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Haití: “Tenemos que repetir lo que hicieron los esclavos en 1804″

Mario Hernandez

16 de enero 2013


A 3 años del terremoto entrevistamos a Henry Boisrolin del Comité Democrático Haitiano

Mario Hernandez (MH): Desde la ciudad de Mendoza estamos en comunicación con Henry Boisrolin del Comité Democrático Haitiano. Se conmemoró el 209 aniversario de la independencia de la República de Haití. ¿Cómo se encuentra tu país en la actualidad?

Henry Boisrolin (HB): En este 209 aniversario nos encontramos en una situación totalmente opuesta a la del 1° de enero de 1804 cuando nuestro libertador Desaliness proclamó la independencia de Haití. ¿Por qué digo esto? Porque el país se encuentra bajo ocupación por un tutelaje decretado por las Naciones Unidas, violando nuestra soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano.

También nos encontramos en una situación de crisis económica profunda, de una reconstrucción profunda después del terremoto -el próximo 12 de enero se cumplirán 3 años-, que destrozó buena parte de Haití provocando, según cifras oficiales, más de 300.000 muertos.

Sin embargo, la reconstrucción se ha transformado en un perfecto negocio, tanto para ciertos haitianos, como para ciertos miembros de la comunidad internacional.

Hay un panorama de amenaza de hambruna en distintos departamentos, el desempleo sigue alto, entre el 60/70% de la población activa, hay un rechazo mayoritario, cada vez más amplio, en todo el país, contra la presencia de la misión de la ONU, llamada Misión de la Naciones Unidas para la estabilización de Haití (MINUSTAH).

También estamos en un proceso donde hay amenazas de manifestaciones mucho más numerosas en contra del hambre y la ocupación del país. Hay ineficiencia desde la sunción de Martelly hace más de un año a través de elecciones convocadas por la comunidad internacional totalmente antidemocráticas, demostrando irresponsabilidad y sometimiento a los designios de los grandes centros del poder mundial.

Esa es actualmente la situación de Haití. Aprovecho la oportunidad para pedir solidaridad a los pueblos y organizaciones populares latinoamericanas para apoyar la lucha del pueblo haitiano exigiendo a sus gobiernos que han enviado tropas a Haití para que sean retiradas. Uruguay acaba de prorrogar la estadía por un año y Argentina también. Nosotros creemos que se trata de un genocidio, además de la violación de nuestra soberanía.

MH: ¿Cómo viviste la presencia del vicepresidente argentino en tu país?

HB: Me enteré el 31 de diciembre a través del llamado de un compañero que Amado Boudou se había trasladado a Haití para pasar el fin de año con las tropas argentinas. Acá hay una sola lectura, se trata de una reafirmación de la política de intromisión acompañando el sometimiento y la ocupación del país. Significa que estamos muy lejos de pensar que haya una reflexión de parte del poder ejecutivo argentino acerca de la posibilidad de retirar esas tropas a sabiendas claramente que en 8 años no han aportado soluciones concretas a los problemas y no podrían hacerlo porque cualquier problema social, económico o político que se presenta en un país determinado tiene que ser solucionado exclusivamente por su propio pueblo. El pueblo haitiano, como cualquier otro, tiene que ser protagonista de su propia historia y destino. Mal podría gente armada ir a un país a resolver este tipo de problemas.

El segundo tema es un problema de conciencia mucho más grande porque las Naciones Unidas han reconocido que durante los 8 años hubo miembros de la MINUSTAH que violaron a niñas haitianas de 12 años, el caso de los militares uruguayos es un ejemplo, la represión en los barrios populares también. Han demostrado que su rol es mantener el status quo, el rol de Haití en la división internacional del trabajo producto de lo que llaman “estado fallido”. Mantener el esquema de dominación del pueblo haitiano para que unos pocos acaparen la riqueza producida por muchos, transformando a Haití en una especie de plataforma donde algunas empresas norteamericanas y de otras naciones encuentren la mano de obra más barata que pueda existir a nivel mundial o por lo menos regional.

Este es el rol de Haití: productor de mano de obra súper barata.

Una forma de humillar al pueblo haitiano

MH: ¿Cuál es el significado político de la renovación del pasaporte diplomático al ex dictador Duvalier?

HB: Es una prueba más que estamos en presencia de un régimen neo-duvalierista, que en el fondo nunca desapareció. La impunidad erigida en política de Estado, incluso mañana tendrá que presentarse ante el Procurador General de la Nación el ex presidente Aristide bajo denuncias presentadas por distintos particulares, en cambio, Duvalier, que fue acusado por gente de carne y hueso todavía viva, que ha presentado demandas concretas por crímenes de sangre, de lesa humanidad, por robos, etc., ha recibido su pasaporte diplomático.

¿Qué significa? Que está libre de culpa y cargo, que puede circular y hasta presentarse, quizás, a un cargo electivo. No tiene más restricciones. Es la consagración de la impunidad y eso pasa justamente cuando el país en lugar de afianzar lo que ellos llaman la democracia, su soberanía, entra más en sometimiento. Es una forma más de humillar al pueblo haitiano demostrando en los hechos que la lucha de 1985/6 con movilizaciones importantes y masivas para echar al dictador fracasó porque Duvalier está de vuelta.

A pesar de esto nosotros tenemos confianza plena en la capacidad de resistencia del pueblo haitiano. Tenemos una reserva importantísima y una historia que es nuestra brújula. Hoy tenemos que repetir, en las condiciones actuales, lo que hicieron los esclavos de 1791 a 1804, luchar para tratar de instalar en el país un régimen de libertad plena, término utilizado por el general Desaliness durante el proceso revolucionario y, sobre todo, luego de la proclamación de la independencia de Haití. El norte debe ser la desocupación del país y retomar el camino de 1804, de ahí la importancia de rescatar este 209 aniversario que no solo es importante para el pueblo haitiano sino para todos los hombres de la tierra amantes de la paz. Hay que recordar que aquella ocasión fue la única y primera vez que los esclavos pudieron vencer y donde la libertad fue establecida de manera plena, no libertad, igualdad y fraternidad para algunos hombres tal como fue proclamado por la Revolución Francesa de 1789, sino para todos los hombres independientemente de su color, genotipo, etc. También debemos recordar el rol jugado por Haití en la independencia latinoamericana, la ayuda dada a Miranda y Bolívar. Aprovecho para enviar un gran saludo al Presidente Chávez y por su recuperación y para que el pueblo venezolano sepa encontrar el camino para enfrentar todo tipo de desestabilización que la oposición y sus mentores externos, principalmente el imperialismo norteamericano, van a tratar de desarrollar en Venezuela. En ese sentido hago un llamamiento a todos los hombres que quieren paz, libertad, democracia y menos exclusión para dar todo nuestro apoyo al comandante Chávez y al pueblo de Venezuela.

MH: Te agradezco esta comunicación con algunas dificultades pero me parecía importante no dejar pasar esta fecha que conmemora el 209 aniversario de la independencia de Haití.

HB: El mensaje sería retomar el camino del general Desaliness al proclamar la independencia el 1° de enero de 1804 que repito no fue una fecha importante solo para los haitianos sino para los hombres en todas partes del mundo. Es fundamental tener esto en cuenta porque fue el mensaje que lanzó Desaliness y nosotros tenemos el deber de retomarlo, recrearlo y recuperar nuestra soberanía.

Muchísimas gracias a vos y tus oyentes. Ojalá pueda recuperarse el comandante Chávez y podamos terminar con la explotación del hombre por el hombre.


Haiti : Declaración de Puerto Príncipe

SEPLA,   et al. 27 Noviembre 2012   


Del 11 al 14 de noviembre de 2012 tuvo lugar en Puerto Príncipe el 8to coloquio internacional de la SEPLA[1], organizado conjuntamente con la PAPDA[2], la AHE[3], la UEH[4] y el CLACSO[5]. Este coloquio permitió renovar los elementos de base permitiendo analizar la crisis del sistema capitalista y poner en perspectiva la crisis de la sociedad haitiana y sus relaciones con el bloque de los países latinoamericanos.

Este 8to coloquio intitulado “Haití y América latina: un encuentro urgente y necesario” está orientado hacia la producción de una reflexión crítica alrededor del maravilloso encuentro de las luchas de emancipación del pueblo haitiano y de los movimientos independistas del inicio del siglo XIX. Se dedicó también al largo silencio y a la cuarentena que sufrió la nueva república y su gesta en contra de la esclavitud, a los momentos de separación, de divorcio, de malentendidos y a la tragedia de esta vergonzosa y dolorosa ocupación del suelo haitiano por fuerzas militares extranjeras bajo el paragua de Naciones Unidas, alimentadas por tropas provenientes en mayoría de nuestro continente.  A través de la MINUSTAH se realiza una alianza político-económica fortaleciendo los objetivos de la dominación imperialista y del proceso de remilitarización imperial del Caribe. La MINUSTAH viola el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano, aumenta la crisis de sociedad en dicho país y representa también una amenaza para todos los pueblos de la región en busca de nuevas estrategias de emancipación.

