Turquía:  Comunicado del Comité Central Partido Comunista de Turquía  x PCT   


Con toda certeza se creará la alternativa para la clase obrera
  

1. Desde hace días Turquía está siendo testigo de un genuino movimiento popular. Las acciones y protestas, que empezaron en Estambul y se han extendido por toda Turquía tienen un carácter de masas, legítimo e histórico. Lo más importante de todo es el cambio en el ánimo de la gente. El miedo y la apatía se han superado y la gente ha ganado autoconfianza.

2. El Partido Comunista de Turquía ha sido parte del movimiento popular desde el comienzo y ha movilizado a todas sus fuerzas, tratando de incentivar el carácter proletario y revolucionario del movimiento, esforzándose para impregnarlo de una actitud madura de disciplina, ha organizado numerosos actos y manifestaciones. En este proceso, las fuerzas policiales han llevado a cabo fuertes ataques contra nuestra sede en Ankara. En toda Turquía, varios miembros del partido han sido heridos y detenidos. Ha habido varios intentos de secuestro de cuadros de nuestro partido. Pero las provocaciones contra nuestro partido han sido derrotadas.

3. Nuestro énfasis sobre el papel del TKP no pretende subestimar la naturaleza espontánea del movimiento o la contribución de otros actores políticos. Al contrario, el TKP insiste en que este movimiento tiene un aspecto que va más allá del impacto de uno u otro actor político o de cualquier tipo de oportunismo político.

4. El mensaje de las masas al gobierno para que dimita es una absoluta verdad de este movimiento. Aunque es obvio que una alternativa de izquierda no puede construirse “ahora mismo”, esta exigencia debe expresarse con claridad. Esta opción para el pueblo trabajador puede generarse únicamente mediante el aprovechamiento de la energía que ha surgido en este momento histórico. El TKP se centrará en esto y denunciará el verdadero sentido de alternativas como “la formación de un gobierno nacional”, que es seguro que se planteará para engañar a las masas trabajadoras al hacerles pensar que la crisis puede superarse de esa manera.

5. Sin duda, los detentadores del poder político intentarán calmar a la gente, instituir mayor control e incluso intentarán utilizar la situación para su propio beneficio. Es posible que logren éxitos temporales. Incluso en ese caso, el movimiento popular no habría sido inútil. El TKP está preparado para un período de tenaz pero intensa lucha.

6. Para actuar de forma concertada, diferentes ramas del movimiento socialista que comparten objetivos y preocupaciones tienen que analizar la aparición de este movimiento popular inmediatamente. El TKP, sin interrumpir sus tareas y actividades diarias, va a actuar con responsabilidad en lo referente a esto y se esforzará para crear un terreno común en línea con las exigencias urgentes que se expresan más abajo.

7. Para anular los planes del gobierno tendentes a clasificar y dividir al movimiento popular entre legítimo e ilegítimo, todas las fuerzas tienen que evitar dar pasos que puedan causar daño a la legitimidad del movimiento. Es el poder político quien ataca. La gente debe defenderse, igual que actúa correctamente, pero nunca caer en las trampas de la provocación gubernamental.

8. Mientras las masas cantan la consigna “gobierno dimisión”, las negociaciones limitadas al futuro del parque Taksim-Gezi no tienen sentido. El gobierno pretende no entender el hecho de que la antigua balanza ha sido alterada de forma fundamental y de que no puede restaurarse. Todo el mundo sabe que el movimiento popular no es el producto de la susceptibilidad hacia los árboles del parque Gezi. La ira del pueblo va más allá de los proyectos de transformación urbana: se trata del terrorismo de mercado, de las abiertas y directas intervenciones en los diferentes estilos de vida, el americanismo y la subordinación a los EEUU, las políticas reaccionarias o la enemistad con el pueblo sirio. El AKP no puede engañar a la gente con un discurso del tipo “plantaremos más árboles de los que talaremos”.

9. Mientras nos ponemos manos a la obra para crear una alternativa del pueblo trabajador, el movimiento necesita apoyarse en algunas demandas concretas. Estas demandas son válidas en el caso de que dimita el gobierno o Erdogan:

 a) El gobierno debe anunciar la cancelación de los proyectos que implican la demolición del parque Gezi y del Centro Cultural Ataturk.

 b) Libertad para los detenidos durante la resistencia y retirada inmediata de todos los cargos contra ellos.

 c) Todos los funcionarios cuyos crímenes contra el pueblo sean demostrados por los informes de las comisiones que ha formado la Unión de Colegios de Abogados y los Colegios locales deben ser relevados de sus tareas.

 d) Deben cesar los intentos de dificultar el derecho de la gente a obtener noticias veraces sobre los acontecimientos.

 e) Deben cesar todas las prohibiciones relativas a reuniones, manifestaciones y marchas.

 f) Deben retirarse todos los obstáculos de facto o de iure que impiden la participación política del pueblo, incluyendo la barrera electoral del 10% y los artículos antidemocráticos de la “ley de partidos políticos”.

 g) Deben cesar todas las iniciativas puestas en marcha para tratar de imponer un estilo de vida único a todo el pueblo.

10. Estas demandas urgentes en ningún caso afectarán a nuestro derecho y obligación de continuar con la oposición al poder político. La reacción popular al gobierno debe reforzarse y se deben centrar los esfuerzos en plantear una verdadera alternativa al escenario político.

11. La bandera turca de la estrella y la luna, en la que se envolvían quienes realizaban los ataques reaccionarios y chovinistas contra los trabajadores, la gente de izquierda y el pueblo kurdo tras el golpe militar fascista del 12 de septiembre de 1980 ha sido quitada ahora por el pueblo de las manos del fascismo y entregada a las honorables manos de Deniz Gezmis y sus camaradas, como bandera en manos del pueblo patriótico.

12. El movimiento popular, desde su inicio, ha ignorado la siniestra estrategia tendente a enfrentar a una comunidad con otra en Turquía. Esta actitud debe mantenerse con sumo cuidado, dejando sin espacio al chovinismo o al vulgar nacionalismo.

13. A nuestros hermanos y hermanas kurdos, ya les dijimos que “No puede haber acuerdo de paz con el AKP”. No puede haber acuerdo con un poder político a quien su propia gente ha dado la espalda, y cuya verdadera cara ha sido desvelada. Los políticos kurdos deben dejar de “albergar esperanzas de continuar hablando con el AKP” y convertirse en un fuerte componente de un movimiento popular unido, patriótico, laico y trabajador.

14. Nuestros ciudadanos que han perdido la vida a manos de la policía o del poder político, han sacrificado sus vidas en nombre de una lucha justa e histórica. El pueblo nunca olvidará sus nombres, y quienes son responsables de sus muertes responderán ante la ley.

Comité Central Partido Comunista de Turquía, 4 de junio de 2013

Crítica de la violencia en la historia y la memoria 
Autor(es): Matamoros Ponce, Fernando

Revista Herramienta

Matamoros Ponce, Fernando. Profesor investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (ICSyH-BUAP), México. Doctor en Sociología por la École des hautes études en sciences sociales de París (2001). “Magíster" en Antropología y Sociología Política por la Universidad de París VIII (1993). Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana de México (1986). Corresponsal en México del Centre d'études interdisciplinaires des faits religieux -École des hautes études en sciences sociales (CEIFR-EHESS). Ha publicado: La pensée coloniale. Découverte, conquête et guerre des dieux au Mexique (2007), París, Éditions Syllepse, ICSyH/BUAP; junto a Étienne Dehau y Sylvie Bosserelle, Mexique: vision de l’empire des Dieux (2005), París, Hermé; Zapatismo. Reflexión teórica y subjetividades emergentes –en coautoría con John Holloway y Sergio Tischler– (2008), Buenos Aires, Ediciones Herramienta y ICSyH/BUAP. Es colaborador habitual de la revista Herramienta e integra su consejo asesor. 
In Memoriam 
Daniel Bensaïd


Preludio sobre la violencia

¿Por qué introducirnos en la violencia, si la rechazamos y la odiamos todos los días cuando la miramos cosificada en todas partes de la vida cotidiana, en todos los rincones, representaciones, ideas, palabras y lenguajes corporizados? Walter Benjamin (2002b: V, 167-193) afirmaba que la tarea de la crítica de la violencia no consiste solamente en explicar las definiciones de ella misma y conceptualizaciones en nuestra memoria, el derecho y la in-justicia del sistema. La labor de mirar la memoria es remover piedras y montañas para escarbar tonalidades de esos recuerdos de la memoria. En este sentido, la memoria sólo es un instrumento, un medio metodológico del lenguaje y de los recuerdos que lo componen para la exploración del pasado. Benjamin, melancólicamente, expresaba que las “situaciones” de la rabia son capas de la historia, contienen lo que vale la pena rastrear con herramientas críticas del pensamiento. Es decir, imágenes que, arrancadas de sus contextos anteriores, como fragmentos de torsos de Apolo en galerías de coleccionista (Cf., Benjamin, 2002a: IV, 175), aparecen como objetos valorizados en los aposentos sobrios de nuestra comprensión tardía.
Así, aunque la historia de la violencia es una larga travesía de sufrimientos, pero también de esperanzas por los recuerdos de la belleza manifestada en miradas y sentimientos utópicos, pareciera comenzar con las crisis manifestadas en diversas épocas. Se presenta naturalizada mediante imágenes de la vida cotidiana, representada como algo normal. Al incursionar posibilidades para romper los condicionamientos sociales que las constituyen, la violencia se exterioriza como una tarea sin sentido, pues la dominación y el poder controlan y exorcizan los movimientos que la cuestionan en los miedos, fantasmas e interioridades sufriendo la realidad cotidiana. Eternizándose en el derecho positivo sobre el derecho natural, complejizado en las tecnologías de la memoria, los discursos históricos disponen de instrumentos enmarcados por métodos y modelos unificados en discursos autorizados en los crecimientos económicos y análisis cuantitativos de flujos de intercambios y desarrollo lineal y homogéneo (Foucault, 1970).
El objetivo de incursionar en la problemática histórica de la violencia es ir más allá o rebasar los efectos de la verdad institucionalizada del sistema (la Medusa que nos paraliza cuando la vemos, oímos y asentimos en los diversos discursos del poder); que inmoviliza e impide ver más allá de ella, pero permite mirar en ella los fundamentos de la conciencia del hombre histórico. Así, excedidos de sufrimientos y preguntas constituidas por la injusticia, los hombres se cansan de esperar, pierden la paciencia y desconfían de la palabra y esperanza de la acción; enloquecidos se quitan la vida[1].
Ese proceso de doble personalidad manifestado en gritos de desesperación y destrucción personal se pierde en el silencio de la lengua inequívoca de lo autorizado. El número de suicidios aumenta en el mundo y en particular en los países donde la crisis se ha agudizado[2]. La esperanza se encierra en detalles morosos de la vida cotidiana: los colegas se enfrentan entre envidias y egoísmos de personalidades atormentadas en sus subjetividades. Lo mismo sucede en las relaciones amorosas, no sabemos a quién nos enfrentamos, si a la persona querida o a la sociedad que constituye los celos y odios in-advertidos. Si recordamos que el suicidio ha sido considerado un tabú, prohibido por la ley, la religión y la política, Benjamin (2002a: IV, 75) destaca las problemáticas sociales de sociedad inscritas en el “carácter destructivo” de estos actos. Acude a los aportes del psicoanálisis: quien intenta conocer su pasado deberá excavar a través de su memoria. En esas incursiones de la subjetividad, no deberá temer encontrarse en diferentes ocasiones con la misma situación que lo acongoja: la historia del poder sobre los vencidos, del Estado como limitante de la insurrección y la revolución. Por lo tanto, no le interesa huir de la realidad, pues valorizará los recuerdos de lo épico y rapsódico, aquello que se perdió en los contextos anteriores, como quien re-vuelve la tierra para encontrar un tesoro perdido.
En este sentido la búsqueda de los sentidos de la memoria está ligada a la refinada y áspera violencia del sistema. El instinto destructivo, como afirma Benjamin (2002a: Ibíd.), no vive del sentimiento de que la vida es valiosa, sino “del sentimiento de que el suicidio no merece la pena”, ni siquiera pensarlo; incluso cuando estamos convencidos de que por todas partes aparecen oráculos destructivos de las instituciones del Estado y de los medios de comunicación. Son contundentes imágenes de catástrofes naturales, ficciones y mitos de muertos y fantasmas destructores que se han corporizado en el lenguaje y los actos. Para él, el carácter destructivo, ligado a la violencia cotidiana, “está siempre en la encrucijada (…). Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos” (Ibíd.).

Preguntas angustiantes en la inmediatez de la vida

Entonces, excedidos, locos y alucinados por la vida y la violencia, preguntamos e insistimos sobre lo que nos impide ser felices con la felicidad que nos ilumina por todas partes. Si la desconfianza pareciera una fuerza invencible, la confianza moviliza el curso de las cosas; manifiesta que la crisis es la expresión misma de la fragilidad de la violencia. Así, nos preguntamos: ¿qué hace que las interpelaciones hacia nuestro interior se multipliquen con más insistencia, neurótica y esquizofrénicamente, y esto desde la infancia, cuestionando la rigidez del mundo? Es evidente, incluso niños y niñas constatan que las preguntas contienen un querer diario. Las cosas se complican cuando avanzamos las preguntas urgentes de la vida con el deseo de lo querido diariamente. Enfrentamos la violencia de la verdad establecida, estructurada y estructurante en los cuerpos adultos y razonables. Adoloridos por el habitus (Bourdieu, 1979) de los conceptos y categorías estructurales del consumo de clase, intelectuales, artistas y productores, mediados por estructuraciones que definen las diferencias de gustos y modas diferenciados del así fue y así será la vida, se rebelan con la actuación estética de búsqueda de lo nuevo.
Sin embargo, para comprender por qué existen estas diferencias y cuáles son las posibilidades de romper con las consecuencias de miseria en el mundo, nuestro punto de vista quiere ir más allá de las expectativas del estructuralismo y de la lógica establecida en el consumo. Más todavía, nos interesa introducirnos en la lógica del poder y la dominación para comprender cuáles son las estructuras que determinan ciertas prácticas del shock psicológico en las imágenes televisivas y de Internet; que van desde las terapias del mercado psiquiátrico hasta las inversiones para la investigación militar (incluyendo servicios de inteligencia aconsejados por intelectuales, como es el caso destacado de Milton Friedman[3]) para perfeccionar la tecnología de la represión en la vida cotidiana y hacer personas saludables, subyugadas y obedientes.
Todas las inversiones en estas territorialidades de la mente están dominadas por la imagen y palabra de los medios de comunicación como verdad controlada por las instituciones del realismo. Sin embargo, siguen existiendo múltiples movimientos que rechazan la dominación. Se preguntan por qué y cuáles son las socialidades que constituyen esas contradicciones y esperanza de lo nuevo. ¿Si la utopía del mundo feliz ha llegado con el fin de la historia valdrá la pena las acciones de la resistencia y la rebeldía contra la violencia de las instituciones “democráticas” del sistema? Así, marcando espacialidades y temporalidades de este acercamiento epistemológico, con una visión completa (histórica) del objeto violencia, queremos acceder a las afinidades entre la violencia, procesos sociales que constituyen el concepto mismo de la violencia corporal y subjetiva, y la acción formando la lógica inseparable de la libertad en los cuerpos sufrientes y las palabras.
Adorno (2004a) propone mirar el mundo de la vida dañada desde el concepto mismo de la realidad. Incursiona en las ilusiones manifestadas en el arte y la estética como estructuras de la realidad antagónica, racional e irracional de la violencia estructural desde la infancia. “El arte es el refugio del comportamiento mimético. En él, el sujeto toma posición (en niveles cambiantes de su autonomía) frente a su otro, separado de él y empero no separado por completo. Su renuncia a las prácticas mágicas, que son sus antepasados, incluye la participación en la racionalidad. Que el arte, algo mimético, sea posible en medio de la racionalidad y se sirva de sus medios, reacciona a la irracionalidad mala del mundo racional, del mundo administrado. Pues el objetivo de toda racionalidad, del compendio de los medios de dominio de la naturaleza, sería lo que a su vez no es medio, algo no racional. Esta irracionalidad la esconde y la niega la sociedad capitalista, y contra ella el arte representa la verdad en dos sentidos: mantiene la imagen de su fin, sepultada por la racionalidad, y convence a lo existente de su irracionalidad, del absurdo del arte” (Adorno, 2004b: 78).
Este acercamiento epistemológico rescata dimensiones utópicas o de redención del pasado para re-nombrar las significaciones sociales de la metafísica. Para Adorno (2004a), la felicidad de los hombres sobrevive en medio del miedo, sufren diariamente el peso de la realidad que humilla el espíritu de la felicidad posible: pensamiento pensando negativamente la no-libertad perpetua. En otras palabras, esta mirada dialéctica sobre la negatividad constitutiva de lo nuevo, liberador del hombre, pensando y actuando la violencia, no lo podemos mostrar en lo inmediato, se esconde para no ser reprimido. Parafraseando a Benjamin en el texto de Destino y carácter (2000: I, 198), precediendo su texto “Para una Crítica de la Violencia” (2002b: V): el carácter de una comunidad no es solamente “el nudo en la red del poder y la dominación”, pues en el cielo sin color del hombre (muchas veces anónimo, invisible en el concepto) existe también la luz del individuo, proyectada, muchas veces, de manera cómica en el carnaval de las palabras y del juego de la escritura.
Muchos hombres hoy en día no solamente se preguntan por qué tanta violencia mitificada por el mercado, sino también despliegan múltiples qué y cómo hacer para enfrentar la violencia en la vida cotidiana. ¿Por qué en la sociedad globalizada con la mundialización ideológica de la economía neoliberal, y sus promesas de realización del consumo (cada vez más chatarras, desde luego, reproducidas con la tecnología), individuos e individualidades en los movimiento sociales, reflejos de la sociedad, se des-quebrajan y fragmentan en múltiples pedazos angustiosos ante la muerte que los acecha en la soledad? ¿Qué nos hace despertar con sobresaltos y nos inmoviliza en el encierro y aceptación de nuestra individualidad despedazada con la realidad del mercado naturalizado? ¿Cómo ir más allá del Bien y del Mal analizado por Nietzsche (1985), aspectos cosificados en la moralidad de las leyes de la vida y las palabras (naturaleza y muerte, también) institucionalizada por la mercadotecnia de catástrofes naturales y terrorismos diversos, como mecanismo de control y aplicación de políticas de mercado y austeridad? ¿Cuál es la razón de tantos malestares del deseo y esperanza en la sociedad dominada por la economía única de privatización y violencia contra todo lo que se mueve en la vida; naturaleza, cuerpo y alma-pensamiento constituida de culturas, tradiciones, usos y costumbres? Los documentos de la historia (Benjamin, 2005, Tesis VII) son un angustioso tren cargando acontecimientos de barbarie que se repiten en el mito de así fue y así será (cultura, ciencias, artes, tradiciones, usos y costumbres). Entonces, ¿servirá de algo seguir afligiéndonos con las preguntas de la esperanza de cambiar el mundo, pensarnos como comunidad en el amor, más allá del consumismo e individualismo clasificado por la lucha de clases?
Aunque aparecen en los recorridos surcos de la misma situación que nos preocupa, el miedo y la angustia reproduciendo el malestar de la vida, debemos introducirnos en la memoria, médium que nos permite caminar en medio de los pantanos y fantasmas del horror de la cotidianidad. Como en la Arqueología del Saber (Foucault, 1970), debemos inspeccionar en los archivos los procesos históricos de los objetos construidos con palabras y discursos para rastrear al sujeto pensante y actuante en la lucha. Debemos cepillar capas para des-cubrir lo enterrado en las profundidades del pensamiento y también rescatar las propuestas metodológicas e interrogativas de Walter Benjamin. En la primera tesis, preocupado por los acercamientos metodológicos a la historia, Benjamin (2005) utiliza, metafóricamente, la imagen del juego de ajedrez. Nos señala que el materialista dialéctico no debe observar solamente al turco sentado en la mesa de ajedrez, y las piezas que se movilizan alrededor de la magia del poderoso, sino mirar los hilos que mueve el jorobado debajo de la mesa (un autómata que representa formas políticas de su época: socialdemócratas, comunistas, anarquistas, hombres y mujeres enlazados con utopías y esperanzas teológicas…). Como la mirada rápida solamente observará y constatará empíricamente los procesos establecidos en la verdad de lo observado, Benjamin sigue desplegando las interioridades del objeto para destacar al sujeto. Poco a poco, imágenes dialécticas se materializan en el movimiento de los hilos del tejido social. Como relámpagos, inspiraciones teológicas aparecen en las estrategias de la política y violencia: constelaciones de deseos y aspiraciones lejanas, pero activas en el presente; mueven esos hilos. Benjamin está preocupado por las constelaciones de la historia de los vencidos, aquellas partículas de la memoria y olvido, que se rebelan contra la muerte organizada del sistema. Para él son iluminaciones teológicas que maduran dentro de los sufrimientos del presente; creencias, esperanzas y utopías que siguen estimulando, paradójicamente, las historicidades y representaciones conceptuales y estéticas del pensamiento crítico, que reflexionan cómo salvar-nos de la catástrofe del progreso y civilización capitalista.
De esta manera, la propuesta de Benjamin permite alejarnos de la cultura cosificada por el mercado y la política autorizada por la palabra e imágenes espectaculares del fetiche de la mercancía, manipuladas por las tecnologías de la reproducción técnica del arte. Pero, al mismo tiempo, Benjamin busca aquello que se perdió en las brumas balísticas de las revoluciones, guerras del pasado, comunas florecientes de negatividades sociales e inviernos congelantes de las burocracias en el poder. Su mirada no es para huir o escapar al silencio mágico de las comunidades en el ostracismo y el exilio, o el escape bajo los estupefacientes de la mariguana, del opio y haschisch, por ejemplo. Benjamin cuenta en sus protocolos de experiencias hechas con las drogas: “Bienestar ilimitado. Fracaso de los complejos neurótico-obsesivos. Se abre el ‘carácter’ amable. Todos los presentes se irisan hacia lo cómico” (Benjamin, 2002c: 49-50). Al mismo tiempo el aura de las cosas [cuartos, palabras y música] penetra los rostros en un infinito de evidencias poéticas, “extravagantes sobre la máscara de éter que (como es obvio) tiene también boca, nariz, etcétera” (Ibíd.).
Por lo tanto, su plan y diagrama de la historia no solamente describe lo empírico de las imágenes del mundo, sino que su espíritu vuela en la frescura de la benevolencia de las ideas sin límites. Su mirada se desplaza, camina atenta en las representaciones y máscaras del mundo político. Dialécticamente, nos invita a cepillar a contrapelo los acontecimientos de la historia, para pensar las imágenes dialécticas del imaginario en la belleza humana, evidencias y sustancias poéticas en representaciones fonéticas, trabajo y valor de uso en los objetos del mercado. Por eso su incursión en la violencia es interesante. Inspirado por Aragon (1953), como un coleccionista intrigado por los procesos inscritos en los segmentos de la historia, hombres y mujeres en empatía con las bellezas del movimiento, busca con el pensamiento dialéctico el órgano del despertar del sueño-dormido en los objetos representados; subyacentes en la larga extensión fenoménica de los Pasajes históricos de París, Capital del siglo XIX (Benjamin, 1997).

Método y epistemología crítica

Manifestado de diferentes maneras, el sueño busca arrebatarse del sueño-dormido y de las pesadillas de la violencia. Por lo tanto, cada época no sueña solamente la próxima, afirma Benjamin (1997) en su encuesta sobre las ilusiones universales en la historia de objetos particulares. Por caminos de veredas y brechas poco transitadas y prohibidas, la epistemología crítica de la astucia lleva intencionalidades para fines de reencantamiento de la bella durmiente (decía Benjamin en el Origen del Drama Barroco Alemán —1985), lista para despertar de las condenas de las instituciones —como Hegel lo había percibido ya, señala Benjamin (1997). En este sentido, nuestro interés por la historia de las utopías y la memoria no es solamente constatar en ellas la catástrofe de la frustración y dolor que vivimos diariamente en nuestra subjetividad y soledad fragmentada: deseos y sueños del pasado, atrapados por la sociedad globalizada del mercado y sus instituciones. El objetivo es rastrear el sujeto que se vestía bellamente para las representaciones, en las ideologías y subjetividades, origen de tantos mensajes subterráneos y codificados en la fetichización social. Entonces, aquí se encuentra el objetivo de profundizar en los “maniquíes”, rastrear la complicidad del infinito encuentro del presente con el pasado, sumergirse en las raíces de los grandes momentos de la historia.
Desde nuestro punto de vista, esta mirada nos permite comprender el origen de las imágenes de tristeza y melancolía del Ángel de la Historia (Benjamin, 2005, Tesis VII). Este acercamiento no es para hacer honor a las imágenes del vencedor. Sin embargo, la empatía con la violencia implementada en las instituciones y las palabras autorizadas en las ciencias, y en particular las ciencias políticas y antropológicas, es para mirar las imágenes dialécticas de felicidad en su surgimiento fugitivo (Ibíd., Tesis VII). Al ir desplegando la metáfora teológica, lo escondido, resurgen las imágenes dialécticas de una “frágil fuerza mesiánica” (Ibíd., Tesis II) del pasado.
Basándose en Hermann Lotze, Benjamin afirma que, en medio de tanto egoísmo e individuos individualizados por el realismo político, existen las posibilidades estéticas del arte en los rincones más despreciados, como veremos más adelante, la basura diría Siegfried Kracauer (1996); lugares donde hemos perdido la costumbre de ver las manifestaciones del imaginario en el valor de uso, el creer en lo nuevo, tejiéndose en las comunidades imaginadas (Anderson, 1993) de la historia y cultura de lo político en las últimas cosas, antes de las últimas. En la amistad con hombres con quienes hubiéramos podido platicar e intercambiar sueños, y de las mujeres que pudieron entregársenos profundamente, con sus imaginarios de amor y deseos, Benjamin afirma que se manifiesta el erotismo excitante del yo en la felicidad del ello (desplegado por Herbert Marcuse en Eros y Civilización —2002), escondido o aplastado por el súper-yo, desarrollado y explicado por Freud en El malestar en la cultura y otros ensayos (1970). Para Benjamin, estas dimensiones teológicas de la belleza del amor y paz social se manifiestan como índices secretos o sumarios de la historia de la esperanza y utopía, afirma Ernst Bloch (El Principio Esperanza 1977, 1980 y 1998) en múltiples imágenes del pasado aplastado por la barbarie, y que espera ser redimido de la dispersión geográfica en los hechos concretos.
Ya que existen diferentes significaciones de lo mesiánico y lo teológico, al igual que las comunidades imaginadas en nacionalismos diversos contra los imperialismos y dictaduras del Capital, podemos afirmar que las palabras y la cultura son artefactos diferenciados en particularidades y singularidades de la historia social. Para entender sus significaciones, debemos profundizar en los contenidos que han llegado a ser historia; para comprender cómo han cambiado sus significados a través del tiempo, y por qué, en la actualidad, regresan emocionalmente en los conflictos del mundo. Primeramente, debemos entender que existe en las palabras y configuraciones representativas de lo político un “cruce” complejo de fuerzas históricas discretas de fuerza mesiánica de esperanza. Pero, una vez creados, fueron trasplantados y transformados culturalmente en las instituciones (nacionalistas y revolucionarias) y en diversos terrenos sociales, mezclándose en una diversidad ampliada de constelaciones políticas e ideológicas representativas de la comunidad imaginada anteriormente.

