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“Malí ha de ser devuelto a los malienses”El naufragio y la ofensa
Aminata Traoré


Le Gri-Gri International
Traducido del francés por Juan Montero Gómez.

“Toda sociedad imperialista ve en el Otro la negación del ideal que ella se esfuerza en alcanzar. Busca domesticarlo atrayéndolo hacia el terreno de aplicación de su ideal y situándolo ahí en el nivel más bajo.” Wolfgang Sachs

¿En qué nos hemos convertido en Malí? 

 « ¿A quién vamos a devolver las llaves?» Es la pregunta planteada por Pierre Lellouche, diputado del UMP y Presidente del grupo Sahel de la Comisión para Asuntos Extranjeros de la Asamblea Nacional francesa a propósito de Malí. Sucedió el 22 de abril de 2013, durante el debate parlamentario que ha precedido a la votación para la prolongación de la operación Serval. Como para responderle, Hervé Morin, antiguo ministro (UMP) de Defensa dijo «Pero si no hay nadie a quién pasar el relevo ». Como una carta en el correo, la prolongación solicitada ha sido adoptada por unanimidad. Se trataba de la organización de la elección presidencial en julio de 2013. La Francia oficial es no solamente unánime sino intransigente. 

 Seré «intratable» ha advertido el Presidente François Hollande. Esta palabra está aquí en todas las cabezas y nos ha herido. El ministro de Defensa Jean Yves Le Drian estima al respecto que «es necesario decir las cosas crudamente» (RFI Radio France International). 

 Los Malienses que han acogido al Presidente François Hollande como libertador se imaginaban que la Operación Serval liberaría rápidamente a su país de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y de sus socios de Ansar Dine y del MUJAO y que la vida volvería a ser como antes. La intervención militar ha reducido de forma incontestable la capacidad de daño de los yihadistas matando a algunos centenares y destruyendo enormes stocks de armas y de carburante. Pero las ciudades de Gao y Tombuctú son liberadas sin serlo del todo ya que grupos que el discurso oficial califica de «residuales» operan en esas localidades y cometen atentados. Hecho aún más preocupante, Kidal está en manos del Movimiento Nacional de liberación del Azawad (MNLA) que ha prohibido el acceso del ejército maliense. 

 Por miedo a enredarse, Francia revisa sus efectivos a la baja sin por otra parte retirarse. Su cooperación con la Comunidad Económica de Estados del África del Oeste (CEDEAO) en la movilización de tropas africanas de la Misión Internacional de Apoyo a Malí (MISMA en sus siglas francesas) está lejos de ser satisfactoria. La Misión multidimensional integrada de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) entrará en acción en julio. 

 Francia no se enredará. Pero ¿en qué aventura ha embarcado a nuestro país cuando no se encontraba preparado? ¿Qué Malí dejaremos a las futuras generaciones? ¿Aquél en el que la partida del último soldado francés ha sido uno de los momentos clave de su descolonización y que hoy pierde lo que le queda de soberanía? 

 Confiado en su papel de libertador, el Presidente Hollande nos ha prometido durante su paso por Bamako una nueva independencia, «« no contra el colonialismo, sino contra el terrorismo ». Como si fuese competencia de Francia salvarnos de un peligro del que ella misma no es ajena si nos remontamos a su intervención en Libia. 

 ¿El Hombre maliense ha entrado suficientemente en la historia? ¿Es protagonista de su propio devenir de forma que goce de su derecho a decir “no” a las elecciones y a las decisiones que comprometen su destino? 

 La militarización como respuesta al fracaso del modelo neoliberal en mi país es la elección que yo rechazo. Prohibida mi estancia en los países del espacio Schengen, miro con admiración y respeto la movilización y la determinación de los pueblos de Europa para luchar contra el mismo sistema que con toda tranquilidad nos arrasa aquí en África. 

El hundimiento del capitalismo Maliense “ganador” 

 Malí no sufre de una crisis humanitaria y de seguridad en el norte derivada de la rebelión tanto del Islam radical como de una crisis política e institucional en el sur debida al golpe de Estado del 22 de marzo de 2012. Esta aproximación reductora es el primer obstáculo para la paz y la reconstrucción nacional. Hemos asistido por encima de todo al hundimiento de un capitalismo maliense pretendidamente ganador a un coste social y humano elevadísimo. 

 Ajuste estructural, paro endémico, pobreza y pobreza extrema, es nuestro bagaje desde los años 80. Francia y otros países europeos llevan una treintena de años de retraso sobre Malí y sus hermanos de infortunio en África, sometidos desde hace más de tres décadas al tratamiento de caballo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial. 

 Según la CNUCED (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, informe 2001), África es el continente en el que la puesta en práctica de los PAS (Planes de Ajuste Estructural en sus siglas francesas) ha sido más extensa, potente y destructiva a lo largo de las décadas 80 y 90 en las que las instituciones financieras internacionales sólo se han preocupado de la corrección de los desequilibrios macroeconómicos y de las distorsiones del mercado, exigiendo de los Estados los documentos de la estrategia para la reducción de la pobreza (DSRP). 

 El credo de Margaret Thatcher « There Is No Alternative » (TINA) va de maravilla bajo nuestros cielos. Supone decir en el plano económico «liberalizad vuestras economías a cualquier precio», en el plano político «Democratizad según nuestras normas y nuestros criterios» y, en el caso de Malí, «votad en julio». A esta agenda, ya de por sí peligrosa, se añade, actualmente, la dimensión militar «asegurad vuestro país según nuestros métodos y de acuerdo a nuestros intereses». 

 Sacrificado sobre el altar del comercio llamado libre y competitivo, pero perfectamente desleal como ilustran las empresas algodonera y aurífera, y sobre el de la democracia formal, Malí va en camino de serlo también en el marco de la lucha contra el terrorismo. 

 La rebelión del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), el golpe de Estado y el reclutamiento de jóvenes parados y hambrientos tanto en el norte como en el sur del país por AQMI, Ansar Dine y MUJAO, se inscriben en un entorno nacional explosivo caracterizado a fines de 2011 y comienzos de 2012 por marchas de protesta contra el encarecimiento de la vida, el paro, la precariedad, el referéndum constitucional, la cuestión territorial, la corrupción y la impunidad. 

 Aparte la minoría de los nuevos ri cos, es el pueblo maliense el gran perdedor de la apertura forzada de la economía nacional. Entretenido por el discurso mentiroso y soporífero sobre la ejemplaridad de nuestra democracia y de nuestros logros económicos que eran según parece los mejores de la UEMOA (Unión Económica y Monetaria de África Occidental). Las voces discordantes son excluidas. 

Negación de la democracia 

 Democrática en el interior de sus fronteras, si consideramos, por poner un ejemplo, el contenido y la vivacidad del debate en el hemiciclo y en la calle sobre el matrimonio para todos, Francia se muestra intratable en sus relaciones con Malí. No ver el menor mal en su vuelta violenta. No saber nada de sus propósitos o simular no saberlo. Cantar y bailar a su gloria si se quiere estar entre sus agraciados, existir políticamente y circular libremente por Europa. Oponerse supondría no estar con ella, luego contra ella. Uno creería estar en el día después de los atentados del World Trade Center en los Estados Unidos de América en 2001, en el momento en el que el Presidente americano Georges W. Bush declaraba: «O se está con nosotros, o se está con los terroristas ». En mi caso son las ideas de izquierda sobre los estragos de la globalización neoliberal en África las que se han vuelto subversivas. Ellas me han servido sin embargo para ser invitada del Partido Socialista a su universidad la Rochelle en 2010. 

 Para embarullar el sentido de mi discurso y de mi lucha he sido calificada en primer lugar de pro-golpista y de anti CEDEAO, antes de la etapa actual de mi confinamiento. Soy deudora de Karamoko Bamba del movimiento N’KO por este pensamiento según el cual « aquel que tiene el fusil no se sirve de él para tomar el poder. Y aquel que detenta el poder lo ejerce en interés del pueblo y bajo su control ». 

 ¿Por qué tengo que hacer cargar con la entera responsabilidad del hundimiento del Estado a los abandonados de un ejército podrido, como las otras instituciones de la República, por la corrupción, el nepotismo y la impunidad? 

 No se puede reprocha r a los militares no saber defender un país en el que las elites políticas y económicas no sólo aceptan abrir el mercado en las peores condiciones sino que aprovechan para enriquecerse. El naufragio es de entrada el suyo por haber reivindicado un modelo económico que rima con la desconexión y el desmoronamiento del Estado, la ruina de los campesinos, el empobrecimiento de las tropas y el paro endémico. Si no tenían los medios de aprehender los estragos del sistema en los años 80, nuestros dirigentes políticos no pueden ignorar por más tiempo, visto el impasse al que el sistema ha conducido a Grecia, España, Portugal, Chipre y… Francia, sus planes. 

Del ostracismo a la criminalización 

 Fue el 12 de abril, en el momento de irme a Berlín por invitación de la izquierda alemana (Die Linke) y a París por la del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) cuando he sabido que me había convertido en persona non grata en Europa a petición de Francia. Lo mismo le ha sucedido a Omar Mariko, Secretario general del partido SADI (Solidaridad Africana por la Democracia y la Independencia ). La embajada alemana me ha concedido una visa que me ha permitido ir a Berlín pasando por Estambul (Turquía) en lugar de por Amsterdam (Holanda) como estaba inicialmente previsto. En cuanto a la etapa de París, fue pura y simplemente anulada. 

