Mostrando entradas con la etiqueta Vía Campesina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vía Campesina. Mostrar todas las entradas

El rol de La Vía Campesina en la superación de la crisis agraria hondureña



Carlos Tovar
Revista Pueblos, Rebelión, 21 de marzo 2014

Honduras enfrenta una crisis sin precedentes en toda su historia en los ámbitos económico, social, político, educativo, de corrupción, narcotráfico, cultura, justicia, reforma agraria, seguridad y derechos humanos que, según la perspectiva del Estado, casi fallido, se resuelve con represión, encarcelamiento, asesinatos, supuesto desarme general, militarización y penalización de la lucha de los movimientos sociales. En este contexto adverso, el movimiento campesino ha logrado crear una articulación de la que forman parte organizaciones de todo el país.
Esta situación de crisis se agrava de manera vertiginosa desde el golpe de Estado, a finales de junio de 2009. Pocos días después se constituye el movimiento social más importante en la historia de Honduras, identificado en la actualidad como el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Es dentro de este marco que el pueblo hondureño adquiere el mayor grado de conciencia política, al interpretar la ruptura constitucional como un hecho que tiene como causante principal a la oligarquía en contra de los y las pobres de Honduras, a quienes el gobierno de Manuel Zelaya Rosales había respaldado. En el ámbito de este gran movimiento social se crea, a nivel de brazo político, el partido Libertad y Refundación (LIBRE)[1]. 

La participación de La Vía Campesina en todo este proceso ha sido amplia, emblemática, valiente y consistente, pues desde el momento inicial forma parte del proceso de constitución del Frente Nacional de Resistencia Popular, que lidera la resistencia en todo el país en contra del golpe de Estado. Entiende, como recoge la Carta Magna hondureña, que “nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quien asuma funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas”.

Represión y sicariato

La situación agraria ha ido empeorando. Para negociar una salida se firman acuerdos con el Congreso Nacional, pero la respuesta del poder constituido son desalojos, represión, apresamientos e incluso muerte de campesinos y abogados, como el profesional Antonio Trejo Cabrera, defensor de los grupos campesinos del Aguán.

El sicariato se manifiesta en todas las áreas de la vida económica, social, política, educativa y cultural como instrumento para atemorizar y reprender. Se manifiesta, por ejemplo, en las agresiones impunes a todas las organizaciones campesinas asentadas en el Aguán, como el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), el Movimiento Autentico Reivindicador Campesino del Aguan (MARCA), el Movimiento Campesino de Rigores y el Movimiento Campesino del Aguán (MCA). Han sido asesinados más de un centenar de campesinos, otros se encuentran presos y muchos andan huyendo de la militarización.

La militarización de la zona del Aguán se ha extendido a todo el país. Se le han dado facultades de la Policía a las Fuerzas Armadas y, en una equivocada interpretación del Artículo 274 de la Constitución, el Ejército puede capturar personas y ejecutar allanamientos como hizo en la década de los 80. A las personas que forman parte de las organizaciones campesinas se les ha negado el derecho que tienen a un pedazo de tierra. Luchan para recuperar este recurso, trabajan por la reforma agraria, pues la tierra está en posesión de terratenientes nacionales y extranjeros, en forma ilegal.

Los pobladores de Zacate Grande, en Amapala, zona sur de Honduras, se encuentran en una situación similar, y también aquí el sicariato agrario y campesino muestra nulos principios humanistas y cristianos: monta una campaña de represión en contra de los campesinos, con órdenes de captura a unos y, a otros, medidas sustitutivas como no abandonar el país y presentarse a los juzgados regularmente.

Al igual que en otras zonas de Honduras, en el Aguán también tiene lugar el sicariato educativo. Las escuelas rurales tienen a una sola persona como docente y no cuentan con material didáctico y pedagógico. Destaca el caso de la escuela de Rigores, que fue destruida delante de las niñas y niños. Para reconstruirla (lo que debería ser una preocupación del Ministerio de Educación), La Vía Campesina realizó una campaña nacional e internacional. Muchas personas destinaron parte de sus escasos ingresos a esta tarea y las y los jóvenes del Frente Nacional de la Juventud Campesina, Indígenas y Afrodescendientes de Honduras (FRENAJUC) se comprometieron a aportar la mano de obra.

A finales de 2011, la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el Decreto 18-2008. Este decreto, que había sido una conquista del movimiento campesino, ordena la titulación de tierras a favor de los grupos campesinos que estuviesen en posesión de las mismas desde 2006 hacia atrás[2].

Proceso agrario

Aguán es en la actualidad el núcleo de una nueva perspectiva del proceso agrario hondureño (amplio, democrático, incluyente, comunitario, socialista y popular). Ha pergeñado una escuela de recuperación de recursos y bienes productivos desde abajo, lo que explica la tendencia a justificar la transformación agraria integral como una necesidad de interés comunitario y del territorio incluyendo agua, bosque, semillas, aire, flora y fauna.

En todo este proceso destaca la brillante mediación de la Vía Campesina, que ha realizado un buen trabajo como eje articulador gracias a su credibilidad y capacidad de convocatoria. Como ejemplo de esto último, citamos la movilización del 8 de marzo de 2013, en la que las mujeres campesinas e indígenas reclamaron el acceso a los recursos productivos. Esta acción fue el preludio de la celebración del 17 de abril, Día Internacional de la Lucha Campesina, con la recuperación de tierras en varios puntos del país de la Compañía Azucarera Hondureña S. A. (CAHSA) y de la Azucarera del Norte S.A. (AZUNOSA). Destacó el papel del Movimiento de Campesinos de San Manuel (MOCSAM), en el Departamento de Cortés, así como de la Asociación para el Desarrollo Campesino del Progreso (ADCP).

Todo esto sirvió de puente para el plantón o campamento realizado del 6 al 9 de agosto, en el que se demostró una capacidad inédita de autogestión. Las funciones se acordaban entre las organizaciones ADCP, MARCA, MCA, MOCRA (Movimiento Campesino de Recuperación del Aguán), MOCSAM, MUCA y Movimiento Campesino de Rigores. Se contó en todo momento con el respaldo de contingentes de la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), la Asociación Nacional de Campesinos de Honduras (ANACH) y el Consejo para el Desarrollo Integral de la Mujer Campesina (CODIMCA), así como de pequeñas delegaciones de la Asociación para el Desarrollo de Honduras (ADROH) y la Unión Campesina e Indígena de Honduras (UCIH). También hay que resaltar los apoyos económicos y en especie de numerosas personas del pueblo hondureño y del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (SITRAUNAH).

En el campamento destacaron tres elementos importantes: en primer lugar, la capacidad mediática de los dirigentes y lideresas campesinas para informar permanentemente al pueblo hondureño sobre sus demandas; en segundo, la construcción de cultura, al motivar a las y los transeúntes a admirar las imágenes del mural de compañeros asesinados; y, en tercer lugar, la sobresaliente capacidad ideológica y política para orientar el movimiento y elaborar sus demandas.

La dirección nacional del movimiento no sólo demostró su talento y su capacidad de organización, sino también su disciplina y persistencia para lograr sus demandas relacionadas con la aprobación de la propuesta de Ley de Transformación Integral (TAI), la eliminación de la Ley de Modernización Agrícola, el alto a la represión, la libertad para los campesinos presos y la desmilitarización del agro.

Por un futuro sin hambre

El Congreso Nacional nombró una Comisión Parlamentaria y el 9 de agosto se comenzó a debatir un programa de trabajo cuyos resultados fueron satisfactorios para ambas partes: se acordó que se necesitaba un nuevo marco jurídico para acceder a la tierra, la liberación de los campesinos presos, la despenalización de la lucha campesina y el fideicomiso para garantizar la producción en el campo, entre otras cuestiones.

La primera reunión de la mesa para el debate acerca de la permanente crisis agraria que vive el país tuvo lugar el 14 de agosto. El movimiento campesino presentó un documento de análisis de problemas y planteamiento de soluciones. Acordó también hacer seguimiento de los acuerdos de la comisión, siendo consciente de que el problema agrario en Honduras sólo podrá resolverse si hay voluntad política.

Bajo el lema “Por un futuro sin hambre” y con la mediación y convocatoria de La Vía Campesina, el 29 de agosto de 2013 se citaron las organizaciones y movimientos campesinos que conformaron la primera gran Asamblea Nacional campesina para lograr un espacio amplio, legítimo, incluyente, democrático, pluralista y ético.

Participaron más de mil delegados y delegadas, con paridad entre hombres y mujeres, provenientes de las organizaciones campesinas ADCP, ADROH, ANACH, CARPAL, CNTC, CODIMCA, MOCSAM, MUCA y UCIH, que se organizaron como el referente de la nueva institucionalidad campesina y protagonista legítima de la nueva historia agraria hondureña. Se incorporó al Frente Nacional de las Juventudes Campesinas, Indígenas y Afrodescendientes (FRENAJUC) y a la Comisión de Mujeres Campesinas (COMUCAH).

El 29 de agosto se ratificó a la Articulación Campesina – Vía Campesina como el espacio legítimo y refundado de todo el campesinado en resistencia de Honduras, un proyecto unitario que responde a las aspiraciones e intereses de la población campesina.

En este importante acto se recibió la visita de honor de Xiomara Castro de Zelaya, que fue vitoreada con sombreros, aplausos y música de la resistencia[3]. En nombre del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), Xiomara Castro reafirmó su compromiso con las mujeres del sector rural, se comprometió a retomar el bono solidario, crédito alternativo con bajos intereses, y construir una nueva Constitución que incluya a la mujer y al hombre del campo. Asimismo, asumió los objetivos de la Articulación-Vía Campesina al declarar la alimentación como derecho humano básico, la reforma agraria integral, la protección de los recursos naturales y el fin de la represión y asesinatos de campesinos y campesinas.

El referente más destacado del movimiento campesino del último cuarto de siglo, Rafael Alegría, destacó que la Articulación Campesina adopta como principio y enfoque de trabajo la equidad entre hombres y mujeres, reconociendo el papel de las mujeres y de los jóvenes en la lucha por la transformación agraria integral.

La Declaración de Principios de esta gran asamblea constituye el marco ideológico que ejecutarán las organizaciones campesinas y movimientos que la suscriben. En la asamblea se analizó y aprobó también el reglamento interno de la estructura orgánica, integrada por cien delegados y delegadas. La Agenda Agraria, el instrumento que orientará las demandas y reivindicaciones de la Articulación- Vía Campesina, se entregó de manera solemne a Xiomara Castro, trasladándosele también una propuesta de acciones del nuevo gobierno en los primeros cien días: constituir la Secretaría de Estado en Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria; asegurar un pacto por la justicia agraria; resolver el conflicto agrario en el Bajo Aguán y el Valle de Sula; ratificar el Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales; sentar las bases para un sistema financiero alternativo; emitir un decreto de emergencia sobre la crisis agraria y alimentaria; adoptar medidas afirmativas a favor de las mujeres y la juventud rural y revisar decretos y contratos lesivos a los intereses de las comunidades sobre los recursos naturales, entre otras acciones.


Notas:
Ver “Libre se desliga del FNRP por estrategia” en www.elheraldo.hn, 16/12/2013
“Malas noticias para el campesinado hondureño”. Artículo en la web de VSF – Justicia Alimentaria Global (24/01/2011), vsf.org.es.
Las elecciones generales se celebraron el 24 de noviembre de 2013. Se proclamó vencedor el líder del Partido Nacional, el oficialista Juan Orlando Hernández. Los comicios han sido denunciados por fraude electoral.



Carlos Tovar forma parte de la Unidad Tècnica La Via Campesina – Honduras.

Publicado en el nº 60 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2014.

Vía Campesina:Luchamos contra el capitalismo, el patriarcado y por nuestros derechos!


 Publicado el Viernes, 07 Marzo 2014 20:15 

8 de Marzo- Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras - Comunicado  La Vía Campesina

( Harare, 7 de Marzo de 2014) Hoy 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Vía Campesina reafirma  su  lucha anticapitalista y antipatriarcal, expresando  nuestra firme decisión de luchar, tomar las calles y movilizarnos por una nueva visión del mundo, construida sobre los principios de respeto, igualdad, justicia, solidaridad, paz y de libertad, librando batallas por llevar adelante una lucha conjunta con las mujeres trabajadoras del campo y  de la ciudad.

La primera convocatoria de celebración del Día Internacional de la Mujer trabajadora tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines en los que se reivindicaba para las mujeres el derecho a voto, derecho a ocupar cargos públicos, derecho al trabajo y a la no discriminación laboral.

Apenas algunos días después, 25 de marzo, más de 140 trabajadoras, inmigrantes en su mayoría, murieron en el incendio de una fábrica textil en Nueva York. Este suceso repercutió enormemente en la legislación laboral de Estados Unidos, y también en las celebraciones posteriores por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, haciendo referencia a las condiciones laborales que condujeron al trágico suceso.

Desde entonces hasta ahora, las mujeres permanecemos en lucha por la reivindicación de  nuestros derechos. La sociedad actual, capitalista y patriarcal, sustentada en la diferencia y la explotación, no sólo de los recursos naturales, de la tierra, sino también del propio género humano, fundamentando su riqueza y desarrollo en la desigualdad que se hace por tanto necesaria. En ese contexto, las mujeres del medio rural, jornaleras, campesinas, indígenas, nos encontramos, en un estamento aún inferior por el mero hecho de ser mujer. Doblemente explotadas, doblemente sometidas. 

La violencia sobre las mujeres, política, económica, sexual, física o psicológica, está omnipresente en nuestras sociedades. Un estudio reciente en Europa demostró que un tercio de las mujeres europeas ha encontrado violencia de género. También los recortes en la seguridad social que afecten más a las mujeres y cambios de leyes reproductivos regresivos constituyen una expresión de violencia sobre las mujeres.

Nosotras, mujeres luchamos por cambiar nuestras sociedades y pedimos reparación y la abolición de todas las prácticas sexistas. Un ejemplo constituye la lucha en Asia por la reparación y el reconocimiento de los crímenes cometidos por el ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial cuando las mujeres fueron forzadas de manera sistemática a trabajar como esclavas sexuales. Hoy en día, la violación organizada es una de las expresiones más horribles de la violencia sobre las mujeres. Como La Vía Campesina reforzaremos nuestra campaña de BASTA de Violencia contra las mujeres.

Nuestra lucha y acción por la Soberanía Alimentaria nos ha brindado a las mujeres del campo la  oportunidad de  hacer visible nuestra  participación histórica  en el  desarrollo de los sistema alimentarios en el mundo y el papel que hemos jugado desde la invención de la agricultura, en la recolección y propagación de las semillas, en la protección y resguardo de la biodiversidad y de los recursos genéticos, situándonos a la vez como uno de los principales pilares afectivo, ético y social.

Las mujeres campesinas, jornaleras, indígenas, del campo, del medio rural seguiremos luchando por la defensa de la naturaleza, de la madre Tierra, de la alimentación, la soberanía alimentaria, contra la explotación y la violencia en todos los niveles y expresiones, las multinacionales, transnacionales, y en definitiva en contra de un sistema explotador y depredador de sí mismo.

Las mujeres y los hombres de la Vía Campesina reivindicamos la construcción de espacios para el debate, el intercambio, donde construir herramientas válidas por un mundo diverso y plural. Son  herramientas para promover la toma de conciencia en las comunidades frente a las visiones políticas y culturales que impiden  avanzar en la igualdad de género. 

Las campesinas organizadas estamos convencidas que no hay  posibilidad de retroceder en los avances y triunfos, menos en las conciencias de las mujeres. Continuamos la lucha por la “soberanía de la tierra, del territorio y  del cuerpo”, diciendo  NO a cualquier  expresión de violencia contra las mujeres.

Reivindicamos la igualdad en derechos, el respeto a la diversidad cultural, de género y étnica, la justicia social para los seres humanos, y el derecho inalienable a vivir en dignidad. Nos comprometemos a profundizar  y expandir nuestro proceso de construcción colectiva de una propuesta política para construir las bases del “Feminismo Campesino y Popular”.


La Vía Campesina cumple 20 años de resistencia

Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción
14 de junio, por Agroecología 

Esta semana se han congregado en Yakarta 500 delegados de organizaciones campesinas procedentes de 88 países así como 1.500 activistas de la Unión de Pequeños Agricultores de Indonesia “Serikat Petani Indonesia” en la VI. Conferencia Internacional de La Vía Campesina, para celebrar 20 años de lucha por la soberanía alimentaria.


Las conferencias internacionales de Vía Campesina se realizan cada cuatro años. Son el órgano máximo de toma de decisiones colectivas, de debates y de construcción de una agenda común de movilización del movimiento de pequeños agricultores, indígenas, jornaleros o campesinos sin tierra. La meta: articular una alternativa al régimen agro-alimentario actual. Una agricultura ecológica y sostenible, con respeto a los derechos de los campesinos y campesinas y contra el poder de las grandes corporaciones y la complicidad de los gobiernos con éstas. Las anteriores conferencias tuvieron lugar en Mons, Bélgica (1993); Txacala, México (1996); Bangalore, India (2000); Sao Paulo, Brasil (2004) y Maputo, Mozambique (2008).

La primera vez que estuve -mano a mano- con activistas de La Vía Campesina fue en 1996. Irrumpíamos una plenaria de Naciones Unidas en Leipzig (Alemania) con pancartas para denunciar los impactos de los transgénicos, rechazar los patentes sobre la vida así como defender la conservación y utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la agricultura y como “bien común”. El año siguiente cooperamos en la organización del 2º Encuentro Intercontinental contra el Neoliberalismo y por la Humanidad, en solidaridad con los Zapatistas, que tuvo lugar aquí en la Península. Dos años mas tarde estuvimos sentados juntos en una asamblea en Bangalore (India) preparando las movilizaciones contra la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Seattle. Desde entonces caminamos juntos. Recuerdo, por ejemplo, como en diciembre de 2009 bloqueamos, a las seis de la mañana, la entrada de la OMC en Ginebra, –como protesta contra la especulación alimentaria-, o días más tarde en Copenhague, bajo la nieve, nos sujetábamos –hombro a hombro- para resistir la violencia policial que nos impedía la entrada al edificio de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático donde exigíamos “justicia y un cambio del sistema”.


Uno de los momentos más emotivos que viví con La Vía Campesina fue aquella misión a Colombia en 2007. Representantes de distintas comunidades y organizaciones indígenas (emberakatío, wayuú, kankuamo, barí, kuna), campesinas, afrodescendientes y sociales colombianas e internacionales, nos reunimos primero en Bogotá en el Seminario “Crisis planetaria, derechos humanos y agrocombustibles” para reflexionar sobre los impactos y las luchas contra las plantaciones de palma africana y caña destinadas a producir agrocombustibles (http://bit.ly/ZMem87). Y después, una pequeña delegación viajábamos al Urabá antioqueño. Visitábamos las comunidades de la cuenca fluvial del Jiguamiandó y Curvaradó, quienes luego de ser desplazadas violentamente en varias ocasiones por el Ejército y grupos paramilitares, sufrido más de cien crímenes, regresan y encuentran que sus tierras están cubiertas de palma aceitera – un desierto verde.

Cabe aclarar que entre 1996 y 2003 sufrieron el terror de las acciones llevadas a cabo por grupos paramilitares con el apoyo de las Fuerzas Armadas colombianas. A través de asesinatos, torturas, desapariciones, destrucción y quema de viviendas, bombardeos… Diez años después, en una demostración de valentía –en medio de amenazas permanentes- la gente comenzaba lentamente a retornar a sus hogares destruidos y se encuentra con que sus tierras y bosques –en los que han habitado por más de 120 años- estaban ocupados por los mismos paramilitares responsables de las masacres que les empujaron al desplazamiento.

Nuestra delegación internacional se solidarizó con aquellas comunidades afrodescendientes e indígenas, que habían comenzado a eliminar plantaciones de palma de aceite para recuperar su territorio. Nos pusimos a sembrar maíz en defensa de la vida y la soberanía alimentaria. Muhammad Yunus Nasution, representante de La Vía Campesina de Indonesia y también afectado por los monocultivos de palma en su país, no hablaba castellano ni inglés. Elisha Kartini, técnica agraria de la misma organización que Yunus (la SPI) nos ayudaba con la interpretación. Pero con el avance de las horas, los campesinos de estas aldeas del Chocó y el campesino indonesio se entendían con su propio lenguaje de risas, abrazos, miradas y gestos de fraternidad. Les unía un mismo problema, un mismo enemigo. Y, allí, en medio de unas tierras usurpadas y ocupadas ilegalmente, arrancábamos los troncos de la palma y sembrábamos maíz para un nuevo amanecer. La siembra fue un “No a la destrucción ambiental, a la destrucción humana, a la imposición de un modelo de desarrollo excluyente”. Hoy, las comunidades siguen luchando por la restitución plena de sus tierras colectivas.