En la tarde del 11 de noviembre, economistas proviniendo de Brasil, Argentina, Perú, Uruguay y España tuvieron la ocasión de intercambiar y fraternizar con representantes del movimiento popular haitiano. Presentaron elementos claves de las contradicciones de la coyuntura mundial y regional, denunciando las nuevas ofensivas del Capital en contra del trabajo en sus más variadas expresiones como la privatización de los recursos naturales, el desplome del salario real, la precarización del trabajo y las múltiples formas de flexibilización de la mano de obra, la re-primarización de las economías dependientes, el acaparamiento de la tierra, la intensificación del consumismo y el fortalecimiento del poder de las instituciones financieras internacionales, la intensificación de la militarización y del control de los sistemas políticos. Mostraron diversas modalidades de resistencia, la recuperación de algunos espacios de soberanía y la perspectiva de reanudación del combate hacia el socialismo. Los participantes extranjeros pudieron también escuchar ponencias de representantes de los movimientos campesinos, obreros, de los barrios populares y de lucha contra las expulsiones forzadas y por la conquista del derecho a un alojamiento decente. Hay que subrayar la brillante participación de un grupo llamado “Circulo Gramsci” formado por estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas con una metodología de teatro popular y del famoso cantante Woody Saint Louis Jean acompañado de músicos haitianos y cubanos.

El coloquio de la SEPLA desea marcar un momento decisivo en el proceso de re- conceptualización de los vínculos entre Haití y el bloque latinoamericano. Se desarrolló en 4 paneles y varios talleres con la participación de un centenar de personas provenientes de distintas facultades de las universidades pública como privada y unos veinte representantes de organizaciones y movimientos sociales que se inscriben en un combate contra el sistema dominante. Investigadores y especialistas haitianos, peruanos, uruguayos, argentinos, españoles y estadounidenses alimentaron el debate desde un conjunto de ponencias cortas sobre temáticas ligadas a la cuestión central de los nuevos vínculos entre Haití y el bloque latinoamericano. 

Los debates permitieron sacar las conclusiones y las pistas de investigación siguientes :
La crisis del sistema capitalista mundial es estructural. Se articula alrededor de las contradicciones de base de este sistema en el marco del enfrentamiento antagónico entre las fuerzas del capital y el trabajo, la expansión del capital ficticio envuelto en un proceso de financiarización con un fuerte potencial destructivo, la polarización territorial entre regiones centrales y periféricas y las desigualdades crecientes e insostenibles. La coyuntura actual se caracteriza por un proceso acelerado de recolonización y de nuevas dinámicas de especialización regionales ; re-primerización de las economías del continente latinoamericano cada vez más confinadas en el papel de productor de materias primas para el mercado mundial; , la sobre explotación de los recursos naturales por las empresas transnacionales sin ninguna preocupación por los problemas ambientales y las condiciones de los trabajadores.
Es una crisis estructural a largo término y no podrá ser resuelta por los diversos episodios de “reactivación del crecimiento” anunciados de forma estruendosa por la propaganda imperialista.
A pesar de la profundad de la crisis actual y sus aspectos multifacéticos, se lograra la derrota del capitalismo solamente si logramos crear nuevas relaciones  de fuerza y estados realmente controlados por los trabajadores, los pueblos y sus organizaciones sociales y políticas.
El imperialismo, sus aliados, y las fuerzas del capital en general conservan enormes ventajas en el campo electoral y en el juego político clásico gracias al control casi absoluto de los medios de comunicación y de las diversas modalidades de financiamiento de los partidos políticos y de la sumisión a los intereses capitalistas.
La única alternativa a la crisis actual pasa por la puesta en marcha de un proceso de unificación de las fuerzas anti sistema comprometidas en la construcción del socialismo. La resistencia heroica del proyecto socialista cubano, la reconquista de espacios estratégicos de soberanía en varios países, el nacimiento de nuevas dinámicas de integración, como el ALBA, las victorias notables de la revolución bolivariana en el marco económico, social y electoral, la presencia en la agenda de los debates políticos de la cuestión del socialismo del siglo XXI y del socialismo comunitario constituyen señales positivas que alimentan la esperanza. Sin embargo, los limites de los proyectos de los diversos gobiernos denominados progresistas son notorios y se expresan en el retraso en la construcción del Banco del Sur (como instrumento fundamental en el proceso de construcción de una integración regional alternativa), la falta de acciones coordinadas para frenar los mega proyectos devastadores, el crecimiento continuo de la extranjerización de nuestras economías y la falta de frenos a los capitales especulativos. La alternativa socialista debe de ser construida primero en las bases, en el fragor de las luchas populares anti sistémicas, anticapitalistas.
La construcción de alternativas pasa por una crítica teórica radical de la mundialización neoliberal y del llamado neodesarrollismo. Está enraizada en la tradición marxista y debe de afrontar las tesis desarrolladas por instituciones como la CEPAL, el FMI, el BM y la OMC, los cuales están al servicio de las grandes potencias y del capital transnacional. Debe denunciar también la tentativa de poner parches al sistema a través del G20 y de supuestas nuevas políticas de regulación de las finanzas. Supone la construcción de nuevos sujetos históricos nutridos por el ciclo de  las movilizaciones sociales de las últimas décadas y por el soplo poderoso de las experiencias alternativas y de los combates por la soberanía alimenticia y energética, la defensa de la agricultura familiar, la reforma agraria, la consolidación de las conquistas feministas, las cooperativas socialistas, las experiencias comunitarias y autogestionadas, las empresas recuperadas por los trabajadores y las trabajadoras. Esta construcción exige la concepción de una nueva matriz productiva y energética pensada a partir de las necesidades de la población y de una crítica radical hacia la civilización dominante en el marco de la puesta en marcha de nuevas relaciones de producción, de nuevas relaciones sociales, de una nueva visión de los modelos de consumo y de una nueva articulación entre sistemas productivos y medio ambiente. Exige la construcción de una fuerza política capaz de llevar esos combates en relación estrecha con los movimientos anti-sistémicas. La construcción de alternativas exige la desmercantilización de la vida cotidiana y la puesta en marcha de nuevas instituciones capaces de viabilizar una democracia participativa.
Por sus múltiples y seguidas crisis y por los espectaculares  progresos de la resistencia popular frente a las políticas neoliberales, la evolución económica regional, después de un periodo largo de crecimiento basado esencialmente en un modelo extractivista fomentado por los gobiernos y las empresas transnacionales, está amenazada por serios problemas. A lo largo del periodo reciente, América latina es cada vez más afectada por la crisis mundial y en varios contextos nacionales por las políticas económicas vigentes. Existe signos alarmantes de una nueva ofensiva del capital transnacional y de sus aliados nacionales exigiendo ajustes económicos recesivos y anti populares respaldados por los Estados Unidos que ha impulsado los golpes en Honduras, Paraguay y procesos desestabilizadores en Bolivia y Venezuela. Los pueblos latinoamericanos tienen que oponerse a esta ofensiva con vigorosas movilizaciones y con la elaboración de propuestas económicas y  sociales alternativas.

1.     La crisis de sociedad en Haití es el resultado de un largo proceso caracterizado por la derrota del proyecto revolucionario en 1804, la formación de un estado neocolonial representando los intereses de los comerciantes de la costa y estructurado alrededor de los intereses de una oligarquía claramente antinacional. La ocupación militar de nuestro territorio en 1915 transformó el sistema de dominación ligándolo a una dependencia extrema a los intereses del imperialismo americano que se materializa en el control externo del juego político y el uso de la mano de obra haitiana por las industrias capitalistas de la región en relaciones de semi-esclavitud. Esta dependencia está reforzada por la puesta en aplicación de planes de ajuste estructural quienes, desde 1984 hasta hoy, destruyeron una gran parte del potencial productivo de la economía campesina, reforzaron la  dependencia del sistema político llevándolo hasta una tutela de facto, pusieron en marcha un capitalismo raquítico dotado de un fuerte potencial destructivo e imponiendo una violencia permanente sobre las clases populares, sobreexplotadas, excluidas y marginalizadas. Las transferencias masivas de ingresos hacia las clases dominantes explican la situación de pauperización afectando casi el 80% de la población. El terrible terremoto del 12 de enero del 2010 ha empeorado la crisis estructural destruyendo 120 % del PIB y ofreció un espacio favorable a nuevas ofensivas del Capital transnacional acelerando la corrupción y las tendencias a una gangsterización de la economía gangrenada por el trafico de drogas y los mecanismos del lavado de dinero en un contexto dominado por la profundización de las reformas neoliberales que tratan de esconderse detrás de una masiva propaganda articulada alrededor del eslogan “Haití es abierta a los negocios”.
Desde 1998, Haití retomó una cooperación activa con Cuba, quien, en el sector de la salud, tuvo logros espectaculares e hizo retroceder algunos indicadores de pobreza. Esta cooperación solidaria y fraternal se inscribe en una dinámica totalmente distinta de lo que pasa en el marco de las relaciones impuestas por las IFIS y los países imperialistas como Estados Unidos, Canadá y Unión europea. El pueblo haitiano saluda esta cooperación y valoriza su fortalecimiento en el marco de una cooperación triangular Cuba/Haití/República bolivariana de Venezuela.
Los participantes constatan que el programa PetroCaribe y los apoyos financieros dados por el Venezuela no están utilizados al beneficio de las clases populares. Una gran parte de estos fondos esta recuperada por la oligarquía tradicional y esta utilizada para financiar proyectos políticos retrógrados contra los intereses estratégicos del pueblo haitiano en acuerdo con las opciones de crecimiento ligadas a la penetración del capital extranjero con el fin de promover el proyecto de colonización del territorio haitiano y de sus recursos por las fuerzas del capital transnacional y dominicano.

2.     Los participantes manifestaron claramente sus preocupaciones frente  al modelo de crecimiento propuesto por las fuerzas imperialistas y sus cómplices locales basado en un neoliberalismo apoyado por una ocupación militar, dominado por una visión extravertida acordando  la prioridad a las zonas francas de reexportación y al saqueo de los recursos del país a través de nuevas explotaciones mineras, el acaparamiento de las tierra trabajadas por los campesinos pobres, la creación de importantes superficies destinadas a la producción de agro-combustibles. Como ya se averiguó en muchos otros países este modelo no puede más que conducir a una reproducción e intensificación de los procesos de pauperización y no hará más que agravar la larga crisis de la economía haitiana encerrada en una dinámica de regresión rápida. Los modelos propuestos por las fuerzas dominantes se oponen a la voluntad claramente expresada por el Pueblo de Haití a través de la adopción de la Constitución de 1987.
En función de los análisis realizados se aprobó la siguiente declaración que expresa la solidaridad y el compromiso de la SEPLA con la lucha del pueblo haitiano por lograr nuevamente la soberanía total y absoluta sobre su territorio y la búsqueda de la independencia económica y política de todo poder extranjero.    

A.              La SEPLA se compromete desarrollar nuevos enlaces con los movimientos sociales haitianos y con todas las fuerzas organizadas que se inscriben en una dinámica de transformación radical al beneficio de las clases explotadas y marginalizadas.

B.              Las entidades que organizaron este coloquio denuncian, rechazan y condenan la ocupación por las tropas de la MINUSTAH y pide a los pueblos y a los gobiernos latinoamericanos cambiar radicalmente sus políticas hacia Haití retirando sus tropas incluidas en las fuerzas de NNUU e instaurando de forma urgente una nueva cooperación con Haití priorizando la cooperación económica, social, cultural, tecnológica y científica en una lógica de integración alternativa y complementaria.

C.              Saludamos y apoyamos los diversos sectores de las organizaciones y de los movimientos sociales latinoamericanos quienes se movilizaron siempre en contra de la presencia de la MINUSTAH en Haití, en países como Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Colombia, Honduras, El Salvador y aplaudimos  el trabajo de la misión de solidaridad presidida por Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas en abril del 2005. Saludamos la tenacidad de los movimientos y redes como Jubileo Sur América, Jubileo Sur Brasil, Conlutas, el MST de Brazil y Via Campesina quienes siempre mantuvieron la cuestión de la lucha contra la MINUSTAH en sus prioridades y lograron construir formas activas y fructíferas de solidaridad con el pueblo haitiano.

D.             Apoyamos las reivindicaciones de los sectores organizados de la sociedad haitiana quienes nunca cesaron de movilizarse en contra de la aplicación de las políticas neoliberales y saludamos con entusiasmo la movilización de los docentes haitianos (gran manifestación callejera en Puerto Príncipe el 13 de noviembre, segundo día del coloquio) quienes reclaman una mejora de sus condiciones de trabajo y una política global priorizando un sistema educativo público, universal y gratuito.

E.              Saludamos la movilización ejemplar  de las organizaciones haitianas quienes nunca dejaron de denunciar la ocupación por  tropas de NNUU de la MINUSTAH. En particular las numerosas violaciones perpetradas contra los derechos fundamentales del pueblo haitiano, los actos represivos perpetrados de forma repetida en los barrios populares, violaciones y abusos sexuales en contra de mujeres y niños, la ocupación de los edificios educativos, la introducción del cólera, el control del espacio electoral son unos de sus crímenes más indignantes.

F.              Pedimos a los movimientos sociales y a las organizaciones del continente realizar una gran jornada de movilización el 15 de octubre de 2013 para la defensa de la soberanía del pueblo haitiano y llamamos a todos los sectores conscientes de la importancia de la relación con Haití de hacer todo lo posible para realizar una nueva misión de solidaridad en Haití en el curso del año 2013.

G.             Denunciamos el tratamiento inhumano dado a la epidemia de cólera introducida en Haití, según todos los informes de expertos, por las tropas de NNUU, quienes, gastando más de 600 a 700 millones de dólares anualmente, no movilizaron fondos significativos para salvar más vidas y erradicar la epidemia. Saludamos la memoria de las 7626 personas muertas desde octubre de 2011 por esta epidemia y las 607.000 personas afectadas por una enfermedad que no existía en este país. Compartimos las reivindicaciones presentadas por numerosos sectores de Haití exigiendo justicia y reparaciones para las familias de las víctimas y una inversión inmediata del sistema de NNUU permitiendo asegurar un acceso adecuado al agua potable y a los servicios de saneamiento para el conjunto de la población haitiana.

H.              Saludamos el lanzamiento de un programa de maestría en estudios latinoamericanos en la Universidad de estado de Haití y la creación de cátedras permanentes en varias facultades con el propósito de materializar espacios concretos de intercambios, diálogos e investigaciones conjuntas mientras se consolidan los lazos establecidos entre investigadores latinoamericanos y movimientos sociales haitianos y continentales.

¡¡ Viva la autodeterminación del pueblo haitiano!! Viva la lucha de los pueblos para su total emancipación. Viva una integración alternativa de los pueblos de América latina y del Caribe hacia la construcción de una alternativa socialista

Puerto Príncipe  el 13 de noviembre de 2012

Sociedad de Economía Política y de Pensamiento crítico de América Latina (SEPLA) 


[1] SEPLA = Sociedad de Economía política y de pensamiento crítico de América Latina

[2] PAPDA = Plateforme haïtienne de Plaidoyer pour un Développement Alternatif

[3] AHE = Association Haïtienne des Économistes

[4] UEH = Université d’État d’Haïti

[5] CLACSO = Concejo Latinoamericano de Ciencias Sociales


http://alainet.org/active/59906

Haiti: Agudización de la crisis humanitaria luego del huracán Sandy
Wooldy Edson Louidor
 8 de noviembre 2012
Alainet

  Los impactos sociales que dejan los desastres naturales en Haití se acumulan en una espiral de creciente vulnerabilidad medioambiental y de agravación de la crisis humanitaria en el país.La población haitiana, que no se ha recuperado aún de la tempestad tropical Isaac que golpeó el país el pasado mes de agosto, ha sido nuevamente víctima del huracán Sandy a finales de octubre.El balance que dejó el reciente fenómeno natural fue grave: 52 muertos, 15 personas desaparecidas y cerca de 20.000 familias damnificadas cuyas casas fueron afectadas o  destruidas.Las pérdidas materiales en términos de colapso de puentes, carreteras y otras escasas infraestructuras de las que dispone Haití fueron considerables. El sector de la agricultura del país registró unas pérdidas que ascienden a 140 millones de dólares.

El Gobierno haitiano y los actores humanitarios presentes en Haití han hecho sonar la alarma sobre la amenaza de malnutrición, hambruna, intensificación de la epidemia de cólera y crisis generalizada que pesa sobre el país.La administración del presidente Michel Martelly y su primer ministro Laurent Lamothe declaró, el pasado 5 de noviembre, el estado de emergencia en el país para poder tomar medidas excepcionales destinadas a mitigar la exacerbación de la crisis humanitaria tras el paso del huracán Sandy.La inseguridad alimentaria que podría culminar en la hambruna, la intensificación de la epidemia de cólera luego de las intemperies, el colapso de las carreteras que dificultan la llegada de la ayuda humanitaria a las poblaciones damnificadas, figuran entre los focos rojos para el país.

Además, el Gobierno haitiano lanzó un llamado a la comunidad internacional para solicitar ayuda de emergencia frente a este importante riesgo humanitario.Los fondos equivalentes a unos 6 millones de dólares, que las autoridades haitianas ya desembolsaron para distribuir comida, agua y kits de ayuda humanitaria, no bastan.Sólo el sector de la agricultura necesita de más de 254 millones de dólares para recuperarse tras el paso del huracán Sandy y la tempestad tropical Isaac que había afectado el mismo sector el pasado mes de agosto.Según la Coordinación nacional de la seguridad alimentaria (CNSA), organismo estatal haitiano encargado del tema, pesan serias amenazas de hambruna sobre el país, principalmente en las zonas consideradas "rojas" tales como los departamentos del Sureste, el Noreste, algunos municipios del departamento del Oeste, el Centro, el Noreste y Nippes.

Si bien algunas regiones consideradas “el granero del país” se habían salvado del periodo de sequía que afectó alrededor del 60% de las cosechas así como de la tempestad tropical Isaac, pero fueron devastadas por el huracán Sandy, de acuerdo con la misma entidad estatal haitiana.  Esta situación de inseguridad alimentaria está llegando en un momento en que una parte de la población haitiana viene realizando, desde algunos meses y en varios departamentos del país, protestas sociales contra la carestía de la vida, principalmente contra el alza de los precios de los productos de primera necesidad.

Los actores internacionales humanitarios en Haití se han sumado al llamado del Gobierno haitiano a la comunidad internacional a favor de la ayuda de emergencia para el país damnificado.El vocero de  la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA por su sigla en inglés), Georges Ngwa, expresó que actualmente “los stocks [de alimentos] están en un nivel peligrosamente bajos porque no fueron reconstituidos luego del paso de la tempestad tropical Isaac en agosto”.

El Sur es el departamento más vulnerable, según otro alto funcionario de OCHA, Johan Peleman, porque allí “hay serias amenazas por problemas de malnutrición e inseguridad alimentaria para los meses venideros”.La Cruz Roja Internacional ha solicitado donativos para los países del Caribe, entre ellos Haití, Cuba y Jamaica, que fueron los más castigados por el huracán. La oficina del mismo organismo en Haití recalcó que el hecho para el país de haber sido golpeado por segunda vez por una tormenta “ha empeorado la situación ya precaria tanto de la salud como de la agricultura y tendrá a largo plazo consecuencias humanitarias”.

Los jesuitas de Haití piden una intervención humanitaria urgente en los campamentos

En este cuadro preocupante, los 400.000 desplazados aproximadamente que malviven en los campamentos de Puerto Príncipe y sus alrededores son los más pobres y vulnerables entre los damnificados.En un informe sobre los impactos del huracán Sandy en los campamentos, los Jesuitas de Haití habían señalado cómo las tiendas de campaña de los desplazados fueron desbaratadas por las ráfagas de vientos y se convirtieron en coladores que dejan pasar el agua.Un gran número de mujeres embarazadas, niños y personas mayores en los campamentos, por ejemplo en Automeca, se encuentran prácticamente en medio del agua, con necesidad de asistencia humanitaria, y en situación de mucha vulnerabilidad a la epidemia de cólera.Los jesuitas de Haití piden una intervención humanitaria urgente en los campamentos para socorrer a esta población abandonada a sí misma.

Wooldy Edson Louidor
Coordinador Regional Incidencia y Comunicación para Haití
Servicio Jesuita a Refugiados Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC)
http://sjrlac.org/noticias/agudizacion-de-la-crisis-humanitaria-luego-del-huracan-sandy



Eduardo Galeano:La amenaza haitiana

Fuente: Pagina12
12 Octubre 2012

Este artículo está dedicado a Jorge Marchini

Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar “en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”

¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede?

¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligado a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?

¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban “haitianismo” en el siglo XIX? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza?

¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales?

Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños.

¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no va a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita.

¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás?

¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.


Fuente: Pagina12


HaitiCamille Chalmers: Minustah no es una forma de cooperación, sino de dominación que está destruyendo la cultura del país 

Natasha Pitts / Adital
1 de octubre 2012, dariovive



“A nivel de derechos humanos es muy grave la cuestión de violaciones de mujeres y estamos hablando de cientos, cientos de mujeres. Fue comprobado que 104 soldados de Sri Lanka estaban practicando violaciones casi todos los días durante meses y fue necesario sacarlos del país.”
 En la mañana del martes (19), tuvo lugar en la Cumbre de los Pueblos la actividad ‘Haití: Los desafíos de la solidaridad’ para dar visibilidad a la lucha del pueblo haitiano contra la ocupación de las tropas militares de la Minustah y por la reconstrucción del país, teniendo como actores principales a los haitianos y haitianas. Para hablar mejor sobre éstos y otros temas, ADITAL, en directo desde el Aterro de Flamengo, en Río de Janeiro, conversó con Camille Chalmers, de la Haitian Platforn to Advocate Alternative Development (PAPDA).

Adital – ¿De que forma la militarización afecta negativamente la vida cotidiana de la población haitiana?

Camille Chalmers – La lista de daños es muy larga. En el sector económico, la permanencia de la Minustah causó una desestabilización del mercado de alquileres de casas. Ahora los precios de los alquileres están triplicados. En Puerto Príncipe, alquilar una casa puede salir hasta cuatro o cinco veces más caro que antes de la instalación de la Minustah. También fue vulnerado el mercado de trabajo, pues están ofreciendo salarios mucho más altos que lo que normalmente se paga en Haití. Ocurrió una migración de profesionales de Haití para trabajar como personal de apoyo logístico y administrativo de la Minustah. Y esa pérdida del cuadro de profesionales afecta también a la economía.

A nivel de derechos humanos es muy grave la cuestión de violaciones de mujeres y estamos hablando de cientos, cientos de mujeres. Fue comprobado que 104 soldados de Sri Lanka estaban practicando violaciones casi todos los días durante meses y fue necesario sacarlos del país. Y eso quedó en la más completa impunidad, sin ningún proceso. Es amplia la cultura de la impunidad, que ya era un problema.

Existe también escasez de infraestructura para la formación de la juventud por la ocupación de los campus universitarios y también de las escuelas secundarias. Los militares de Brasil ocuparon un campus nuevo que estaba siendo construido. También está la cuestión de la salud, con la introducción, por parte de los soldados de la Minustah, del cólera, enfermedad que ya mató a más de 7.500 personas.

La Misión todavía no reconoció su culpa, que ya está confirmada por varios laboratorios del mundo. En este momento hay una nueva epidemia de cólera. Y nosotros queremos no sólo que ellos pidan perdón oficialmente, sino que inviertan 1.000 millones de dólares para terminar la infraestructura universal de acceso al agua potable y acceso al saneamiento para que logremos erradicar completamente el cólera. Entonces es importante que sepamos que la Minustah no es una forma de ayuda, no es una forma de colaboración humanitaria, es una forma de ocupación, que afecta directamente la vida de cada ciudadano de Haití.

Adital – Actualmente, ¿cómo están las movilizaciones por el retiro de las tropas de la Minustah?

Camille Chalmers – Hubo un alza de movilizaciones cuando la Minustah llevó el cólera, pero ahora paró un poco. Creo que en los próximos meses de julio, agosto y septiembre vamos a tener movimientos importantes para que las personas del mundo se den cuenta que la Minustah no es una forma de cooperación, sino de dominación y que está destruyendo la cultura del país. Para el 28 de julio están agendadas acciones globales por el retiro de las tropas militares del país.

Adital – ¿Cree usted que sin las tropas militares sería más fácil para la sociedad civil haitiana encaminar la reconstrucción del país?

Camille Chalmers– La presencia de los militares debilita todos los cuerpos de movilización social, inclusive por la represión que opera. Ellos imponen mucho miedo; las personas temen la muerte y temen movilizarse. Con la militarización se impidió que el pueblo haitiano fuese actor de la reconstrucción, pues ellos [Minustah] quieren que no haya reconstrucción y esto está muy claro para nosotros.

Adital – ¿Como evalúa el gobierno del actual presidente?

Camille Chalmers – El Gobierno actual es de derecha. Es un gobierno autoritario que está muy sometido a los mandos de Estados Unidos y que está abriendo cada vez más al país para la explotación. Por ejemplo, firmaron un acuerdo con República Dominicana que abre totalmente la entrada de productos de ese país a Haití. Esto impide la creación de empleos en el país. Hoy Haití no es más un país autosuficiente, sino un país que importa el 82% de sus alimentos.

Adital – ¿Un nuevo Haití aún es posible?

Camille Chalmers – Sí, creo que ahora estamos en un momento de lucha y reconstrucción política y también trabajando para crear una fuerza unitaria. Es un paso muy importante. También teniendo en cuenta la posición clara de los primeros dirigentes electos de Haití por la revolución antiesclavista, debemos hacer la revolución en conexión con las luchas internacionalistas. Y la revolución haitiana tenía una vocación clara internacionalista y, por eso, apoyamos a Bolívar. Entonces, éste es el momento de seguir luchando contra otras formas de esclavitud, la esclavitud impuesta por el capital transnacional.