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Entrevista a Julian Assange:Flujos de información y poder





Alainet 13 abril 2014


Asilado en la Embajada de Ecuador en Londres desde junio 2012, el australiano fundador de Wikileaks, Julian Assange, figura como objetivo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EE.UU. en lo que llama un cronograma de cacería humana, según confirmaron recientes revelaciones de Edward Snowden. La inculpación: haber difundido secretos del Departamento de Estado a los que tuvo acceso Wikileaks, reivindicando una Internet y un periodismo libres. En las líneas que siguen, Assange expresa sus puntos de vista a un cuestionario formulado por ALAI respecto a temas como globalización y gobernanza de Internet; vigilancia y seguridad ciudadana; transparencia gubernamental y rendición de cuentas, y la vigilancia ciudadana sobre las autoridades.

 ALAI: Internet comenzó su fase de expansión rápida en un contexto global marcado por la "guerra contra el terror", por el aumento de las restricciones y violaciones de los derechos humanos, especialmente la privacidad, y la intensificación de la vigilancia estatal. A tu juicio, ¿cuáles son las principales consecuencias de este contexto sobre la evolución de Internet?

 Julian Assange: Internet no sólo representa una tendencia, sino varias. Con Internet, la vigilancia masiva ha penetrado en el núcleo de la sociedad humana internacional y a la alianza de inteligencia liderada por Estados Unidos, “Cinco ojos”[1], le ha dado poderes de vigilancia sobre casi todos los seres humanos y organizaciones a nivel mundial. Pero el régimen mundial de comunicaciones creado por Internet también significa que la organización y el comercio son más baratos, más rápidos y no están sujetos a límites geográficos clásicos. En el pasado, el reto para los movimientos por la justicia social era lograr consensos y organizarse de manera eficiente para poder competir con las entidades que acumulan coherencia organizativa en razón de su tamaño y capacidad de coerción -como las grandes corporaciones y los gobiernos-. En un mundo donde "el código es ley", el ámbito legislativo no se limita a los gobiernos ni a sus puntales empresariales. Esto está conduciendo, en forma incipiente, a un mercado libre de semi-Estados: redes fluidas de asociación que tienen potestades de tipo estatal, por ejemplo sobre la moneda, la recopilación de inteligencia, las comunicaciones y las influencias.

ALAI: La información siempre ha sido a la vez víctima y arma de guerra, pero esto ha aumentado de manera exponencial en la era de la sociedad de la información: manipulación de hechos, campañas mediáticas alineadas, periodistas arrimados a las tropas, ataques dirigidos a medios de comunicación y periodistas, etc. Sin embargo, Internet ofrece también oportunidades sin precedentes para contrarrestar esta manipulación de la información (como el propio Wikileaks lo demostró al quebrar la censura y revelar imágenes de la cruda realidad de las guerras en Afganistán e Irak). ¿Cómo se podría mantener esta perspectiva y desarrollarla más?

 JA: Se podría desarrollar esta perspectiva mirando el flujo de información en un contexto de relaciones de poder.

 El flujo de información no es un fenómeno neutro. Se relaciona con el movimiento del poder a través de una sociedad. Para la autodeterminación -ya sea como grupo o como individuo- se necesita tener información veraz. El proceso de ser libre y de liberarse es el proceso colectivo e individual de asimilar nueva información sobre el mundo y de actuar sobre ella. Este mismo proceso es uno de los fundamentos de la civilización. En las comunidades, significa que tenemos que tener la posibilidad de comunicar entre nosotros mismos, de transmitir nuestros conocimientos y recibir los de los demás. La información es fundamental para nuestra posición de poder frente al mundo que nos rodea. Un público bien informado es un público empoderado y es un público libre.

 Los grupos de poder centralizado tratan de actuar en contra de esto. Un público más libre significa una autoridad central menos potente, y las autoridades centrales siempre buscan mantener o hacer crecer su poder. El poder tratará de controlar o influir en los flujos de información con el fin de consolidar su propia posición de poder. Intentará ocultar la información a las mayorías, restringiendo su acceso a una pequeña elite que así tendrá capacidad de organizarse con rapidez y dejar fuera de juego a los demás; y tratará de dar a las mayorías información falsa, de manera que cuando éstas intenten actuar por su propio interés, tambaleen.

 Los medios de comunicación no son sino flujos de información estructurados. Un medio es una estructura sobre la que fluye la información, normalmente respaldada por una tecnología que determina sus propiedades. Dependiendo de las propiedades de un medio, éste puede ser más o menos democrático en su accionar.

 En el pasado, hemos tenido formas de medios de comunicación que favorecen el poder centralizado –como medios de-uno-a-muchos, tal el caso de la radio y la televisión, lo que se llama los "mass media" en la teoría de la comunicación. Debido a que son centralizados, son fáciles de controlar y, por lo mismo, fácilmente doblegados por otros grupos de poder. Por esta razón decimos que estos medios de comunicación son inherentemente propensos a traicionar su propósito declarado.

 Pero hay otras formas de medios de comunicación susceptibles de ser más honestos. Internet permite un montón de diferentes formas de comunicación de-muchos-a-muchos. Es más difícil de controlar por parte de los grupos de poder, aunque hay serios esfuerzos en marcha.

 Hay campañas de astroturfing[2] en Internet, y todo tipo de información errónea, desinformación y propaganda sucia. Pero estas cosas han existido siempre. En comparación con el empoderamiento de las comunidades que Internet permite, las ventajas que presenta para la manipulación de la información son menores. La propaganda está en desventaja en Internet.

 Hay muchos aspectos de Internet que no están suficientemente descentralizados, como su infraestructura física, por ejemplo. Eso hace que sea más vulnerable a la vigilancia masiva, si bien no ofrece mayor ventaja al Estado en el plano de las relaciones públicas, la propaganda o la desinformación. La muestra de ello es el hecho que, si bien la NSA tiene predominio en el nivel de la infraestructura -puede escuchar casi todas las comunicaciones electrónicas que atraviesan Internet- sin embargo, está perdiendo la batalla de relaciones públicas en todo el mundo.

ALAI: Este contexto también incluye una nueva fase del militarismo estadounidense en el escenario mundial, donde la guerra cibernética se ha convertido en un elemento estratégico de la guerra. ¿Cuáles son las principales amenazas de esta situación para que Internet siga siendo una infraestructura abierta y globalmente interconectada? ¿Qué se podría hacer para defender a Internet como una zona de paz?

 JA: En lugar de pensar en cuan nefasto es para la humanidad mundial militarizar el software, EE.UU. está escalando una carrera mundial de armas electrónicas. La red es compleja e interactúa con nuestras sociedades de manera compleja. La militarización de un espacio tan complejo es temeraria. Los firewalls para las organizaciones ya existen, pero lo que vendrá luego serán los firewalls para los Estados, a medida que éstos traten de introducir mecanismos similares a la preservación de la integridad territorial.

 La defensa de Internet supondrá -por supuesto- la creación de un marco jurídico que sea vinculante para los Estados, y que establezca Internet como un campo inviolable. Pero todos sabemos que los Estados no suelen cumplir con la ley. Así que también será necesario rediseñar Internet e implementar reformas técnicas ("el código es la ley"). En la base de este esfuerzo estará la criptografía. Necesitamos datos cifrados desde la capa de transporte para arriba. En fin de cuentas, será la matemática la que pone límites a las superpotencias, como también fue la matemática que permitió la creación de éstas a través de los monopolios de armas termonucleares.

ALAI: ¿Cuáles consideras que son los aspectos más relevantes de las revelaciones de Edward Snowden y de sus repercusiones? ¿Qué implicaciones tienen para el futuro de Internet? ¿Qué pasos podrían dar los países en desarrollo para proteger del espionaje a sus comunicaciones?

 JA: Los documentos que Edward Snowden divulgó contienen muchos detalles técnicos que son de gran valor para los desarrolladores de software, activistas de la privacidad e individuos cuya vida y seguridad dependen de la integridad y la seguridad de su software y hardware. Allí radica el valor indudable para las comunidades de expertos que construirán la próxima generación de la tecnología para garantizar privacidad. En WikiLeaks hemos estado sistematizando nuestra propia experiencia con la información de los documentos develados para mejorar nuestras prácticas, y nuestros técnicos y desarrolladores de software han estado dedicados a mejorar una serie de tecnologías de punta, mejoras que en su debido tiempo beneficiarán al usuario común.

 Pero la cosa más importante que el Sr. Snowden ha hecho es despertar a la civilización mundial a la comprensión de que la vigilancia masiva es real. Hace un año, los periodistas no hubiesen publicado que la NSA estaba vigilando la Internet entera. Varios periódicos se negaron -para su descrédito- a dedicar espacio al asunto. El Sr. Snowden estaba lejos de ser el primer denunciante de la NSA para alertarnos sobre esto, pero él fue quien finalmente colmó el vaso con pruebas documentales actuales y autenticadas por las dimensiones de la cacería que lanzó el gobierno de EE.UU.

 El hemisferio sur tiene que proteger a sus poblaciones de la vigilancia. En América Latina, casi todas las conexiones a la Internet mundial pasan a través de cables de fibra óptica que atraviesan Estados Unidos. Esta es una cuestión de soberanía y de competitividad económica. Los países necesitan formar alianzas industriales para crear la infraestructura física alternativa para Internet, para que sus comunicaciones no tengan que atravesar las fronteras de un vigilante depredador del calibre de Estados Unidos, el Reino Unido o sus aliados. También deben considerar el fortalecimiento de su propia infraestructura, mediante la regulación del sector de los proveedores de Internet, de manera que sea obligatorio aplicar un fuerte cifrado de datos en los enlaces de comunicación.

 Los países que valoran su soberanía deberían anular sus contratos con empresas estadounidenses, y rechazar las donaciones de infraestructura y tecnología subvencionada de superpotencias como China y Estados Unidos. No deben utilizar hardware de encriptación controlada por EE.UU., debido a que ese hardware tiene una larga historia de “puertas traseras”. Deben hacer obligatorio el uso de hardware y software libre, cuyo código fuente esté abierto para que cualquiera lo pueda examinar, y deben apoyar financieramente a los desarrolladores y comunidades de desarrollo con el fin de fomentar los bienes comunes de software, a escala mundial, en tecnología segura y fiable, que todos los países pueden utilizar.

 Ellos deberían liderar el camino, al adoptar leyes progresistas de libertad de expresión y protección de datos, y abandonar cualquier política de vigilancia del estilo de la NSA que hayan implementado. Los países en donde no se invade la privacidad de los clientes serán lugares atractivos para las empresas de Internet preocupadas por la privacidad que buscan alejarse de los Estados Unidos. El Sur global puede atraer a empresas y promover el crecimiento de sus sectores de Internet en la medida en que se diferencien de las prácticas perjudiciales de los Estados Unidos y sus aliados en las esferas de la inteligencia.

 En el ámbito internacional, deben tratar de desarrollar un consenso para prohibir el uso de armas de vigilancia masiva contra la población. Tiene que adoptarse un marco internacional que permita llevar ante la justicia a los Estados que practiquen la vigilancia masiva. Ningún país puede aspirar a competir con EE.UU. en materia de vigilancia masiva; debido a su posición geográfica de "araña en el centro" de los flujos de telecomunicación, más bien hay que matarla de hambre. Ellos deben tratar de aprovechar sus posiciones en los comités internacionales para influir en la adopción de estándares web en la dirección correcta. A EE.UU. no se le debe permitir que menoscabe los estándares de cifrado y de comunicaciones para aumentar su acceso. Todas las normas impulsadas por EE.UU. o sus aliados deben ser consideradas como sospechosas. Otros países deberían presionar diplomáticamente a Estados Unidos y a las demás potencias en espionaje, y tratar de emprender acciones legales contra esos países por la violación de los derechos de privacidad de sus propios ciudadanos.

 ALAI: Mientras que las tecnologías digitales amplifican enormemente las posibilidades de que los Estados y las corporaciones practiquen la vigilancia y la recopilación de datos, también pueden, como Wikileaks ha puesto de manifiesto, aumentar la posibilidad de vigilancia de la ciudadanía sobre las autoridades públicas. ¿Cuáles serían tus recomendaciones en cuanto a la legislación y las políticas públicas en este la materia?

 JA: Fundé un amplio programa de reforma legislativa en Islandia en 2009 y 2010, orientado precisamente para este propósito. Se le llamó el IMMI (siglas en inglés) -la Iniciativa Islandesa de Medios Modernos-, y gran parte de ella surgió de las ideas que habíamos tenido en el curso de nuestro trabajo sobre la creación de un refugio para los servicios de Internet. Fue diseñado para proporcionar la mejor protección posible para los editores, periodistas honestos y empresas de Internet y para dar un impulso a un sector de internet islandés, al atraer inversiones e innovación. Incluye leyes innovadoras de protección de la fuente, la protección de archivos, y leyes que impiden intentos de demandar injustamente desde otra jurisdicción. La propuesta completa se encuentra disponible en línea (https://immi.is/). Todo lo que necesita es que algún país pequeño implemente algo parecido a la IMMI, y la presión debido a la competencia atraerá a las empresas de Internet a invertir en la jurisdicción. En la actualidad, ningún país es visto como el "faro de la colina" en materia legislativa respecto a la instalación de los servicios de Internet, pero en adelante los países que adopten reformas legales del estilo del IMMI serán vistos no sólo como líderes mundiales, sino como el mejor lugar para instalar una empresa de Internet de alta tecnología.

 ALAI: Internet ha demostrado que tiene un gran potencial para ampliar el acceso a la información y al conocimiento, y para facilitar la participación democrática, la transparencia, el intercambio de información y la expresión pública. Pero esto está ahora bajo amenaza, entre otras cosas, debido al creciente control corporativo, junto con los intentos de legislar restrictivamente sobre la "piratería" y la propiedad intelectual (como los proyectos de ley SOPA y PIPA en EE.UU., o la negociación de acuerdos internacionales tales como ACTA o el TPP[3]). ¿Cuáles serían los aspectos más fundamentales a considerar, para evitar este tipo de amenazas y garantizar que Internet siga desarrollándose como un espacio público abierto?

 JA: El aspecto más fundamental a tener presente está en el plano conceptual. El concepto de "propiedad intelectual" está enfrentando tiempos difíciles en los últimos años, debido a que es antagónico a la idea misma de internet. Ciertos sectores establecieron grandes centros de poder antes de Internet, todos ellos basados en el concepto de "propiedad intelectual". Ahora ese concepto se está volviendo cada vez más difícil de sostener, de la misma manera en que una vela pierde lentamente su cohesión. Estos lobbies temerosos han impulsado una explosión de legislaciones para hacerse con el control de los conductos de Internet, cerrando determinados flujos de información, tratando de evitar que los monopolios de la información se disuelvan. Estas propuestas vienen del mundo empresarial, pero son acogidas por ciertos gobiernos que buscan pretextos para extender su control sobre Internet.

 Pero el problema inmediato es el TPP y la propuesta de globalizar las leyes restrictivas estadounidenses de "propiedad intelectual" a través de los acuerdos comerciales mutuos. Los países del TPP representan más del 40 % del PIB mundial. Su intención geopolítica es un bloque “comercial” dominado por EE.UU. para arrinconar a China. Por ejemplo, Ecuador, como país del Pacífico, aún no es parte del TPP, pero, si se aprueba ese tratado, tendrá el efecto de hacer que la interpretación radical de EE.UU. sobre leyes de propiedad intelectual, se convierta en norma permanente en ese hemisferio. Ecuador -como país que aún está en vías de adoptar plenamente Internet- tendrá mucho que perder si queda rodeado por un marco legal que ofrece ventajas comerciales a los intereses estadounidenses. Si el TPP pasa, los mismos intereses intentarán utilizar ese impulso para imponer esas normas en Europa también, a través de la asociación EE.UU. – UE: el TTIP. Los aspectos tradicionales de la propiedad intelectual –las trabas a la cultura, a la medicina y otros elementos que son esenciales para la realización humana- no son las únicas ramificaciones posibles de este escenario. Podemos esperar que a la ley de PI cada vez más se la utilice abusivamente fuera de ese ámbito para poner en entredicho la soberanía de Internet en América Latina, como también en la costa asiática del Pacífico. En octubre pasado divulgamos un borrador reciente del capítulo de Propiedad Intelectual del TPP, y esto ha tenido una influencia que ha galvanizado a la oposición al TPP. Ya se ha ralentizado su paso por la legislatura en los EE.UU. Además del activismo frente a la vigilancia de la red y la producción de alternativas de tipo "el código es la ley", asegurar la derrota de ese tratado es la meta más importante en torno a la que podemos encauzar la energía y el esfuerzo de forma más eficaz en este momento.

 Julian Assange es editor Jefe de WikiLeaks.

Notas:

 [1] NdE La llamada Alianza “Cinco Ojos” es un programa conjunto de vigilancia de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelandia y Canadá. Las últimas revelaciones de los documentos de Snowden dan cuenta de propuestas explícitas en el seno de este grupo para explotar Twitter, Facebook, YouTube y otras redes sociales como plataformas secretas para la propaganda, con el propósito de “usar las técnicas en línea para hacer que algo suceda en el mundo real o virtual” incluyendo “operaciones de información (influencia o perturbación)”. (Fuente: The Intercept).

 [2] Astroturfing: (originalmente referido a una marca de césped artificial) es un neologismo inglés que refiere a una técnica de relación pública y cabildeo, donde una organización o corporación poderosa crea un supuesto movimiento de base para dar la falsa impresión del apoyo popular a sus tesis.

 [3] SOPA Proyecto de ley de cese a la piratería en línea; PIPA Proyecto de ley contra el robo de la propiedad intelectual; ACTA Acuerdo Comercial Antifalsificación; TPP Acuerdo Estratégico de Asociación Trans-Pacífico.

 Fuente: http://alainet.org/active/72918

 * Artículo publicado en América Latina en Movimiento, No. 494 (abril 2014) titulado “Internet, poder y democracia”. http://www.alainet.org/publica/494.phtml

Julian Assange: El juicio a Manning es una farsa (I) Autor: Pedro Miguel / http://www.lahaine.org/


El resultado decidido de antemano, asegura Assange. Se prepara el terreno para un proceso en su contra. Por su afinidad con EEUU, Suecia se convertió en el Israel del norte  

El juicio contra el soldado Bradley Manning, acusado por Estados Unidos de haber entregado documentos gubernamentales secretos a Wikileaks, es una farsa: su resultado está decidido de antemano, sostiene Julian Assange, fundador y editor de esa organización, la más odiada y perseguida por Washington después de Al Qaeda. En el proceso, la defensa está atada de manos y la fiscalía busca, además de sentar un precedente, establecer un control totalitario sobre todos los empleados gubernamentales y una fase preparatoria para un juicio “contra Wikileaks y contra mí”.

Desde su refugio en la embajada de Ecuador en Londres, el australiano ofreció una extensa entrevista a este diario en la que abordó, además del proceso contra Manning, las perspectivas y propósitos del propio Assange como candidato al parlamento de Australia, el papel de los medios tradicionales, la eclosión de información independiente en Internet, la politización creciente de la red, el papel de los poderes fácticos en la política estadounidense, el realineamiento de Suecia como aliado estrechísimo y subordinado de Washington. Y otros asuntos.

La plática tiene lugar en una desangelada oficina de la representación ecuatoriana, a no más de cuatro metros de distancia del policía británico cuya gorra se asoma por la ventana elevada del recinto. Afuera la vida londinense bulle con normalidad, animada por la clientela de Harrods, la tienda departamental situada a una cuadra.

Posiblemente los dos uniformados ubicados afuera de la embajada se dediquen con sinceridad a procurar la seguridad de ésta. Para garantizar que Assange no escape hay un enjambre de agentes secretos –las comillas vienen a cuento porque son inconfundibles en cualquier país– que pulula por la calle de Hans Crescent y las aledañas. Son de varias agencias y no sólo británicos (del MI5, oficialmente encargado de proteger al Reino Unido de amenazas contra la seguridad nacional), sino también estadounidenses, a decir del vigilado.

Sin embargo, nadie obstruye el acceso ni pregunta nada ni revisa maletas cuando se ingresa a la representación diplomática. Uno toca el timbre, un empleado de la embajada abre la puerta, franquea el paso e invita a tomar asiento en un amplio despacho. A los pocos minutos, Assange emerge del fondo de la embajada.

Han pasado casi dos años y medio desde la noche del martes 18 de enero de 2011, cuando, en una localidad del este de Inglaterra, Assange entregó a este enviado una memoria USB que contenía 2 mil 995 cables enviados al Departamento de Estado en años y meses anteriores por la embajada y los consulados de Estados Unidos en México. El perseguido conserva la jovialidad de entonces y se le ve sereno mientras habla. Dos cambios perceptibles, de entonces a la fecha: sus gestos de niño travieso han desaparecido y a su pelo casi blanco –era de un rubio extremo– se le ha caído el casi.