¿Por qué tanta violencia? El aceite de palma es una materia prima estratégica en el comercio global de los agronegocios ya que es el aceite vegetal más comercializado y consumido en el mundo, como producto alimenticio, industrial y energético. Las consecuencias negativas de los monocultivos de palma aceitera son una realidad no sólo en Colombia, sino también en Indonesia, Malasia, Papua Nueva Guinea, Uganda, Ecuador, Brasil, Honduras y muchos otros países. Un negocio lesivo que vulnera los derechos de las comunidades locales, el Derecho a la Alimentación y causa deforestación, la segunda fuente de contribución a los niveles crecientes de dióxido de carbono en la atmósfera que está causando la crisis climática. La expansión de la palma es la mayor causa de deforestación en Indonesia, país con la mayor superficie plantada y la cuota de destrucción de bosque tropical más alta del mundo. Según el Forum Permanente de Asuntos Indígenas de Naciones Unidas, 60 millones de indígenas en el mundo corren riesgo de perder sus tierras y medios de subsistencia por la expansión de plantaciones para producir agroenergía. De ellos, 5 millones viven en Borneo. En Indonesia los conflictos por la expansión de las plantaciones de palma aumentan: las grandes empresas están expropiando ilegalmente a los agricultores y contratan vigilancia privada para imponer el estado de hecho.


Este relato de la delegación, puede ser una buena imagen para ilustrar el trabajo de La Vía Campesina, la organización internacional que esta semana cumple veinte años. Henry Saragih conoce muy bien los conflictos con las plantaciones. El representante de Serikat Petani Indonesia (SPI), la organización coordinadora de la Secretaría Internacional de La Vía Campesina desde 2004, se ha dirigido esta semana a la VI. Conferencia Internacional en Yakarta con un sentido discurso recordando las luchas que unen a todo el campesinado del mundo. La Vía Campesina apoya a los pequeños campesinos en vez de los monocultivos agroindustriales. Practican agroecología –sin tóxicos- y rechazan la “Revolución Verde y los transgénicos para responder a la crisis ecológica del planeta. Demandan reforma agraria y el fin del robo de tierras. Se oponen a la agenda neoliberal de políticas de “libre comercio” que ha destrozado las economías en los últimos 30 años, ha conducido a millones a la quiebra y la migración forzada -convirtiendo la alimentación de un derecho a una mercancía-. Y, exigen el fin de todas las formas de violencia contra las mujeres, quienes, de hecho cultivan la mayor parte de los alimentos en el mundo.

Luego de intensas jornadas protagonizadas por las asambleas de mujeres y jóvenes, celebraron numerosos foros donde identificaron y debatieron sus mayores logros y desafíos. Una consecuencia del despliegue efectivo de sus habilidades es que, a pesar de que La Vía Campesina representa a unas poblaciones marginadas –incluso dentro de muchos ámbitos políticos y sociales- su voz no es marginal sino mundialmente reconocida. Han logrado posicionar en el debate internacional y en los movimientos sociales el principio de la soberanía alimentaria: el derecho de los pueblos a decidir las características de su modelo agro-alimentario, la autosuficiencia, un mundo rural vivo, una agricultura campesina a pequeña escala, circuitos cortos de comercialización, la igualdad en la distribución de la tierra y el control democrático local sobre los medios de producción. En algunos países muchos de estos principios se han convertido en política pública. Un amplio sector de la comunidad científica reconoce ahora los efectos positivos de la agroecología, en la reducción de la pobreza y la mitigación del cambio climático, como de la misma manera lo defiende el relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter. También han conseguido que Naciones Unidas reconozca los Derechos de los Campesinos. Quizás como pocos colectivos emancipativos internacionales, La Vía Campesina ha logrado dar prioridad a la igualdad de género y colocarlo en el centro de sus agenda, como muestra la campaña “Fin a la violencia contra la mujeres”.


La mayor organización no gubernamental internacional de campesinos, indígenas y pescadores, fundada en 1993 en Bélgica, representa actualmente a más de 200 millones personas de 183 organizaciones en todo el mundo. Y nos alegramos que, a veinte años de su creación, ha aumentado su tamaño, su influencia y su cantidad de miembros en los cinco continentes.

"La Vía Campesina le ha dado voz a la pequeña agricultura en un momento en el que las grandes multinacionales aseguraban que sus políticas disminuirían el hambre y la pobreza en el mundo, ya hemos visto que no ha sido así", explica Javier Sánchez, representante de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de España y de la Plataforma Rural.

Josie Riffaud, campesina de Gironde (Francia), involucrada en la Confederación Paysanne y miembro de la Vía Campesina, reitera la "necesidad de una transición ecológica frente al modelo neoliberal que promueve el crecimiento sin límites y que, hoy en día, muestra señales de agotamiento y límites ecológicos que ponen en serio riesgo la supervivencia de la vida en el planeta." La redistribución de los recursos y no la cantidad de alimentos producida, nunca será resuelto por el capitalismo, ya que su esencia es la creación de estos problemas de desigualdades, señala la dirigente campesina francesa.


"La agricultura industrial no nutre a la gente, la hace morirse de hambre. Lo que es nuevo para nosotros, es la aparición de una agresividad todavía más fuerte del capitalismo, con la economía verde, el mercado de bonos de carbón y todas las falsas soluciones frente a los problemas climáticos", denuncia. Ella confesa estar también muy preocupada por los conflictos armados, creados por los fenómenos de acaparamiento de tierras y explotación extractiva de los territorios. La lucha por la paz es también una cuestión crucial hoy en día, opina.

En los últimos años, lo que ha caracterizado este movimiento es la estrategia de confrontación directa con la globalización neoliberal impulsada por las grandes corporaciones e instituciones como la OMC, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Como “constructores se sueños, luchas y revoluciones” han despertado el entusiasmo y han logrado el apoyo de diversos sectores de la sociedad civil global. De hecho muchas charlas que solemos organizar localmente sobre Soberanía Alimentaria siempre están bien acogidas.

La Vía Campesina da calor y es todo un ejemplo de dedicación. Con coraje, imaginación y un impulso vital durante la última década, había –tal vez- asumido el papel que el movimiento obrero había ocupado décadas atrás, dinamizando muchas movilizaciones nacionales e internacionales contra la globalización, en situaciones tan diversas como las cumbres de cambio climático, la protesta contra Monsanto tras el terremoto en Haití o la oposición a golpe militar en Honduras. El movimiento trabaja para construir coaliciones amplias con otras redes y sectores sociales. Este dinamismo se basa en la premisa de que “debemos cambiar la sociedad si queremos cambiar las políticas agrarias”.

Entre los retos: frenar el acaparamiento de tierras cultivables que fue profundizándose principalmente a partir de la crisis financiera, energética y alimentaria de 2007 y 2008 y se ha convertido en uno de los conflictos más alarmantes, convirtiendo la tierra en un activo financiero sujeto a grandes ataques especulativos. Combatir la concentración de la riqueza, los bajos precios que se pagan a los agricultores, la corrupción en algunos gobiernos y la incorporación de los jóvenes a la actividad agraria. Asimismo se integrarán pronto nuevos miembros de Australia y los países árabes a La Vía Campesina.


Paul Nicholson, uno de los primeros militantes de La Vía Campesina con el que he tenido el gusto de trabajar, enumeró en Yakarta cinco desafíos para la organización: “hemos creado un patrimonio político, cohesión ideológica basada en una visión común, que nos ha ayudado a comprender el mundo y del futuro. Y nos ha proporcionado la capacidad de acción local y global. Esta diversidad y unidad es la herencia que queremos fortalecer. Lo otro es visibilizar las resistencias locales. Por pequeñas que sean, son parte de una lucha global porque con estas acciones estamos construyendo una nueva sociedad, con alternativas económicas basadas en la soberanía alimentaria. Tenemos que eliminar la violencia contra las mujeres y asegurar la plena participación paritaria de las mujeres y jóvenes en la vida organizativa y económica. Frente al aumento de los niveles de criminalización de los miembros de La Vía Campesina, hay que reforzar la capacidad de crear apoyo político, presencia y solidaridad. Y, por último: fortalecer el movimiento global por la justicia social”.

Los campesinos también plantearon en el encuentro internacional su rechazo al modelo extractivista que trata de explotar los recursos naturales, especialmente el problema de las nuevas técnicas como el “fracking” o fractura hidráulica.

Después de ocho años en Indonesia, el secretariado de La Vía Campesina se muda a Zimbabwe. Henry Saragih: “África es un continente muy importante porque allí las corporaciones transnacionales acaparan la tierra y pretenden imponer una nueva “revolución verde” con transgénicos. Por eso nos solidarizamos y unimos con los movimientos campesinos de África… para que puedan decidir el camino que beneficie realmente a la gente”.

El G-8, que se reúne ahora en Irlanda, desoirá las demandas de los campesinos para acabar con el hambre. Pero por eso resulta tan importante desenmascarar las falsas “soluciones” y apoyar soluciones reales recogidas en el “Llamado de Yakarta” para construir una nueva sociedad basada en la justicia y la soberanía alimentaria.

Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción

Convocatoria a jornada de lucha internacional contra la violencia hacia la mujer. 


Vía Campesina, CLOC

El 25 de noviembre de 1960, durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana, tres (3) mujeres fueron brutalmente asesinadas tras una serie de persecuciones en contra del activismo político que hacían las “Hermanas Mirabal” en este país. Así es como eran conocidas, Patria, Minerva y María Teresa Mirabal quienes luchaban contra la dictadura en país en donde el papel de la mujer era de sumisión y exclusión. Esta fecha (Día Internacional de Lucha Contra la Violencia Hacia la Mujer), reconocida incluso por las Naciones Unidas, recuerda todos los años el brutal asesinato de las Hermanas Mirabal, pero mas que todo, nos hace recordar a millares de mujeres que en todos los rincones del mundo han sufrido la misma situación que esas luchadoras.

 En la actualidad, las mujeres siguen luchando por la libertad de sus países, por la libertad de sus cuerpos, de sus ideas y por un mundo nuevo; nuestras luchas van directamente en contra del sistema capitalista y patriarcal, que excluye y elimina las mujeres de la sociedad y de las esferas donde se toman las decisiones. La violencia contra las mujeres es expresada a través de varias formas de violencia, desde la exclusión social hasta la violencia física; en República Dominicana, se estima que un 24.8% de las mujeres que viven en áreas urbanas, y 21.9% por ciento de mujeres de las áreas rurales, han experimentado violencia física durante algún período de su vida. Los casos de violencia en Puerto Rico alcanzan al 60% de las mujeres cuya incidencia se profundiza en aquellas que tienen entre 25 y 30 años. En Brasil, en las ultimas tres décadas, mas de 91.932 mujeres fueron asesinadas en el país; en Guatemala, 377 mujeres fueron asesinadas solamente en el actual año (2012) en que hasta un 80% de los femicidios responden a hechos de violencia intrafamiliar; en El Salvador fueron asesinadas 207 mujeres hasta el mes de mayo/2012. En todo el mundo las crisis económicas y sociales que se vienen dando afectan directamente a las mujeres; en Europa, sobre todo en Grecia, Portugal y Estado Español se están aplicando duras medidas de ajustes que llevan a la reducción de servicios públicos y a privatizaciones de los recursos, a la decadencia del sistema de salud y de la educación, lo que recae por completo sobre las mujeres. En Norteamérica, así como en tantas otras regiones del mundo, los bajos sueldos, la migración y el tema de la tenencia de la tierra por parte de las mujeres, son situaciones cotidianas que se profundizan y nos muestran la urgencia de seguir luchando por la eliminación de toda forma de violencia contra las mujeres. 

 Teniendo en cuenta esta situación histórica, que persiste en nuestra actualidad con tanta fuerza, es que la Vía Campesina desarrolla la Campaña Basta de Violencia Contra las Mujeres para que luchemos por eliminar toda la violencia practicada en contra de las mujeres y, al mismo tiempo, proporcionar reflexión y debate sobre uno de los temas que, por desgracia, forma de la realidad cotidiana de las mujeres en todo el mundo. Usted puede descargar el libro de la Campaña yendo a este enlace. 

Por eso, la Vía Campesina, en este 25 de noviembre de 2012 convoca a todas sus organizaciones a sumarse a la Jornada de Lucha Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer y con eso hacer escuchar con más fuerza los millares de voces de mujeres urbanas y campesinas, voces que gritan lucha, que gritan libertad y que gritan respeto. De esta manera, invitamos a todas las regiones de la Vía Campesina, a todas las compañeras y compañeros de las organizaciones de Vía Campesina que con mucha mística y creatividad podamos hacer escuchar nuestras voces a través de movilizaciones, acciones, actividades, etc. Pedimos que nos envíen fotos, documentos e informaciones a la dirección natalia.mujeres.via@gmail.com y lvcweb@viacampesina.org sobre todo lo que están haciendo en sus países y regiones para que podamos informar a todas y todos compañeros nuestras acciones. 

 Comisión Internacional de Mujeres (CIM) de la Vía Campesina

 SIN FEMINISMO NO HAY SOCIALISMO

 CUANDO UNA MUJER AVANZA, TODOS AVANZAMOS

 iBASTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES!