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Unasur respalda posición de Argentina ante la reestructuración de su deuda soberana



DECLARACION DEL CONSEJO DE JEFAS Y JEFES DE ESTADO DE
UNASUR EN RESPALDO A LA POSICION DE LA REPUBLICA ARGENTINA
EN LA REESTRUCTURACIÓN DE SU DEUDA SOBERANA

El Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la UNASUR manifiesta su solidaridad con el gobierno y el pueblo de la República Argentina frente al reciente fallo judicial referido a un grupo minoritario de tenedores de títulos de deuda soberana de la República Argentina pendiente de reestructuración (hold-outs) y rechaza el comportamiento de agentes especulativos que ponen en riesgo los acuerdos alcanzados entre deudores y acreedores, afectando la estabilidad financiera global.

Destaca los esfuerzos que viene realizando la Argentina para honrar los compromisos adquiridos desde la reestructuración de su deuda soberana en los años 2005 y 2010 a la que se acogieron más del 92% de sus acreedores.

En tal sentido, manifiesta su pleno respaldo al logro de una solución que no comprometa el amplio proceso de reestructuración de su deuda soberana.

Alí Rodríguez Araque Recursos naturales como eje dinámico de la estrategia de UNASUR

Alainet, 27 marzo 2014

Con la firma del Tratado Constitutivo de la UNASUR, los doce países que la integran dieron un paso de dimensiones históricas. Se trata, nada más y nada menos, que de hacer efectiva la decisión de reunir las partes, hoy separadas, de una gran nación. Porque eso somos: por tener un territorio y un origen histórico comunes, por tener una cultura y creencias que nos son también comunes, por compartir igualmente una lengua que nos permite una comunicación fluida y, no menos importante, porque enfrentamos problemas comunes, principalmente el de la pobreza.

No es, sin embargo, el primer intento de integración. Existen, como se sabe, experiencias anteriores, revelación de que, éste, es un objetivo hacia el cual se está aspirando desde hace ya muchas décadas.  El hecho de que tales objetivos no se hayan alcanzado, nos coloca ante algunas interrogantes a la hora de enfrentar la materialización de un proyecto como la UNASUR.

¿Dónde radica la principal fortaleza que puede convertir a la UNASUR en un proceso exitoso e irreversible?  En consecuencia ¿cuál es el eje dinámico fundamental en una estrategia de integración y unidad Suramericanas?  ¿Cuáles los principales retos a encarar y superar en el corto, mediano y largo plazo?

Un buen método de selección es definir lo que no somos.  Así, es fácil concluir que no somos potencia militar, ni industrial, ni tecnológica y, afortunadamente, tampoco potencia nuclear.  Lo que nos confiere fuerza centrípeta en lo interno y gravitación en el ámbito mundial, es el hecho de representar una impresionante reserva de recursos naturales: minerales, agua, bosques, biodiversidad, tierras aptas para la producción de alimentos, todas las fuentes primarias de energía, una población de 394 millones de habitantes que puebla algo más 17.8 millones de kilómetros cuadrados de superficie, son recursos bastante más que suficientes para dar impulso a los más ambiciosos planes de desarrollo integral que imaginarse pueda.  Y lo más importante, contamos con un pueblo talentoso, amante de su tierra, creativo y laborioso.  Podríamos decir que lo tenemos todo.  Menos algo: una visión común.  Visión es lo que nos ha faltado y, con ella, una estrategia y un plan coherente que nos permita desplegar la gigantesca potencialidad que está contenida en esta riquísima región.

Es una dolorosa ironía que sobre esta inmensa riqueza, 130 millones de suramericanos aún sobrevivan en estado de pobreza y, de los mismos, más de 60 millones en situación de pobreza crítica.  Mientras tanto, la tajada del león en muchas de las explotaciones que se realizan, se la llevan las grandes corporaciones mundiales que cuentan con una misma estrategia y un solo mando planetario.  En tanto, la dispersión de nuestros países, la misma que busca superar la UNASUR, aún no es cosa resuelta. Apenas estamos en el comienzo.

Una estrategia y un plan que, basado en las coincidencias de nuestras políticas y nuestras leyes, defina objetivos y medios claros para el mejor aprovechamiento de esa inmensidad de recursos, es un requerimiento que clama a gritos nuestra realidad y nuestra experiencia histórica.  Es un hecho comprobado por la vida que, cuando no te ocupas de definir claramente tu política en asuntos tan decisivos como éste, otros lo harán por ti.  Y lo han venido haciendo por ti so pretexto de que tienen el capital y tienen la tecnología.  Esto es relativamente cierto si haces las cosas en la soledad de tus fronteras.  Pero deja de serlo cuando reúnes las ideas para el mejor ejercicio de tus derechos soberanos y permanentes sobre los recursos naturales con tus hermanos más cercanos.  Véase el ejemplo que nos da la Organización de Países Exportadores de Petróleo -OPEP-, una organización intergubernamental agrupada en torno al ejercicio soberano sobre un recurso natural, el petróleo, y que ya ha cumplido sesenta y tres años.  Una organización que agrupa las culturas y sistemas políticos más diversos y que ha logrado mantenerse pese a conflictos, varios de ellos sangrientos, entre algunos de sus miembros.  Y la clave es que los gobiernos han sabido entender que juntos pueden tener la influencia sobre el mercado petrolero mundial que de ninguna manera tendrían separados.

En el diseño de la política aquí esquematizada, existe una guía formidable, la Resolución 1803 de la Asamblea General de las Naciones Unidas[1] aprobada en 1962 y que versa sobre el principio de la propiedad soberana y permanente de los Estados sobre sus recursos naturales.  La misma trata no solo sobre el asunto clave de la propiedad (por lo demás ya resuelto en todas nuestras Constituciones) sino también como derecho soberano, que los desarrollos industriales sirvan para beneficio de los pueblos que son, en definitiva, los verdaderos propietarios de esos recursos, recursos que están allí como resultado de procesos naturales ocurridos desde hace millones de años.

Ahora bien, no basta con el correcto ejercicio de los derechos de propiedad de los Estados.  Esto es algo imperativo, a lo cual debe añadirse el desarrollo científico y tecnológico dirigido a minimizar el impacto que provoca toda intervención del ser humano sobre la naturaleza.  Y aún es necesario ir más allá.  No basta con diseñar y aplicar políticas racionales para la fase primaria, sino que es necesario trazar y realizar políticas de transformación que expandan las posibilidades de empleo productivo, estable y de calidad como medio eficaz para combatir el desempleo y la pobreza.  A ello se suma la necesidad del desarrollo científico y tecnológico que alivie el peso sobre el trabajo, incremente productividad y reduzca el impacto ambiental.

Una política así trazada en sus aspectos más generales demandará una masa de recursos muy significativa.  Y ello, a su vez, va a requerir que se realicen aportes por todos los países miembros para el desarrollo de instituciones como el Banco del Sur, así como de políticas comunes de negociación cuando se requiera el financiamiento extrarregional.

Estamos pues, frente a la enorme posibilidad de dejar atrás la pesadilla que representa para tantos seres la pobreza, y dar un vigoroso y creciente impulso al desarrollo integral del ser humano suramericano y, por extensión, dar una contribución al ser humano a secas, no como abstracción, sino como realidad material y espiritual.  Esto, por supuesto, nos coloca ante el problema de la distribución, pero esto es otro tema que ya abordaremos en otra oportunidad.

- Alí Rodríguez Araque es secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas -UNASUR-.


* Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No. 493 de marzo de 2014, que trata sobre el tema de "Ciencia, tecnología e innovación en la integración suramericana" - http://alainet.org/publica/493.phtml
[1] http://www2.ohchr.org/spanish/law/recursos.htm

Publicado en América Latina en Movimiento, No. 493: http://alainet.org/publica/493.phtml

Venezuela formalizará ante presidencia pro témpore Unasur amenazas a la democracia regional




Caracas, 01 de marzo de 2014 (MPPRE).- El ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Elías Jaua Milano, solicitó formalmente a la República de Surinam una reunión con los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), para exponer y buscar soluciones a los hechos violentos registrados en Venezuela, desde el pasado 12 de febrero.

Durante una entrevista ofrecida a Telesur desde la República de Guyana, el Canciller confirmó haber conversado personalmente con el mandatario de la República de Surinam, Desi Bouterse, encargado de la presidencia pro témpore del mecanismo de integración regional.

"Ya hablamos con el presidente Nicolás Maduro y le hemos informado que acabamos de solicitar formalmente la convocatoria de una reunión de Unasur, la cual ha tenido una buena receptividad por parte del presidente de Surimam, y vamos a seguir consultando a los miembros de los países suramericanos", aseguró.