 Conocí mi estatuto de persona non grata por el mensaje siguiente que me fue enviado por la Fundación Rosa Luxemburgo: 

 «La embajada de Alemania en Bamako nos ha informado esta mañana que la condición indispensable para su visa para Alemania es que no viaje vía ningún país del espacio Schengen. Es por lo que hemos comprado un nuevo billete (de vuelo vía Estambul/Turquía) que le adjuntamos. Estoy desolado ya que por ese motivo no tendrá usted la oportunidad de pasar tres días en París. La embajada de Alemania nos ha informado que Francia ha impedido que le demos una visa para todos los países del espacio Schengen. Iremos a recogerla al aeropuerto de Berlín el lunes.» 

 La Asociación «África Porvenir» coorganizadora de una de las conferencias en Berlín ha protestado y sus principales socios han reaccionado de igual forma. Agradezco a todos aquellos que me han dado testimonio de su solidaridad y recuerdo aquí el sentido de mi lucha, para aquellos que consideran que Francia tiene el derecho de poner límites a mi libertad de circulación en razón de mi desacuerdo con París cuando no practica más que la política de sus intereses. 

 Quién puede reprocharme lo que los autores del dossier de información del Senado francés dicen tan claramente en estos términos: « Francia no puede desinteresarse de África que es, desde hace décadas, su fondo estratégico, que estará mañana más poblada que la India y que China (en 2050, África tendrá mil millones ochocientos mil habitantes frente a los doscientos cincuenta millones que tenía en 1950), que encierra la mayoría de los recursos naturales, desde ya escasos, y que conoce un despegue económico, cierto, desigual, pero sin precedentes, que no es impulsado solamente por la subida del precio de las materias primas, sino también por la emergencia de una auténtica clase media »2. 

 Si la constatación sobre los desafíos demográficos y económicos es fundada, el «despegue económico» al que este texto hace alusión es incierto, fuente de conflictos por insolidario, no aprovechando de entrada sino a las empresas extranjeras y a un parte de la elite política y económica. 

 Los objetivos de la intervención militar en curso son: económicos (el uranio, es decir la nuclear y la independencia energética); de seguridad (las amenazas de atentados terroristas contra los intereses de las multinacionales, particularmente AREVA, la toma de rehenes, la gran delincuencia, especialmente el narcotráfico y la venta de armas); geopolíticos (en particular la competencia china) y migratorios. 

 ¿Qué paz, que reconciliación y qué reconstrucción podemos esperar cuando estos objetivos son cuidadosamente ocultados al pueblo? 


La manipulación de las mujeres 

 La prohibición del espacio Schengen no me concierne en tanto que mujer pero dem uestra que aquellas que rechazan ser manipuladas en defensa de los intereses dominantes pueden ser combatidas. Hace ya tiempo he tenido esa dolorosa experiencia a nivel nacional, pero no esperaba ser marginada por parte del país de los derechos del hombre, justamente en el momento en el que mi país está en guerra. De esta forma viola la resolución 1325 relativa a la participación de las mujeres en la toma de decisiones a todos los niveles, en la prevención o en la resolución de los conflictos así como en la reconstrucción. 

 Debo recordar que el 8 de marzo de 2013, Día Internacional de las Mujeres, el Presidente François Hollande respondía a su predecesor, Nicolas Sarkozy, que se preguntaba sobre la presencia del ejército francés en Malí, que había ido « ¡Porque había mujeres víctimas de la opresión y de la barbarie! ¡Mujeres a las que se le imponía el uso del velo! ¡Mujeres que no se atreven a salir de sus casas!. ¡Mujeres que eran abatidas!». 

 A propósito del velo, yo soy una de las rescatadas malienses y sahelianas del analfabetismo que intenta desgarrar aquél, pernicioso, del analfabetismo económico que mantiene a los africanos en la ignorancia más absoluta de las políticas neoliberales y les convierte en ganado electoral. ¿Se mostraría tan intratable el presidente Hollande en lo referente a la fecha de la elección presidencial en Malí si tuviese ante él un electorado maliense que situase la soberanía económica, monetaria, política y militar en el corazón del debate político? 

 Con respecto a las mujeres que “no se atreven a salir de sus casas”, yo he salido hasta hoy libremente de mi país y he recorrido igual de libremente Europa y el mundo. Sea cual sea la salida a la situación que atravieso en este momento, ésta no puede ser sino disuasiva para las otras Malienses y Africanas que tienen ganas de comprender el mundo global y de luchar para no sufrirlo y ser sin embargo ciudadanas preparadas y activas. 

Ayuda al desarrollo o a la militarización 

 Al yihadismo armado hace falta, según parece, oponer una solución armada. De esta forma la vía esta abierta, en un país como el nuestro, a la compra de armamento en lugar de analizar y curar el radicalismo religioso que prospera allí donde el Estado, ajustado y privatizado, está obligatoriamente en precario o simplemente ausente. 

 Hacer el asno para obtener heno, es el comportamiento que prevalece en este contexto de pobreza generalizada tanto a nivel de los Estados como de algunas organizaciones no estatales. Y la guerra –colmo del horror- es también una ocasión de inyectar dinero fresco en nuestra economía exhausta. 

 Decepcionada por las dudas y la lentitud de Europa cuya solidaridad se ha traducido hasta ahora en la formación del ejército maliense y en algunos apoyos bilaterales, Francia invita a compartir el esfuerzo financiero entre los europeos en defensa de sus intereses estratégicos en África del Oeste. Otros socios capitalistas serán asociados. 

 Ellos examinaron, El 15 de mayo de 2013 en Bruselas, el plan de acciones prioritarias de urgencia (para 2013 y 2014). Los recu rsos que serán movilizados (o anunciados) ¿aprovecharán al pueblo de Malí, que no sabe por donde empezar, o irrigarán los mismos circuitos económicos siguiendo las mismas prácticas que han agravado la pobreza y las desigualdades? 

 En el marco de un reinicio de la Cooperación, el ministro francés encargado del Desarrollo, asociado al ministro de Asuntos exteriores, anuncia 240 millones de euros destinados a financiar la agricultura, los servicios básicos como el agua y la electricidad en las regiones del norte, el retorno de las poblaciones. 

 Es el momento de recordar que Trípoli, la capital de Libia, ha albergado, el 29 y el 30 de noviembre de 2010, la Tercera Cumbre África-UE en la que el Guía libio, Muamar el Gadafi, ha acogido, con gran pompa, a los dirigentes de 80 países africanos y europeos. 

 La creación de empleo, las inversiones y el crecimiento económico, la paz, la estabilidad, las migraciones y el cambio climático formaron parte del orden del día de esa cumbre. Los participantes se habían puesto de acuerdo sobre un «plan de acción» para una Asociación África-UE de 2011 a 2013. 

 La UE ha reafirmado, en esta ocasión, su compromiso de consagrar el 0,7% de su PIB a la ayuda pública y al desarrollo desde entonces al 2015 y de destinar cincuenta mil millones de euros a los objetivos generales de cooperación previstos entre 2012 y 2013. Estamos en 2013 y muy lejos de los objetivos de desarrollo del Milenio y de las vías y medios de alcanzarlos en 2020. Así pues no puede ser peor. 

 La paz, la reconciliación y la reconstrucción de Malí no tienen ninguna oportunidad de conseguirse si han de reposar sobre tejemanejes políticos destinados a acaparar la «ayuda exterior». 

 El Estado, o lo que queda de él, así como los rebeldes se combaten y negocian en el marco del mismo paradigma que ha agravado el paro, la pobreza y las tensiones. Las diferencias se arreglan en términos de inversión, en las infraestructuras, lugar por excelencia de enriquecimiento rápido y de corrupción. La lista de trabajos de infraestructuras mal ejecutados o no realizados es larga. Ella explica en parte el descontento de las poblaciones del norte que sufren mientras casas particulares se levantan, con conocimiento y a la vista de todo el mundo, gracias al desvío de los fondos y al dinero del narcotráfico. 

Atrevámonos con otra economía 

 Nada será como antes. Lo que ya era difícil corre el riesgo de serlo aún más con la militarización que absorberá recursos, de los que tenemos una necesidad cruel, para la agricultura, el agua, la salud, el alojamient o, el medio ambiente y el empleo. 

 Operación Serval, Misión Internacional de Apoyo a Malí (MISMA En sus siglas francesas), Misión Integrada de Estabilización Multidimensional de las Naciones Unidas, la defensa de nuestro país y nuestra seguridad, antes de ser militar, es en primer lugar un desafío intelectual, moral y político. 

 Yo me he reconocido en las declaraciones del candidato François Hollande cuando decía que « Es tiempo de elegir otra vía. Tiempo de elegir otra política ». Este tiempo ha llegado, con toda seguridad, tanto para Francia como para sus antiguas colonias de África. Es el tiempo de las transiciones económicas, sociales, políticas, ecológicas y civilizadoras que nada tienen que ver con la hoja de ruta de la « comunidad internacional ». Ellas se orientan hacia un cambio de paradigma. 

 Que los dirigentes africanos que han interiorizado el falso discurso sobre la inevitabilidad de esta guerra con el fin de acabar con el peligro yihadista no se equivoquen: el efecto contagio que temen, apunta menos a la movilidad de los yihadistas que a la similitud de las realidades económicas, sociales y políticas inducidas por el modelo neoliberal. 

 Si los jefes yihadistas vienen de fuera, la mayoría de los combatientes son jóvenes malienses sin empleo, sin interlocutores, sin perspectivas de futuro. Los narcotraficantes pescan, ellos también, escoltas y vendedores de droga entre la misma juventud desamparada. 

 La miseria moral y material de jóvenes diplomados, campesinos, ganaderos y de otros grupos vulnerables cons tituye el auténtico germen de revueltas y rebeliones que, mal interpretadas, alimentan, desde el interior una buena cantidad de redes. La lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, sin derramamiento de sangre, en Malí y en África del Oeste pasa por el análisis honesto y riguroso del balance de las tres últimas décadas de liberalismo salvaje, de destrucción del tejido económico y social así como de los ecosistemas. Nada impide a centenares de miles de jóvenes Malienses, Nigerianos, Chadianos, Senegaleses, Mauritanos y demás, que cada año engrosan el número de demandadores de empleo y de visas, unirse a las filas de los yihadistas si los Estados y sus socios técnicos y financieros nos son capaces de poner en cuestión el modelo neoliberal. 

La indispensable convergencia de las luchas 

 Yo abogo por un impulso de solidaridad que promocione lo contrario de la militarización, nos restituya nuestra dignidad, preserve la vida y los ecosistemas. 

 Todo iría en la buena dirección si los 15.000 soldados fuesen mae stros, médicos, ingenieros y si los miles de millones de euros, que van a ser gastados, estuviesen destinados a aquellos y aquellas que tienen más necesidad. Nuestros muchachos no tendrían necesidad de ir a hacerse matar como soldados mal pagados, narcotraficantes o locos de Dios. 

 Debemos implicarnos en la tarea primordial de la transformación de nuestro yo profundo, destruido, y de nuestro país machacado. La ventaja considerable de una aproximación sistémica es la destribalización de los conflictos en provecho de una conciencia política que reconcilie y reúna a aquellos a los que la economía globalizada arrasa. Tuareg, Peuls, Árabes, Bambaras, Songhays, Belas, Senufos… dejarían de enfrentarse unos contra otros y lucharían juntos y de otra forma. 

 Esta aproximación altermundialista nos reintegra nuestra «dignidad» en un contexto en el que tenemos tendencia a culpabilizar y entregarnos, atados de pies y manos, a una «comunidad internacional» juez y parte. 

 Ella aboga por la convergencia de las luchas en el interior de las fronteras entre los diferentes componentes de la sociedad, puestos a prueba por la barbarie del sistema capitalista, que no quieren resignarse ni someterse. Todos ellos deben explorar juntos las alternativas a la guerra. 

 Los Estados liberales han privilegiado la guerra e invertido en armas de destrucción de vidas humanas, de los lazos sociales y de los ecosistemas, innovemos a través de la batalla de las ideas y convoquemos una conferencia ciudadana al máximo nivel por otro desarrollo para Malí, con vistas a liberarnos de la globalización capitalista. Se trata de instaurar el debate sobre la relación entre políticas neoliberales y cada uno de los aspectos de la crisis: paro endémico de los jóvenes, rebeliones, motines, golpes de Estado, violencia contra las mujeres, radicalismo religioso. 

 Un trabajo inédito e intenso de información y de educación ciudadana en las lenguas nacionales, permitirá a los Malienses hablar por fin entre ellos de su país y de su porvenir. 

 Porque todos los Hombres nacen libres e iguales en derechos, reivindicamos nuestro derecho a: 
 Otra economía, otra manera de disponer de las riquezas de nuestro país y de elegir libremente las políticas que nos protejan del paro, de la pobreza, de la migraci ó n forzosa y de la guerra. 
 Un sis tema político auténticamente democrático, comprensible para el conjunto de los Malienses, expuesto y debatido en las lenguas nacionales, fundado sobre valores de cultura y de sociedad largamente compartidos. 
 Libertad de expresión y de circulación . 

¡Devolvednos las llaves de nuestro país!

 La Francia oficial que declara urbi et orbe que nosotros no tenemos «Estado digno de ese nombre», ni «ejercito digno de ese nombre», considera sin duda que no tenemos tampoco existencia como pueblo, hasta el punto de preguntarse «a quién devolver las llaves» y exigir la organización de nuestras elecciones en julio de 2013. Se apunta por otra parte a la anulación de la concertación nacional –que nos debería permitir tomar juntos, como Malienses, el pulso de nuestro país-. Se acomoda igualmente al estado de urgencia instaurado, más tarde prolongado una primera vez y una segunda, con vistas a «asegurar» la transición. 

 Yo no tengo la impresión de que «la guerra contra el terrorismo» haya aportado la paz a Irak, Afganistán y Libia, ni que los cascos azules hayan sabido garantizar a las poblaciones de la República Democrática del Congo y de Haití la seguridad que tenían derecho a esperar de ellos. 

 Pero estoy convencida de que en cada Maliense hay un/una soldado, un/una patriota que debe poder participar en la defensa de sus intereses y de los de Malí a partir de un buen conocimiento de su situación real en el marco de la economía globalizada. 

 La respuesta a la insoportable pregunta de Pierre Lellouche es rotunda: Malí ha de ser devuelto a los Malienses. Nosotros podemos recogerlo con el mayor de los cuidados porque, como Bouna Boukary Dioura ha recordado, nosotros sabemos, nosotros pueblos del Sahel, que las rocas terminan por florecer a fuerza de amor y de perseverancia. 

 ¡Devolved las llaves de Malí al pueblo meliense! 

Notas:

1 Wolfgang Sachs et Gustavo Esteva: Des ruines du développememnt. Les Editions Ecosociété 1996. 

2 Mali: comment gagner la paix? (17 abril 2013), Dossier de información nº 513 de MM. Jean-Pierre CHEVÈNEMENT y Gerard LARCHER, realizado en nombre de la comisión de asuntos extranjeros, defensa y fuerzas armadas. 



Fuente: http://www.legrigriinternational.com/article-le-naufrage-et-l-offense-le-mali-est-a-rendre-aux-maliens-par-aminata-d-traore-117564091.html


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Debate sobre Malí (1)Enero 2013: por qué apoyar la intervención francesaSamir Amin 

Sábado 2 de febrero de 2013
  

Con el fin conservar la brevedad y centralidad de este artículo sobre situación en Malí he descartado extenderme sobre otros temas importantes adyacentes, reduciéndolas a notas a pie de página, para evitar de ese modo grandes digresiones. 

 Este artículo no hace mención a la toma de rehenes en In Amenas. Los argelinos saben que si ellos ganaron la guerra contra el proyecto de Estado islamista del FIS (en su época, apoyado por las potencias occidentales en nombre de la  ¡"democracia"!), la lucha contra la hydra sigue ahí y hay que llevarla a cabo en todos los terrenos: la seguridad y la búsqueda del progreso social como única forma de secar el terreno al reclutamiento de los denominados movimientos islamistas. Sin duda, el asesinato de rehenes americanos y británicos obliga a W  ashington y Londres a comprender mejor que Argelia hizo lo que debía: ninguna negociación con los asesinos. Desgraciadamente, no creo que a largo plazo este error de los terroristas suponga un punto de inflexión en el apoyo de los Estados Unidos y de Gran Bretaña a lo que ellos continúan denominando islam político "moderado" 

 Soy de los que, por principio, condenan cualquier intervención militar de las potencias occidentales en el Sur, porque su objetivo es establecer el control del planeta al servicio de los dominantes monopolios capitalista.

 ¿Constituye la intervención francesa en Malí la excepción de la regla? Sí y no. Es por eso que llamo a apoyarla, pero sin pensar lo más mínimo que dará la respuesta que hace falta a la continua degradación de las condiciones políticas, sociales y económicas, no solamente en Malí, sino en el conjunto de países de la región, fruto de las políticas de expansión capitalista impulsadas por la triada imperialista (Estados Unidos, Europa y Japón). Políticas que siguen vigentes y que han abonado el terreno para la implantación del Islam político en la región.

I. Islam  político reaccionario: enemigo de los pueblos y aliado principal de las estrategias de la triada imperialista /1.

 Mas allá de las distintas variantes en las que se expresa, nos guste o no, el Islam político no es un "movimiento para el renacimiento de la fe religiosa" sino una fuerza política archireaccionaria que condena a los pueblos, que eventualmente se ven sometidos a su dominación, a una regresión en todos los ámbitos, impidiéndoles responder positivamente a los retos a los que están confrontados. Su ejercicio del poder no constituye ningún freno a los procesos de degradación y pauperización que se vienen dando sin interrupción desde hace tres décadas. Al contrario, los profundiza y se alimenta de ellos.

 Esta es la razón fundamental por la que -en función de lo que representa y cómo actúa- las fuerzas de la triada ven al islamismo político como un aliado estratégico. El apoyo sistemático otorgado por estas potencias al islam político reaccionario ha sido, y continúa siendo, una de las principales razones de sus éxitos: los talibanes en Afganistán, el FIS en Argelia, los Islamistas en Somalia y Sudan, Turquía, Egipto y Túnez u otros países en los que se han beneficiado de este apoyo para alcanzar el poder local en momentos decisivo. Ninguna de los componentes moderados de islam político se ha desmarcado de una forma clara de los autores de actos terroristas, de sus componentes llamadas "salafistas". Cuando hizo falta, todos se beneficiaron, y aún continúan haciéndolo, del "exilio" en los países del Golfo. Ayer en Libia, hoy en Siria…, siguen estando apoyados por las potencias de la triada. Los crímenes y las exacciones que cometen se integran perfectamente en el discurso que acompaña a esta estrategia de apoyo: dan credibilidad a la tesis de la "guerra de civilizaciones", facilitan el alineamiento "consensuado" de los pueblos de la triada al proyecto global del capital monopolista. Los dos discursos: la democracia y la guerra al terrorismo, se complementan mutuamente en esta estrategia.

 Es preciso una buena dosis de ingenuidad para creer que el islam político de los calificados de "moderados" sería soluble en la democracia. No es que, como se dice con falsa ingenuidad, los sectores moderados se vean desbordados por los excesos fanáticos, criminales e incluso terroristas de los salafistas; lo que existe es una división de trabajo entre ellos. Pero su proyecto es común: una teocracia, arcaica por definición, que se encuentra en las antípodas incluso de la más mínima democracia.

II . El Sahel, ¿un proyecto al servicio de qué intereses?

 De Gaulle acarició la idea de un "Gran Sahara francés", pero la tenacidad del Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino y la radicalización de la Unión Sudanesa de Modibo Keita en Malí hizo que el proyecto fracasara definitivamente en 1962-1963. Si bien puede que haya algunos nostálgicos del proyecto en París, no creo que sean capaces de convencer a políticos dotados de una inteligencia normal de la posibilidad de resucitarlo.

 De hecho, aunque hasta Sarkozy se declarara partidario del mismo, el proyecto de El Sahel no es francés. Es el de una nebulosa constituida por el islam político en cuestión y se beneficia del eventual beneplácito de EE UU y, en su estela, de sus lugartenientes en la (inexistente) Unión Europea, Gran Bretaña y Alemania.

 El Sahel "islámico" permitiría la creación de un gran Estado abarcando gran parte del Sahara de Malí, Mauritania, Níger y Argelia, que contiene importantes recursos minerales: uranio, petróleo y gas. Recursos que no estarían prioritariamente a disposición de Francia sino, sobre todo, de los poderes dominantes de la Tríada. Un "Reino" que, como ocurre en Arabia Saudí y en los emiratos del Golfo, podría "comprar" fácilmente el apoyo de población (escasa) al tiempo que los emires acaparan fabulosas riquezas para beneficio personal. Para las potencias de la Triada, el Golfo sigue siendo el mejor amigo/siervo útil, a pesar del carácter atrozmente arcaico y esclavista de su gestión social. Aunque yo diría que es justamente gracias a él. Los poderes que se instalarían en el Sahel se abstendrían de realizar acciones terroristas en su territorio sin que ello implique que no las apoyarían en otros países.

 Francia, que había logrado salvar de su proyecto "Gran Sahara" el control de Níger y su uranio, quedaría relegada a un papel secundario en el Sahel /2.

 Le ha correspondido a F. Hollande -y ése es su mérito - haber comprendido esto y oponerse a ello. No debería sorprendernos el ver que la intervención decidida por él fue apoyada de inmediato por Argelia y otros países que para Paris no figuran entre sus "amigos". El gobierno argelino ha demostrado una lucidez total: es consciente de que el proyecto del Sahel no sólo afecta al norte de Malí sino también al sur de Argelia /3. Tampoco hay que sorprenderse de que "los aliados de Francia" - Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, por no hablar de Arabia Saudita y Catar- son, en realidad, hostiles a la intervención que la han tenido que aceptar a regañadientes porque se han encontrado ante un hecho consumado. Ahora bien, estos países no se entristecerían si la operación se estanca y fracasa, porque eso reforzaría el proyecto del Sahel.

III . Ganar la guerra del Sahara

 Soy de los que esperan y desean que se gane la guerra del Sahara y los islamistas sean erradicadas en la región (particularmente de Malí y Argelia) y que Malí se reconstruye en el marco de sus fronteras. La victoria es la condición necesaria para la posterior reconstrucción del Estado y de la sociedad maliense.

 Esta guerra será larga, costosa y dolorosa, y su resultado es incierto. La victoria requiere que se cumplan determinadas condiciones. De hecho, no se trata sólo de que las fuerzas armadas francesas no abandonen el territorio antes de la victoria total, sino que será preciso poner en pie un ejército maliense digno de ese nombre. Hay que ser conscientes de que la intervención militar de otros países africanos no constituye un factor decisivo para la victoria.

 Es factible la reconstrucción del ejército maliense. El Malí de Modibo fue capaz de construir una fuerza armada competente al servicio de la nación y capaz de disuadir a fuerzas agresoras parecidas a los actuales islamistas de AQMI. Esta fuerza fue destruida de forma sistemática por la dictadura de Moussa Traoré y no ha sido reconstruida por sus sucesores. Ahora bien, el hecho de que el pueblo de Malí sea plenamente consciente de que su país tiene la obligación de estar armado, hace que la reconstrucción de su ejército pueda beneficiarse de una situación favorable. El obstáculo es financiero: reclutar a miles de soldados y equiparlos no está al alcance de los recursos actuales del país. Y ni los Estados africanos, ni la ONU ayudarán a paliar este déficit. Francia debe entender que la reconstrucción de ese ejército es la única forma de lograr la victoria y que tiene que aportar esta ayuda. El estancamiento y la derrota no sólo sería un desastre para los pueblos africanos, también lo seria para Francia. La victoria permitiría a Francia recuperar el lugar que le corresponde en el concierto de las naciones, más allá incluso de Europa.

 No se puede esperar muchos de los países de la CEDEAO. Las guardias pretorianas de la mayoría de estos países no tienen de ejército mas que el nombre. Es cierto que Nigeria dispone de una de las tropas más numerosas y mejor equipadas pero, por desgracia y por decirlo suavemente, están mal disciplinadas: muchos de sus altos mandos no persiguen otro objetivo que el saqueo de las regiones en las que intervienen. Senegal también dispone de una fuerza militar competente y, además, disciplinada pero es pequeña para su país. Geográficamente más alejados, Angola y Sudáfrica podría proporcionar un apoyo eficaz, pero su lejanía, y quizás otras consideraciones, puede hacer que no le vean interés a involucrarse.

 Un compromiso firme, con determinación, y por el tiempo que haga falta por parte de Francia implica que la diplomacia de París tome distancias en relación a sus compañeros de la OTAN y de Europa. Aún no ha terminado la partida y por el momento nada indica que el gobierno de F. Hollande sea capaz de atreverse a dar ese paso.

IV . Ganar la batalla diplomática

 El evidente conflicto entre los objetivos de la honorable intervención francés en Malí y la continuidad de la línea diplomática actual de Paris se convertirá pronto en algo insoportable. ¡Francia no puede luchar contra los "islamistas" en Tombuctú y apoyarlos en el Alepo!

 La diplomacia francesa, adscrita a la OTAN y a la Unión Europea, comparte la responsabilidad de sus aliados en el éxito del islam político reaccionario. Una prueba clara de ello la tenemos en la aventura en Libia, cuyo único resultado (lo que ciertamente era previsible y deseable, al menos para Washington) no fue liberar al pueblo libio de Gadafi (un payaso más que un dictador) sino destruir Libia: país que se ha convertido en un territorio controlado por los señores de la guerra y que se encuentra en el origen del reforzamiento de AQMI en Malí.

 La hidra del islam político reaccionario recluta tanto en círculos de la delincuencia organizada como entre fanáticos religiosos. Más allá de la "yihad", sus emires -que se hacen llamar los defensores intransigentes de la fe- se enriquecen con el tráfico de drogas (los talibanes, AQMI), de armas (señores de la guerra de Libia) y de la prostitución (kosovares).

 El problema es que hasta el presente la diplomacia francesa también los apoya, como en Siria. Los media franceses dan crédito a los comunicados del pretendido Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, que es conocido por estar controlado por la Hermandad Musulmana y haber sido fundado por Ryad El Maleh con el apoyo de la CIA y la inteligencia británica. ¡Cuánto credibilidad se otorga a las noticias Ansar Eddine en Francia! Francia tolera que las llamadas "Fuerzas de la Coalición Nacional de la Oposición y la Revolución" esté presidida por el jeque Ahmad El Khatib (Hermano Musulman y autor del incendio del barrio de Duma en Damasco), elegido por Washington.

 Me sorprendería (pero sería una sorpresa agradable) que F. Hollande se atreviera a revertir esta situación como lo hizo De Gaulle, saliendo de la OTAN y dejando vacante su puesto en la Unión Europea. Pero no vamos a pedirle tanto. Simplemente, vamos a pedirle que influya en las relaciones diplomáticas en el sentido que requiere la acción emprendida en Malí. De ese modo, comprobará que Francia ¡tiene más adversarios en el campo de sus "aliados "que en el de sus "enemigos"! No sería la primera vez que ocurre esto cuando ambos bandos se enfrentan en el campo diplomático.

V. Reconstruir Malí

 La reconstrucción de Malí no puede ser obra sino de los malienses. Sin embargo, sería deseable que se les ayude en lugar de ponerles obstáculos que hagan imposible la reconstrucción.

 Puede que las ambiciones “coloniales” francesas –convertir a Malí en un Estado clientelar, a imagen y semejanza de algunos otros países de la región– no sean ajenas a ciertos responsables de la política maliense de París. La Franciáfrica tiene siempre sus portavoces, pero no representa un peligro real, ni mucho menos importante. Un Malí reconstruido será capaz de afirmar, o reafirmar, rápidamente su independencia. Por el contrario, un Malí saqueado por el islam político reaccionario no sería capaz de conquistar en poco tiempo un lugar honorable en el tablero regional y global. Al igual que Somalia, correría el riesgo de ser eliminado de la lista de estados soberanos dignos de ese nombre.

 En la época de Modibo, Malí realizó progresos tanto en el orden económico y social como en la afirmación de su independencia y en la unidad de sus componentes étnicos.

 La Unión Sudanesa logró unir en una misma nación a los Bambara del Sur, a los pescadores Bozo, los agricultores Songhai y los Bella (tuareg negros) del valle del Níger, desde Mopti a Ansongo (nos olvidamos de que hoy en día en el norte de Malí la mayoría de la población no es tuareg), e incluso hizo aceptar a los tuaregs la liberación de sus siervos Bella. El problema fue que la falta de recursos -y, tras la caída de Modibo, la falta de voluntad política- de los gobiernos de Bamako sacrificaron los proyectos de desarrollo para el Norte. Algunas reivindicaciones de los tuareg son perfectamente legítimas. La posición de Argelia, que aboga por diferenciar la rebelión tuareg, ahora marginada y con la que hay que discutir, de los yihadistas llegados de otros países y a menudo muy racistas con los "negros", resulta muy pertinente.

 Los límites de los logros de Malí de Modibo y, también, la hostilidad de las potencias occidentales (en particular, Francia), están en el origen del fracaso del proyecto y, finalmente, del éxito del odioso golpe de Estado de Moussa Traoré (apoyado hasta el final por París), cuya dictadura es la responsable de la descomposición de la sociedad maliense, de su pobreza y de su impotencia. La poderosa revuelta del pueblo maliense que logró derrocar a la dictadura a costa de decenas de miles de víctimas, generó grandes esperanzas en el renacimiento del país; esperanzas que se vieron frustradas, ¿por qué?

 Desde la caída de Moussa Traoré el pueblo de Malí conoció libertades democráticas sin precedentes. Sin embargo, no parece que sirvieran para mucho: cientos de partidos fantasmas sin programa, parlamentarios electos impotentes y una corrupción generalizada. Algunos analistas, cuya mente aún no está libre de la fiebre racista, se aprestan a concluir que este pueblo (como los pueblos africanos en general) ¡no está preparado para la democracia! Fingen ignorar que la victoria de las luchas del pueblo maliense coincidió con la ofensiva "neoliberal" que impuso a este país, debilitado al límite, el modelo de lumpen-desarrollo preconizado por el Banco Mundial con el apoyo de Francia y Europa. Un modelo que condujo a una regresión social y económica y un empobrecimiento sin limites.

 Estas políticas son las responsables mayores del fracaso de la desacreditada democracia. Esta involución creo, tanto aquí como en otros países, las condiciones favorables para al ascenso de la influencia del islam político reaccionario (financiado por el Golfo) no sólo en el Norte, monopolizado por AQMI, sino también en Bamako.

 La decadencia del Estado maliense que trajo consigo constituyó el origen de la crisis que concluyó con la destitución del presidente Amani Toumani Touré (refugiado desde entonces en Senegal), al irreflexivo golpe de Estado de Sanagho y a la puesta baja tutela del Mali a través del "nobramiento" de un presidente provisional -llamado de transición- por la CEDEAO. Organismo presidido por el presidente de Costa de Mafil, A. Ouatatara, que siempre ha actuado como funcionario del FMI y del Ministerio de Cooperación francés. Es este presidente, cuya legitimidad a los ojos de las y los malienses es igual a cero, quien solicitó la intervención francesa. Este hecho debilita considerablemente los argumentos de Paris a pesar de que desde el punto de vista diplomático resulten impecables: Paris intervino tras haber sido solicitada su intervención por un Jefe de Estado "legitimo" de un país amigo. Pero, si es así, ¿por qué el llamamiento del Jefe de Estado Sirio -incontestablemente no menos legítimo- al apoyo de Irán y Rusia es "inaceptable"? Francia tiene que corregir el tiro y revisar su lenguaje.

 En cualquier caso, la reconstrucción de Malí pasa ahora por el rechazo rotundo de las "soluciones" liberales que están en el origen de todos estos problemas. Ahora bien, en torno a esta cuestión fundamental, los conceptos fundamentales que maneja París siguen la corriente de los de Washington, Londres y Berlín. El concepto de "ayuda al desarrollo" de París no se diferencian un milímetro de las letanías liberales dominante/4. Ni más ni menos. Incluso si Francia gana la batalla del Sahara -que es lo que yo deseo- no está bien situada para contribuir a la reconstrucción de Mali. Ahora bien, el fracaso de la misma permitiría a los falsos amigos de Francia tomar su revancha.

 23/01/2013

http://www.forumdesalternatives.org...

Notas

1/ Antes que nada, se impone un breve desarrollo de lo que supone el islam político reaccionario, porque el uso estratégico de estos movimientos por las fuerzas del capitalismo/imperialismo dominante no excluye errores . La movilización de aventureros "yihadistas" ("terroristas") es el medio indispensable por el cual el Islam político reaccionario puede imponer su poder. Evidentemente, estos aventureros son propensos a la delincuencia (saqueos, toma de rehenes, etc.). Además, los "fanáticos" que reclutan sus "ejércitos" son siempre, por naturaleza, capaces de iniciativas impredecibles. La dirección del movimiento (el wahabí del Golfo) y el establishment de los Estados Unidos (y, por extensión, de los subalternos aliados gobiernos europeos) son conscientes de los límites de su capacidad para "controlar" los medios para la puesta en pie de su proyecto común, pero aceptan el caos.

 Existen numerosos análisis serios sobre el islam político reaccionario (entre otros, ver Samir Amin Le monde arabe dans la longue durée, 2010).

 Cuestión tangencial, pero importante: el islam político reaccionario garantiza que los países que caigan bajo su dominio no lleguen a formar parte de los países emergentes. Ver al respecto el capítulo dedicado a esta cuestión en Samir Amin, L’implosion du capitaliste libéral, 2012)

2/ Francia mantuvo su control sobre Níger y su uranio a través de una política de "ayuda" barata, que mantuvo al país en la pobreza y la impotencia. Ver nota (4). El proyecto del Sahel barria las posibilidades francesas para preservar el control sobre el Níger y el uranio.

3/ En contraste con la lucidez de Argelia, es palpable el silencio de Marruecos, cuya monarquía expresó de forma reiterada y a través de discursos incendiarios sus pretensiones sobre Tombuctú y Gao (ciudades ¡"marroquíes"!). Aún no se conoce una explicación cabal de las razones de este repliegue de Rabat.

4/ Yash Tandon (En la dependencia de la ayuda final, CETIM, 2009) ha demostrado que la "ayuda" condicionada a la implantación de la globalización neoliberal no era un "remedio" sino un veneno. Yo mismo, en la introducción de este libro ofrezco un ejemplo, el de Níger.

 Traducción: VIENTO SUR

1/2013 http://www.forumdesalternatives.org...[Respuesta de Paul Martial en http://vientosur.info/spip/spip.php?article7641]





Africa: Mujeres de Mali, digamos « NO! » a la guerra impuesta por otros 


Sin Permiso, 23 de diciembre 2012

De la situación dramática de Mali se desprende una realidad terrible que se verifica en otros países en conflicto: la instrumentalización  de la violencia sobre las mujeres para justificar  la  ingerencia y las guerras causadas por la  codicia de las riquezas de su país. Las mujeres africanas deben saberlo y hacerlo saber.


Introducción

De la situación dramática de Mali  se desprende una realidad terrible que se verifica en otros países en conflicto: la instrumentalización  de la violencia sobre las mujeres para justificar la ingerencia y las guerras causadas por la  codicia de las riquezas de su país. Las mujeres africanas deben saberlo y hacerlo saber.

De la misma forma que la amputación de dos tercios del  territorio  de Mali y la imposición de la charia a las poblaciones de las regiones ocupadas son humanamente inaceptables, la instrumentalización de esta situación, por ejemplo por la suerte reservada a las mujeres, es moralmente indefendible y políticamente intolerable.

En consecuencia, nosotras, las mujeres de Mali, tenemos que jugar  un rol histórico , aquí y ahora, en la defensa de nuestros derechos humanos / Sugerencia, Reemplazar humanos por fundamentales/ contra tres formas de fundamentalismo: el religioso a través del islam radical; el económico a través del todo mercado; el político a través de la democracia formal, corrupta y corruptora.

Invitamos a toda/os aquella/os que,  en nuestro país, en Africa y en otras partes, se sientan concernidos por nuestra liberación de estos fundamentalismos, a juntar sus voces a las nuestras para decir “No” a la guerra por procuración que se perfila  en el horizonte. Los argumentos siguientes justifican este rechazo:

1 La negación de democracia

La demanda del despliegue de tropas africanas en el norte de Mali, transmitida por la Comunidad de Estados de Africa del Oeste (CEDEAO) y la Unión Africana (UA)  a las a Naciones Unidas, se basa en un diagnóstico deliberadamente  sesgado e ilegítimo.  No se basa en ninguna concertación nacional digna de este nombre, ni en la cúspide ni en la base. Este diagnóstico excluye, por otra parte, la fuerte responsabilidad  moral y política de las naciones que han violado la resolución 1973 del Consejo de Seguridad transformando la protección de la ciudad  libia  de Ben Ghazi en un mandato de derrocar el régimen de Mouammar Kadhafi y de matarlo.  La coalición de los separatistas del movimiento nacional de liberación del  Azawad (MLNA), de Al Kaeda  al Maghreb Islámico (AQMI) y de sus aliados que ha vencido a un ejército maliano desmotivado y desorganizado debe igualmente esta victoria militar  a los arsenales  salidos del conflicto libio.

El mismo Consejo de Seguridad ¿va a aprobar en los próximos días el plan de intervención militar que los Jefes de Estado africanos han aprobado, pretendiendo así corregir las consecuencias de una guerra injusta con una guerra  igualmente  injusta?

Marginalizada y humillada en la gestión de la crisis “libia” ¿puede o debe la Unión Africana  lanzarse a esta aventura en Mali sin meditar las enseñanzas de la caída del régimen de Mouammar Kadhafi ?

 ¿Donde está la coherencia de los dirigentes africanos en la gestión de los asuntos del continente si la mayoría de ellos se opuso en vano a la intervención de la OTAN en Libia y ahora se ponen de acuerdo sobre la necesidad de un despliegue de fuerzas militares en Mali, de consecuencias incalculables?

2 La extrema vulnerabilidad de las mujeres en las zonas en conflicto.

El Grupo de Crisis internacional advierte, con razón, que “En el contexto actual, una ofensiva del ejército maliano apoyado por fuerzas de la CEDAEO y/o de otras fuerzas tiene todas las probabilidades de provocar  aún mas víctimas civiles en el Norte, de agravar la inseguridad y las condiciones económicas y sociales en el conjunto del país, de radicalizar a las comunidades étnicas, de favorecer la expresión violenta de todos los grupos extremistas y, en fin, de arrastrar al conjunto de la región a un conflicto multiforme sin línea de frente en el Sahara”. (« Le Mali : Evitar la escalada » International Crisis Group - http://www.crisisgroup.org/fr- 18 julio 2012).

 Estas consecuencias revisten una gravedad especial para las mujeres. Su vulnerabilidad, que está en todas las bocas, debería estar presente en todos los espíritus cuando se toman las decisiones y ser disuasiva cuando la guerra puede evitarse. Se puede. Debe evitarse en Mali.

Recordemos que los casos de violación que deploramos en las zonas ocupadas del Norte pueden multiplicarse con el despliegue de varios miles de soldados. A este riesgo hay que añadir el de una prostitución más o menos disimulada que se desarrolla generalmente en las zonas de gran precariedad y en consecuencia los riesgos de propagación del VIH/SIDA. El plan de intervención militar  que va a examinar el Consejo de Seguridad ¿prevé los medios para proteger realmente a las mujeres y niñas de Mali de este tipo de situación desastrosa?

Recordemos también que en el conjunto del territorio las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional al pueblo maliano en nombre del retorno a un orden constitucional desacreditado afectan considerablemente a los grupos vulnerables. Debido a la división sexual de las tareas, las mujeres se enfrentan a nivel doméstico a la enorme dificultad  de proporcionar agua, alimentos, energía doméstica, medicamentos a las familias. Esta lucha cotidiana e interminable para la supervivencia es ya en sí misma una guerra. En estas circunstancias de precariedad y de vulnerabilidad  de las poblaciones, y de las mujeres en especial, la opción militar en preparación es un remedio que tiene todas las probabilidades  de ser peor que la enfermedad, mientras que una alternativa pacífica  que emanara de la sociedad maliana, civil, política y militar,  sería constructiva.

3 Incoherencias de la comunidad internacional

 Todos los poderosos representantes de la « comunidad internacional » así como la CEDEAO y la UA se han pronunciado a propósito de nuestros malditos males de mujeres en situación de conflicto. A tal señor tal honor, el Presidente francés François Hollande, que juega el papel de jefe de filas en la defensa de la opción militar, ha subrayado el sufrimiento de las mujeres « primeras víctimas de las violencias de las guerras » (Kinshasa – 14ª cumbre de la Organización Internacional de la Francofonía). Sin embargo, el 26 de Septiembre 2012 declaró en New York, en ocasión de la reunión especial sobre el Sahel, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, « Sé que puede haber una tentación de llevar a cabo negociaciones. ¿Negociar con grupos terroristas ? En absoluto. Cualquier pérdida de tiempo, cualquier proceso que se eternizara no haría más que hacer el juego a los terroristas ». « Hay que saber terminar una guerra », parece que dicen los Presidentes americanos y francés. « La guerra de Afganistán se ha prolongado más allá de la misión inicial. Induce a la rebelión al mismo tiempo que permite combatirla. Ya es hora de poner fin ordenadamente a esta intervención y me comprometo aquí a hacerlo » declaró el candidato François Hollande en su discurso de investidura a la elección presidencial.

 La Secretaria de Estado norteamericana de asuntos exteriores, Hillary Clinton, cuya escala del 29de octubre 2012 en Argelia, tenía en parte como objeto convencer al Presidente Abdelaziz Bouteflika  de retomar el bando de la guerra, se dirigió a los Jefes de Estado africanos reunidos en Addis –Abeba en estos términos: “En la República Democrática del Congo, el ejercicio de actos de violencia contra las mujeres y las jóvenes y las actividades de los grupos armados en la región oriental del país, son para nosotros una fuente constante de preocupación. La Unión Africana y las Naciones Unidas no deben ahorrar esfuerzos a fin de ayudar a la RDC a reaccionar a estas crisis de seguridad incesantes.”

 La iniciativa del Secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, titulada “Unidos para acabar con la violencia contra las mujeres”, lanzada el 25 de Enero 2008, presta una atención particular a las mujeres del Africa del Oeste. Esto era antes de las guerras en Costa de Marfil y en Libia, que han perjudicado mucho la realización de los objetivos asignados a estas iniciativa.  Comprendemos su reserva respecto al despliegue militar y esperamos que no apoyará el plan de intervención de los Jefes de Estados de la CEDEAO. La guerra, recordémoslo, es una violencia extrema contra las poblaciones civiles, entre ellas  las mujeres. No puede más que alejarnos de los objetivos de esta iniciativa.

 ¿Por qué los poderosos de este mundo, que tanto se preocupan de la suerte de las mujeres africanas, no nos dicen la verdad acerca de lo que está en juego en cuanto a  minería,  petróleo y geoestrategia de las guerras?

Por su parte, la Presidenta de la comisión de la UA, Nkosazana Dlamini-Zuma,  subraya que “Es crucial que las mujeres contribuyan y se impliquen activamente en la búsqueda de una solución al conflicto. Sus voces deben ser oídas en los esfuerzos para promover y consolidar la democracia en sus países. Para ello podéis contar sin duda alguna con el apoyo de la UA así como con mi compromiso personal”. (Reunión del grupo de apoyo y de seguimiento de la situación de Mali – 19 Noviembre 2012).

El nombramiento por vez primera de una mujer para este puesto podría ser un verdadero factor de emancipación política para las mujeres y por la tanto de liberación  del Continente si Nkosazana Dlamini- Zuma acepta ampliar  la base del debate sobre las mujeres africanas  integrando en él los temas globales que se nos ocultan.


4 Nuestro triste estatuto de rehenes

 Mali es un país a la vez agredido, humillado y tomado como rehén por actores políticos e institucionales  que no tienen que rendirnos cuentas para nada, empezando por la CEDEAO. Una de las consecuencias de esta realidad  es la enorme presión ejercida sobre lo que queda del Estado maliano. El Presidente interino, Dioncounda Traoré, es el primero de los rehenes malianos. Si ha creído necesario recordar, el 19 de Octubre 2012, con ocasión de la reunión de un grupo de apoyo y seguimiento de la situación de nuestro país, que no es un Presidente rehén, es precisamente  porque lo es. Si no, no habría repetido tres veces, el 21 de Septiembre 2012, la víspera del aniversario de la independencia de nuestro país, que privilegiaba el diálogo y la concertación, para pedir a las Naciones Unidas, tres días más tarde, una intervención militar internacional inmediata. “Tengo conciencia de ser el Presidente de un país en guerra pero la prioridad es el diálogo y la negociación. La segunda prioridad es el diálogo y la negociación  y” insiste, “la tercera prioridad continúa siendo el diálogo y la negociación. Haremos la guerra si no nos queda otra alternativa…” declaró en su discurso a la nación antes de cambiar de opinión.

 Más allá del Presidente interino, todos somos rehenes prisioneros de un sistema económico y político  no igualitario  e injusto que sobresale en el arte de romper las resistencias a golpe de chantaje a la financiación. La supresión de la ayuda exterior se traduce este año 2012 en una falta de ganancias de 429 miles de millones de francos CFA. La casi totalidad de las inversiones públicas  se han suspendido. El cierre de numerosas empresas ha ocasionado despidos y paro técnico a decenas de miles de trabajadores mientras que los precios de los alimentos continúan subiendo. Las pérdidas más importantes se registran en los sectores de la construcción y de las obras públicas. El turismo, el artesanado, la hotelería y la restauración, que sufrían desde 2008 los efectos de la inclusión de Mali en la lista de países con riesgo, se encuentran gravemente afectados, a pesar de que constituían fuentes de ingresos sustanciales para las regiones actualmente ocupadas, especialmente la de Tombouctou.

 Se hace referencia al status de rehén no para desdramatizar la experiencia insoportable de los rehenes europeos y de sus familias sino para recordar la situación igualmente grave de todos los seres humanos atrapados en sistemas de los que no son personalmente responsables. La cuestión es sin embargo saber actuar de tal manera que nuestro país reencuentre la integridad territorial y la paz y que los seis franceses detenidos por AQMI vuelvan a sus familias sanos y salvos, sin que estas liberaciones  abran la vía a una intervención militar que pondría en peligro la vida de centenares de miles de habitantes del Norte de Mali  que son igualmente rehenes.


5 La guerra interpuesta

 El juego de la guerra se alimenta de un conocimiento insuficiente  de lo que está en juego. Jacques Attali proporciona a quienes quieran utilizarla, una clave de lectura que demuestra, si ellos es necesario, que la intervención militar prevista es una guerra por procuración. Según él, Francia debe actuar  « …porque esta región  (el Sahel) puede convertirse en una base en la retaguardia de formación de terroristas y de kamikazes que atacarán los intereses occidentales en la región ; e incluso, a través de múltiples medios de paso, en Europa. Por ahora no son más que algunos centenares ; si no se hace nada pronto serán varios millares, venidos de Pakistán, de Indonesia y de América Latina. Y los yacimientos de uranio del Níger, esenciales para Francia, no están lejos ». (Blog Attali. 28 mayo 2012.)

La distribución de papeles entre Francia, la CEDEAO, la UA, Europa y la ONU está clara. La CEDEAO, de la que numerosos malianos y africanos no comprendían hasta ahora  su juego turbio, ejerce una misión en Mali.  Según Jacques Attali, la organización  subregional debía actuar “ para devolver a las autoridades civiles los medios de decidir, sin miedo, de restablecer la seguridad, de reestructurar el aparato militar y de volver a empezar  la actividad económica; en el Norte, para acabar con esta secesión hará falta un acción militar  sobre el terreno, con un apoyo logístico a distancia, medios de observación, drones y capacidad de encuadramiento estratégico.

 ¿Quién puede hacer todo esto? Evidentemente, no el gobierno maliano en solitario, que no tiene ni armas ni autoridad. Tampoco la CEDEAO que no tiene medios militares suficientes para garantizar el conjunto de la acción necesaria y que ni siquiera  puede esperar recibir  esta petición del gobierno maliano que está bajo la influencia de fuerzas inciertas. Tampoco la UA, y menos en solitario. Entonces ¿quién? ¿la ONU? ¿ la NATO? La cuestión va a salir pronto. Actualmente ya ha salido. Una vez más Europa debería evidentemente estar unida y en situación de decidir y actuar. Pero no lo está. Ahora bien, si las mediaciones actuales fracasan, pronto será necesario pensar en como establecer una coalición del tipo de la que ha funcionado en Afganistán. Antes de que lo imponga un equivalente del 11 de Septiembre 2001” »(El Blog de Jacques Attali : 28 Mayo 2012).

 Por lo tanto todo está claro. La guerra prevista en Mali entraría en el contexto de una prolongación de la de Afganistán, de donde Francia y Estados Unidos se retiran progresivamente después de once años de combates y de fuertes pérdidas en hombres, en material y en finanzas. Puesto que el Sahel es la zona de influencia de Francia, ésta toma la dirección de los asuntos que conciernen a Mali y subcontrata la violencia militar a la CEDEAO. Esta transferencia aparece correcta políticamente  para no ser acusada de colonialismo y e imperialismo, pero también para reducir el coste de la guerra y no registrar otras pérdidas en vidas humanas. Las opiniones públicas occidentales toleran cada vez menos que sus ciudadanos mueran en defensa de “nuestras” causas. Así, las tropas africanas  son llamadas,  al mismo título que los tiradores senegaleses,  a apoyar con la fuerza a Francia.


6 La mundialización  de los males y de las redes

 En este contexto el radicalismo religioso no tiene necesidad del norte de Mali para expandirse en Africa del Oeste y en el mundo. La economía mundializada sobre la base de la injusticia y de las desigualdades  es una máquina trituradora de las economías locales, las sociedades y las culturas que le ofrecen el terreno necesario.

 Del  Mar Rojo al Atlántico, de Afganistán a Nigeria, de Toulouse, donde Mohamed Merah ha actuado y ha sido abatido, a Tombouctou, los asuntos en juego son a la vez ideológicos, civilizacionales, identitarios, pero también económicos, políticos y geoestratégicos. Los actores y las fuerzas presentes son más o menos los mismos, con variantes locales para manipular  como la rebelión tuareg en Mali.

Por otra parte, ni afghanos, ni pakistaneses, ni argelinos ni otros predicadores,  son recién  llegados  en Mali.  Hicieron su aparición en las mezquitas a partir de la década de los 90, en el momento en que las  dramáticas consecuencias sociales y humanas de los Programas de Ajuste Estructural (PAS) sobre el empleo, la renta y los vínculos sociales empezaban a hacerse  sentir.

 7 La perspectiva “badenya” como alternativa a la guerra.

Algunas mujeres malianas,  bien impregnadas  de los riesgos y de la maquinaria  mortífera de la mundialización  neoliberal  incluyen entre ellos  las guerras. A los valores guerreros y depredadores del orden económico dominante oponemos los valores pacifistas, que nos reconcilian  los unos con los otros, así como con el resto del mundo. Badenya, (hijos de la madre) es uno de los valores que nosotras, las mujeres de Mali,  debemos cultivar más y contraponer al valor masculino fadenya (hijos del padre) que en su versión ultraliberal autoriza la carrera desenfrenada y fratricida al beneficio, hasta el punto de malvender  empresas públicas rentables, de ceder tierras agrícolas a los dominadores y de aceptar la partición del territorio nacional.

 Profundamente enraizado en la perspectiva badenya, nuestro rechazo de la guerra hunde sus raíces en una concepción de la procreación según la cual poner un niño en el mundo es ya una forma de montar al frente (musokele).  Y demasiadas de nosotras mueren dando a luz. Día tras día luchamos contra el hambre, la pobreza, la enfermedad, para que todos los niños crezcan, trabajen, cuiden de sí mismos  y asuman su parte de responsabilidad.

 Del mismo modo, cada una de nosotras reconoce en cada soldado, así como en cada rebelde y en cada nuevo converso al djihadismo, que van a enfrentarse en caso de guerra, a un hermano, un hijo, un sobrino, un primo. Antes buscaban un estatus social a través del empleo, los ingresos o incluso una visa. Con frecuencia fue en vano…Ahora tienen armas de guerra entre sus manos temblorosas. 

 Nuestras armas deberán ser la lucidez y la madurez política en este mundo sin fe ni ley. No hay ninguna razón para que Mali  se comprometa en un terreno en el que tanto Francia como Estados Unidos se retiran, a pesar de la potencia armamentística de la OTAN.

A la economía de la guerra, nosotras, las mujeres de Mali, oponemos la economía de la vida aprovechando la transición en curso como una ocasión histórica de hacer frente al triple desafío del saber, de la ciudadanía y del diálogo. Las evoluciones en curso sobre el terreno, entre ellas la voluntad de negociación de Anar  Dine y del MNLA, la modificación constante de las relaciones de fuerza, así como las estrategias y las interacciones entre los distintos grupos presentes, deben ser examinados con la atención necesaria a fin de no solamente evitar una guerra potencialmente trágica sino también de sortear los escollos  de los acuerdos pasados.

Las concertaciones nacionales previstas desde hace meses deben celebrarse de una vez para permitir a la sociedad maliana en su conjunto de reencontrarse y de definir por sí misma las bases y condiciones de una solución concertada (y no impuesta) al conflicto actual. Nosotras, mujeres malianas,  contribuiremos a ello plenamente, así como mañana contribuiremos a la refundación de la democracia en nuestro país de acuerdo con los valores sociales y  culturales  que nos son familiares.

Se trata, en resumen, de dar credibilidad,  de reforzar la capacidad de análisis,  de anticipación y de proposición de la sociedad maliana, civil, política y militar.

Pedimos a toda/os aquella/os que comparten nuestro planteamiento que interpelen inmediatamente a los principales actores de la comunidad internacional, por escrito o bajo cualquier otra forma de expresión, apelando a que el Consejo de Seguridad no adopte una resolución que autorice el despliegue  de millares de soldados en Mali.

Firmantes: Aminata D. TRAORE ; SISSOKO Safi SY ; SANOGO Sylvie KONE ; IMBO Mama SY ; Kadiatou TOURE ; TRAORE Sélikèné SIDIBE(Vieux) ; DICKO Rokia SACKO ; Ténin DIAKITE ; DOUMBIA Fanta DIALLO ; KONE Mamou TOURE ; TRAORE Sarata SANOGO ; TRAORE Penda DIALLO ; DIABATE Kadiatou KOUYATE ; Aminata BOCOUM ; Oumou KODIO ; Assatou KAREMBE ; Awa KOÏTA ; Aminata DOUMBIA ; Fatoumata COULIBALY ; Badji BOIRE ; Awa TOURE ; Bintou KONE ; Fatoumata MARIKO ; Mariam KONE ; Minata DIARRA ; Oumou KEITA ; Kadiatou DIALLO ; Kankou KONE ; Rokia NIARE ; Kadia DJIRE ; Ada NANTOUMA ; Awa COULIBALY ; Soungoura DOUMBIA ; Fanta KANTE ; Safiatou COULIBALY ; Djaba TANGARA ; KONE Mama DIARRA ; Ismael DIABATE ; Karamoko BAMBA ; Doumbi FAKOLY ; Coumba SOUKO ; Clariste SOH-MOUBE ; Nathalie M’Dela-Mounier.



Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga

Malí: ¿el siguiente Afganistán?
Immanuel Wallerstein
 3 Noviembre 2012
La Jornada

Militares malienses se reunieron el pasado 30 de octubre en Bamako para analizar la crisis política, luego de que supuestos islamistas se apoderaron de varias zonas en el norte del paísFoto Reuters 

Hasta hace muy poco tiempo eran muy raras las personas que hubieran siquiera escuchado hablar de Malí, fuera de sus vecinos inmediatos y su antigua potencia colonial (Francia) –mucho menos sabían algo de su historia y su política. Hoy, el norte de Malí ha sido tomado militarmente por grupos “salafistas” que comparten los puntos de vista de Al Qaeda y practican las formas más rudas de la sharia –con lapidaciones y amputaciones como castigos.

Esta toma militar ha sido condenada con un voto unánime en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que consideró que “constituye una amenaza a la paz y la seguridad internacionales”. La resolución cita “el rápido deterioro de la situación humanitaria” y el “afianzamiento cada vez mayor de elementos terroristas” y sus “consecuencias para los países del Sahel y otros países”. Naciones Unidas declaró que está preparada para considerar la constitución de una “fuerza militar internacional (...) a fin de recuperar (...) las regiones ocupadas en el norte de Malí”.

La resolución fue unánime, pero no muerde. De hecho, Malí representa hoy el caso más claro posible de parálisis geopolítica. Todos los poderes importantes y menores en la región y más allá de la zona están genuinamente consternados; no obstante, ninguno parece dispuesto o capaz de hacer nada por miedo a que hacer algo resulte en lo que se ha dado en llamar la “afganistanización” de Malí. Más aun, hay por lo menos una docena de diferentes actores implicados, y casi todos ellos están divididos profundamente entre ellos.

¿Cómo fue que comenzó todo esto? El país llamado Malí (lo que se conocía como Sudán francés durante el dominio colonial desde 1892) ha sido un Estado independiente desde 1960. Al inicio tuvo un gobierno laico, de un solo partido, que era socialista y nacionalista. Fue derrocado por un golpe militar en 1968. Los líderes del golpe crearon a su vez otro régimen de un solo partido, pero fue ahora uno más orientado al mercado. Éste, a su vez, fue derrocado por otro golpe militar en 1991, que adoptó una constitución que permitía múltiples partidos. No obstante, un solo partido dominó de nuevo la situación política. Pero debido a los procesos electorales mulipartidistas, el régimen maliense fue alabado en Occidente como “democrático” y ejemplar.

Durante todo este tiempo, los políticos y los servidores públicos decanos en los sucesivos gobiernos provenían de los grupos étnicos que conforman 40 por ciento del sur del país. El más disperso 60 por ciento del norte estaba poblado por grupos tuareg que eran marginados y lo resentían. Periódicamente se rebelaron y han hablado de querer un Estado independiente.

Muchos tuareg huyeron a Libia (y a Argelia), cuyas regiones en el sur también están pobladas por comunidades tuareg. Algunos tuareg encontraron empleo en el ejército libio. La confusión que siguió a la muerte de Muammar Gaddafi permitió que soldados tuareg obtuvieran armas y retornaran a Malí a emprender la lucha por Azawad (nombre que dieron a su Estado tuareg independiente). Se organizaron como Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA).

El 22 de marzo un grupo de oficiales intermedios, encabezados por Amadou Haya Sanogo, anunciaron un tercer golpe de Estado posindependentista. Ellos, específicamente, alegan que la principal razón para el golpe es la ineficacia del ejército maliense para lidiar con las pretensiones secesionistas del MNLA. Francia, Estados Unidos y otros estados de África occidental declararon su fuerte oposición al golpe y demandaron la restauración del gobierno derrocado.

Se logró un arreglo nada cómodo entre las fuerzas de Sanogo y el régimen previo, en el cual se instaló un nuevo presidente “interino”. Eligió a un primer ministro que tenía ligas familiares con el líder del golpe de 1968. Hasta el día de hoy, nadie sabe quién controla qué en el sur de Malí. Pero el ejército está mal entrenado y es incapaz de involucrarse en acciones militares serias en el norte del país.

Entretanto, en el norte, los musulmanes relativamente secularistas implicados en el MNLA buscaron alianzas con grupos más fundamentalistas. Casi de inmediato, estos últimos hicieron a un lado al MNLA y asumieron el control de todas las ciudades importantes en el norte de Malí. Sin embargo, estos elementos más fundamentalistas eran, de hecho, tres grupos diferentes: el Ansar Eddine, que son tuareg locales; Al Qaeda en el Magreb (Aqim), compuesto casi todo por no malienses, y el Mouvement pour le Tawhid et du Jihad en Afrique de l'Ouest (Mujao), desprendimiento de AQIM. Mujao rompió con Aqim porque considera que AQIM está demasiado interesado en Noráfrica y quiere diseminar su doctrina por todos los países del África occidental. Estos grupos controlan áreas diferentes y es poco claro cómo es que están unidos, sea en lo táctico como en sus objetivos.

La siguiente serie de actores son los vecinos, todos los cuales están insatisfechos de que los grupos “salafistas” hayan asumido efectivamente el control de una región tan grande, siendo grupos que son tan abiertos en su deseo de diseminar sus doctrinas a todos estos vecinos. Sin embargo, los vecinos están igualmente divididos en torno a lo que hay que hacer. Un grupo es la Comunidad Económica De Estados de África Occidental (Cedeao), conformado por 15 estados –todos ellos antiguas colonias de Gran Bretaña, Francia y Portugal, más Liberia– con la sola excepción de Mauritania.

Cedeao ha intentado ayudar a resolver las diferencias al interior del gobierno maliense. Pero han sugerido que estarían dispuestos a enviar algunas tropas para recuperar el control del norte de Malí. El problema es doble. Los grupos que compiten en el sur de Malí temen una intervención semipermanente de Cedeao, especialmente la facción de Sanogo. Y el único país que realmente cuenta con tropas que ofrecer es Nigeria, que es muy renuente a vislumbrar esta posibilidad porque necesitan estas tropas para lidiar con su propio problema “salafista”, el llamado Boko Harem.

Mauritania, que ha tenido mayor éxito que otros gobiernos de África occidental en la contención de los grupos “salafistas”, teme una diseminación de estas fuerzas al interior de Mauritania, especialmente si accedieran a combatirlos militarmente en Malí. Libia, aparte de que enfrenta un enorme desasosiego interno entre sus propios grupos armados, teme en particular que las poblaciones tuareg del sur de Libia puedan unirse para buscar un Azawad más extenso.

Tanto Francia como Estados Unidos sienten que es urgente derrotar a los “salafistas” del norte de Malí. Pero Estados Unidos, sobrepasado militarmente como está, no quiere enviar ninguna tropa. Francia, o digamos el presidente Hollande, está tomando una postura más fuerte. Parece dispuesto a enviar tropas. Pero Francia es una antigua potencia colonial, por lo que unas tropas francesas en Malí podrían concitar una respuesta nacionalista muy fuerte.

Así que lo que Francia y Estados Unidos están intentando es convencer a Argelia (que guarda frontera con Malí en el norte y tiene un ejército poderoso) de que sea la fuerza conductora de una operación militar. Los argelinos están hiperdudosos de la idea. Por una razón: el sur de Argelia es país tuareg. Y por otra razón: el gobierno argelino siente que ha contenido el peligro “salafista” hasta ahora y teme profundamente que una intervención militar en Malí deshaga la contención lograda.

Así que todos quieren que los grupos “salafistas” se vayan de algún modo, siempre y cuando algún otro haga el trabajo sucio. Y grandes grupos en estos países se oponen a cualquier acción con el argumento de que “afganistanizaría” la situación. Es decir, temen que una acción militar contra los “salafistas” los fortalecería, en lugar de debilitarlos, atrayendo un flujo de individuos y de grupos con orientación de Al Qaeda al norte de Malí. Afganistán se ha vuelto el símbolo de lo que no debe hacerse. Pero a no hacer nada también se le conoce como parálisis geopolítica.

El fondo del asunto es que Malí sufre de un escenario geopolítico caótico. Lo que parece más probable es que no haya ninguna intervención militar. Pero está por verse si las poblaciones locales del norte de Malí, acostumbradas a una versión “sufí” muy tolerante del Islam y que hoy están muy descontentos, puedan alzarse contra los “salafistas”.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein