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Europa: El panorama de las extremas derechas


Bertold du Ryon

Viento Sur 22 de abril de 2014
  

 Numerosos países enviarán a Estrasburgo más diputados de extrema derecha que en la legislatura 2009-2014. Los efectos de la crisis económica y social que ha marcado el conjunto de este periodo, el aumento de la desconfianza respecto a las políticas y las instituciones de la Unión Europea o las decepciones engendradas por varios gobiernos “de izquierdas” pueden favorecer a esas formaciones.

Interesante decisión de los jueces alemanes...

 Por otra parte, la decisión reciente del Tribunal Constitucional federal de Alemania -que ha suprimido, el 26 de febrero de 2014, toda barrera mínima para la entrada al parlamento europeo- aumenta mucho las oportunidades de la extrema derecha alemana de tener en él diputados. Hasta ahora, era aplicada una barrera bajo la forma de un umbral mínimo del 5% de los votos a las elecciones nacionales en Alemania, pero bajada (desde 2011) al 3% para las elecciones europeas. Ahora bien, en este mes de febrero de 2014, los jueces constitucionales alemanes han decidido que esta nueva barrera era también contraria a la constitución alemana.

 La lógica de su decisión se basa en el hecho de que el Parlamento Europeo no tiene ningún poder frente al ejecutivo. Si la barrera del 5% se justifica en Alemania por la necesidad de formar mayorías y oposiciones estables frente al ejecutivo (en un contexto de escrutinio proporcional), la misma necesidad no existiría en el Parlamento Europeo... Al no tener peso éste, ¡no es grave que esté más “disperso”! Esa es, en cualquier caso, la interesante lógica de esta decisión de los jueces alemanes...

 Así, el país más poblado de la Unión podría enviar diputados que pertenecen no a una formación de derecha nacionalista o de extrema derecha, sino a varias a la vez. Desde el AfD (“Alternativa por Alemania”), partido soberanista y “euroescéptico” al que los sondeos auguran alrededor del 5%, hasta el NPD -una formación casi abiertamente neonazi que existe desde 1964, pero que ha sido marginal durante la mayor parte de su existencia-, existe toda una gama de formaciones políticas a la derecha de la derecha. Como bastará con alrededor del 1% de los votos expresados para conseguir un escaño en Estrasburgo, esto parece al alcance incluso del NPD, cuyas energías militantes están galvanizadas por esta perspectiva.

Una unidad no evidente

 Pero la fuerte probabilidad que la extrema derecha ve en el reforzamiento de su presencia en el Parlamento Europeo no significa que vaya a constituir en él un bloque unido y poderoso. El reciente pasado ha mostrado que han aparecido fácilmente divisiones entre diferentes formaciones de extrema derecha, a escala europea. Así, el primer grupo parlamentario común formado por tales partidos en Estrasburgo, de 1989 a 1994, estalló al cabo de algunos meses con el trasfondo de rivalidades entre los neofascistas italianos del MSI (“Movimiento Social Italiano”) y los “Republikaner” alemanes. Mientras los “REPs” alemanes -que tuvieron que abandonar el parlamento europeo en 1994 -insistían en el “carácter alemán” del “Tirol del Sur” (la provincia italiana del Alto Adigio, que pasó en 1918 de Austria a Italia), esto disgustaba mucho a los eurodiputados italianos del MIS.

 En 2007, repetición: bajo la presidencia de Bruno Gollnisch, una veintena de eurodiputados de extrema derecha provenientes de casi una decena de países (Francia, Italia, Bélgica, Austria, Rumanía y Bulgaria...) logran formar un grupo. El número mínimo de eurodiputados exigido para la formación de un grupo era alcanzado como consecuencia de la entrada de Rumanía y de Bulgaria en la Unión. Entonces, esos dos países contaban con formaciones de extrema derecha fuertes: el “Partido de la Gran Rumanía” (PRM) y el partido búlgaro Ataka, aunque su peso se haya relativizado después.

 Sin embargo, durante el mismo año, el grupo se descomponía de nuevo: estalló en noviembre de 2007, como consecuencia de una ola de pogromos en Italia dirigida contra Roms con un trasfondo de rumores que atribuían crímenes (violaciones) a ese grupo de población. En pleno auge, la eurodiputada italiana Alessandra Mussolini -si, la “nieta de ...”- gritó un poco demasiado fuerte que había que echar a todos los rumanos de Italia, incluyendo el embajador de ese país. Los eurodiputados rumanos del PRM protestaron vivamente, insistiendo en que en su opinión, no había que “confundir” Roms y rumanos... El grupo estalló y, como consecuencia, las fuerzas de extrema derecha no lograron ya alcanzar el número mínimo de diputados exigido (subido a 25 tras las elecciones de 2009).

En 2013, un reagrupamiento parcial

 Hoy, varias fuerzas de extrema derecha se presentan juntas a las próximas elecciones europeas. El 15 de noviembre de 2013, seis de ellas han concluido en Viena un pacto electoral. Ha sido el FPÖ de Heinz-Christian Strache (“Partido de la Libertad de Austria”), fundado en 1956 puesto que la vigilancia de los Aliados contra una resurgencia de un partido heredero del nazismo fue levantada en 1955, como consecuencia del Tratado de Neutralidad) quien les ha acogido en la capital austriaca. Los otros participantes eran el Frente Nacional francés -representado en ese acto por su diputada Marion Maréchal-Le Pen-, el Vlaams Belang (“Interés flamenco”) de Bélgica, la Liga Norte (italiana), los “Demócratas suecos/SD” así como un partido nacionalista eslovaco, el SNS.

 Otro partido no estaba presente en Viena, pero Marine Le Pen se había reunido con su jefe dos días antes, el 13 de noviembre en La Haya. Se trata del “Partido por la Libertad” (PVV) neerlandés, cuyo fundador y jefe Geert Wilders había dado con ese motivo una conferencia de prensa común con la presidenta del Frente Nacional. Al mismo momento, también se habían comprometido mutuamente a trabajar de forma conjunta antes de las próximas elecciones europeas y luego, tras el escrutinio, en el futuro parlamento. Sin embargo, al menos un partido que mantiene una relación estable con Geert Wilders, y que fue llamado por este último a unirse también a la alianza, ha declinado públicamente la oferta. El 14 de noviembre de 2013, el portavoz del “Partido del Pueblo Danés” (DFP), Soren Sondergaard, declaró que estaba fuera de cuestión aliarse con el Frente Nacional (FN) francés: Jean-Marie Le Pen tenía, en su opinión, demasiado poder en el seno de ese partido, cuya historia estaba (siempre según Sondergaard) demasiado fuertemente marcada por la huella del antisemitismo. Este último no forma casi parte de la herencia del PVV neerlandés ni del DFP en Dinamarca, formaciones ante todo opuestas a la inmigración musulmana.

 En cambio, el FN francés ha excluido, el 15 de febrero de 2014, cooperar con ciertas formaciones en Europa. Forman parte de su lista: el Jobbik húngaro (demasiado antisemita y demasiado benevolente de los nacionalismos asiáticos, entre ellos el nacionalismo turco), Amanecer Dorado en Grecia (demasiado abiertamente neonazi) y el partido búlgaro Ataka (demasiado violento en su discurso).

 Fuera incluso de las luchas ligadas a rivalidades nacionalistas, el paisaje de la extrema derecha en Europa no presenta un rostro uniforme. Está, en efecto, atravesado por una serie de divisiones.

Estado-nación, regiones, Europa

 Varios partidos de extrema derecha son adeptos a un centralismo fuerte a escala del estado nación. Es el caso en Francia del FN (al que se oponen sobre ese punto los “identitarios”, partidarios de las “identidades enraizadas regionales” completadas por las “identidades nacional y europea”). El FN presenta así a las regiones como “parásitos” que intentan debilitar el estado-nación; actuando -en una especie de movimiento de pinza- de concierto con la Unión Europea, representarían una amenaza para la soberanía de la nación.

 Pero este punto de vista está lejos de ser compartido por el conjunto de las fuerzas de extrema derecha. Algunas de ellas son partidarias, al contrario, de una regionalización, avanzada, incluso de la independencia de una región particular, opuesta al resto del país. En particular la Liga Norte en Italia. Ese partido racista y regionalista, fundado en 1989, ha oscilado a lo largo de los años entre independentismo y federalismo a escala de Italia. Se ha opuesto sobre la cuestión de la unidad nacional a los herederos del MSI (el antiguo Movimiento Social Italiano, neofascista), si bien las dos fuerzas han pertenecido juntas a varios gobiernos, desde la formación del primer gabinete de Silvio Berlusconi, en abril de 1994. En sus primeros años, la Liga Norte defendía incluso que al sur de Roma “comenzaba África”. En el fondo, considera que la gente del sur de Italia, “perezosa y gangrenada por la mafia”, no hace más que tragarse el dinero ganado en el norte industrializado. Hoy ha moderado un poco el tono respecto a las otras partes de Italia, a la vez que ha endurecido el que emplea contra la inmigración.

 Este es el caso aún más claramente del Vlaams Belang en Bélgica, heredero desde 2004 del Vlaams Blok (Bloque Flamenco), formalmente disuelto tras la desaparición de su financiación pública a causa de un racismo demasiado pronunciado. Tanto bajo su antiguo como con su nuevo nombre, plantea el eslogan de “Belgia barst” (¡que se hunda Bélgica!). Heredero del nacionalismo flamenco, en particular de sus corrientes colaboradoras con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, milita por la independencia de una Flandes que abandonaría el reino belga para eventualmente asociarse a los vecinos Países Bajos.

 La particularidad del caso flamenco reside en que esta parte norte de Bélgica ha estado, históricamente, oprimida lingüísticamente y marginada económicamente (la gran burguesía era francófona desde el siglo XIX), antes de que la situación se invirtiera a partir de los años 1960. Hoy, Flandes es la parte de lejos más rica de Bélgica, con el trasfondo de la crisis de la antigua industria pesada concentrada en Valonia. El nacionalismo flamenco guarda un lado revanchista, en recuerdo de la antigua posición subalterna de Flandes en el interior del reino de Bélgica, y sus posiciones se combinan hoy al mismo tiempo con posiciones neoliberales (en particular cuando se trata de romper el sistema de seguridad social belga, rompiendo todo reparto equitativo financiero y toda solidaridad entre regiones). Sin embargo, el Vlaams Belang está perdiendo velocidad desde 2009, en la medida en que un partido nacionalista-flamenco de derecha dura, pero sin raíces fascistas, al contrario que el VB, se ha puesto a pescar en sus caladeros. Éste, la “Nueva Alianza Flamenca” (N-VA), se ha convertido hoy en el partido dominante en Flandes, dirigido por Bart de Weber, que se ha convertido en alcalde de Amberes.

Las alianzas con la derecha “tradicional”

 El posicionamiento respecto a una eventual participación gubernamental o (en cualquier caso) a una mayoría parlamentaria es otro factor de división. Hoy la mayoría de los partidos “a la derecha de la derecha” dotados en Europa del Oeste de una cierta superficie electoral han participado en mayorías parlamentarias. El DFP de Dinamarca ha apoyado un gobierno conservador-liberal de octubre de 2001 a septiembre de 2011, el PVV de los Países Bajos lo ha hecho de junio de 2010 a abril de 2012.

 Otros incluso han entrado en gabinetes gubernamentales. Así, diferentes fuerzas de la extrema derecha italiana -Liga Norte, MSI y luego una parte de sus herederos- han participado en tres gobiernos dirigidos por Silvio Berlusconi, en 1994, de 2001 a 2006, luego entre 2008 y 2013. El FPÖ austríaco también colocó ministros en un gobierno común con el partido conservador y cristianosocial ÖVP (“Partido del Pueblo Austríaco”) entre 2000 y 2005/2006.

 La particularidad del caso austríaco reside en que el FPÖ había obtenido en octubre de 1999 un número de votos (alrededor del 27%) ligeramente superior al del ÖVP, detrás de la socialdemocracia. Pero posteriormente cayó rápidamente: 10% en las elecciones anticipadas (tras una crisis gubernamental) de noviembre de 2002, 6% en las elecciones europeas de junio de 2004. No fue más que tras haber vuelto a la oposición y como consecuencia de su escisión (temporal) en 2005 cuando encontró resultados más importantes. Por otra parte, al margen de la Unión Europea, el “Partido del progreso” (FrP) de Noruega, anti-impuestos y anti-inmigración, participa con siete ministros en el gobierno desde octubre de 2013.

 En cambio, el FN francés se ha negado siempre a ser socio minoritario de una alianza con la derecha -que por una serie de razones tampoco es favorable a ello. Igualmente partidos de fuerte retórica “antisistema”, como el NPD alemán, no pueden de forma alguna esperar ser integrados en una alianza a corto o medio plazo.

El posicionamiento económico y social

 Una tercera línea de diferenciación es la cuestión del posicionamiento económico y social, que se añade parcialmente a la de la posibilidad de una alianza con la derecha clásica.

 Varios partidos de extrema derecha adoptan ante todo un discurso de defensa de la (sobre todo pequeña) propiedad, de rechazo a los impuestos y al reparto; incluso si a este aspecto se le añaden componentes étnicas, prometiendo a los pobres “nacionales” ser siempre mejor tratados que los “pobres extranjeros”. Un discurso así sigue siendo en gran medida compatible con el de la derecha conservadora o liberal, no impidiendo pues de forma alguna una alianza.

 Pero otras formaciones apuestan por una recuperación de la cólera social y del descontento popular, intentando (si es preciso reforzando un discurso basado en el “complot contra las naciones y los trabajadores”, y/o recurriendo a un antisemitismo con connotaciones económicas) presentarse como una fuerza de revancha social. Se trata para ellas de aparecer como una alternativa “radical” incluso a las fuerzas conservadoras y reaccionarias burguesas.

 El primer posicionamiento es típicamente el de los partidos anti-inmigración y anti-impuestos de la Europa del norte, por ejemplo el “Partido del Progreso” en Noruega, que no se presentan de forma alguna como anticapitalistas ni siquiera antiliberales. El segundo ha sido adoptado en totalidad o en parte, como consecuencia de un giro “nacional-social” que les aleja de un posicionamiento inicial más bien ultraliberal, por formaciones tales como el FN francés o el FPÖ austriaco. Pero esto hace más difícil y más contradictoria una eventual alianza con fuerzas de la derecha “clásica”.

 4/2014

 Revue L’Anticapitaliste n°53: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article31663

 Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



Francia: Radiografía de los grupos de extrema derecha Jean Paul Gautier



Viento Sur,15 de julio de 2013
  

Estos últimos meses, los grupúsculos fascistas están en efervescencia. La brecha abierta por el discurso nacional primando la seguridad que fue desarrollado durante las dos campañas electorales de Nicolas Sarkozy, la política de desdemonización llevada a cabo por Marine Le Pen y la operación de limpieza realizada en el seno del Frente Nacional para no poner en peligro esta estrategia, así como la llegada de la izquierda al poder han producido un recrudecimiento de la actividad de grupúsculos radicales a la derecha de un Frente Nacional tachado de traidor.

Las manifestaciones contra “el matrimonio para todos” han permitido a esos grupos cabalgar estas movilizaciones, aparecer, a menudo gracias a los medios, de forma visible y practicar su deporte favorito: la violencia, tanto más en la medida en que la UMP, con algunas de sus tomas de posición, echaba leña al fuego, esperando con ello obtener futuras ganancias electorales.

Esos grupos han llevado a cabo acciones espectaculares para ocupar el primer plano de la escena mediática, esperando rentabilizarlas. La carta de la respetabilidad jugada por Marine Le Pen les ha abierto un espacio en el que se han precipitado. Se han entregado a una puja verbal y han multiplicado su activismo. El objetivo es ocupar y mantenerse en la calle como su antecesor Occident en los años 1960. La agresión y la muerte de Clément Méric se inscriben por tanto en un contexto particular.

Ciudades como Lyon, Toulouse, Burdeos son también, desde hace años, teatro de estas agresiones. La competencia es ruda entre estos grupúsculos. Lo que está en juego es convencer al mayor número de militantes de la competencia (hablar de ultraviolencia es un pleonasmo, pues por esencia son ultraviolentos). “Prohibida su presencia” en el desfile frentista del 1 de mayo, cada uno organizó su propio cortejo, por su cuenta, durante la manifestación en honor de Juana de Arco (como el pasado 12 de mayo).

En esta nebulosa se destacan cuatro protagonistas principales: Renouveau français, Bloc Identitaire y Génération identitaire, Oeuvre française y Jeunesses nationalistes y finalmente Jeunesses nationalistes révolutionnaires y Troisième Voie.

Renouveau français, “movimiento por el renacimiento nacional” fue creado en 2005 y sucedió a Garde Franque, que se había hecho famoso por un ataque contra la gente sin papeles (inmigrantes sin regularizar) que ocupaban la basílica de Saint Denis. Es un movimiento contrarrevolucionario, tradicionalista católico dirigido por Thibaut de Chassey. Defiende la instauración de un estado nacionalista social cristiano, basado en “el orden social tradicional y la civilización clásica”. Publica una revista nacional e identitaria, L´Heritage: “nuestra identidad nacional es en primer lugar nuestra sangre. El mestizaje generalizado destruye la diversidad”. Durante las manifestaciones contra el Matrimonio para todos, Renovación Francesa se manifestaba junto a los católicos integristas de Civitas.

Bloc Identitaire, y su estructura juvenil, Génération identitaire nació en abril de 2003 y surgió de Unidad Radical, disuelta tras la tentativa de asesinato de Jacques Chirac por Maxime Brunerie. Está dirigido por Fabrice Robert y Philippe Vardon. Controla una agencia de prensa en internet: Novopress. Sus miembros pueden aparecer bajo diversos apelativos como Proyecto Apache. Realizan campañas antiinmigrantes e islamofobas, a veces en compañía de Respuesta Laica. Participaron en los “aperitivos con salchichón”. Califican el matrimonio para todos de “revolución antropológica”. Se especializan en operaciones contundentes: intervención en los grandes almacenes de Printemps en París para denunciar la compra de la empresa por Qatar, ocupación de la sede nacional del PS y ocupación de las obras de la mezquita de Poitiers. Esta última acción llevó a la detención de cuatro militantes y la creación de un comité de apoyo en el que figuran Robert Ménard, Jean-Yves le Gallou y Pierre Sautarelle de la página web F de Souche. El Bloc Identitaire no ha roto los contactos con el Frente Nacional y se plantea estar presente en algunas de sus listas en las próximas elecciones municipales en la región de Niza con Philippe Vardon de Nissa Rebella (estructura en Niza de los Identitarios).

Tercero en discordia: Oeuvre française y Jeunesses nationalistes, forofas de la cruz céltica. Con un reparto de papeles: Yvan Benedetti, que sucedió a Pierre Sidos a la cabeza de la organización adulta, y Alexandre Gabriac para las juventudes. Ambos fueron excluidos del Frente Nacional por doble militancia y por haber apoyado activamente a Bruno Gollnisch en el último congreso del FN. Siguen manteniendo sus puestos en el Consejo Regional de Rhône-Alpes. Ambos grupos son nacionalistas, antisemitas y se reclaman de Pétain. Bénedetti llama, en referencia a Pétain, a “una segunda revolución nacional, pues está en juego nuestra nación y nuestra civilización”. Gabriac y Benedetti son adeptos a los “ACP” (Acciones contundentes). “Actuamos en plan Blitzkrieg”, haciendo suya la declaración de José Antonio Primo de Rivera, “La revolución es la obra de una minoría resuelta, inaccesible al desaliento”. Gabriac puede aparecer como el “facha providencial” comparado a la “moderada” Marine Le Pen. Es muy mediatizado puesto que un equipo de TV le ha seguido a Italia a la tumba del Duce y a Grecia, donde tiene contactos con Amanecer Dorado. Se declara “ni más ni menos antisemita que San Luis” (el buen rey que no solo hacía justicia bajo su roble: firmaba también edictos que obligaban a los judíos a llevar un signo distintivo, prohibiéndoles los matrimonios mixtos y expulsándoles). En cuanto al saludo nazi, “es un saludo olímpico”. Gabriac quiere “destruir uno por uno los vicios que envenenan nuestra raza” (derechos humanos y democracia). En el Consejo Regional Rhône-Alpes, se expresó en estos términos: “Intentáis derrotarnos pues sabéis que si no lo hacéis rápidamente, nos cargaremos este sistema corrupto”. Las juventudes nacionalistas fueron creadas en octubre de 2011.

Considerando que el FN “expulsa a los verdaderos nacionalistas”, Gabriac pretende reagrupar en su nueva organización a “numerosos jóvenes huérfanos de una estructura de juventud combatiente”. Para él, el FN se ha convertido en “una guarida para todos los aventureros y corruptos antes denunciados por Jean Marie Le Pen”. Quiere “ocupar Francia y recuperar el país”. La divisa del movimiento está marcada por el mussolinismo: “Combatir, Vencer, Un deber”, por “la acción sin concesiones”.

En cuanto a Benedetti, proclama que “los franceses deben ser y seguir siendo dueños en su casa y no extranjeros en su propio suelo... Un francés natural solo puede provenir de una cepa europea, de una tradición espiritual y de una cultura intelectual común”. Los dos compadres convocaron el 29 de septiembre de 2012 a una “revuelta de los franceses de pura cepa”.

Gabriac considera que la muerte de Clément Méric hay que colocarla en la categoría de un “desgraciado suceso”. Y dando prueba de un colosal humor, hunde más el clavo: “un TGV acaba de aplastar a un viajero que atravesaba las vías, hay que disolver la SNCF (ferrocarriles franceses)”. En colaboración con los neonazis griegos del Amanecer Dorado, hay organizado un apoyo financiero a favor de Estaban Morillo, el asesino de Clément Méric.

En el punto de mira del gobierno, Jeunesses nationalistes corre el riesgo de ser disuelta. Esto no parece preocupar demasiado a Gabriac. Si la organización es prohibida, “nos reorganizaremos de otra forma (...) el nacionalismo continúa. Aunque cortes las ramas del árbol, no impedirás subir a la savia”.

Últimos grupúsculos notorios de la movida fascista: las Jeunesses nationalistes révolutionnaires y de Serge Ayoub. Menudo tipo el tal Serge Ayoub. En 1985, aparece con sus tropas bajo una pancarta en la que estaba escrito “Amigos de Klaus Barbie”. En 1987, sucediendo al movimiento neonazi “Klan”, lanza la primera versión de las JNR e inicia un acercamiento a Troisième Voie de J-G Malliarakis, entente de corta duración (difícil hacer vivir juntos a un teórico y los Kronenbourg boys). Ayoub (Batskin) entabla conversaciones con el Kop de Boulogne y publica un fanzine “Por el precio de una cerveza” En 1992-94, las JNR aseguran con el GUD de F. Chatillon una parte del servicio de orden en el mitin del FN en Zénith de París. Sirven de tropa de apoyo del FN en las grandes ocasiones. Batskin es muy mediático y cortejado por las teles (Ciel mon mardi, Droit de savoir, 52 sur la Une…).

Los años 90 marcan el punto fuerte de las agresiones y de los asesinatos cometidos por su cuenta: 1995, al margen de la manifestación del 1 de mayo, B. Bouarram es arrojado al Sena y se ahoga; Régis Kerhuel llamado Madskin, brazo derecho de Ayoub entonces y Joël Giraud son detenidos por el asesinato de un joven mauriciano en Havre... La lista es larga. Tras la muerte de S. Deyzieux (militante de extrema derecha) en una manifestación prohibida, Ayoub participa en el Comité de apoyo que reagrupa al FNJ, GUD, JNR (Comité del 9 de mayo o C9M) y en la manifestación con miembros del FN (Le Gallou, Le Hideux...).

Tras un eclipse, a mediados de los años 2000 vuelven. Funda con A. Soral un “espacio de convivencia”: el local en el distrito 15 de París, lugar de convergencia y de debates para el conjunto de los grupúsculos. Relanza las JNR y Troisième Voie. El papel de las JNR es “hacer de su cuerpo una muralla contra los ataques”. Es en los hechos su guarda pretoriana, que no obedece más que al jefe Ayoub (una referencia para todos los fachas), asegura la protección de ciertas reuniones organizadas por la revista de R. Hélie, Synthèse nationale, y asegura el servicio de orden de la manifestación Juana de Arco como el pasado 12 de mayo. Ayoub intenta implantarse en el medio obrero lanzando un Frente Sindical Patriótico y desarrolla un discurso anticapitalista, anti izquierda, anti patronos y antimundialista. Apunta a los jóvenes de las clases más desfavorecidas. Su ideología se inspira a la vez en los hermanos Strasser (fundadores del NSDAP alemán) y los fascios de Mussolini. Ayoub ha recuperado el eslogan de Mussolini: “Creer, Obedecer, Combatir” así como los gestos del Duce. Contrariamente a sus competidores directos (JN, OF, BI, RF), JNR y TV han tenido una participación muy discreta en las Manifestaciones para todos.

Colocados bajo los focos tras el crimen perpetrado por Esteban Morillo, esas dos organizaciones son objeto de un procedimiento de disolución. Adelantándose a la decisión del gobierno, Ayoub ha anunciado la autodisolución de sus dos movimientos.

Es posible plantearse la cuestión de la eficacia de una medida así. En 1936 el gobierno Blum disolvía las ligas de extrema derecha que se reconstituyeron rápidamente tomando ejemplo de las Cruces de Fuego convertidas en el Partido Social Francés. Más cercano a nosotros, Unidad Radical se ha convertido en el Bloc Identitaire. Disolver un grupo significa a la vez un efecto de anuncio en dirección a la opinión pública y quiere traducir la voluntad del gobierno. Pero este tipo de medida no disuelve ni las ideas, ni los individuos que pueden reorganizarse bajo otras estructuras de acogida.

Estos diferentes grupúsculos están marcados por un recurso sistemático a la violencia y animados por un odio visceral al Otro. Las rivalidades entre ellos son fuertes, traduciendo una guerra de jefes por el liderazgo, un fenómeno recurrente en la extrema derecha. Aún si los efectivos son escasos, representan una amenaza constante contra la democracia.

Junio 2013

http://www.tantquillefaudra.org/actu/article/le-fond-de-l-air-est-brun

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Jean Paul Gautier es especialista en la extrema derecha y las derechas extremas. En particular, es el autor de “La Restauration Nationale. Un mouvement royaliste sous la 5ème République”, prefaciado por Nonna Mayer (2002 Syllepse), de “Les extrêmes-droites en France. De la traversée du désert à l’ascension du Front national (1945-2008)" (2009 Sylllepse) et de "La galaxie Dieudonné. Pour en finir avec les impostures" (2011 Syllepse).