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Rigoberta Menchú envía carta a Obama en favor de la libertad de los Cinco8 junio 2013 


Al Excelentísimo Señor Presidente de los Estados Unidos de América, Señor Barack Obama y al Honorable Congreso:

Con particular atención he seguido el caso de los cinco ciudadanos cubanos hace 15 años. A lo largo de ese tiempo he expresado que su condena es el resultado de un proceso que no es justo y objetivo. Posición que apoyo luego de conocer que en el año 2005 el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidades (Opinión No. 19/2005), declaró la arbitrariedad de la detención de Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González.

Guardo la convicción profunda de que el pueblo de los Estados Unidos, al que ustedes representan, confía en la sensatez con la que deben operar sus instituciones, en particular el sistema de justicia. Tampoco dudo de la certeza que guardan respecto a que su Estado y sus instituciones deben operar con apego irrestricto al respeto de los derechos humanos y al principio humanitario. Considero que estos valores son los que deben privar para encarar la situación de los ciudadanos mencionados.

Bajo esas premisas, en esta ocasión me sumo al llamado de más de 6,000 intelectuales y artistas, otros Premio Nobel de la Paz, intelectuales, parlamentos y grupos parlamentarios de diversas partes del mundo en favor de la libertad de los ciudadanos cubanos detenidos desde septiembre de 1998, y para ello, respetuosamente insto al Presidente y al Congreso de los Estados Unidos de América, a adoptar las medidas necesarias para que se abra paso, con apego a los procedimientos, jurídicos, humanitarios y políticos a dar por finalizada lo que a mi juicio, y a juicio de quienes nos hemos pronunciado y ahora reiteramos, es una injusticia.

Ninguna duda me queda y quedará en la opinión pública que de darse una salida pronta, justa y humanitaria, el gobierno, el Congreso y el sistema de justicia estadounidense harán honor al espíritu de justicia del cual es portador el pueblo de los Estados Unidos.

Dra. Rigoberta Menchú Tum

Presidenta de la Fundación y

Premio Nobel de la Paz

Guatemala, junio 4 de 2013


Guatemala: La verdad no traiciona ni divide

Rigoberta Menchú Tum



Un campo pagado firmado por un grupo de intelectuales del país, exfuncionarios de distintos gobiernos anteriores, se publicó ayer con el título “Traicionar la paz y dividir a Guatemala”. Este comunicado afirma que la acusación de genocidio y delitos contra la humanidad, que se está llevando a cabo en el tribunal de alto impacto, va a ser negativo para la paz hasta ahora lograda. ¿Cuál es esa paz según ellos si aún persisten las condiciones estructurales de pobreza, exclusión y negación de derechos económicos, sociales y culturales? Pero lo más importante en el contexto actual es preguntarse ¿de qué paz puede hablarse cuando la verdad aún no ha brillado en su plenitud, o cuando aún la sociedad no se atreve a discutir o develar situaciones tan graves como la del genocidio? 

No puede afirmarse que la acusación de genocidio que se está llevando en las vías jurídicas correspondientes, y que aún no se ha resuelto de manera definitiva, vaya a ser una traición a la paz. La paz solo es posible desde la verdad, y la reconciliación solo llegará en la medida que la verdad pueda significar justicia para los responsables. Ni la verdad en su totalidad, ni la más mínima de las justicias han ocurrido, sobre todo cuando se trata de oficiales o altas autoridades de aquel ejército que no tuvo piedad ni con niños y niñas, ni con mujeres y que, principalmente, operó de manera implacable contra el pueblo indígena. 

Es impresionante que ese grupo de intelectuales exfuncionarios se atreva a afirmar que “esta acusación de genocidio, que significa la deliberada eliminación de poblaciones enteras por razones étnicas, implica –de consumarse- el peligro inminente de que la violencia política reaparezca…”. 

Y ¿qué dicen de la violencia (explícita o implícita) que se ha venido dando por la impunidad en la que han vivido estos años los distintos responsables intelectuales y operativos de esas gravísimas violaciones cometidas contra miles de hombres, mujeres y niños indígenas? Qué fácil es hablar del “anhelo de la mayoría por superar el pasado”, cuando no se es parte de las víctimas directas o indirectas de esos hechos ocurridos en la región Ixil y otras, en las que el salvajismo destruyó vidas y lazos familiares y sociales. Qué fácil resulta hablar de superar heridas sin tenerlas o haberlas tenido en la dimensión que las tiene aún el pueblo maya. 

Quienes hemos sido víctimas, con nuestro dolor hemos construido procesos de paz, justicia y reconciliación sin ser parte de las estructuras de poder político y económico, y nuestro gran anhelo es que un día llegue la paz firme y duradera. La diferencia está en que consideramos la firmeza y la sostenibilidad de la paz, firmada en 1996, como una consecuencia de la profunda verdad llevada a la justicia. La firma de aquellos acuerdos, sin la judicialización de hechos gravísimos, no contribuye a sanar las heridas. 

Defendamos la paz, pero no defendiendo a los responsables de crímenes contra la humanidad dondequiera que ocurra.

- Rigoberta Menchú Tum
Premio Nobel de la Paz


Rigoberta Menchú critica mal uso del calendario maya

Una nueva era


Rigoberta Menchú critica mal uso del calendario maya




Fedaeps,20 de diciembre 2012

La líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, criticó el olvido y la marginación en que viven los descendientes directos de la civilización maya.La defensora de los derechos de los pueblos originarios lamentó que las celebraciones del 13 B’aktun se hayan "desvirtuado" de lo esencial, lo humano y lo espiritual para convertirse en un fenómeno turístico.

Los millones de indígenas que no fueron convocados a la fiesta celebrarán la fecha del fin del calendario en silencio y en la intimidad de su espiritualidad y su cosmovisión; lejos de las luces y las cámaras, señaló Menchú.

Cuestionó además que la fama mundial alcanzada por los mayas durante el último año no obedezca a los importantes avances de esa civilización en astronomía, medición del tiempo o arquitectura, sino por las erróneas y catastróficas interpretaciones sobre el fin del mundo. "Es una falsedad que se acaba la humanidad", dijo la Premio Nobel.

El 21 de diciembre concluye el período de cinco mil 200 años del período conocido como 13 B’aktun, con lo que comenzará una nueva era para el pueblo maya. Para recibir esta nueva era la lidereza recomendó pedir perdón de todo lo malo que hemos hecho a lo largo de nuestra existencia y reflexionar sobre nuestro ser.

En este marco, miles de turistas extranjeros, más de 200.000 según los cálculos del Instituto Guatemalteco de Turismo, presenciarán los actos y ceremonias religiosas, científicas sociales y espirituales que ha programado el gobierno para la ocasión.

Sin embargo, cabe recordar que más de 73 por ciento de los descendientes de esa civilización sufren pobreza extrema, la mayor parte de ellos no tiene accesos a los servicios de salud y educación y ni siquiera tienen derechos a labrar la tierra que un día les perteneció.

El Parlamento de Guatemala ha rechazado por más de 15 años la aprobación de una Ley de Lugares Sagrados de los Pueblos Indígenas, destinada a garantizarles el derecho a utilizar los sitios del país considerados sagrados por su espiritualidad.

Rigoberta Menchú Tum, Lo que no se quiere entender


Rigoberta Menchú Tum:Lo que no se quiere entender


Siglo XXI,


El Pueblo Maya, y otros pueblos originarios del Continente Americano y el orbe, mediante una acuciosa observación científica, llegó a concluir que  la vida y la forma de ver el mundo y cuanto existe, está determinado por la relación cosmos-naturaleza-ser humano. Los seres humanos son parte de la Madre Tierra  y de los equilibrios que hacen posible la vida en su seno. Ella da la energía, se vive de ella y se convive con ella. Se toma  de ella lo que se necesita y por ello en un mínimo gesto de agradecimiento con humildad hay que retribuir (ofrendar) con el fin que la vida nunca se apague, y el equilibrio de los ciclos  se mantenga. En síntesis la Madre Tierra no pertenece a los seres humanos, y menos a unos pocos, son los seres humanos los que pertenecen a ella. 

Es de conocimiento común que la particular forma de vida de los pueblos originarios está ligada intrínsecamente al Uk’u’x Ulew,  (Corazón de la Tierra) que no es un objeto para enriquecer materialmente al ser humano, sino el sujeto principal del que deriva la vida de toda persona. Es decir, dentro de la cosmovisión Maya, la Madre Tierra es el punto fundamental del universo, como generadora de ciclos vitales, y el hombre y la mujer son sólo un elemento más. En esa medida, todo acto que interfiera con ella también atenta contra la existencia de las personas y de los pueblos. Así de sencillo, este es el punto de partida que fundamenta las reivindicaciones y los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas y que aquí en Guatemala, ni el Estado, ni sectores importantes de la sociedad, fundamentalmente el sector económico tradicional y emergente capitalista, nacional y transnacional, han querido entender. 

Afortunadamente, en el ámbito del derecho internacional este entendimiento ha ido calando y marcando el rumbo de algunos avances en materia de reconocimiento y protección de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas. Instrumentos internacionales como el Convenio 169 y la Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas así lo recogen. 

La vinculación entre pueblos originarios y el territorio, ha sido reconocida también por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Así lo enfatiza la sentencia de fecha 29 de marzo de 2006 del caso conocido como Sawhoyamaxa vs. Paraguay,  que entre otros argumentos dice: “Se ha considerado que la estrecha vinculación de los integrantes de los pueblos indígenas con sus tierras tradicionales y los recursos naturales ligados a su cultura que ahí se encuentren, así como los elementos incorporales que se desprendan de ellos deben ser protegidos por la legislación interamericana. Esto a propósito de los elementos que la Corte de Constitucionalidad debe tener en cuenta para resolver el recurso de inconstitucionalidad total de la Ley de Minería y de la expulsión de ésta del entramado jurídico nacional por el amañamiento con el que fue aprobada y por la lesividad que representa para los Pueblos Indígenas y el Estado de Guatemala.