Empecemos por lo que dice Assange sobre la corte marcial que por estos días juzga a Manning en la base militar Fort Meade, en Maryland, justo donde se ubica la enorme sede de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA, por sus siglas en inglés).

Una defensa imposibilitada para defenderse

–Dices que el juicio contra Manning es una mascarada.

–Sí. Es absolutamente político. En un juicio debería tratarse de establecer la verdad, la culpabilidad o inocencia de una persona. Su resultado tendría que depender de lo que digan los testigos, y así. Pero este juicio fue deliberadamente planeado para desembocar en una conclusión predeterminada. Es un show.

–¿Veredicto y sentencia ya decididos?

–La juez estableció limitaciones a la defensa: no puede presentar más que a un puñado de testigos, mientras la parte acusadora tiene permitidos 141; casi todos los de la defensa, en cambio, fueron vetados. El tribunal prohibió a la defensa argumentar sobre la intencionalidad; o sea, no puede presentar testigos o pruebas que tengan que ver con las intenciones, ni probar que la intención del acusado no era dañar a Estados Unidos, los militares y el gobierno, sino ofrecer a la gente información acerca de los crímenes de guerra y su contexto. Además, la defensa tiene prohibido presentar cualquier prueba, cualquier informe gubernamental, cualquier testigo, que muestre que el acusado no causó daño alguno.

“Si hacemos un paralelismo, imaginemos que te acusan de asesinato y te envían a una corte como la que juzga a Bradley Manning. No podrías alegar que fue en defensa propia ni presentar material de video que así lo demostrara porque eso sería hablar sobre la intención. Tú intentabas defenderte, no asesinar a alguien, pero te prohibirían mostrar eso. Si la supuesta víctima estuviera viva, no lo podrías llevar al tribunal, no podrías mostrar que no hubo daño. En otras palabras, la defensa no se puede defender.

“El cargo más grave elaborado por la fiscalía contra Manning es el de ayudar al enemigo [documento de la acusación, en http://goo.gl/r5l1K ]. Es un delito grave. El fiscal pidió cadena perpetua, pero la juez podría, si quisiera, dictar la pena de muerte. Por la trascendencia de ese posible castigo, esto debería ser juzgado con completa seriedad. En cambio, el juzgado y el fiscal se burlan del mundo. Dicen que el fiscal no tiene que demostrar que Manning ayudó al enemigo.

Manning llega al segundo día de sesiones de su corte marcial el 4 de junio.

“¿Y qué significa ayudar al enemigo? Pues dicen que Manning se comunicó con una organización periodística que a su vez se comunicó con el público, y el público incluye a Al Qaeda. El termino que usan en la formulación de cargos es ‘comunicación indirecta con Al Qaeda vía Wikileaks’. O sea que el enemigo es el público, y que éste, en todo caso, incluye a Al Qaeda. Si te comunicas con un periodista, y por medio de éste, con el público, luego entonces te comunicaste con Al Qaeda. Así que comunicarte con un periodista es ahora un delito de posible pena capital en Estados Unidos. Ese es el precedente que intentan crear. Quieren hacer eso porque implica un control totalitario sobre todos los empleados gubernamentales estadounidenses.

“La juez estableció que lo único que el fiscal tiene que demostrar es que, junto con el resto del mundo, Al Qaeda leyó los informes de Wikileaks. Ni siquiera tiene que probar que Al Qaeda hizo algo con esta información. Basta con que la organización terrorista haya leído The New York Times y visto CNN, y con eso ya leyó a Wikileaks, junto con los demás.” [Para mayor información, consultar el blog del juicio contra Bradley Manning, en el sitio web de 'La Jornada': http://goo.gl/Er41w ]

Los objetivos siguientes: Assange y WikiLeaks

–¿Y qué hay con Wikileaks?

–El juicio no sólo se desarrolla para aterrorizar a futuros Bradleys Mannings; también está ahí para preparar el terreno de una acusación contra Wikileaks y contra mí. Si la gente vio el caso la semana pasada, habrán visto cómo desde el primer día decían que Manning era agente de Wikileaks, que yo lo controlaba, le daba tareas que llevar a cabo, información que conseguir.

“No necesitarían hacer eso en el caso de Manning porque él ya admitió, en su declaración, que pasó información a Wikileaks y que Wikileaks la publicó posteriormente. Pero el fiscal no dice ‘el acusado ya admitió haber hecho esto, no hay nada que discutir’; no, dice que Assange hizo tal y tal. Lo hace para armar una historia ante el público, lo cual es política y legalmente necesario para el siguiente caso. También es parte del espectáculo contra Manning, pero también contra Wikileaks y contra mí.”

–¿Una muestra de lo que pasaría si te extraditaran?

–Sabemos que trabajan en lo que llaman, en su correspondencia formal con la embajada de Australia en Washington, una investigación de escala y naturaleza sin precedente, con más de una docena de dependencias involucradas. El Departamento de Justicia admitió hace tres días que continúa con esto. Y tengo indicios creíbles de que hay una acusación sellada contra mí. El responsable es Neil McBride, fiscal para el distrito oriental de Virginia, que es donde se llevan a cabo todos los procesos judiciales de seguridad nacional. El jurado estaría compuesto por gente que trabaja en la CIA, el Pentágono y la NSA. En esa región existe la mayor concentración de empleados de oficinas de seguridad nacional en Estados Unidos.

