Mostrando entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas

Boaventura de Sousa Santos.¿La Revolución ciudadana tiene quien la defienda?




Boaventura de Sousa Santos*

Los intelectuales de América Latina, entre los que me considero por adopción, han cometido dos tipos de errores en sus análisis de los procesos políticos de los últimos cien años, sobre todo cuando contienen elementos nuevos, ya sean ideales de desarrollo, alianzas para construir el bloque hegemónico, instituciones, formas de lucha, estilos de hacer política. Por supuesto, los intelectuales de derecha también han cometido muchos errores, pero aquí no me ocuparé de ellos. El primer error ha consistido en no hacer un esfuerzo serio para comprender los procesos políticos de izquierda que no encajan fácilmente en las teorías marxistas y no marxistas heredadas. Las primeras reacciones a la Revolución cubana son un buen ejemplo. El segundo tipo de error ha consistido en silenciar, por complacencia o temor de favorecer a la derecha, las críticas de los errores, desviaciones y hasta perversiones por las que han pasado estos procesos, perdiendo así la oportunidad de transformar la solidaridad crítica en instrumento de lucha.

Desde 1998, con la llegada de Hugo Chávez al poder, la izquierda latinoamericana ha vivido el período más brillante de su historia y tal vez uno de los más brillantes de la izquierda mundial. Obviamente, no podemos olvidar los primeros momentos de las Revoluciones rusa, china y cubana ni tampoco los éxitos de la socialdemocracia europea durante la posguerra. Pero los gobiernos progresistas de los últimos quince años son particularmente notables por varias razones: se producen en un momento de gran expansión del capitalismo neoliberal ferozmente hostil a proyectos nacionales en divergencia con él; son internamente muy diferentes, dando cuenta de una diversidad de la izquierda hasta entonces desconocida; nacen de procesos democráticos con una elevada participación popular, ya sea institucional o no institucional; no exigen sacrificios a las mayorías en nombre de un futuro glorioso, sino que tratan, por el contrario, de transformar el presente de quienes nunca tuvieron acceso a un futuro mejor.

Escribo este texto siendo muy consciente de la existencia de los errores mencionados y sin saber si tendré éxito en evitarlos. Además, me centro en el caso más complejo de todos los que constituyen el nuevo período de la izquierda latinoamericana. Me refiero a los gobiernos de Rafael Correa en Ecuador, en el poder desde 2006. Para empezar, algunos puntos de partida. En primer lugar, se puede discutir si los gobiernos Correa son de izquierda o de centroizquierda, pero me parece absurdo considerarlos de derecha, como pretenden algunos de sus opositores de izquierda. Dada la polarización instalada, creo que estos últimos sólo reconocerán que Correa fue en última instancia de izquierda o centroizquierda en los meses (o días) siguientes a la eventual elección de un gobierno de derecha. En segundo lugar, es opinión ampliamente compartida que Correa ha sido, “a pesar de todo”, el mejor presidente que Ecuador ha tenido en las últimas décadas y el que ha garantizado mayor estabilidad política después de muchos años de caos. En tercero, no cabe duda de que Correa ha emprendido la mayor redistribución de la renta de la historia de Ecuador, contribuyendo a la reducción de la pobreza y al fortalecimiento de las clases medias. Nunca tantos hijos de las clases trabajadoras llegaron a la universidad. ¿Pero por qué todo esto, que es mucho, no es suficiente para tranquilizar al “oficialismo” y convencerlo de que el proyecto de Correa, con o sin él, proseguirá después de 2017 (próximas elecciones presidenciales)?

Aunque Ecuador vivió en el pasado algunos momentos de modernización, Correa es el gran modernizador del capitalismo ecuatoriano. Por su amplitud y ambición, el programa de Correa tiene algunas similitudes con el de Kemal Atatürk en la Turquía de las primeras décadas del siglo XX. Ambos están presididos por el nacionalismo, el populismo y el estatismo. El programa de Correa se basa en tres ideas principales. La primera es la centralidad del Estado como conductor del proceso de modernización y, vinculada a ella, la idea de soberanía nacional, el antiimperialismo estadounidense (cierre de la base militar de Manta; expulsión de personal militar de la embajada de Estados Unidos; lucha agresiva contra Chevron y la destrucción ambiental que ha causado en la Amazonia) y la necesidad de mejorar la eficiencia de los servicios públicos. La segunda, “sin perjudicar a los ricos”, es decir, sin alterar el modelo de acumulación capitalista, consiste en generar con urgencia recursos que permitan

llevar a cabo políticas sociales (compensatorias, en el caso de la redistribución de la renta, y potencialmente universales, en el caso de la salud, la educación y la seguridad social) y construir infraestructuras (carreteras, puertos, electricidad, etc.) con el fin de volver la sociedad más moderna y equitativa. En tercer lugar, por estar todavía subdesarrollada, la sociedad no está preparada para altos niveles de participación democrática y ciudadanía activa, que pueden resultar disfuncionales para el ritmo y la eficacia de las políticas en curso. Para que esto no ocurra, hay que invertir mucho en educación y desarrollo. Hasta entonces, el mejor ciudadano es aquel que confía en el Estado, que conoce bien cuál es su verdadero interés.

¿Este vasto programa choca o no con la Constitución de 2008, considerada una de las más progresistas y revolucionarias de América Latina? Veámoslo. La Constitución apunta a un modelo alternativo de desarrollo (e incluso a una alternativa al desarrollo) fundada en la idea de buen vivir, una idea tan nueva que sólo puede formularse correctamente en una lengua no colonial, el quechua: sumak kawsay. Esta idea presenta desdoblamientos muy interesantes: la naturaleza como ser vivo y, por tanto, limitado, sujeto y objeto de cuidado, y nunca como recurso natural inagotable (los derechos de la naturaleza); la economía y la sociedad intensamente pluralistas, orientadas por la reciprocidad, la solidaridad, la interculturalidad y la plurinacionalidad; Estado y política con un carácter altamente participativos, involucrando diferentes formas de ejercicio democrático y de control ciudadano del Estado.

Para Correa (casi) todo esto importante, pero se trata de un objetivo a largo plazo. A corto plazo, y de manera urgente, es necesario crear riqueza para redistribuir los ingresos, realizar políticas sociales e infraestructuras esenciales para el desarrollo del país. La política tiene que asumir un carácter sacrificial, dejando de lado lo que más valora para que un día pueda rescatarlo. Así, es necesario intensificar la explotación de recursos naturales (minería, petróleo, agricultura industrial) antes de que sea posible depender menos de ellos. Para ello, es preciso llevar a cabo una agresiva reforma de la educación superior y una vasta revolución científica basada en la biotecnología y la nanotecnología para crear una economía del conocimiento a medida de la riqueza de la biodiversidad del país. Todo esto sólo dará frutos (tenidos como ciertos) muchos años después.

A la luz de esto, el Parque Nacional Yasuní, tal vez el más rico en biodiversidad del mundo, tiene que ser sacrificado y la explotación petrolera realizada, a pesar de las promesas iniciales de no hacerlo, no sólo porque la comunidad internacional no colaboró en la propuesta de no explotación, sino sobre todo porque los ingresos previstos derivados de la explotación están vinculados a inversiones en curso y su financiación por países extranjeros (China) tiene como garantía la explotación petrolera.

En esta línea, los pueblos indígenas que se han opuesto a la explotación son vistos como obstáculos al desarrollo, víctimas de la manipulación de dirigentes corruptos, políticos oportunistas, ONG al servicio del imperialismo o jóvenes ecologistas de clase media, ellos mismos manipulados o simplemente inconsecuentes. La eficiencia exigida para llevar a cabo tan amplio proceso de modernización no puede verse comprometida por el disenso democrático. La participación ciudadana es bienvenida, pero sólo si es funcional y eso, de momento, sólo puede garantizarse si recibe una mayor orientación del Estado, es decir, del Gobierno. Con razón, Correa se siente víctima de los medios de comunicación que, como ocurre en otros países del continente, están al servicio del capital y la derecha. Trata de regular los medios de comunicación y la regulación propuesta tiene aspectos muy positivos, pero a la vez tensa la cuerda y polariza las posiciones de tal modo que de ahí a la demonización de la política en general hay un corto paso.

Periodistas son intimidados, activistas de movimientos sociales (algunos con una larga tradición en el país) son acusados de terrorismo y la consecuente criminalización de la protesta social parece cada vez más agresiva. El riesgo de transformar adversarios políticos, con los que se discute, en enemigos que es necesario eliminar, es grande. En estas condiciones, el mejor ejercicio democrático es el que permite el contacto directo de Correa con el pueblo, una democracia plebiscitaria de nuevo tipo. Al igual que Chávez, Correa es un comunicador brillante y sus habituales apariciones semanales en los programas de radio y televisión de los sábados (“sabatinas”) son un ejercicio político de gran complejidad. El contacto directo con los ciudadanos no tiene como objetivo que estos participen en las decisiones, sino más bien que las ratifiquen mediante una socialización seductora que se presenta desprovista de contradicción.

Con razón, Correa considera que las instituciones del Estado nunca han sido social o políticamente neutrales, pero es incapaz dedistinguir entre neutralidad y objetividad en base a procedimientos. Por el contrario, piensa que las instituciones estatales deben involucrarse activamente en las políticas del Gobierno. Por eso es natural que el sistema judicial sea demonizado si toma alguna decisión hostil al Gobierno y celebrado como independiente en caso contrario; que la Corte Constitucional se abstenga de decidir sobre cuestiones polémicas (como en el caso de la comunidad de La Cocha en materia de justicia indígena) si las decisiones pueden perjudicar lo que se juzga el interés superior del Estado; que un dirigente del Consejo Nacional Electoral, encargado de verificar las firmas para una consulta popular sobre la no explotación de petróleo en Yasuní, promovida por el movimiento Yasunidos, se pronuncie públicamente contra la consulta antes de efectuar la verificación. La erosión de las instituciones, típica del populismo, es peligrosa sobre todo cuando estas no son fuertes desde el principio debido a los privilegios oligárquicos de siempre. Y es que cuando el líder carismático abandona la escena (como ocurrió trágicamente con Hugo Chávez), el vacío político alcanza proporciones incontrolables debido a la falta de mediaciones institucionales. Y esto resulta aún más trágico en cuanto es cierto que Correa ve su papel histórico como la construcción del Estado-nación. En tiempos de neoliberalismo global, el objetivo es importante e incluso decisivo. No obstante, se le escapa la posibilidad de que este nuevo Estado-nación sea institucionalmente muy diferente del modelo de Estado colonial o Estado criollo y mestizo precedente. Por eso la reivindicación indígena de la plurinacionalidad, en vez de ser manejada con el cuidado que la Constitución recomienda, es demonizada como peligro para la unidad (es decir, la centralidad) del Estado. En lugar de diálogos creativos entre la nación cívica, que consensualmente es la patria de todos, y las naciones étnico-culturales, que exigen respeto por la diferencia y autonomía relativa, se fragmenta el tejido social, centrándose más en los derechos individuales que en los colectivos. Los indígenas son ciudadanos activos en construcción, pero las organizaciones indígenas independientes son corporativas y hostiles al proceso. La sociedad civil es buena siempre que no esté organizada. ¿Una insidiosa presencia neoliberal dentro del postneoliberalismo?

Se trata, por tanto, del capitalismo del siglo XXI. Hablar del socialismo del siglo XXI es, por el momento, y en el mejor de los casos, un objetivo lejano. A la luz de estas características y contradicciones dinámicas que el proceso dirigido por Correa contiene, centroizquierda es quizá la mejor manera de definirlo políticamente. Tal vez el problema resida menos en el Gobierno que en el capitalismo que él promueve. Paradójicamente, parece componer una versión postneoliberal del neoliberalismo. Cada remodelación ministerial ha producido el fortalecimiento de las élites empresariales vinculadas a la derecha. ¿Será que el destino inexorable del centroizquierda es deslizarse lentamente hacia la derecha, tal y como ha sucedido con la socialdemocracia europea? Si esto ocurriese, sería una tragedia para el país y el continente. Correa generó una megaexpectativa, pero perversamente la manera en que pretende que no se convierta en una megafrustración corre el riesgo de apartar a los ciudadanos, como quedó demostrado en las elecciones locales del pasado 23 de febrero, en las que el movimiento Alianza País, que lo apoya, sufrió un fuerte revés. Cuesta creer que el peor enemigo de Correa es el propio Correa. Al pensar que tiene que defender la Revolución ciudadana de ciudadanos poco esclarecidos, malintencionados, infantiles, ignorantes, fácilmente manipulables por políticos oportunistas o enemigos procedentes de la derecha, Correa corre el riesgo de querer hacer la revolución ciudadana sin ciudadanos, o lo que es lo mismo, con ciudadanos sumisos. Los ciudadanos sumisos no luchan por aquello a lo que tienen derecho, sólo aceptan lo que les es dado. ¿Puede aún Correa rescatar la gran oportunidad histórica de llevar a cabo la Revolución ciudadana que se propuso? Pienso que sí, pero el margen de maniobra es cada vez más reducido y los verdaderos enemigos de la Revolución ciudadana parecen estar cada vez más cerca del Presidente. Para evitar esto, y en solidaridad con la Revolución ciudadana, todos debemos contribuir a impulsarla.

