Dilma Rousseff y contra el golpe de estado en Brasil

Las organizaciones sociales y de masas de la Revolución Cubana que acompañamos los esfuerzos articuladores y de lucha por la justicia social y la unidad continental, manifestamos nuestra indignación y condena al golpe de Estado parlamentario que en el día de ayer consumó un paso alarmante en el propósito de destituir a la Presidenta Dilma Rousseff. 

 
Durante el montaje de este nuevo atentado contra el Estado de Derecho y la democracia en Brasil, con el cual se ha irrespetado el voto popular de más de 54 millones de brasileños y brasileñas, no se han presentado pruebas de crímenes de responsabilidad que justifiquen un juicio político en contra de la Presidenta Dilma, quien se ve forzada a dejar su cargo a partir de hoy por un periodo de 6 meses, hasta que se realice una votación final, que decidirá por el impeachment o no. Sin embargo, la norma constitucional prohíbe la aplicación de un juicio político sin la existencia de un delito que justifique esta medida extrema. Ni sus peores enemigos han logrado acusarla de algún acto de corrupción o en beneficio personal. 

Esta maniobra es un evidente golpe orquestado por la ofensiva conservadora que desarrollan el imperialismo y las oligarquías contra los gobiernos de izquierda y progresistas en Nuestra América, con la clara intención de truncar los avances sociales y políticos alcanzados, y frenar el ascenso de la integración continental. Los verdaderos enemigos del pueblo: los intereses económicos de las grandes corporaciones transnacionales, el agronegocio y el capital financiero son los promotores y beneficiarios del golpismo. 

Acompañamos las movilizaciones populares que tienen lugar en las calles de Brasil en contra del golpe y apoyamos al movimiento popular y social en lucha y resistencia. 

Condenamos la criminalización de la protesta social que se lleva a cabo contra la mayoría ciudadana que respalda la obra de justicia social construida durante estos 13 años de gobiernos del PT, cuyos derechos civiles, políticos y democráticos están siendo pisoteados por una exigua mayoría parlamentaria. 

Las organizaciones cubanas que hacemos parte de ALBA Movimientos y otros espacios articuladores en América Latina y el Caribe estamos en contra de las autoridades de facto que han usurpado Brasil y solo reconocemos la legitimidad del voto popular de los millones de brasileños y brasileñas que escogieron soberanamente a Dilma y al Partido de los Trabajadores para representarles en la sede del Planalto. 

Exhortamos a todos los amigos de Cuba en el mundo a sensibilizarse con lo que hoy ocurre en Brasil, a manifestar todo el apoyo al gobierno legítimo de Dilma Rousseff y a reclamar respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. 

La unidad de acción en este momento es imprescindible y hay que fortalecerla. La defensa de la democracia en Brasil significa también defender a todos nuestros pueblos y la integración latinoamericana y caribeña.


¡Unidad, organización, solidaridad y lucha para hacer realidad el sueño de una Patria Grande con justicia social y soberanía popular!
¡El pueblo de Brasil no está solo!
¡En Brasil, golpe Nunca Más!


La Habana, 12 de mayo de 2016


Asociación Nacional de Agricultores Pequeños
Comité de Defensa de la Revolución Cubana
Central de Trabajadores de Cuba
Federación de Mujeres Cubanas
Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos
Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos
Red En Defensa de la Humanidad-Cuba
Unión de Jóvenes Comunistas
Federación Estudiantil Universitaria
Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes
Centro Memorial Dr. Martin Luther Kink
Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina

ALBA-TCP Comunicado contra el Gollpe de Estado en Brasil


COMUNICADO
El ALBA-TCP rechaza enérgicamente el golpe en Brasil
Los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP, informados de la votación ocurrida en el día de ayer en el Senado de Brasil, rechazamos enérgicamente el golpe de Estado parlamentario-judicial que está camino de consumarse en ese país.
El juicio político contra la presidenta legítima Dilma Rousseff es una maniobra, disfrazada de legalidad, para apartarla de su cargo y desacreditarla a ella y al Partido de los Trabajadores (PT), sin que existan razones legítimas ni fundamentos jurídicos para ello.
Sectores oligárquicos, con el respaldo de intereses imperialistas, de las transnacionales y de grupos mediáticos, pretenden reinstaurar el neoliberalismo en Brasil y en otros países de nuestra región, alinear la política exterior brasileña con los intereses imperiales y desmantelar los programas sociales de los gobiernos del PT, que han beneficiado ampliamente a millones de ciudadanos brasileños, como nunca antes en la historia de esa hermana nación, en áreas como la alimentación, la salud, la vivienda y la educación.
Este atentado contra la voluntad popular de millones de brasileños expresada en las urnas, es una nueva expresión de la contraofensiva reaccionaria dirigida a derrocar a los gobiernos que han favorecido a los más necesitados y si se consuma definitivamente, amenazaría la democracia, la paz y la estabilidad en Brasil y en nuestra región, y con ello la vigencia de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno en la II Cumbre de la CELAC, en La Habana, en el año 2014.
Los países del ALBA-TCP expresamos nuestra más firme solidaridad a la presidenta Dilma Rousseff y al líder del Partido de los Trabajadores Luiz Inacio Lula Da Silva, también sometido al acoso de la derecha, y reiteramos nuestro apoyo al valiente pueblo brasileño, que ha salido a las calles a rechazar esta abominable acción.
Caracas, 12 de mayo de 2016

Adolfo Pérez Esquivel Llegan los golpes a América Latina


Detrás del proceso destituyente en Brasil, hay un explicitado proyecto económico para mayor dependencia, privatización y extranjerización.
Las democracias que tanto nos costó alcanzar, están nuevamente en situación de riesgo. La situación que hoy vive Brasil afecta a todos los pueblos de América Latina.
En mi reciente paso por este país hermano me reuní con la Presidenta Dilma Rousseff para darle mi apoyo y el de muchas organizaciones, debido a que la oposición en el Parlamento busca destituirla del cargo -que asumió por el voto mayoritario- a través de un supuesto impeachment, que no se basa en un crimen -como indica la Constitución-, sino en un delito aún inexistente. La acusación apunta a procedimientos contables que fueron usados por gobiernos anteriores, e incluso por sus acusadores.
Se trata de una situación semejante a los Golpes de Estado Blandos que ya vimos en Honduras con Zelaya y en Paraguay con Lugo, que significaron procedimientos ilegales para violentar la voluntad popular, junto a un aumento de la represión y las políticas de hambre contra el pueblo.
Detrás de este proceso destituyente, hay un explicitado proyecto económico para mayor dependencia, privatización y extranjerización. El probable futuro depositario de la presidencia, Michel Temer, ya expresó su intención de imponer en Brasil políticas económicas contrarias a las elegidas por el voto, como privatizar todo lo que sea posible en infraestructura y reducir políticas sociales de las cuales dependen los más vulnerables.
El Senado Federal del Brasil me invitó cordialmente a dar un mensaje en la sesión del 28 de abril y allí transmití mis saludos y la preocupación de muchos brasileños y latinoamericanos por la posibilidad de un Golpe de Estado en Brasil. Lamentablemente, la respuesta de los senadores de oposición no fue despejar dudas sobre el proceso que promueven, sino pedir censurar las palabras “posible Golpe” de mi breve mensaje en la versión taquigráfica.
Luego de esta sesión nos encontramos con Don Leonardo Steiner, Secretario General de la CNBB, quien nos manifestó su preocupación por la situación que vive el país, el incremento del odio, la intolerancia y el descreimiento de la política y lo institucional. Así como también por la actitud de la dirigencia política opositora que, en la sesión de Diputados que aprobó el impeachment, permitió que uno de sus miembros hiciera apología de la dictadura y la tortura sin sanción alguna. Nos dijo que tiene miedo que el creciente diálogo de calles trascienda los límites del respeto.
Por su parte, el Presidente del Tribunal Supremo Federal, Dr. Ricardo Lewandowski, de manera muy respetuosa a la institucionalidad nos transmitió su preocupación por una crisis política que no se hubiera imaginado volver a vivir luego de la transición a la Democracia.
Finalmente terminé mi visita compartiendo el día del trabajador con los movimientos sociales que luchan por defender los derechos de nuestros pueblos a Tierra, Techo, Trabajo y Democracia. Las preocupaciones no son pocas, teniendo en cuenta que los diputados del Frente Parlamentar Da Agropecuária ya están solicitando a Temer que use a las Fuerzas Armadas para reprimir protestas sociales y desalojar asentamientos rurales e indígenas.
Las organizaciones sociales brasileras resisten con esperanza porque su lucha es justa y cuentan con nuestra solidaridad internacional. No queremos más golpes de Estado en América Latina.

Mensaje de Solidaridad de Daniel Ortega Presidente de Nicaragua con Dilma Rousseff

Managua, 12 de Mayo, 2016
Querida Compañera Presidenta Dilma Rousseff:
Querido Compañero y Hermano Luiz Inácio Lula da Silva:
Hemos seguido con indignación y rechazo, el impresentable y antidemocrático Proceso que ha ensombrecido la seriedad y fortaleza de las Instituciones en ese Hermano País, donde la Lucha de Ustedes y la Fuerza del Partido de l@s Trabajador@s, ha sido y sigue siendo fundamental, para asegurar las Libertades y la Justicia.
No nos asombran los argumentos y juegos políticos de las Derechas que, como siempre, apuntan a debilitar o decapitar Procesos Populares de Liberación de la Pobreza y de Transformación de la Cultura Opresora; y persiguen los Procesos que abren puertas a una Cultura y una Perspectiva de la Vida, donde las Mayorías, antes excluidas y discriminadas, protagonizan y asumen los Rumbos de Equidad y Bienestar que merecen.
Brasil, del Pueblo Brasileño, del Partido de l@s Trabajador@s, PT, de Lula, de Dilma, han sido, y son, Ejemplos de Cambio y de Fuerza Espiritual.  Ese Pueblo inmenso, intenso, suma de Culturas, Tradiciones, Religiones, y Fe, es la esencia de todo lo que se ha vivido, procurando Derechos, y afianzando Conciencia de Posibilidad.
Esa Fortaleza y ese Carácter del Pueblo Brasileño, de sus Movimientos Sociales y Laborales, de su Bandera Nacional, y de su Bandera Roja, del Partido de l@s Trabajador@s; esa Fortaleza de Lula y de Dilma, de Dilma y de Lula, está allí, y hoy, frente al adefesio, se crece y llega cada vez más alto, en la inquebrantable Convicción de los Pueblos de que la Lucha continúa, y la Victoria es Cierta.
Un drama, una comedia, una tragedia, un mamarracho jurídico y político, y en el centro de todo los mismos actores: El Águila Imperial, los lacayos o chingastes locales, y en Caminos de Bien Común, la Fuerza invicta de los Pueblos, que siguen soñando, que siguen batallando, que siguen dispuestos a avanzar en Patria Libre, llena de Vida, Luz, Cariño y Verdad.
Dilma, Compañera… Lula, Hermano, Compañero, estamos allá, como siempre, unid@s en la Lucha y el Trabajo, a Paso de Porvenir.
Adelante Herman@s, Compañer@s, Camaradas, en la certeza de que Seguimos Cambiando Nuestramérica-Caribeña, y enfrentando con la Valentía y Altivez propios de nuestros Pueblos Guerreros, todos los desafíos, todos los retos, en ánimo inclaudicable de Victorias.
De pie, cantar
el Pueblo va a triunfar.
Millones ya,
imponen la verdad,
de acero son
ardiente batallón,
sus manos van
llevando la justicia y la razón.
Mujer,
con fuego y con valor,
ya estás aquí
junto al trabajador.

Y ahora el Pueblo
que se alza en la lucha
con voz de gigante
gritando: ¡adelante!

El Pueblo unido, jamás será vencido,
el Pueblo unido, jamás será vencido…

Firma del Presidente Comandante Daniel Ortega
Daniel Ortega Saavedra
Firma de Rosario Murillo
Rosario Murillo
ros/ele

Alfredo Serrano La pesadilla de Bolívar en Brasil


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Lo que llevamos de segunda década del siglo XXI poco o nada se le parece a la anterior. El consenso bolivariano está diluyéndose. Seguramente son muchas las razones para que esto ocurra. La muerte de Chávez, su gran creador, es una variable fundamental. También la de Kirchner, otro de los grandes valedores de esta propuesta integracional. Pero, además de estos desgraciados acontecimientos, también hay que tener en cuenta que la región no es la misma que hace años por otros muchos factores.

En clave electoral, han cambiado las cosas. No se ha perdido todo pero tampoco se ha continuado con la racha de victorias del pasado. La derrota de Argentina a manos de Mauricio Macri supone un punto de inflexión en la correlación de fuerzas políticas en Suramérica. En Venezuela, la derrota del 6D del año pasado también tuvo sus consecuencias políticas. En Bolivia, el No a la repostulación de Evo Morales aún continúa en digestión. Todo ello ha supuesto que, junto al cambio de fichas en Uruguay (Tabaré Vázquez por Pepe Mujica) y en el mismo Brasil (Dilma por Lula), el continente latinoamericano tenga otro rostro y otros dilemas. A ello hay que sumarle los cambios producidos en Paraguay y en Honduras a costa de sendos golpes de Estado que hicieron sustituir a otras dos piezas importantes (Lugo y Zelaya) en el tablero progresista regional.

Este mejunje de nombres, además, está notablemente aderezado de otra realidad social, con nuevas estructuras de clases, con nuevas subjetividades y, también, con un frente económico externo que asfixia. Cada quien baila a su propio son. El ensimismamiento nacional, justificadísimo en esta fase de preocupaciones internas, roba protagonismo a la visión supranacional, a lo regional. Y se nota cada vez que sucede un conflicto en un país. El resto mira hacia otro lado o, en el mejor de los casos, hace una declaración de condena sin ninguna acción concreta.

Pero lo realmente alarmante no es eso, sino más bien que haya organismos regionales que practiquen con complacencia el “silencio administrativo” o una suerte de “condena pasiva”. En Brasil se está produciendo un aberrante e injustificado golpe de Estado contra Dilma y no pasa nada. Se está derrocando anti democráticamente a Dilma únicamente por una cuestión de irregularidad contable, llamada en Brasil “pedaleo fiscal”. No es por corrupción, como mienten muchos medios. El error del gobierno de Dilma es haber usado fondos de bancos públicos para cubrir programas de responsabilidad fiscal del gobierno durante el año 2014 (y parte del 2015). Un hecho, dicho sea de paso, que ha venido siendo practicado por todos los presidentes en Brasil en las últimas décadas. Incluso lo practican actualmente la mayoría de gobernadores que también se suman al golpe. Se puede discutir si esto es correcto o no, pero lo que queda fuera de cualquier discusión es que esto pueda ser usado como excusa para destituir a la Presidenta elegida democráticamente. Además, lo paradójico de esta maniobra es que son los mismos diputados que acumulan 1.131 acusaciones hasta el momento los que están llevando a cabo este proceso golpista. La institucionalidad corrupta en defensa del institucionalismo. Al menos extravagante para que la prensa internacional dominante ni lo mencione. Esa vía, la institucionalidad constituida en Brasil, es un callejón sin salida. Habrá que escuchar afuera, a la calle, al pueblo, a los que votaron a Dilma para que fuera su presidenta.

Por su parte, es de esperar que desde la Unión Europea, desde Estados Unidos y desde la OEA (Organización de los Estados Americanos) no exista ningún pronunciamiento al respecto. Estamos habituados a su doble rasero en materia de relaciones internacionales. Sin embargo, lo sorprendente del caso es que la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) apenas hayan asomado la cabeza frente a este golpe de Estado, a cámara lenta, con buenas formas y en formato parlamentario. Queda lejos aquella época en la que UNASUR fue determinante para evitar golpes de estado, tanto en Bolivia en el caso de la masacre de Pando en 2008 como en aquel intento golpista en Ecuador contra Correa en el 2010. La UNASUR sacó un comunicado en el momento de la votación del congreso (hace unas semanas) en el que decía que este hecho se convertía “en un motivo de seria preocupación para la seguridad jurídica de Brasil y de la región”. Únicamente, preocupación. No más. Por su parte, en la actualidad, su Secretario General, Ernesto Samper, sí ha declarado que lo que pasa en Brasil debe ser calificado como “un golpe de estado pasivo”. Es un paso adelante, pero no suficiente en materia de diplomacia proactiva. La UNASUR tiene la obligación democrática de actuar frente a este hecho: buscar mecanismos efectivos para impedir este golpe. Ha de convocar de manera urgente a los Presidentes de la región para evitar que esto se produzca. No solo es injusto en clave democrática para Brasil, sino que crearía un precedente nefasto para la estabilidad democrática en América latina.

La CELAC no ha abierto la boca por ahora. Es muy dudoso que lo vaya a hacer porque apenas ha venido pronunciándose en los momentos de alta tensión en la región. Lo único esperable sería que algún país, por su cuenta, se salte los protocolos y convoque a una reunión de urgencia. Lo que está sucediendo va más allá de un hecho puntual, que ya escuece muchísimo por sí solo. Se trata realmente de que estamos ante un estado avanzado de evaporación de lo que supuso el sentido común bolivariano de una época. Cada país hace la suya. Vuelve la fragmentación de las naciones. Si esto ocurriera, no sólo se habrá perdido Brasil, sino que existirá un antes y un después. Volveríamos a la era de los satélites, todos girando en torno a los poderes económicos del sistema central. La geopolítica actual dejaría de ser la misma. Si prospera este tercer golpe de Estado parlamentario en América latina, entonces, sí podremos afirmar que el marco analítico común regional será muy limitado para entender lo que sucede en cada país. La pesadilla de Bolívar ha vuelto.