El Canciller fue recibido por su homólogo de Surinam Winston Lackin, quien también dio muestras de solidaridad con la Patria Bolivariana. "Estamos seguros que el pueblo de Venezuela tendrá todo el espacio para buscar la paz. (...) Para Surinam, como presidente pro témpore Unasur, es importante actuar inmediata y directamente para realizar cumbre Venezuela".

Jaua destacó que hasta el momento ha visitado siete naciones hermanas de Suramérica y comentó que "ha encontrado la compresión, solidaridad, y el apoyo para la democracia venezolana, el pueblo venezolano, y el gobierno de Venezuela; además del reconocimiento al esfuerzo hecho por el presidente Maduro, para preservar la paz del país promoviendo la Conferencia Nacional por la Paz, el cual ha sido considerado como un elemento importante para avanzar en la solución del problema".

Durante su visita por Guyana, la canciller de esa nación, Carolyn Rodrigues-Birkett, se sumó, del mismo modo, a las muestras de afecto y respaldo que ha recibido la nación suramericana y declaró que "Guyana apoya a Venezuela y a su pueblo, valoramos que haya venido a hablar sobre el progreso que hemos tenido (en las relaciones bilaterales) y también sobre la situación actual (de Venezuela) y cómo se ha ido desarrollando". FIN/AMB/Foto: Agencias.

UNASUR: Una estrategia integral,


Para la defensa de la vida, la paz y el desarrollo de la región
Alí Rodríguez Araque


Alainet
El tratado constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas -UNASUR- establece un conjunto de principios que sirven de guía a la Unión, entre los que destacan la defensa de la vida, la preservación de la paz como uno de los mayores privilegios de la región, la democracia con participación social de manera que ésta materialice la acertada definición de Abraham Lincoln como “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” y la soberanía de los Estados y de los pueblos como derecho inalienable.

Cuando hablamos de la defensa de la vida, no se trata solamente de la vida humana, se trata también de la naturaleza, de la cual formamos parte inseparable y que es condición para la existencia humana. La paz, por su lado, es condición para la vida toda vez que la guerra, “ese monstruo de matanza”, es su opuesto. La paz, además, es condición para la estabilidad y el desarrollo económico, base material de la vida. Otro de los principios establecidos se refiere a la justicia social, base de la justicia en general y de la paz, por tanto, de la vida.

Ahora bien, esos principios que nadie pondrá en duda, sólo podrán plasmarse como realidad a través de la política y, en este caso, de una estrategia y su plan correspondiente.

Nuestros amplios territorios, son depositarios de grandes recursos naturales y humanos. Este hecho evidente, nos indica que allí radica, de lejos, la mayor fortaleza de nuestra región en relación con otras ventajas. Ello determina la necesidad de definir una política común, una estrategia y un plan que tenga como palanca de impulsión el aprovechamiento racional de esa fortaleza. Esto implica ya no solo la extracción, que además debe realizarse  en beneficio del bienestar y los intereses de la nación y con el mínimo impacto ambiental posible, sino también, como parte indisoluble, la transformación interna de las materias primas, única forma de superar la paradoja de ser grandes exportadores de esas materias y exportadores netos de capital en el intercambio extra regional.

La extracción y transformación industrial implican desarrollo científico y tecnológico, formación de científicos, técnicos y profesionales, además de un fuerte impulso a la creación de instituciones financieras de la Unión, como el Banco del Sur,  y una política de negociación conjunta cuando se requiera financiamiento extra regional.

A partir de estas premisas, durante la VI Reunión  de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la UNASUR, realizada en noviembre del 2012 en Lima, Perú, presentamos un documento con el título de “Los recursos naturales como eje dinámico en la estrategia de integración y unidad de nuestros países” orientado a definir una estrategia y un plan, teniendo como factor clave, el impresionante acervo de recursos naturales que aloja en sus entrañas esta inmensa región de más de 17 millones de kilómetros cuadrados y una población de apenas 400 millones de habitantes de ellos, más de 100 millones viviendo en estado de pobreza.

De tal realidad se desprende una primera y muy dramática conclusión: el gran reto que se plantea de inmediato ante los doce países que integran la Unión, es el de imprimir un nuevo y más vigoroso impulso para terminar de superar tal pobreza y elevar la calidad de vida de la población a niveles que le permitan vivir dignamente o, de acuerdo a la visión de nuestros pueblos originarios, el “Buen Vivir”.

Es un verdadero absurdo que millones de seres humanos, deambulen con su pobreza sobre una riqueza tan grande como la que representa la variedad y cantidad de recursos naturales de nuestra región, como igualmente es un absurdo que pretendamos resolver nuestros problemas, cada quien por separado.

Como lo hemos expuesto en distintos escenarios, las corporaciones con las cuales se relacionan nuestros países para la explotación de tales recursos, tienen una dimensión planetaria, operan de acuerdo con una estrategia mundial única y obedecen a un mando único. Mientras tanto, nuestros países negocian por separado lo cual comporta, desde el inicio, una situación de clara desventaja.

A esta realidad se unen otros factores, como el hecho de que las corporaciones están movidas por la búsqueda de mayores ganancias. Para ello no sólo buscan elevar su  productividad, sino el abatimiento de regalías, impuestos y otras contribuciones que constituyen la participación de nuestros Estados en los proventos generados por la explotación de los recursos naturales.

De acuerdo con los esquemas de distribución que se apliquen, nuestros pueblos pueden ser favorecidos o desfavorecidos en su objetivo de lograr el “Buen Vivir”. Al disminuir regalías e impuestos, las corporaciones obtienen súper ganancias, muy por encima de la media internacional, introduciendo, además, cláusulas que progresivamente han ido sustituyendo la soberanía jurisdiccional de los Estados por el arbitraje internacional. Todo este proceso contrasta con reiteradas declaraciones de la Organización de las Naciones Unidas. Veamos:

La Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución N. 1803, de 1962, establece claramente:

“1. El derecho de los pueblos y de las naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos naturales debe ejercerse en interés del desarrollo nacional y el bienestar del pueblo del respectivo Estado.”

“2. La exploración, el desarrollo y la disposición de tales recursos, así como la importación de capital extranjero para efectuarlos, deberán conformarse a las reglas y condiciones que esos pueblos y naciones libremente consideren necesarios o deseables para autorizar, limitar o prohibir dichas actividades.” (…)

“5. El ejercicio libre y provechoso de la soberanía de los pueblos y las naciones sobre sus recursos naturales debe fomentarse mediante el mutuo respeto entre Estados basado en su igualdad soberana”.

De ésta y otras resoluciones de Naciones Unidas con el mismo tenor, se puede concluir que el principio de la propiedad de los pueblos y naciones sobre sus recursos naturales, es de validez universal. En lo que a UNASUR corresponde, debemos decir que todas nuestras constituciones recogen ese principio, dándole plena vigencia jurídica en el ámbito de cada uno de nuestros países.

La relación capital-tierra

Ahora bien, las limitaciones tecnológicas y financieras, en muchos casos, plantean la necesidad de establecer relación con grandes corporaciones mineras, energéticas o de otra naturaleza. Se establece así lo que los economistas clásicos identificaron como la relación capital-tierra, es decir, relación entre los dueños del capital y los propietarios del recurso natural. En la realidad actual, los primeros representan no sólo su interés en la ganancia, sino también el de los grandes consumidores en el ámbito mundial interesados, tanto en el acceso a recursos naturales estratégicos que se encuentran fuera de sus territorios y que han definido como un asunto de “seguridad nacional”, como en los precios más bajos posibles.

En el mundo actual, la relación capital-tierra ha adquirido una dimensión planetaria, dando lugar a violentos y cada vez más frecuentes conflictos. De allí la vital importancia que tiene hoy, para Nuestra América y para el mundo, el avance de la UNASUR y de los distintos procesos integradores de América Latina y el Caribe, y el poder contar con políticas y planes consensuados que coloquen la soberanía de pueblos y naciones, como condición indispensable para la defensa de la vida, de la paz y de la democracia.

La Primera Conferencia de la Unión de Naciones Suramericanas sobre Recursos Naturales para el Desarrollo Integral de la Región, realizada en Caracas, del 27 al 30 de mayo pasado y a la cual asistieron un nutrido grupo de expertos y especialistas de la región y un número considerable de autoridades y representantes de las diferentes instancias  de UNASUR, de los Estados miembros y de organismos regionales, colocó esta problemática en la mesa de discusión.

Las conclusiones y recomendaciones de la Conferencia fueron sistematizadas y recogidas en una publicación que ya se encuentra disponible. Ciertamente, estos informes y documentos serán de gran utilidad para la elaboración de la estrategia y políticas antes planteadas. Al mismo tiempo, se abre toda una agenda de estudio e investigación que debe profundizarse y ampliarse. No debe extrañar que en un proceso como éste surjan diversas visiones y enfoques, pero la tarea consiste, precisamente, en encontrar los aspectos de mayor coincidencia que permitan avanzar en la construcción de una estrategia consensuada.

Hoy más que nunca es urgente la elaboración de una Estrategia continental consistente y un Plan General coherente para materializarla. Para avanzar en el diseño de dicha estrategia proponemos:

1.      Creación del Instituto de Altos Estudios de UNASUR

Una de las necesidades que surgen como reflexión de todo lo expuesto anteriormente, es el desarrollo del conocimiento que nos permita dominar las especificidades de toda nuestra rica región. Esto requiere de un nutrido contingente humano sólidamente formado en la teoría y en la práctica para proveer información e ideas, así como para participar en el diseño y desarrollo de las políticas correspondientes;

2.      Creación de una Comisión de Alto Nivel para Asuntos Estratégicos, adscrita al Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno;

3.      La Creación del Servicio Geológico Suramericano (SGSA) que permita llevar el registro de todo el acervo geológico y de la información geocientífica como fuente indispensable para la toma de decisiones,  ya no solamente para el conjunto de UNASUR, sino para cada uno de los países miembros y para cualquier otro interesado;

4.      La realización de cinco eventos temáticos, como continuación del mencionado evento realizado en Caracas en mayo de este mismo año, que profundizarán el análisis y el debate sobre temas cruciales para la región, como son:

a)      Una reunión de representantes de los organismos que en cada país llevan el registro de los datos geológicos; 
b)      Reunión sobre Recursos Hídricos y Gestión Integral de Cuencas, a fin de reunir la data disponible y realizar las investigaciones conjuntas que se requieran para llenar los importantes vacíos que aún se aprecian en este orden, con el objetivo de diseñar políticas y establecer acuerdos dirigidos a la preservación de esta inmensa y vital fuente de vida; 
c)      Reunión para el intercambio de información sobre Biodiversidad y Bosques, temas que están íntimamente relacionados con el anterior; 
d)      Un evento sobre Ciencia, Tecnología e Industrialización;
e)      Una Conferencia sobre Defensa y Recursos Naturales;

Como bien se sabe, una política correcta requiere contar con un sólido soporte en la comprensión de las realidades para las cuales fue diseñada, más aún cuando se trata de asuntos relacionados con la estrategia. Este es un aspecto de suma importancia. Ello comporta una primera definición, sin que la misma se convierta en verdad absoluta o inmutable. La propia experiencia, que contrasta las valoraciones que se hacen en el análisis político con las realidades vivas, va arrojando nuevos elementos al conocimiento humano, a la comprensión de las propias realidades y a su dinámica. Todo esto debe traducirse en los correspondientes ajustes de las políticas y de la estrategia.

La unidad de nuestros pueblos en una sola gran nación es un anhelo y un legado histórico desde el inicio mismo de la civilización americana, que cobra fuerza particular con los nuevos liderazgos y las luchas sociales a inicios del siglo XXI.

Realizar el vehemente deseo de San Martín, de O´Higgins, de Artigas, de Simón Bolívar y de los miles de patriotas que regaron su sangre y sus ideas en todas estas tierras, no solo para darle independencia del imperio español y proveerle de fuerza para preservarla, significa también alcanzar la justicia social y la libertad, que se encuentran entre los más nobles propósitos humanos.

Alí Rodríguez Araque, abogado y diplomático venezolano, es Secretario General de UNASUR.


Artículo publicado en la revista América Latina en Movimiento No. 488 de septiembre de 2013, titulada "Recursos y desarrollo: Estrategias en la unión suramericana" http://www.alainet.org/publica/488.phtml

Venezuela:Ricardo Patiño: La Unasur suma logros para su seguridad económica


Caracas, 12 de junio de 2013 (MPPRE).- El canciller de la República de Ecuador, Ricardo Patiño, señaló durante la instalación de la I Reunión del Consejo de Ministros de Finanzas del Banco del Sur, que ya son dos los logros que en materia económica y financiera suman las naciones suramericanas, para consolidar su plena soberanía y su desarrollo económico y social: el Sucre (Sistema Unitario de Compensación Regional) y el Banco del Sur.

"Ya van dos procesos fundamentales, el nacimiento del Sucre, que ha tenido una vida muy activa en los últimos años y ahora el Banco del Sur", señaló Patiño.

El Canciller de Ecuador indicó que a la región, por encima de las visiones particulares, la une la necesidad de lograr su desarrollo, y sigue sus propias líneas de financiamiento al desarrollo productivo que le permiten superar las asimetrías, alcanzar su potencial y explotar sus recursos de manera responsable.

Soberanía alimentaria, energética, infraestructura (entre ellas redes ferroviarias), mejoramiento de condiciones sociales y desarrollo de la ciencia y la tecnología propias son los lineamientos oficiales del Banco, señaló Patiño, que se encuentran plasmados en el Convenio Constitutivo del Banco, y con el cual están comprometidos los países miembros.

"El sueño de Bolívar, el sueño de Hugo Chávez, el sueño de nuestros pueblos se está haciendo realidad y el desarrollo de América Latina, el progreso de América Latina va a ser tremendamente favorecido por el nacimiento de esta maravillosa Institución", expresó el ministro de exteriores, quien envió un saludo Bolivariano en nombre del primer mandatario ecuatoriano, Rafael Correa y reiteró su satisfacción por participar en este momento histórico para el bloque suramericano. FIN/Ana Castañeda. Fotos: Jean Rodríguez.

Noticias relacionadas:

Venezuela: Caracas sede de la esperanza para el desarrollo sustentable y la defensa del medio ambiente


Caracas, 27 mayo de 2013. (MPPRE).- Caracas será la capital de la esperanza en un mundo donde se preserve el medio ambiente para beneficio de la raza de la humana y no del capital, cuando inicie la conferencia sobre Recursos Naturales y Desarrollo Integral de la Región, de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, entre el 27 al 30 de mayo próximo.

El encuentro reúne a un centenar de intelectuales de diferentes países que cumplirán una agenda de debates dentro de cinco mesas de trabajo, tres conferencias y una sesión final de balance y conclusiones.

En las mesas de trabajo se recogerán propuestas y recomendaciones para trazar un plan para el aprovechamiento de los recursos naturales y el desarrollo del potencial humano de los países del bloque en una palanca eficaz para superar la pobreza, la desigualdad y las asimetrías actuales.

El acto inaugural incluye la participación del presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y una ponencia del secretario general de la Unasur, Alí Rodríguez Araque.

En la rueda de prensa convocada para anunciar esta Conferencia, el secretario general Rodríguez Araque destacó que bajo la superficie de América Latina, de 17 millones de kilómetros cuadrados donde conviven los 12 países agrupados en la Unasur se encuentra el 20 % de las reservas mundiales probadas de petróleo, así como cantidades impresionantes de reservas minerales: litio (65 %), plata (42 %), cobre (38 %), estaño (33 %), hierro (21 %) y bauxita (18 %), entre otros". FIN/R.B. Foto: Prensa Presidencial



Venezuela: Presidente venezolano instaló la Conferencia sobre Recursos Naturales de Unasur


27 de mayo 2013

El presidente de Venezuela resaltó más temprano el carácter histórico del evento que se desarrollará hasta el 30 de mayo en Caracas y que reunirá a los representantes de los países que integran la Unión de Naciones Suramericanas. 


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, instaló este lunes en las instalaciones del Banco Central, ubicado en la capital venezolana, la primera conferencia de Recursos Naturales y Desarrollo Integral de la Unión de Naciones Suraméricana.

El jefe del Estado venezolano, estuvo acompañado por el secretario general del bloque regional, Alí Rodríguez Araque, quien dijo que esta conferencia es un logro para el organismo, en pro de buscar un objetivo que beneficie a todos los países suraméricanos, sobre todo en el tema energético y de aprovechamientos de los recursos naturales.

“Hasta ahora estamos convertidos básicamente en exportadores de materias primas”, pero en el intercambio intrarregional los productos con valor agregado superan el porcentaje de exportaciones, resaltó, al contrario de lo que ocurre con los envíos hacia fuera del ámbito suramericano.

La ciudad de Caracas albergará, desde este lunes y hasta el 30 de mayo, la Conferencia de la Unasur sobre Recursos Naturales para un Desarrollo Integral de la Región, donde se discutirán y analizarán propuestas de desarrollo sustentable y protección del medio ambiente en la región y el mundo entero.

El evento tiene lugar en las instalaciones del Banco Central de Venezuela (BCV) y su punto central de discusión será la necesidad de superar en Suramérica la actividad exportadora de materia prima a los mercados globales y el reto de impulsar el desarrollo científico, tecnológico y productivo de la región, mediante el aprovechamiento de sus recursos naturales.

Esta conferencia de la Unasur reunirá a cerca de un centenar de intelectuales latinoamericanos, provenientes de países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, México Perú, Uruguay y Venezuela.

Cada jornada estará dividida en mesas de discusión y la ponencia inaugural estará a cargo de la antropóloga, arqueóloga y educadora peruana Ruth Shady Solís, quien desarrollará el tema "La civilización Caral y la unidad continental".
teleSUR-AVN/mt-FC/ GP


UNASUR: Una estrategia regional para la gestión soberana de los recursos naturalesMonica Bruckmann

12 de noviembre 2012 Alainet
América Latina, y particularmente América del Sur, vive importantes procesos de integración regional que buscan promover una integración y unidad de largo plazo y de carácter multidimensional: económico, político, cultural, educacional, de infraestructura, etc. En este contexto, se retoma el debate sobre el desarrollo como proyecto regional. Temas claves como soberanía, recursos naturales e hidro-energéticos, preservación de la biodiversidad y los recursos bio-genéticos, la Amazonía como área de preservación y de disputa, se colocan en el centro del debate político.   

La lucha por la soberanía de los recursos naturales y el surgimiento de una nueva conciencia ecológica se han convertido en elementos profundamente movilizadores y dinamizadores de los procesos sociales y políticos en nuestro continente. El surgimiento de nuevas visiones teóricas y nuevas prácticas políticas producen también una nueva concepción de la integración regional, encarándola como un proceso más profundo, que coloca como elemento central el principio de la soberanía como el derecho de los Estados y los pueblos a la gestión de sus territorios y de los recursos naturales que estos abrigan.

En el ámbito económico se busca ir más allá de la visión comercial como eje central de la integración para proponer políticas comunes de desarrollo regional y de intervención económica internacional. El caso de  la Organización de Países Exportadores de Petróleo -OPEP-, que inició un proceso de rearticulación y recuperación de su influencia a nivel global a partir del liderazgo político venezolano, es un buen ejemplo en esta dirección. De esta manera se configura una agenda que exige cambios teóricos muy profundos y la elaboración de una visión estratégica regional para viabilizarse.

Una estrategia suramericana para la gestión soberana de sus recursos naturales

El 30 de noviembre pasado, la VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado de UNASUR aprobó lo que puede ser una de las medidas más trascendentes de los últimos tiempos en nuestra región: la elaboración de una estrategia regional orientada al pleno aprovechamiento de los recursos naturales para el desarrollo integral de América del Sur. 

Los datos muestran que América del Sur posee importantes reservas de recursos naturales considerados estratégicos: minerales fósiles (representa la segunda mayor reserva de petróleo a nivel mundial); minerales no fósiles (posee 96% de las reservas mundiales de litio, 98% de niobio, 44% de cobre, etc.); importantes fuentes de agua dulce (aproximadamente 30% de las reservas mundiales); gran concentración de diversidad biológica, ecosistemas y bosques, así como todas las fuentes primarias de energía. Una estrategia para el aprovechamiento de los recursos naturales para el desarrollo pleno de la región significa la apropiación de la gestión económica, científica, social y ambiental de los mismos. 

a.      La gestión económica: La creciente demanda de la economía mundial en relación a recursos naturales cuyas principales reservas están en América del Sur indica que la región posee condiciones de mejorar enormemente los términos de intercambio y negociación de las materias primas que produce y al mismo tiempo desarrollar políticas de industrialización de las mismas. La región tiene la oportunidad histórica de dejar de ser exportadora de materias primas de bajo o ningún valor agregado y avanzar hacia el desarrollo de políticas regionales de industrialización que busquen aprovechar las complementariedades económicas existentes para atender las demandas del mercado interno, promover el comercio intrarregional y agregar valor a las exportaciones extra regionales. Esto significa desarrollar matrices industriales de gran envergadura que necesitarán de instrumentos capaces de viabilizarlas, como el Banco del Sur que garantice la base financiera; la elaboración de una tabla regional de insumo-producto como instrumento de planificación y gestión; la creación de una infraestructura vial y de comunicaciones para integrar los centros de extracción, producción, industrialización y consumo; el desarrollo de proyectos energéticos articulados a los proyectos industriales; etc. La gestión económica soberana de los recursos naturales significa colocar como prioridad el desarrollo regional, aprovechando las reservas y excedentes financieros para agregar valor a las materias primas que la región produce y atender la expansión del mercado interno suramericano. Significa también identificar matrices industriales a partir de la posición estratégica que la región tiene en relación a reservas importantes de un conjunto de recursos naturales fundamentales para la economía mundial y sus ciclos de innovación tecnológica.

b.     La gestión científica: Como consecuencia de lo anterior y como sustento de cualquier política industrial es indispensable que la región avance hacia una política de apropiación de la gestión científica de sus recursos naturales, que significa no solo la capacidad de establecer alianzas estratégicas que permitan transferencia tecnológica sino también desarrollar investigación científica de punta e innovación tecnológica en sectores considerados estratégicos. Al mismo tiempo, es necesario elaborar instrumentos teórico-metodológicos capaces de estudiar los ciclos de innovación tecnológica de la economía mundial a partir del uso intensivo de recursos minerales fósiles y no fósiles, que permitan un análisis prospectivo, indispensable como instrumento de planificación y de gestión de estos recursos, con el objetivo de establecer políticas y tasas de extracción y explotación de los mismos, diseñar políticas regionales de industrialización, etc.

c.      La gestión social: Gran parte de los conflictos sociales y medioambientales en la región están relacionados a la actividad extractiva y la minería. Según datos de la CEPAL[1], el 35% de los conflictos en América Latina y el Caribe durante los últimos cinco años están relacionados a la minería de oro, 23% a la minería de cobre y 15% a la de plata. Se hace indispensable una política regional para disminuir drásticamente las tensiones sociales generadas por una actividad extractiva irracional que, además del impacto devastador al medio ambiente, tiene la capacidad de expulsar poblaciones locales de los territorios donde éstas viven, que son los mismos que detentan reservas importantes de recursos naturales estratégicos. Estas poblaciones, en su mayoría indígenas y campesinas son, además, privadas de los medios de subsistencia económica. Es necesario crear, poner en práctica y perfeccionar mecanismos de consulta a las poblaciones locales en relación a la gestión de los recursos naturales localizados en sus territorios.

d.      La gestión ambiental: Es necesario disminuir, al nivel mínimo posible, el impacto ambiental causado por la minería y la actividad extractiva, así como crear mecanismos de compensación y recuperación del impacto ambiental acumulado. Si bien es cierto toda intervención en la naturaleza produce, inevitablemente, un impacto ambiental, está claro que una gestión adecuada, basada en una visión de preservación del medio ambiente, respeto a las poblaciones locales y en el desarrollo de nuevas tecnologías, permite disminuir considerablemente el impacto medioambiental y social de la actividad minera. 

El documento que sustenta la necesidad de una estrategia regional para el aprovechamiento de los recursos naturales, elaborada por la Secretaría General de UNASUR y presentada a la VI Cumbre de jefas y Jefes de Estado de la Unión, coloca la necesidad de desarrollar una visión común de las fortalezas y objetivos, una estrategia y un plan coherente para materializarlos, que permitan a la región aprovechar las potencialidades que representan las enormes reservas de recursos naturales y humanos alojados en América del Sur. El documento hace un llamado a identificar puntos comunes, independientemente de regímenes y políticas nacionales de los países de la UNASUR, para desarrollar una estrategia regional que tenga en cuenta los siguientes elementos:


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Sede de la  UNASUR en Quito, Ecuador
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1.    La región tiene condiciones reales de obtener enormes beneficios a través de una política común basada en el cumplimiento del principio ya establecido por las Naciones Unidas en 1962 (Resolución 1803) sobre la propiedad soberana y permanente de los Estados sobre sus recursos naturales.

2.    Es indispensable desarrollar políticas regionales de industrialización de los recursos naturales, mediante la creación de empresas regionales orientadas a agregar valor a las materias primas y superar el llamado “extractivismo”. Esto permitirá la creación de fuentes de trabajo estable y de calidad, como medio eficaz para combatir la miseria y la pobreza y promover el desarrollo social de toda la región. 