A tal efecto, identifico tres tareas básicas. En primer lugar, hay que democratizar la propia democracia, combinando democracia representativa con verdadera democracia participativa. La democracia que se construye únicamente desde arriba siempre corre el riesgo de convertirse en autoritarismo en relación a los de abajo. Por mucho que le cueste, Correa tendrá que sentirse suficientemente seguro de sí mismo para, en lugar de criminalizar el disenso (siempre fácil para quien tiene el poder), dialogar con los movimientos, las organizaciones sociales y con los jóvenes yasunidos, aunque los considere “ecologistas infantiles”. Los jóvenes son los aliados naturales de la Revolución ciudadana, de la reforma de la educación superior y de la política científica, si esta se lleva a cabo con sensatez. Alienar a los jóvenes parece un suicidio político.

En segundo lugar, hay que desmercantilizar la vida social, no sólo a través de políticas sociales, sino también a través de la promoción de economías no capitalistas, campesinas, indígenas, urbanas, asociativas. Ciertamente, no está en consonancia con el buen vivir entregar bonos a las clases populares para que se envenenen con la comida basura que inunda los centros comerciales. La transición al postextractivismo se hace con cierto postextractivismo y no con la intensificación del extractivismo. El capitalismo, abandonado a sí mismo, sólo conduce a más capitalismo, por trágicas que sean las consecuencias.

En tercer lugar, hay que compatibilizar la eficiencia de los servicios públicos con su democratización y descolonización. En una sociedad tan heterogénea como la ecuatoriana, hay que reconocer que el Estado, para ser legítimo y eficaz, tiene que ser un Estado heterogéneo, conviviendo con la interculturalidad y, de manera gradual, con la propia plurinacionalidad, siempre en el marco de la unidad del Estado garantizada por la Constitución. La patria es de todos, pero no tiene que ser de todos de la misma manera. Las sociedades que fueron colonizadas todavía hoy están divididas en dos grupos de poblaciones: los que no pueden olvidar y los que no quieren recordar. Los que no pueden olvidar son aquellos que tuvieron que construir como suya la patria que comenzó siéndoles impuesta por extranjeros; los que no quieren recordar son aquellos a los que les cuesta reconocer que la patria de todos tiene en sus raíces una injusticia histórica que está lejos de ser eliminada y que es trabajo de todos eliminarla gradualmente.

*Doctor en sociología, profesor catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Artículo proporcionado a Other News por el autor, el 09.05.14. Traducción de Antoni Aguiló.

Ecuador: ¿Es posible construir el socialismo del siglo XXI con el capitalismo del siglo XIX?



François Houtart , María Rosa Yumbla 
Cadtm.

El cultivo de brócolis crece en Ecuador, como producto de exportación (el 97 %). En 2000, 3,359 hectáreas eran consagrados a la producción y en 2010, 5,000. Entre 2005 y 2013, el crecimiento de las exportaciones fue de 13 % anualmente. En 2012 se produjo 70.000 toneladas con un ingreso de 69 millones de dólares. En 2009, las exportaciones hacia los Estados Unidos representaban el 33.6 %, hacia el Japón, el 16.77 %, hacia Alemania, el 16.23 %, hacia los Países Bajos, el 14.57 % y hacia Suecia, el 7.05 %. En los últimos años el mercado se extendió a nuevos países, como Israel, haciendo reducir relativamente la parte de los EEUU. El Ecuador es el 6° exportador del producto en el mundo. En 2013, la producción destinada a los Estados Unidos era de 2000 toneladas mensuales con una entrada de 2 millones de dólares[1]. Existe un problema de competitividad. El costo de producción de Guatemala es de 2,215 dólares por hectárea, en México, 2,500, mientras en Ecuador es de 2,600. Por otra parte, la dolarización de la economía ecuatoriana no permite la adopción de políticas monetarias.

Con la renuncia a las preferencias arancelarias acordada por los Estados Unidos (ATPDEA), el Estado ecuatoriano pagará a los productores un arancel de 14,9 % para los brócolis,[2]es decir una compensación de 149 dólares por cada 1000 dólares de valor de exportación[3]. Así, el importador norteamericano no estará obligado a vender más caro el brócoli ecuatoriano [4]. De otra manera no sería posible competir con otros países latinoamericanos, como México, Guatemala y Colombia. Se debe recordar que el mercado norteamericano representa entre 35 y 40 millones de dólares cada año. Además, por el Decreto 136 del 08.10.13, el Ejecutivo exoneró al sector exportador de brócoli, pagar el 100 % del valor del saldo del anticipo al Impuesto a la Renta (IR) del periodo fiscal 2013, en función de la situación adversa de las empresas exportadoras. Se justificó por el incremento de la oferta de los países competidores y por afectaciones climáticas que afectaron los niveles de productividad.

La venta de los brócolis se hace a grandes distribuidoras: Walmart en los Estados Unidos, Siemssen, Teifkhul-Produkte, GMBU y Aldi en Alemania, Mishibishi y Somitomo en Japón. Países como el Japón e Israel exigen normas de calidad específicas (nombradas Kosherpara este último país). Para la exportación se deben congelar los productos a través del procesamiento IQF (Individual quickfreezing). Se comprueba así la integración en el mercado mundial de este sector de la economía del Ecuador. Localmente, la distribución se realiza en mayor parte por Supermaxi.

Por otra parte, este sector genera aproximadamente 5.000 empleos directos y 15.000 indirectos, lo que cuenta para el país. Aparece claramente que esta producción se inscribe dentro del cambio de la matriz productiva, con el deseo de “implementar tecnologías de punta en el sector agrícola para que el país se posicione como el primer productor del mundo”[5].Sin embargo, uno puede preguntarse sobre el precio ecológico y social de semejante producción¿ La gran mayoría de las empresas de brócoli producen bajo la forma de monocultivos, con todas las consecuencias de este tipo de agricultura, tanto para el ambiente, como socialmente[6]. En Ecuador, solo tres agroindustrias dominan el mercado del brócoli congelado de exportación: PROVEFRUT, NOVA y ECOFROZ. La dos primeras se encuentran en la provincia de Cotopaxi y la última en Pichincha.

Lo que pasa en una región donde el proceso se ha desarrollado de manera intensiva, puede dar respuestas interesantes[7]. Proponemos la descripción y las reflexiones que siguen, como hipótesis de trabajo a verificar y profundizar más adelante, sin embargo con la convicción de que ellas pueden ya servir de base para una acción.

1. El brócoli en Cotopaxi: las empresas

En la provincia de Cotopaxi se cultiva 68 % del brócoli del país (MAGAP, 2011). Haciendas de ganadería fueron transformadas en cultivo de este producto. Cerca de la capital, Latacunga, los dos lugarescon más extensión del monocultivo de la provincia, son la parroquia Guaytacama y La Matriz de Pujilí.Dos empresas, un holding y una corporaciónhan organizado el cambioproductivo: BrownvilleInvestment, con sede en Panamá y Corola N.V., con sede en las Antillas holandeses. Pertenecen a dos familias que poseen cada una el 50 % del capital de cada empresa: la familia Correa Holguín y la familia ZellerStarcewich.

Se trata de una transformación radical del territorio, que implica la reproducción de la concentración histórica de la propiedad de la tierra y el control del proceso de producción. Desde los noventas, el Estado impulsó la agricultura de productos no-tradicionales de exportación. Al mismo tiempo las agriculturas indígenas y campesinas, que habían sido relegadas a tierras de montañas y de baja productividad, se transformaron en minifundios de mera subsistencia. En el caso de Pujilí, las comunidades indígenas que son afectadas en su capacidad agrícola, su organización social y su identidad y valores culturales: sonel pueblo Altamalag del 5 de Junio y el de San Gerardo, de nacionalidad kichwa. El paisaje pasa de la heterogeneidad a la homogeneidad.

En Pujilí, la producción empezó en 2008 y la primera cosecha tuvo lugar en septiembre del mismo año. “El 31 de Mayo 2007, el Sr Peñaherrera vende la hacienda al Sr Francisco Correa, que destruye los muros de piedra, las iglesias, la plaza de toros y la transformaen lotes”[9].Se debe añadir también la construcción de un reservorio de agua de una capacidad de 30,000 litros cúbicos. Lo esencial de la producción está en manos de la empresa, que utiliza máquinas para reducir el empleo, que en Nitanga representa alrededor de O.5 personas por hectárea. Hay tres cosechas por año. Entre el 10 % y el 20 % de la actividad productiva se realiza bajo la forma de contratos conmedianos hacendados, que deben poseer un mínimo de 20 hectáreas y una capacidad de endeudamiento de por lo menos 1,400 dólares por hectárea. Reciben las plántulas, el abono, los pesticidas, a condición de vender en exclusividad sus productos a la empresa. Ellos deben renunciar a su autonomía productiva y dependen del mercado internacional.

2. Las condiciones ambientales de la producción

La producción de brócoli demanda mucha agua. En Pujilí, existen dos reservorios, uno de gran dimensión en el páramo y otro cerca de la plantación. En esta última, 185,48 litros por segundo son absorbidos por la empresa, dejando solamente 4 litros por segundo para la comunidad de Altamalag del cinco de Junio. Hubo una diminución seria del acceso al agua sobre 80 hectáreas de sus territorios.

Pero demasiado agua o lluvias de granizos es también negativo. Para evitar estos inconvenientes, la empresa usó geoingeniería, instalando cañones antigranizos y empezó a bombardear las nubes para evitar la caída de granizo en el monocultivo de brócoli y generando, al contrario, una escasez de agua para los cultivos de las comunidades. Además el ruido de los cañones era insoportable para la población.

El uso de agroquímicos afectó también las aguas y el grado de contaminación era alto en lugares cercanos a las plantaciones. Al principio, la empresa utilizó el glifosato de Monsanto, ya prohibido en los Estados Unidos y en Europa, por ser un herbicida no selectivo de amplio espectro por su alto grado de toxicidad.

No solamente las aguas padecían de la polución, sino también los suelos. Se habla en el lugar de una disminución de la productividad y por esta razón la empresa pensaría trasladarse dentro de poco tiempo al Perú, dejando en la región tierras empobrecidas. Sin embargo, algunos dirigentes dicen que esta posible migración sería debida al abandono, por el Gobierno del Ecuador, del ATPDEA. En 2011, el Ministerio del Ambiente declaró que Agronagsinche no cumplía con las normas ambientales y hubo un juicio, el 09.05.11. A pesar de eso, los habitantes de la región afirman que prácticamente no hubo ningún cambio. Por ejemplo se fumiga muy cerca de las casas, sin respetar la regla de 200 m.

Al mismo tiempo un factor ambiental importante es la proliferación de plagas y enfermedades que se presentan por la intensificación de este monocultivo y que se vuelven resistentes a los productos químicos.

3. Las condiciones laborales de la producción y del procesamiento

En Nitanga, trabajan aproximadamente 650 trabajadores/ras de campo. En la agroempresaProvefrut, alrededor de 990. En el proceso de producción existe un doble mercado de trabajo, los asalariados, que tienen un contrato y el seguro social, y, el personal de apoyo o temporal, que no goza de estos derechos, lo cual es ilegal. En Pujilí, la segunda categoría representa el 35 % de los trabajadores. En gran mayoría son mujeres. Ellos y ellas son temporales y reclutados por cabecillas por una duración de dos a cuatro semanas. El cabecilla recibe 12 dólares por trabajador y por día y paga 10 dólares. Estos y estas trabajadores y trabajadoras tienen entre 18 y 35 años. Se trata obviamente de jornaleros y jornaleras tercerizados y su consciencia de este hecho los (y particularmente las) lleva a un sentimiento de rabia impotente, porque no tienen ningún medio de hacer prevalecer sus derechos.

Los resultados recogidos de 80 encuestas realizadas en el 2012, muestran que en el campo, los trabajadores/ras laboran del lunes a viernes y ocasionalmente los sábados, con una diferencia de 9 horas diarias en Pujilí y 11 horas en Guaytacama. Además, en promedio, acumulan 27 horas extras al mes, lo que supera el límite permitido por ley en un cincuenta por ciento.

Para todos, el ritmo de trabajo es intenso. Por ejemplo, en la agroindustria, se procesan 13 quintales (600 kg) por día y por persona. El tiempo acordado para la comida varía entre media hora y una hora. Oficialmente el trabajo empieza a las 7 h. para terminar a las 16 h., es decir 8 horas diarias, pero de hecho se trata de mucho más, el promedio siendo 37 horas extras por mes. Sin embargo, trabajadores entrevistados dicen que hay casos de 60 horas y hasta 80 horas de trabajo por semana. Es muy frecuente que las horas extras no sean pagadas y varios pretextos son utilizados a este propósito. Si no salimos a trabajar los sábados, dice un trabajador, nos quitan el 50 % de las horas extras hechas los días laborales. Además en el área denominada escuelita, en que 40 trabajadoras están a prueba por un periodo de uno a tres meses y son cualificadas según su rendimiento. En estas circunstancias, los trabajadores no tienen tiempo necesario para trabajar en sus cultivos propios.

El trabajo en la planta de procesamiento del brócoli, con 990personas, la mayoría mujeres, se realiza en tres turnos: de las 6 horas a las 14, de las 14 a las 21 y de las 21 a las 6. Los trabajadores rotan cada semana. Si el aporte de materia prima es abundante, se trabaja dos turnos. El número de horas extras es alto (algunos trabajadores hablan de un promedio de 37 por semana). Las condiciones de trabajo son duras: largas horas de pie, en el ruido de las máquinas, con el frío y también el estrés para aplicar las normas de calidad. El comedor es demasiado pequeño y se come en turno, con apuro. Hay pocas letrinas.

En ninguno de los lugares de la producción y del procesamiento, hay guardería para los niños, a pesar de que en los dos casos, el número de trabajadores sobrepasa 50 y que el código laboral de 2010 lo exigía. No existe una atención adecuada a los problemas de salud, que no son pocos; como lo veremos. En Pujilí, una proporción importante de los trabajadores provienen de las comunidades ya citadas.

Las mujeres forman la mayoría de los trabajadores en la producción, casi el 60 % y en el procesamiento, el 70 %. No se debe olvidar que para una gran parte de ellas, eso significa un doble trabajo, con la responsabilidad que tienen en la familia. La falta de guardería pone un problema más agudo todavía. Para evitar una falta de productividad, las empresas pedían un certificado de no embarazo, pero ahora exigen una pruebas de orina, lo que es ilegal.

Desde el principio, los trabajadores se quejaron de las malas condiciones laborales. Las trabajadoras se organizaron endógenamente y recibieron asesoría de un abogado especialista en asuntos laborales para constituir un sindicato, lo que ocurrió en 2008. Evidentemente una afiliación era casi imposible para el personal de apoyo. Por otra parte, existía un miedo entre los trabajadores regulares, por las intimidaciones de parte de las empresas: si no aceptas las condiciones, hay 5 personas que esperan en la puerta para tomar su empleo. En 2010, se creó el Comité patronal, para luchar contra el sindicato. A los nuevos trabajadores/ras se les obliga afiliarse a este comité. El resultado es que en 2012, en la planta de Prodefrut, en Guaytacama, 850 trabajadores son afiliados al Comité patronal, es decir, el 82.6 % y solamente el 17.4 % al sindicato. En la empresa de producción Nitanga, es el 100 % de los trabajadores que están afiliados al Comité patronal. Sin embargo, según las entrevistas realizadas con los trabajadores de los dos sectores de la industria, se ha perdido todo tipo de confianza en la dirección de las empresas, que intimida, trata de comprar a los líderes sociales potenciales y desprecia a los trabajadores, especialmente si son indígenas, que califican de atrasados.

Las dos entidades operativas son: Nitanga N.V., que explota 1,100 hectáreas en Cotopaxiy Provefrut, que procesa y después exporta el productovía Superior Food y Crops Inc.Con una producción de 32,000 toneladas de brócolis al año, Provefrut representa el 58 % de las exportaciones del brócoli congelado. En Pujilí, las cuatro haciendas antiguas sobre las cuales se realizaron las plantaciones de brócoli cambiaron de nombres: Santa Cruz es ahora Agronagsinche S.A.; Rejas recibió el nombre de OCYA, S.A.; Selva Alegre se transformóen AgripromunS.A. y Monterrey en Nevados Ross. Según María Rosa Yumbla, este cambio de nombres es revelador del pasaje de la forma de hacienda a la de empresa. Se trata de una integración vertical de una agroempresa para la producción y de una agroindustria para el proceso y la comercialización. La multiplicación de entes jurídicos corresponde a ventajas fiscales o laborales, pero la propiedad queda entre las mismas manos. Es también importante notar que las dos instituciones de cúpula están localizadas en lugares que son paraísos fiscales. La sede local está en Quito, donde viven también los dueños [8].

4. Los efectos sobre la salud de los trabajadores y de la población

Según los trabajadores y también declaraciones de médicos, se multiplicaron enfermedades de tipo profesional, como tendinitis, hernias, lumbagos y afecciones respiratorias y digestivas y intoxicación por agroquímicos. Losdatosdel IESS sobre el asuntoson confidenciales. Lo único seguro es la multiplicación de los casos y la poca atención médica que reciben los trabajadores. En el caso del personal de apoyo, cada enfermedad se traduce por la pérdida del trabajo y por consecuencia de entrada financiera, sin ningún derecho a un recurso médico.

Un caso particular de las consecuencias sobre la salud del resto de la población es el de la escuela Belesario Quevedo, en medio de los campos de brócolis, sobre la carreterade Pujilí a Cusubamba, a unos kilómetros al sur del casco de Pujilí. El 15 de marzo 2010, es decir dos años después del inicio de los cultivos de brócoli, y de la utilización de productos químicos de alta contaminación, se firmó un acuerdo entre un delegado del Ministerio del Ambiente, un representante del Gobierno municipal de Pujilí y responsables de la empresa. La decisión de no utilizar productos químicos fuertes alrededor de la escuela, de hacer la fumigación manualmente y de cambiar la producción de brócoli por otros productos, menos exigentes en pesticidas. Cerca de seis meses después, el tres de septiembre del mismo año, un periodista, Nelson Fueltala, reveló que la situación no había cambiado y que la empresa perjudicaba la salud de los niños. Cuando el viento era fuerte, todos tenían que abandonar la escuela, por el olor insoportable de los productos químicos. Muchos niños padecían de mareos, dolores de cabeza y daño en la vista.

El 18 de octubre 2010, el Ministerio de Salud Pública hizo una inspección, revelando que sobre 42 niños presentes en la escuela ese día, 40 estaban afectados por alguna afección probablemente debida a los productos químicos, 35 de ellos con faringoamigdalitis. El 8 de febrero 2011, se detectó una cefalea intensa en una niña de la misma escuela y el 24 de marzo, una profesora se encontró con un riesgo serio de patología cerebral. El 11 de mayo del mismo año, el Consejo cantonal de la Niñez y Adolescencia de Pujilí reconoció los hechos.

Finalmente a finales de 2011, la escuela fue cerrada por la voluntad de los maestros que no podían soportar más esta situación. Los niños fueron repartidos en otras escuelas de Pujilí, muchas veces más lejos de sus lugares de residencia.

5. Las protestas

Las primeras protestas fueron contra el ruido provocado por el bombardeo de las nubes. El 6 de abril de 2009, se organizó una marcha y se firmó una carta colectiva. Rápidamente se añadieron a las protestas los problemas del agua y del no-respeto de los procesos legales. Hubo dos reuniones en la alcaldía de Pujilí. El Centro de Educación popular creado en 2008 jugó un papel importante para apoyar las comunidades y los trabajadores en sus reivindicaciones. En 2010 y 2011, una consulta previa fue organizada, pero se trató solamente de la presentación del plan de manejo de la empresa por parte de sus dirigentes, en presencia de las autoridades parroquiales. Estas reuniones terminaron en desacuerdos a veces virulentos.

El 11 de Agosto de 2009, el Tribunal de Pujilí declaró ilegítimos los bombardeos. La defensa de las empresas se basó sobre varios argumentos. En primer lugar ellas creaban empleos y habían contribuido al desarrollo de la región durante los últimos 20 años. Los bombardeos se realizaban con las últimas tecnologías experimentadas en Nueva Zelanda. El riego se hacía de manera responsable. El uso de los productos químicos seguía las normas internacionales, bastante estrictas para la producción del brócoli y no se había detectado ninguna enfermedad como consecuencia de esta práctica. La empresa apeló, pero fue de nuevo condenada.

El 26 de Enero de 2010, hubo una nueva ola de protestas, por el incumplimiento de los acuerdos. Nuevos bombardeos habían tenido lugar. Se ocupó la toma de agua y se pidió una nueva intervención de las autoridades. La empresa cambió su método de bombardeo de las nubes, utilizando tecnologías no ruidosas.

6. ¿Es posible construir el socialismo del siglo XXI con el capitalismo del siglo XIX?

La flexibilización y la intensificación del trabajo y su tercerización con irrespeto del código laboral, son el fruto de una explotación destinada a reducir el costo de producción, aumentar la tasa de ganancia y de acumulación del capital y también a competir en el mercado mundial. La proletarización o la semi-proletarización de los campesinos, de los indígenas y en particular de las mujeres, son el resultado del proceso. En el caso del brócoli, el capital utiliza el trabajo hasta el límite de la vida física de los trabajadores y no se tiene que preocupar mucho de la reproducción de las fuerzas de trabajo, porque las reservas de trabajadores potenciales son altas. El proyecto de reformar el Código laboral tiende a reducir ciertos derechos de los trabajadores, como la obligatoriedad de las guarderías, servicios de alimentación y servicios médicos, así como el aumento del número de horas extras legales.

De verdad, la exportación del brócoli permite entradas de divisas útiles para el crecimiento económico del país, Por el intermedio del impuesto, esta actividad da posibilidades al Estado de luchar contra la pobreza, procurando un mejor acceso a la educación y a la salud, subsidiando ciertos sectores del consumo y dando un apoyo directo a sectores pobres de la población vía programas de bonos. Pero hemos visto cual es el precio en el caso del brócoli. El primer paso sería medir la relación costo/beneficio de este tipo de desarrollo económico, como empiezan a hacerlo los Chinos, que notan que el crecimiento económico de los últimos años está casi anulado por el grado de destrucción ecológica y humana que él ha provocado a medio y largo plazo.

Por otra parte, el carácter asistencial de la lucha contra la pobreza (ciertamente importante y eficaz en muchos casos), financiada por recursos de la exportación tiene el riesgo de ocultar la necesidad de medidas estructurales. De verdad que reforzar las instituciones de salud y de educación y su acceso, ya entra en esta perspectiva. Pero antes de todo es una reforma agraria que sería necesaria, favoreciendo la agricultura familiar y la reproducción de los valores culturales y de la identidad de los kichwa, con políticas dinámicas. Se trata también de crear empleos dignos de seres humanos, dentro de una estructura laboral diferente.

Se debe también estudiar más de cerca cual fue la influencia de la producción de brócoli sobre la disminución de la pobreza en la región. En el cantón de Guaytacana, por ejemplo, casi 20 años después del inicio de esta actividad, hay todavía 75 % de pobres (gente que no puede satisfacer sus necesidades elementales) y 86 % de ellos viven en el campo. Sería también importante estudiar en qué medida las prácticas ambientales y sociales de las empresas de brócoli no contribuyen a crear más pobres, hecho oculto por las políticas asistenciales del Estado.

Todo eso lleva a una interrogación sobre el concepto de nueva matriz productiva. En varios artículos de prensa se presenta la extensión del monocultivo (caña de azúcar: 10,000 hectáreas, agrocombustibles: centenares de miles de hectáreas [10], brócoli: aumento de la producción para la exportación) como parte integral de la nueva matriz productiva. Cómo combinar eso, en la práctica, con el Buen Vivir afirmado como meta fundamental de la sociedad y del Estado en Ecuador ¿No sería que la “nueva matriz productiva ignora también las externalidades?

7. Propuestas para una transición

No basta evidentemente describir las situaciones y analizarlas, sino que se necesita proponer soluciones. Es lo que queremos hacer en esta última sección de este trabajo.
1) Estudios sistemáticos
Para tener una base sólida de acción, algunos estudios son necesarios, que no impiden medidas a corto plazo, pero que ayudarían la formulación de las soluciones a más largo plazo. Se trata de 4 campos esenciales. Un estudio agronómico sobre el estado de los suelos, el sistema de agua, los cultivos los más adecuados, etc. Un estudio antropológico, sobre las comunidades y sus organizaciones. Un estudio económico sobre el cultivo del brócoli incluyendo las externalidades y un estudio jurídico sobre las tierras indígenas, el fenómeno de las empresas en cadenas permitiendo escapar a la ley laboral y fiscal y sobre el estatuto de empresa nacional y su localización en paraísos fiscales.
2) Medidas a corto plazo
A corto plazo se pueden proponer las medidas siguientes: la implementación de las leyes laborales y ambientales; la repatriación del capital de los paraísos fiscales al Ecuador; la protección de los sindicatos.
3) Medidas a medio plazo
Se puede pensar en las iniciativas que siguen: permitir a las comunidades la compra de las tierras de las empresas, como lo proponen[11], ayudándolas conun crédito agrícola y promoviendo las empresas comunitarias por una parte y la constitución de cooperativas campesinas por la otra, diversificación de la producción, sin excluir los brócolis; adopción de métodos orgánicos para la producción agrícola; re-fertilización de los suelos; promoción de huertos familiares para producir legumbres y la cría de pequeños animales; reorganización del sistema de riego.
4) Medidas a largo plazo
El procesamiento del brócoli pide tecnologías adecuadas y una base regional de organización. A largo plazo sería deseable o de dar a la empresa un carácter de cooperativa como propiedad de las entidades productivas: comunidades o cooperativas de producción, o de transformar la composición del capital para constituir una empresa mixta, con 51% de capital público. Finalmente, en el cuadro de la CELAC o de UNASUR, sería necesario concluir acuerdos regionales a escala latinoamericana que podrían reducir el aspecto competitivo jugando sobre las ventajas comparativas (salarios más bajos, condiciones de trabajo menos costosas, menos gastos de protección del ambiente, etc.).

Tales medidas entrarían en un proceso de transición hacia otro proyecto de desarrollo, tal vez menos rápido, pero mucho más sólido a largo plazo. No se trata de proponer un retorno al pasado, sino construir visiones de futuro, en función de un nuevo paradigma, exigido por el fracaso ambiental y social del capitalismo [12].

Notas
[1]ElTelegrafo, 15.07.13. La mayoría de los datos provienen del Ministerio de Agricultura y Pesca (MAGAP).
[2] Cifras dadas por el Centro de Estudio y de Análisis (CEA) de la Cámara de Comercio de Quito.
[3] Decreto ejecutivo N° 100, del 2 de septiembre 2013. El total de subsidios se estima en 23 millones de dólares.
[4] Edwin Ulloa, El remedio contra los golpes del Atpdea, El Telégrafo, 21.09.13.
[5] Víctor López, presidente de la Cámara de la Agricultura de la Zona 1, en El Comercio, 06.10.13
[6] El profesor Marc Dufumier, profesor emérito en AgroParisTech, escribe: ”Desgraciadamente, hay que reconocer que en el seno de una economía mundial cada vez más globalizada, numerosos fueron los agricultores que, para seguir siendo competitivos en el mercado internacional, implementaron sistemas de producción agrícola de gran escala ocasionando graves dañosambientales: caída de la tasa de humus de los suelos, erosión y salinización de las tierras arables; deslizamientos de lodos y derrumbes; pérdida de la biodiversidad domesticada y silvestre; sobremortalidad de las abejas y de numerosos insectospolinizadores; proliferación intempestiva de insectos predadores, de agentes patógenos y de malezas, contaminación de los alimentos, del aire, de las aguas,y de los suelos; descenso extremo de los mantos freáticos; recurso inconsiderado a energías fósiles (productos petroleros y gas natural); emisiones de gases con efecto invernadero (gas carbónico, metano y protóxido de nitrógeno) y contribuciones al calentamiento global, etc. Agriculturas familiares, fertilidad de los suelos y sostenibilidad de los agroecosistemas, manuscrito preparado para el seminario sobre Agricultura campesina en la vice-presidencia de Bolivia, 21-14.10.13.
[7] Muchos datos que utilizaremos en este trabajo provienen de la tesis en preparación en la FLACSO (Programa de Desarrollo territorial rural) de Maria Rosa Yumbla, De Patrón de Hacienda a Patrón de Empresa”.
[8] Escribe Marc Dufumier: América latina sigue todavía dominada por estructuras agrarias de una desigualdad extrema, con propiedades muy grandes en los cuales los dueños ausentistas no trabajan ellos mismos e invierten generalmente muy poco capital. Estos notables cuyas grandes propiedades son confiadas a administradores asalariados (mayordomo, capataz, etc.) no tienen en efecto interés en invertir fuertemente en sus propiedades porque es generalmente más rentable y menos arriesgado invertir su dinero en otros sectores de actividad que no son la agricultura: el sector inmobiliario, el comercio, la finanza, etc.” (Ibídem).
[9]Entrevista a un poblador indígena de la comunidad 5 de Junio en Pujilí, por María Rosa Yumba, op.cit., p.47.
[10] Ver F. Houtart, El Escándalo de los Agrocombustibles para elSur, Ed. Tierra, Quito, 2012.
[11]De hecho es bastante paradójico ver comunidades pedir la compra de tierras que les fueron expropiadas por la fuerza, para convertirse en tierras de la Iglesia y después en haciendas.
[12]Ver F. Houtart, De los Bienes Comunes al Bien Común de la Humanidad, Ed. Lo que se nota en este caso plantea muchas interrogantes a propósito de los demás cultivos de brócoli en el país, pero también para el sector entero de los monocultivos, que sean de la banana, de la caña de azúcar o de la palma africana. La integración de la agricultura en la lógica del capitalismo conlleva al olvido de las externalidades, es decir todo lo que no entra en el cálculo del mercado. Se trata de los daños ambientales, sociales y culturales. Se ignora la pérdida de la biodiversidad, la contaminación de las aguas, la destrucción de la fertilidad de los suelos, la perturbación de los territorios, el cambio de los paisajes, pero también los derechos de los trabajadores, la dignidad del trabajo, la salud de los trabajadores y de la población, la organización social y la cultura de las comunidades indígenas. Estos factores se toman en consideración solamente cuando empiezan a afectar las ganancias del capital y por ende su acumulación. Es por eso que se necesita la intervención del Estado, para acompañar la lucha de los trabajadores, las reivindicaciones de las comunidades que defienden la vida, su posibilidad de reproducción y los esfuerzos por mantener viva y actual su identidad. El socialismo del siglo XXI exige estas metas, en contradicción con las prácticas de un capitalismo del siglo XIX, como lo observamos en la producción del brócoli en Cotopaxi. El Sumakkawsai como proyecto exige la reconstrucción de una visión de conjunto (holística) de la realidad, tomando en cuenta todas estas consideraciones y no solamente la ganancia del capital.

Aquí en documento pdf


Fuenta: http://nangaramarx.blogspot.it/2013...

Entrevista a Rosana Alvarado, militante feminista y vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador


"La Revolución Ciudadana es mucho más que un tema puntual”


Santiago Mayor
Rebelión,1 de noviembre 2013


Sus comienzos en la militancia, su participación en la Asamblea Constituyente y las diferencias que mantiene con el presidente Correa en torno a temas como el aborto y el matrimonio igualitario. Además su mirada sobre la nueva Ley Orgánica de Comunicación y la controversia en torno al proyecto Yasuní ITT.  

Rosana Alvarado nació en 1977 en la provincia de Cuenca, Ecuador. Desde la militancia estudiantil y feminista se sumó al movimiento Alianza País, liderado por el actual presidente de Ecuador, Rafael Correa. Fue parte de la Asamblea Constituyente de 2008 que reformó la Carta Magna ecuatoriana y actualmente es vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador.

En esta primera parte de la entrevista exclusiva* que dio para Marcha, Alvarado hace un repaso por sus comienzos en la militancia y el proceso impulsado por el presidente Correa. También habla de su participación en la Asamblea Constituyente y de la actuación de Chevron en su país. Finalmente se explaya en sus posiciones respecto al aborto y el matrimonio igualitario, cuestiones en las que difiere con Correa y otros miembros de su movimiento.

- ¿Cómo y dónde comenzaste tu militancia política? ¿Qué fue lo que te motivó a incorporarte al movimiento Alianza PAÍS y a acompañar al presidente Rafael Correa?

-En el colegio y después en la universidad, participé activamente en la dirigencia estudiantil. Me mantuve cerca de organizaciones y movimientos sociales que cuestionaron e interpelaron la forma de gobierno que se implementaba en el Ecuador. En ese momento escuché a Rafael Correa que renunciaba a su cargo de ministro de Finanzas apenas 100 días después de haber sido designado. Correa, al renunciar, denunciaba la falta de compromiso de los gobiernos sucesivos con las causas soberanas y populares, impugnaba un modelo económico que era el causante de tanta pobreza y exclusión. Correa renunciaba al ministerio y renunciaba también al silencio: todo el Ecuador iba a escucharle y a reconocer en él a un outsider capaz de enfrentarse y ganarle al sistema.

Pude escuchar a Correa en sus informes y ser parte de las primeras reuniones que se hicieron en Cuenca, mi ciudad, para apoyarle. Después de su triunfo como presidente de la República, venía el cumplimiento de su principal propuesta de campaña: la realización de una Asamblea Constituyente de plenos poderes.

- Vos fuiste miembro de la Asamblea Constituyente que modificó la carta magna ecuatoriana y significó un punto de inflexión en la historia social y política del país. ¿Cuáles fueron para vos los principales cambios impulsados por la Revolución Ciudadana?

-Hasta antes de la Asamblea Constituyente, el Ecuador había estado sometido a políticas para beneficiar intereses de grupos de poder y de organismos internacionales. La Constituyente significó la recuperación del Estado, la recuperación de la Patria que había sido entregada, la vuelta de la soberanía, de la dignidad, de los derechos... Habíamos dicho "vamos a disputar todo con los enemigos del pueblo, vamos a refundar este país" y nos planteamos los ejes de nuestra Revolución: política, económica, social, ética y por la soberanía.

- Hace algunos meses circuló en las redes sociales un video de una de tus intervenciones en la Asamblea Nacional en la cual defendías el derecho al aborto y cuestionabas fuertemente a aquellos asambleístas que convocaban a legislar en nombre de su fe. ¿Cómo se está llevando adelante en Ecuador la lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad de género? ¿Existe la posibilidad de avanzar en la conquista de derechos como la despenalización del aborto o el matrimonio igualitario?

--Soy una feminista convencida y siempre buscare más derechos en el camino a la igualdad real entre hombres y mujeres, pero al mismo tiempo soy incapaz de exigir la política del todo o nada. Este proceso político del Ecuador está transformando el país en favor de las inmensas mayorías y esa para mí es la razón de mi defensa y profunda adhesión a este gobierno. 

Claro que quiero más derechos, más libertades para las mujeres, quiero que la historia, el Estado, la iglesia, la ley, le devuelvan a la mujer todo lo que le negaron cuando la veían como menos o como incapaz. Yo seguiré disputando esos derechos y esos espacios, a veces, en contra de tesis conservadoras que también están dentro de mi movimiento. La historia nos demuestra que las leyes son superadas por la realidad y eso es fundamental cuando se trata de sincerar los discursos políticos y sociales. 

En la Asamblea Constituyente de Montecristi en el año 2008 el debate en torno al derecho a la vida y al aborto, no podía sacrificar todo lo que estaba en juego: la recuperación del Estado, las políticas económicas, la seguridad social universal, la soberanía alimentaria, energética y territorial, el Estado laico, los derechos colectivos o la transformación de la justicia. Para llegar a concretar todos esos temas estamos en la política y por eso hay que superar temas puntuales, sin sacrificarlos pero sin dejar que eso derive en la política del todo o nada. Espero que pronto llegue el día de la emancipación absoluta de las mujeres.

- Considerando que el presidente Correa ha declarado que él es un católico convencido y se opone al matrimonio entre personas del mismo género y al aborto ¿Cómo se da la pelea por estos derechos dentro del proceso de cambio? ¿Crees que es posible lograr en el corto plazo la sanción de leyes que avancen en este sentido?

-Esos temas: aborto, matrimonio igualitario, eutanasia son algunos temas sobre los cuales yo mantengo tesis contrarias al punto de vista del presidente Correa. No es fácil manejar el desacuerdo, pero es fundamental mantener la perspectiva del inmenso proyecto político que tenemos encima. Ahora mismo, se está dando un fuerte debate en torno a la aprobación del nuevo código penal en el Ecuador y no ha sido posible avanzar lo relacionado a la despenalización del aborto. Si esa fuera mi única bandera, estaría en el proyecto equivocado. La Revolución Ciudadana es más, mucho más que un tema puntual, por fuerte y significativo que resulte ese tema. Seguiré militando por esa causa y por todas las del feminismo, pero también reconoceré que no puede ser un sólo tema el que defina mi participación política y mi militancia más convencida. 

- Argentina firmó hace algunos meses un acuerdo de explotación de hidrocarburos con la multinacional Chevron. El mismo se logró luego de que la Corte Suprema de Justicia anulara el embargo que pesaba sobre la petrolera por la demanda presentada en Ecuador ante la contaminación que esta empresa provocó en la Amazonia. Aunque varios movimientos sociales y organizaciones indígenas protestaron, el convenio se llevó a cabo ¿Qué consejo tenés para darle al pueblo argentino a partir del conocimiento que tienen en Ecuador respecto a las consecuencias ambientales que ha generado esta empresa?

-No vamos a callar la tragedia ocasionada por Chevron al Ecuador. No vamos a detenernos un sólo día denunciando "La mano sucia" de Chevron en el Ecuador y todas sus trampas y mañas en perjuicio del Estado ecuatoriano. No dejamos de mencionar el criterio que tenemos sobre Chevron y sus prácticas, pero al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de lo que enfrenta Argentina y las decisiones que en su soberanía pueda y deba tomar. Seguiremos denunciando a Chevron conscientes de todas las precauciones y previsiones que el gobierno argentino deba tomar en función de precautelar sus intereses. 

Seguramente, encendimos una voz de alarma a nivel internacional para que todas las naciones tengan claro los riesgos y peligros de las empresas transnacionales para que a partir de lo sucedido en el Ecuador, exista mayor rigurosidad del estado frente a estas empresas y sus prácticas. 

- Como asambleísta y vicepresidenta de la Asamblea Nacional ¿cuáles consideras que son las principales iniciativas legislativas que se deben llevar adelante en este nuevo mandato del presidente Correa?

-En un proceso político como el que se desarrolla en el Ecuador, hay que definir estratégicamente la etapa de transición. Para nosotros resultan fundamentales las leyes que nos permitan sustituir la matriz productiva del Ecuador para dar paso a otra economía y otro modelo económico. Pero también resultan fundamentales leyes que terminen con modelos de acumulación de poder (diferentes tipos de poder, económico, político, mediático) me refiero a la ley de control del poder del mercado, ley de comunicación, denuncia de Tratados Bilaterales de Inversión, que han sido mecanismos de presión y extorsión contra países como los nuestros, que se resuelven por la vía de la soberanía y autodeterminación. 

- Como comunicadora social, ¿Qué balance haces de la lucha y finalmente aprobación de la Ley Orgánica de Comunicación?

-Era imposible creer que los medios podían ¡autorregularse! Imposible creer en su independencia y autonomía. Imposible creer que el interés de los medios empresariales de comunicación, era el ejercicio de los derechos y que sus preocupaciones estaban relacionadas con la libertad de expresión ¡No, qué ingenuidad hubiera sido creer en ese discurso! 

En el Ecuador, como en todos los países son rarísimos los casos de periodismo comprometido con los intereses de las grandes mayorías. Los periodistas no sólo que están subordinados a sus medios, sino que esos medios están subordinados a grandes poderes económicos. Hoy, la Constitución del Ecuador prohíbe por ejemplo que los accionistas del sector financiero tengan acciones en otro sector diferente al financiero bancario: antes de esta necesaria prohibición, los más grandes especuladores que eran los bancos, utilizaban sus propios medios de comunicación como antenas transmisoras de sus intereses ¿Cómo creer entonces en su santidad y en su defensa de la "libertad de expresión" cuando eran medios casados con la banca? 

Hoy, además de esa prohibición, la ley de comunicación permite la redistribución de las frecuencias de radio y televisión que fueron entregadas de manera dolosa y sin cumplir con los requisitos que se establecían. Creemos firmemente en el "reparto de la palabra" como una forma de democratización de los medios y de cumplimiento de los derechos. Defiendo la Ley de Comunicación porque la considero determinante para la democratización de la comunicación.

- Teniendo en cuenta la experiencia vivida en Argentina, dónde la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual lleva cuatro años de aprobada y todavía no se ha puesto plenamente en funcionamiento, ¿Creen desde Alianza PAÍS que se podrá dar curso rápidamente a esto o habrá que enfrentar complicadas batallas legales para que pueda ser puesta en práctica?

-La ley se aprobó hace 3 meses y recién estamos creando las instituciones de regulación y de sanción. Pero más allá de las instituciones, la ley se consolida cuando la ciudadanía empieza a reclamar su cumplimiento, cuando se rompen paradigmas dentro de los medios, o cuando los modelos que se reproducen en los medios empiezan a cambiar porque el ciudadano exige otra programación más responsable. Era impostergable la regulación del sector comunicación pero sería ingenuo pensar que en la ley se soluciona toda la problemática de un poder fáctico como los medios de comunicación empresariales.

- ¿Cuál es tu análisis respecto a la marcha atrás del proyecto Yasuní ITT dónde el gobierno ecuatoriano buscaba preservar una zona de la Amazonia donde se puede explotar petróleo?

-La propuesta Yasuní ITT fue una propuesta al mundo. El Ecuador, un país con una economía aún pequeña y débil, si es que la comparamos con los países industrializados, estaba dispuesto a sacrificar más de 7.000.000 millones de dólares (que eran los inicialmente previstos) provenientes de la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní como una forma de comprometerse a evitar la emisión de millones de toneladas de carbono a la atmósfera. Era entonces, una propuesta que demostraba un inmenso compromiso ético con la humanidad. ¿Qué pedía el Ecuador a cambio de mantener el petróleo bajo tierra? Una compensación. No una donación, ni limosna, ni regalo. Pedíamos una compensación, una contribución del 50% de las reservas. Esa compensación, debía ser cubierta -en su mayor parte- por las potencias económicas. La propuesta Yasuní ITT, era entonces, una propuesta que el Ecuador le hacía al capitalismo. Al capitalismo causante de la contaminación, del cambio climático, de la deforestación, del exterminio. Ese capitalismo es el que rechazó la propuesta. 

Esperamos 6 años. Hicimos todo lo que debíamos hacer, pero no tuvimos los resultados esperados. En el mejor de los casos, nos ofrecían "canje de deuda" ¡Ojo!, que nuestra economía, al estar dolarizada, necesita el ingreso permanente de dólares para poder sostenerse, de manera que los canjes de deudas, no contribuían en lo absoluto. Lo mismo sucedía con la creación de impuestos o con la eliminación de subsidios. Esas medidas no hacían más que circular el mismo dinero, pero no hacer que ingrese más. 

- ¿Ante este panorama fue que el gobierno decidió frenar el proyecto?

-Tomamos entonces la decisión de dar por terminado el PLAN A (no explotación) y asumir el PLAN B, (explotación) para lo cual se requiere autorización de la Asamblea Nacional por tratarse de un Parque Nacional. Pero el tema más delicado de éste es que en el Parque Nacional Yasuní existe la llamada Zona Intangible Tagaeri-Taromenani (ZITT ) que es territorio de nuestros pueblos en aislamiento voluntario, llamados también pueblos ocultos, cuyo territorio es irreductible e intangible, por lo que ahí, no pueden realizarse actividades extractivas. 

Bajo todas estas circunstancias, hoy la Asamblea Nacional del Ecuador tiene que decidir si autoriza o no la explotación de petróleo en el uno por mil de la extensión actual del Parque Nacional Yasuní (el parque tiene un millón de hectáreas). La autorización de la Asamblea excluye la explotación en la ZITT, en estricto cumplimiento de la Constitución y por compromiso ético con los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas. Esta decisión ha movilizado y agrupado sobre todo a grupos ecologistas que creen que, sobre la Iniciativa Yasuní ITT, el Gobierno es el responsable de que el Plan A haya fracasado. Nosotros, en medio de lo duro de esta decisión, sabemos que la propuesta ecuatoriana estuvo adelantada para su tiempo. Era una propuesta que cuestionaba la irresponsabilidad de las potencias en su doble discurso ambiental. 

Bajo un compromiso presidencial, la autorización de explotación no excederá del uno por mil de la extensión actual del Parque, se excluirá la zona intangible de cualquier actividad extractiva y los recursos provenientes de esos fondos se invertirán en obras de saneamiento ambiental, servicios básicos y vialidad rural. 


* Agradecemos especialmente a Gabriela Gurvich y Mehmet Dogan por facilitar la posibilidad de esta entrevista.

@SantiMayor

Esta entrevista fue difundida originalmente en el portal de noticias argentino Marcha (www.marcha.org.ar) bajo licencia de uso compartido.


Atilio Borón; Ecuador: cuatro lecciones 

18 de Febrero 2013

Si un gobierno obedece al mandato popular y produce políticas públicas que benefician a las grandes mayorías nacionales, consigue la lealtad del electorado
  
La aplastante victoria de Rafael Correa, con un porcentaje de votos y una diferencia entre él y su más inmediato contendiente que ya hubieran querido tener Obama, Hollande, Rajoy, deja algunas lecciones que es bueno recapitular. Primero y lo más obvio, la ratificación del mandato popular para seguir por el camino trazado pero, como dijo Correa en su conferencia de prensa, avanzando más rápida y profundamente. Sabe el re-electo presidente que los próximos cuatro años serán cruciales para asegurar la irreversibilidad de las reformas que, al cabo de diez años de gestión, habrán concluido con la refundación de un Ecuador mejor, más justo y más sustentable. En la conferencia de prensa ya aludida dijo textualmente: “o cambiamos ahora al país o no lo cambiamos más”. El proyecto de crear un orden social basado en el socialismo del 'sumak kawsay', el “buen vivir” de nuestros pueblos originarios, exige actuar con rapidez y determinación. Pero esto también lo saben la derecha vernácula y el imperialismo, y por eso se puede predecir que van a redoblar sus esfuerzos para evitar la consolidación del proceso de la “Revolución Ciudadana.”

Segunda lección: que si un gobierno obedece al mandato popular y produce políticas públicas que benefician a las grandes mayorías nacionales –que al fin y al cabo de eso trata la democracia- la lealtad del electorado puede darse por segura. La manipulación de las oligarquías mediáticas, la conspiración de las clases dominantes y las estratagemas del imperialismo se estrellan contra el muro de la fidelidad popular.

Tercero, y como corolario de lo anterior, el aplastante triunfo de Correa demuestra que la conformista tesis tan común en el pensamiento político convencional, a saber: que “el poder desgasta”, sólo es válida en democracia cuando el poder se ejerce en beneficio de las minorías adineradas o cuando los procesos de transformación social pierden espesor, titubean y terminan por detenerse. Cuando en cambio se gobierna teniendo a la vista el bienestar de las víctimas del sistema pasa lo que ocurrió ayer en Ecuador: si en la presidencial del 2009 Correa ganó en la primera vuelta con el 51 por ciento de los votos, ayer lo hizo, con el recuento existente al momento de escribir esta nota (un 25 por ciento de los votos escrutados) con el 57 por ciento. En lugar de “desgaste”, consolidación y acrecentamiento del poder residencial.

Cuarto y último, con esta elección se supera la parálisis decisional generada por una Asamblea Nacional que se opuso con intransigencia a algunas de las más importantes iniciativas propuestas por Correa. Si bien hay pocas cifras disponibles al respecto no caben dudas de que Alianza PAIS tendrá la mayoría absoluta de los asambleistas y con chances de alcanzar una representación parlamentaria que le permita contar con una mayoría calificada de dos tercios.

Con el triunfo de Correa, la reciente victoria de Chávez en Venezuela y la previsible ratificación del mandato popular a favor de Evo Morales en Bolivia el núcleo duro del “giro a la izquierda” experimentado por América Latina a comienzos de siglo queda notablemente fortalecido, ejerciendo un influjo favorable sobre los procesos en curso en países como Argentina, Brasil y Uruguay.

Conclusión: los tiempos han cambiado. La ratificación plebiscitaria de un presidente que precipitó un formidable proceso de cambios sociales y económicos dentro del Ecuador, que protagoniza la integración latinoamericana, que incorporó su país al ALBA, que puso fin a la presencia estadounidense en la base de Manta, que realizó una ejemplar auditoría de la deuda externa reduciendo significativamente su monto, que le otorga asilo a Julian Assange y que retira al Ecuador del CIADI no es algo que se vea todos los días. ¡Felicitaciones Rafael Correa, salud Ecuador!

* Atilio Boron es Director de PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. aaboron@gmail.com

 La Haine

Entrevista con el economista Pedro Páez, Superintendente de Control del Poder de Mercado del Ecuador.


 “América latina tiene las condiciones políticas y económicas para romper con la lógica totalitaria del capital’

Fernando Arellano Ortiz , Adital, publicado por el Foro Munidal de las Alternativas


La gravedad de la crisis mundial evidencia que no hay ninguna posibilidad de continuar con el actual modelo económico sustentado en la depredación y rapacidad del capitalismo, sostiene si ambages el economista, catedrático universitario, exministro de Estado y actual superintendente de Control del Poder de Mercado del Ecuador, Pedro Páez Pérez. Para este experto analista económico, “qué futuro nos puede esperar si seguimos exportando materias primas y postres de bajo valor agregado a una economía mundial cuya locomotora estaba basada en el crédito, cuando hay un nivel de sobreendeudamiento tan gigantesco”.

 Por ello, sostiene que el camino es cambiar el modelo económico imperante, creando las condiciones institucionales y de mercado que permitan que otras lógicas productivas puedan ser viables. “Hay que romper con la lógica totalitaria de la codicia y el consumismo y dar viabilidad y sustentabilidad a lógicas económicas distintas a las del capital, respetando y auspiciando la naturaleza interna de la propiedad estatal portadora del interés nacional, por un lado, y la heterogeneidad de modalidades de la economía popular, por otro. Estos serán cambios medulares e imprescindibles, pero muy complejos”, precisa. No obstante el gran reto, considera que en América Latina están dadas las circunstancias para enfrentar la crisis capitalista mediante una nueva arquitectura financiera internacional, porque lo que se observa hoy en día es que “hay un desmadre generalizado de los mecanismos de la economía del mercado, así como un problema de coherencia de producción y de consumo”. 
Pero es más, agrega, “América Latina no solo que tiene las condiciones políticas y económicas sino que tiene hasta la liquidez para hacerlo”. Para abordar este y otros temas como el proceso de institucionalización del Banco del Sur, los resultados que ha tenido la implementación del Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre) entre los países del ALBA, la superación del neoliberalismo en Ecuador y la integración latinoamericana, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano http://www.cronicon.net/, dialogó en Quito con Pedro Páez
. Este investigador social y analista económico cuenta con una amplia hoja de vida tanto en el ámbito académico como en el desempeño de cargos públicos. Es Ph.D y M.Sc. en Economía por la Universidad de Texas, Máster en Desarrollo y Políticas Públicas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y economista de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Fue profesor visitante de la Universidad de Utah, y del Instituto de Altos Estudios de América Latina -IHEAL- Université Paris III, Sorbonne Nouvelle, Francia en la Cátedra Simón Bolívar, así como también de la Facultad de Economía de la Escuela Superior Politécnica del Litoral de Guayaquil. Es miembro de la Comisión Stiglitz de la ONU.
 Durante la actual administración del presidente Rafael Correa ha ocupado importantes posiciones como director de la Comisión Técnica Presidencial del Ecuador para la Nueva Arquitectura Financiera, Viceministro de Economía y Ministro Coordinador de Política Económica. En septiembre de 2012 fue elegido como el primer Superintendente de Control del Poder de Mercado. 
EL SUMAK KAWSAY REPLANTEA EL SISTEMA CAPITALISTA –
 ¿Se puede afirmar que el concepto del Buen Vivir, el Sumak Kawsay, que está inscrito en la Constitución del Ecuador, es un nuevo concepto de desarrollo? – Creo que va más allá de eso. En realidad va más allá del modelo de desarrollo del régimen de acumulación, del modo de producción, y atañe al modo de vida. Es un nuevo concepto que desde la caída del muro de Berlín y del fracasó de los socialismos de carácter estatal da claves no solamente para entender esos procesos sino también para superar las actuales crisis: ecológica, demográfica, energética. El regresar a ver cuáles han sido los parámetros, los criterios de vida con los que las comunidades primordiales han construido sus sociedades ayuda a construir herramientas para el futuro, y por eso es interesantísimo inclusive ver las dificultades de traducción, porque Sumak Kawsay no es Buen Vivir propiamente dicho, Sumak Kawsay quiere decir vivir en plenitud, vivir en excelencia, con lo cual se rompe el tema del consumismo y del hedonismo que se lo plantea como única posibilidad realista de coexistencia entre seres humanos, esa cuestión de la unidimensionalidad del mercado, de la unidimensionalidad entre el placer y el dolor, de la necesidad de que el consumidor sea satisfecho y que se vea como la única posibilidad de realización de la gente. El Buen Vivir abre justamente las puertas para replantearte el tema de la economía desde otras prioridades y creo que hay que enriquecer toda esa filosofía porque a nivel de la cosmovisión andina hay tres animales simbólicos muy referentes en torno a este tema: el cóndor, el puma y la serpiente. El cóndor como el animal solar de lo explicito, del futuro, de las responsabilidades con el futuro. El puma, el animal del presente, de enfrentarse a asumir las responsabilidades con el presente, y la serpiente, el inframundo, nuestras responsabilidades con nuestros antiguos, con nuestros ancestros. Esto grafica muy bien la presencia de otra cosmovisión, una visión holística en la definición de la vida que en la cuestión quichua además, plantea tres niveles de responsabilidad en cada una de esas dimensiones, es decir el no mentir, el no robar, el no ser perezoso, quiere decir el querer bien, el pensar bien, el actuar bien en cada uno de estos niveles. Creo que ahí se plantea la esencia de toda otra forma de organizar la sociedad, otra forma de organizar la economía. – ¿Una nueva epistemología? – Que es también una nueva epistemología que tiene que estar ligada a una nueva axiología, lo cual está además directamente vinculado a la orientación y las prioridades no solo del desarrollo sino a la orientación y prioridades del conocimiento científico, a la orientación y el desarrollo de las tecnologías que se aplican, cuáles son las prioridades en términos de la organización de la comunidad de la valoración de las cosas.
 ESTADO Y MERCADO HASTA AHORA HAN SERVIDO A LOS MISMOS AMOS, POR ESO HAY QUE TRANSFORMARLOS A AMBOS –
 El concepto del Buen Vivir elevado en el Ecuador a principio constitucional está enfocado a derribar los moldes y los esquemas neoliberales, pero debería servir también para avanzar hacia una alternativa al capitalismo. Sin embargo la Constitución ecuatoriana sigue teniendo como marco el dogma del mercado, ¿o me equivoco? – No, yo creo que el tener esta nueva definición nos ayuda a sobrepasar ciertos dogmas o ciertas visiones muy estancadas del pasado, inclusive dentro de la izquierda en torno a las distintas etapas, a la secuencia de las cosas. En realidad la nueva Constitución inspirada en el concepto de vivir en excelencia pone como tareas del aquí y el ahora tanto la superación de las políticas neoliberales como el cambio de las políticas keynesianas a un nivel mucho mas profundo, no hablaríamos solamente de lo que se conoce como el modo de regulación sino del régimen de acumulación porque plantea una nueva forma de entender las cosas, una nueva convivencia lo cual implica una nueva correlación entre capital y el no capital con la presencia de la economía popular y solidaria. El hecho de que existan inclusive dentro del mercado otras prioridades, o dentro del Estado otras lógicas es porque esa vieja dicotomía entre Estado y mercado es una dicotomía totalmente falsa. El Estado y el mercado hasta ahora han servido a los mismos amos y de lo que se trata es de transformarlos a ambos, entonces tenemos a ese nivel un reto importantísimo que ayuda a cambiar de perspectiva. El cambiar de punto de vista, el cambiar de horizonte abre otra visión de la lucha política, de la construcción social y avanza ya no solamente a nivel de la política económica, del régimen de la acumulación del modelo de desarrollo, también plantea como tarea del aquí y del ahora no necesariamente pasando por una toma del gobierno o la estatización de los medios de producción como era en el pasado, una superación del modo de producción en el sentido de tener la lógica de la ganancia como único elemento organizador del conjunto de la sociedad. Es decir, el desmadre que está planteando la crisis global tiene como eje precisamente el absolutizar, que lo único que es viable lo tenemos interiorizado en nuestra cabeza, que lo único que es eficiente es lo que funciona como una ganancia de mercado, y cómo cada vez hay una concentración y centralización de capital más grande, y cómo cada vez esa concentración y centralización están volcadas hacia la prioridad especulativa. Resulta ser que con esa lógica quedan bloqueados, totalmente asfixiados, millones de proyectos productivos, porque no cumplen con las exigencias de tasas de ganancia altísimas, de cortísimos plazos, de altísima volatilidad y ductilidad de las inversiones que pueden pasarse de un lado para otro que es lo que exige el capital financiero. Entonces, hay otras lógicas productivas como se ha mostrado con las empresas recuperadas, son unidades productivas que no son viables desde la lógica del capital pero que son perfectamente viables desde la lógica de trabajo, y lo mismo sucede el rato que se incorpora el tema de las cooperativas, no tanto al nivel de lo productivo como al nivel del consumo, de la comercialización, como a nivel de iniciativas financieras distintas, con una lógica diferente a esta dictadura financiera mundial que impone la oligarquía especulativa. Por eso esta nueva visión del Sumak Kawsay, del vivir en excelencia, plantea retos y caminos para superar el problema de la política económica, para superar el problema de régimen de acumulación, los problemas de distribución del ingreso, de las distintas lógicas productivas, para superar el modo de producción, pero también va mas allá, que es el concepto de modo de vida, porque aquí, el recuperar esa visión holística de las culturas primordiales ayuda a replantearse. También está un aspecto espiritual que va mas allá del economicismo, que va mas allá de la sociología, digamos tanto de la sociología critica marxista como de la sociología posmoderna, que supera lo que es potable en medios académicos, incluso se puede ver como un tema cursi el tema de lo espiritual cuando el ser humano es un ser trascendente y la gravedad de la crisis que estamos viviendo ahora que no es una crisis financiera sino una crisis de civilización obliga a poner las expectativas a ese nivel de profundidad. Es decir, abre al mismo tiempo las puertas para una gran responsabilidad, un peso enorme, el darnos cuenta de la gravedad, los días que estamos viviendo, pero al mismo tiempo nos dice: estamos con las condiciones para cambiar aquí y ahora, y lo que haga cada uno de nosotros importa, por eso es tan importante estos tiempos históricos, esta historicidad tan intensa que estamos viviendo, porque como pocas veces se concentra, como que hay un proceso de condensación en cortísimos plazos de la historia lo que obliga a que cada uno tenga que asumir su responsabilidad y cree otro tipo de relación entre el individuo y la colectividad, porque ahora los temas de la creatividad, de la iniciativa, de la libertad son mas importante que nunca. 
EL SUCRE, VEHÍCULO DE CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO TIPO DE SOCIEDAD – 
Hablemos de políticas públicas puntuales. El Ecuador con el gobierno del presidente Correa le está apostando a la integración mediante el fortalecimiento de mecanismos como Unasur, ALBA, y dentro del ALBA se ha generado lo que se ha denominado la nueva arquitectura regional con políticas concretas como la implementación del Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre). ¿Qué es el Sucre y cómo ha avanzado? – Algo tan cotidiano como el tema de la moneda que uno lo vería casi tan natural como la lluvia o como las montañas resulta ser que no, en el momento en que se plantea una visión crítica como la que permite este horizonte del vivir en excelencia se abre el interrogante de decir bueno, ¿qué es en esencia la moneda?, y romper el fetiche porque el problema de la moneda no es romper esa cosa, lo que estamos es encubriendo, tenemos metido en nuestra cabeza un papel, el dólar, el euro, o el peso colombiano, o el real brasileño nos está gobernando, cuando no es así. Detrás de esa cosa lo que hay son relaciones sociales, relaciones sociales fosilizadas, pero detrás de estas relaciones en última instancia tenemos relaciones humanas y lo que hace el Sucre es precisamente abrir las puertas desde una reconstrucción del concepto de la moneda y su operacionalidad, de un nuevo tipo de relaciones humanas, la capacidad de recuperar lo humano en esa relaciones sociales de producción fosilizadas y a través de algo que nos parecería totalmente inapropiado que es la moneda. Cuando nosotros estábamos empezando a discutir con los sectores populares el tema de la nueva arquitectura financiera nos decían, ¿pero un banco, pero una moneda?, pero fíjate lo que está pasando en Europa con el euro. Los bancos, los fondos, las monedas son creaciones humanas y tenemos que organizarnos recuperando lo humano y darle una intencionalidad política en términos de esta nueva construcción de sociedad, haciendo que la moneda sirva a nuestros intereses. En consecuencia, el Sucre es un nuevo tipo de moneda que no se convierte o no replica el papel del dólar, del euro, de las monedas nacionales hasta ahora presentes como un vehículo de la explotación, como un vehículo de la discriminación social, de la exclusión, sino que es más bien vehículo de la construcción de un nuevo tipo de sociedad, de un nuevo tipo de relaciones humanas, de la validación del trabajo de la gente, inclusive de la valoración del trabajo por ejemplo de las mujeres, de los ancianos en las comunidades que día a día, sobre todo acá en el sur, están dando un subsidio gigantesco al gran capital transnacional a través de ese trabajo no pagado, de ese trabajo invisibilizado, de ese trabajo entre comillas “que no vale”. Al cambiar esa axiología y esa epistemología de las que venimos hablando y descubrir que ese trabajo de las madres, ese trabajo de las esposas, de los niños dentro del hogar, de la comunidad en las mingas, vale y vamos a crear un mecanismo que permita validarlo. Los productos se convierten en vehículos de esos trabajos y el momento que haya un intercambio hay una relación que está receptando esa emisión hecha en primer lugar por quien originalmente hizo el esfuerzo, lo cual está creando un nuevo tipo de diplomacia y un nuevo tipo de dinámicas entre los pueblos. Está creando al mismo tiempo espacio para viabilizar otro tipo de formas productivas, que hasta ahora aparecen como totalmente ineficientes y que están condenadas a la asfixia por el mercado o hacer archivadas. Al crear este nuevo espacio de transaccionalidad, este nuevo espacio de validación del trabajo de la gente de la comunidad, estamos también no solamente cambiando las prioridades sino la forma en que se hacen las cosas e iniciativas que hasta hace poco parecían totalmente ilusorias o utópicas, de pronto se vuelven viables porque estamos poniendo la moneda al servicio de la gente, y no como hasta ahora es, la gente al servicio de la moneda. – ¿Y cuáles han sido los resultados de intercambio entre los países? – La importancia del Sucre no es la cantidad de transacciones que se han dado, a pesar de que en el año 2011 creció en el ocho mil por ciento solamente entre los países del ALBA, que no somos los socios comerciales más pesados recíprocamente… – Pero señala que la importancia del Sucre no se puede medir en la transacción, ¿sino? – El hecho de que a pesar de que la cuestión no es el volumen de transacciones que ya cubre más del 35% del comercio intra ALBA, es decir, un tema muy significativo, abre la posibilidad no solamente a cambiar las cosas a nivel micro de los operadores económicos que están involucrados sino que también abre unas nuevas perspectivas macro, ¿por qué? Porque el tema de la restricción externa, el hecho de que todas nuestras transacciones las hagamos en dólares significa una restricción, un yugo enorme, a diferencia de lo que pasa con el euro en el que se disputa de una manera absurda la soberanía, la capacidad de decidir supranacional entre los países hermanos, sacrificando la soberanía nacional. Nosotros estamos poniendo al alimón, trabajando conjuntamente esta construcción de nuevas capacidades. Pongamos por ejemplo a dos países que no están en el Sucre como Colombia y Perú. Si Colombia le compra mil millones a Perú y Perú le compra dos mil millones a Colombia, entre los dos tienen que comprar de manera totalmente innecesaria, si es que hacen transacciones formales, tres mil millones de dólares sobre el mercado local de divisas. Si solamente se cambia la planilla completa y se la paga el saldo, el neto de los dos mil, menos los mil, ya solamente se tiene que comprar mil millones y eso significa un ahorro de dos mil millones. Con el Sucre lo que se hace es utilizar una tarjeta de crédito reciproca que permite que opere durante seis meses, con lo cual el ahorro es muchísimo más grande y se alivia de manera masiva la presión sobre el mercado regional de divisas. – No se utiliza el dólar… – No se utiliza el dólar, o sea, se elimina una demanda totalmente artificial, innecesaria sobre el mercado del tipo de cambio, lo cual vuelve mucho más manejables los objetivos cambiarios del gobierno, da más grados de libertad en las políticas comercial, cambiaria y externa de un país, que a su vez ya no requiere manipular el tipo de interés para tener un objetivo cambiario, con ello se obtiene más grados de libertad en la política financiera y en la política monetaria. Además, el tipo de interés ya no es una variable de ajuste, es una variable para ajustar el tipo de cambio, se vuelve mucho menos volátil el tema de servicio de la deuda tanto para el gobierno como para las empresas y los hogares. Es decir, la sociedad en su conjunto está creando nuevos espacios de decisión liberando recursos que antes estaban dedicados al servicio de la deuda o que estaban planificados a futuro al servicio de la misma para invertirlo en nuevas capacidades productivas para el bienestar. Entonces es un elemento que permite cambiar una política. El tema del Sucre que es una moneda virtual al mismo tiempo permite cambiar las lógicas productivas. Igualmente, abre las puertas para cambiar el modelo de desarrollo porque si es que ya no hay presión por la restricción externa, por esta obligación innecesaria masiva, colosal permanente de tener que obtener dólares para poder insertase en el mercado mundial, o inclusive para poder relacionarse con los vecinos, resulta ser que ya se pueden destinar nuevos recursos para la cuestión interna, generar otro tipo de prioridades sin tener que preocuparse por la presión de vender en el mercado internacional, de la competitividad que obliga a bajar los costos laborales y los costos de la naturaleza, con lo cual se mata a la gallina de los huevos de oro, pues en forma sistemática durante estos 500 años se ha desfalcado a la fuerza, al talento humano y a la naturaleza. Bueno, de qué desarrollo estamos hablando, parecería entonces que es un tema retórico pero es absolutamente coherente ver cómo un tema tan tecnocrático como es el de un sistema de compensación de pagos como el Sucre puede abrir las puertas para una nueva transformación de las políticas económicas en lo inmediato, no solo las liberales sino también las keynesianas para transformar las políticas de desarrollo, las políticas sectoriales, agrícolas, industriales, las políticas de la pequeña y mediana empresa, pero también las políticas regionales, porque ahora regiones enteras que no estaban vinculadas al intercambio regional o subregional pueden insertarse porque bajan los umbrales de participación en este mercado. Eventualmente también se puede hablar ya no solamente de las exportaciones a través de las grandes empresas o de los bancos como ahora, sino que podría haber, por ejemplo, una relación de comunidad a comunidad, de comunidad indígena a comunidad indígena como en algún momento pretendimos hacer con Bolivia, entonces se cambia también el modo de producción y se abren posibilidades para construir la sociedad en otros términos, es decir, un nuevo modo de vida. 
CAMBIAR LA LÓGICA CON LA QUE FUNCIONA UN BANCO MULTILATERAL, RETO DEL BANCO DEL SUR 
– Ahora pasemos hablar de Unasur. ¿Por qué está estancado el Banco del Sur? ¿Es Brasil el que pone el palo en la rueda? – Yo creo que hay muchos problemas, estamos todavía prisioneros del pasado, y de nuevo, es una excelente ilustración de cómo el concepto integral de vivir en excelencia es el que nos define la viabilidad del tema, sin plantearnos una cuestión dicotómica en blanco y negro, de quiénes son los culpables, o si es que este es más de izquierda o más de derecha. Ahora, uno de los elementos que desde hace algún tiempo está estancando el problema es la no comprensión del mandato final de los siete Presidentes de crear el Banco del Sur como instrumento financiero de Unasur. No se trata de que el Banco del Sur sea un Banco Mundial en chiquito, un BID en chiquito, o una CAF en chiquito, con eso no sacaríamos mayor cosa. De lo que se trata es de cambiar la lógica con la que funciona un banco multilateral, en lugar de seguir con las dinámicas de estas entidades internacionales de crédito que les imponen las condiciones a los países, ahora es el Consejo de Ministros de Unasur por ejemplo en Agricultura, el que decide, diseña, negocia y se pelea, si es que es el caso, por un coproyecto continental. El concepto de soberanía continental que está directamente apoyando, no menoscabando, el concepto de soberanía nacional. Por ejemplo, en el caso de soberanía alimentaria que está firmado como primera prioridad por los Presidentes, son los ministros los representantes del mandato popular los que deciden que es lo que tiene que hacerse y el Banco del Sur lo que hace con su músculo financiero es invitar a sentarse a todas las otras instituciones: Banco Mundial, bancos privados, bancos locales de desarrollo, subnacionales, nacionales, subregionales, públicos, privados, fundaciones, la FAO, la Unicef, para que pueden meterse en este tema de soberanía alimentaria y discutir qué parte quiere financiar cada uno. Y para eso el Banco del Sur encarga de organizar el sindicato de financiamiento, con monedas nacionales, con divisas, pero también con monedas regionales como el Sucre. Se da cuenta cómo cambia totalmente la cosa, la soberanía son los ministros, quienes soberanamente definen el proyecto. – Pero institucionalmente el Banco del Sur no se ha concretado… – Exacto. ¿Por qué? Porque todavía está prisionera la discusión, la negociación en temas como en qué país va a estar la sede, o cuál es el proyecto que se hace, pero esa es la lógica del viejo poder, de la vieja arquitectura financiera. En el mandato de los Presidentes, en lo que ha sido la propuesta ecuatoriana, en lo que veníamos discutiendo hasta hace un tiempo está claro que el Banco está al servicio de lo que deciden los representantes democráticamente electos de acuerdo al mandato popular, porque de lo contrario seguimos en el asunto de que es el BID el que decide cuáles son los proyectos energéticos que convienen o no, que además es lo que ha sucedido tradicionalmente. O cuáles son los proyectos en el tema de soberanía alimentaria o seguridad alimentaria que le conviene al Banco Mundial porque está de acuerdo con toda la lógica de los tratados de libre comercio. Unasur, precisamente, está cambiando esa lógica, simple y llanamente porque el otro concepto de integración comercial basado en la noción de las ventajas comparativas y de la liberación arancelaria es simplemente inviable, no es un problema de opinión. – ¿Es inviable? ¿Por qué? En países como Perú y Colombia es una herejía decir que la cuestión de las ventajas comparativas es inviable… – La noción de mercado común tiene como base un arancel externo común, es decir, una barrera hacia el exterior con la liberación de tarifas y la baja de los aranceles al interior. Esa es la idea con la que se está moviendo en los últimos años la Comunidad Andina que no era el proyecto original y es el proyecto con el que nació el Mercosur. Y es el eje en torno del cual gira la ALADI que se ha convertido básicamente en una notaría de todos los tratados de libre comercio entre los países miembros, ¿Cuál es el problema? Que ya cada uno de los países miembros ha perforado ese arancel externo común con compromisos extra regionales. De esta manera entonces es imposible la cláusula de nación mas favorecida. Por ejemplo, cuando México firma el Nafta ya está violando el tema de la cláusula de la nación más favorecida y tenía que haber dado exactamente las mismas condiciones para el resto de sus socios viejos, pero obviamente por una situación política claramente entendible a ninguno de los países miembros se le ha ocurrido reclamar al Estado mexicano eso. El momento en que todas estas locuras de los tratados de libre comercio con Estados Unidos, con Europa, continúen perforando cada vez de manera más incisiva las capacidades de integración local, lógicamente esto es simplemente inviable. Pero no acaba ahí la cosa, la asimetría estructural fruto del proceso de desarrollo, ese proceso de desarrollo predatorio y desigual plantea que estructuralmente Brasil tiene un superávit comercial bilateral con cada uno de los países de Unasur, y eso que el real brasileño esta tremendamente apreciado. El momento en que haya entre comillas “una corrección de mercado”, hay una devaluación, una depreciación del real brasileño, las condiciones de competitividad del resto de los países van a empeorar por tanto esos déficits bilaterales van a explotar, si eso lo ponemos en el marco de una crisis mundial, una crisis mundial de sobreproducción en la que además la supuesta receta, el supuesto remedio en el norte de los mercados más importantes es aplicar políticas de ajuste, se asfixian mercados. Estamos hablando de un proceso de sálvese quien pueda. La lógica de cada uno de los países atrapada por la restricción externa de la vieja arquitectura financiera es tratar de compensar el déficit que se les va aumentar o la posición desfavorable que se va aumentar en su balanza con el resto del mundo, con el país vecino, es decir, replicar el orden del picoteo. O sea, ¿a quién le friego yo? Entonces esto va a terminar reventando no solamente esa posibilidad que insisto es lógicamente inviable de un mercado común en los términos tradicionales de libre comercio sino que además va terminar agotando, reventando la propia retórica de la integración y todos los esfuerzos políticos y diplomáticos de integración latinoamericana. 
AMÉRICA LATINA TIENE QUE APROVECHAR LO QUE TIENE –
 ¿Entonces por qué Ecuador siguen en la Comunidad Andina de Naciones (CAN)? – De lo que se trata es de transformar desde adentro todas estas instituciones. – Pero la CAN esta anquilosada con gobiernos como los de Colombia y Perú que apuestan a tratados de libre comercio con Estados Unidos y Europa… – Si, pero yo creo que aquí los Presidentes han tenido mucha perspectiva al plantearse un proceso de integración a varias velocidades que no es incompatible con tener al mismo tiempo ALBA, Unasur, CAN y CELAC, porque hay que trabajar con los ritmos que se puedan en cada uno de esos niveles para construir la Patria Grande. Ahora, la crisis internacional, la crisis global, esta crisis de civilización que estamos viviendo puede gatillar una explosión de este proceso, puede cerrar la ventana de oportunidades que hasta ahora está abierta, es decir precipitar algo parecido a lo que sucedió en los años 80 con la crisis de la deuda: caen los precios de nuestras exportaciones principales que hasta esta hora son las que han mantenido cierta holgura en el manejo macroeconómico y en la propia relación comercial interna, en la restricción externa de la que hemos hablado pero también se puede presentar una cerrada de grifo de lo que tiene que ver con los flujos públicos y privados de liquidez hacia nuestro continente y eso puede pasar cualquier rato, es un tema en el que todo el continente puede deslizarse rápidamente a una situación de riesgo. Esta situación tiene un efecto inmediato si es que América Latina no aprovecha lo que tiene. Creo que como pocas veces en la historia América Latina no solo que tiene las condiciones políticas y económicas sino que tiene hasta la liquidez para hacerlo. Distintos sectores más allá de la calificación de izquierda o derecha, incluso sectores empresariales, algunos de los cuales lucraban de la vieja arquitectura financiera, del viejo orden, cada vez tiene una percepción mas perspicaz de la gravedad de la crisis mundial y del hecho de que no hay ningún futuro en seguir con el modelo anterior, es decir, qué futuro nos puede dar el seguir exportando materias primas y postres de bajo valor agregado a una economía mundial cuya locomotora estaba basada en el crédito, cuando hay un nivel de sobreendeudamiento tan gigantesco. Ahora, la clave es recuperar mercados para el proceso productivo y entonces ahí viene el otro reto: ¿podemos nosotros realmente entrar a competir en las condiciones de “libre mercado” entre comillas de las ventajas comparativas británicas, con China por ejemplo, con la capacidad gigantesca que tiene este gigante asiático, o con la capacidad de integración que tiene Eurasia con todo el tema del tratado de cooperación de Shanghái? ¿Con todo el tema de las distintas iniciativas que se han dado por parte de Rusia por un lado, por parte de China y la India por otro, o con los BRICS? ¿Es posible que existan unos BRICS con un Brasil desarticulado del resto de América Latina? ¿Es posible que Brasil aspire a las ligas mayores sin América Latina? ¿Puede Brasil desplegar su potencial industrial disputando mercados a China o a Alemania para este caso? ¿O a India? No. América Latina es indispensable y no en un proceso de subimperialismo, no en un proceso de reproducir esas lógicas del pedazo de torta que yo me como es el pedazo que le he quitado al otro, eso es imposible. Estamos en una crisis mundial estructural de sobreproducción y la única opción es cambiar lógicas, crear las condiciones institucionales y de mercado que permita que otras lógicas productivas puedan ser viables.
 HAY QUE ARMAR UN MODELO DE VIDA –
 ¿Dentro de ese contexto, el reto de América Latina es superar el extractivismo y luchar por el valor agregado? – Si, por lo demás el superar el extractivismo no es un problema moralista como algunos plantean. Superar el extractivismo es luchar y superar las raíces estructurales históricas que lo originaron. El problema en América Latina viene del momento del despojo colonial, de la conquista, en ese momento se mutilan a las sociedades que de alguna manera con distintas lógicas, prioridades y valores tenían una unidad orgánica entre producción y consumo. El monopolio colonial obliga a producir estas cosas y a importar otras, entonces hace quinientos años se empieza a troquelar otra forma de ser en la que la reproducción de la sociedad dependía ineludiblemente de la vinculación exitosa con el mercado mundial, el cual nos obligaba, nos arrinconaba precisamente en esa producción primario-extractivista. Es decir, el tema de la dependencia comercial está ligado directamente con una dependencia tecnológica. Además, el problema de la dependencia comercial está implicando una dinámica de dependencia tecnológica que tiene también un problema de colonialidad cultural que está íntimamente ligado con el alma de los latinoamericanos. Precisamente lo que estamos armando ahora es un modelo de vida que tiene que ver con todas estas dimensiones. El tema por ejemplo de la construcción de mercados internos tiene que partir también de un proceso de una nueva reorganización social del espacio; de una nueva definición de prioridades de la sociedad que no son las que vienen del automatismo y del fetiche del mercado mundial sino que tienen que partir de una definición de la voluntad de la gente, en que cada individuo cuenta, lo cual está directamente vinculado con el tema de la democracia, una democracia cada vez más radical y participativa, y una democracia más consciente de decir si queremos la paz, sí queremos otro tipo de desarrollo, si queremos a la Patria Grande y la obligación de los economistas, de los técnicos, de los intelectuales es buscar esos caminos rompiendo todo tipo de dogmas, todo tipo de callos mentales y mostrar que la única vía de la integración no es el modelo europeo, eso es una mentira, mostrar que buena parte de lo que dicen los libros de texto sobre la moneda, sobre el crédito, es totalmente falso, que en última instancia detrás de la integración, detrás de la moneda, del crédito, de los mercados, detrás de todos estos elementos técnicos, está la gente y lo que hay que hacer es recuperar lo humano, y lo humano se caracteriza precisamente por esa actividad creativa consciente, por esa intención de hacer las cosas. En ese sentido, el mercado y el Estado tienen que ser reestructurados en torno a esos nuevos objetivos 
CRISIS CAPITALISTA REPRODUCE DE MANERA AMPLIADA LAS CONDICIONES DE DOMINACIÓN 
– Ha sido sorprendente ver como los sobrevivientes de la crisis financiera básicamente de Estados Unidos y Europa siguen manteniendo su poder. ¿La crisis finalmente ha servido para la reproducción de un sistema capitalista más agresivo y del mantenimiento del modelo neoliberal? – Claro, no solamente hay que estudiar la crisis del capitalismo sino también el capitalismo de crisis, es decir, cómo estos sectores del poder utilizan las situaciones de dificultades, de dolor del resto de la sociedad para imponer, para reproducir de manera ampliada sus condiciones de dominación y eso es lo que han hecho, no solamente que la crisis no ha afectado en absoluto a JP Morgan Chase, a Goldman Sachs, a Deutsche Bank, al Hong Kong y Shanghai Banking Corporation, banco organizado para el trafico del opio y que recién se lo vuelve a ver con el tema de lavado de dinero del narcotráfico, sino que ha aumentado su capacidad de chantaje sobre el conjunto de la sociedad y ha sido la extrema derecha la que empieza a capitalizar estos procesos, en lugar de que esto se convierta en una oportunidad para que la gente diga bueno, esto ya no nos sirve, ya no vale. En algún momento pudo haberse convertido en un factor de despliegue de potencialidades, ahora se convierte en un elemento de asfixia, de degradación social, de degradación moral. Justamente de lo que se trata, y regresamos al principio de esta entrevista, es de rebuscar cuáles son las herramientas que nos permitan cambiar ese modelo de desarrollo y de nuevo aparece la explicación totalmente congruente del papel de la moneda como un elemento central para reproducir esos viejos poderes, esos poderes oligárquicos que están planteando la degradación civilizatoria y probablemente generando un horizonte casi inmediato de más guerra, de más desestabilización, de más fraude y de mas corrupción. Frente a eso hay que crear otro tipo de moneda, planteamos nuestra moneda que viabilice este otro tipo de proyecto societal, el proyecto de la paz, el proyecto de la igualdad, el de la solidaridad frente a la banca que ahora se convierte en el agujero negro de una insolvencia estructural cada vez más masiva en el que el proceso inicial que era simplemente la cuestión de las hipotecas subprime ha hecho metástasis en todos los otros sectores de la economía y en el resto del globo con burbujas especulativas, inclusive en las grandes ciudades de América del Sur. Por ello, cambiemos esa lógica y planteemos una banca que realmente sirva a las necesidades de la gente como lo que se plantea el Banco del Sur. Para eso necesitamos hacer un cambio axiológico y epistemológico con nuevos indicadores financieros, con nuevas prácticas financieras, con nuestro nuevo manejo de la moneda frente a la cuestión de la asechanza del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional que están ahí, pendiente para regresar con sus mismas recetas que se han mostrado perniciosas, no solamente en el Sur sino que ahora en el propio centro del imperio. Plantémonos nuestra propia red de seguridad financiera, por ejemplo el Fondo del Sur que redefina el rol de la banca central y la forma de articulación de nuestras economías, de nuestras macroeconomías, de los mercados de liquidez internacional, y eso lo podemos hacer porque ahora como nunca tenemos la plata, solo los bancos centrales, tienen más de 780 mil millones de dólares en reservas monetarias internacionales. Gran paradoja, dónde está esa plata, la gran mayoría precisamente ahí donde es el foco de infección, el foco de corrupción, y que eventualmente ni siquiera vamos a ver regresar a ver esa plata porque está precisamente en los grandes bancos quebrados del norte, y además recibiendo tasas de remuneración bajísimas, ni siquiera cumpliendo con el principio básico de la teoría de portafolios de la compensación entre riesgo y rentabilidad, estamos colocando todos esos recursos de liquidez inmediata con un sacrificio gigantesco. – ¿Ecuador trajo las reservas? – Sí, Ecuador trajo las reservas y estamos dando un tipo de utilización mucho más eficiente. No vamos a pagar las tasas de dividendo que da JP Morgan Chase sobre la base de la corrupción y del subsidio permanente y colosal de sus gobiernos, pero si vamos a crear una tasa de rentabilidad que va hacer un múltiplo, diez, quince veces un múltiplo de lo que están pagando los bonos del Tesoro de los Estados Unidos actualmente. Entonces, estamos creando una opción absolutamente sensata, absolutamente viable, que no está siendo precipitada por ningún tipo de idealismo, o por ningún tipo de pensamientos antojadizos, estamos hablando de realidades concretas que permitirán en el aquí y en el ahora cambiar la lógica de las políticas, del modo de regulación, del régimen de acumulación, del modo de desarrollo, de producción y del modo de vida. – ¿La nueva Ley de control de mercado en Ecuador que crea la Superintendencia a su cargo, es un mecanismo para evitar la concentración de la economía en este país? – Es un mecanismo débil, lleno de lagunas, sin embargo, tenemos por primera vez con un atraso enorme con respecto al resto de países del continente una normativa interna. En este tema creo que se abre la perspectiva de pagar una deuda con la sociedad porque los abusos monopólicos esta en el corazón de esta cultura oligárquica que ha sido en última instancia la raíz de los problemas del atraso de nuestro país. La cultura del acaparamiento, del no permitir que otros actores, operadores, y otras lógicas puedan participar en el proceso económico lo que ha generado son estrategias rentistas por parte de los mismos de siempre sobre la base del subdesarrollo, del arrinconarnos en esa división internacional del trabajo primario-extractivista. Es un esfuerzo modesto que en realidad no tendría mayor significación si no logramos, como estamos empeñados en hacerlo, la participación de la ciudadanía. Esto no se trata como lo plantea la visión neoclásica tradicional del contraste entre el monopolio versus la utopía de la competencia perfecta, que no existe en ninguna parte del mundo, sino que es un proceso de construcción de ciudadanía, de empoderamiento de la gente, de decir basta a los abusos en todas las transacciones, en todos los negocios, en tanto contratista, en tanto contratado, en tanto consumidor, en tanto proveedor, en tanto cliente, y eso es parte no solamente de un nuevo tipo de dinámica económica que va a permitir la incorporación de tecnologías, la articulación de oportunidades, el despertar de otra sinergia, la inclusión de otros actores, de otras lógicas, sino que también forma parte de ese buen vivir, de ese vivir en excelencia, vivir en dignidad todos los días, no permitir los abusos, no permitir la inequidad. En definitiva, ese es otro mundo, que es posible aquí y ahora. Esa es la lección de la crisis mundial. 
Publicado en Política | Etiquetado America Latina, Ecuador, Elecciones 2012