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Discurso introductorio de la Secretaria General del CC del KKE Aleka Papariga en el Encuentro Comunista Europeo Partido Comunista de Grecia3 de Octubre 2012


Tema: La postura de los partidos comunistas frente a la crisis capitalista: asimilación o ruptura

Las consecuencias trágicas de la crisis económica en la vida de la clase obrera y del pueblo trabajador son ya bien conocidas dado que la crisis lleva más de cinco años y en todos los países afectados las medidas han tenido la misma dirección y el mismo objetivo: reducir el precio de la fuerza de trabajo a un nivel extremadamente bajo, abrir nuevas vías de rentabilidad tanto en el período de la crisis como, y sobre todo, después la recuperación esperada que será débil y más o menos a corto plazo. 

Hoy tenemos una experiencia aún más rica no sólo en Grecia sino también de los Estados-miembros de la Unión Europea, especialmente de los miembros de la eurozona, así como de la crisis de 2008 en los EE.UU. etc. Además tenemos la experiencia reciente de la crisis en Rusia, Argentina, así como en los llamados tigres asiáticos.

Consideramos que el movimiento obrero, los partidos comunistas en todos los países deben luchar para aclarar a los pueblos el carácter de la crisis y al mismo tiempo para detener el deterioro de la vida del pueblo, para una salida a favor del pueblo.

El hecho de que la crisis en 2008-2009 se manifestó en el sistema financiero, en la esfera de la circulación del capital o que la crisis en Grecia estaba ligada a la deuda y el déficit no significa en absoluto que tenemos un nuevo tipo de crisis. Aclaramos desde el primer momento que se trata de una crisis de sobreacumulación de capital cuya raíz se encuentra en la relación de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, es decir en la esfera de la producción capitalista. Una evidencia irrefutable es la contracción de la producción industrial tanto en los EE.UU. como en la UE, así como en los países que todavía no han entrado en el ciclo de la crisis. Todas las características que son inherentes del capitalismo se ponen en evidencia: la anarquía, la desigualdad en el desarrollo de las ramas y de los sectores, la rivalidad intensa que se promueve no sólo con medios económicos y políticos pero además con las armas. 


En todo el mundo capitalista se toman las mismas medidas, se utilizan los mismos argumentos, independientemente de si la deuda es más pequeña o más grande, independientemente de si el déficit se infla a una mayor o menor medida, independientemente de si los países participan en el mecanismo de estabilización con el acuerdo de la UE, del BCE y del FMI. Además, es característico que las zonas de indigencia no aparecen sólo en los países capitalistas menos desarrollados, en los países que ocupan una posición intermedia en el sistema imperialista sino también en los países capitalistas más poderosos y desarrollados.


Evaluamos que debido al desarrollo desigual la crisis estallará en otros países de la eurozona ya que incluso Alemania empieza a tener signos de fatiga, mientras que tales signos están apareciendo en China también.


La cuestión del carácter de la crisis no es meramente un asunto teórico; es claramente práctica porque determina la especialización de la línea política de los partidos comunistas en condiciones de crisis.


Por lo tanto, las particularidades en la manifestación de la crisis o en la intensidad y la duración en cada país no determinan el carácter de la crisis ni deben influir en la estrategia y la táctica de los partidos comunistas.


La historia ha demostrado que cuando los Estados capitalistas no pueden gestionar la crisis y sobre todo sus consecuencias, recurren a las armas, a la guerra imperialista, no para vender armas como afirman algunos pacifistas sino porque en algunos momentos las armas son más efectivas para el reparto de los mercados.


La crisis y la guerra imperialista y la paz imperialista están inextricablemente ligadas y así es como debemos tratarlas. Esto es particularmente cierto en Grecia que se encuentra en una región ardiente que incluye tanto el Oriente Medio como África del Norte.


La crisis capitalista prolongada demuestra claramente otra cosa que es muy importante para la estrategia y la táctica de los partidos comunistas. Demuestra que la política burguesa de gestión tiene nuevas dificultades, que no las tenía en los períodos anteriores, en manejar la vía de la salida, entrar en un nuevo ciclo de reproducción capitalista ampliada, frenar la pauperización absoluta y relativa masiva, o al menos hacer algunas maniobras. Han surgido dos recetas para gestionar la crisis que cada una tiene diferentes variaciones. En esencia se promueve la gestión burguesa expansiva y la gestión burguesa restrictiva con el objetivo de controlar el grado de depreciación del capital y hacer la distribución necesaria de la pérdida y del capital acumulado. Ambas formas de gestión llevan al mismo resultado bárbaro para los pueblos y sus derechos. La disputa sobre una u otra fórmula de gestión que se manifiesta muy intensamente en Europa no tiene nada que ver con la disputa a favor o en contra de los intereses los pueblos, no es una disputa entre una política conservadora y una progresista de izquierdas como está proclamando hoy en día el PIE.


La defensa de uno u otro tipo de gestión se basa en los intereses de la burguesía de cada Estado miembro, de qué alianzas quiere formar en el marco de las rivalidades. El movimiento obrero y popular no debe tomar partido por uno u otro rival; lo va a perder todo.


Consideramos que actualmente prevalece la opinión de que la Unión Europea y la eurozona permanezcan intactas, a pesar de las diferencias y los antagonismos, mientras que en el largo plazo no se excluye la posibilidad de una división. Por eso cada gobierno y sobre todo algunos sectores del capital se están preparando para la posibilidad que el país regrese a su moneda nacional, dependiendo del bloque de alianza imperialista con que desean alinearse.


