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Bolivia, Alvaro García Linera Derrotas y Victorias


Que en 10 años el 20% de la población boliviana haya pasado de la extrema pobreza a la clase media es un hecho de justicia y un récord de ascenso social, pero también de desclasamiento y reenclasamiento social.
Cuando uno arroja una piedra a un vaso de cristal y éste se quiebra, a veces surge la pregunta ¿por qué se rompe el vaso? ¿Es por culpa de la piedra que lo impactó? ¿O porque el vaso es rompible y luego entonces la piedra lo fragmenta? Es una pregunta que solía plantearla el sociólogo Pierre Bourdieu para explicar que solo la segunda posibilidad era la correcta, porque te permitía ver, en la configuración interna del objeto, las condiciones de su devenir.
En el caso del referéndum del 21 de febrero, no cabe duda que hubo una campaña política orquestada por asesores extranjeros. Las visitas clandestinas de la ONG NDI, dependiente del Departamento de Estado, sus cursos de preparación de activistas cibernéticos, los continuos viajes de los jefes de oposición a Nueva York —no precisamente a disfrutar del invierno—, hablan de una planificación externa que tuvo su influencia. Pero así como la piedra arrojada hacia el vaso, esta acción externa solo pudo tener efecto debido a las condiciones internas del proceso político boliviano, que es preciso analizar.
CLASES. 1. La nueva estructura de las clases sociales
Que en 10 años el 20% de la población boliviana haya pasado de la extrema pobreza a la clase media es un hecho de justicia y un récord de ascenso social, pero también de desclasamiento y reenclasamiento social, que modifica toda la arquitectura de las clases sociales en Bolivia. Si a ello sumamos que en la misma década de oro la diferencia entre los más ricos y los más pobres se redujo de 128 a 39 veces; que la blanquitud social ha dejado de ser un “plus”, un capital de ascenso social y que hoy más bien la indianitud se está consagrando como el nuevo capital étnico que habilita el acceso a la administración pública y al reconocimiento, nos referimos a que la composición boliviana de clases sociales se ha reconfigurado y, con ello, las sensibilidades colectivas, o lo que Antonio Gramsci llama el sentido común, el modo de organizar y recepcionar el mundo, es distinto al que prevalecía a inicios del siglo XXI.
Las clases sociales populares de hoy no son las mismas que aquellas que llevaron adelante la insurrección de 2003. Los regantes controlan sus sistemas de agua; los mineros y fabriles han multiplicado su salario por cinco; los alteños, que pelearon por el gas, ahora tienen, en un 80%, gas a domicilio; las comunidades campesinas e indígenas tienen seis veces más cantidad de tierra que todo el sector empresarial; y los aymaras y quechas, marginados por su identidad indígena en el pasado, son los que ahora conducen la indianización del Estado boliviano. Hay, por tanto, un poder económico y político democratizado en la base popular, que modifica los métodos de lucha sociales para ser atendido por el Estado. Paralelamente, la urbanización se ha incrementado pero, ante todo, los servicios urbanos de educación, salud, comunicación y transporte se han expandido en las áreas rurales ampliando los procesos de individuación de las nuevas generaciones, diversificando las fuentes de información y de construcción de opinión pública regionalizada más allá del sindicato o la asamblea. Si a ello añadimos el hecho de que pasada la etapa del ascenso social insurreccional (2003-2009), inevitablemente viene un reflujo social, un repliegue corporativo que debilita a las organizaciones sociales y a su producción de un horizonte universal, entonces es normal un periodo de despolitización social, que disminuye la centralidad sindical como núcleo privilegiado de construcción de la opinión publica popular, para ampliarla a una pluralidad de fuentes como los medios de comunicación, la gestión estatal, las redes sociales, etc.
La comunidad nacional en lucha contra las privatizaciones, la comunidad nacional despojada de sus recursos y que reclama su reconquista, o la comunidad dolorosa de las víctimas de la matanza de octubre de 2003, que fueron la base del ascenso revolucionario entre 2000 y 2006, han dado lugar a otro tipo de comunidades reivindicativas más dispersas regionalmente, más afincadas en la gestión de proyectos de desarrollo o de expectativas educativas de carácter individual. Se trata de comunidades de tipo virtual o mediáticas que no solo modifican los métodos de lucha sino también los contenidos mismos de lucha, las percepciones sobre lo deseado, lo necesario y lo común.
Estamos, por tanto, no solo ante una nueva estructura de clases, sino también ante nuevos marcos culturales de movilización y de percepción del mundo. Por todo ello, la convocatoria del sindicato o de la comunidad convertida en capital electoral en 2005 o en 2009, que irradió a sectores de la sociedad civil individuada, hoy no son suficientes para producir el mismo efecto electoral. Sin duda, el mundo sindical obrero, campesino-indígena y vecinal pobre continúa siendo el bastión más sólido y leal del proceso de cambio —y esto se ha verificado nuevamente en la última elección con gestos tan extraordinarios como la donación de una mita por parte del proletariado minero de Huanuni para la campaña—, pero ya no tiene el mismo efecto irradiador de antes. Han surgido otras colectividades sociales entre las clases populares y en las diversas clases medias de origen popular, más volátiles, por residencia, por estudio o por comunidad virtual, que se mueven por otros referentes e intereses, muchas veces de carácter individual. Como gobierno revolucionario habíamos ayudado a cambiar al mundo; sin embargo, en la acción electoral, en una parte de nuestras acciones, seguíamos aún actuando como si el mundo no hubiera cambiado. Acudimos a medios de movilización y de información insuficientes para la nueva estructura social de clases y, en algunas ocasiones, empleamos marcos interpretativos del mundo que ya no correspondían al actual momento social.
LIDERAZGO. 2. Hegemonía no es lo mismo que continuidad de liderazgo
La fortaleza de un proceso revolucionario radica en instaurar una matriz explicativa del mundo en medio de la cual las personas, las clases dominantes y las clases dominadas, organizan su vida cotidiana y su futuro.
Durkheim llamaba a esto las estructuras del conformismo moral y conformismo lógico de la vida en común. Y el bloque social dirigente capaz de conducir activamente estas estructuras se constituye en un bloque social hegemónico. El proceso de cambio creó una matriz explicativa y organizadora del mundo: Estado plurinacional, igualdad de naciones y pueblos indígenas, economía plural con liderazgo estatal, autonomías. Hoy, izquierdas y derechas se mueven en torno a esos parámetros interpretativos que regulan el campo de lo posible y lo deseado socialmente aceptado. Hoy, la gente de a pie construye sus proyectos personales y expectativas en torno a estos componentes potenciados hacia el futuro a través de la Agenda Patriótica 2025, y no tiene al frente ningún otro proyecto de Estado y de economía que le haga sombra. En ese sentido, hablamos de un campo político unipolar. El que el presidente Evo tenga una popularidad y apoyo a la gestión de gobierno que bordea el 80%, según las encuestas hechas en plena campaña por el referéndum, constata este hecho hegemónico.
Sin embargo, cuando a los entrevistados se les consulta si están de acuerdo con una nueva postulación, solo la mitad de los que apoyan la gestión responde positivamente. El apego al proyecto de Estado, economía y sociedad no es similar al apoyo a la repostulación o, si se quiere, hegemonía no es directamente sinónimo de continuidad de liderazgo.
Es posible que haya pesado la desconfianza normal hacia una gestión muy larga; también es posible que algunas personas pensaran que en el referéndum volvían a reelegir a Evo, creyéndolo innecesario después de ya haberlo elegido en 2014. En todo caso, sobre ese espacio de votantes que daban su apoyo a la gestión de Evo, pero no a su repostulación, se centró toda la artillería de la campaña, tanto de la oposición como del partido gobernante. La oposición se montó rápidamente en una matriz de opinión larvaria, pero trabajada desde hace años con el apoyo de agencias internacionales, referida a que los gobiernos de izquierda revolucionarios son “autoritarios”, “abusivos”, quieren “eternizarse”, etc. Y, entonces, la repostulación fue rápidamente ensamblada a la lógica de una manifestación que confirmaba el “abuso”, el “autoritarismo” etc. Algunos izquierdistas de “cafetín” se sumaron a este estribillo y, por consiguiente, la irradiación fue más extensa. En tanto que el partido de gobierno tuvo que hacer una doble labor explicativa. Primero, enfatizar que quienes no querían la repostulación eran los de la vieja derecha privatizadora y, luego, que la repostulación garantizaba la continuidad del proceso de cambio. En esta dualidad explicativa es donde se perdió la fuerza de la simpleza de una consigna electoral, frente a la matriz discursiva imperialmente labrada que repercutía más fuerte justamente por su simpleza.
REDES. 3. Las redes: nuevos escenarios de lucha
Recientemente estuve en San Pedro de Curahuara, un municipio alejado, cercano a la frontera con Chile. Los mallkus y mama t´allas nos recibieron con cariño y bien organizados; habían decidido en su asamblea los temas a tratar y los oradores. Pero también vinieron a recibirme los jóvenes del colegio. Todos los estudiantes de la promoción tenían un smartphone similar al mío, y si bien no habían participado de la asamblea comunal, se habían enterado por teléfono o WhatsApp que estábamos llegando al municipio. Aquello que vi en Curahuara se repite en toda Bolivia. El internet y las redes han abierto un nuevo soporte material de comunicación, tan importante como lo fueron otros soportes materiales de comunicación en el pasado: la imprenta en el siglo XVIII, la radio a principios del siglo XX, la televisión a fines del siglo XX. Se trata de medios de comunicación cada vez más universales, que han llegado para quedarse y que no solo modifican la construcción cultural y educativa de las sociedades, sino la forma de hacer política y de luchar por el sentido común.
La masificación y novedad de este nuevo soporte material de comunicación ha generado una sobreexcitación comunicacional que ha sido bien aprovechada por las fuerzas políticas de derecha, que dispusieron recursos y especialistas cibernéticos al servicio de una guerra sucia como nunca antes había sucedido en nuestra democracia y que ha vertido toda la lacra social en el espacio de la opinión pública.
Está claro que las redes no son culpables de la guerra sucia; es la derecha, que no tuvo escrúpulo alguno para esa guerra sucia unilateral, la que apabulló el medio. Nosotros atinamos a una defensa artesanal en un escenario de gran industria comunicacional. Al final, esto también contribuyó a la derrota. A futuro, está claro que los movimientos sociales y el partido de gobierno deben incorporar en sus repertorios de movilización a las redes sociales como un escenario privilegiado de la disputa por la conducción del sentido común.
OPOSICIÓN. 4. Oposición unida
A lo largo de los últimos 15 años, las batallas electorales han contado con un bloque conservador de derecha fragmentado. Desde las elecciones de 2002 hasta las de 2014, la derecha política ha presentado varias candidaturas que han dispersado el voto de esas derechas. En oposición a ello, la izquierda política ha contado con una única candidatura y, encima, respaldada por un único bloque de izquierda social (sindicatos, comunidades, juntas de vecinos).
El 2016 este panorama se ha modificado. Aun con sus divergencias, toda la derecha pudo articularse en torno a una sola posición, la del No; e incluso tuvo la capacidad de arrastrar a los fragmentos del “izquierdismo deslactosado”, que antes había acompañado a Gonzalo Sánchez de Lozada en su gestión de gobierno.
La antigua fragmentación de la derecha claramente mejoraba la posición electoral del MAS, que se presentaba como la única fuerza con voluntad real de gobierno. Sin embargo, al unificarse aquélla para el referéndum, se anularon temporalmente las fisuras y guerras internas que debilitaban a unas frente a otras y a todas ellas frente al MAS. Así, el “todos contra el MAS” permitió que entraran, en una misma bolsa, desde los fascistas recalcitrantes y los derechistas moderados, hasta los trotskistas avergonzados. Y, en un memorable grotesco político, la noche del 21 de febrero se abrazaron quienes, pocos años atrás, estaban agarrando bates de béisbol para romper las cabezas de campesinas cocaleras, y algunos ex izquierdistas que, alguna vez, pontificaron desde su escritorio los derechos indígenas.
Al final, la derrota del Sí ha removido la estructura general de las organizaciones sociales indígenas, campesinas, vecinales, juveniles, obreras y populares que sostienen el proceso de cambio. Y lo ha hecho para bien y en un momento oportuno. Momento oportuno porque quedan cuatro años por delante para corregir errores, ya que es una derrota táctica en medio de una ofensiva y victoria estratégica del proceso de cambio. Y, para bien, porque las repetidas victorias de los últimos diez años han generado una peligrosa confianza y pesadez para un escenario de lucha de clases siempre cambiante, que requiere lo máximo de las fuerzas, lo máximo de la inteligencia y lo máximo de la audacia del movimiento popular. Y es que las revoluciones avanzan porque aprenden de sus derrotas o, en palabras de Carlos Marx, las revoluciones sociales “se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado para comenzar de nuevo desde el principio, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que solo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: ¡Aquí está Rodas, salta aquí!”.

Atilio Boron ¿ Por qué ganó Evo?




ALAI AMLATINA, 12/10/2014.- La aplastante victoria de Evo Morales tiene una explicación muy sencilla: ganó porque su gobierno ha sido, sin duda alguna, el mejor de la convulsionada historia de Bolivia.  “Mejor” quiere decir, por supuesto, que hizo realidad la gran promesa, tantas veces incumplida, de toda democracia: garantizar el bienestar material y espiritual de las grandes mayorías nacionales, de esa heterogénea masa plebeya oprimida, explotada y humillada por siglos.  No se exagera un ápice si se dice que Evo es el parteaguas de la historia boliviana: hay una Bolivia antes de su gobierno y otra, distinta y mejor, a partir de su llegada al Palacio Quemado.  Esta nueva Bolivia, cristalizada en el Estado Plurinacional, enterró definitivamente a la otra: colonial, racista, elitista que nada ni nadie podrá resucitar.

Un error frecuente es atribuir esta verdadera proeza histórica a la buena fortuna económica que se habría derramado sobre Bolivia a partir de los “vientos de cola” de la economía mundial, ignorando que poco después del ascenso de Evo al gobierno aquella entraría en un ciclo recesivo del cual todavía hoy no ha salido.  Sin duda que su gobierno ha hecho un acertado manejo de la política económica, pero lo que a nuestro juicio es esencial para explicar su extraordinario liderazgo ha sido el hecho de que con Evo se desencadena una verdadera revolución política y social cuyo signo más sobresaliente es la instauración, por primera vez en la historia boliviana, de un gobierno de los movimientos sociales.  El MAS no es un partido en sentido estricto sino una gran coalición de organizaciones populares de diverso tipo que a lo largo de estos años se fue ampliando hasta incorporar a su hegemonía a sectores “clasemedieros” que en el pasado se habían opuesto fervorosamente al líder cocalero.  Por eso no sorprende que en el proceso revolucionario boliviano (recordar que la revolución siempre es un proceso, jamás un acto) se hayan puesto de manifiesto numerosas contradicciones que Álvaro García Linera, el compañero de fórmula de Evo, las interpretara como las tensiones creativas propias de toda revolución.

Ninguna está exenta de contradicciones, como todo lo que vive; pero lo que distingue la gestión de Evo fue el hecho de que las fue resolviendo correctamente, fortaleciendo al bloque popular y reafirmando su predominio en el ámbito del Estado.  Un presidente que cuando se equivocó -por ejemplo durante el “gasolinazo” de Diciembre del 2010- admitió su error y tras escuchar la voz de las organizaciones populares anuló el aumento de los combustibles decretado pocos días antes.  Esa infrecuente sensibilidad para oír la voz del pueblo y responder en consecuencia es lo que explica que Evo haya conseguido lo que Lula y Dilma no lograron: transformar su mayoría electoral en hegemonía política, esto es, en capacidad para forjar un nuevo bloque histórico y construir alianzas cada vez más amplias pero siempre bajo la dirección del pueblo organizado en los movimientos sociales.

Obviamente que lo anterior no podría haberse sustentado tan sólo en la habilidad política de Evo o en la fascinación de un relato que exaltase la epopeya de los pueblos originarios.  Sin un adecuado anclaje en la vida material todo aquello se habría desvanecido sin dejar rastros.  Pero se combinó con muy significativos logros económicos que le aportaron las condiciones necesarias para construir la hegemonía política que hoy hizo posible su arrolladora victoria.  El PIB pasó de 9.525 millones de dólares en 2005 a 30.381 en 2013, y el PIB per Cápita saltó de 1.010 a 2.757 dólares entre esos mismos años.  La clave de este crecimiento -¡y de esta distribución!- sin precedentes en la historia boliviana se encuentra en la nacionalización de los hidrocarburos.  Si en el pasado el reparto de la renta gasífera y petrolera dejaba en manos de las transnacionales el 82 % de lo producido mientras que el Estado captaba apenas el 18 % restante, con Evo esa relación se invirtió y ahora la parte del león queda en manos del fisco.  No sorprende por lo tanto que un país que tenía déficits crónicos en las cuentas fiscales haya terminado el año 2013 con 14.430 millones de dólares en reservas internacionales (contra los 1.714 millones que disponía en 2005).  Para calibrar el significado de esta cifra basta decir que las mismas equivalen al 47 % del PIB, de lejos el porcentaje más alto de América Latina.  En línea con todo lo anterior la extrema pobreza bajó del 39 % en el 2005 al 18 % en 2013, y existe la meta de erradicarla por completo para el año 2025.

Con el resultado de ayer Evo continuará en el Palacio Quemado hasta el 2020, momento en que su proyecto refundacional habrá pasado el punto de no retorno.  Queda por ver si retiene la mayoría de los dos tercios en el Congreso, lo que haría posible aprobar una reforma constitucional que le abriría la posibilidad de una re-elección indefinida.  Ante esto no faltarán quienes pongan el grito en el cielo acusando al presidente boliviano de dictador o de pretender perpetuarse en el poder.  Voces hipócritas y falsamente democráticas que jamás manifestaron esa preocupación por los 16 años de gestión de Helmut Kohl en Alemania, o los 14 del lobista de las transnacionales españolas, Felipe González.  Lo que en Europa es una virtud, prueba inapelable de previsibilidad o estabilidad política, en el caso de Bolivia se convierte en un vicio intolerable que desnuda la supuesta esencia despótica del proyecto del MAS.  Nada nuevo: hay una moral para los europeos y otra para los indios.  Así de simple.

- Dr. Atilio A. Boron, Investigador Superior del Conicet y Director del PLED (Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales).


URL de este artículo: http://www.alainet.org/active/77899

Bolivia: Tesis política antiimperialista de Cochabamba


 Resumen Latinoamericano, 2 de julio 2014

Documento aprobado en el plenario de clausura del Encuentro Sindical Internacional Antiimperialista organizado por la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación Sindical Mundial (FSM), con la adhesión del Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia.

Creo que esta idea de la ofensiva en defensa de la Humanidad, está cada día más engranada con la realidad que estamos viviendo en el mundo
Hugo Chávez 

Quiero animarme a plantearles algo que corresponde a los movimientos sociales del mundo: ¿cómo podemos todos unidos enfrentar al capitalismo? Estoy convencido de que debemos elaborar una nueva tesis para salvar el planeta, una doctrina por la vida
Evo Morales

Introducción. Crisis del capitalismo y consecuencias para la clase trabajadora

Los pueblos del mundo y especialmente los sectores populares estamos sufriendo las consecuencias de una crisis del capitalismo. Una crisis como nunca antes hemos vivido. Una crisis que es global y estructural.

Es una crisis global porque, a diferencia de las anteriores crisis del capitalismo en el siglo XIX y en el siglo XX, en este sistema-mundo capitalista las resistencias son locales, pero sin haber construido todavía un frente alternativo al capitalismo. Los pueblos están dejando de creer que el capitalismo sea democrático, y también se va dejando de creer en una democracia capitalista. Sin embargo todavía no se ha construido una alternativa al mismo de carácter global, como la crisis que vivimos.

Y es una crisis estructural porque es la combinación de varias crisis, económica, financiera, energética, climática, alimentaria, hídrica, institucional, política y de valores. No solo padecemos la crisis de un sistema económico y de producción que no da más de sí, que para elevar la tasa de ganancia, o mantener la plusvalía producida a costa de la explotación de los pueblos, trabajadores y la naturaleza del Sur, tiene que convertir a la Madre Tierra y a las personas en objeto de su despiadado dominio depredador.

Queremos resaltar la crisis climática como la cristalización de todas las crisis; la supuesta alternativa de la economía verde como respuesta al desastre ambiental que sufrimos no suponen más que la privatización de la naturaleza y el resto de bienes comunes, así como la demostración de que no existe capitalismo con rostro humano, estamos en una etapa del capitalismo donde se mercantiliza todo, la vida y los bienes comunes.

Todo ello mientras se ponen en marcha guerras imperialistas para depredar los recursos naturales de los pueblos en un círculo vicioso en el que esos recursos naturales sirven para alimentar la industria de la guerra, demostrando la voracidad del imperialismo. Recursos naturales, energía y agua son objetivos del imperialismo que los pueblos y los trabajadores tenemos la obligación de defender, pues son el futuro que debemos dejar en herencia, la Madre Tierra que debemos cuidar pues es nuestro hogar.

El capitalismo ha adoptado por tanto una medida geopolítica planetaria y la crisis expone la contradicción básica del capitalismo: la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma capitalista de propiedad sobre los medios de producción y la apropiación de sus resultados. En las crisis, el mecanismo entero del modo capitalista de producción, queda subordinado a la presión de las fuerzas productivas creadas por el capitalismo.

La consecuencia de todo ello es que existen 1000 millones de personas que pasan hambre en el mundo según la FAO y desde que comenzó la crisis el número de pobres ha aumentado en 100 millones de personas.

Pero si bien la pobreza y el hambre son los efectos más visibles de la crisis del capitalismo, todo ello va unido a la pérdida de derechos sociales de la población, especialmente de los derechos laborales. El capital va a intentar salir de la crisis a costa de los trabajadores.

La fase superior del capitalismo es el imperialismo y el neoliberalismo en cuanto a destrucción creativa y política anti-obrera. En ciertos de los países de América Latina se pudo frenar el consenso de Washington y las recetas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que buscaban las privatizaciones y restricciones de las políticas sociales, pero hay otras partes del mundo cuyos pueblos siguen sufriendo la receta neoliberal como supuesta salida a la crisis. Sin embargo, siguen aumentando las tasas de desempleo, y recortando los derechos sociales, la salud, la educación, a la vez que desahucian familias enteras mientras rescatan a los bancos.

Sin embargo las recetas neoliberales ya ni siquiera pueden resolver los problemas de los países del centro del sistema-mundo capitalista. Dichos países cuentan a veces con gobiernos paralelos bajo la forma de las compañías transnacionales que son nuevas formas de las que se dota el imperialismo para operar en los países supuestamente en desarrollo. La riqueza de unos pocos supone la miseria de una buena parte del planeta.

Ya lo definió perfectamente Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo: “Por supuesto que hay lucha de clases y los ricos estamos ganando”.

Por lo tanto, si la lucha de clases sigue más vigente que nunca, la construcción de un proyecto alternativo que haga frente a la crisis del capitalismo solo puede venir de los sectores populares y trabajadores organizados. La lucha sindical por tanto cobra especial vigencia en la coyuntura actual.

Y la lucha sindical contra el capitalismo solo puede tener como horizonte el socialismo. En un mundo globalizado donde la socialdemocracia se vendió al neoliberalismo y el socialismo construido en el siglo XX ha tenido debilidades, la construcción en el siglo XXI de un socialismo indemne de los retrasos y debilidades que tenía durante el primer esfuerzo de su implementación es tarea urgente y necesaria.

Y como ya lo definió la Central Obrera Boliviana en su Tesis Socialista de 1970, están equivocados aquellos que sostienen que las organizaciones sindicales deben limitarse a jugar el papel de sindicatos tradeunionistas, es decir, circunscritos a la lucha puramente económica. Sin abandonar la lucha en defensa de las condiciones materiales, los trabajadores debemos intervenir en la vida política del país en nuestra condición de vanguardia revolucionaria. Vanguardia que en el caso de Bolivia y otros países se complementa con el proyecto político de las naciones y pueblos indígenas originarios y campesinos, que fusionan la lucha sindical con lo comunitario bajo un horizonte de “socialismo comunitario”.

Aporte de Bolivia

Precisamente los trabajadores del mundo celebramos el Encuentro Sindical Internacional Antiimperialista en reconocimiento y aprendizaje de una Bolivia abigarrada donde lo obrero, lo campesino y lo indígena se fusionan en lo comunitario bajo un horizonte de construcción socialista.

Reconocemos en Bolivia un gobierno de movimientos sociales, donde la dirección del proceso se encuentra en manos de los sectores populares, donde el Estado se ha fusionado con la sociedad civil. Un proceso que se funda en las luchas históricas contra la colonial, el capitalismo y el neoliberalismo. Un proyecto político, fusión de las luchas indígenas, obreras y campesinas, que continua en construcción pero en el que nos sentimos representados los sectores populares de nuestros países.

Reconocemos en Bolivia un Estado que ha tomado el control de los sectores estratégicos de la economía, los hidrocarburos y energía en general, las telecomunicaciones, salud y educación, pertenecen ahora al Estado y no a los individuos, un Estado que a la vez es síntesis de un cambio de época en América Latina, un Estado que pertenece al pueblo, porque es del pueblo y funciona en base a las necesidades populares.

En Bolivia no solo no se reprime ni persigue a los sectores populares y sindicatos, si no que se les impulsa y apoya política y materialmente construyendo una democracia participativa que incorpora a los trabajadores en la toma de decisiones.

Ese otro modelo de relacionamiento con los sectores movilizados de la sociedad es el que nos muestra una democracia viva, participativa, intercultural y comunitaria. Los sindicatos del mundo reunidos en Bolivia estudiamos el nuevo paradigma boliviano que nos propone el Vivir Bien ante la crisis civilizatoria que vivimos. Queremos apostar a un modelo de desarrollo y a un modelo político que piense la economía desde lo comunitario, apostando por la emancipación de los pueblos y las comunidades para vivir en armonía con la Madre Tierra.

Apuesta por la integración socialista

Porque la crisis del sistema-mundo capitalista y la disputa geopolítica por el control de los recursos naturales nos lleva a los pueblos y trabajadores del mundo a un escenario donde hay que optar por uno de los dos proyectos en disputa, el de la emancipación socialista, o el de la restauración neoliberal.

Bolivia, y los procesos de cambio en América Latina, han apostado, con diversos ritmos, intensidades y matices, por la emancipación; de sus pueblos, de sus habitantes y de su naturaleza, recuperando la soberanía sobre sus recursos naturales para hacer frente al proyecto imperialista y neocolonial.

Por eso hoy, aquí y ahora, los pueblos y trabajadores del mundo queremos desarrollar la reflexión del compañero Presidente Evo Morales y venimos a proponer una tesis para salvar el planeta, una doctrina en defensa de la vida frente a la muerte encarnada en el capitalismo. Esta tesis solo puede tener un horizonte, el del socialismo, con el aporte que recogemos en Bolivia de lo comunitario, y solo puede estar asentada sobre tres solidos pilares, el antiimperialismo, el anticolonialismo y el anticapitalismo.

Tesis política antiimperialista, anticolonial y anticapitalista rumbo al socialismo   

Nuestras realidades nacionales tienen diferentes ritmos e intensidades, pero queremos mirarnos en el reflejo de Bolivia, donde se pasó de la resistencia a la construcción de un instrumento político para la toma del poder, y de la toma del poder a la construcción de un proyecto político del pueblo y para el pueblo.

Ahora queremos crear un instrumento político mundial para la construcción de un proyecto político global que dé respuesta a la crisis estructural del capitalismo.

Antiimperialismo

El secuestro aéreo del Presidente Evo Morales hace un año poniendo de rodillas a varios países europeos constató que el imperialismo no se va a quedar quieto ante los proyectos de transformación social que ponen en marcha procesos de cambio en defensa de las mayorías sociales.

Un proyecto con base antiimperialista debe por tanto, repudiar el brazo armado de los Estados Unidos llamado OTAN, la maquinaria político-militar del imperialismo.

Nuestro proyecto antiimperialista condena las bases militares que el imperialismo disemina por todo el mundo como método de injerencia. En América Latina son 77 bases m militares conocidas que violan la soberanía política y territorial de los países de Nuestra América.

Especial atención merece la situación de Colombia y las bases estadounidenses allá instaladas, punta de lanza para rodear la Amazonia, elemento central de disputa geopolítica en los próximos años. La Paz en Colombia, con la que nos comprometemos profundamente, pasa por la retirada de las bases militares pero también porque la paz venga acompañada de la participación política de la insurgencia y la clase trabajadora y los sectores populares colombianos, como medio para garantizar la justicia social para todo el pueblo colombiano.

De la misma manera que condenamos la injerencia imperialista mediante la instalación de bases militares, hacemos lo mismo con las mal llamadas “guerras humanitarias”, “guerras contra el terrorismo”, “guerras preventivas” y “misiones de paz”, solidarizándonos con los sectores populares y la clase trabajadora en Irak, Afganistán, Libia o Siria, que han visto destruidos sus países por la codicia imperial que han visto como las guerras militares se transformaban también en guerras económicas y culturales contra los pueblos.

Asimismo, condenamos cualquier tipo de injerencia contra gobiernos soberanos, bien sea hecha por medio del espionaje, bien por medio de golpes de Estado como los sucedidos en Honduras o Paraguay en América Latina en este siglo XXI, además de los intentos, fracasados por medio de la movilización popular, en Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Injerencias que vienen acompañadas de un terrorismo mediático contra los procesos, sindicatos y movimientos sociales, la llamada Guerra de IV Generación, el intento de construir un orden comunicacional hegemónico manejado por transnacionales capitalistas de la comunicación que tratan de imponer sus objetivos políticos, económicos y sociales, siempre contrarios a los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares.

Como medida para superar las injerencias contra la soberanía política y económica de nuestros pueblos, defendemos la desaparición del Consejo de Inseguridad de las Naciones Unidas y la democratización del propio sistema de las Naciones Unidas.

Anticolonialismo

Consideramos que el modelo de colonización impuesto por los países del norte fue a través de crímenes de lesa humanidad, saqueos y sometimiento de nuestros pueblos, y que las guerras han sido el instrumento de sometimiento y dominación que ha utilizado el imperialismo para imponer su voluntad política y económica.

El orden colonial es el núcleo del genocidio, de millones de seres humanos exterminados, de cientos de lenguas aniquiladas en beneficio de una pretendida homogeneización, de economías de complementariedad basadas en el trueque sometidas al mercantilismo, de adelantos civilizatorios sometidos a la inquisición y de un orden social basado en la reciprocidad reducido por el individualismo.

Apostamos por la descolonización y la destrucción de los cimientos materiales y subjetivos sobre los que se asienta el racismo, el colonialismo interno y las nuevas formas de colonialismo externo. La descolonización implica desmontar los cimientos institucionales, económicos, políticos y culturales del viejo régimen y construir nuevos cimientos institucionales, económicos, políticos y culturales de una nueva forma de organizar la vida social.

La descolonización es un proceso revolucionario que lucha contra el capital financiero y contra las grandes transnacionales, debemos derribar el mito de un capitalismo democrático o una democracia capitalista. Pero la descolonización implica también luchar contra la colonización cultural e ideológica, el racismo, así como contra todas las formas de discriminación. Debemos mencionar aquí el rol de la mujer en la lucha sindical y comprometernos con la lucha contra el patriarcado, saludando el proceso de despatriarcalización que impulsa el Estado boliviano y sus movimientos sociales.

La descolonización implica asimismo una lucha por la Interculturalidad, por otro modelo educativo que implique una apuesta por una educación abierta, humanista, científica, tecnológica, productiva, liberadora y revolucionaria, crítica, solidaria; orientada a la conservación y protección del medio ambiente, la biodiversidad y el territorio con soberanía.

La descolonización implica enfrentar las situaciones neocoloniales que todavía viven nuestros pueblos. En el caso de América Latina repudiamos la ocupación de la ocupación imperialista de Puerto Rico; de Guantánamo en una Cuba socialista que sigue resistiendo heroicamente a un bloqueo criminal; de las Islas Malvinas por el Reino Unido y la OTAN; y nos comprometemos con la defensa de una salida al mar con soberanía para Bolivia, salida que le fue arrebatada en una invasión imperialista impulsada por las elites económicas chilenas para quedarse con sus recursos naturales, una verdadera integración latinoamericana pasa por darle solución a la justa demanda de Bolivia ante Chile. Tampoco podemos olvidarnos de otras partes del mundo y en ese sentido rechazamos la ocupación de Palestina y el genocidio que comete Israel con todo un pueblo.

Anticapitalismo

Nuestra lucha es contra el capitalismo y todas sus expresiones. Contra ese modelo destructor de toda forma de vida que además se apropia de la plusvalía generada por los pueblos, las personas y nuestra Madre Tierra.

Todo ello dentro un momento histórico caracterizado por una guerra de alta intensidad financiera contra los procesos de cambio. Nos sumamos a las declaraciones del Presidente Evo Morales solidarizándose con Argentina frente a un sistema financiero global injusto e inmoral y los llamados “fondos buitres”, quieren doblegar a los procesos de cambio mediante deudas contraídas durante las dictaduras militares y el periodo neoliberal por gobierno que servían al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Este sistema financiero internacional utiliza al FMI y el BM, pero también a la OIT, para debilitar la soberanía económica de los pueblos y sus trabajadores. Condenamos esta forma de neocolonialismo financiero de los Wall Street Boys, los operadores del capital especulativo financiero, y apostamos por una nueva arquitectura financiera internacional.

Este julio se cumplen 29 años de la Conferencia de La Habana sobre la Deuda Externa, mecanismo ilegal del capitalismo para seguir colonizando a los pueblos, repudiamos toda deuda del mal llamado tercer mundo y apostamos por la eliminación total de la deuda.

Parte de la mutación del capitalismo financiero son los tratos de libre comercio con los que pretenden enmascaras el control territorial que quieren hacer de los procesos de transformación y sus recursos naturales. Rechazamos especialmente la reedición sofisticada del ALCA que los pueblos de América Latina y los gobiernos progresistas derrotaron en 2005 en Mar del Plata y que ahora se llama Alianza del Pacifico, herramienta imperialista de los Estados Unidos para socavar el proceso de integración política regional en América Latina y recuperar espacios perdidos hasta el momento por el avance de los procesos de cambio.


Frente a la Alianza del Pacifico, proponemos la Alianza de los Pueblos del Sur y de la clase trabajadora en defensa de los recursos naturales de los pueblos y de la Madre Tierra.

No es casualidad que el ataque terrorista que vive Venezuela, país con las reservas de petróleo más grandes del mundo, al igual que ya lo intentaron con Bolivia y Ecuador. La recuperación y soberanía sobre los recursos naturales es fundamental pues constituye la base material de todo proceso, la posibilidad de redistribuir la riqueza y reducir las desigualdades en países castigados por 500 años de colonización.

Al igual que defendemos la soberanía sobre los recursos naturales, defendemos también la soberanía alimentaria y nos solidarizamos con las luchas campesinas frente a las transnacionales, al agronegocio, el uso de agrotóxicos y transgénicos y en defensa de la soberanía alimentaria.     

 Rumbo al Socialismo

Sobre estos tres pilares es que proponemos la coordinación y la cooperación de la clase trabajadora y los sectores populares que luche por la construcción del socialismo a nivel nacional, regional y mundial.

Porque para llegar al socialismo necesitamos construir previamente, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias en un frente popular antimperialista, anticolonial y anticapitalista a partir de una alianza obrera, campesina e indígena, una alianza de los sectores populares.

Un socialismo que solo puede ser democrático, ampliando los márgenes y límites de la democracia liberal, un socialismo antiimperialista y anticolonial que supere todas las formas de enajenación del capitalismo, que crezca desde las raíces de la clase obrera y los movimientos indígenas originarios y campesinos, desde las fábricas y desde el campo y las comunidad, para construir la sociedad-comunidad a la que aspiramos, una sociedad donde el valor de uso primer sobre el valor de cambio impuesto por el mercado y el capital.

Un socialismo con los medios de producción socializados en una sociedad donde los servicios básicos les sean garantizados a todas las personas junto con sus derechos laborales. Todos los derechos para todas las personas.

La crisis del capitalismo lleva aparejada que para mantener la tasa de ganancia a partir de la explotación de los trabajadores, en casi todos países del mundo la edad de jubilación aumenta, las pensiones se reducen y se mercantiliza y privatiza la salud.

Por supuesto el socialismo al que aspiramos recoge las luchas y reivindicaciones de la clase obrera a lo largo de la historia. Exigimos un sistema público, universal y obligatorio de seguro social para todos los países, además de la reducción de la edad de jubilación y aumento de las pensiones pues solo de esta manera las clases populares podrán vivir con dignidad después de su jubilación.

Nuestro proyecto socialista debe garantizar que el agua y los servicios básicos sean un Derecho Humano a partir de la soberanía sobre los recursos naturales y energéticos que garantice los derechos sociales y laborales.

Para garantizar los derechos sociales y laborales, necesitamos construir una visión distinta del desarrollo capitalista.

El horizonte socialista debe ser necesariamente internacionalista. Un internacionalismo que como decía el Che, es la ternura de los pueblos. Defendemos un internacionalismo alianza del movimiento obrero, campesino e indígena junto a los movimientos de liberación nacional y todos los oprimidos del mundo que luchan por un mundo y un futuro de paz y justicia social.

Ese internacionalismo clasista y socialista debe tener como base la formación política, si queremos enfrentar la hegemonía capitalista en lo económico, político, cultural y mediático, debemos prepararnos para la Batalla de Ideas. Batalla de Ideas que como nos recordaba el Comandante Fidel Castro, no significa solo principios, teoría, conocimientos, cultura, argumentos, réplica y contrarréplica, destruir mentiras y sembrar verdades; significa hechos y realizaciones concretas.

Conclusión

Reconocemos el aporte de la Federación Sindical Mundial en sus 69 años de vida en la defensa de la clase trabajadora en Vietnam, Cuba, Corea, la España de Franco, el Portugal de Salazar, la Grecia de la heroica guerra civil, hasta Guatemala, Angola, Granada y Chile, Sudáfrica, El Congo, Mozambique, Etiopía, Egipto, el Golán Sirio, el Líbano, Irak, la India, Indonesia, Timor Oriental y el Sáhara Occidental.

Asimismo reivindicamos el legado de todos los libertadores que dieron su vida por la liberación nacional y social de sus pueblos, Bolívar, Zapata, Martí, Sandino, el Che, Ho Chi Minh, Sankara o el Comandante Chávez además de reconocer el aporte que al momento histórico actual ha hecho la revolución cubana encabezada por los comandantes Fidel y Raúl Castro.

El momento de transición en que nos encontramos necesita de una coordinación de sindicatos, movimientos sociales, los jóvenes, las mujeres e intelectuales comprometidos, para desde la defensa de los procesos de cambio, buscar la construcción del proyecto político de liberación nacional y social de nuestros pueblos.

Pero nuestra liberación no es solo la liberación de nuestros pueblos. Es a la vez la liberación de la humanidad entera porque nosotros no luchamos para dominar a otros; luchamos para que nadie domine a otro.

Y en el camino de la liberación, es importante mantener las conquistas logradas, por lo que nos solidarizamos con el proceso de cambio boliviano que esperamos sea reforzado en las elecciones presidenciales del 12 de octubre.

Que viva el proceso de cambio boliviano
Que vivan las luchas de la clase trabajadora
Contra la barbarie capitalista, por la paz y un mundo sin explotación

Cochabamba, Estado Plurinacional de Bolivia, 2 de julio de 2014

Bolivia: 25 verdades sobre el caso Evo Morales/Edward Snowden


Salim Lamrani

El caso Edward Snowden estuvo al origen de un grave incidente diplomático entre Bolivia y varios países europeos. Tras una orden de Washington, Francia, Italia, España y Portugal le prohibieron al avión presidencial de Evo Morales sobrevolar su territorio.



 1. Tras un viaje oficial a Rusia para asistir a una cumbre de países productores de gas, el Presidente Evo Morales tomó su avión para regresar a Bolivia.

2. Estados Unidos, pensando que Edward Snowden, ex agente de la CIA y de la NSA autor de las revelaciones sobre las operaciones de espionaje de su país se encontraba en el avión presidencial, ordenó a cuatro países europeos, Francia, Italia, España y Portugal, que le prohibiera el sobrevuelo de su espacio aéreo a Evo Morales.

3. París cumplió inmediatamente la orden procedente de Washington y canceló la autorización de sobrevuelo de su territorio que había otorgado a Bolivia el 27 de julio de 2013, mientras que el avión presidencial se encontraba a apenas unos kilómetros de las fronteras francesas.

4. Así, París puso en peligro la vida del Presidente boliviano, el cual tuvo que aterrizar en emergencia en Austria, por falta de combustible.

5. Desde 1945, ninguna nación del mundo ha impedido a un avión presidencial sobrevolar su territorio.

6. París, además de desatar una crisis de una extrema gravedad, violó el derecho internacional y la inmunidad diplomática absoluta del cual goza todo Jefe de Estado.

7. El gobierno socialista de François Hollande atentó gravemente al prestigio de la nación. Francia aparece ante los ojos del mundo como un país servil y dócil que no vacila un solo instante en obedecer a las órdenes de Washington, contra sus propios intereses.

8. Al tomar semejante decisión, Hollande desprestigió la voz de Francia en la escena internacional.

9. París también se vuelve objeto de risa en el mundo entero. Las revelaciones hechas por Edward Snowden permitieron descubrir que Estados Unidos espiaba a varios países de la Unión Europea, entre los cuales Francia. Tras esas revelaciones, François Hollande pidió pública y firmemente a Washington que parar esos actos hostiles. No obstante, en entresijos, el Palacio del Elysée siguió fielmente las órdenes de la Casa Blanca.

10. Tras descubrir que se trataba de una información falsa y que Snowden no se encontraba en el avión, París decidió anular la prohibición.

11. Italia, España y Portugal también siguieron las órdenes de Washington y prohibieron a Evo Morales el sobrevuelo de su territorio, antes de cambiar de opinión tras enterarse de que la información no era verídica y permitir al Presidente boliviano seguir su ruta.

12. Antes de ello, España hasta exigió revisar el avión presidencial en violación de todas las normas legales internacionales. “Esto es un chantaje; no lo vamos a permitir por una cuestión de dignidad. Vamos a esperar todo el tiempo necesario”, replicó la Presidencia boliviano. “No soy un criminal”, declaró Evo Morales.

13. Bolivia denunció un atentado contra su soberanía y contra la inmunidad de su presidente. “Se trata de una instrucción del gobierno de Estados Unidos”, según La Paz.

14. América Latina condenó unánimemente la actitud de Francia, España, Italia y Portugal.

15. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) convocó en urgencia una reunión extraordinaria tras este escándalo internacional y expresó su “indignación” mediante la voz de su Secretario General Ali Rodríguez.

16. Venezuela y Ecuador condenaron “la ofensa” y “el atentado” contra el Presidente Evo Morales.

17. El Presidente Nicolás Maduro de Venezuela condenó “una agresión grosera, brutal, inadecuada y no civilizada”.

18. El Presidente ecuatoriano Rafael Correa expresó su indignación: “¡Nuestra América no puede tolerar tanto abuso!”

19. Nicaragua denunció una “acción criminal y bárbara”.

20. La Habana fustigó “acto inadmisible, infundado y arbitrario que ofende a toda la América Latina y el Caribe”.

21. La Presidenta argentina Cristina Fernández expresó su consternación: “Definitivamente están todos locos. Jefe de Estado y su avión tiene inmunidad total. No puede ser este grado de impunidad”.

22. Mediante la voz de su Secretario General José Miguel Insulza, la Organización de Estados Americanos (OEA) condenó la decisión de los países europeos: “No existe circunstancia alguna para cometer tales acciones en detrimento del presidente de Bolivia. Los países involucrados deben dar una explicación de las razones por las cuales tomaron esta decisión, particularmente porque ello puso en riesgo la vida del primer mandatario de un País Miembro de la OEA”.

23. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) denunció “una flagrante discriminación y amenaza a la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado”.

24. En vez de otorgar el asilo político a la persona que le permitió descubrir que era víctima de espionaje hostil, Europa, particularmente Francia, no vacila en crear una grave crisis diplomática con el objetivo de entregar a Edward Snowden a Estados Unidos.

25. Este caso ilustra que si la Unión Europea es una potencia económica, es un enano político y diplomático incapaz de adoptar una postura independiente hacia Estados Unidos.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.
 http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/
 Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
 Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Bolivia: obreros en lucha, ¿qué clase de clase es esa? 


Por: Rebeca Peralta Mariñelarena


Desde hace 13 días los mineros de la Central Obrera Boliviana se han declarado en huelga general indefinida por la demanda del incremento en las pensiones, por una “jubilación digna”, dicen. El conflicto ha escalado, de marchas a la sede de gobierno a la voladura de un puente con dinamita en la carretera Oruro-Cochabamba, pasando por el intento de toma del aeropuerto de Trinidad. A las movilizaciones se sumaron otros gremios como el magisterio urbano y rural, los médicos y la policía, ésta última se amotinó y algunas de las esposas de estos policías se declararon en huelga de hambre.

El gobierno de Evo Morales ha sido irreductible al rechazar el aumento del 100% en las pensiones, la solución no parece sencilla, los movimientos indígenas y campesinos se alistan a defender al gobierno, hoy cercado por movilizaciones obreras. 

¿Qué hay detrás de todo este enredo? ¿Estamos frente a la justa lucha de los trabajadores sindicalizados que en vez de derechos obtienen porrazos de un gobierno intransigente que ha olvidado que fueron los trabajadores y clases populares del campo y la ciudad los que lo encumbraron? 

Para un observador poco avisado y acostumbrado a las fórmulas fáciles la respuesta inmediata será si, punto. Pero la realidad suele ser más compleja. La demanda de los mineros de la COB en las primeras mesas de diálogo con el gobierno consistía en el incremento de las pensiones a su gremio -exclusivamente a los mineros-, por 8 mil bolivianos (1.149 dólares), y por 5 mil bolivianos al resto de los trabajadores (718 dólares). Días después, ante la negativa gubernamental por falta de fondos y riesgo en la sostenibilidad del sistema de pensiones, los trabajadores radicalizarían su demanda y exigirían un aumento en las pensiones al ciento por ciento, considerando el monto salarial obtenido en sus últimas 24 papeletas de pago, lo que dispara las cifras hasta, en algunos casos, pensiones de 40 mil bolivianos al mes (5,747 dólares) en un país donde el presidente gana la suma de 18 mil bolivianos al mes (2,586 dólares). El aumento en las pensiones bien puede considerarse un derecho de los trabajadores, pero no así la exigencia del ciento por ciento planteado por la COB en el contexto boliviano actual. 

Contextualicemos: En Bolivia, como en el resto de los países latinoamericanos, en los años ochenta del siglo pasado se impuso un sistema de pensiones de corte neoliberal. Esto es, el trabajador aportaba de manera individual a un fondo propio, sin contribución alguna del empleador y, a veces, con una pequeña aportación del Estado. Así, el trabajador jubilado accedía al fondo de ahorros logrado a lo largo de su vida laboral y cuando el dinero acumulado se acababa el jubilado no tenía más ingresos. 

En 2010 el gobierno de Evo Morales aprobó una nueva Ley de Pensiones (Ley No. 065)[1] que tiene como base el principio de la solidaridad entre los trabajadores y reestablece el deber del patrón y del Estado de aportar para las jubilaciones de los trabajadores. Cabe apuntar que dicha ley fue consensada con la propia COB y proclamada en la sede de la central obrera. Las principales características de este régimen solidario semi-contributivo son: reducción de la edad de la jubilación (de 65 a 58 años, y las mujeres pueden reducir un año por cada hijo parido hasta un límite de tres, 55 años es la edad mínima de jubilación); establecimiento obligatorio del aporte patronal que había sido eliminando en la ley neoliberal (3% del total de las ganancias del patrón), además de un aporte especial por riesgo profesional; sistema diferenciado de aportaciones de los trabajadores: 1% del salario para los trabajadores de menores ingresos; 5% para los de ingreso medio; y 10% para los de más altos ingresos. Esto es, aportan más quienes ganan más. La nueva ley también establece que el monto de la jubilación se determinará promediando toda la vida laboral del trabajador y no sólo los últimos 24 talones de pago. 

Así, se consolida un fondo tripartito al cuál aporta el trabajador, el patrón y el Estado. Se trata de un régimen integral en el que los fondos comunes se distribuyen de manera solidaria al compensar las pensiones de todos los trabajadores, lo que beneficia principalmente a los de menores ingresos. Este sistema compensa a los trabajadores hasta en un 70% de su salario.    

La propuesta de algunos grupos de mineros y maestros afiliados a la COB de elevar las pensiones al ciento por ciento de su salario actual liquida el sistema solidario, pues hay trabajadores –específicamente mineros–, que durante toda su vida laboral aportaron cantidades mínimas por sus bajos ingresos y, en los últimos meses –debido al incremento de los precios de los minerales– obtuvieron sueldos elevados, con los que pretenden se les jubile, lo que terminaría por vaciar el fondo común. Algo similar ocurre con los médicos, sector privilegiado de profesionistas con altos ingresos que se ha subido al carro de la COB. 

No estamos ante la lucha de los obreros contra un gobierno que conculca sus derechos, sino ante una demanda gremial que beneficia a menos del 17% de los trabajadores bolivianos en detrimento del 83% restante, que es, en gran medida, el que menos ingresos tiene[2]. Y, dentro de ese 17% serían los trabajadores de mayores ingresos los que más beneficiados se verían al perpetuárseles una jugosa renta mensual. 

El problema no está en la negativa del gobierno a aumentar las pensiones, sino en que la demanda en sí es desproporcionada, no existen recursos suficientes para asignar pensiones al 100% del salario actual a todos los trabajadores bolivianos. En unos cuantos años el fondo solidario se evaporaría y las rentas habrían de pagarse con dineros del Tesoro General de la Nación destinados tanto a la inversión como a programas de alcance universal, como la Renta Dignidad, que es una especie de pensión que beneficia, sobre todo, a los trabajadores que ni siquiera pueden aspirar a cotizar un pensión baja pues muchos de ellos se emplean en la economía informal y viven al día. En suma, la demanda de la COB pone en riesgo la propia sostenibilidad de todo el sistema de seguridad social y de redistribución de la riqueza. 

Entonces, qué clase de clase son los mineros bolivianos afiliados a la COB que defienden privilegios y los disfrazan de derechos sociales poniendo en peligro un sistema de redistribución que ha reducido la pobreza del 60.1% al 49% de 2007 a la fecha, y la pobreza extrema del 34% al 25.4% en el mismo periodo[3]. ¿Qué intereses hay detrás del grupo del ex paramilitar Jaime Solares, uno de los principales líderes de las movilizaciones mineras?, ¿A quién beneficia el desgaste de un gobierno que se ha caracterizado por defender los derechos de los sectores más empobrecidos? Muestra de lo anterior ha sido el aumento al salario mínimo nacional en un 127% de 2006 a 2012[4]; la asignación de bonos para niños en edad escolar y mujeres embarazadas, lo que ha reducido la deserción escolar y la mortandad materno-infantil.    

¿Qué clase de clase es la COB que por asegurarle hoy una renta estratosférica a unos pocos se apropia de los fondos de las futuras generaciones? ¿Esas son las tareas de la gloriosa clase obrera?, ¿vivir como ricos en un país donde todavía hay quienes carecen de lo indispensable? Está claro que la COB no es un ente monolítico y poco a poco se muestran los matices en las propuestas y acciones de los distintos grupos que la conforman; en las últimas horas líderes mineros se han desmarcado de los posibles intentos de golpe o amotinamiento policial anunciados días atrás, federaciones magisteriales han desconocido a dirigentes que, sin consultarlos, los embarcaron en una huelga general indefinida, y ya han solicitado diálogo con el gobierno.  

Y es que resulta paradójico que durante toda la etapa neoliberal la COB no se manifestara con esa fuerza ni constituyera un partido obrero, como lo hace hoy para atacar al gobierno surgido de las organizaciones indígenas y campesinas. Las mismas que ya se aprestan a marchar rumbo a La Paz en una demostración de fuerza y respaldo a su gobierno y su presidente. 