“La gente me dice cosas absurdas como ‘no te preocupes, Julian, si alguien de tu equipo es extraditado a Estados Unidos, la Primera Enmienda los protege’. ¡Por favor! Es completamente absurdo. Sabemos dónde se llevará a cabo el juicio, dónde ha estado haciendo citatorios el gran jurado en estos últimos tres años, desde julio de 2010; dónde ha interrogado a gente, solicitado registros, sacado información de Google, forzando a que testigos rindan testimonio en secreto. Incluso han forzado a novias y madres a testificar en contra de algunos. Han solicitado registros de nuestros proveedores de servicio de Internet, de Google Earth, de Twitter.

Eso ha estado ocurriendo en Alexandria, Virginia. Ahí es donde se llevaría a cabo el juicio, a seis kilómetros de Washington DC, con un jurado compuesto por gente del área. ¿Qué hay en esa zona? La CIA, el Pentágono, la NSA, Langley. Si nuestra gente es enviada a un jurado ahí, no tiene esperanza alguna. Por lo demás, miremos las estadísticas del gobierno estadounidense: si eres sometido a un jurado federal, hay 99.97 por ciento de probabilidades de que seas acusado.

–O sea que un juicio en tu contra sería una mera formalidad…

–Una mera formalidad. Si eres acusado bajo la ley federal en Estados Unidos, la posibilidad de que seas condenado es de 99 por ciento. Eso no es un sistema de justicia: con 99.97 por ciento de probabilidades de ser acusado si pasas por un gran jurado, y 99 por ciento de que seas condenado si te acusan… Y sabemos dónde sería ese juicio: justo al lado de Langley [sede de la CIA], en Alexandria, Virginia.

El Israel del norte

–¿Y Suecia? ¿Por qué no confías en Suecia?

–En Suecia la gente es detenida sin cargos durante meses, y mantenida en aislamiento. Se le niega acceso a televisión, periódicos, cualquier información, cualquier amigo, etcétera, durante la investigación. Incluso el Departamento de Estado tiene una advertencia acerca de ir a Suecia, debido a las detenciones sin cargos: que no te arresten porque puede ser peligroso. La Asociación Internacional de Prisiones dijo que las condiciones en las cárceles suecas son las peores en Europa; eso incluye a Rumania. Juicios Justos Internacional condenó el aislamiento sin cargos que se practica en Suecia. Eso le acaba de pasar a un amigo mío.

–¿Cómo fue?

–Un voluntario de Wikileaks que trabajó en [el video de] Asesinato colateral, hace un año fue llevado ilegalmente por agentes del servicio secreto sueco, la Säpo, de Camboya, donde estaba viviendo, a Suecia; allí fue arrestado en la pista y puesto en prisión, en aislamiento completo, durante tres meses. Los agentes del servicio secreto estaban en Camboya. Una docena de ellos, según la documentación oficial emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores sueco como resultado de una solicitud de información.

“Suecia es el único país que entregó a Estados Unidos a personas a las cuales ya les había dado visa: dos egipcios solicitantes de asilo político, en 2001. Ambos tenían esposas e hijos en Suecia, eran refugiados políticos. La Säpo los entregó a la CIA; un avión llegó, los recogió, los llevó a Egipto y fueron torturados por el régimen de Mubarak. Todo se supo. La acción fue condenada por la ONU y hasta por Human Rights Watch, una organización muy conservadora.

Las autoridades suecas estuvieron involucradas en más de mil 200 vuelos secretos de la CIA desde 2001 al menos hasta diciembre de 2006. Lo revelamos en los cables [del Departamento de Estado]; sabemos por un cable que a partir de ese año endurecieron las reglas. Luego, Suecia es el único país en el que hay completa impunidad [a los involucrados] en el programa de traslados. En Alemania, la policía está investigando; en Italia se formularon cargos contra los italianos y los agentes de la CIA involucrados; en Polonia se investiga a agentes de la CIA basados ahí.

–¿Por qué el gobierno de Estocolmo depende tanto de Washington? ¿Por qué ha aceptado ese papel?

–Así ha sido durante mucho tiempo. La mayoría de la gente en América Latina recordará las cosas buenas que Suecia hizo en los 70, aceptando refugiados que huían de las dictaduras. Con Olof Palme como primer ministro, algo de eso era genuino. Pero desde hace unos 30 años Suecia ha jugado un sofisticado juego de relaciones públicas. Palme fue asesinado en 1986, pero antes ya las cosas habían comenzado a cambiar.

“Lo que ocurre al parecer es que Suecia se convirtió, por factores geopolíticos obvios, en el Israel del norte. Geopolíticamente son parecidos: población de Suecia: 9 millones; población de Israel: 9 millones. Como Israel, Suecia tiene su propio idioma, nadie más lo habla; Suecia está aislada de sus amigos militares; Israel está aislado de sus grandes amigos. Suecia tiene un poderoso vecino militar, Rusia. Israel está rodeado de países hostiles.

“Veamos: Suecia está allá arriba, en los bordes del continente europeo, alejada de los que considera sus poderosos amigos y aliados. Le tiene pavor a Rusia. Las encuestas muestran que es el país más antirruso de Europa; más que Polonia, incluso; más que Finlandia. También es el país más proestadounidense de Europa. De hecho, es más proestadounidense que proeuropeo. Estas realidades geopolíticas, con el resurgimiento de Rusia, bajo Putin, en los últimos 10 o 15 años, han hecho que Suecia quiera estar lo más cerca posible de Estados Unidos.

Tropas y armas suecas

“En 2006 llegaron al poder los conservadores [Allians för Sverige [Alianza por Suecia], en sustitución de los socialdemócratas] y formaron un gabinete del que 80 por ciento de los miembros había estudiado en Estados Unidos. El único empleo como consultor en el extranjero de Karl Rove [jefe de gabinete en la Casa Blanca entre 2001 y 2007] ha sido como consejero político del partido en el poder en Estocolmo. También es un amigo cercano, desde hace 40 años, del ministro del Exterior sueco, Carl Bildt. Como lo revelamos en ‘Los papeles de Kissinger’, Bildt, en 1974, cuando tenía 23 años, ingresó a un programa de liderazgo en Washington y allí conoció a Karl Rove. Así que hay razones geopolíticas y personales de por qué Suecia se ha vuelto tan cercano a Estados Unidos. No es un fenómeno que haya pasado como resultado del cambio de poder en 2006.”

–Pero los suecos no enviaron tropas a Irak…

–Las enviaron a Afganistán. Allí hay tropas suecas bajo control estadounidense y tienen una base en territorio afgano. Fueron los quintos en entrar a Libia. Enviaron aviones. En el parlamento sueco, hasta el pinche partido de izquierda votó por enviar fuerzas terrestres. No sé si finalmente las enviaron, pero el parlamento votó por hacerlo; y escuché, pero no lo tengo confirmado, que enviaron lanchas.

“En 2011, Suecia rebasó a Israel como el productor número uno de armas per cápita. La industria armamentista ocupa una porción mayor de la economía y la política que en ningún otro país. Suecia no envió tropas a Irak, cierto, pero construyó búnkers para Saddam Hussein y después le dio toda la información a Estados Unidos. Fue el número uno exportador de armas a Estados Unidos durante la guerra de Irak. Luego hizo un acuerdo con Washington –está en los cables del Departamento de Estado– para acoger a los refugiados iraquíes y liberar de esa tarea a Estados Unidos. Luego, Suecia se dice neutral pero está en más de 114 comités de la OTAN.

“Liberamos unos cables de diciembre pasado que indican lo siguiente: el Departamento de Estado había promovido una directiva para intentar que otros países firmaran un tratado llamado HSPD6 (Homeland Security Presidencial Directive 6, Directiva Presidencial de Seguridad Interna 6), que consiste básicamente en esto: ‘dale a Estados Unidos un montón de información acerca de sospechosos de terrorismo que podrían viajar a Estados Unidos o que podrían serle de interés’. Es un acuerdo formal y Washington envió a Estocolmo a gente de alto nivel para lograr la firma. Pero el Ministerio de Justicia sueco acudió a la embajada estadounidense y le dijo: ‘no creemos que debamos firmar eso’.¿Por qué? ‘Porque ya les estamos dando, de manera informal, mucho más de lo que está en el acuerdo. Pero si firmamos un tratado, éste debe pasar por el escrutinio del parlamento y la mayoría del parlamento no tiene idea de que les estamos dando todo esto por abajo de la mesa. Además, lo que ya hacemos probablemente es inconstitucional’. Y no firmaron.”

Con colaboración e información de Tania Molina Ramírez.
 La Jornada

Julian Assange, el caso Pinochet y los límites de la democracia británica
Marcos Roitman Rosenmann

La Jornada
18 de julio 2012

Hace 14 años, en 1998, el mundo vivía apaciblemente, según se mire. Las guerras eran las mismas y tenían lugar en la periferia del capitalismo. El campo de batalla por el control de las materias primas se extendía, entraba en juego la privatización de todos los recursos naturales, incluido las fuentes hídricas. El neoliberalismo desregulaba a prisa para facilitar la llegada de las hipotecas basura y dar pingües ganancias al capital financiero. Nos advertían del apagón informático del año 2000 y dábamos la bienvenida al siglo XXI. En lo esencial los sobresaltos fueron pocos, pero de hondo calado. La primera guerra de Irak, las guerra espurias en el territorio de la ex Yugoslavia, la consolidación de los países emergentes y una América Latina sin dictaduras. Aún no existía la República Bolivariana de Venezuela y la derecha mundial concentraba sus descalificaciones en Cuba, sin variar el protocolo de la guerra fría. El mapa del siglo XXI aún estaba en ciernes, nada hacía prever el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, percutor del unilateralismo en las relaciones internacionales y las guerras contra el terrorismo internacional.

Sin embargo, un hecho, en materia de derechos humanos, haría que la justicia internacional cobrara protagonismo en las postrimerías del siglo XX, la detención en Londres del dictador chileno Augusto Pinochet. Gran Bretaña debía resolver la extradición solicitada por el juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, a demanda de la acusación particular y popular encabezada por el abogado Joan Garces. Gobernaba la socialdemocracia de Tony Blair y la tercera vía.