Alfredo Serrano Mancilla
Director CELAG
@alfreserramanci
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Emir Sader Crisis brasileña era estrategia golpista

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La larga crisis brasileña, que algunos dicen que ha empezado con las manifestaciones callejeras de junio del 2013, otros que recién concluidas las elecciones del 2014, gana contornos definidos, conforme desemboca en un golpe blanco. No se puede decir que todo ha sido meticulosa y fríamente calculado, pero es cierto que han terminado siendo piedras de la arquitectura de una estrategia golpista con el objetivo, a como sea y con quien sea, sacar el PT del gobierno.

Ese es el objetivo de la derecha brasileña, así como es la de los otros países con gobiernos progresistas de la región: cerrar el ciclo de gobiernos populares, sacar a esas fuerzas del gobierno, de la forma que sea posible, restablecer el modelo neoliberal. Es lo que ha pasado y está pasando en Brasil ahora.

Hubo quienes creyeron que las manifestaciones del 2013 eran democráticas, que criticaban al gobierno y al PT desde un punto de vista de izquierda. Tremendo engaño: era el comienzo de la onda de descalificación de la política, primer paso para la ofensiva de la derecha.

Hubo quienes, desde la ultra izquierda, saludaban el final de los gobiernos del PT, su fracaso, el final del ciclo de gobiernos progresistas en América Latina, como si hubiera llegado la hora a la ultra izquierda. Enorme engaño: la alternativa al PT y a los gobiernos progresistas está en la derecha. La misma crisis demostró que el único gran liderazgo popular en Brasil es el de Lula. Que las grandes manifestaciones populares tienen en la CUT –Central Única de Trabajadores, cercana al PT– su más grande puntal.

Hubo quienes se han dejado llevar por los medios brasileños y creyeron que el tema central de la crisis era un tema de corrupción del PT. Cuando la crisis se ha profundizado y los medios internacionales mandaron sus corresponsales, todos, unánimemente, se dieron cuenta que los corruptos están del otro lado, son exactamente los golpistas. Que no hay ninguna prueba concreta en contra de Dilma o de Lula, mientras los dirigentes del golpe y más de 200 parlamentarios que lo han votado, son reos de procesos de corrupción en el Supremo Tribunal Federal.

Total, la larga y profunda crisis brasileña es la estrategia de la derecha para recuperar el gobierno y, desde ahí atacar los avances de los últimos casi 13 años en Brasil. Atacar la destinación constitucional de recursos para la educación y la salud, atacar los derechos de los trabajadores, atacar los patrimonios públicos, imponer un durísimo ajuste fiscal, desatar la represión en contra de los movimientos populares, establecer una política internacional de subordinación a los intereses de los Estados Unidos. Esos son los objetivos del golpe blanco, que se fue gestando a lo largo de los últimos años en Brasil.

Pretenden sacar al PT y restablecer el modelo neoliberal, el Estado mínimo y la política externa subordinada a los EEUU, y terminar con los gobiernos del PT que dieron prioridad a la lucha en contra de la desigualdad, al rescate del rol activo del Estado y a la política externa soberana. Esos son los objetivos de la larga crisis de desestabilización en Brasil.

La izquierda en su conjunto y todos los movimientos sociales lo han comprendido muy bien, se han unido en defensa de la democracia, en contra del golpe, a sabiendas que lo que viene, como en Argentina, es una venganza en contra del pueblo y de sus derechos.

Pero a diferencia de un golpe militar o de una victoria electoral, la derecha brasileña tiene que enfrentarse al más grande movimiento de masas que el país haya conocido, con su falta absoluta de propuestas que pudieran darle legitimidad y apoyo popular, con el liderazgo de Lula, el único con enorme respaldo popular.

Son tiempos de lucha, de disputa, de inestabilidad, de crisis hegemónica profunda. El juego no ha terminado, al contrario, se ha profundizado, los enfrentamientos de clase han quedado mucho más visibles. Brasil ya no será el mismo después de esta crisis. La derecha ya no se disfrazará de civilizada, de democrática, de reformista, para aparecer como es: neoliberal, corrupta, golpista (El gobierno de Temer, por primera vez, desde la dictadura, tendrá apenas a hombres, blancos, desde luego, adultos, reaccionarios, corruptos).

Mientras que la izquierda está comprometida con volver al gobierno para desatar los nudos que han bloqueado sus gobiernos y han llevado al golpe, principalmente la democratización de los medios, el quiebre de la hegemonía del capital especulativo, la reforma del sistema electoral, entre tantas otras reformas. Esa disputa es la que caracteriza al nuevo período político abierto hoy en Brasil. 
                       
 - Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).
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