Ojalá que la COB sepa comprender su papel en esta revolución llevada a cuestas por los indígenas y campesinos del país, sujetos que si supieron ser sujeto histórico. Ojalá que los mineros y demás gremios dejen de prestarse a los intereses electorales de Jaime Solares y su Partido de los Trabajadores, que asuman la tarea de profundizar el proceso de cambio y no la de ser objeto o instrumento de la contra revolución.


[1] El Sistema Integral de Pensiones, SIP, se compone de tres regímenes, el semi contributivo que es de tipo solidario y se explica arriba; el contributivo y el no contributivo, el primero se financia exclusivamente con los aportes de los trabajadores, el segundo se refiere a la “Renta Dignidad” aprobada en 2007 que consta de 2,400 bolivianos al año más gastos funerales por 1,800.00. Bs., la cual beneficia a los adultos mayores de 60 años.

[2] Datos del Ministerio de Economía.

[3] Datos de la Comisión Especial Para América Latina, CEPAL. Disponible en:  http://www.embolivia.org.br/component/content/article/75-noticias-destacadas/581-cepal-destaca-logros-en-economia-y-reduccion-de-la-pobreza-en-bolivia

[4] Véase:  http://www.la-razon.com/economia/Aumento-triplica-inflacion-acumulada-periodo_0_1804619590.html




El 14 de mayo de 2013 10:08, Katu Arkonada  <katuarkonada@gmail.com> escribió:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168149
http://alainet.org/active/63948

III SEMINARIO TALLER INTERNACIONAL
RETOS Y DESAFÍOS  EN LA CONSTRUCCION
DE ESTADOS PLURINACIONALES
“Autonomías, Economía Plural y Desarrollo Institucional para Vivir Bien”
La Paz – Bolivia, 13 al 17 de Mayo de 2013


“DECLARACIÓN DEL VIVIR BIEN”


En la ciudad de La Paz, Estado Plurinacional de Bolivia, los días 13 al 17 de Mayo de 2013, nos hemos reunido hermanas y hermanos, autoridades mayores, dirigentes, jóvenes, comunicadores y comunicadoras, representantes en suma de organizaciones y pueblos indígenas originarios campesinos de Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala, México y Estados Unidos. En estos días intensos hemos cruzado nuestros pensamientos y nuestras palabras para poder seguir tejiendo proyectos de vida para nuestros pueblos y también para otros pueblos porque ansiamos un mundo diverso y compartido en igualdad, equidad y armonía con la Madre Tierra. Entregamos de esta forma, y una vez más, nuestra palabra a la opinión pública en general, y a las organizaciones y movimientos sociales, y a los gobiernos en particular de este nuestro continente que llamamos Abya Yala.


PREÁMBULO.

Es importante destacar que esta Declaración Final no se puede entender solamente en el contexto de este III Seminario Taller Internacional. La misma es fruto de nuestras reflexiones, de nuestros diálogos en estos días, pero también es complementaria con las dos declaraciones anteriores, de fecha 18 de febrero de 2011 y 20 de abril de 2012. Igualmente, entendemos esta Declaración no solo como resultado de nuestros debates, sino también como correlato necesario de la sabiduría y cosmovisión de nuestros pueblos, las cuales son el sustento de nuestra identidad y nuestra diversidad, así como los derechos individuales y colectivos que como pueblos nos corresponden y que permanentemente exigimos en cuanto a su reconocimiento y ejercicio efectivo.

Teniendo presente lo anteriormente señalado, en este III Seminario Taller hemos dado un nuevo e importante paso colectivo al profundizar sobre los debates anteriores para avanzar decididamente en la imperiosa construcción de estados plurinacionales. De esta forma, concluimos que para dicha construcción hay tres ejes fundamentales sobre los que debe edificarse este proyecto político, social, económico e intercultural de los pueblos. Como se recoge en el subtítulo de esta Declaración, esos ejes son las Autonomías, la Economía Plural y el Desarrollo Institucional para Vivir Bien.

Asimismo reiteramos, como hicimos en reuniones anteriores y como también se ha destacado en ésta, la existencia de otros ejes fundamentales como son la necesaria descolonización y la despatriarcalización. Éstos deben transversalizar a todos los demás  para que la construcción de verdaderos Estados Plurinacionales sea una realidad. Como ya hemos reiterado en ocasiones anteriores no puede haber Estados Plurinacionales si no hay una profunda y efectiva descolonización y despatriarcalización que debe empezar por nuestras individualidades pero que tiene que alcanzar también a todas las estructuras sobre las que se han construido sistemas de explotación y estados monoculturales y hegemónicos.

Por todo lo anteriormente expresado y como fruto de nuestro pensamiento y palabra tejida en estos días, y siempre en estrecha relación con nuestra cosmovisión y la Madre Tierra,



REAFIRMAMOS QUE:

1.- Vivimos en un contexto temporal de cierre de la fase del capitalismo neoliberal que empujó a nuestros pueblos hacia el empobrecimiento y la explotación, así como a la ausencia casi absoluta de derechos. Hoy, Abya Yala, por caminos diversos desarrolla y fortalece procesos de cambio orientados a que las mayorías sociales, históricamente  marginadas e invisibilizadas,  construyan procesos políticos emancipatorios que no afectan solamente al espacio de los viejos estados-nación, sino que son alternativas regionales. Y afirmamos que estos procesos tienen como base la recuperación de la dignidad y la soberanía que como pueblos nos robaron durante décadas y centurias.

2.- A pesar de lo anterior manifestamos, de una parte, nuestro dolor por la represión brutal y violación de derechos que todavía se abate sobre muchos de nuestros pueblos, ya hablemos de mayas y xincas en Guatemala, de nasas en Colombia o de mapuches en Chile, siendo éstos desgraciadamente ejemplos de una tónica todavía bastante ampliamente extendida en nuestros territorios. Sin embargo, y por otra parte, al tiempo de manifestar la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en sus procesos de lucha y resistencia, también queremos expresar nuestra satisfacción por la primera condena judicial a un genocida de los pueblos mayas de Guatemala, como es el exdictador, el general Efraín Ríos Montt. Esperamos que éste sea el primer paso en el camino hacia la verdadera justicia para con los pueblos indígenas del continente.

3.- En este marco, Bolivia es un espacio de pensamiento y construcción ideológica, política y social, así como económico e intercultural en el caminar hacia el Vivir Bien y la construcción del Estado Plurinacional, como reconocimiento y ejercicio del derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas, y ambos procesos como plasmación de alternativas posibles al sistema capitalista dominante durante tantos decenios en nuestros territorios. Por esto, reconocemos que este laboratorio y sus avances, incluidos sus aciertos y errores, tienen efectos continentales y reflejos complementarios con otros procesos de cambio abiertos en nuestro continente.

4.- Hemos hablado mucho, hemos trenzado pensamientos diversos, y reafirmamos colectivamente que los llamados procesos de autonomía para los pueblos indígenas no pueden entenderse como meros procesos de descentralización administrativa de competencias hasta ahora en manos de los estados-nación. Al contrario, dichos procesos son el ejercicio efectivo de nuestro derecho a la autodeterminación, al autogobierno pleno, tal y como recogen múltiples pactos y convenios internacionales, entre los que destacamos el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT; 1989) y la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas (2007).

5.- Igualmente, y teniendo muy presente lo anteriormente expresado, señalamos que el desarrollo institucional no puede repetir de ninguna manera estructuras, procedimientos o caminos viejos y ya agotados. El desarrollo institucional en los nuevos estados plurinacionales debe partir y edificarse sobre el reconocimiento de la diversidad política, económica, social y cultural de los pueblos que los integran. Por esto mismo, dicho desarrollo institucional debe establecer las posibilidades de desarrollo de esa diversidad de estructuras, diversidad que entendemos como la riqueza humana, individual y colectiva, de estos nuevos estados.

6.- Respecto al eje de economía plural respaldamos el hecho expresado en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia de que ésta debe constituirse por la existencia de cuatro submodelos, a saber: el público o estatal, el comunitario, el social cooperativo y el privado. Sin embargo, reafirmamos que no puede entenderse la construcción de un nuevo modelo de economía plural como la simple coexistencia de esos submodelos señalados, sino que debe producirse un proceso de fortalecimiento de la economía comunitaria, históricamente marginada, así como de la público-estatal y ambas articuladas y, a su vez, conjugadas o complementadas con la privada y la social cooperativa.

7.- Mantenemos que los tres ejes hasta ahora señalados y tal y como ya expresamos en el preámbulo de esta Declaración Final, deben estar efectivamente transversalizados por los ejes de despatriarcalización y de descolonización. Los nuevos estados que nos fijamos como horizontes no podrán ser tales si no acaban con la discriminación de las mujeres a manos de los hombres. Por eso, hacemos un llamamiento rotundo a favor de la equidad entre hombres y mujeres, para poder construir verdaderas sociedades libres.

8.- Así mismo, tenemos la certeza de que un verdadero proceso descolonizador no será tal, sino va acompañado de un proceso de decolonización de nuestros procesos mentales y sociales, pero también políticos y culturales. El colonialismo no concluye simplemente cuando se produce la liberación del territorio; entonces permanece muy presente la llamada colonialidad del poder, del ser y del saber. Debemos cuestionar muchas aparentes certezas y esquemas en muy diversos campos de nuestra vida individual y como pueblos, para concluir verdaderamente el proceso descolonizador y desde ahí construir realmente nuevas estructuras justas, equitativas y solidarias entre las personas y entre los pueblos.
       
9.- En suma, profundizar de manera honesta hasta las últimas consecuencias los procesos de descolonización y de despatriarcalización nos sitúa ante el precipicio de nuestras contradicciones y asimilaciones al sistema dominante. A pesar de ello o, precisamente por que esto es lo verdaderamente revolucionario, reafirmamos nuestro compromiso político transformador para avanzar y saltar, salvando ese precipicio, acompañando a nuestras comunidades, organizaciones y pueblos.

10.- Hemos constatado también en estos días que en este proceso son bases fundamentales el dialogo, la palabra. Pero también hemos comprobado que esa palabra puede y debe de adquirir diferentes formas, desde la oral hasta la escrita, pasando por la visual. Por eso, consideramos la comunicación como una herramienta poderosa al servicio de los pueblos indígenas y de sus procesos descolonizadores, despatriarcalizadores y hacia el Vivir Bien. Igualmente, la comunicación es importante para fortalecer la verdadera relación intercultural entre los pueblos, y por eso la entendemos como acción política necesaria, comprometida, liberadora y transformadora al servicio de la sociedad. Aprovechamos este momento también para hacer un llamado al encuentro y participación en la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena “Los pueblos indígenas haciendo comunicación”, que se realizará en Tlahuitoltepec, territorio Mixe, en Oaxaca –México, entre los días 7 al 13 de octubre de 2013.

11.- Convencidos como pueblos indígenas, que la defensa del territorio es el vértice de nuestra existencia, de nuestra diversidad y de nuestra riqueza (alejada de principios únicamente mercantilistas), hacemos un llamado para la defensa del territorio desde el nivel de la comunidad y pueblo hasta el más amplio que corresponde a lo que llamamos Abya Yala, o como nuestros hermanos y hermanas del norte del continente con nosotros presentes en estos días denominan, Isla de la Tortuga. Esta defensa será contra cualquier ataque interno o externo que pretenda perpetuar la dominación sobre nuestros pueblos y territorios, ya sea proviniendo de terceros gobiernos o de empresas transnacionales que pretenden, una vez más, la explotación y expolio de nuestra Madre Tierra. En este sentido, recordamos ahora la convocatoria de la V Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala, que se llevará adelante en territorio del Cauca – Colombia, entre los días 13 al 17 de noviembre de 2013.

12.- Cerramos el círculo que constituye esta Declaración del Vivir Bien, regresando al punto inicial cuando afirmábamos que el contexto de nuestro continente confirma el innegable avance de los procesos emancipatorios en un nuevo horizonte civilizatorio. Por eso mismo, como pueblos y organizaciones indígenas queremos ahora hacer desde aquí un llamamiento continental a los movimientos, organizaciones, gobiernos y personas para construir colectivamente una agenda de esta nuestra Patria Grande como apuesta político ideológica de nuestros pueblos por una sociedad verdadera y profundamente justa, equitativa y solidaria, caminando hacia el Vivir Bien.


Aprobada en consenso por las y los participantes del III Seminario Taller Internacional Retos y Desafíos en la Construcción de los Estados Plurinacionales.
La Paz, Bolivia, 17 de mayo de 2013


Bolivia: Realizan cumbre para erradicar el maltrato hacia la mujer en Bolivia 4 de abril 2013, Telesur



En el encuentro participaron unas 300 representantes de instituciones públicas y movimientos sociales, entre las cuales se observaron mujeres indígenas. Entre las personalidades gubernamentales que formaron parte de la Cumbre están el vicepresidente, Álvaro García Linera.


Mujeres de diversas regiones de Bolivia se reunieron este viernes en La Paz, con políticos y autoridades judiciales, en la Cumbre Nacional de Mujeres por una Vida Libre de Violencia con el fin de buscar y reforzar mecanismos legales para erradicar este mal de la sociedad boliviana como la ya establecida ley contra la violencia machista.

En el encuentro participaron unas 300 representantes de instituciones públicas y movimientos sociales, entre las cuales se observaron mujeres indígenas que llevaban en brazos a sus bebés.

Entre las personalidades gubernamentales que formaron parte de la Cumbre están el vicepresidente, Álvaro García Linera, quien opinó que más importante que una ley es erradicar el mal de la sociedad.

''Lo más difícil es desmantelar las instituciones que durante mucho tiempo se acostumbraron a cobijar, silenciar y opacar la violencia física a las mujeres por su condición de género", dijo.

La ministra de Justicia Cecilia Ayllón, quien también formó parte de la reunión, consideró que la cumbre sistematizará criterios para enriquecer la propuesta de legislación y sus protocolos de implementación.

Sobre la norma de violencia machista, promulgada el pasado 9 de marzo, Ayllón recordó que esta contempla la educación, prevención, orientación, protección, rehabilitación de las víctimas, persecución penal y sanción contra los infractores.

La ministra aprovechó la ocasión para anunciar que este evento se repetirá en otras partes del país, para conocer impresiones y desarrollar una estructura institucional adecuada para implementar la ley.

Según información de la Organización Panamericana de la Salud, Bolivia es el país con mayor índice de violencia de género en Latinoamérica.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística señalan que el 87 por ciento de las bolivianas sufre algún tipo de maltrato, principalmente intrafamiliar.

Disminuye deuda externa de Bolivia de 74% a 32% del PBI en seis años


 XINHUA, El Economista de Cuba

Bolivia disminuyó su deuda externa de 74 por ciento en 2005 -antes de la llegada al gobierno del presidente Evo Morales- al 32 por ciento del PBI en 2012, informó hoy el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce Catacora.Arce argumentó que el bajo endeudamiento externo le permite a Bolivia incursionar en el mercado de capitales bajo las mejores condiciones posibles, con el fin de promocionar al país como atractivo de inversiones externas directas gracias a sus acertadas políticas macroeconómicas.

 "La deuda pública del país con respecto al Producto Interno Bruto, desde nuestro gobierno, ha sufrido un descenso abrupto; estábamos en 74 por ciento de endeudamiento hacia 2005 y hoy sólo tenemos un 32 por ciento de endeudamiento, lo que hace que el país tenga capacidad de endeudarse", afirmó el ministro.

 "El objetivo es posicionar a nivel mundial al Estado Plurinacional de Bolivia como una economía exitosa en sus políticas macroeconómicas, con redistribución del ingreso, y eso ha sido reconocido por los inversionistas extranjeros", agregó.Arce expresó que el otro fin es diversificar las fuentes de inversión."Hoy tenemos con esta emisión un nuevo recurso para ser utilizado cuando sea necesario", apuntó.

 La deuda externa pública de Bolivia creció 18 por ciento desde junio de 2011 al primer semestre de 2012, según los últimos reportes del Banco Central de Bolivia (BCB).El informe estadístico de la máxima entidad financiera señaló que la deuda externa a junio de 2011 alcanzó 3.066 millones de dólares, y en los primeros seis meses del 2012 llegó a 3.620 millones de dólares, es decir, el crecimiento en un año es de 554 millones de dólares. Los datos del BCB también especifican que la deuda externa pública aumentó en 126,9 millones de dólares desde diciembre de 2011, cuando cerró en 3.493 millones de dólares y hasta junio de este año llegó a 3.620 millones de dólares.Al 30 de junio, el mayor acreedor del país continúa siendo la Comunidad Andina de Fomento (CAF), un banco de desarrollo regional.

 En el primer semestre, la deuda con la CAF sumó 1.385,3 millones de dólares, es decir 38 por ciento del total, en tanto que el segundo mayor acreedor es el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con 761,7 millones (21 por ciento), y el Banco Mundial (BM), con 407,1 millones, que corresponden al 11 por ciento del total.Entre los prestamistas bilaterales, Venezuela es el mayor acreedor de Bolivia, pues se le adeudan 420,9 millones de dólares, que es el 12 por ciento del total, por lo que se constituye en el tercero más importante por encima del BM.Por su parte, China, con préstamos por 226,7 millones de dólares, 6 por ciento de la totalidad, es el quinto mayor acreedor.A Brasil se le adeuda el 5 por ciento del total, un monto de 165,7 millones de dólares, de acuerdo con el detalle del informe del BCB.

 El Tesoro General del Estado es el mayor deudor, pues debe el 77 por ciento del total, es decir, 2.801 millones de dólares.