El gobierno de su majestad Isabel II, España y Chile sufrieron un shock. Ninguno de los tres estados deseaba que el tirano fuese juzgado por crímenes de lesa humanidad. Como demostración de su rechazo, Chile retiró a su embajador en Madrid y el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, y su partido boicotearon el caso en los tribunales, realizando lo que se llama en la jerga legal terrorismo judicial. Por su parte, Margaret Thatcher se refirió a Pinochet como el único preso político existente en su país. Las argucias y artimañas para conseguir el objetivo, la libertad del dictador, dieron resultado en el medio plazo. El abogado de Pinochet, a la sazón también defensor de los intereses de Endesa en Chile, Pablo Rodríguez Grez, organizador del grupo paramilitar Patria y Libertad, movimiento que se dedicó a poner bombas y sabotear el gobierno de Salvador Allende, encontró la vía para lograr la libertad del susodicho. En una operación de encaje le hizo llegar al ministro del Interior de la corona, Jack Straw, un resquicio legal que posibilitaba bloquear la decisión judicial. La extradición podía frenarse políticamente si existían causas médicas, cuyo diagnóstico avalase la incapacidad mental del imputado. Straw agradeció el gesto del abogado. En un momento negro para la historia de la justicia internacional permitió que el dictador emprendiera viaje libremente a Santiago de Chile tras pasar 503 días detenido. Ahí se detuvo el reloj de la democracia en Gran Bretaña. Más tarde Blair, junto con Bush hijo, se daría un festín de sangre humana en la segunda guerra del golfo.

Hoy la historia se repite con otro caso similar en la esfera del derecho internacional. Inglaterra vuelve a ser el centro de atención. Esta vez se trata de la detención y posterior orden de extradición expedida contra Julian Assange a solicitud del gobierno sueco. Assange es imputado de cometer delitos sexuales. Agotadas las vías de apelación, la sentencia para ser extraditado se confirma. Es el momento cuando Julian Assange pide asilo político en la delegación de Ecuador. El caso no pasaría de ser una anécdota si el imputado no fuese uno de los creadores de Wikileaks. Persona buscada por Estados Unidos como divulgador de secretos de Estado y causante del mayor descrédito de la política exterior estadunidense en su historia contemporánea, no es un violador cualquiera. Aquí los ribetes políticos son claros. Las acusaciones de dos mujeres, cuyo sexo fue consentido, son a todas luces una tapadera. La excusa para privar de libertad a Julian Assange y entregarlo a las autoridades suecas tiene otra finalidad: servirlo en bandeja de plata a Estados Unidos. La triangulación es perfecta. Si con la negativa de extraditar a Pinochet se buscaba la libertad burlando la acción de la justicia, con Assange se trata de remar en sentido contrario, pero con el mismo resultado: hacer imposible que se haga justicia. En ambos casos salta a la palestra el nombre de Baltasar Garzón, antes juez que solicitara la extradición de Pinochet, hoy apartado de la judicatura española, convertido en uno de los abogados de Assange, pide la anulación y puesta en libertad del imputado.

Si vemos el caso, Assange tenía escasas probabilidades de evitar el traslado a Estocolmo. Si se trata de una imputación de violación, él mismo señaló que estaría dispuesto a someterse a la justicia sueca, no dudaba de tener un juicio justo, su defensa era de manual. Pero la ingenuidad tiene un límite. Con las cartas marcadas y viendo peligrar su integridad, el fundador de Wikileaks pide asilo político, dando al caso la dimensión política que realmente tiene. Su decisión, una vez resuelta favorablemente la petición de asilo político por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, da la razón a Assange.

La violencia inusitada de las autoridades británicas atacando la decisión del presidente Rafael Correa pone en cuestión la flema inglesa y dejan al descubierto la maniobra y el escaso respeto a la soberanía y leyes internacionales de los países imperialistas cuando sus demandas caen en saco roto. Más allá de los exabruptos extemporáneos, la manera de actuar de Gran Bretaña anuncia un empantanamiento, donde destaca la negativa a brindar el salvoconducto que facilite su traslado a Ecuador. El objetivo, dilatar tiempo de estancia de Assange en la legación ecuatoriana. Podrán pasar años, no sería el primer caso en la historia. Víctor Raúl Haya de la Torre pasó cinco años, de 1949 a 1954, en la embajada de Colombia en Lima, pues el gobierno peruano se negó a entregarle el salvoconducto. Seguramente el resultado final, en este caso, no variará. Pero negar el salvoconducto busca impedir la libertad del imputado y, de paso, presionar al Estado que lo concede.

Gran Bretaña, considerada cuna de la democracia parlamentaria contemporánea, con esta decisión renuncia a los principios de justicia internacional y retrocede siglos en la doctrina de los derechos humanos, situándose a la cabeza de los estados reaccionarios e imperialistas, cuyas viejas glorias pretende hacer valer por la fuerza. Pero los tiempos cambian, América Latina no es ese continente sumiso y dependiente. Algunos países, no todos, se alzan contra la colonialidad del poder y engalanan su soberanía bajo la bandera de la dignidad. En estas condiciones la lógica del caso Assange hace pensar que no habrá paso atrás por el gobierno ecuatoriano. En sesión plenaria urgente del viernes 17 de agosto, la Asamblea Nacional condenó sin ningún voto en contra, siete abstenciones y 73 votos en favor las amenazas de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de pretender irrumpir en su embajada, “ya que ello constituiría un atentado contra la soberanía nacional y una violación de los principios del derecho internacional consagrado en la carta de la ONU y la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas”. Los tiempos están cambiando, el orden y mando del imperialismo, sea cual fuere su apellido, hoy tiene respuesta. La dignidad también existe. Gracias, Ecuador.