3.    Emprender políticas comunes para el desarrollo de ciencia e innovación tecnológica como medio eficaz para minimizar el impacto ambiental de la actividad extractiva así como para elevar la productividad en las distintas actividades de transformación e industrialización de los recursos naturales. Promover la creación de grandes centros de investigación e innovación científica y tecnológica que den respuesta a los desafíos planteados por un proyecto de esta magnitud.

4.    Diseñar un conjunto de medios y acciones que permitan minimizar el impacto ambiental y social de las actividades extractivas, de transformación y transporte así como garantizar el mejor aprovechamiento económico y social, para superar la pobreza y la miseria, garantizar la estabilidad política y mantener la paz existente en la región.

5.    Diseñar una nueva arquitectura financiera regional para atender las demandas de los proyectos extractivos, industriales y tecnológicos, priorizando la materialización del Banco del Sur como instrumento fundamental.

6.    Formar recursos humanos para la materialización de la estrategia propuesta.

7.    Aprovechar las potencialidades del mercado interno regional a partir de cuatro principios elementales: complementación económica, cooperación, solidaridad y respeto a la soberanía de los Estados miembros. Desarrollar el comercio compensado como uno de los medios para superar las asimetrías existentes entre los países de la región. 

Si América del Sur consigue avanzar en la elaboración y materialización de una estrategia conjunta para la gestión soberana de sus recursos naturales orientada al pleno desarrollo de sus pueblos, sin duda estaremos frente a uno de los hechos históricos más importantes de la región a lo largo de los últimos siglos.

Recursos naturales y desarrollo científico

El sistema mundial basado en la división internacional del trabajo entre las zonas industriales y manufactureras y los países productores de materias primas, minerales estratégicos y productos agrícolas, consolidó el poder hegemónico de los países centrales y su dominio en relación a las zonas periféricas o dependientes y los espacios económicos que ocuparon una posición de semi-periferia. Así, la elaboración industrial de las materias primas que exportaban los países periféricos tendió a ser la menor posible, consolidando y ampliando la dependencia económica, pero también la dependencia científica y tecnológica de estas regiones[2]. 

El proceso de “destrucción creadora” al que se refería Joseph Schumpeter[3], entendido como la capacidad intrínseca del capitalismo para crear nuevas estructuras tecnológicas y económicas destruyendo las antiguas, al mismo tiempo que produjo avances científicos y tecnológicos sin precedentes en la historia de la humanidad, produjo también amenazas sin precedentes de destruir el propio planeta y la civilización humana. La gran capacidad creadora del capitalismo encuentra sus límites en la amenaza de su propia destrucción.

Esto lleva a una necesidad vital de redefinición de la relación hombre-naturaleza, que se expresa en una nueva visión del mundo y del uso y gestión de sus recursos naturales, al mismo tiempo que recupera una visión humanista que coloca como principal objetivo económico y social el pleno desarrollo del ser humano. 

El movimiento indígena latinoamericano se ha constituido en una de las fuerzas sociales más activas y movilizadoras en la lucha por la preservación del medio ambiente,  el uso sustentable de los recursos naturales y la defensa de la “madre tierra” o “pacha mama”[4]. Desde la cosmovisión y la praxis indígena, la preservación del medio ambiente corresponde a una postura civilizatoria, que se expresa en una visión del mundo y una forma particular de vivir en él. Esta cosmovisión coloca, como principio fundamental, el cuidado y la conservación de la tierra, del espacio donde, como ellos dicen, “nuestros hijos crecen y pueden ser felices”. Desde esta perspectiva, defender la preservación del medio ambiente  y la naturaleza significa defender el derecho a la felicidad y a la propia vida. 

Las constituciones plurinacionales en América del Sur representan los casos más avanzados de redefinición del papel de la naturaleza y de los recursos naturales en el desarrollo social y económico de los países que asumieron este modelo constitucional y que se expresan en una refundación del Estado. Estas plantean un nuevo marco legal que coloca a la naturaleza como sujeto de derechos y crea condiciones para construir mecanismos de gestión social de los recursos naturales, lo que seguramente permitirá también disminuir enormemente la tensión creada por las prácticas de violencia y expulsión de las poblaciones locales, generalmente indígenas, de los territorios productores de recursos naturales. Estos conflictos adquieren una dimensión cada vez más violenta, en un proceso donde la disputa por los recursos naturales se apoya cada vez más en una política de militarización de los territorios. 

El significado del “buen vivir” trasciende la visión económica de la tierra como medio de producción, para colocarla en el lugar del espacio territorial donde la vida ocurre, donde se entrelazan la memoria colectiva de los pueblos y la historia de las civilizaciones originarias cuyo largo proceso todavía continúa marcando la vida cotidiana de las comunidades indígenas y campesinas de América Latina.              

Un análisis teórico de los ciclos de innovación tecnológica en relación a los ciclos económicos, orientado a desarrollar una comprensión más profunda de la dinámica científico-tecnológica en el capitalismo contemporáneo, nos ofrece claves importantes para entender la real dimensión de los recursos naturales y la gestión de la naturaleza en este proceso. De esta manera, los recursos naturales dejan de presentarse bajo la forma única de commodities en el análisis económico, para asumir un papel mucho más amplio.

La expansión de las multinacionales, transnacionales y empresas globales conducen a desequilibrios crecientes que desarticulan la economía mundial. El mismo capitalismo que es capaz de producir fuerzas colosales de creación e innovación, necesita destruir dramáticamente aquello que produce y la propia base natural en que produce para garantizar el proceso de acumulación. Esta cuestión nos coloca frente a otro dilema, la necesidad de pensar los ciclos de innovación científico-tecnológica y los ciclos económicos en relación al uso, transformación, apropiación y consumo de los recursos naturales. La forma en que esta relación se encamine, representa una cuestión estratégica para la civilización humana planetaria y para las naciones que la conforman.

Ciertamente, se trata de una confrontación entre dos modelos de desarrollo, uno basado en la planificación y uso sustentable de los recursos naturales orientado a atender las necesidades de la mayoría de los actores sociales y el otro basado en la explotación y expropiación violenta y militarizada de estos recursos y de las fuerzas sociales y los pueblos que los detentan.

La financierización de los recursos naturales

El análisis económico y político de los recursos naturales nos conduce, inevitablemente, a una cuestión central del capitalismo contemporáneo: la sustentabilidad del medio ambiente, de la naturaleza y, a fin de cuentas, la viabilidad del planeta. La ecología económica crítica viene llamando la atención enfáticamente sobre el carácter insostenible del modo de producción y de consumo actual. 

La “capitalización de la naturaleza” no sólo expresa su mercantilización, sino que crea un nuevo campo de acumulación y de valorización que se nutre de la destrucción acelerada de los recursos naturales que, a través de un cierto “derecho a contaminar”, provocan daños irreversibles a la biósfera. Ya la teoría neoclásica sustentaba la transformación de la naturaleza en “capital natural”, a través de la creación de derechos de propiedad privada que ofrece a sus tenedores garantía de una renta combinada con una plusvalía en capital[5].

Durante las últimas décadas, las materias primas y recursos alimenticios –llamados commodities– se han convertido en un tipo de activos financieros. Este proceso de conversión está compuesto de tres elementos: 1. Los mercados de las commodities se convirtieron en una esfera de inversión para el sector financiero en búsqueda de lucros elevados después de la desaparición de la burbuja de internet, atraídos por la promesa de lucros elevados y rápidos así como por la diversificación de las carteras. Para las instituciones financieras no bancarias, las commodities cumplieron un rol similar al del sector inmobiliario para los bancos; 2. La integración de los mercados de commodities, como componente de los mercados financieros, facilitada por la creación de vehículos de inversión destinados a la especulación, como los llamados “mercados futuros”. Éstos reforzaron el pasaje entre los mercados de commodities y los mercados bursátiles; 3. La fuerte atracción ejercida por los mercados de commodities sobre los inversores financieros estuvo estimulada por la desregulación de este sector.

En relación a la gestión económica de los commodities, Serfati define tres categorías de actores económicos: los arbitrageurs y hedgers, directamente interesados en la adquisición o la venta de productos físicos; los especuladores  “tradicionales” que toman, por lo general, una posición de riesgo que los arbitrageurs rechazan; y los “especuladores de índice” (fondos de pensión, fondos especulativos, compañías de seguros, bancos, etc.) que no tienen ningún interéspor el productofísico, sino exclusivamente por los beneficios potenciales. Razón por la cual estos últimos adoptan, generalmente, posición de comprador y especulan sobre un alza en curso, alimentando de esta manera un alza permanente. La participación de estos “especuladores de índice” en el mercado de futuros no ha dejado de crecer: pasó de 7% en 1998 a 40% en 2008. Mientras que en el mismo periodo, los arbitrageurs pasaron de 79% a 34% y los “especuladores tradicionales” pasaron de 14% para 26%. Es decir, 66% del mercado de futuros de commodities está en manos de especuladores tradicionales y financieros. El autor sostiene que la lógica especulativa que se impuso en el mercado de commodities fue responsable del aumento de los precios de los bienes de alimentos y de materias primas que se produjo entre 2005 y julio de 2008. 

Pensamiento estratégico e integración regional 

La disputa global por los recursos naturales y su gestión económica y científica, abre un amplio campo de intereses en conflicto en la región evidenciando, por lo menos, dos proyectos en choque: la afirmación de la soberanía como base para el desarrollo nacional e integración regional y la reorganización de los intereses hegemónicos de Estados Unidos en el continente, que encuentra en los tratados bilaterales de libre comercio uno de sus principales instrumentos para debilitar el primero.

Este proceso no puede ser entendido fuera de un contexto de redefinición de las estructuras de poder hegemónico mundial. La emergencia de nuevas potencias indica la constitución de un mundo multipolar, que coloca nuevos desafíos, haciendo evidente la necesidad de superar la visión eurocéntrica y su modelo de civilización para avanzar hacia la constitución de una civilización planetaria. 

El proyecto de reorganización de la hegemonía estadounidense en América Latina es parte de un proceso complejo de dominación que asume múltiples dimensiones y que busca garantizar sus “intereses vitales” colocando el acceso, la apropiación y la gestión de los recursos naturales como cuestiones de seguridad nacional. Este proyecto de reorganización hegemónica está sustentado en un pensamiento estratégico que se manifiesta en los diferentes niveles de gobierno y del Estado y que orienta la política externa de Estados Unidos y las acciones de sus agencias nacionales en todos los niveles. Se trata, por lo tanto, de una estrategia de dominación multidimensional que tiene desdoblamientos económicos, políticos y militares. 

Sin el desarrollo de un pensamiento estratégico que se afirme en el principio de la soberanía y en una visión de futuro de largo plazo, los países latinoamericanos tienen menos condiciones de hacer frente a las enormes presiones generadas por esta situación de disputa, donde está en juego, en última instancia, la capacidad de re-organización de proyectos hegemónicos y la emergencia de proyectos contra-hegemónicos. Es claro que este conflicto de intereses tiene como telón de fondo visiones societarias y proyectos civilizatorios en choque.

Monica Bruckmann es Socióloga, Doctora en ciencia política, profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ-Brasil) e investigadora de la Cátedra y Red Unesco/Universidad de las Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable - REGGEN. 


[1] BARCENA, Alicia. Gobernanza de los recursos naturales en América Latina y El Caribe. 2012.
[2] SANTOS, Theotonio dos. A politização da natureza e o imperativo tecnológico. GREMIMT, Serie 1, N° 7, 2002, 7 p.
[3]SCHUMPETER. Joseph. Socialismo, capitalismo y democracia (traducido por Ruy Jungmann). Río de Janeiro: Editora Fundo de Cultura, 1961, 488 p.
[4] Significa en quechua “madre tierra”.
[5]SERFATI, Claude. La mundialización bajo la dominación de la finanza: una trayectoria insostenible. En: CORREA, Eugenia et Ali. Capitalismo: ¿Recuperación?, ¿descomposición?. Porrúa: México, 2010, p.25 -58.

Este es uno de los  artículos de América Latina en Movimiento # 480-481,”Integ



Propuesta que eleva la Secretaría General a las jefas y jefes de Estado y de Gobierno de los países integrantes de la UNASUR

Los recursos naturales como eje dinámico en la estrategia de integración y unidad de nuestros paísesAlí Rodríguez Araque   

 Con la firma del Tratado Constitutivo de la UNASUR, los doce países que la integran dieron un paso de dimensiones históricas. Se trata, nada más y nada menos, que de hacer efectiva la decisión de reunir las partes, hoy separadas, de una gran nación. Porque eso somos, una gran nación: por tener un territorio y un origen histórico comunes, por tener una cultura y creencias que nos son también comunes, por compartir igualmente afinidades lingüísticas que nos permite una comunicación fluida y, no menos importante, por enfrentar problemas similares.

Los notables cambios operados en el mundo y particularmente en nuestra región, han abierto las puertas a procesos de integración y de unidad que abarcan todo el espacio identificado como América de Sur y, en general, la América Latina y el Caribe. No es éste, sin embargo, el primer intento de integración. Existen, como se sabe, experiencias anteriores, lo que revela que éste, es un anhelo y un objetivo histórico de nuestros pueblos. El hecho de que tales objetivos no se hayan realizado, nos coloca ante algunas interrogantes al momento de enfrentar la materialización de un proyecto como la UNASUR.

¿Dónde radica la principal fortaleza que puede convertir a la UNASUR en un proceso exitoso e irreversible?

En consecuencia ¿Cuál es el eje dinámico fundamental en una estrategia de integración y unidad Suramericanas?

¿Cuáles son los principales retos a encarar y superar en el corto, mediano y largo plazo?

LA PRINCIPAL FORTALEZA DE LA UNASUR

No somos potencia militar, ni industrial, ni tecnológica y, afortunadamente, tampoco potencia nuclear. Lo que al mismo tiempo le confiere fuerza centrípeta en lo interno y gravitación en el ámbito mundial a la región, es el hecho de representar una impresionante reserva de recursos naturales: minerales fósiles[i] y no fósiles[ii], fuentes de agua dulce[iii], bosques, enorme concentración de biodiversidad[iv] y ecosistemas, tierras aptas para la producción agrícola, todas las fuentes primarias de energía y, en particular, un gran potencial para la producción de las llamadas energías limpias, para una población de 401 millones dentro de los 612 millones de habitantes que pueblan el conjunto de América Latina y el Caribe, según proyecciones de la CEPAL para 2011[v]. Ocupamos una superficie que supera los 17 millones de kilómetros cuadrados. Esa superficie aloja recursos mucho más que suficientes para dar impulso a los más ambiciosos planes de desarrollo que imaginarse pueda. Podríamos decir que lo tenemos todo.

Pero, entonces cabría preguntarse ¿Qué es lo que no tenemos? Una reflexión rápida, nos conduce a la siguiente respuesta: nos falta una visión común de nuestras fortalezas y objetivos, una estrategia y un plan coherente para materializarla, que nos permita aprovechar la gigantesca potencialidad que representan la enormes reservas de recursos naturales y humanos alojados en esta riquísima región.

Sin embargo, en los proyectos de integración en desarrollo en este momento, incluida la UNASUR, ese poderoso y principal factor para el éxito de una estrategia y su plan correspondiente, apenas ha merecido referencias ocasionales e insuficientes. Como resultado de esa omisión, nos encontramos frente a un conjunto de paradojas que reclaman nuestra atención.

LAS PARADOJAS
A pesar del incremento del volumen de nuestras exportaciones, un examen más detallado revela que, mientras en el intercambio intrarregional las manufacturas superan a las materias primas, en el intercambio extra regional el peso relativo de las materias primas supera ampliamente las manufacturas[vi]. Estas, además, son de baja composición tecnológica. Al mismo tiempo, esta situación nos está indicando el potencial existente para una fuerte expansión del mercado interno Suramericano con todas las ventajas que esto representa y como factor dinamizador de integración y unidad.
Mientras tanto, nos hemos convertido en exportadores netos de capital. Los excedentes financieros, lejos de convertirse en inversión productiva local y regional, son enviados al sistema financiero internacional caracterizado hoy por la más alocada actividad especulativa. La misma que se ha convertido en un quebradero de cabeza para las economías del norte.
Al mismo tiempo que nuestras tierras alojan esa riqueza de enormes proporciones, sobre ellas habitan todavía más de cien millones de seres humanos que padecen la humillación de la pobreza, la indigencia y el desempleo[vii]. Miles de nuestros niños siguen falleciendo aún por desnutrición[viii].
Nuestra región sigue exhibiendo el alarmante record de representar el más alto grado de desigualdad del mundo[ix].
En el otorgamiento de derechos para la exploración y explotación de recursos naturales, nuestros países se enfrentan por separado con gigantescos consorcios internacionales que se mueven con una sola estrategia y bajo un solo mando a escala planetaria. Representan un equipo único de rango mundial. Mientras tanto, nosotros, por separado, representamos pequeños equipos de rango local, con distintas políticas y una dirección dispersa. Encaramos visiones y políticas de dimensión mundial, con visiones y políticas locales. El resultado no puede ser otro que la pérdida de fuerza en la relación con los gigantes mundiales.

Podrían señalarse muchas otras paradojas, pero las mencionadas bastan como simple ilustración.

NUESTRAS INSTITUCIONES

Si examinamos la actual estructura institucional de la UNASUR, no hay duda de que se han hecho avances importantes. Existen nueve Consejos Ministeriales, además del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, y el Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores, a los que podrán sumarse tres Consejos adicionales cuya creación está siendo planteada.

Por su lado, la Presidencia Pro Tempore ha venido funcionando normalmente y la Secretaría General comienza a dotarse del personal y medios para su normal funcionamiento. Sin embargo, al observar de cerca la situación, nos encontramos con una dispersión de los esfuerzos e incomunicación, salvo excepciones, entre los distintos Consejos. La lentitud que caracteriza actualmente la toma de decisiones plantea el peligro de la burocratización de la Unión, con las consecuencias bien conocidas de este fenómeno.

Es evidente que se requiere diseñar y poner en acción un eje dinámico y articulador de las políticas sectoriales que, con notable ahínco, se intentan desarrollar en los distintos Consejos. La creación del Centro de Comunicaciones, Información y Documentación actualmente en proceso, es un paso importante en esa dirección al interrelacionar la estructura organizacional de UNASUR en tiempo real.

A reserva de proveer todos los datos empíricos que sustentan la afirmación antes señalada, proponemos formalmente que se incluya en la agenda de la Cumbre de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la UNASUR, prevista para el día 30 de noviembre, la discusión de una estrategia regional basada en el aprovechamiento de las enormes reservas de recursos naturales como eje dinámico para el desarrollo económico, social, cultural, tecnológico e industrial de nuestras naciones. En esta oportunidad podría hacerse una primera reflexión sobre un conjunto de aspectos tan cruciales como los que abordamos a continuación.

PREMISAS PARA UNA ESTRATEGIA COMÚN

Primera: Existen condiciones reales de obtener enormes beneficios para nuestras naciones a través de una política común basada en el cumplimiento del principio ya establecido por las Naciones Unidas en 1962 (Resolución 1803) sobre la propiedad soberana y permanente de los Estados sobre sus recursos naturales.

Segunda: Posibilidad cierta de encontrar puntos comunes entre los países miembros de la UNASUR, independientemente de regímenes y políticas nacionales, para desarrollar una estrategia y desplegar un plan común para el mejor aprovechamiento de tales recursos. Esto implica un conjunto de medios y acciones que permitan minimizar el impacto ambiental y social de las actividades extractivas, de transformación y transporte así como garantizar el mejor provecho económico y social, para superar la pobreza y la miseria, garantizar la estabilidad política y mantener la paz existente en nuestra región.

Tercera: Abordar el tema de políticas y planes dirigidos, no solo a la fase extractiva, sino a la de industrialización de las materias primas extraídas. Una estrategia de transformación de las materias primas mediante la creación de empresas regionales, además de la virtud de agregar valor y superar el tan criticado “extractivismo”, representa la creación de centenares de miles de fuentes de trabajo estable y de calidad, medio eficaz para combatir la pobreza. Se trata, pues, no sólo de beneficios económicos, ya de suyo muy importantes, sino de avanzar conjuntamente en el desarrollo social de toda la región. 

Cuarta: La extracción y transformación del recurso natural implica necesariamente, desarrollo tecnológico como medio eficaz, tanto para minimizar los impactos propios de toda intervención en la naturaleza como para elevar la productividad en las distintas actividades relacionadas con los recursos naturales. Esto implica el diseño y aplicación de una política y un plan específico adecuado a las condiciones particulares de nuestra región, coordinando los avances alcanzados por los distintos centros de estudio e investigación tecnológica ya existentes en la misma, así como también de otras regiones, creando centros comunes que den respuesta a los grandes desafíos planteados hoy en el mundo contemporáneo.

Quinta: Tomando como fundamento esta estrategia, se requiere diseñar una política sectorial relativa al sensible asunto del financiamiento (Nueva Arquitectura Financiera) para responder a las demandas que se derivan de los proyectos extractivos, industriales y tecnológicos. Una breve observación a las dificultades que, por ejemplo, encara el Consejo de Economía y Finanzas, radica en el hecho de que la elaboración de políticas y de iniciativas que se debaten allí, se encuentran con la ausencia de un plan estratégico de la UNASUR, que vincule políticas e iniciativas con las realidades que sirvan de soporte a un plan general y al plan de acción, indispensables para aclarar el rumbo y obtener los éxitos necesarios y posibles.

Sexta: Formación de los recursos humanos necesarios para el logro de este proyecto, más aún tratándose de la envergadura del que aquí se propone, que implica un esfuerzo conjunto de grandes proporciones. Esto constituye uno de los pasos más importantes para plasmar dos de los principios más trascendentes del Tratado Constitutivo de la UNASUR, el de la identidad y ciudadanía. Basta imaginar por un momento, la formación de miles de jóvenes en distintas especialidades, en centros creados para tal fin, a donde se concurra en igualdad de condiciones, independientemente del lugar donde nacieron. Imaginemos, además, que estos jóvenes puedan trabajar, también en igualdad de condiciones, en cualquier lugar de esta gran región. La producción y el trabajo, están llamados a convertirse en poderosos factores objetivos y subjetivos para hacer realidad la integración y la unión.

Séptima: La elaboración de un mapa regional donde queden geo referenciados los recursos energéticos, minerales fósiles y no fósiles, reservas de agua dulce, bosques, biodiversidad y ecosistemas, potenciales agrícolas, reservas forestales y los recursos existentes en las áreas marítimas exclusivas. Este mapa dinámico, con capacidad de actualización permanente, servirá como base para nuestros planificadores que dispondrán así de una visión global y verdaderamente integradora. Este mapa, obviamente, deberá contener información sobre las poblaciones locales. Podrá, entonces, mirarse objetivamente la llamada integración física, mediante la interrelación entre las distintas fuentes de recursos, y su positiva combinación entre regiones, dentro de una concepción de complementación económica que cobrará mucha mayor fuerza en la medida en que se acometa el impulso de industrialización y transporte conjuntos. Brotará, por así decirlo, una visión objetiva del plan para la construcción de vías férreas, carreteras, líneas de gas y petróleo, de electricidad, de puertos, aeropuertos y cuanto sea requerido para la necesaria integración física.

Octava: Estudiar y analizar las potencialidades del mercado interno regional basado en cuatro principios elementales: complementación económica, cooperación, solidaridad y estricto respeto a la soberanía de los Estados miembros. No existe sombra de duda que los resultados arrojarán enormes posibilidades para una rápida y creciente expansión del intercambio interno que, casi de manera espontánea, ha venido ocurriendo. He aquí, además, uno de los medios más eficaces para superar buena parte de las asimetrías que tanto preocupan a estudiosos y analistas de nuestras realidades. Las posibilidades que abre el comercio compensado son, entre muchas otras, un medio para avanzar en tal dirección.

CONCLUSIONES:
1.      El éxito de la UNASUR pasa por el diseño y aplicación de una estrategia y un plan que tenga como base de sustentación su principal fortaleza.
2.      La principal fortaleza de la región que comprende la UNASUR, radica en la vastedad y variedad de sus recursos naturales así como de su potencial humano.
3.      El óptimo y racional aprovechamiento de tales recursos es el medio más eficaz para superar los altos niveles de pobreza y para crear las bases para superar desigualdades y asimetrías.
4.      Una estrategia para el desarrollo integral de la región y su concreción en un plan de mediano y largo plazo, pasa por el desarrollo de una política regional de industrialización de las materias primas, de desarrollo tecnológico, de financiamiento con sus respectivos instrumentos, así como por la elaboración de un inventario de los recursos existentes, de un mapa con la ubicación de reservas estimadas y probadas, de las actividades extractivas y de transformación. A todo lo cual se suman los medios de transporte y comunicación.
5.      Resulta indispensable un estudio sobre las potencialidades del mercado interno suramericano y del aprovechamiento de posibilidades existentes en otros mercados, comenzando por los países del sur, que sirvan para expandir la cooperación y las relaciones económicas, sociales y culturales, en igualdad de condiciones. La creciente importancia y dinamismo de las economías del sur están impactando profundamente la economía mundial.

PROPOSICIONES:
1.      Crear una Comisión de Alto Nivel que responda directamente al Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno para abordar el estratégico asunto de los recursos naturales. Esta Comisión estará en coordinación con Comisiones espejo a ser conformadas en cada uno de los países miembros de la UNASUR.
2.      Crear Comisiones adscritas a la anterior, para cada uno de los siguientes asuntos:
a)      El levantamiento de la información relativa a las reservas estimadas y probadas de recursos naturales existentes en la región de UNASUR;
b)      Un estudio comparado sobre las políticas, legislaciones y esquemas contractuales en el otorgamiento de derechos de explotación de recursos naturales en los países de la Unión así como los puntos de coincidencia que sirvan como un primer paso para la definición de políticas y planes conjuntos;
c)      Un estudio sobre déficits y excedentes correspondientes a cada uno de nuestros países, así como las posibilidades de desarrollar políticas y planes de complementación en el intercambio y la aplicación de mecanismos de comercio compensado;
d)      Un estudio orientado a la creación de un Servicio Geológico de la UNASUR;
e)      Convocar un evento para el estudio y análisis conjunto de una estrategia de desarrollo regional de la UNASUR, con la participación invitados especiales de países donde se desarrollen procesos similares al de esta región. Este evento se propone para finales del primer trimestre de 2013, para lo cual se deberá elaborar la agenda correspondiente, así como la estructura temática interna.

Dejamos así expuesta, en términos muy generales, una visión y un conjunto de propuestas que, estamos convencidos, imprimirán una mayor dinámica la UNASUR como un todo y que permitirá, además, articular los distintos Consejos existentes, facilitando su interrelación a través de un eje y un plan centrales.

Estas propuestas son el resultado del análisis de la situación general en nuestra región, de las experiencias de integración sub-regional antes intentadas y de nuestro proceso vivido en UNASUR hasta el momento. Es nuestra más profunda convicción que la adopción de estas propuestas, de ser aplicadas, representarán una revitalización del proceso de integración, no solo suramericano, sino de todo el continente, para realizar así, en muy corto tiempo, el sueño ancestral de nuestros pueblos y de quienes les dieron aliento para, en medio de padecimientos de todo género, pero también de una fe que nunca se debilitó, forjar una independencia que espera por su más completa y plena realización capaces de ofrecer niveles de vida y de felicidad crecientes para nuestros pueblos.

Alí Rodríguez Araque
Secretario General de la UNASUR

Lima, 30 de noviembre de 2012


REFEREN

[i]Al 2011, Sudamérica posee cerca del 20% y el 3% de las reservas probadas mundiales de petróleo y. gas natural respectivamente (BP Statistical Review of World Energy 2012).

[ii]Los países del UNASUR poseen una de las mayores reservas minerales del planeta: al menos el 65% de las reservas mundiales de litio, 42% de plata, 38% de cobre, 33% de estaño, 21% de hierro, 18% de bauxita, 14% de níquel, entre otros minerales. Se estima que el potencial minero sería mayor considerando que la información geológica disponible todavía es insuficiente. (CEPAL, sobre la base de datos de U.S. Geological Survey, Mineral Commodity Summaries, Enero 2011). El U.S. Geological Service no considera en sus estadísticas las reservas de Litio de Bolivia. Si tomamos en cuenta las informaciones de la Corporación Minera de Bolivia - COMIBOL, este país tiene 100 millones de toneladas de reservas probadas de litio, lo que aumenta en ocho veces las reservas mundiales de este mineral. A partir de estos datos se puede afirmar que América del Sur dispone del 98% de las reservas mundiales de éste mineral.

[iii]Los países de la UNASUR tienen casi un tercio (32%) de los recursos hídricos del mundo, lo que se traduce en una disponibilidad por habitante de más de 5 veces que el promedio mundial (estimación de la CEPAL en base a datos de World Resources Institute, http://www.wri.org/).
Los datos deben ser contextualizados porque en los países de la UNASUR hay zonas muy áridas y la localización de su población, así como de sus actividades económicas, en muchos casos, no coinciden con las áreas de mayor disponibilidad de agua.

[iv]En América del Sur, 10 de 12 países tiene un índice de concentración de diversidad biológica superior a 0.600, lo que representa 83% de los países del subcontinente. En el mundo apenas 47 de 190 países tienen un índice nacional de biodiversidad igual o superior al índice antes señalado (0.600), es decir, 25% de los países a nivel mundial. Estos datos muestran la importancia que tiene la región en relación a la gran concentración de diversidad biológica. (estimación propia a partir de los datos de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica 2).

[v]UNASUR representa alrededor del 5,7% de la población mundial, en un territorio cercano al 12% de la superficie terrestre del planeta. (CEPAL/UNASUR, 2009: 11).

[vi]Mientras las exportaciones de manufacturas de América del Sur dentro de UNASUR representan un 75,2% del total de exportaciones y cercana al 70% en el resto de América Latina y el Caribe, estas no superan el 50% de las exportaciones al resto del mundo: Estados Unidos (34%), Unión Europea (45.1%), China (40,6), resto de Asia (37.5%). (CEPAL/UNASUR, 2011: 41).

[vii]En los últimos años los países de la UNASUR han reducido sustancialmente la pobreza. En 2011, las tasas de pobreza e indigencia llegaron a los niveles más bajos desde 1990 (promedio simple 26.02% y 10.14%). (CEPAL 2012, sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países).
No obstante la disminución de pobreza, en los países de la UNASUR más de 21 millones de personas no tienen acceso a servicios de agua potable y más de 89 millones a servicios de saneamiento (estimación de la CEPAL, en base a datos de WHO / UNICEF Joint Monitoring Programme (JMP) for Water Supply and Sanitation, 2012, http://www.wssinfo.org). Cabe agregar que el acceso al agua y al saneamiento es reconocido como derecho humano, incluso en los marcos legales de varios de los países de la UNASUR.

[viii]En los países de UNASUR, entre el 2004-2011, la desnutrición global o bajo peso para la edad en niños y niñas menores de 5 años alcanzó 2,9%, aproximadamente un millón de niños. La baja talla llegó a 11,6%, cerca de 4 millones de niños. (CEPALSTAT, 2004-2011, en base a estimaciones oficiales de los países) Se calcula que, en el período 2001-2005, aproximadamente 104 mil niños y niñas pertenecientes a seis países de UNASUR murieron por causas asociadas a la desnutrición (CEPAL, 2009).

[ix]El índice Gini promedio de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) es de 50.0, superior a otras regiones del mundo: África Subsahariana (43.7), Asia Oriental y el Pacífico (40.9), África del Norte y Oriente Medio (38.3), Asia Meridional (37.7), Europa Oriental y Asia Central (34.9) y OCDE (32.8) (CEPAL/UNASUR, 2011).



http://alainet.org/active/60027


Finaliza VI Cumbre de Unasur


Granma, 30 noviembre 2012

 El presidente de Perú, Ollanta Humala, clausuró este viernes la VI Cumbre de Jefes de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cuya Declaración Final llama a continuar observando la situación política interna en Paraguay.

"Continuamos haciendo un seguimiento al caso de Paraguay. Hemos tenido un intercambio de informaciones y esperamos que el proceso electoral de abril del 2013 sirva para su reincorporación a Unasur, con lo que reafirmamos la defensa colectiva de la democracia y sus instituciones", señaló Humala, quien asume la presidencia pro témpore del bloque.

Durante el evento se adoptaron 16 acuerdos y se fijaron las líneas de acción para 31 proyectos sociales entre los países sudamericanos. 

Al respecto, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, exhortó a sus homólogos a poner en práctica los convenios establecidos para dar resultados concretos a los respectivos pueblos. "Nuestros pueblos pueden cansarse de escuchar si no reciben resultados tangibles de la integración", manifestó Correa, quien respaldó la propuesta chilena de crear la Secretaría Regional de Gestión de Riesgos para actuar de conjunto frente a eventuales desastres.

El jefe de Estado uruguayo, José Mujica, subrayó que la integración latinoamericana es una necesidad, por lo que "tenemos que soportar nuestras diferencias, tenemos que andar juntos porque estamos en un mundo que se está transformando aceleradamente", señaló, citado por PL.

En la Declaración Final se reiteraron también las "felicitaciones al Comandante Hugo Chávez por su contundente reelección el pasado 7 de octubre, como presidente de Venezuela", refiere AVN.

Unasur expresó su pleno apoyo al proceso de paz iniciado entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).

El grupo subregional está formado por 12 estados de Sudamérica, incluyendo a Paraguay que fue suspendido debido al golpe de Estado constitucional contra el presidente Fernando Lugo en junio pasado. Bolivia fue el último país en integrarse. (SE)