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La crisis compleja: una elaboración Por Oscar Ugarteche

El Economista de Cuba
 [11.04.2013]-Actualizado 6:30 pm Cuba

 La interrogante es ¿qué estamos haciendo como humanidad con nuestro planeta? Estamos destruyéndolo para lograr, como utopía, que cuando toda la población esté empleada y cómoda, la economía no tenga la capacidad de sostenerla ni económica ni materialmente. La inviabilidad de la lógica del progreso como transformación de la naturaleza por el hombre se ha hecho patente, como indica Francisco Aguayo en su texto, mas adelante. Más que transformado, el ser humano ha destruido la naturaleza.

 En agosto de 2007 se inició en Estados Unidos la crisis llamada "de las hipotecas de mala calidad" que reventara finalmente en septiembre de 2008, con la quiebra de Lehman Brothers y el crack de las bolsas de valores. La naturaleza de la crisis ha estado en cuestión y hay distintos puntos de vista sobre su complejidad. La triple crisis es una entrada, donde las crisis energética, alimentaria y económica van de la mano. Otro enfoque es la crisis de larga duración como propone Arturo Bonilla. Otra es una crisis financiera que ya pasó (2007-2009) y entonces estamos a las puertas de otra crisis en Europa. Esta es una lectura muy anglosajona y metabolizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE-. Otras lecturas de más largo alcance permiten avizorar que se trata de un cambio de tiempos. En este sentido la postura de una crisis civilizatoria propuesta por Aníbal Quijano y Boaventura dos Santos está más cerca a la realidad observada que las anteriores más orientadas a que se trata de una crisis económica.

 La falta de crecimiento en las economías maduras, imbuidas en sobreendeudamiento y alto desempleo, abre la interrogante sobre el capitalismo maduro. ¿Es ese el fin utópico de lo que estamos haciendo todos en el mundo en desarrollo? Las consecuencias sobre el planeta de aquello van a parar en la destrucción de la vida. El informe de la European Environmental Agency de noviembre del 2012 advierte que el aumento de la temperatura del globo será de alrededor de 3.6 a 4 grados Celsius entre el 2010 y el 2100. Reconoce al mismo tiempo que esto viene tras el aumento de 1.3 grados Celsius desde la revolución industrial hasta la primera década del siglo XXI. Las consecuencias se pueden apreciar en la tormenta que inundó y congeló a Manhattan en octubre del 2012 así como en el aumento de los desastres atmosféricos sufridos alrededor del mundo en la última década.

 La interrogante es ¿qué estamos haciendo como humanidad con nuestro planeta? Estamos destruyéndolo para lograr, como utopía, que cuando toda la población esté empleada y cómoda, la economía no tenga la capacidad de sostenerla ni económica ni materialmente. La inviabilidad de la lógica del progreso como transformación de la naturaleza por el hombre se ha hecho patente, como indica Francisco Aguayo en su texto, mas adelante. Más que transformado, el ser humano ha destruido la naturaleza.

 El refugio para las crisis siempre fue la creencia, pero esta vez tenemos una crisis religiosa, en especial en los continentes americano y europeo. Jan de Vos[1]se refiere a la crisis en la iglesia católica como una crisis cismática y abre la interrogante sobre la capacidad de regeneración que tiene para recuperarse del cisma en el que está inmersa. La iglesia, dice Vos, está cada día más alejada de su feligresía. Hay los que proponen el regreso a la iglesia primigenia de los primeros tres siglos. Los problemas en torno a esto los plantea Vega Centeno lúcidamente al sugerir que en América Latina lo que se comienza a observar es una pluralidad de creencias.

 La marcha económica desde hace tres décadas va orientada a las exportaciones a través del salario bajo. El objeto de la política claramente es la concentración del ingreso y lo ha logrado. Nunca en la historia ha estado el ingreso mundial más concentrado y nunca en la historia ha habido tanta distancia entre los países pobres y los ricos. En el mundo colonial había un cierto equilibrio de riqueza. El fin de colonizar era trasladar riquezas de un lado al otro del mundo. En el mundo neocolonial, el objeto es empobrecer un lado del mundo que crece para enriquecer al otro que no crece. El mundo y sus riquezas se subordinan a lo que requieren las grandes potencias. Excepto que esta vez entraron a la lista de grandes potencias otros países que están transformando la estructura global de poder.

 El dogma del Mercado

 Doscientos años después que terminara la verdad revelada, en la Edad de la Razón, la humanidad se enfrenta nuevamente a una nueva verdad revelada: el Mercado. Si Dios antes era el portador de la verdad y el conocimiento era un obstáculo fácilmente salvable para garantizar que dicha verdad se mantuviera, hoy día es el Mercado el portador de la verdad. El Mercado es omnipresente y perfecto: todo lo sabe y todo lo puede, habla y escucha, en todo el orbe. El conocimiento, en cambio, no impide que dicha verdad continúe extendiéndose como un dogma. Esa es la función de las teorías neoliberales en lo económico y neo conservadores en lo político que conforman la post modernidad que domina el modo de entender a inicios del siglo XXI. En este campo, la filosofía política va por delante de la experiencia y propone un ordenamiento social inexistente a partir de las relaciones individuales únicamente. No hay intereses de clase, ni nacionales. Solo individuales que deben de ser atendidos de inmediato. La inmediatez es un elemento de esta post modernidad individualista llevada al extremo: la del agente económico aislado y urgido.

 Foucault en Sujeto y Poder advierte que el sujeto humano está inmerso en relaciones de producción y de significación y por lo tanto está inmerso en relaciones de poder muy complejas. La interrogante que se plantea es ¿Qué legitima el poder? ¿Cómo se construye el significante del poder? Una vez con una teoría del poder ya se puede aproximar al análisis de la realidad. La búsqueda de Foucault no es la de Weber. No busca la parte institucional del poder sino el cómo opera en las conciencias. Busca el proceso de sometimiento, cómo se define la norma y lo que está fuera de la norma. Sin ir muy lejos, cómo invade el sentido común y lo transforma. Lo transforma con las ideas que quiere utilizar para someter, dentro de un contexto histórico muy definido: económico y político.

 El fascismo y el estalinismo son dos formas patológicas de poder dentro de contextos muy precisos. El poder puede por lo tanto transformarse para someter del modo que encuentra más posible. Toda la discusión es sobre el espacio que se abre para el poder y de qué manera invade y somete al sujeto humano. A pesar de su locura interna, ambas formas usaron las ideas y los procedimientos de nuestra racionalidad política. De esa misma manera, hoy día el Mercado ha sometido la razón y la política con el soporte político neoconservador, más próximo al fascismo que al estalinismo, pero lejos de los espacios democráticos en construcción a partir del siglo XVIII. Todo lo que se aleja de esta interacción es anatema, se aleja del dogma y debe de ser excomulgado: por ejemplo Venezuela, Ecuador, Bolivia, la mala izquierda en palabras de un político neoconservador mexicano que antes fuera del Partido Comunista Mexicano.[2]

 Al mismo tiempo, los colapsos bancarios rescatados por el Estado porque el Mercado no tenía la capacidad, pusieron de relieve el doble discurso. Muy grandes para quebrar fue como se denominó a lo que antes llamábamos monopolios y coordinación fiscal se bautizó a lo que antes se llamaba intereses grupales. El asalto del Estado por el complejo financiero bancario desnaturalizó el discurso del Mercado en Estados Unidos. Salvo el poder todo es ilusión, decía Mao, y dicen ahora los banqueros en Estados Unidos que han llegado para quedarse al departamento del Tesoro, donde rotan de tiempo en tiempo en una puerta giratoria criminal, insuflada de intereses en conflicto. Simon Johnson y James Kwak esto lo ponen en blanco y negro en su 13 Bankers. El Mercado sí, pero con el Estado bajo control por las dudas para trasladar el ahorro que ellos necesitan. Pero solo para los monopolios del capital financiero bancario. El resto del sector financiero que se enfrente a las leyes del Mercado. De este modo, 1500 bancos han quebrado entre 2008 y diciembre del 2012, pero los monopolios financieros han crecido: JP Morgan se compró a Chase, Citibank se compró el Bank of America que se había comprado a Merril Lynch, etc. Por ejemplo, Robert Rubin, último secretario del Tesoro en la etapa de la desregulación iniciada en 1980, que benefició a Citibank con una ley en 1998, recibió de Citibank 126 millones de dólares en los años desde que dejó el cargo. Esto, en la ley de Estados Unidos, no es ni corrupción ni delito. La consecuencia para ellos del asalto al poder, por ejemplo, es que la crisis iniciada en el 2007, que contrajo el PIB de Estados Unidos, tuvo al mismo tiempo 1% de crecimiento del sector financiero de Estados Unidos en el 2009.

 La gobernanza global antes centrada alrededor del FMI, el Banco Mundial y el multilateralismo público, organizado por los Estados Unidos tras la segunda guerra, ha perdido fuerza. La crisis desde el 2008 ha mostrado que los Estados no sirven para gran cosa salvo trasladar recursos al Mercado financiero, y que solo el G20 es la solución. El G20 reúne a los Países ricos altamente endeudados (HIRC por sus siglas en inglés) comenzando por Estados Unidos, Gran Bretaña, algunos europeos y Japón, con los acreedores más grandes del mundo desde China hasta Arabia Saudita. De esta forma los responsables de la crisis económica y financiera liderada por el Mercado, son los que hoy intentan imponer las nuevas reglas del juego financieras y económicas internacionales en el G20 a través del B20 y del T20, siendo el B20 un grupo de empresas, y el T20 un grupo de think tanks que le ponen la agenda al G20. El texto de Jorge Gaggero pone en evidencia la manera cómo arbitrariamente los pastores del Mercado reparten su palabra suprimiendo forzadamente lo que los apostatas están intentando decir dentro del espacio del T20.

 ¿Es preferible un FMI reformado y democratizado, que dé cuentas a los nuevos poderes, con una nueva teoría económica que una gobernanza privada que no tiene manera de dar cuenta sino a sus socios? ¿O, la regionalización puede asistir? La regionalización tiene la ventaja de acercar a las instituciones a sus Estados clientes y de responderles directamente a las necesidades de éstos. La idea europea de regionalización contiene también un aspecto de agregación de poder de negociación, en el marco de la guerra fría. En América Latina, tiene el sabor de agregación de poder frente a Estados Unidos, que como vemos aún ahora, sigue interviniendo en la vida interna de los países para favorecer sus intereses, como si la guerra fría perviviera. Los gobiernos que desisten del discurso dogmático en América Latina han buscado la integración y han sido resistidos por los que están con el discurso dogmático. El discurso tuvo a uno de sus mejores expresiones en Hugo Chávez. Este enfrentamiento ideológico económico tiene su correlato político, sin embargo, en los ejes políticos del hemisferio: Washington y Brasilia.

 Población, empleo y productividad

 La esperanza de vida ha crecido en el mundo en las dos últimas décadas de forma visible. Quizás con la excepción de los países de la ex Unión Soviética que vieron una reducción significativa de su esperanza de vida en 1990, se aprecia que hay más personas trabajando por más años de vida útil. En simultáneo la revolución feminista incorporó a las mujeres al mercado de trabajo. Carlos Welti muestra cómo en Asia y América Latina más que en Europa y Estados Unidos esto ha tenido grandes consecuencias en términos de desempleo juvenil y baja del nivel salarial. También ha tenido un impacto en términos ambientales porque hay que darle de comer a más gente, y por lo tanto se utiliza más fertilizantes contaminantes y hay más basura tecnológica, con las consecuencias que esto provoca en los flujos de agua.

 La inversa de la crisis financiera de Estados Unidos y Europa es que parece haberse convertido en una bendición para América Latina que recibe flujos crecientes de capital de corto plazo. Lo que está impactando es el diferencial de tasa de interés, con efectos sobre tipos de cambio y reservas internacionales. ¿Qué perspectivas abre este panorama para América Latina y cómo se puede evitar? Sumergidos tanto dogmáticos como apostatas en la crisis que tiene como efecto que las tasas de interés en Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón sean negativas en términos reales, es decir netas de inflación, ambos grupos de países están inundados de capitales de corto plazo y reflejan por lo tanto auges en los precios de sus bolsas de valores, sus tipos de cambio y sus mercados de bienes raíces. Las excepciones pueden ser Argentina seguida de Venezuela y quizás Ecuador.

 A mayor crisis, menor capacidad de préstamos dentro de Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón y más necesidad de recurrir a mercados nuevos dinámicos. Al mismo tiempo, mientras más bajas las tasas de interés más se inyectan capitales a instrumentos de renta variable y más altos los índices de las bolsas de valores inclusive en las economías críticas. De esta manera se explica que los índices de Bolsa de Nueva York estén por encima de donde estuvieron en el 2007, al inicio de la crisis, a pesar de que su PIB casi no crece desde el 2009 y la perspectiva recesiva es fuerte. Eso es lo que se llama burbuja en términos financieros, no tiene detrás sustento real, es puro efecto monetario producto otra vez de las políticas de la FED (Reserva Federal), como lo fue en 2004 al 2007. Europa sigue el mismo curso, acompañado de Gran Bretaña y de Japón en lo que en términos cambiarios es percibido como una guerra de divisas.

 El problema de la crisis yace en que la productividad de las economías líderes crece a una tasa baja, el consumo a una tasa alta y el crédito para el consumo a una tasa aún más alta. Esto se estiró al punto que las importaciones derivadas del alto consumo se hicieron inmanejables. Al perderse empleos este esquema entra en reversa, se contrae el consumo, se contrae el crédito de consumo y en algún momento se inicia la recuperación de la productividad. Sin embargo las políticas que se vienen aplicando tienen que ver con reducir empleo pero no con mejorar productividad que se busca mejore por tipos de cambio – competitividad.

 La combinación de bajas salariales, como madre de la economía, aunado al crecimiento de consumo vía crédito tiene efectos sobre la calidad de vida de la población. El empleo se ha vuelto más precario y los derechos sociales se han ido perdiendo a favor de concentrar el ingreso, objetivo central de la política. Cuando esa población protesta por la pérdida de empleo es percibida como una amenaza terrorista. Sin duda a eso apunta la transformación de las leyes contra la protesta social en leyes antiterroristas. Desde Chile hasta Estados Unidos la protesta social está catalogada como terrorista, el trato del detenido/da, por lo tanto, es el de no-ciudadano. La persona no tiene derechos cuando es detenida por terrorismo, siendo ésta en realidad una protesta salarial o de empleo o de calidad de vida. El trato a los protestantes en Madrid, Nueva York y otras capitales en la ya disuelta campaña de Occupy Wall Street fue en esa dirección. El trato en Europa sigue siendo de ese modo. Escribió recientemente Saskia Sassen[3]que la democracia como la hemos conocido está debilitada en particular en Estados Unidos.

 Lo que enfrentamos es una degradación profunda del estado liberal. Las matanzas por drones[4] y el encarcelamiento ilegal están a un extremo de aquel espectro de degradación, y la subida del poder, destrucción económica y arbitrariedad del sector financiero están al otro extremo.

 Susan George acaba de publicar El Informe Lugano II donde argumenta que el sector financiero ha acordado que lo relevante no es la democracia sino la rentabilidad y que se debe hacer todo para garantizar la misma. Esta es básicamente la idea de Sassen y es la idea detrás del dogma económico. Baste recordar que se introdujo el dogma en el mundo en Chile de la mano de Pinochet en 1974 con el inolvidable soporte del dúo Milton Friedman/Henry Kissinger y el auspicio financiero de la ITT.

 Hacia la militarización del control social

 La manera de la aplicación de la política de la FED llamada Quick Easing, en el Perú "la maquinita", consiste en inyectar liquidez comprando bonos del tesoro a los bancos de inversión que los tienen. Esto lo hacen todos los bancos centrales de los HIRC. Esa liquidez es luego usada por los bancos de inversión para invertir tanto en sus propias bolsas como en el exterior. Como los commodities se han titulizado, vale decir, tienen títulos valor con mercado propio, entonces los inversionistas compran cobre, títulos valor que da derecho a cierta cantidad de cobre físico. La manipulación de estos títulos valor empuja los precios de las materias primas por encima de su nivel real de precios determinada por oferta y demanda física. Desde el año 2008 es clarísimo cómo los precios de las materias primas están determinados básicamente en el mercado de títulos valor. El efecto es un crecimiento muy fuerte en las economías lideradas por las exportaciones primarias de África y América Latina. Con altas tasa de crecimiento, los países dogmáticos no están dispuestos a escuchar a los apóstatas, que también crecen mucho, en la necesidad de crecer de otro modo, o de integrarse de otro modo al mundo, privilegiando el mercado de bienes industriales. Los países dogmáticos están cerrando filas a través de tratados y acuerdos con Estados Unidos para asegurar que el dogma sea siempre respetado. El más reciente es el Tratado Trans-Pacífico -TPP- que aparentemente le da a las corporaciones más derechos, de manera análoga al Acuerdo Multilateral de Inversiones-AMI- que fuera suspendido en 1999 en Seattle tras las protestas sociales.

 En términos de teoría económica lo que se aprecia es que el dogma orientado a la concentración del ingreso viene ganando posiciones en Europa también. El FMI parece haber perdido peso allí frente a la Comisión Europea, que sirve de portavoz de esta mirada. El problema de la concentración del ingreso aunado al del sobre consumo y a la sobre acumulación siguen en el centro de la crisis. No se han resuelto. Por el momento, la crisis "global" está dividida en dos, una parte está en los HIRC, donde es evidente el deterioro continuo, y la otra donde los capitales de corto plazo fluyen y donde se siente el impacto de las alzas de los precios de las materias primas por las razones explicadas. Sin duda, la crisis se va a generalizar cuando los precios bajen por efecto de ajustes de tasas de interés o se reactiven los HIRC. Esto último es menos probable en un futuro previsible. En ningún caso una reactivación basada en la tecnología, a su vez movida por energía fósil, es la solución porque precipitará un desenlace indeseable. La interrogante es si existe otro modo de entender la economía que sea viable y si diseños como el Buen Vivir pueden tener proyección global.

 El control social militarizado parece ser el nuevo rasgo de la crisis tanto en los HIRC como en el resto del mundo. El funcionamiento del complejo financiero bancario de manera extendida por todo el mundo está en proceso de generalizarse, articulándose de esta manera tanto la gran prensa como los intereses de esa gran banca que al fin son 30 instituciones y están representadas en el G20 y la guían. No hay ninguna evidencia que nada esté impidiendo que lo financiero siga funcionando de la misma manera que antes de la crisis. La incapacidad de pasar leyes regulatorias en Estados Unidos y la salida de Barney Franck del Senado indican el peso que tienen. La presencia de allegados del Complejo Financiero Bancario en el Securities and Exchange Commission de Estados Unidos y el Tesoro de dicho país, así como la de banqueros de inversión en casi todos los gobiernos de Europa, habla del asalto al poder también allá. El contrapoder con la capacidad de cuestionar el dogma y el orden establecido detrás de él crecen en países de América Latina pero peligra. Las amenazas sobre Argentina, Venezuela, etc., van en esta dirección.