Dudas e interrogaciones sobre el realismo empírico

Así podríamos seguir incursionando en cuestiones epistemológicas, y por lo tanto metodológicas, pues cada vez que avanzamos, existen otros inconvenientes a las preguntas de impaciencia y espontaneidad contra la violencia, razonada, pero con buenas dosis del realismo empírico e ilusiones posmodernas. ¿Para qué sirven tantas preguntas sobre posibilidades de lo lateral, bordes, dispersiones, escapes, líneas de escape, si todo está violentado por la dominación en el habitus? ¿Acaso esas líneas de falla están fuera de la sociedad mercantil? ¿Cuáles son las salidas de esas particularidades y singularidades en las geografías, economías y espiritualidades materiales que la totalidad capitalista administra y gobierna en la biopolítica de una mundialización y globalización integral del poder y la dominación? Terry Eagleton plantea que “puede esperarse [ante las derrotas del pasado] que haya un incremento del interés por los márgenes y las grietas del sistema —por esos lugares ambiguos, indeterminados, donde su poder parece menos implacable, márgenes sombríos donde se pierde en el silencio. [Entonces], el sistema no podría ser quebrado, pero podría al menos ser momentáneamente transgredido, puesto a prueba en esos puntos neurálgicos donde su autoridad vacilara y se desatara. Fascinados por esas líneas de falla, podríamos incluso llegar a imaginar que no hay centro [ni totalidad] en la sociedad después de todo, pero mientras que ésta pueda ser una manera conveniente de racionalizar la propia falta de poder, sólo podrá hacerse a costa de darse cuenta de que tampoco puede haber márgenes” (Eagleton, 2004: 19).
¿Entonces, qué es lo que buscamos en la angustia de nuestras vidas, dominadas y sujetas a la fetichización del mercado, si todos y todas son marginales, rechazados por el sistema y castigados, cuando deciden ir más allá de las autorizaciones?  En este sentido, podríamos decir que es necesario un método con planes para la búsqueda de lo perdido en las derrotas de la historia. Pero, también es necesario tener precaución con los instrumentos metodológicos (las objetividades de la ciencias) y las mitificaciones de la salvación en este mundo comunicacional de lógicas de dominación, pues, estos instrumentos destruyen lo que encuentran en las oscuridades del reino de la tierra; estandarizan con el lenguaje museográfico y etnográfico de las ciencias políticas autorizadas, donde las piezas pueden observarse, pero ya no nos hablan del sentido de sus ropajes y joyas, porque se encuentran en el encierro de la palabra autorizada. En otras palabras, si el conocimiento de la historia muestra que nada es duradero, historias de diversas resistencias muestran que los “finales de la historia” son mitificaciones del sistema. Así, podemos afirmar que, donde otras miradas científicas ven muros o montañas imposibles de escalar, o simplemente actores del mercado, finalmente, los hombres de la historia ven caminos por todas partes para cambiar el mundo, y eso tiene que ver con la cuneta de las constelaciones que se rebelaron contra el fetiche del progreso, vaciado de las motivaciones interiores de hombres y mujeres construyendo la historia.
Debemos tener algo más que el método que se frustra en los inventarios de lo encontrado, sin mirar en el interior de lo viejo y conservado en las movilidades del presente. Para redimir lo invisible de la tragedia de los individuos, soñando otro mundo, debemos hacer visible lo que se agita y remueve interiormente en la violencia. Por lo tanto, no es que rechacemos lo negado en las clasificaciones del bien y del mal, pero el método dialéctico nos permite ir más allá de las apariencias conformistas de una cotidianidad enajenada; y miramos las motivaciones que pasan inadvertidas, simplemente porque jamás seguimos su camino, por miedo a lo prohibido. Como afirma Kracauer: “la mayoría de nosotros volvemos la espalda a los cubos de basura, el sucio suelo bajo nuestros pies o los desperdicios que dejamos atrás”. Tampoco percibimos lo muy conocido de nuestros sufrimientos y esperanzas, los condicionamientos de clase y su violencia interiorizada como una totalidad aceptada. “No es que nos apartemos de ello — señala Kracauer—, como en el caso de lo rechazado, sino que lo damos por sentado sin prestarle atención. Rostros íntimos, calles que atravesamos todos los días, la casa en que vivimos: todas estas cosas forman parte de nosotros igual que nuestra piel, y por conocerlas de memoria no las observamos con los ojos” (Kracauer, 1996: 82-83).
Sin embargo, no debemos ontologizar estas apreciaciones filosóficas e históricas porqueperderíamos de vista los condicionamientos sociales de la política y la economía en la relación dialéctica de la totalidad con las manifestaciones de resistencia y rebeldía. Podríamos decir que las valoraciones de la vida cotidiana nos permitirían reconocer que en las mistificaciones del sistema se encuentra el trabajo concreto y los imaginarios del valor de uso que hacen que la vida exista y valga la pena. Así, nos seguimos interrogando sobre el realismo ideológico del final de la historia y el choque de civilizaciones, como lo preconizaban Francis Fukuyama y Samuel Huntington, y lo celebran las ideologías posmodernas neoliberales que luchan contra la barbarie y por la civilización. Asistimos al escenario de violencia y guerra, impulsando multitudes-nómadas en la construcción de una libertad amurallada por la civilización de los bloques económicos, y sufriente en la individualidad antiedipiana de la soledad fragmentada. Indudablemente, están liberadas del pasado de horror y sufrimiento de las instituciones del poder y Estado del pasado, pero, embalsamadas en el silencio de palabras aisladas; aparentemente en grietas y márgenes sin socialidad, ni lucha de clases. Es evidente que las expresiones del malestar de la violencia, tanto en localidades regionales como en diversos continentes, son interrogaciones urgentes y candentes de las dialécticas primaverales del aquí-y-ahora, florecientes objetivaciones de fastidios e inquietudes dolorosas de la tragedia vivida en la comedia del juego con la represión y muerte, tan cercana, que nos obliga a pensar críticamente el valor del fetiche de la mercancía en la sociedad del espectáculo (Debord, 2002).
¿Éstas interrogaciones son constelaciones de la belleza y estética que movilizaron millones de hombres y mujeres en la historia, o serán mensajes del más allá, de muertos y fantasmas de los vencidos, inexistentes en la realidad empírica de la fragmentación? Si diariamente la sociedad del espectáculo nos asegura el placer del consumo de movimientos de cenefas en Table Dances de la política contemporánea, notamos que científicos sociales se precipitan de múltiples maneras, con objetivos diversos, para explicar la vida cotidiana y las mutaciones de la sociedad del espectáculo para el consumo democrático. En este sentido, Daniel Bensaïd (2011) se interrogaba antes de morir, como un testamento de ultratumba, diría René Shérer (Ibíd: 8), sobre la historia lejana de categorías y conceptos de la modernidad; túneles o infiernos dantescos del espectáculo, última etapa del fetichismo de la mercancía. Rastreaba lo esencial y material, pero invisible en la violencia de la vida diaria; como el Principito, quien nunca dejo de hacerlo en la práctica de su corazón y sentimiento de las posibilidades de la negatividad actuada.
Otro autor y luchador social que nos impulsa a pensar contra la violencia es la combatividad de Gilles Deleuze. Como afirma Isabelle Garo (2011: 262), Deleuze no se cansará de denunciar el marketing de los medios de comunicación de los “nuevos filósofos” y estatistas neoliberales en los aires de la época moderna de las ideas despolitizadas en el mercado del espectáculo. Este autor y sus múltiples reflexiones críticas, y autocríticas también, son parte de las paradojas del mundo moderno. Situándose en la nuevas situaciones de transformaciones de la política y formas de resistencia, crítica al Estado y sus instituciones, pero no para auto-representarse en el juego mediático intelectual. En otras palabras, no para despolitizar, sino para pensar la necesidad de un gran movimiento social con amplitud de largo tiempo: tejiendo el tiempo de organizaciones de breve recorrido con largas alianzas de tiempos largos de la historia, para retomar a Fernand Braudel (1969). Así, a pesar que sus obras se sitúan en el centro de la contra-cultura de la despolitización neoliberal, su práctica y elaboración estética de su obra no está en un antimarxismo que reivindica la fuga y el aislamiento de las luchas en la contemporaneidad. Por el contrario, podemos constatar que sus contradicciones de la micropolítica lo llevan a reivindicar la invención de esas realidades solitarias y dominadas; justamente, como posibilidades inscritas en el escenario político de la lucha contra la violencia del Capital.

Bibliografía
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Artículo escrito para Herramienta.


[1] El suicidio es definido en el diccionario como el “acto de quitarse la vida uno mismo” o, según la Enciclopedia Británica, “el acto humano de causar la cesación de la propia vida”. Con esta definición compacta que memoriza estos actos, se pierden las razones o racionalizaciones subterráneas de las socialidades que ocasionan esos actos de quitarse la vida uno mismo.
[2] En el año 2000, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se registraron cerca de 815.000 suicidios en el mundo. En la actualidad, esta realidad dolorosa es atribuida, cada vez más claramente, a crisis económicas. Observamos que las tasas de suicidio se han incrementado en países afectados por las perturbaciones neoliberales. Grecia que tenía la tasa más baja en Europa se destaca en el incremento de suicidios públicos; incremento de 17% en los últimos dos años; más de 1.700 personas (Keep Talking Greece, 2012a; 2012b). George Gilson (2012) señala que en la actualidad el número de suicidios en Grecia han aumentado 45% en comparación con el año pasado.
[3] La represión recurre a especializaciones de la medicina como la psiquiatría para uso político y militar; control mediante imágenes de catástrofes naturales y mecanismos de choques eléctricos de la persona desviada, descarriada, perturbada y pervertida. Estas prácticas se aplican en los individuos participando en movimientos sociales. Ver “La Doctrina del Shock en Español (Completo)”, en http://www.youtube.com/watch?v=cbgbg9iM6j4&feature=em-share_video_user.

Herramienta web 13 Epistemología Filosofí

Juan Gelman: "Vivir con miedo a la muerte es morir antes de tiempo" 

Miguel Russo  


9 de junio 2'13

Juan Gelman dijo, hace muy poco, que “en poesía el tema es lo de menos; mientras sea poesía, puede hablar de cualquier cosa”. Tomando esa frase como disparador, sumando a ella la reciente aparición de su libro 'Hoy', escrito luego de conocerse las condenas a los asesinos y torturadores del centro clandestino de detención conocido como Automotores Orletti, Miradas al Sur contactó al Premio Cervantes en su casa de México y cruzó mails –cruzar mails con Juan Gelman es divertirse con los contratiempos informáticos, casi una manera de sentirlo charlar del otro lado de la mesa– para realizar esta entrevista.

 –A lo largo de su producción poética, ¿qué cosas quedaron afuera todavía, como materias pendientes de resolver a la hora de sentarse a escribir?

–Uno no se sienta a escribir para resolver materias pendientes. La única materia pendiente cada vez es el poema, la expresión de lo que la imaginación encuentra en la vivencia. 

–En contrapartida, entonces, ¿qué temas le fueron más afines?

–En mi opinión, y vuelvo a lo que dispara esta entrevista, el único tema de la poesía es la poesía y por eso puede hablar de todo. 

–Y en cuestión de palabras, ¿cuáles son esas, principales, profundas, que aparecen como caballitos de batalla o como decidoras de algo que quiere escabullirse?

–Depende del tono de lo que se está escribiendo. La música de los versos de amor no es igual a la de los versos del desamparo. 

–Su último libro –ateniéndose, antes o después de su lectura, al texto de contratapa (“Los textos de Hoy fueron escritos después de las sentencias condenatorias a los asesinos y torturadores de Automotores Orletti”)–, ¿puede leerse como una consecuencia? Señaló que en el juicio de Automotores Orletti dictaron perpetua a uno de los culpables del asesinato de Marcelo y que, mientras algunos jóvenes que no habían vivido la dictadura saltaban de alegría, usted no sentía nada, ni odio, ni alegría. Y continuó diciendo que al preguntarse el porqué de esa reacción, decidió escribir “para explicarme qué había pasado”. ¿No lo atemorizó ese “no sentir nada”, cómo se repuso de esa sensación o, mejor dicho, de esa ausencia de sensación?

–No, no me atemorizó, más bien me abrió la pregunta de por qué era así. Habían pasado 35 años del asesinato de mi hijo Marcelo y de mi nuera María Claudia y del robo de mi nieta en los que sentí muy hondo el dicho mexicano: “Justicia tardada, justicia negada”. Néstor Kirchner puso fin a esa situación de impunidad y también pasaron años antes de que se condenara a algunos de los victimarios. El tiempo no desgasta la voluntad de justicia, pero ya era cosa cantada. Para explicarme por qué no sentía nada empecé a escribir los primero textos de Hoy. 

–¿Cuándo decidió quitar los primeros textos, los que pensó –como dijo– que eran periodísticos? Y, dicho esto, ¿cuándo y cómo apareció el tono poético?

–Los primeros textos eran, en efecto, periodísticos, crónicas, testimonios, pequeños relatos que no me decían mucho. En medio de ellos surgió el primer texto poético y por ahí se fue el resto. 

–¿Qué sintió al descubrir que “ese” y no otro era el tono indicado?

–Que la necesidad de expresión me llevaba por ese camino y no por otro. 

–Señala en el texto XXVI que “la relación entre las cosas y la palabra que las nombra no rinde...”, ¿cómo seguir, entonces, escribiendo, desde qué otra relación?

–Podríamos decir, como se usa tanto ahora, que es una cita fuera de contexto, que no indica para nada que no se pueda escribir. Pero la relación de la palabra con la cosa material o inmaterial que nombra es un gran espacio de lo invisible mudo donde bucean los poetas para encontrar lo que no tiene nombre todavía. 

–En el mismo sentido, dos textos después (XXVIII), dice “necesitan que secuestro / tortura / asesinato / sean palabras sin materia, distraídas...”. Esa distracción, ¿se puede corregir sólo desde la poesía o, mejor aún, es corregible, qué materia debe aplicarse para lograrlo?

–Creo que los padres y la enseñanza pública deberían oxidar las palabras que disfrazan los hechos. Vivimos en una época en que el recorte de las conquistas obreras se denomina “flexibilización laboral”. Orwell estaría encantado. 

–“El único mensaje que se puede dar a quien ame a la poesía es que lea a los grandes poetas de su lengua: definitivamente, esa es la mejor universidad”, dijo. ¿Con qué grandes poetas argentinos –que usen además, si considera que lo hay, un idioma argentino– armaría esa universidad? ¿Sería definitiva?

–La escritura de Raúl González Tuñón, Juanele Ortiz, Paco Urondo, Mario Trejo, Oliverio Girondo, Coco Madariaga, Enrique Molina, Olga Orozco, Edgar Bailey, Joaquín Gianuzzi, Roque Dalton, Antonio Cisneros, Alejandra Pizarnik, para mencionar sólo a los que se fueron, y la de tantos otros son una universidad inapreciable, maestros de quienes se aprende mucho para encontrar la propia voz. Pero no me refería solamente a la poesía argentina (¿o es que en realidad sólo hay una poesía en lengua castellana?), sino a la de toda América latina y España, de Pablo Neruda a Antonio Machado, de César Vallejo a José Angel Valente, de Jorge Boccanera a Federico García Lorca. 

–Si me permite el atrevimiento de robarle una pregunta del texto XCV, pregunto: ¿Con qué bondad se mata a la injusticia?

–Permito, nomás. Ahora bien, ¿por qué no inventamos algo? 

–Muchos lo imaginamos, quizá por una visión del siglo XIX, escribiendo sentado a una mesa en su casa, cuaderno y lapicera. Pero, en realidad, ¿dónde escribe, cómo, rodeado de qué elementos?

–No soy tan viejo, che. Escribo de noche, en una pieza del departamento que convertí en mi estudio. Allí hay una biblioteca y libros dispersos por todas partes, algunos cuadros, dibujos que me regalaron mis nietos, ceniceros (a granel). Fumo mucho cuando escribo y uso una computadora. Pero lo que más necesito es la noche, su silencio, la abolición del mundo. 

–Dice en el poema CXXXVI, “se muere en arrabales de sí mismo, altos fuegos preguntan qué es un padre y se apagan cuando empiezan a oír”, y un poco después, en CXLIII, “en el miedo a la muerte la muerte no vale la pena”. ¿Es posible el exorcismo ante la muerte, es condenable, poetizable –perdón por el término–, esperable o definitivamente un término que atestigua en toda su brutalidad aquella relación a la que hacía mención entre palabra y cosa?

–Bueno, me parece que vivir con miedo a la muerte es morirse antes de tiempo. La muerte es el “Mal” último y no hay exorcismo que la pare. Por lo demás, Borges decía que si se supiera qué pasa después desaparecería el 99 por ciento del arte en el mundo. ¿Quiso decir que el arte y la palabra existen contra la muerte? Tal vez. 

–Hay poemas dedicados a su hijo Marcelo, sobre todo, pero también a Miguel Briante, a Antonio Cisneros, a Chavela Vargas, a Mario Trejo, entre otros. ¿Son pedazos que le faltan y de allí la consecuencia de nombrarlos para volverlos a reunir o es un grito hacia lo irremediable?

–Bien decís que son pedazos faltantes de uno mismo que sólo pueden llenar los recuerdos, malos o buenos. Les dedico poemas cuando alguno de ellos me visita ese día por alguna razón particular. 

–¿Puede imaginar a alguno de los condenados en el juicio de Automotores Orletti leyendo su libro?

–Ayudame, dale, ¿cómo suponés que lo harían? 

–¿Hubo dolor, bronca, desasosiego en la escritura del libro?

–Proust opinaba que el que escribe es un desconocido que vive en el fondo de cada uno y que, llegado el momento, sale y escribe. No sé cómo la pasó “ése” cuando escribía los poemas de Hoy, mientras yo era feliz, porque el acto de escribir es una gran felicidad. Hay poetas que viven para escribir y otros escriben para vivir, como decía Marina Tsvetáieva. Creo que pertenezco a la última tribu.

Anticipo: Cinco poemas de Hoy

XXVI

 Hay furores en la clandestinidad de la experiencia, iras que embisten los arrimos de la melancolía. La naturaleza humilla la soberbia señoril, levanta mal su suerte en bancos de salvaje. El presagio común de la miseria vuelve a su posición. Alguien pregunta por las infraestructuras del horror como si los cisnes de Sor Juana no pudieran abrir ese misterio. Es el tiempo de las deserciones interiores. La relación entre las cosas y la palabra que las nombra no rinde y nubes de oro llueven muerte.

XXVIII

Las compasión tiene lotes estériles, necesitan que secuestro / tortura / asesinato / sean palabras sin materia, distraídas / retrocedentes / no pegadas a dictadura militar / a cuerpos vivos tirados al océano. Los inquilinos del no oír / antes / después / mercadean ansias oblicuas, desiertos negros, fugas. ¿Y qué hacer con las palabras otras / salvajerías del capitalismo / niños que mueren antes de su niño? / ¿Sabés tu saber, niño? Preguntaba Benn. Soportar las estaciones crudas / alumbran cuando pueden / dan animales vestidos de civil como si fuera tanto.

XCV

En la mano que disparó al enemigo hay restos de maldad. ¿Con qué bondad se mata a la injusticia? El pájaro que come flores mancha actos del tiempo / el mar no acepta amor que mal termina. El espíritu económico es carne de esclavitud violenta. Viola el paisaje que le fue rey de niño. Morirá sin honor cuando Beowulf vuelva a blandir su espada contra los fuegos venenosos / las primaveras malparidas / nadie en la sala de los nombres.

CXXXVI

Un cortejo de mendigos pasa pidiendo aprobación. La costumbre de etiquetar ensucia imágenes. La pobreza se instala en la estructura del delirio y ministros de las cosas vacunan a los locos. La máquina política aplasta provincias del espíritu. Se muere en arrabales de sí mismo, altos fuegos preguntan qué es un padre y se apagan cuando empiezan a oír.

CXLIII

En el miedo a la muerte la muerte no vale la pena. Los afligidos no interesan, ni los tullidos por amor, ni el portentoso ingenio de un verano. Importa la luz recibida en forma de entrañas para verse. La sensación del cuerpo que termina no vive en rincón cerrado, crea su doble en estaciones impalpables y las alícuotas de pena sin notario. Una calandria ordena el fracaso de un fósforo apagado.

Miradas al Sur

Gran Bretaña, en busca de una identidad post hegemónicaImmanuel Wallerstein


La Jornada, 9 de junio 2013

Hubo una vez un tiempo en que el sol nunca se ponía en el imperio británico. ¡Pero no más! En 1945 Winston Churchil profirió la famosa frase: No me convertí en el primer ministro del rey para presidir la liquidación del imperio británico”. Pero, de hecho, eso fue exactamente lo que hizo. Churchill supo diferenciar entre la rimbombancia y el poder.

Desde 1945 Gran Bretaña siempre ha intentado, con dificultad considerable, ajustarse al papel de una potencia hegemónica del pasado. Uno tiene que apreciar lo difícil que es esto, tanto sicológica como políticamente. Hoy parecería que los dilemas de esta estrategia política implosionaron por fin, y que enfrenta opciones que son todas malas.

Gran Bretaña emergió de la Segunda Guerra Mundial como uno de los Tres Grandes –Estados Unidos, Unión Soviética y Gran Bretaña. Sin embargo, era el más débil de los Tres Grandes. La estrategia que eligió fue hacerse el socio menor de Estados Unidos –la nueva potencia hegemónica. A esto se le llamaba, por lo menos en Gran Bretaña, la “relación especial” que mantenía con Estados Unidos.

El beneficio más grande que Gran Bretaña obtuvo de esta relación especial fue la transferencia inmediata de tecnología nuclear, lo que permitió que Gran Bretaña fuera, desde ese momento en adelante, una potencia atómica. Estados Unidos no tuvo un gesto semejante, de ninguna manera, con la Unión Soviética. Mucho menos con Francia. Estados Unidos buscaba un monopolio nuclear global, compartido únicamente con su socio menor. Por supuesto, como bien sabemos, este monopolio global fue desecho primero por la Unión Soviética, luego por Francia y China, y después por un buen número de otros Estados.

En la Europa occidental continental los primeros pasos hacia la reconciliación franco-alemana comenzaron como la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Ésta incluía a seis naciones –Francia, Alemania, Italia y el trío Benelux de Bélgica, Holanda y Luxemburgo. No incluía a Gran Bretaña. Estos primeros pasos hacia la Unión Europea de hoy fueron alentados en ese entonces por Estados Unidos, como un modo de hacer posible la incorporación de las partes occidentales de Alemania en lo que habría de convertirse en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

No es seguro que los dirigentes británicos apreciaran esta nueva estructura continental europea. Gran Bretaña pareció reaccionar buscando asumir una postura geopolítica independiente de Estados Unidos. Y unió fuerzas con Francia e Israel para atacar al Egipto de Nasser. En ese entonces Estados Unidos buscaba otra estrategia en Medio Oriente, y de inmediato reprendió a Gran Bretaña y le insistió que retirara sus tropas. Esto fue humillante para Gran Bretaña, pero también le recordó los límites de su capacidad para ser independiente de Estados Unidos.

Sin embargo, después de esto, Estados Unidos comenzó a alentar a Gran Bretaña a unirse a las estructuras continentales. En parte, esto se debió a que Estados Unidos comenzó a preocuparse al ver que estas estructuras asumían una posición, inspirada por los franceses, relativamente independiente. Desde el punto de vista estadunidense, Gran Bretaña podría ayudar a evitar esto. Desde el punto de vista británico, entrar ahí tenía una ventaja particular. El último vestigio remanente de su antigua hegemonía era el importante y continuo papel de la City de Londres en las finanzas mundiales. Gran Bretaña necesitaba acceso a los mercados europeos para garantizar este papel.

Así que Gran Bretaña entró en las estructuras para el gran disgusto de Charles de Gaulle, que entendió con bastante claridad las motivaciones estadunidenses al respecto. Para la década de los 70, fue la hegemonía de Estados Unidos la que comenzó a ser cuestionada. Tanto Francia como Alemania impulsaron aperturas diplomáticas con la Unión Soviética, que habrían de culminar mucho después, en 2003, en la resistencia franco-ruso-alemana, que logró que el Consejo de Seguridad no respaldara la invasión militar estadunidense de Irak.

Al comenzar el caos geopolítico, el gobierno británico se alió totalmente con Estados Unidos. La completa subordinación de Tony Blair a la política estadunidense comenzó a avergonzar aun a la opinión pública británica, que empezó a valorar bastante menos una relación especial tan unilateral. Más y más gente en Gran Bretaña buscó retirarse del vínculo con Estados Unidos y de los vínculos europeos. La creciente fuerza del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) es una expresión importante de este cambio de sentimientos.

Gran Bretaña se ha negado a entrar a la zona del euro. En el torbellino económico que se volvió tan evidente después de 2008, el deseo de retirarse de la Unión Europea creció constante en sí misma, sobre todo al interior del Partido Conservador. Esto, por supuesto, alarmó a los grupos financieros de la City de Londres, que correctamente vieron que una de las consecuencias podría ser que Frankfurt eclipsara a Londres como centro financiero europeo.

Gran Bretaña tiene otros problemas –la siempre creciente fuerza del regionalismo (y hasta el prospecto de independencia) de Gales, Escocia e Irlanda del Norte. Gran Bretaña se resiste, lo mejor que puede, a quedar reducida a Inglaterra. Y lo está haciendo en un momento en que Estados Unidos no parece estar significativamente comprometido con algo siquiera semejante a una relación especial.

El problema de Gran Bretaña hoy es que todas las opciones que enfrenta son malas. Gran Bretaña desea insistir en que todavía es una potencia militar importante. Pero el mismo gobierno que lo pregona es también el que está reduciendo el gasto para sus fuerzas armadas, y el tamaño de las mismas, como parte de su programa de austeridad.

El mayor problema con Gran Bretaña hoy es que el resto del mundo ya no lo considera un país importante como actor financiero o geopolítico. Ser ignorado no es el destino más feliz para un poder hegemónico del pasado.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

La falsedad de atribuir el elevado desempleo a las supuestas rigideces del mercado de trabajo
Vicenç NavarroPúblico.es

Una de las consecuencias del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tuvieron sobre el proceso de transición de la dictadura a la democracia (mal definido por los establishments políticos y mediáticos españoles como modélico) es, además de las enormes deficiencias y limitaciones de la democracia española y las grandes insuficiencias del Estado del Bienestar español (todavía hoy uno de los que tiene el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15), el asfixiante monopolio que las ideologías y posturas conservadoras, favorables al mundo financiero y a las grandes empresas, tienen de los medios de información de mayor difusión del país. Tal monopolio explica la reproducción de posturas claramente ideológicas que se presentan como científicas. 

 Un ejemplo de ello es el atribuir el elevado desempleo en España a la excesiva fuerza de los sindicatos que se han pasado de rosca en la protección de los trabajadores fijos (los que se llama los “insiders”) y ello a costa de dificultar el acceso a los puestos de trabajo por parte de los que están desempleados (conocidos como los “outsiders”), que son los jóvenes y las mujeres. Se intenta así crear una división dentro de la clase trabajadora, de manera que el supuestamente excesivo apego de los fijos a su puesto de trabajo dificulta que los mas jóvenes y las mujeres puedan tener más trabajo. La política pública que se deriva de esta interpretación de la causa del desempleo es que los primeros dejen de tener protección y dejen de tener contratos fijos. Se argumenta así que si los empresarios pueden despedir fácilmente a los trabajadores, los mismos empresarios tendrán menos reservas en contratar a los desempleados. Su paradójica conclusión es que facilitar la destrucción de empleo estimula la creación de empleo.

 Esta postura de que el elevado desempleo es debido a la excesiva protección de los “insiders” ha alcanzado en España la categoría de dogma. Y se reproduce incluso en círculos progresistas y de izquierda. Tal como he indicado al principio del artículo, la falta de diversidad ideológica de los mayores medios de información del país explica que estos argumentos ideológicos se presenten como “verdades” basadas en el conocimiento científico económico, a pesar de que este conocimiento muestra y documenta precisamente la falta de sostenibilidad empírica de los supuestos de dicho dogma. Veamos los datos.

 Que la existencia de protección social del trabajador (lo que los neoliberales llaman “rigideces” en el mercado laboral) no es la causa del desempleo en España lo demuestra el hecho de que en Europa sean precisamente los países con mayor protección social los que tengan menor desempleo. Es precisamente en los países escandinavos, de mayor cultura y tradición socialdemócrata y donde los sindicatos han sido más fuertes, donde precisamente hay menores tasas de desempleo y mayores tasas de ocupación. El desempleo en Suecia (8%), Noruega (3,2%), Dinamarca (7,5%), Finlandia (7,7%) e Islandia (6%) es menor que el promedio de la UE (UE-27 10,5%; UE-15 10,6%). Y en Alemania, el modelo que, por regla general, se presenta como ejemplo de las “reformas laborales que deberían hacerse” (pensando en las reformas realizadas por el canciller Schröder y continuadas más tarde por la Sra. Merkel), el bajo desempleo se debe precisamente a la fuerza de los sindicatos que codirigen las empresas (una situación impensable en España) y que han forzado el reparto del tiempo de trabajo en lugar del despido. (Ver el artículo “El gobierno alemán no hace lo que predica”, Sistema, 10.05.13, donde hablo de la reforma alemana).

EEUU ha tenido mayor desempleo que la UE

 Otro caso que muestra la escasísima credibilidad de las tesis insiders-outsiders es comparar la evolución del desempleo en EEUU con la de la Unión Europea. Se repite constantemente que el hecho de que EEUU tenga un desempleo menor que el promedio de la UE se debe a la mayor flexibilidad laboral del mercado de trabajo en EEUU (es decir, a la mayor facilidad de despedir al trabajador que tiene el empresario estadounidense) en comparación con la UE. Si así fuera, ¿por qué, entonces, el desempleo en EEUU fue mayor que el promedio de la UE durante la mayoría del periodo post II Guerra Mundial, cuando el mercado de trabajo de EEUU era ya más flexible que el de los países que más tarde formarían parte de la UE-15? En realidad, el desempleo en la UE comenzó a ser mayor que en EEUU a partir de los preparativos del establecimiento del euro, cuando las instituciones que gobiernan al euro dieron prioridad al objetivo de controlar la inflación sobre la creación de empleo. 

La mayor causa del desempleo no se encuentra en el mercado de trabajo: se halla en las políticas macroeconómicas realizadas por el establishment europeo (incluido el español)

 Y ahí está el punto clave, raramente visible en los medios que quieren culpabilizar a los sindicatos del elevado desempleo. El mayor desempleo en la UE se debe, en gran parte, al sistema de gobernanza del euro, muy distinto al sistema de gobernanza del dólar, y que refleja el dominio del capital financiero sobre la vida económica del continente europeo, un dominio casi absoluto y asfixiante, sin igual en otras partes del mundo. En realidad, la manera cómo se estableció el euro (ver mi artículo sobre este tema “Causas y consecuencias del euro”, Público, 26.07.12) fue el triunfo de la ideología neoliberal, debilitando a los Estados, forzándoles a desmantelar el modelo social europeo, que daba protección social al trabajador. Basta con ver los documentos y las declaraciones del Banco Central Europeo (BCE), de la Comisión Europea, del Fondo Monetario Internacional o del Banco de España para ver claramente las propuestas que estas instituciones financieras están haciendo para resolver el elevado desempleo en España, que consisten en intentar, por todos los medios, debilitar al mundo del trabajo llegando incluso a niveles de gran insensibilidad humana y social. Es ofensivo que estas instituciones, cuyos funcionarios están entre los mejor pagados en el mercado laboral y con una enorme estabilidad laboral, estén imponiendo recortes a personas en paro con muy pocos medios -incluso en su seguro de desempleo- con la ayuda de académicos que también gozan de los mismos privilegios, una situación que muestra el grado de agresividad y hostilidad de clase que estos establishments están practicando en contra de las clases populares. 

 En España, sin embargo, el elevadísimo desempleo tiene muy poco que ver con la situación en el mercado de trabajo, como lo muestra que todas las reformas encaminadas a “flexibilizar” tal mercado hayan aumentado en lugar de disminuir el desempleo, con grandes descensos de los salarios. La evidencia de que el elevado desempleo se debe a otras razones, casi nunca visibles en los medios, es abrumadora. El hecho de que EEUU tenga un desempleo menor que los países de la eurozona se debe a que en EEUU existe un gobierno federal con un Banco Central Estadounidense (el Federal Reserve Board, FRB) que tiene como objetivo tanto estimular el crecimiento económico y la creación de empleo como controlar la inflación. El comportamiento de la institución liderada por el Sr. Bernanke (FRB) es casi opuesto al seguido por el BCE, liderado por el Sr. Draghi y antes por el Sr. Trichet. 

La gran pobreza de la infraestructura social y física de España

 Otra causa es la enorme pobreza de la infraestructura social y física de España, resultado, a su vez, de la enorme pobreza de recursos del Estado (sea este central, autonómico o municipal). Y los datos hablan por sí solos. España es uno de los países que tiene los menores ingresos al Estado, menor empleo público y menor desarrollo de los servicios públicos del Estado del Bienestar. Todo ello es resultado de una enorme regresividad fiscal, situación que comparte con los otros países PIGS (Grecia, Portugal e Irlanda) que están en mayores crisis (ver mi artículo sobre la crisis de los países periféricos “Por qué no se está resolviendo la crisis actual en España y qué debería hacerse para salir de ella”, Sistema, 29.07.11).

 Estas grandes insuficiencias han sido ocultadas debido a las burbujas, consecuencia de comportamientos especulativos que caracterizan el desarrollo económico del país (resultado, a su vez, de la enorme concentración de las rentas y del carácter especulativo de las instituciones financieras españolas, apoyadas por las europeas, y muy en especial alemanas, donde se depositan las rentas derivadas primordialmente del capital).

 Una última observación. El lector debería ser consciente (y actuar frente a ello) de la escasísima pluralidad de los medios. Ninguno de los cinco rotativos más importantes del país (o canales de televisión) publicaría este artículo. En realidad, los artículos semejantes han sido rechazados. Admito que esto podría deberse a las insuficiencias del artículo o de su autor, pero, francamente, no creo que este sea el caso. A riesgo de parecer inmodesto, el hecho de que el autor sea uno de los científicos españoles más citados hoy en la literatura científica internacional muestra que su escasa aparición mediática no se debe a las posibles insuficiencias del autor. La única y exclusiva causa es que presenta datos que cuestionan la asfixiante sabiduría convencional que está arruinando el país. 

 Ante este hecho, el lector no puede permanecer pasivo. Le ruego que distribuya ampliamente este artículo y otros semejantes (ver mi blog www.vnavarro.org y el blog “ganas de escribir” de Juan Torres) y que lo envíe como protesta a los diarios y canales de televisión, así como a los tertulianos que constantemente propagan las tesis de que el desempleo lo crean los propios trabajadores, al aferrarse a su puesto de trabajo. Ante esta falsedad, cualquier persona con sensibilidad democrática debería, no solo indignarse, sino rebelarse y movilizarse para denunciar el ataque al bienestar de nuestra población. No hacer nada y estar en silencio es hacerse cómplice de tal canallada. Y lo que está ocurriendo no puede definirse de otra manera.

Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

GuatemalaEdelberto Torres Rivas¿El genocidio se diseñó en el exterior?


9 junio 2013

El guatemalteco no es genocida, ésta no es una condición nacional sino un delito que alguien comete. En Guatemala la guerra contrainsurgente creó condiciones para que el genocidio como conducta apareciera entre quienes aplicaban la violencia. En este breve espacio quiero argumentar que la gestión genocida es coyuntural, y que apareció aquí por el profundo odio homicida que trajo el anticomunismo. El punto de partida es que el militar guatemalteco ha sido formado por el Ejército norteamericano, desde el lejano 1931 cuando el US Army Major John A. Considine tomó la dirección de la Escuela Politécnica. La asistencia del exterior se volvió imprescindible y multifacética y se convirtió en el eje de la buena vecindad entre ambos países. En un primer momento la cooperación militar fue destinada al control de la oposición interna; el segundo momento fue definido por el combate a la subversión externa, cuando el comunismo que trajo la Guerra Fría estaba llegando.

La mejor síntesis de los efectos de la ayuda norteamericana a Guatemala fue el efectivo proceso de la intensa modernización institucional del Ejército, que no solo creció en tamaño sino en calidad profesional, se fortaleció su espíritu de cuerpo y su capacidad de combate. El militar ha sido un ciudadano del primer mundo en el tercero; su modernidad funcional brilla en el seno de un Estado caduco y poco eficiente. McClintock relata con fatigoso detalle la ayuda técnica que la institución va recibiendo en el marco ya calificado como contrainsurgente (1961). El Ejército empezó a recibir recursos financieros, asesoría técnica, entrenamiento en diversas funciones de guerra interna, incluyendo una ideología de apoyo: la teoría de la seguridad nacional y una versión alucinante del anticomunismo. Los programas de entrenamiento –verdaderos cursos de postgrado– orientados a elevar cualitativamente las capacidades técnicas de los oficiales fue tan importante como la dotación de armas y equipos, sofisticados, modernos, de inimaginable eficacia mortal. Al primero de esos programas fueron 39 oficiales a estudios avanzados de estado mayor y comando en Ft. Leavenworth, en 1945. Se calcula que hacia 1978 habían pasado más de 500 guatemaltecos en Ft, Bennig (Georgia), la Escuela de las Américas-Canal Zone Installations, Ft. Sill (Oklahoma) y otras.

Por las razones dadas, en Guatemala la campaña contrainsurgente llegó a excesos alucinantes, como no sucedió por ejemplo en El Salvador; ahí la política de la guerra la supervisó siempre un numeroso equipo militar norteamericano; después de la matanza del río Sumpul (1982) nunca más ocurrió algo parecido a la estrategia de tierra arrasada. Aquí, hubo crueldad y odio, un olvido culposo de lo que prescribe como objetivos y propósitos la Doctrina de la Seguridad Nacional. Y lo más grave fue la confusión de “quién es el enemigo”: ¿los guerrilleros o toda la oposición? Se practicaron actos genocidas durante la contrainsurgencia difíciles de probar; supone dos componentes, definir al enemigo de una manera ideológica y estar animado por un profundo racismo.

La política centroamericana no puede ser comprendida como un simple reflejo del poder norteamericano; pero tampoco pueden entenderse los asuntos regionales sin referencia directa a la política de EE. UU. Esta “complementación” se advierte más, por ejemplo, cuando la alta capacidad de combate del Ejército guatemalteco, se excedió de los límites relativos al respeto a los derechos humanos señalados por los EE. UU. Son conocidos los numerosos documentos reprobatorios enviados por altos oficiales norteamericanos (bajo el gobierno de Carter) llamando la atención y amenazando a sus colegas guatemaltecos por los excesos cometidos contra civiles durante la guerra. Los reportes de denuncia llegaron a su límite hasta el punto que se suspendió la ayuda militar. El ex presidente Clinton, en una visita a Guatemala, en 1999 dijo “Es importante que lo diga claramente, la ayuda para las fuerzas militares o de inteligencia que practiquen violencia y represión indiscriminada… constituye un error y los Estados Unidos no deben nunca repetirlo” (Holden, p.158)

Los norteamericanos señalando las crueldades innecesarias de los guatemaltecos, una y otra vez, reflejan una supervisión tardía, porque el Frankenstein se había desatado. Al cortar la ayuda militar, el control norteamericano se perdió y el Ejército nacional quedó en libertad de definir sus crímenes. La ayuda israelí y la argentina trajeron otros artilugios letales. Con estos artefactos de alta calidad técnica más el odio y el racismo que pusieron los militares, aparecieron los rasgos genocidas. Estados Unidos entrenó centenares de oficiales guatemaltecos en los mil detalles de la guerra-de-baja-intensidad y les proporcionó armamento de alta calidad. La extrema violencia, un brutal racismo y el odio anticomunista se fusionaron profundamente en la cultura guatemalteca. Son rasgos made in Guatemala que explicarían el genocidio. Los Somoza fueron hijos de la intervención yanqui en Nicaragua y los Talibanes lo fueron en Afganistán. Los ejemplos son numerosos, la historia del horror es la misma, solo cambian las víctimas. 

Colombia
James Petras: “La lucha por la tierra y por la justicia social son el eje del conflicto y de su eventual solución”

 José Antonio Gutiérrez / Eliecer Jiménez
7 de junio,Rebelín,  Dario Vive


Entrevista a James Petras
 “La lucha por la tierra y por la justicia social son el eje del conflicto y de su eventual solución”

José Antonio Gutiérrez / Eliecer Jiménez
 Rebelión

El viernes 31 de Mayo tuvimos el placer de hacer una entrevista telefónica al sociólogo norteamericano James Petras, en el cual tratamos las complejidades del proceso de paz en curso en Colombia. Proceso que abre una oportunidad histórica de poner en el tapete las causas estructurales que han gatillado históricamente la violencia de clase, pero el cual enfrenta formidables enemigos, desde el imperialismo hasta la falta de voluntad de la oligarquía de hacer concesiones significativas o de implementarlas en la práctica. Un lugar crucial en este franco debate lo constituyó la reciente visita de Capriles y su significado, al ser parte del doble juego de Santos que, por una parte habla de hermandad y por otra, se alía con los golpistas; que mientras habla de paz, fortalece al ejército y busca alianzas con la OTAN; que mientras exige gestos a las guerrillas, sigue bombardeando, persiguiendo a dirigentes populares e implementa una campaña mediática propia de la guerra sucia para dividir al campo popular. 

Mención aparte merecen las reflexiones de Petras en torno al modelo de paz irlandés y sus diferencias claves con la eventual paz que se necesita en Colombia -más allá de cierrtos aspectos metodológicos (cese al fuego, proceso integral, agenda abierta) es importante tener en cuenta las diferencias fundamentales de ambos conflictos y la dinámicas propia a la lucha de clases en Colombia. Estas reflexiones son hechas en el marco de la reciente visita que realizó a la República de Irlanda. 

Dejamos con ustedes esta entrevista con una figura de primer orden en la izquierda internacional para aportar con nuevos elementos al proceso que atraviesa Colombia, el cual precisa que los movimientos populares se pongan a la cabeza y estrechen sus lazos en un solo clamor por la solución política al conflicto social y armado. 

1. Usted es una persona que ha seguido los sucesos políticos latinoamericanos durante varias décadas. Como tal, ha visto el resurgir de los movimientos populares en la región y de los proyectos de transformación social. En ese contexto, ¿cómo evalúa los diálogos en la Habana que sostienen la insurgencia y el gobierno colombiano? 

En primera instancia, debemos reconocer que el hecho que el gobierno haya aceptado negociar con la insurgencia es un paso positivo. Segundo, el hecho que entre ambos formularan una agenda para discutir medidas concretas, positivas, es otro elemento valioso. Tercero que haya involucramiento y consultas hacia los movimientos populares para incluir sus opiniones sobre los asuntos en la agenda, sobre reformas, es otro hecho positivo, más aún si comparamos este proceso en relación con Centroamérica, donde los guerrilleros negociaron a puertas cerradas, excluyendo al movimiento de masas. Cuarto, que el gobierno haya dicho estar dispuesto a resolver los problemas del campo es también algo positivo. 

Pero hay varios problemas que debemos tomar en cuenta, como que el gobierno siga la militarización del campo, que siga reprimiendo campesinos, asesinando, tomando presos, desapareciendo como siempre. Todo esto señala una continuidad con el pasado de Uribe… no hay quiebre todavía. Otro hecho preocupante, es el hecho que el gobierno de Colombia siga con las bases militares, con la ayuda militar norteamericana, esto es algo muy contradictorio con los esfuerzos para resolver el conflicto. Finalmente, debemos decir que la militarización del campo es incompatible con las reformas del campo, porque los militares y los paramilitares siguen reprimiendo y asesinando afrocolombianos, indígenas, campesinos, desapareciendo personas casi diariamente… 

Mención aparte merece la noticia que Santos se ha reunido con Capriles, un golpista que no reconoce el gobierno de Venezuela. Esto demuestra que hay mucha falta de seriedad, es una mala señal. Hubo un acuerdo con Venezuela en el que se reconoció a este gobierno como legítimo, y esto es una premisa para que el proceso pueda avanzar. 

El otro asunto es que hay aspectos que debemos tomar en cuenta: en las negociaciones no hay señal de que se vaya a considerar, por parte de la oligarquía, la gran concentración de tierras. Ofrecen la reposesión para campesinos desplazados, ofrecen tierras no cultivadas en las fronteras para asentar a los sin tierra… en otras palabras, la clave del campo son las grandes tierras fértiles y con riego en manos de los agronegocios y no está claro si esto entra a las negociaciones… esas tierras de la oligarquía comercial no las tocan. 

Quiero decir finalmente que el gobierno de Colombia está haciendo un doble juego en todo este proceso: por una parte hablan de solución negociada mientras siguen militarizando; hablan de cooperar con Venezuela mientras apoyan a los golpistas; hablan de reforma agraria y desaparecen activistas campesinos; todos estos elementos representan un cuestionamiento de todo el proceso y cómo puede avanzar. Porque el gobierno tiene una política a dos carriles, tiene en realidad dos políticas: habla de paz y sigue con la política de represión, eso no satisface ni a las FARC ni a Venezuela ni a ningún observador objetivo. Colombia debe abandonar el carril golpista-militarista y apostar por la paz, o esto va a la ruptura… a pesar de todo el optimismo ingenuo, no hay ruptura de Santos con Uribe, hay sólo un cambio de estilo, hay más diplomacia, es menos frontal que Uribe. Pero ninguno de los dos quiere reformas, quieren un poco de apertura política para los guerrilleros y olvidarse de los millones de campesinos desplazados y despojados de sus tierras. 

2. ¿Cómo analiza usted la visita de Capriles a Colombia? ¿Cree que su reunión con Santos es una torpeza diplomática de éste o refleja otras intenciones políticas? 

Capriles es expresión de la política de EEUU, quienes tienen una política de intervención para la región. Ellos, los EEUU, quieren la negociación con las FARC, pero solamente para desarmar a los guerrilleros y al movimiento popular y conseguir seguridad para las grandes inversiones en recursos primarios, particularmente en minería y petróleo. Por otro lado, Biden, el vicepresidente de EEUU, dice que es positivo que se negocie, pero la pregunta es sobre qué bases… Santos sigue la línea del presidente norteamericano, que es la de buscar concesiones políticas sin justicia social. 

Capriles forma parte del plan de desestabilización de Venezuela, él estuvo viajando en toda América Latina, reagrupando la derecha en todo el continente, buscando puntos de encuentro, lo que es una indicación que EEUU está preparando una contraofensiva. El hecho que Santos tiene una cumbre con el jefe de la política intervencionista norteamericana es señal que no tiene ningún interés en la coexistencia pacífica con Venezuela… y como dice Diosdado Cabello, esto busca descarrilar el proceso de paz. Capriles busca también usar a Colombia como un trampolín para apoyar a los golpistas adentro, porque no tienen apoyo interno en Venezuela, Washington está muy ocupado en Medio Oriente, entonces Colombia entra a cumplir un rol clave. Es como un triángulo, Washington-Bogotá y la contrarrevolución en Venezuela. Este es un triángulo nefasto, y es el punto de posible ruptura en todo, no sólo para el mejoramiento y normalización de las relaciones… también podría haber ruptura con las negociaciones en la Habana que lleve a una remilitarización. Washington busca una falla para el quiebre y aparecer como que ellos están en favor de la democracia, de la paz, y que los medios de comunicación echen la culpa a Venezuela y a los revolucionarios de la posible terminación del proceso 

3. ¿Estamos entonces según usted en un periodo crítico para los diálogos? ¿Cree que la posición de Maduro de revisar su participación en La Habana pueda dar argumentos a Washington para propiciar una política más agresiva contra la solución negociada? 

Hay una intencionalidad de producir un relanzamiento de la guerra fría entre Colombia y Venezuela pues no hubo una recepción a un candidato derechista derrotado. El Capriles que fue recibido por Santos es un golpista que lanzó una campaña violenta después de las elecciones, que cuestiona el resultado democrático de este proceso, que está constantemente consultando con Washington para desestabilizar a Venezuela. Capriles no es cualquier candidato. Con quien se reunió Santos es alguien que, en otro país menos democrático que Venezuela, estaría preso por delincuencia política. Está involucrado en varios proyectos de desestabilización. 

El gobierno de Colombia por esta actitud extremista en reunirse con Capriles, va a tener que hacer pequeñas concesiones para mejorar su imagen: ya ofrecieron vender más alimentos a Venezuela por la escasez que se vive en ese país, pero no hablan del sabotaje de los simpatizantes de Capriles. Colombia ofrece comida, pero sería mejor que dejaran de apoyar a los que están detrás del desabastecimiento… Colombia dirá que la reunión con Capriles era una reunión de poca significación, informal, pero el hecho es que todos los medios la recogieron, Washington le da mucha publicidad… decir que esto es un protocolo no es convincente… 

4. Es muy preocupante su visión, ¿cree que el incidente con Capriles pueda descarrilar las negociaciones de paz? 

Venezuela ya ha llamado al representante de la Habana ante las negociaciones para consultas, lo cual es una posición negativa frente a esta dupla de Capriles-Santos que emergió esta semana. El próximo paso es la discusión sobre cómo reaccionar, en Venezuela no pueden pasar por encima del hecho de que esta no fue una sencilla reunión ordinaria, hay acuerdos no publicados, acuerdos comerciales, políticos… el mero reconocimiento de este delincuente por parte de Santos es muy grave. 

Pero los cubanos van a presionar a Venezuela para que no se retire, pues Cuba está muy comprometida con el proceso de paz. Creo que Venezuela volverá a las sesiones para ver cómo esto va a evolucionar, las relaciones de Colombia con la oposición interna… si este problema sigue, puede llevar a una ruptura, pues en la coyuntura actual todo está en el aire, puede pasar cualquier cosa. Ahora hay una pausa de reflexión, y creo que Venezuela, está ya tirando la pelota en el campo de Colombia planteándoles cómo van a rectificar y corregir. Si siguen defendiendo lo que hicieron, eso podría perjudicar todo. 

Ahora cómo van a actuar las FARC si Venezuela retira su representación, es otro tema. Es difícil que las FARC sigan negociando con garantes como el Chile de Piñera y con la Noruega de la OTAN… eso se vería muy desequilibrado, más allá de que Cuba esté presente, es muy difícil que sigan en el proceso; eso pondría en cuestión las negociaciones… creo que ellos no aprueban este acercamiento con Capriles y ahora están conversando sobre los próximos pasos. Tienen también que considerar las señales de mala fe de Santos en su análisis. En este escenario, las presiones desde Colombia pesan mucho, las marchas populares, las manifestaciones democráticas que exigen un acuerdo político, con justicia social, son cruciales. Que el Polo Democrático Alternativo haya criticado a Santos, diciendo que sabotea el proceso de paz con esta reunión, es un elemento que pone presión interna, y las FARC están tomando todos estos elementos en cuenta y tomarán medidas ante esta delicada situación. 

5. Volviendo sobre el proceso de paz, hay quienes han hecho paralelos entre el proceso de paz en Irlanda y Colombia, y hay elementos que se han tomado del uno para aportar al otro. Sin embargo hay diferencias cualitativas, ¿qué opina usted de esto? 

En Irlanda consiguieron una paz que baja la discriminación étnico-religiosa, se avanza en elementos de igualdad política… sin la unificación de las dos Irlandas, sigue la colonización de la corona británica, y otras cosas más. Esto fue un arreglo muy mediatizado. En Colombia la lucha por la tierra, por la justicia social, constituyen el eje del conflicto y de su eventual solución, no la discriminación en sí misma, que también existe, contra los afrocolombianos, los campesinos, los indígenas. En Colombia el cambio de la estructura económica social es el eje, eso no fue el caso en Irlanda. 

EEUU puede apoyar a Santos para que las FARC presenten candidatos y formen un partido, pero no más. No hay garantía tampoco de que los pactos se implementen, como en veces anteriores, que las FARC aceptaron una tregua, bajaron de la montaña y asesinaron a miles de personas en el genocidio de la Unión Patriótica. Hay que aprender de las experiencias históricas, porque los gobiernos y la oligarquía han firmado pactos de paz y la mayoría de los dirigentes y activistas sociales entonces son eliminados. Las FARC necesitan tener algo más que un papel escrito, debe haber señales reales, por ejemplo, la desmilitarización, el hecho que los 1500 asesores y asesinos norteamericanos en Colombia se vayan del país debería ser parte del proceso de paz. Inglaterra tiene todavía sus tropas en Irlanda del Norte. Hay diferencias entre los dos casos, y es más complicado en Colombia, porque la lucha de clases, la lucha por la tierra, por la desmilitarización, es un problema mucho más agudo en Colombia. 

6. Por último, ¿cree usted que Simón Trinidad pueda llegar a La Habana a jugar un rol en las negociaciones? 

Si Simón Trinidad llegara a La Habana, podría ser un paso positivo, pues podría así salir libre de unas acusaciones fabricadas y creo que sería positiva su presencia como legítimo delegado. Es una persona muy involucrada en las negociaciones de paz anteriores, antes de caer en la trampa que le tendieron en Ecuador… con su inteligencia, su conocimiento de los temas jurídicos, puede ser un factor positivo, pero Washington no está dispuesto a liberar a nadie ni a hacer ninguna concesión, pues viven de la venganza, de la política extremista represiva. Ahora están hay un proceso en los tribunales, porque el Procurador de Obama estaba espiando todos los medios de comunicación de masas, la prensa comercial y burguesa, ni siquiera medios alternativos, sino que estamos hablando de los principales diarios y emisoras, de periodistas intervenidos por la policía secreta… si hacen eso a su propia gente, cómo van a dejar que un representante de las FARC juegue un rol de paz en las actuales negociaciones de paz… la gente no entiende a veces que este es un régimen policíaco represivo. Todavía hay quienes creen que Obama es moderado y diferente a los otros presidentes, eso es falso y contradicho por todos los hechos diarios, este escándalo es prueba de que no harán ninguna concesión concreta porque no tienen buena fe.