Mucho más que antes se puede ver en Grecia que los partidos burgueses, antiguos y nuevos, los reformistas-oportunistas como es SYRIZA, están formulando posiciones “extrañas”, centrándose en alianzas incluso una alianza transatlántica o buscando alianzas con Rusia y China. Esto fue particularmente evidente en la disputa entre la UE y EE.UU. que se manifestó durante las elecciones nacionales con el apoyo de uno u otro bloque, de la “derecha” o de la “izquierda”. Las contradicciones interimperialistas hoy en día conciernen el conjunto del sistema político burgués, e incluso amenazan la unidad de un partido en tal base.


En conclusión, evaluamos que la crisis está siendo prolongada y profunda y que afectará a otros países. Incluso si un país, como por ejemplo Grecia, entre en una fase de recuperación esta será temporal, débil, con altas e insoportables tasas de desempleo, con sueldos y salarios de hambre, con relaciones laborales bárbaras que significan un retroceso a los finales del siglo 19. Un nuevo ciclo de crisis estallará antes de que la recuperación se consolide. Esto no tiene que ver sólo con Grecia sino con otros países también. Habrá realineamientos en las alianzas, mientras que debemos tener en cuenta una nueva ronda de guerras locales sin descartar una guerra imperialista más generalizada. 


Además, la experiencia confirma la posición que expresamos como partido, al cernerse las primeras nubes de la crisis, es decir que la indigencia, la crisis económica no lleva automáticamente al desarrollo de la lucha de clases, de la organización, del desarrollo de la conciencia política. Hay dos opciones posibles: que el movimiento se retire y se derrote por un período largo o más corto o que pase a la ofensiva, que madure la necesidad de derrocar el sistema capitalista. Todavía no se ha resuelto nada.


En Grecia, a pesar del hecho de que se llevaron a cabo luchas grandes y de larga duración, a pesar de que el movimiento griego se ha convertido en uno de los movimientos más fuertes en el mundo y no sólo en Europa, vemos que estas medidas no han sido impedidas. Aunque el movimiento impuso su retraso, al final si no cambia algo inmediatamente, se aprobarán en su conjunto y en un período corto. Es bien sabido que las luchas que no traen resultados, cansan y decepcionan al pueblo. 


Nuestro partido, sin ocultar sus deficiencias y debilidades, considera que éstas han tenido un cierto impacto en el retraso del contraataque popular y obrero aunque no han jugado un papel decisivo. Tampoco han jugado un papel decisivo en la reducción de su fuerza electoral. Esto no significa que no debemos poner énfasis especial en el desarrollo de la capacidad y la resistencia del partido.


Nos hemos enfrentado a un frente unido a nivel político y social donde, a pesar de las diferencias en sus filas, tenía una postura común en relación con el carácter de la vía de la salida de la crisis, es decir el cambio en la fórmula de gestión. La política de asimilación fue dominante y, por supuesto, tuvo un impacto negativo en la orientación de la clase obrera y de sus aliados. Sin embargo, la corriente clasista radical existe en el movimiento y en esta fase debe superar las consecuencias de las elecciones, estar en la vanguardia y movilizar a amplias fuerzas obreras y populares.


Las luchas han logrado sacudir el sistema político burgués en Grecia y cancelaron la posibilidad de servir al sistema mediante la sucesión de gobiernos de un solo partido, entre el partido liberal y la socialdemocracia.


Sin embargo, estos temblores no se convirtieron en grietas profundas. Las ilusiones parlamentarias de que puede haber una solución gubernamental alternativa de izquierdas es decir reformista-oportunista, han sido predominantes. Así quedó claro que el sistema político burgués tiene varias herramientas para hacer frente a estos temblores. Hoy en día en Grecia, los dos polos, el liberal de la ND y el socialdemócrata del PASOK, están siendo reemplazados por dos nuevos polos: por una parte el polo de la centroderecha y por otra parte el polo de la “izquierda” que ha sido formado teniendo como núcleo el Synaspismos oportunista y con el traslado masivo de dirigentes y mecanismos del PASOK sobre todo de capas medias, de los trabajadores en el sector público amplio y restringido, de los aparatos ideológicos del Estado etc. 


Por supuesto, los procesos no han terminado; un nuevo escenario político de transición o uno más permanente se está preparando con el fin de frenar la radicalización, aplastar el movimiento antes que se recupere de forma masiva, golpear al KKE de todo modo.



Sobre el Amanecer Dorado


De las dos batallas electorales ha surgido como fuerza parlamentaria el Amanecer Dorado con 19 diputados. Se trata de una formación nazi, racista y criminal que tiene como objetivo principal la persecución de los inmigrantes, especialmente asiáticos, con palizas, ataques asesinos, actos violentos, chantajes y amenazas. El porcentaje que concentró en las elecciones, sobre todo en los grupos de edad más jóvenes, se formó por sus consignas falsificadas, ya que se presenta como un partido antisistema. 


Nuestra evaluación es que esta formación se está desarrollando en base a los escuadrones del período de Hitler y el objetivo principal es que se puedan utilizar para aplastar el movimiento obrero y popular y dar un golpe contra el KKE. Detrás del Amanecer Dorado hay servicios secretos y secciones del aparato estatal, si bien es probable que tenga incluso conexiones internacionales. Es apoyado por las células del sistema en las fuerzas de seguridad y en el ejército mientras que en términos políticos es de gran ayuda para el sistema, ya que la mayoría de los partidos invocan al peligro de los dos extremos, equiparando el fascismo con el comunismo. No se puede tratar en base de un frente antifascista o de un frente en general contra la violencia cualquiera que sea su origen, porque tal actitud dará lugar a un ataque contra el propio movimiento. El Amanecer Dorado debe ser confrontado por el propio movimiento organizado en los centros de trabajo, en los sectores, en las organizaciones populares, revelando su papel sistémico y confrontando los delitos penales que cometen al lanzar ataques asesinos que según ellos es tomar la ley en sus manos. Los demás partidos confrontan el Amanecer Dorado desde el punto de vista de la legalidad burguesa y de la condena de la violencia en que incluyen las huelgas y manifestaciones combativas.



El KKE ha ajustado sus posiciones y demandas, su estrategia y táctica a las condiciones de crisis


En las condiciones actuales planteamos al pueblo la línea de contraataque no sólo porque hemos elegido hacerlo sino también porque objetivamente la cuestión ha madurado. Esta línea de contraataque tiene como punto de partida la lucha para impedir las medidas, reclamar medidas de alivio, así como la salida a través de la lucha por el poder obrero y popular. 


La política de alianzas que proponemos al pueblo tiene que ver con la formación de la Alianza Popular que tiene una clara orientación antimonopolista (que por supuesto en esencia es anticapitalista ya que el capitalismo se ha desarrollado en capitalismo monopolista). En las condiciones actuales, la Alianza Popular organiza y coordina la resistencia, la lucha por la supervivencia, se dirige en una línea de ruptura con las uniones imperialistas, la guerra imperialista, por el derrocamiento del capitalismo, el poder obrero y popular.


Planteamos abiertamente al pueblo la necesidad de luchar por la cancelación unilateral de la deuda, es decir de no reconocerla, porque su reconocimiento lleva a la negociación que significa nuevos memorandos y nuevas medidas. Al mismo tiempo, destaca la necesidad de que el pueblo luche por la retirada de la Unión Europea. Explicamos por qué la retirada y la cancelación de la deuda implican la lucha por el poder popular, con la socialización de los monopolios, el desarrollo planificado que utilizará el potencial real de crecimiento del país, la retirada de la guerra imperialista y de los acuerdos de la paz imperialista, la salida de la OTAN, la lucha por relaciones económicas internacionales de beneficio mutuo. 


Planteamos el camino del desarrollo a favor del pueblo contra el camino de desarrollo capitalista. Revelamos el contenido de la reconstrucción productiva que promueven todos los partidos burgueses, incluyendo SYRIZA cuyas propuestas están en el marco de la UE. Este camino de desarrollo trata de convertir Grecia en un centro para el transporte de energía y mercancías que lleva a la explotación conjunta de los yacimientos de energía en el mar Egeo, en el mar Jónico, en el sur de Creta con acuerdos entre los monopolios.


Desde este punto de vista consideramos y tratamos la postura de las demás fuerzas políticas y alianzas a nivel nacional y europeo. La formación de un programa mínimo no se basa en la realidad objetiva desde el punto de vista de la relación entre la economía y la política ya que la salida de la crisis a favor del pueblo es un asunto de estrategia.


El papel del PIE es cada vez más negativo y corrosivo para el movimiento europeo porque de manera clara y sin ambigüedades elige fórmulas similares a las que apoyan los gobiernos y en general otras fuerzas sistémicas de la UE a nivel nacional y europeo. Está implicado en las contradicciones interburguesas e interimperialistas.


Hoy en día, la prioridad es cómo logrará el pueblo evitar un desastre aun mayor y cómo tendrá mejores perspectivas en el futuro.


Establecemos los requisitos siguientes:


Primero

Darse cuenta de qué tipo de crisis estamos viviendo, es decir una crisis de la vía de desarrollo capitalista y de la asimilación en la UE, es decir de la importancia que tiene la lucha contra los monopolios y su poder.


Segundo 

La organización de los trabajadores en los centros de trabajo, en los sectores, en los barrios. 


Tercero

El fortalecimiento y la consolidación de la alianza popular entre la clase obrera y las fuerzas sociales que tienen interés en luchar contra los monopolios y el capital independientemente de las diferencias entre ellas, con la participación elevada de las mujeres y de los jóvenes de los estratos mencionados. El movimiento debe ser dirigido hacia el derrocamiento del poder de los monopolios.


El KKE con claridad y argumentos concretos ha negado participar en un gobierno de gestión burguesa que fue propuesto por el nuevo polo del oportunismo que está colaborando con gran parte del PASOK. En principio, la propuesta trataba de ejercer presión política sobre el KKE y principalmente robar votos de la esfera de influencia del KKE. Ni siquiera tenía una base aritmética dado que no había un número suficiente de diputados para formar un gobierno. Por supuesto, como ya hemos subrayado, no dijimos NO debido a que el número de los diputados no era suficiente. Sin embargo, el hecho de que esta propuesta que no tenía el número necesario de diputados demuestra su carácter demagógico y que apuntaba contra la estrategia del KKE.


Tuvimos pérdidas electorales, pero consideramos que las pérdidas para el pueblo habrían sido mucho mayores e irreversibles para un largo período de tiempo si el KKE hubiera decidido apoyar un gobierno de gestión burguesa, aceptando la asimilación de Grecia en la Unión Europea y el poder de los monopolios en el campo de la economía. En el período entre las dos batallas electorales, SYRIZA abandonó algunas consignas radicales que tenía y de este modo recibió una gran cantidad de votos que le llevaron a la segunda posición, principalmente de masas populares que tenían miedo de ser expulsadas de la eurozona, que creyeron es posible tener una negociación mejor para detener las medidas, sin romper huevos. Hoy en día, SYRIZA se presenta como el mejor negociador en comparación con el gobierno de ND-PASOK-DIMAR, moviéndose en la dirección de un partido centrista contemporáneo. 

La izquierda gobernante no va a cambiar su línea política general ni golpear el sistema político podrido. Ningún gobierno, no importa si se llama de izquierdas, comunista o incluso revolucionario, no va a respetar sus proclamas si los medios de producción y la riqueza están en manos de los monopolios, es decir si el pueblo no tiene la propiedad y el poder del Estado en sus manos.

La lucha en Grecia no es difícil en general, debido a la correlación de fuerzas negativa. Sería más correcto decir que se ha vuelto más compleja en el terreno de la correlación de fuerzas negativa. Requiere un alto nivel de capacidad y estabilidad de parte del Partido para que esté en posición de penetrar en más amplias masas obreras y populares, hacer las maniobras necesarias sin alterar su línea política general y sin alejarse de los trabajadores y los empleados que tienen ilusiones y todavía no han adquirido experiencia política.

Concluyendo este tema, quisiéramos subrayar que no sólo nuestra teoría pero también nuestra experiencia histórica demuestran que por muy fuerte que sea un partido comunista en las elecciones, si toma posiciones gubernamentales en el marco del sistema burgués se lleva inevitablemente a la asimilación. Este asunto debe ser un asunto de discusión, en el momento oportuno, entre el pueblo para que se dé cuenta de que los márgenes de vivir una vida mejor, no sólo en condiciones de crisis sino además en condiciones de recuperación, se han reducido desesperadamente en relación con el pasado. Objetivamente, las condiciones para el derrocamiento radical han madurado aún más ya que los monopolios han penetrado muy profundamente tanto en la economía como en todos los aspectos de la vida social.

Por supuesto, el factor subjetivo, es decir el movimiento obrero, la fuerza del partido comunista, es muy atrasado y debemos avanzar en la dirección de su fortalecimiento. 

No debemos abandonar la lucha contra la guerra imperialista y la paz imperialista en nombre de la crisis económica. 

En consecuencia, hay que señalar por qué y en qué forma se llevará a cabo la intervención imperialista en base a los ejemplos y las pruebas de la llamada Primavera Árabe, Libia, Siria. ¿Cómo una oposición interna se forma desde fuera? ¿Cómo se arma? ¿Cómo se intenta el derrocamiento incluso de gobiernos burgueses debido a las contradicciones interimperialistas e interburguesas? Tenemos que demostrar sistemáticamente con argumentos por qué sigue siendo crucial y decisivo el ámbito nacional de la lucha y al mismo tiempo la importancia de la cooperación internacionalista y la solidaridad. Además, es posible que un movimiento utilice las contradicciones interimperialistas de dos maneras: para revelar el elemento básico de la internacionalización capitalista y, por otro lado, para preparar al pueblo a no apoyar la burguesía de su país en las rivalidades interimperialistas y en la guerra por el reparto de los mercados.

Al mismo tiempo, el KKE trata de estudiar de modo científico y a través de la experiencia del movimiento los acontecimientos en su conjunto para causar grietas en el sistema político burgués que contribuirán a la mayor emancipación del movimiento.

Hoy en día es aún más cierto que el desarrollo de los acontecimientos a nivel nacional está determinado además por la correlación de fuerzas a nivel internacional y regional, así como por la dinámica y la línea revolucionaria del movimiento obrero y comunista. Cada éxito en un país tiene un impacto en el desarrollo de los acontecimientos en los demás países europeos, cualquier deslizamiento de compromiso y retroceso lleva a los movimientos de muchos países a una posición difícil. Por supuesto, los acontecimientos se evalúan al nivel de las luchas y de la alianza social, pero hoy en día requieren la intensificación de la lucha ideológica contra las percepciones oportunistas, reformistas y burguesas dominantes. Sin este debate a nivel ideológico, será difícil orientar a las masas populares tanto hacia la lucha por medidas de alivio así como por la cancelación y el derrocamiento de medidas aún peores. Las luchas, incluso si son masivas, no tendrán el nivel necesario de organización y de orientación política certera sin la confrontación ideológica dentro del movimiento.

Grecia:Crisis capitalista, rivalidades interimperialistas y guerra. La perspectiva y los deberes de la lucha antiimperialista


Elisseos Vagenas, Miembro del CC y Responsable de la Sección de Relaciones Internacionales del CC,Partido Comunista de Grecia



20 de septiembre 2012

 La KNE organizó el viernes 14/9 un seminario internacional en la sede del CC del KKE en Perissos con la participación de delegaciones internacionales bajo el tema: “La crisis capitalista, las rivalidades interimperialistas y la guerra. La perspectiva y los deberes de la lucha antiimperialista”. Elisseos Vagenas, miembro del CC del KKE y responsable de la Sección de Relaciones Internacionales del CC pronunció el discurso introductorio


Camaradas;

En nombre del CC del KKE les doy la bienvenida a la sede del CC del Partido Comunista de Grecia.

En este período nuestro Partido ha estado librando una lucha política difícil y compleja, en condiciones socioeconómicas y políticas particularmente complicadas que han sido provocadas por la crisis capitalista. Una crisis que ha llevado al paro a 1,5 millones de desempleados en un país de sólo 11 millones y ha provocado una ofensiva muy dura por el capital, sus gobiernos y la UE que ha reducido los derechos laborales, los salarios, las pensiones, que ha destruido y sigue destruyendo a las capas medias urbanas y rurales, que amenaza con la pesadilla del desempleo incluso a trabajadores, como a los del sector público, que durante años tenían la ilusión que nadie les puede despedir.

La crisis capitalista todavía no ha tocado fondo, ni en Grecia, ni en la Unión Europea. Ya admiten que la crisis se manifestará en todos los Estados miembros de la UE que todavía no han sufrido un impacto similar, mientras que otros países a nivel mundial muestran signos de desaceleración. 

La crisis capitalista que está en curso demuestra los callejones sin salida de la vía de desarrollo capitalista: la pobreza, el paro, la miseria de los sectores populares. Sin embargo, el sistema político burgués todavía tiene algunas “reservas”; tiene la capacidad de influir en la conciencia de los trabajadores y de la juventud mediante la televisión, el internet, el cine, la escuela, la iglesia, y una “red de seguridad” del sistema formado por partidos que fomentan construcciones ideológicas burguesas y oportunistas.

Un ejemplo de esto es el argumento de que en las condiciones de la crisis actual los trabajadores no deben reivindicar en función de sus necesidades actuales sino que deben bajar sus exigencias porque, supuestamente, “todos estamos en el mismo barco de la economía nacional” que no debemos permitir que se hunda.

El sistema burgués ha inventado modos de manipulación de los trabajadores que en el período anterior participaron en las grandes luchas obreras que estallaron en Grecia. Sabe que se trata de sectores de la clase obrera y de las capas medias que no han adquirido la experiencia política necesaria y que sobre todo se poseían por el deseo de otra forma de gestión que supuestamente va a parar el derrumbe y resolverá de inmediato a sus problemas agudos, sin tocar las bases de la explotación capitalista, la participación de Grecia en las uniones imperialistas de la OTAN y de la UE. Así en el período anterior vimos los medios de comunicación burgueses utilizar el llamado “movimiento de los indignados” que a menudo mostraban de manera reaccionaria su aversión hacia todo tipo de organización (partido, sindicato) así como la confusión ideológica que la crisis se debe, supuestamente, a la “corrupción” de los políticos o a la “falta de democracia”.

No es casualidad que pretendieron fomentar a los trabajadores de nuestro país, y lo lograron en gran mediad, la ilusión de que la crisis capitalista y los memorandos son resultado de fijaciones ideológicas (p.ej. el pensamiento neoliberal) o de la gestión-renegociación interesada, incompetente y servil por parte del personal político burgués. Que supuestamente si hubo una renegociación “honesta” basada en posiciones “patrióticas”-“sociales” y con un gobierno “competente” entonces el pueblo estaría en una situación mejor. Esta fue la base de la lógica superficial anti-memorándum que promovieron y siguen promoviendo SYRIZA, que es una fusión de fuerzas oportunistas con fuerzas desgastadas del PASOK socialdemócrata, así como los Griegos Independientes, que es una división de la ND, partido de la derecha, e incluso el Amanecer Dorado neonazi. Es decir, la ilusión de soluciones inmediatas, sin conflictos y ruptura con el capital y la UE. Este es la “tabla de salvación” del capital y el “cebo” que se utiliza para atrapar a la clase obrera y los demás sectores populares en su estrategia de protección de la base socio-económica del sistema capitalista, así como de la renovación de su personal político. En condiciones de pauperización relativa y absoluta y de alto desempleo, inseguridad, desgraciadamente grandes sectores de los trabajadores pueden caer en esta “trampa” como ha demostrado el resultado de las elecciones recientes en nuestro país.

En estas condiciones, el Partido Comunista da una dura lucha ideológica, política y organizativa contra las fuerzas burguesas y oportunistas. Es importante que el partido comunista señale a los trabajadores el dilema real que es: con los monopolios y el capital dirigiendo la economía y con el poder político en sus manos o con el pueblo determinando la economía y el poder.

El KKE considera que la crisis capitalista expresa la agudización de la contradicción fundamental entre el carácter social de la producción y del trabajo y la apropiación individual capitalista de sus resultados. Las posiciones que atribuyen las causas de la crisis a las políticas de gestión, culpabilizando a veces la gestión neoliberal, otras veces la “postura de servil” de los gobiernos burgueses y la “incompetencia” de los negociadores, son no tienen nada que ver con la realidad y son peligrosas. Esto es porque silencian el hecho de que primero estalló la crisis capitalista y luego siguieron las negociaciones con los prestamistas y las medidas antipopulares. Es decir, ocultan el funcionamiento de las leyes del sistema de explotación, ocultan el hecho de que la historia de las crisis demuestra que se manifiestan en el transcurso del tiempo independientemente de la gestión socialdemócrata o liberal. Se producen debido a la agudización de las contradicciones del sistema, la anarquía y la desigualdad que caracterizan la producción capitalista, la sobreacumulación de capitales concentrados en la fase de desarrollo de la economía por la explotación de la fuerza de trabajo y no pueden encontrar una salida segura con una alta tasa de ganancias, en un entorno que deteriora relativa y absolutamente las condiciones de la vida de las familias obreras y populares. Tanto antes, como durante la crisis, se ha organizado por la burguesía una ofensiva sistemática, una guerra contra los derechos obreros y populares con el objetivo de reducir el precio de la fuerza de trabajo y aumentar la competitividad y la rentabilidad del capital.

Por lo tanto, es de gran importancia que los trabajadores se den cuenta de las verdaderas causas de la crisis, de los problemas que experimentan y que hoy en día se están agudizando.

Estimados camaradas;

La crisis económica no constituye un fenómeno independiente tal como surge de las entrañas de la sociedad capitalista y exacerba las contradicciones interestatales, las rivalidades interimperialistas, trae realineamientos tanto en la UE como a nivel mundial y por supuesto refuerza las relaciones desiguales de interdependencia.

Por ejemplo, actualmente en la UE se lleva a cabo un enfrentamiento duro sobre ¿cómo será distribuido el daño de la agudización y profundización de la crisis?, ¿cuál será el futuro de la eurozona? En relación a este temas se hace un esfuerzo por algunas fuerzas socialdemócratas para “atar” a los trabajadores a su “carro” de manipulación ideológica-política que propone otro forma de gestión, a través de un “frente de los países del Sur” contra el “Norte rico”.

Esta no es la primera vez que la burguesía trata de dividir a los trabajadores en base geográfica, racial y religiosa, suavizando el enfoque clasista de los asuntos. Sin embargo, en este caso se trata de un esfuerzo de “movilizar” sectores populares en torno a los objetivos que establece la burguesía de cada país, en las rivalidades interimperialistas duras dentro y fuera de la UE. Las fuerzas oportunistas tienen grandes responsabilidades. Específicamente, SYRIZA en nuestro país, el Partido de la Izquierda Europea (PIE) en Europa, que participan de modo activo en la difusión de ilusiones que supuestamente con la elección de Hollande en Francia “sopla un nuevo viento” en el sur. Estas fuerzas a pesar de su fraseología “izquierdista” tratan de santificar la UE, humanizar el capitalismo y no dudan en elegir bando imperialista, elogiar a Hollande y los gobiernos de Italia y España con respecto a la forma que negocian en la UE o a Obama con respecto a la forma de gestión de la crisis que ha elegido. Le ocultan al pueblo de que la UE es una unión del capital que no puede ser reformada y que la única perspectiva que sirve a los trabajadores es la salida de esta, mediante el establecimiento del poder popular en cada país que garantizará el funcionamiento de la economía para satisfacer las necesidades del pueblo y no la rentabilidad del capital.

En este punto quisiera señalar una cosa: como probablemente ya saben en las elecciones recientes se planteó intensamente la posibilidad de formar un gobierno de “izquierdas”. Insistían en llamar al KKE a participar en ello. Nuestro partido negó su participación en tal gobierno desde el principio. Esto es porque es consciente de que ningún gobierno que administra el capitalismo, el poder de los monopolios y la propiedad privada de los medios de producción, ningún gobierno que implementa un programa basado en las ganancias de los capitalistas, en la competitividad, la productividad y la rentabilidad de los grandes grupos económicos no puede seguir una línea política a favor de la clase obrera y de los sectores populares.

Ningún gobierno que opera en el marco de la UE y de la OTAN, de la propiedad capitalista y del poder burgués, no puede controlar las leyes del sistema, sus contradicciones y prevenir el estallido de la crisis capitalista.

Tarde o temprano, las promesas de “aliviar” al pueblo se desinflarán, se demostrará ser palabras vacías, y las expectativas y esperanza para algo mejor serán reemplazadas por la desilusión del pueblo, el retroceso del movimiento obrero.

Por lo tanto es muy esencial la posición de principios del KKE y su rechazo de la lógica de participación en un gobierno de gestión burguesa, incluso si este se gobierno va a ser llamada “de izquierdas”. Nuestro partido ha elegido seguir la lucha de clases, en conflicto con las dificultades, a sabiendas de que temporalmente puede sufrir algunas pérdidas electorales.

Sin embargo estamos decididos a intensificar nuestra lucha por todos los problemas populares creando las condiciones previas para la liberación de los grilletes de la explotación. Así, seguimos adelante centrándonos en el reagrupamiento del movimiento obrero, en el fortalecimiento del movimiento de clase, del PAME, en la mejora de la acción y de la orientación militante de los sindicatos. Nos centramos más en la política de alianzas que elaboramos en el 15º Congreso y en los congresos posteriores con respecto a la construcción de la alianza sociopolítica, la construcción del Frente de lucha Antiimperialista Antimonopolista basado en la alianza entre la clase obrera, los campesinos pequeños y medianos y los sectores pequeñoburgueses urbanos, con la participación de las mujeres y de la juventud. Continuamos con el esfuerzo de crear las condiciones sociopolíticas que llevarán a la intensificación de la lucha por el poder popular, la retirada de la Unión Europea y de la OTAN, la cancelación unilateral de la deuda, la socialización de los medios concentrados de producción, el desarrollo en beneficio del pueblo.

Algunos se preguntan: ¿Por qué el KKE plantea la cuestión de esta manera? ¿No se da cuenta de que la correlación de fuerzas actual a nivel mundial es negativa y que la solución que propone, es decir la ruptura con las uniones imperialistas, el derrocamiento del capitalismo significa sacrificios para el pueblo?

Por supuesto, somos conscientes de que el camino que proponemos a los pueblos requiere sacrificios; pero el camino del desarrollo capitalista requiere sacrificios en todo caso. Se trata de sacrificios que no benefician al pueblo como vemos en la nueva ronda de contradicciones imperialistas por el control y el reparto de los mercados, los territorios, las fuentes de energía y los recursos naturales, que ha empezado en nuestra región. Se trata de una zona con recursos naturales significativos e incluye líneas obligatorias básicas para el transporte marítimo, vías importantes para el transporte de energía de las fuentes de energía en el Cáucaso y en el Mar Caspio, del Oriente Medio y de África del Norte a los países de Europa así como a Asia sureste. Estos elementos atraen a las potencias imperialistas como un imán y convierten la región en un campo importante de manifestación de las contradicciones interimperialistas y de sus objetivos estratégicos con la participación y responsabilidad directa de las clases burguesas y de las fuerzas políticas burguesas de los países de la región que son parte del problema y toman partido de las uniones imperialistas para servir sus propios intereses. Todo ello conlleva la guerra, la intervención extranjera para asignar gobiernos que estén al servicio de una u otra potencia imperialista para que se facilite el reparto y el control de mercados y recursos.

África y el Oriente Medio, entre otros, están agitados por lo que la guerra imperialista y la paz imperialista que le sucede no son asuntos ajenos al pueblo griego, tomando en cuenta que nuestro país es miembro de la UE y de la OTAN, con bases estadounidenses y de la OTAN, y que su posición geoestratégica es muy importante para llevar a cabo guerras imperialistas.

Para la guerra imperialista reciente en Libia se utilizó la gran base aeronaval de los EE.UU. en nuestro país en Suda, Creta, así como el espacio aéreo y los mares del país. Después de la intervención imperialista contra Libia, que fue seguida por el reparto del botín, se fortalecen las amenazas de Turquía contra Chipre, se intensifican las relaciones entre Turquía e Israel, se refuerza la agresividad de Israel contra el pueblo palestino, contra Líbano y Egipto mientras está en desarrollo un plan de intervención imperialista en Siria, cuyo objetivo es atacar también contra Irán bajo el pretexto de su programa nuclear. Estos acontecimientos tienen que ver con los realineamientos en la región relacionados también con el plan imperialista para el “Nuevo Oriente Medio”, con los cambios que se están produciendo en África del Norte y en el Oriente Medio tras el derrocamiento de los gobiernos antipopulares en Egipto y Túnez, con el intento de reorganizar el sistema político burgués para que corresponda con las necesidades actuales de la rentabilidad capitalista. Esta realidad ha sido distorsiona por la posición respecto a la “Primavera Árabe”, que se reproduce por las fuerzas burguesas, embelleciendo los regímenes burgueses que surgieron de las movilizaciones populares en Egipto y Túnez, ocultando que se mantiene el régimen de explotación y que nuevas duras medidas se han impuesto a los pueblos.

No es un secreto que los imperialistas están invocando en cada ocasión diferentes pretextos con el fin de justificar la intervención, como en Siria donde empezaron con el tema de la “democracia” y ahora se centran en las armas químicas y biológicas. Los acontecimientos en Siria son el resultado de la intervención imperialista descarada de los EE.UU., de la UE, de la OTAN así como de Turquía, de Qatar, de Arabia Saudita, de Israel a expensas de este país.

Se ha hecho claro que los EE.UU., la UE, Israel están interesados en desestabilizar y debilitar el régimen burgués en Siria que se opone según los desarrollos en las posiciones y planes imperialistas en la región y es un aliado de las fuerzas en Palestina, Líbano etc. que se oponen a los EE.UU., la OTAN e Israel. Cabe recordar que hoy territorios de Siria están bajo ocupación extranjera (israelí). El debilitamiento de este régimen, o incluso su derrocamiento puede abrir el “apetito” de los planes imperialistas para un ataque contra Irán, con el pretexto de su programa nuclear. Además, puede llevar a nuevos desmembramientos de países de la región y a un efecto dominó de desestabilización y derramamiento de sangre lo cual traerá nuevas guerras imperialistas e intervenciones.

Es por ello que los trabajadores deben distinguir en cada momento lo principal. Y lo principal en este caso es que la intensificación peligrosa de la intervención imperialista de la UE, EE.UU. y de la OTAN en la región, que se lleva a cabo en el terreno de las rivalidades duras con Rusia y China, conlleva el riesgo de una guerra generalizada, en primer lugar contra Siria e Irán, que tendrá consecuencias devastadoras para los pueblos de nuestra región. Las potencias imperialistas, que intervienen de todo modo (político, diplomático, económico, militar) en los asuntos internos de Siria a través de los medios de comunicación que disponen, desinforman a los pueblos para justificar una nueva guerra imperialista. Estos desarrollos en Siria complementan la ocupación en Irak, Afganistán y Libia.

Es necesario que los pueblos resistan a las intervenciones, que se opongan de modo masivo a la guerra imperialista y al sistema capitalista que la provoca. El desarrollo de los acontecimientos en Siria es responsabilidad de su propio pueblo. El propio pueblo es responsable de decidir el curso de su país.


Camaradas:

En estas condiciones de agudización de la crisis capitalista y de las contradicciones interimperialistas, hay que tener claro en contra de quién luchamos. ¿Quién es el enemigo de los movimientos obreros y populares? Muchos van a decir que “el enemigo es uno, el imperialismo”, pero prácticamente cada uno puede dar una respuesta diferente. Esto es porque hay un “antiimperialismo” digamos “poco profundo” que identifica el imperialismo con la potencia dirigente, los EE.UU., que hoy se vuelve más agresivo para asegurar su posición hegemónica en relación con las potencias regionales y mundiales emergentes

Pero la identificación del imperialismo con los EE.UU., el punto de vista del “imperio”, olvida la concepción leninista del imperialismo, en cuyo núcleo es el monopolio capitalista. Este punto de vista se dirige razonablemente contra EE.UU. pero no tiene ningún frente contra, por ejemplo, la UE que es también imperialista. De hecho, algunas fuerzas tratan la UE erróneamente como “contrapeso” a los EE.UU. y piden que avance su unificación político-militar. ¡Por supuesto que están equivocados! La UE, igual que otras economías emergentes actualmente y otras uniones regionales interestatales que se forman por ejemplo en el territorio de la antigua URSS o de América Latina, ya que en su ADN tienen el monopolio capitalista, no pueden desempeñar un papel esencialmente positivo en los asuntos internacionales en favor de la clase obrera y de los sectores populares. El llamado “mundo multipolar” de la llamada “nueva arquitectura de las relaciones internacionales”, no es el mundo de la paz y de la seguridad de los pueblos sino el mundo de las contradicciones interimperialistas intensificadas. En este mundo el Derecho Internacional tal como lo conocían los pueblos cuando existía la URSS ya no existe porque se forma y se aplica no como el resultado de las contradicciones entre los países capitalistas-socialistas sino como resultado de la correlación entre los países capitalistas.

Otros puntos de vista también tratan el imperialismo de una manera equivocada, como Kautsky en el pasado, es decir como una política de la clase dominante y no como una fase de desarrollo del capitalismo que se conecta con el dominio del monopolio en la producción capitalista, la fusión del capital industrial con el capital bancario, la exportación de capitales y del carácter económico de las guerras imperialistas (distribución y redistribución de los mercados). Sería un error grave para el movimiento popular basar sus esperanzas a las llamadas potencias emergente o elegir “bando”. Esto, como advirtió Lenin en su conflicto con Kautsky, nos llevaría a la evaluación errónea de que “los monopolios en la economía son compatibles con el modo de obrar no monopolista, no violento, no anexionista en la política” [1]. Así es, queridos camaradas: No puede haber países poderosos, donde predominen las relaciones capitalistas de producción, los monopolios capitalistas, y al mismo tiempo que estos países sean… “palomas de la paz”. Estos sería una gran ilusión.

Sí, efectivamente, hoy los EE.UU., aunque debilitadas en comparación con hace una década, mantienen el liderazgo en la “pirámide” imperialista. Pero como advertía Lenin: “La fuerza no se modifica de un modo idéntico en esos participantes del reparto, ya que es imposible, bajo el capitalismo, el desarrollo igual de las distintas empresas, trusts, ramas industriales y países. Hace medio siglo, la fuerza capitalista de Alemania era de una absoluta insignificancia en comparación con la de Inglaterra de aquel entonces; lo mismo se puede decir del Japón en comparación con Rusia. ¿Es “concebible” que dentro de unos diez o veinte años, permanezca invariable la correlación de fuerzas entre las potencias imperialistas? Es absolutamente inconcebible” [2]. Hoy ocurre lo mismo. El desarrollo capitalista desigual que es una ley fundamental de la producción capitalista genera realineamientos que están dentro del sistema imperialista, entre potencias imperialistas y en de ninguna manera no pueden garantizar la paz y la seguridad. La paz imperialista mientras existe, está preparando las nuevas guerras imperialistas.

En nuestra opinión, es una cosa que un régimen popular socialista trate de utilizar las contradicciones interimperialistas para desarrollar la lucha de clases y garantizar el poder obrero, y es otra cosa desorientar a los trabajadores, promoviendo falsas esperanzas sobre el papel de las potencias imperialistas emergentes y las uniones interestatales. Es por eso que hacemos un llamamiento a la clase obrera en nuestro país a no elegir campo imperialista. Insistimos en el eslogan que: “¡La única superpotencia son los pueblos!”.

Nuestro partido, tanto en el caso de las guerras en Yugoslavia, Afganistán, Irak así como la reciente en Libia y la que se está preparando contra Siria e Irán, se negó decididamente a aceptar los argumentos de los gobiernos burgueses y de los medios de comunicación, de la OTAN y de la UE que en gran medida reproducían entre los sectores populares varias fuerzas “de izquierdas”, es decir fuerzas del oportunismo. Las fuerzas burguesas que tienen a su lado los oportunistas, justificaban la necesidad de la intervención imperialista y de la guerra con el fin de “detener la limpieza étnica” o supuestamente por “razones humanitarias” o para “la restauración de la democracia” o para “detener el uso de armas de destrucción masiva” o para “apoyar la Primavera Árabe” etc. El Partido ha abierto y mantiene un estable frente ideológico-político contra estas fuerzas y no olvida nunca la posición leninista que “en la época del imperialismo la unidad con los oportunistas es imposible” y que “la lucha contra el imperialismo es una frase vacía y falsa si no se halla ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo” [3].

Este conflicto ideológico contra las fuerzas burguesas y oportunistas es un componente de la actividad antiimperialista de nuestro Partido y se combina con la actividad antiimperialista de vanguardia que desarrollan los comunistas en los sindicatos, en las filas del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), que es el polo clasista de los sindicatos griegos, así como en las organizaciones de masas, como es el Comité Griego por la Distensión Internacional y la Paz (EEDYE). 

El KKE se dirige a la clase obrera, al pueblo de nuestro país y los pueblos de la región y subraya que sus intereses se identifican con la lucha antiimperialista-antimonopolista común, por la retirada de las organizaciones imperialistas, el cierre de las bases militares extranjeras y la eliminación de las armas nucleares, el regreso de las fuerzas militares de misiones imperialistas, la expresión de solidaridad con el pueblo de Palestina que sufre la barbarie israelí, y con todos los pueblos que luchan y tratan de trazar su propio camino de desarrollo. Hoy, la lucha por estos objetivos no se puede separar de la lucha por el poder.

Eso es porque los pueblos pueden vivir pacífica y creativamente, utilizar en su beneficio, para la satisfacción de sus necesidades, los recursos energéticos que serán propiedad popular sólo en la base del poder obrero y popular, en el socialismo.

Condenamos las guerras imperialistas injustas y luchamos por la retirada de nuestro país de estas. Sin embargo, sabemos que las guerras, que son la continuación de la política por otros medios, violentos, son inevitables, mientras que la sociedad esté dividida en clases, mientras exista explotación del hombre por el hombre, mientras predomine el imperialismo. La sustitución de la guerra por la paz en beneficio del pueblo no se puede lograr sin la sustitución del capitalismo por el socialismo. Esta verdad hace que nuestra lucha sea aún más vigente, aún más necesaria.



[1] V.I.Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo, p.108.

[2] V.I.Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo, p. 139 

[3] V.I.Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, pp. 146-147