 (Tomado de Ecoportal)

El fin del milagro, el regreso al subdesarrollo
Marcos RoitmanLa Jornada

Los años felices en los cuales España parecía salir del subdesarrollo se esfuman. Fue un tiempo que se adjetivó, cuando las cifras macroeconómicas eran un éxito, como "el milagro español”". Pero al igual que sucedió con el "“milagro brasileño”" de los años 70 del siglo XX, ambos carecían de legitimidad política.

Sirva este recordatorio para valorar, en su dimensión, el significado de los recortes, las reformas laborales y el aumento de la desigualdad en España. Si a mediados del siglo pasado sus élites se vanagloriaban de haber dejado atrás la España rural y caciquil de posguerra, lo hacían convencidas del carácter irreversible del proceso. La visión lúgubre de un país inconexo, autárquico y fuera del orden mundial fue sustituida por una España alegre, moderna y emprendedora. La modernización social hizo acto de presencia. Al férreo control político, la dictadura opuso un sentido social a sus reformas. Proteccionista del trabajador y limitante del poder de los empresarios. Su visión corporativa de la sociedad llevó a la dirigencia franquista a valorar como triunfo la paz obtenida a base de garrote y represión.

La población sentía que el franquismo era permisivo y que si no se metía en política, podría gozar de oportunidades, hasta los años 50, desconocidas. Las cartillas de racionamiento eran pasado. El pleno empleo se acariciaba y la clase obrera industrial accedía a vivienda social, crédito privado, educación... Se edificaba un sistema de salud pública que iba cubriendo poco a poco a la población. La etapa de la beneficencia, pobreza extrema y exclusión social eran reminiscencias y así fue interpretada por las autoridades. Se dejó en manos de la Iglesia y organizaciones de caridad residual. Por otro lado, las relaciones sociolaborales entraron en un periodo de poca conflictividad, aunque se mantuvo la represión en los enclaves tradicionales, como la minería. Sin embargo, hubo acuerdos de base. Los contratos daban seguridad al trabajador, impedían el despido arbitrario y libre y sujetaban al empresario a estrictas normas de negociación colectiva, vía los sindicatos verticales. Los sueldos subían en proporción al coste de vida. La gente parecía estar "“contenta”". La mejora en las condiciones de vida de las clases trabajadoras tuvo efectos inmediatos sobre el consumo, el crecimiento y la distribución de la renta. Las desigualdades disminuían, y muchos pudieron acceder a una vivienda de protección oficial. Sus hijos podían incorporarse a la universidad y la política diseñada de familias numerosas comenzaba a dar frutos. Con cuatro o cinco hijos, las demandas educativas aumentaron. La educación, a pesar de sus componentes ideológicos franquistas, sufrió la avalancha. Si en 1957 había 64 mil 281 estudiantes universitarios, en 1968 la cifra se disparó a 139 mil 266. Nuevas universidades, más becas, más profesores, mejores sueldos y sobre todo control político. Aun así, la vida parecía entrar en esa dinámica de progreso imparable. Así ocurría en cuanto a las migraciones campo-ciudad. De casi 30 millones de españoles, entre 1961 y 1969 cambiaron de residencia unos 3.5 millones de personas. De ellas un millón abandonó poblaciones de menos de 10 mil habitantes; casi 300 mil pasaron a engrosar ciudades de 10 mil a 100 mil habitantes, y cerca de 800 mil buscaron asentarse en ciudades de más de 100 mil habitantes.

La urbanización se consolida y la industrialización da frutos. La población activa en el sector industrial crece 7.8 por ciento entre 1964 y 1969. Los trabajadores especializados fueron las figuras del proceso. La estructura social se diversificaba, posibilitando el ascenso social. España se integra a las llamadas sociedades de clases medias. La meritocracia, las reformas de acceso a la función pública, la perspectiva institucional y menos política, hicieron que los gobiernos se definieran como tecnocráticos. El franquismo ideológico tenía los días contados. Lo sustituía una élite interesada en perpetuar un proyecto que se desprendiera de sus raíces dictatoriales. La sociedad española debía creer en la instauración de una monarquía parlamentaria, apoyada en la democracia representativa, fuente del progreso. Las clases medias se sintieron arropadas, compraron el discurso. España seguía la senda del progreso.

Pero algo no calzó en los planes. El neoliberalismo se adueñó de las élites dirigentes. Unos y otros se hicieron eco de las críticas al Estado de bienestar y comenzaron a destruir lo poco que de forma paternalista hizo el franquismo. En vez de hacer una crítica política a la tiranía y separar el polvo de la paja, se procedió a tirar el agua sucia con el niño dentro. El sector público se privatizó. Se impuso la categoría de rentabilidad gerencial en sanidad, educación, construcción social y servicios de atención primaria. El dinero ha sido la marca universal de medida. Así han llegado los cambios. También en la política. El marketing electoral sustituye el debate ideológico, los programas y las alternativas. Se vende un producto. El ciudadano se esfuma. Hay consumidores de objetos imposibles que mantienen su fidelidad al producto. España hoy es una sociedad dual. El subdesarrollo social, económico y también político es la consecuencia de la fiebre liberalizadora. Los índices de pobreza, exclusión social, marginación, desempleo, pérdida de derechos laborales, sindicales o culturales están en todas las estadísticas. Y lo peor, siguen aumentando.

El suicidio del dueño de un quiosco de periódicos en Granada, agobiado por las deudas y desahuciado por el banco, es la punta del iceberg. A diario, las entidades bancarias, Santander, BBVA, las cajas privatizadas, desahucian a 535 familias. Padres con hijos en edad escolar, bebés, o personas mayores a su cargo. Sin trabajo, se ven abocados a vivir en la calle. Son al menos, 2 mil personas al día. Sin embargo, existen más de 3 millones de pisos vacíos. Más de la mitad en manos de entidades financieras. Pero eso no les preocupa ni a la élite política ni a los bancos. Prefieren hacer la vista gorda y seguir la senda del subdesarrollo. Hoy miles de jóvenes y familias emprenden, como durante el franquismo, el éxodo. Alemania y América Latina se convierte en su destino. El milagro español resultó ser una falacia.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/30/opinion/022a1pol

Grecia. Entrevista a Alexis Benos (Syriza)“Tenemos que ser más responsables; tenemos que reconocer la necesidad de trabajar juntos
John Lister (Socialist Resistance) 12 de septiembre de 2012

  Alexis Benos es profesor de Sanidad Pública en la Universidad Aristóteles de Salónica; en las pasadas elecciones fue candidato de Syriza en esa ciudad. Es miembro del Comité Local de coordinación y del Comité Central de Syriza.

John Lister: ¿Cómo va Syriza?

Alexis Benos: Como indica su mismo nombre, Syriza es una coalición de la izquierda radical que se creó justo tras las elecciones del 2004; desde entonces hemos avanzado mucho.

Lo que resulta interesante es que en su seno se encuentran todas las tendencias posibles de la izquierda histórica en Grecia y a nivel internacional: desde trotskistas hasta estalinistas, pasando por maoístas, eurocomunistas, sectores que provienen de la izquierda socialdemócrata y también ecosocialistas. Un amplio espectro de la izquierda.

Es cierto que hay un sector importante de la izquierda que está fuera de ella: el Partido Comunista (KKE), un partido “pro-soviético” que continúa utilizando la misma retórica y las mismas actitudes que antes. Tampoco está en Syriza un sector de la izquierda extraparlamentaria formada fundamentalmente por fracciones salidas del Partido Comunista. Colaboran con nosotros y conozco gente de entre ellos que reconoce que han de integrarse en Syriza y trabajar con nosotros.

La crisis es cada vez más grave y Syriza continúa creciendo. Esto nos sitúa ante responsabilidades más grandes y la necesidad de trabajar por la unidad. La unión de la izquierda es una posibilidad real y tenemos que lograrla.

¿Cómo valoras las tensiones entre las diferentes corrientes que convergen en Syriza? ¿Se están agudizando o la gente ve ante todo la necesidad de trabajar conjuntamente?

Sin duda hubo problemas: en los últimos tres años hemos estado muy cerca de la explosión. Una parte de la organización (resultó interesante ver que los trotskistas de Syriza junto a los maoístas -Organización Comunista)- intentaron formar un frente opuesto al de la mayoría sin salirse de Syriza. Nosotros llamamos a eso oportunismo.

Hace dos años, una facción socialdemócrata minoritaria de Synaspismos (el partido más grande de la coalición) abandonó el partido y la coalición para fundar un nuevo partido que se llama Izquierda Democrática. Actualmente forma parte, junto a la conservadora Nueva Democracia y al partido socialista PASOK, de la neoliberal coalición gubernamental.

Durante todo este tiempo, Syriza ha estado sometida a multitud de fricciones porque muchas organizaciones querían imponer sus propios proyectos, pero la crisis de los dos últimos años ha hecho que todo el mundo se ponga las pilas.

Actualmente existe un consenso unánime para, a partir de setiembre, iniciar una transición en la que a través de las asambleas locales en todo el país se elijan los delegados para el Congreso del nuevo partido. Porque vamos a convertirnos en un partido, aunque en su interior se reconozcan las tendencias.

Hoy en día todo el mundo está de acuerdo en esto. Lo que es positivo, porque la realidad nos fuerza a renovar las viejas formas de trabajo, la tensiones y las divisiones de la izquierda tradicional. Tenemos que ser más responsables; tenemos que reconocer la necesidad de trabajar juntos.

Eres funcionario y activista en la sanidad pública. Una de tus preocupaciones es hacer frente a los problemas que acarrean las políticas de austeridad en el servicio público de salud. Cuéntanos como abordáis en Syriza la discusión sobre lo que se debería hacer en caso de ganar las próximas elecciones y llegar al gobierno. 

Como sabes, en las últimas elecciones hemos estado a un 2% de ganarlas. Muy cerca. Realmente, estuvimos cerca de llegar a gobernar, así que la discusión fue muy seria. Si lográramos una mayoría parlamentaria, tenemos claro que para emprender cambios radicales dicha mayoría tendría que apoyarse en un potente movimiento social en la calle.

Pero también discutimos de una forma mucho más precisa, técnica, porque tendremos que resolver los problemas reales que se nos presenten. Uno de esos temas centrales es el que se refiere a la poderosa industria farmacéutica. En los últimos dos años, las políticas de austeridad impuestas por el gobierno han hecho que aumente la cantidad de pacientes que tienen que pagar de su bolsillo el coste de las terapias y los medicamentos.

Desde nuestro punto de vista, la salud, al igual que el acceso a los servicios o a los medicamentos, es un derecho a preservar. Ahora bien, también sabemos que el sistema actual alimenta el sobreconsumo de medicamentos y una una gran corrupción a través del marketing de las grandes compañías farmacéuticas.

Por lo tanto, si llegamos al gobierno tendremos un gran problema por resolver. Queremos mitigar las dificultades de la gente para obtener los medicamentos que le permitan seguir viviendo cada día: la gente diabética, la portadora del VHS…; pero, por otra parte, tenemos que hacer frente a una industria que obtiene enormes beneficios a costa de nuestro sistema de salud; tenemos que controlar el mercado farmacéutico. Este es nuestro proyecto a largo plazo y nuestra obligación.

Tendremos que abordar soluciones que se puedan aplicar de forma inmediata, pero al mismo tiempo estar seguros de que esas soluciones son compatibles con una visión más a largo plazo del sistema de salud que queremos poner en pie para beneficio de la población, no de la industria. Por lo tanto, no se trata de pagar la factura farmacéutica sino de reformar el sistema.

En toda Europa, y también en el Reino Unido, tenemos ejemplos muy negativos de los partidos socialdemócratas en el gobierno porque no abordan el problema de la salud desde un punto de vista social sino que actúan al servicio de la industria farmacéutica. Existen partidos (socialdemócratas) nacionales vinculados a las clases dirigentes, pero también existe una falta de estrategia o visión alternativa para hacer frente a las grandes corporaciones o movilizar a las masas para hacerles frente. Es por eso que han sucumbido fácilmente al punto de vista neoliberal.

Para ti siempre ha estado claro que la alternativa no podía circunscribirse a Grecia, sino que había que trabajar con una perspectiva más amplia.

Esta es una cuestión muy importante. Toda la propagada neoliberal en Europa y Grecia habla de que nuestra crisis es típicamente griega; hablan de lo perezosa que es la gente griega, pero no es ese el problema. La cuestión es que en Europa estamos asistiendo a un ataque de enorme envergadura del gran capital contra la clase obrera.

Por ello, la solución no puede ceñirse a Grecia, ni a tal o cual país sino que ha de darse a nivel internacional. Incluso si llegamos al gobierno y desarrollamos políticas mejores de las que jamás hayamos podado soñar, no es claro que lo hagamos con éxito. El gran capital va a declararnos la guerra; es obvio. Va a utilizar el mercado financiero para devaluar la moneda y agravar aún más la crisis que conocemos actualmente. Y luego, su estrategia será argumentar que esta crisis ha sido provocada por los izquierdistas y presionarán a favor de un gobierno de extrema derecha para enderezar el país.

Para hacer frente a esta situación necesitamos movilizarnos a nivel internacional, no sólo en Grecia. Antes de las elecciones estuvimos preparando el terreno para, en caso de una previsible victoria, lanzar inmediatamente un llamamiento internacional, especialmente dirigido a los movimientos europeos pero no exclusivamente a ellos, con el fin de organizar la solidaridad internacional, la llegada de brigadas solidarias a Grecia, para ayudarnos a enderezar la economía frente a los intentos desestabilizadores del capital.

Será muy importante para Grecia contar con un movimiento de solidaridad; no sólo eso: también necesitamos que la gente tome conciencia de la necesidad de luchar en sus propios países contra sus gobiernos, oponiéndose a cualquier iniciativa para desestabilizar Grecia con el objetivo de incrementar la austeridad.

Necesitamos que la gente luche contra sus gobiernos porque si no, los gobiernos van a luchar contra ellos. Si la gente se une contra sus gobiernos, los gobiernos de Europa se unirán contra la gente.

Lo que nos preocupa es que nosotros aparezcamos al frente de ello. No estamos orgullosos de estar metidos en la más grave de las crisis y en la mejor de la situaciones para la izquierda. Somos conscientes de actualmente Syriza es la expresión más avanzada de la izquierda en todo Europa y la más cercana a llegar al poder. Más que orgullosos estamos preocupados porque en el resto de Europa no existe nada parecido. En Europa hay buenos partidos y buenos militantes pero la movilización unitaria y la conciencia de la necesidad de desarrollar iniciativas importantes no está tan avanzado en otros países.

Algunos movimientos, como el movimiento en España, nos dan cierta esperanza. Pero la cuestión está en saber si esto movimientos de activistas tiene capacidad de expresarse a nivel político. Las movilizaciones continúan con altibajos pero no existe una organización amplia capaz de ganar las elecciones y movilizar amplias masas.

Es importante tomar conciencia de la experiencia positiva que hemos desarrollado nosotros. Durante todos estos años hemos trabajado como activistas, apoyando movimiento como el movimiento Occupy y todo otro tipo de movimientos como los ecologistas, etc. Cuando ellos impulsaban alguna iniciativa, nosotros estábamos con ellos, apoyándoles. Desde una perspectiva europea es importante reflexionar sobre lo que nosotros comprendimos desde el primer momento: que nuestro objetivo no podía ser el de controlar esos movimientos, tratarles como si fueran "nuestros".

Lo que ocurre, y resulta bastante asombroso, es que el gobierno, sus ministros y todos los medios de comunicación que lo apoyan, acusan a Syriza de ser la responsable de todo lo que está ocurriendo en Grecia. Nos culpabilizan de ser responsables de las movilizaciones e incluso del movimiento "no pagamos", que es muy importante en la lucha contra la austeridad porque rechazan pagar el incremento de los impuestos y otras tasas. Incluso cuando no hemos tomado parte en las iniciativas, los medios de comunicación nos ayudan mucho dando a entender que somos muchos más y mucho más potentes de lo que realmente somos.

Pero como no queremos acaparar los movimientos, hemos desarrollado una relación respetuosa con ellos. Los movimientos apoyan Syriza pero no forman parte de la coalición, lo que permite desarrollar una dinámica interesante, porque necesitamos construir movimientos de masas mucho más fuertes.

¿Qué relación tiene Syriza con los sindicatos?

Esta cuestión es importante porque se trata de una cuestión de ámbito europeo; no nos afecta sólo a nosotros. Más o menos, la mayoría de los sindicatos europeos se han burocratizado y se han corrompido, lo que les ha llevado a avalar las políticas neoliberales de la socialdemocracia.

Al principio del movimiento Occupy en Grecia incluso tuvimos algunos enfrentamientos cuando algunos sindicatos fueron a apoyar al movimiento Occupy. La gente del movimiento les rechazaba diciendo que no querían relacionarse con burócratas. Lo que en parte era bueno pero también malo.

Ahora mismo el reto está en politizar a los sindicalistas y a los sindicatos. No despreciarlos ni descartarlos, sino trabajar para que desempeñen un papel constructivo.

Pero estamos lejos de haberlo conseguido. La dirección de los sindicatos aún sigue anclada en las políticas neoliberales, aunque existan evoluciones positivas. Están emergiendo movimiento de base en los sindicatos, las bases de un nuevo movimiento sindical.

Pero, en cualquier caso, el mayor problema ahora no son los sindicatos, es el paro. Hemos alcanzado el 25% y entre la gente menor de 25 años el 50%.

¿Quién constituye, entonces, la base de social de Syriza en este momento? 

Tenemos el apoyo del 35-40% de la gente menor de 45 años, pero en lo que respecta a la gente mayor de 50 años, la situación es mala. Ahora bien, la situación es interesante porque históricamente la izquierda no ha tenido nunca un apoyo tan amplio entre la gente joven.

Pero lo realmente interesante es que, por primera vez, el voto que consiguió Syriza fue claramente un voto de clase. Las clases populares y las clases medias votaron por Syriza y el resto votó por el resto de partidos del sistema, entre ellos los socialdemócratas.

Entre los estudiantes se da otro fenómeno. El movimiento está despertando en este sector. Los estudiantes están sobrecogidos por la perspectiva del desempleo y a medida que llegan al final de sus carreras, la ansiedad por saber qué van a hacer aumenta. Al mismo tiempo, se encuentran al margen de cualquier movimiento.

La semana previa a las elecciones sufrimos un ataque muy violento en los medios. Incluso David Cameron se posicionó contra nosotros. Todos los líderes europeos declararon que Grecia se encontraría al borde de la destrucción si votaba a favor de Syriza.

Esa campaña aterrorizó a la gente y alimentó un sentimiento anticomunista en el movimiento. Esto puso sobre el tapete un tema importante: ¿cómo llegar a esas capas amplias de la población que se ven afectadas por esas campañas y desisten de votar por Syriza, aunque deberían estar con nosotros?

Tenéis entre manos una importante campaña en torno a las transnacionales que tratan de poner en pie una explotación de oro que amenaza con destruir una de la áreas turísticas más importantes de Grecia. Esto muestra el servilismo del gobierno griego y las continuas exigencias y políticas miopes del neoliberalismo. ¿Qué nos puedes decir sobre esto? 

Efectivamente, un consorcio liderado por una gran multinacional canadiense, pero en la que también participan capital griego (uno de los propietarios de la cadena de TV más importante, que también se dedica al negocio de la construcción), han elegido este momento de crisis y desempleo masivo para argumentar que quieren realizar grandes inversiones en minas de oro en Grecia que, además, generarán miles de puestos de trabajo

Quieren perforar una gran montaña en Halkidiki, donde sabemos que la concentración de oro es justo 0,1 gr por tonelada de roca. Esto significa que para obtener un gramo de oro hay que perforar 1.000 Tm. de roca y para obtener 1 kg hay que remover una montaña. Realmente, la amenaza de destrucción medioambiental es enorme.

Aquí, en Halkidiki, existe una industria turística muy desarrollada (desde mi punto de vista, demasiado), que garantiza trabajo a montón de gente y el paisaje es hermoso. La minería destruiría no sólo esta hermosa parte del planeta sino una buena fuente de beneficios, por lo que incluso desde un punto de vista capitalista este proyecto no tiene ningún sentido. Desde un punto de vista medioambiental hay que reconocer también que el bosque de sus laderas es un recurso forestal importante que nunca ha sido destruido por el fuego u otras actividades.

Los productos químicos, entre los que se encuentra el cianuro, que se utilizan para la extracción del oro son altamente peligros. Existen multitud de experiencia en todo el mundo (Estados Unidos, Rumania…) en los que la utilización de estos productos ha provocado destrucciones masivas. Pero, por encima de todo, están las enormes cantidades de polvo que se arrojan al aire. Y a pesar de que se afirme que se guardarán con cuidado los productos químicos tóxicos, esta es una zona de terremotos y nadie puede garantizar que la seguridad está garantizada.

Se dan todas las condiciones para crear un gran desastre y es por eso que se ha generado un gran movimiento contra este proyecto. Cuando lo iniciamos, muchos de los pueblos de la zona habían aceptado el argumento de que el proyecto podría favorecerles con la creación de empleo, pero ahora han comprendido las implicaciones que tiene el mismo y hemos logrado construir una importante resistencia. Pero, por supuesto, ahora quienes dirigen el proyecto están tratando de dividir a la gente. Contrataron a 150 jóvenes de los pueblos de alrededor y les dieron 200€ mensuales para trabajar como agentes de seguridad. Esta gente terminó con conflictos con sus propias familias.

Sólo hace tres días tuvimos un grave enfrentamiento. Hubo una gran concentración en las montañas, en los bosques, con multitud de antidisturbios enfrente. El lanzamiento de gases lacrimógenos por parte de la policía provocó un incendio en el bosque. La gente detuvo la manifestación y se dedicó a apagar el fuego.

La movilización es fuerte, pero el acuerdo ha sido firmado. Sin embargo, no es demasiado tarde para detener el proyecto. Aún no se ha realizado ninguna destrucción ambiental seria.

También es interesante verlo desde el punto de vista legal, porque hace dos meses el movimiento obtuvo un fallo de la Corte para detener la minería. Sólo que, justo tras conocerse, una visita a Grecia de la Troika (FMI, BCE y UE) terminó con una visita al Tribunal Supremo griego y acordaron que la sentencia sería anulada. La nueva sentencia dice que el nivel de desempleo en Grecia da prioridad a la creación de puestos de trabajo y que se modificaba la sentencia anterior para permitir que las inversiones continuaran. Ahora bien, resulta obvio que una vez que hayan obtenido los beneficios que quiere obtener, la compañía minera abandonará Grecia y dejará tras de sí un desierto y desastres medioambientales irreparables y cualquier reducción del desempleo a corto plazo quedará para el olvido.

Este es otro de los temas en los que necesitamos una acción común a nivel europeo: es claro que hay que extender la presión tanto como sea posible sobre el gobierno griego y la compañía minera para impedir que se dé el desastre.

Se están desarrollando iniciativas para poner en pie una alianza global contra la extracción minera porque es claro que tenemos el mismo problema allá por donde vayamos (América Latina, Asia, África…). En todas partes nos encontramos con la lógica del beneficio a costa de la gente y del medioambiente. Y en todas parte topamos con los mismos argumentos: en este contexto de crisis es muy importante crear puestos de trabajo, etc. Por eso, creo que desgraciadamente, ¡los capitalistas son mucho más internacionalistas y están mejor coordinados que nosotros!

Una cuestión que no hemos tratado es el ascenso de la extrema derecha en Grecia y cómo responde Syriza a este fenómeno.

La historia nos ha enseñado que un período de crisis económica y social constituye el caldo de cultivo para la extrema derecha y los fascistas. Es lo que estamos viendo ahora en Grecia. Incluso al inicio del movimiento Occupy pudimos observar rasgos peligrosos de nacionalismo (culpando a los malos alemanes, a Angela Merkel, etc.) Y creo que el haber estado allí en esos momentos, planteando cuestiones y confrontando esos puntos de vista y no dejando que el movimiento fuera capitalizado por la derecha, fue positivo.

Hemos hecho mucho para combatir la idea de que la crisis se trataba de un problema nacional y argumentar que se trata de un problema internacional y que las alianzas internacionales son vitales; pero, como lo han puesto de manifiesto las últimas elecciones, es claro que los fascistas ahora están fuertes con un 7% de los votos. Y son realmente fascistas. Los llamamos los perros del sistema.

También es importante reconocer que tienen cierta simpatía entre la gente joven y, como era de esperar, entre los sectores más desesperados de los jóvenes. Este es el aspecto más negativo de la situación.

Por supuesto, una característica de este período es que el ascenso de la extrema derecha se da como consecuencia de la destrucción del consenso anterior entre los dos grandes partidos, el de la derecha y la socialdemocracia.

Grecia cuenta con una historia de lucha contra los nazis y una memoria colectiva de lucha antifascista, pero también con una larga historia en la que los griegos emigraron a otros países europeos, a EE UU, a Australia y a otros países. Sobre todo, durante la generación de nuestros padres en la que muchos griegos emigraron a Alemania. Así si los fascistas emprenden una campaña contra la inmigración, respondemos señalando que los griegos también son inmigrantes en muchos países:¿es que quieren que sus amigos fascistas alemanes maten inmigrantes griegos de la misma forma que ellos atacan a los inmigrantes africanos o de otros países en Grecia?

Se está impulsando un amplio movimiento contra los fascistas, y Syriza, una vez más, forma parte del mismo. Todos los años tenemos un gran festival anti-racista: tres días de actividades con comida, teatro y música. Hay debates sobre racismo, sobre la implicación de las mujeres y muchos otros temas.

Consideramos que esto es muy importante para el fortalecimiento y la construcción del movimiento que nos hará falta en caso de llegar al gobierno.

La historia nos ha alertado en numerosas ocasiones; existen muchas coincidencias entre lo que le puede pasar a Syriza si llega al gobierno y lo que pasó en Chile en los años 70. Por eso debatimos y organizamos seminarios sobre diversos temas entre los que se encuentran la Comuna de Paris (1871), el golpe de Pinochet en Chile y las guerras civiles de Grecia y España.

Trabajamos para comprender mejor la historia y lo que pasó. No porque pensemos que la historia se vaya a repetir de la misma manera, sino porque tenemos que tener en cuenta todas las experiencias para comprender y evitar los problemas en la actualidad.

23/08/2012

http://www.europe-solidaire.org/spi...

Una salida realista de la crisis del euro: convertir la moneda única en un conjunto de Derechos Especiales de GiroSteve Keen · · · · · 

Sin Permiso,
11 de septiembre 2011

El euro es la moneda nacional de un país que no existe. Aunque existe un continente europeo, como existe Norteamérica, nunca ha habido un país llamada Estados Unidos de Europa, y probablemente nunca lo habrá.

El euro no es, así pues, una moneda como el dólar norteamericano, y sin embargo se le obliga –de mala manera— a fingirlo con el Tratado de Maastricht, por el que los países europeos abandonaron el derecho a producir sus propias monedas nacionales.

Con el volumen del euro controlado por una autoridad supranacional (el BCE) y con estados miembros punible por quebrantar las reglas del gasto público (un déficit máximo del 3% y un máximo de un 60% de déficit acumulado), el euro, lejos de funcionar como una moneda, funciona más bien como un conjunto de Derechos Especiales de Giro (DEG), según fueron concebidos por Keynes en su plan para Bretton Woods. En su programa de un sistema monetario internacional para despuñes de la II Guerra Mundial, Keynes propuso que se usara para el comercio internacional una moneda (el “Bancor”), reservando el uso de las monedas nacionales para el comercio interior. Las tasas de cambio entre las monedas nacionales y el Bancor estarían fijadas de modo tal, que los países con déficit comercial persistente se verían obligados a la austeridad y a la devaluación, mientras que los países persistentemente excedentarios tendrían gravámenes en Bancors y se les exigiría estimular sus economías para incrementar sus importaciones.

El plan de Keynes fue saboteado por la insistencia de los estadounidenses en gozar de un estatuto de “primos inter pares” luego de la II Guerra Mundial, lo que ha terminado llevando a la crisis en que se halla actualmente la economía mundial. El euro, con su timorata estructura híbrida de moneda que no lo es, y con sus reglas punitivas contra las naciones con déficit público y su falta de reglas que obliguen al estímulo público a las naciones con excedente, ha convertido esta crisis en una catástrofe. A Keynes le habría parecido pura locura la idea de un Bancor que fuera también moneda de uso en el comercio nacional, dado su sabio presagio de que “sobre todo, las finanzas deben ser nacionales”. Y sin embargo, esa locura es lo que busca ser el euro.

Algunos ven hoy una salida de la catástrofe en la creación de lo que no existe: los Estados Unidos de Europa. Pero si alguna vez ha habido la menor posibilidad de eso, esa posibilidad quedó más que dañada tras el estropicio hecho por Maastricht y la posterior insistencia franco-germana en imponer la austeridad a la periferia. Lo que, sin embargo, sigue siendo una posibilidad abierta –de la que se hace eco la propuesta “Nau” de Gerald Holtham— es caminar hacia la conversión del euro en una versión continental de los Derechos Especiales de Giro. 

El euro podría ser la moneda del comercio intereuropeo e internacional, mientras que los “sub-euros” creados por cada una de las naciones europeas podrían usarse en el comercio interior y –cosa muy importante— en los regímenes financieros nacionales. Los aspectos disciplinarios de Maastricht, centrados ahora en el déficit público de manera harto impropia, pues amplifican la recesión, se reorientarían, en cambio, hacia los déficits comerciales en el seno de Europa (complementados con presiones para minimizar, asimismo, los excedentes comerciales intraeuropeos). 

El euro-dracma, la euro-peseta, el euro-marco podrían introducirse con paridad uno-uno respecto del euro, y todos los activos y todos los pasivos financieros serían denominados en esas monedas nacionales, no en euros. Esas monedas nacionales comenzarían entonces a flotar libremente por un período de tiempo (digamos, un año), transcurrido el cual quedarían fijadas en proporción al euro.

La obvia devaluación que esto traería consigo para el euro-dracma y la euro-peseta reduciría su deuda exterior y forzaría a las naciones cuyos bancos prestaron más de la cuenta a cargar con las consecuencias. Se pondría fin a la fuga de depósitos a la que estamos asistiendo ahora mismo: un euro-dracma seguiría siendo un euro-dracma, ya estuviera depositado en un banco griego o en uno alemán.

La introducción de un sistema así proporcionaría una rápida solución a la actual crisis. No resultaría seguramente indoloro, pero es difícil imaginar que causara más dolor que el que actualmente experimentan Grecia y España y el que terminarán experimentando otros países cuando les llegue el contagio.

Por lo demás, el sistema introduciría lo que de otro modo resulta imposible en el euro: flexibilidad en las tasas de cambio. Economistas tan alejados ideológicamente entre sí como Wynne Godley y Milton Friedman observaron, mucho antes de que arrancara, que el euro estaba condenado al fracaso: a) porque presuponía que una economía de mercado podía alcanzar un equilibrio armonioso por sí mismo, sin intervención pública (lo que Godley correctamente describió como una engañosa fantasía neoclásica; y b) porque juntaba naciones harto diferentes, manifiestamente incapaces –como observó Friedman— de integrar una unión monetaria.

Dar un paso atrás en esa fantasía distópica de la moneda única y pasar a una mini-versión de lo que Bretton Woods habría podido ser, podría significar para Europa una vía factible de salida de su crisis y un paso en la dirección del sueño político de una Europa sin fracturas. 

Steven Keen es un economista matemático australiano de formación keynesiano-marxista que ha trabajado en los últimos años en modelar matemáticamente las premonitorias intuiciones de Hyman Minsky sobre la dinámica del capitalismo financiero actual.  En 2010 le fue concedido el Premio Rovere de teoría económica por la capacidad de sus modelos matemáticos dinámicos para predecir la crisis financiera de 2008.  

Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro