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 Marco A. Gandásegui, (hijo) Panama: Balance del 2012
Panamá tiene más “billonarios” en 2012 


 El año 2012 en Panamá fue extremadamente convulsionado, tanto política como económicamente. La política oficial de gobierno se redujo a crear oportunidades de negocios para las trasnacionales que especulan con las riquezas panameñas: el Canal de Panamá y todas las actividades de transporte marítimo, los negocios inmobiliarios, el turismo y otras afines. El crecimiento de las ganancias bancarias son un buen indicador de la política de despojo que aplica el gobierno en detrimento de las familias de los trabajadores, de la gente del campo, de los pequeños y medianos empresarios y, sobre todo, de la juventud, de las mujeres y de las etnias discriminadas.

 Los ideólogos de los gobernantes, hasta hace poco, decían cínicamente que mientras más rápido los millonarios se hacían billonarios, las riquezas comenzarían a “gotear” hacia abajo y favorecer a los pobres. En los últimos diez años la riqueza de Panamá, utilizando el indicador convencional del producto interno bruto (PIB), se multiplicó tres veces pasando de 10 mil millones a más de 30 mil millones de dólares. Sin embargo, la pobreza sigue golpeando a cerca de la mitad de la población y el empleo informal sigue siendo la forma de trabajo más común en el país. 

 La población panameña tiene cada vez menos oportunidades para educarse. Las tasas de deserción tienden a subir cada año. Al mismo tiempo, los servicios de salud y seguridad social así como los servicios de agua potable, la recolección de basura, el saneamiento ambiental y otros servicios básicos han colapsado sin soluciones a la vista. 

 La corrupción - que antes se disimulaba-, en la actualidad, es una práctica abierta. La Contraloría, la Procuraduría y otras instancias de control no actúan para detener el caos en el manejo de los fondos públicos. ¿Qué hace el gobierno con los mil millones de dólares que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) le traspasa anualmente al gobierno? El gobierno anunció que tenía una lista de proyectos que entre 2010 y 2014 demandarían inversiones por 13 mil millones de dólares. ¿Dónde están los informes sobre esas inversiones? Mientras tanto, el presidente de la Asamblea de Diputados gasta arbitrariamente 600 mil dólares del erario público en la compra de 30 mil jamones para regalarle a su base electoral (que tiene menos de 10 mil familias). La Contraloría ni la Procuraduría creen prudente realizar una investigación.

 El crimen aumenta de la mano de la militarización. El gobierno movilizó tropas para reprimir las protestas populares contra los despojos de tierras en Chiriquí y en Colón con un saldo de cinco muertes. La provincia del Daríen y la comarca de Kuna Yala han sido convertidas en zonas de acceso limitado. Los estamentos de seguridad panameños, entrenados y financiados por EEUU, siguen realizando sus experimentos de armas y de guerra psicológica. La política equivocada de “guerra contra las drogas”, impulsada por la Embajada de EEUU, se ha convertido en una campaña para convertir a los jóvenes panameños – especialmente los más humildes - en consumidores de los estupefacientes.

 El incremento del empleo informal en las ciudades, tiene su complemento en las áreas rurales donde los campesinos e indígenas son expulsados de sus tierras por intereses especulativos turísticos, mineros e hidroeléctricos.

 ¿Qué es lo que más le disgustó a los panameños en 2012? 

 En primer lugar, el alto costo de la vida. El incremento de los precios supera los ingresos informales de los trabajadores. Según las estadísticas, la canasta básica (de alimentos y otras necesidades) aumentó en forma significativa en 2012. Los salarios de los trabajadores se estancaron.
 En segundo lugar, los panameños se sienten cada vez más inseguros en la calle, en sus comunidades y en sus hogares. La militarización – denominada seguridad nacional – en su momento, engañó a muchos haciéndolos creer que iba a acabar con la violencia ha hecho lo contrario. Un indicador fehaciente es el número de homicidios que aumentó en 2012. 
 En tercer lugar, la corrupción que ha convertido a los empleados públicos en blancos para quienes quieren hacer negocios ilegales. Desde las posiciones más altas hasta las más bajas, “todos tienen un precio”, declaró un encumbrado “servidor público”.
 ¿Qué quieren los panameños para 2013?
 Primero, un plan económico que ofrezca empleo, especialmente para los jóvenes. El empleo informal y el trabajo precario son dos características negativas de la estructura económica panameña. La mayoría de los panameños no tienen empleos fijos (y trabajan sin contratos ni seguro social) y, como consecuencia, sus familias se desintegran.   
 Segundo, un plan social que garantice salud, educación y vivienda a todos los panameños. Los panameños quieren programas de salud a nivel de las comunidades y centros de salud para atender las enfermedades. El gobierno tiene recursos suficientes para lograr este objetivo pero prefiere gastarlos en negocios con sus socios del sector privado. El pueblo también quiere escuelas en las comunidades donde viven los estudiantes con educadores bien pagados.
 Tercero, un plan de seguridad que ponga fin a la corrupción, que garantice la tranquilidad de las comunidades y que erradique las guerras territoriales sangrientas por el control de la distribución de drogas ilícitas.
Panamá, 27 de diciembre de 2012.

Panama:Denuncian brutal represión policial en Panamá y llaman a desconocer toque de queda 

Radiosur,19 octubre 2012


El dirigente del Frente Amplio de Colón (Panamá), Felipe Cabezas, denunció este viernes la fuerte represión desplegada por las  autoridades del país centroamericano en esa región, a 80 kilómetros al norte de la capital panameña, donde esta tarde fue decretado un toque de queda tras las protestas ocasionadas por la aprobación de la  venta de tierras estatales en esa provincia,  la principal zona libre del país.

“Siguen los enfrentamientos a pesar del toque de queda, seguimos resistiendo, le estamos diciendo al pueblo a panameño y a nivel internacional se están dando muchas violaciones de derechos humanos, la policía está disparando balas a mansalva a la comunidad, están entrando a las casas armados sin orden allanamiento a golpear, mujeres, niños”, afirmó en un contacto telefónico con La Radio del Sur.

“Hemos tenido algunos compañeros heridos de bala”, agregó Cabezas, quien responsabilizó a la policía de la situación.Expresó que el “el pueblo ha desconocido”  el toque de queda decretado esta tarde. “Estamos en resistencia, esas tierras son de pueblo y no se venden y el pueblo tampoco está en venta”, dijo.

Durante la entrevista con el programa de Primeros en la Cola, Cabezas agregó que la protesta continuará y para este sábado se convocó a una manifestación pacífica, pese a que el presidente Ricardo Martinelli firmó este mismo viernes el ejecútese del proyecto aprobado por la mayoría oficialista en el Parlamento panameño.Autoridades de Colón decretaron este viernes un toque de queda vigente desde esta noche ante el caos generado por la aprobación de la venta de tierras en la principal zona libre del país.El decreto para restringir la circulación de personas emitido por el alcalde Damaso García fue en respuesta al agravamiento este mediodía de las protestas de los opositores a la venta a particulares de las tierras del emporio comercial.

Una multitud caminó por calles de Colón, una ciudad de 220 mil habitantes, en rechazo a la legislación impulsada por el gobierno  de Martinelli, pero ante el caos los comercios cerraron.La polémica ley permite la venta de tierras de la zona libre, ahora bajo alquiler, con miras a recaudar unos 100 millones de dólares anuales, de los cuales el 35 por ciento se destinará para obras en la provincia de Colón, según los promotores de la iniciativa.

Por alquiler de las tierras al Estado, los empresarios de la Zona Libre –dedicada a la importación y re-exportación de mercancías- pagan cerca de 33 millones de dólares al Estado, dinero que va directo al presupuesto general del país.

La Zona Libre generó transacciones por 29 mil millones de dólares en 2011, un crecimiento de 34 por ciento respecto al año precedente.


Marco A. Gandásegui, (hijo):El papel de Panamá en las negociaciones de paz 

6 de septiembre 2012

Las recientes declaraciones del presidente Juan M. Santos y el dirigente máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, anunciando el inicio de negociaciones de paz, presagian un nuevo escenario para Colombia. Fueron pocos los sorprendidos en ese país por la noticia. No es la primera vez que ambas partes se sientan para iniciar conversaciones de paz. Desde la década de 1950, cuando el pueblo colombiano – representado por el Ejército Popular de las FARC - se alzó en armas contra la clase terrateniente de ese país, ha habido muchas conversaciones de paz.
 No podemos opinar sobre la forma en que Washington reaccionó ante la noticia. Las agencias de inteligencia norteamericanas, el gobierno y sus voceros mediáticos han caído en el silencio más absoluto. Las cadenas de televisión han reproducido la noticia sin comentarios, como si se tratara de un alza del precio del café o inundaciones en Santa Marta.  
EEUU ha invertido en los últimos diez años más de 50 mil millones de dólares sólo en ventas de armas a Colombia. Bogotá es una pieza clave en la geopolítica hemisférica de Washington. Si Colombia tomara un camino más moderado – parecido a Brasil o Uruguay – en su política exterior, le daría un golpe certero a los objetivos hegemónicos de EEUU en la región. 
En Panamá el gobierno también ha asumido una posición de silencio total. En forma sistemática, desde hace aproximadamente 10 años la creciente militarización del país se ha sustentado sobre la base del supuesto peligro que representa la guerrilla colombiana para Panamá. EEUU insiste en sus programas mediáticos cotidianos en asociar las FARC con ataques potenciales de estas fuerzas contra el Canal de Panamá. El Comando Sur realiza operaciones militares sobre las costas panameñas supuestamente resguardando su integridad ante el peligro de lo que llama la “narco-guerrilla terrorista”.  
Ahora la “peligrosa” guerrilla colombiana se sentará a negociar con el gobierno de ese país. ¿Qué pasó? Obviamente, la primera conclusión que debe sacarse del anuncio es que las FARC no son una amenaza a la seguridad de Panamá. En segundo lugar, el Canal de Panamá nunca ha estado amenazado por fuerzas insurgentes colombianas. En tercer lugar, Panamá tiene que recuperar su soberanía y desarrollar una política exterior soberana e independiente, sin someterse a los intereses mercantiles y militaristas de EEUU.
¿Puede seguir el gobierno panameño – mientras que Bogotá y la guerrilla negocian la paz – comprándole armas a EEUU para supuestamente defender la frontera con Colombia? ¿Puede seguir enviando jóvenes a EEUU para entrenarlos en el arte de la guerra (para que regresen a un país que constitucionalmente no tiene ejército)? ¿Seguirá el gobierno panameño aislando y persiguiendo comunidades campesinas acusadas de ser “colaboradores” de la guerrilla colombiana mientras ésta negocia la paz con el presidente Santos?
Sin duda, las negociaciones son el resultado de un cambio significativo en la correlación de fuerzas entre los dos bandos en guerra. Bogotá no puede seguir financiando una guerra sin fin contra un pueblo decidido a enfrentarlo. Igualmente, las FARC no pueden continuar sin tregua una guerra que agota sus reservas. En esta nueva situación le corresponde a Panamá asumir un rol mediador que contribuya a la paz. No es una tarea difícil, Panamá tiene una larga experiencia sobre este terreno y tiene los mediadores mejor preparados para ese oficio. A los gobernantes panameños les falta visión de mundo y, aún más, voluntad política. 
Este es el momento en que Panamá puede intervenir apoyando los esfuerzos de paz en el país vecino. Además, Panamá puede contribuir a buscar la solución a la crisis creada por el tráfico ilegal de drogas prácticamente sin control en EEUU. Colombia y Panamá pueden aliarse para poner fin al flagelo del tráfico ilícito, si asumen políticas cónsonas con sus intereses. Todos los países del Gran Caribe y Sur América – UNASUR o CELAC - pueden establecer un pacto para garantizar el camino hacia la paz en Colombia. Además, formar una gran alianza junto con México para cortar de raíz el flujo ilícito de drogas a EEUU que es el gran consumidor y financista de los movimientos continentales.
 Una encuesta publicada recientemente dice que el 74,2 por ciento de los colombianos apoya un diálogo con las FARC. Incluso, el fiscal general de Colombia, Eduardo Montealegre, declaró que la salida no está por la vía de las armas. Señalo que “la superación de este conflicto de tantas décadas es a través de un proceso de paz” 
El comandante de las FARC, Rodrigo Londoño, reconoció que el proceso de paz no estará exento de peligros. Aseguró que tienen la convicción de que en esta ocasión será diferente y logrará “la consecución de una paz democrática y justa... A un lado del camino deben quedar los firmantes de fabulosos contratos salidos de la guerra, los que encuentran en el conflicto militar un rápido camino de enriquecimiento”.
Londoño destacó tres objetivos como ejes del proceso de negociación: Primero, hay que respetar los derechos humanos en todos los rincones del país. Segundo, hay que impulsar el desarrollo social con equidad que le permita crecer al país. En tercer lugar, la ampliación de la democracia es condición para lograr la paz. 
Panamá, 6 de septiembre de 2012.

Otra vez el Comando Sur de EEUU:Avanza la militarización subordinada de Panamá
 Marco A. Gandásegui, hijo

18 de agosto 2012

 ALAI AMLATINA, 17/08/2012.-  Por décimo año consecutivo EEUU ha torcido y hecho añicos la Constitución Política de Panamá y todas sus leyes. Por un lado, insiste en realizar maniobras militares en torno al Canal de Panamá con supuestos “aliados” panameños y de otros 15 países latinoamericanos. Por el otro, asume abiertamente el control territorial del país. En sus “juegos militares”, incluso, delega a terceros países responsabilidades soberanas panameñas. 

 En la Constitución Política panameña se establece en forma explícita que el país no tiene un ejército. Igualmente, señala que la soberanía es inalienable e intransferible. Desde el 6 de agosto hasta mañana (viernes, 17 de agosto), Panamá ha sido virtualmente ocupada por tropas norteamericanas con el supuesto de que el Canal está en peligro.  Según un comunicado de los mandos militares de ese país del norte, “el Ejército Sur de EEUU y las fuerzas armadas y de seguridad de 17 naciones participarán del ejercicio anual Panamax, que cuenta con el patrocinio del Comando Sur”.

 El comunicado plantea objetivos contradictorios y sin mayor sentido: “Este ejercicio multinacional reúne a las fuerzas navales, aéreas y terrestres en una operación conjunta y combinada para defender el Canal de Panamá de ataques perpetrados por violentas organizaciones extremistas de carácter ficticio, así como también responder ante los brotes pandémicos y catástrofes naturales en diversas regiones”.

 Entre los grupos ficticios “extremistas”, los militares norteamericanos han mezclado en una sola bolsa a campesinos e indígenas panameños, a fuerzas insurgentes de Colombia y a traficantes de drogas ilícitas que operan en los círculos financieros y políticos de EEUU. A pesar del debilitamiento de las relaciones económicas y políticas de EEUU con los países de Sur América, los lazos militares siguen siendo muy fuertes. Washington no sólo pretende mantener una presencia militar física en la región, también quiere conservar su posición como principal proveedor de armamentos. 

 En el operativo Panamax dirigido por EEUU, tropas colombianas asumieron la dirección del componente terrestre del ejercicio por segundo año consecutivo. El Comando Sur de EEUU también informó que “las fuerzas militares brasileñas dirigen el componente marítimo por primera vez”. Es decir, el territorio nacional y las costas panameñas quedaron bajo la responsabilidad soberana de terceros países. “El comandante de componente marítimo de la Fuerza Multinacional para Panamax 2012 es el contralmirante Wilson Pereira de Lima Filho de Brasil , informaron los militares norteamericanos.

 En uno de sus comunicados, los militares norteamericanos se refieren abiertamente al derecho que tiene EEUU de intervenir en forma unilateral en Panamá “cuando se considere necesario por el gobierno de Panamá y otras naciones de la región”. El operativo llamado “Panamax, afirman los militares norteamericanos, proporciona oportunidades para que las naciones participantes, junto con el Ejército del Sur, se unan para contrarrestar las amenazas de las organizaciones delictivas transnacionales”. 

 El ejercicio incluye “las Fuerzas Marinas del Sur, de Operaciones Especiales del Comando Sur y el Comando de las Fuerzas Navales del Sur con los buques y un contingente de artefactos explosivos, buceo móvil, la logística y el personal de seguridad de las fuerzas”. Todas bajo el mando del general Simeon G. Trombitas, comandante del Ejército Sur de EEUU.  La sede el Ejército Sur estuvo por más de 50 años, durante la segunda mitad del siglo XX, en Clayton, donde actualmente se encuentra la Ciudad de Saber, en las afueras de la ciudad de Panamá.

 Según un despacho de una agencia de noticias española en Panamá, el subcomisionado del Servicio Aéreo Nacional Aeronaval, Jorge Yanis, aseguró que el ejercicio castrense tendrá un carácter virtual. “Va a ser realizado en EEUU, donde vamos a establecer ejercicios de mesa virtuales con miras al adiestramiento de nuestro personal en prevención de una amenaza que atente contra el libre tránsito en el Canal de Panamá”.

 Por su lado, el Comando Sur señaló que el principal objetivo del ejercicio es proveer una variedad de respuestas a las solicitudes del gobierno panameño para “proteger y garantizar el flujo seguro del tráfico a través del Canal de Panamá, garantizar su neutralidad y respetar la soberanía nacional”. En 1989 EEUU invadió militarmente a Panamá alegando objetivos similares. Esta experiencia trágica costó miles de vidas humanas y EEUU la justificó, al igual que ahora, señalando que actuaba en defensa de la democracia, la neutralidad y la soberanía nacional de Panamá.

 En esta ocasión, sin embargo, EEUU señala que “los desafíos regionales requieren soluciones regionales. Panamax 2012 está diseñado para responder como una fuerza unificada a una amplia variedad de misiones en el aire, la tierra, el mar, espaciales y la cibernética”, según el Comando Sur.

 EEUU compara el ejercicio Panamax a su invasión de Haití después del devastador terremoto de 2010. EEUU delegó su responsabilidad militar en ese país del Caribe a los militares de Brasil y Chile. Todavía hay millones de haitianos que viven en condiciones infrahumanas debido a la política de EEUU y sus aliados militares latinoamericanos. Totalmente fuera de contexto, EEUU dice que Panamax es una “ayuda en operaciones humanitarias y respuestas a desastres, como se manifestó después del terremoto de Haití”.

 - Marco A. Gandásegui, hijo, Director del Departamento de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA