Marco A. Gandásegui, (hijo) Panama: Balance del 2012
Panamá tiene más “billonarios” en 2012 


 El año 2012 en Panamá fue extremadamente convulsionado, tanto política como económicamente. La política oficial de gobierno se redujo a crear oportunidades de negocios para las trasnacionales que especulan con las riquezas panameñas: el Canal de Panamá y todas las actividades de transporte marítimo, los negocios inmobiliarios, el turismo y otras afines. El crecimiento de las ganancias bancarias son un buen indicador de la política de despojo que aplica el gobierno en detrimento de las familias de los trabajadores, de la gente del campo, de los pequeños y medianos empresarios y, sobre todo, de la juventud, de las mujeres y de las etnias discriminadas.

 Los ideólogos de los gobernantes, hasta hace poco, decían cínicamente que mientras más rápido los millonarios se hacían billonarios, las riquezas comenzarían a “gotear” hacia abajo y favorecer a los pobres. En los últimos diez años la riqueza de Panamá, utilizando el indicador convencional del producto interno bruto (PIB), se multiplicó tres veces pasando de 10 mil millones a más de 30 mil millones de dólares. Sin embargo, la pobreza sigue golpeando a cerca de la mitad de la población y el empleo informal sigue siendo la forma de trabajo más común en el país. 

 La población panameña tiene cada vez menos oportunidades para educarse. Las tasas de deserción tienden a subir cada año. Al mismo tiempo, los servicios de salud y seguridad social así como los servicios de agua potable, la recolección de basura, el saneamiento ambiental y otros servicios básicos han colapsado sin soluciones a la vista. 

 La corrupción - que antes se disimulaba-, en la actualidad, es una práctica abierta. La Contraloría, la Procuraduría y otras instancias de control no actúan para detener el caos en el manejo de los fondos públicos. ¿Qué hace el gobierno con los mil millones de dólares que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) le traspasa anualmente al gobierno? El gobierno anunció que tenía una lista de proyectos que entre 2010 y 2014 demandarían inversiones por 13 mil millones de dólares. ¿Dónde están los informes sobre esas inversiones? Mientras tanto, el presidente de la Asamblea de Diputados gasta arbitrariamente 600 mil dólares del erario público en la compra de 30 mil jamones para regalarle a su base electoral (que tiene menos de 10 mil familias). La Contraloría ni la Procuraduría creen prudente realizar una investigación.

 El crimen aumenta de la mano de la militarización. El gobierno movilizó tropas para reprimir las protestas populares contra los despojos de tierras en Chiriquí y en Colón con un saldo de cinco muertes. La provincia del Daríen y la comarca de Kuna Yala han sido convertidas en zonas de acceso limitado. Los estamentos de seguridad panameños, entrenados y financiados por EEUU, siguen realizando sus experimentos de armas y de guerra psicológica. La política equivocada de “guerra contra las drogas”, impulsada por la Embajada de EEUU, se ha convertido en una campaña para convertir a los jóvenes panameños – especialmente los más humildes - en consumidores de los estupefacientes.

 El incremento del empleo informal en las ciudades, tiene su complemento en las áreas rurales donde los campesinos e indígenas son expulsados de sus tierras por intereses especulativos turísticos, mineros e hidroeléctricos.

 ¿Qué es lo que más le disgustó a los panameños en 2012? 

 En primer lugar, el alto costo de la vida. El incremento de los precios supera los ingresos informales de los trabajadores. Según las estadísticas, la canasta básica (de alimentos y otras necesidades) aumentó en forma significativa en 2012. Los salarios de los trabajadores se estancaron.
 En segundo lugar, los panameños se sienten cada vez más inseguros en la calle, en sus comunidades y en sus hogares. La militarización – denominada seguridad nacional – en su momento, engañó a muchos haciéndolos creer que iba a acabar con la violencia ha hecho lo contrario. Un indicador fehaciente es el número de homicidios que aumentó en 2012. 
 En tercer lugar, la corrupción que ha convertido a los empleados públicos en blancos para quienes quieren hacer negocios ilegales. Desde las posiciones más altas hasta las más bajas, “todos tienen un precio”, declaró un encumbrado “servidor público”.
 ¿Qué quieren los panameños para 2013?
 Primero, un plan económico que ofrezca empleo, especialmente para los jóvenes. El empleo informal y el trabajo precario son dos características negativas de la estructura económica panameña. La mayoría de los panameños no tienen empleos fijos (y trabajan sin contratos ni seguro social) y, como consecuencia, sus familias se desintegran.   
 Segundo, un plan social que garantice salud, educación y vivienda a todos los panameños. Los panameños quieren programas de salud a nivel de las comunidades y centros de salud para atender las enfermedades. El gobierno tiene recursos suficientes para lograr este objetivo pero prefiere gastarlos en negocios con sus socios del sector privado. El pueblo también quiere escuelas en las comunidades donde viven los estudiantes con educadores bien pagados.
 Tercero, un plan de seguridad que ponga fin a la corrupción, que garantice la tranquilidad de las comunidades y que erradique las guerras territoriales sangrientas por el control de la distribución de drogas ilícitas.
Panamá, 27 de diciembre de 2012.

Chile: Protesta de los maestros


Telesur, 26 de diciembre 2012


Profesores de Chile realizarán una protesta este miércoles en Santiago (capital del país) contra la intención de cerrar y fusionar las escuelas de seis municipios, lo que pone en peligro el empleo de 30 mil personas del sector.La protesta se llevará a cabo frente a la municipalidad de La Florida, que junto a las comunas Quillota, Valparaíso, Copiapó, San Fernando y Estación Central pretenden cerrar y fusionar los colegios de sus distritos por la disminución de las matrículas, lo que impacta en los ingresos que las hacen funcionar, según lo que remarcaron los alcaldes.

Por su lado, el presidente del colegio de Profesores, Jaime Gajardo, subrayó que el panorama podría empeorar porque esta es la primera fase de un plan que en esta semana duplicará el cierre y fusión, y en enero de 2013 lo acrecentará.Además expresó que la iniciativa afecta a 30 mil profesores, que hoy no saben lo que va a ocurrir, y resaltó que la medida impacta en las condiciones de enseñanza del sistema educativo.Gajardo consideró que la situación demuestra la crisis sistémica que vive la educación municipalizada. Afirmación que también fue respaldada por el presidente Metropolitano del Colegio de Profesores, Jorge Abedrapo, quien sostuvo que los cierres de colegios nacen de la legislación por la subvención por asistencia y la mala gestión de los municipios.

En tanto, que el dirigente estudiantil Cristofer Sarabia remarcó que “las escuelas municipales son considerados como la última opción en calidad de educación, lo que crea las condiciones para que la gente siga en la pobreza”.Según Sarabia, el financiamiento de la eduación pública se basa en la asistencia de los alumnos a clases, algo que baja en los colegios municipales donde muchos jóvenes tienen que viajar una hora o más por vivir en zonas rurales, como Valdivía, lo que hace que se pierdan los 88 dólares por alumno.Otra de las causas es que los municipios no se preocupan por captar una mayor matrícula de alumnos, según lo que señala Verónica Aliaga, exconcejal y dirigente del Colegio de Profesores en La Florida.

Estos factores han derivado en que en los últimos 30 años se hayan cerrado 250 colegios de este tipo y se crearan más de dos mil 500 establecimientos particulares subvencionados o privados, de acuerdo con Sarabia.

De esta manera se vuelve a poner de relieve el lucro en la eduación pública, el principal factor que ha generado multitudinarias marchas en Chile por parte de estudiantes universitarios y de enseñanza media, quienes exigen que se restablezca la educación pública y gratuita, estatus quitado por la constitución sancionada durante la última dictadura militar de Augusto Pinochet, que convirtió al Estado en un mero regulador y delegó la enseñanza al sector privado.

En la actualidad, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico(OCDE) estima que en la educación universitaria la inversión privada es del 85 por ciento y que el 70 por ciento de los estudiantes recurre a un crédito para pagar sus estudios.

Además, la OCDE considera a la educación chilena como la segunda más cara y la más desigualdad del mundo ya que el Estado solo destina dos mil 500 dólares per cápita en la enseñanza básica y media, una cifra que representa entre el 37 y 28 por ciento de lo que invierten los países de la organización en el área.

FELICES FIESTAS A TODOS LOS Y LAS LECTORES DE PENSAMIENTO CONTRACORRIENTE.  

LES DESEO PAZ Y FELICIDAD, PERO SOBRE ENERGÍA PARA AVANZAR EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO MODELO CIVILIZATORIO BASADA EN LA JUSTICIA, LA EQUIDAD, Y EL BUEN VIVIR. 

¡QUE VIVAN LOS PUEBLOS QUE LUCHAN POR UN NUEVO PORVENIR!

EL CONSEJO EDITORIAL

Bolivia: Evo Morales y el Futuro del Planeta


Caracas, 21 Dic. AVN.- El presidente de Bolivia, Evo Morales, señaló este viernes que “estamos en un momento crucial para la definición del futuro de nuestro planeta”, marcado por el inicio del Pachakuti, tiempo de equilibrio y armonía para la Madre Tierra y del fin del capitalismo salvaje.

“En nuestras manos y en nuestra conciencia está la responsabilidad de acordar el camino que vamos a seguir para garantizar la erradicación de la pobreza, la redistribución de la riqueza, así como la creación y fortalecimiento de nuestras condiciones sociales, materiales y espirituales para vivir en armonía y equilibrio con la naturaleza”, dijo Morales durante los actos por la llegada de la Nueva Era, que pone fin al ciclo del no-tiempo, y comienzo del Pachakuti.Las actividades se realizaron en la Isla del Sol, ubicada en el Lago Titikaka, en la provincia Manco Kapac, del departamento de La Paz.En su alocución, el mandatario agregó que “el Estado Plurinacional de Bolivia, haciendo eco de la voz de los pueblos del mundo, asume una obligación ética con el planeta y propone la necesidad de que el ser humano recupere el sentido de unidad y pertenencia con la Madre Tierra”.

Fin del capitalismo salvaje

El mandatario boliviano manifestó que “este 21 de diciembre es el día del inicio de Pachakuti, que se traduce en el despertar del mundo a la cultura de la vida, es el inicio del fin del capitalismo salvaje”.
Asimismo, dijo que es “la transición del tiempo de la violencia entre los seres humanos y de la violencia con la naturaleza, a un nuevo tiempo donde el ser humano constituye una unidad con la Madre Tierra y todos convivimos en armonía y equilibrio con la totalidad de los cosmos”.Agregó que este día se producen grandes cambios. “Es el anuncio de que la cultura de la muerte, el hambre y la injusticia habrá llegado a su fin”.El mandatario señaló que “los Estados ricos e industrializados deben contribuir a promover la socialización de la riqueza y el bienestar en armonía con la naturaleza”.Porque -indicó- “mientras que los Estados pobres y en desarrollo deben distribuir la poca riqueza con la que cuentan, no hay futuro para la humanidad e impera el egoísmo y la codicia, la acumulación y la continuación de un sistema donde el que tiene más reina sobre los desposeídos”.

Cambios políticos

Durante su alocución, acompañado de cientos de indígenas de toda la región, Morales manifestó que “este nuevo tiempo tiene que ser el fin de las monarquías, de las jerarquías, de las oligarquías y de las anarquías del Estado y del capital”.Abogó por la refundación de la democracia y la política mundial. “El mundo está viviendo una crisis de los sistemas políticos donde estos no representan a los pueblos, son elitistas, excluyentes, ordenados por cúpulas oligárquicas con la función de servir al bolsillo de pocos y no al pueblo”, señaló Morales.Por ello, instó a trabajar por conseguir una “democracia comunal, donde no existen mayorías ni minorías sino donde las decisiones se toman en consenso y donde se impone la razón y no el voto”.

Descolonizarnos

El mandatario boliviano propuso además hacer cambios sociales para el bienestar colectivo. En ese sentido, pidió “descolonizarnos del racismo, del facismo y de todo tipo de discriminación”.Asimismo, llamó a “descolonizarnos del mercantilismo, del consumismo y la codicia para promover el vivir bien”.También instó a “recuperar los conocimientos y códigos de las culturas milenarias del mundo para fortalecer la conciencia de las personas y las sociedades sobre la Madre Tierra, entendiendo de que es un ser vivo y sagrado y de que somos sus hijos e hijas, que nos alimentamos de ella, respetando los signos de la naturaleza, entendiendo que todo lo que existe es parte del equilibrio y armonía de la vida”.

Y en cuarto lugar, propuso que en los países “donde existen múltiples culturas, es un imperativo promover la construcción de estados plurinacionales donde exista el respeto del pluralismo social, económico, jurídico y cultural”. 


Fernando Martínez Heredia : El colonialismo en el mundo actual

 La Haine, 24 diciembre 2012

OSPAAAL

Siguen existiendo colonias remanentes de la época en que esa era la relación principal de dominación, y debemos seguir combatiendo hasta que dejen de serlo
  

Palabras pronunciadas en la sede de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL) en la presentación del número 176 de la revista Tricontinental, dedicada al tema del colonialismo.

La mayor parte de este número está dedicada a un tema de enorme importancia actual: el colonialismo. La nota inicial, “Al lector”, que es de una calidad singular, expone lo esencial en cuanto a las colonias que existen en el mundo actual, su distribución geográfica y las funciones que desempeñan para los poderes coloniales. Destaca los casos de Palestina, Puerto Rico, Sahara Occidental y Malvinas, por la atención internacional que reciben. Y explica muy bien, y de manera sintética, el contenido del número.

He tenido la satisfacción de revisar con cuidado los artículos, lo que me permitió constatar los valores de cada uno y del conjunto que forman, un número 176 que está a la altura de la tradición de esta revista, combatiente y hermosa, hija consecuente e intransigente de aquellos trabajos y aquellos ideales que reunieron en La Habana hace casi 47 años a representantes de los luchadores de nuestro mundo, el que los enemigos de la Humanidad habían oprimido, expoliado y aplastado siempre, y al que en aquellos años los medios de comunicación le habían dado el tercer lugar en una clasificación de tres.

Estimo que hay dos procedimientos igualmente válidos en estas presentaciones: describir y comentar cada uno de los textos de la publicación; o hacer comentarios referidos al asunto principal que ha sido abordado y expuesto a lo largo del número. Inspirado por esos textos, escojo la segunda fórmula para estas palabras, por lo que acabo de decir y porque los presentes tendrán a su alcance de inmediato la revista. Añado solamente una cálida felicitación a los aspectos formales del número, que le aportan gran belleza y capacidad comunicativa.

El colonialismo ha sido la forma fundamental y decisiva de la universalización de las relaciones mercantiles, de la individualización de las personas y la oposición de todos contra todos —forzada por el poder del dinero y por las violencias del poder—, de la homogeneización de los patrones de consumo y la generalización de determinadas relaciones sociales fundamentales y sus valores correspondientes, a escala planetaria. En dos palabras, ha sido la forma principal de universalización del capitalismo. En el caso del continente americano, es en estos años que se está cumpliendo realmente el llamado Quinto Centenario, que en su momento fue tan publicitado y manipulado como rechazado, y no en aquellas fechas de 1492 en que un explorador llegó a unas islas del Caribe. Aquel fue el inicio de un colosal genocidio, de un gigantesco ecocidio, de la destrucción de culturas maravillosas, condicionante de la elaboración material e ideal de una civilización egoísta, explotadora, criminal, excluyente, racista y depredadora, que le impuso al planeta entero su título pretencioso de modernidad.

José Martí, el primer gran pensador anticolonial que comprendió el imperialismo, escribió en 1884: “¡Robaron los conquistadores una página al universo!”. Pero no olvidemos nunca que desde el inicio se trataba de un negocio, el más despiadado y abarcador, el más opuesto al bienestar, la dignidad y el despliegue de la condición humana y la convivencia social que se ha inventado: el capitalismo. El jefe de los conquistadores de las sociedades existentes en el actual México, que eran superiores a ellos en muchos aspectos, le había escrito en 1524 a su emperador pidiéndole que ordenara la detención del saqueo indiscriminado y que se comenzara la colonización del país.

Los años que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial fueron los de la independencia para la gran mayoría de las colonias que existían en África y Asia. Varios factores principales concurrieron en aquellos eventos históricos. Un nuevo orden capitalista de posguerra, en el cual predominó abiertamente EE.UU, que tenía dentro de su estrategia mundial la disolución del dominio colonial europeo y que actuó en consecuencia. Una Europa colonialista, que aunque ya carecía de poder suficiente para alternar con EE.UU., pudo lanzarse a una rápida reconstrucción y ampliación económica; establecer relaciones de tipo neocolonial con sus antiguas posesiones podía serle muy provechoso en esa hora de reubicarse. Pero hay que recordar que no por eso propiciaron las independencias. Siglo y medio después de la Revolución francesa no querían aceptar la autodeterminación de los pueblos. Los mismos colonialistas que aprobaron en 1952 un plan para conceder autogestiones o independencias, después de 1972 ejecutaron matanzas terribles y represiones por doquier, y pusieron obstáculos de todo tipo a los procesos de independencia de las colonias.

Pero no pudieron evitar aquellos procesos. Lo que sucedió fue que los pueblos protagonizaron el ocaso efectivo del colonialismo. Por todas partes se movilizaron, se organizaron, presionaron, negociaron o exigieron la independencia, en muchos países como culminación de procesos políticos y sociales nacionalistas previos. En numerosos lugares se combatió con las armas en la mano a los colonialistas. El triunfo de la Revolución china en 1949 y las revoluciones victoriosas de Vietnam y Argelia fueron jalones muy importantes de un avance extraordinario de la cultura mundial: la conversión de la independencia en liberación nacional. Activistas y pueblos muy diferentes y que estaban en situaciones muy disímiles se aproximaron, motivados por la afinidad de sus problemas, la identidad de sus enemigos y la necesidad de aumentar sus fuerzas y auxiliarse. La Conferencia de Solidaridad Afroasiática de Bandung en 1955, la fundación del Movimiento de los Países No Alineados en 1961 y la Conferencia Tricontinental de 1966 fueron hitos de un movimiento internacional cuyo logro principal estuvo en formarse y desarrollarse fuera y lejos de la égida de los imperialistas, en ser una forma más de las identidades que reclamaban su lugar en el mundo.

Las nuevas realidades autóctonas de África, Asia y América Latina y el Caribe tenían que enfrentarse al mismo tiempo con el imperialismo y con la búsqueda de la justicia social, con el “subdesarrollo” —mal nombre dado al lugar en que fueron puestos dentro del sistema mundial capitalista—, con la mentalidad colonizada —la herencia maldita del colonialismo—, con la necesidad de modernizaciones y la de hacer la crítica del signo burgués de la modernidad. A diferencia de la primera ola revolucionaria del siglo XX, que tuvo su centro en Europa, una segunda ola revolucionaria que recorría el planeta en los años 60-70 tenía su centro en ese mundo tercero.

Aquellos eventos cambiaron el mapa del mundo y la composición y el manejo de las relaciones internacionales, e hicieron grandes aportes a la cultura de los pueblos, al convertir lo que hubiera sido un paso de avance o una coincidencia de intereses diferentes en unos procesos políticos, sociales, económicos y de pensamiento que tuvieron un alcance extraordinario. Pero en las últimas décadas hemos padecido una transformación hipercentralizadora y parasitaria del imperialismo, reforzado por un periodo de grave disminución de las luchas de clases y de liberación. El capitalismo actual está librando una formidable guerra cultural a escala universal, mediante la cual pretende compensar la desaparición de su gran promesa abstracta de progreso, desarrollo y buen gobierno; ocultar la pérdida de los rasgos de competencia, iniciativa y libertades económicas, y un campo y seguridad para sectores medios, que poseía su régimen; forzar a aceptar el despojo que se ha hecho en tantos países de la mayoría de las conquistas sociales y políticas logradas durante el pasado siglo; y prevenir o desmontar todas las resistencias y protestas.

Esta guerra cultural se propone que todos en todas partes acepten el orden que impone el capitalismo como la única manera en que es posible vivir la vida cotidiana, la vida ciudadana y las relaciones internacionales. Uno de sus objetivos cardinales es que olvidemos la gran herencia que nos brinda precisamente la acumulación cultural constituida por la historia horrorosa del colonialismo y la historia de las resistencias y las rebeldías de los pueblos. Reprimidos o tolerados, aplaudidos o condenados por ser diferentes, pero siempre explotados, discriminados y avasallados, pretenden que renunciemos al pasado y el futuro y asumamos una homogeneización de conductas, ideas, gustos y sentimientos dictada por ellos

La guerra del lenguaje forma parte de esa contienda. Como bien apunta Wilma Reverón, llamar a los colonialistas actuales “potencias administradoras”, y a las colonias “territorios no autónomos” o “en fideicomiso” es un escamoteo de la realidad. Existe toda una lengua para lograr que las mayorías piensen como conviene a los dominadores o, en muchos casos, que no piensen. El principio de soberanía nacional ha sido sumamente debilitado en el mundo actual, pero esto es ocultado mediante expresiones como “lucha contra el terrorismo”, “intervención humanitaria”, “tratados de libre comercio”, “defensa de los derechos humanos”, “países fracasados” y otras. En el siglo XXI, los imperialistas vuelven a ocupar militarmente países, pero a los ocupantes se les llama de cualquier manera menos invasores. Tratan de convertir en naturales las relaciones de vasallaje, el intervencionismo, el pago de tributos, el saqueo de los recursos. Lo que pretenden, en general, es desinformar, confundir, manipular, crear una opinión pública obediente —y, si es posible, entusiasta en su obediencia—, y convertir a las personas en público. Danny Glover denuncia ese trabajo imperialista en un párrafo muy esclarecedor de su entrevista acerca de los Cinco.

La generalización del neocolonialismo como forma de dominación imperialista en su expansión mundial a mediados del siglo XX fue un indicador de madurez del capitalismo como formación social: el funcionamiento mismo de su modo de producción se convertía en su principal mecanismo de explotación y de obtención de ganancias procedentes de los países subalternos, aunque ventajas extraeconómicas y medios políticos, militares e ideológicos siguieran desempeñando papeles importantes en la relación neocolonial. Al mismo tiempo, esa relación marcaba los límites de aquella dominación. El país neocolonizado debía ser independiente y poseer soberanía nacional, aunque en la práctica lo fuera con limitaciones; disponer de grados relativamente notables de desarrollo de su formación social nacional; tener instituciones, intereses, representaciones y proyectos, capaces de ser integrados en la hegemonía de su clase dominante-dominada nativa, que los proclamaba como los nacionales, o de ser lugar de reclamaciones, conflictos y elaboraciones de sectores más o menos opuestos a ellas que también se reclamaban como nacionales.

Ese neocolonialismo formaba parte, entonces, de una época de muy agudas pugnas entre conservatismos y reformismos, entre revoluciones de liberación nacional y socialistas y contrarrevoluciones, entre modificaciones de muchos tipos de las estructuras y funciones del capitalismo a escala mundial, que negociaban o chocaban con estrategias, esfuerzos y proyectos de desarrollo nacional más o menos autónomo de numerosos países del llamado Tercer Mundo. El desarrollo, las políticas sociales a favor de mayorías, el socialismo, el nacionalismo de clases dominantes, la democratización de las formas de gobierno y otras dinámicas estaban a la orden del día, y el movimiento y la discusión de ideas acerca de todos estos temas era muy fuerte y constante.

En 1981, la revista Tricontinental reprodujo en sus números 74 y 75 mi ensayo “Neocolonialismo e imperialismo. Las relaciones neocolonialistas de Europa en África”. Ayer lo revisé, sobre todo el acápite en que trataba la relación en su aspecto conceptual, y se me hizo claro que aquella situación ha cambiado mucho, y que ha sido sobre todo en perjuicio de los pueblos y países de la mayor parte del planeta. El neocolonialismo se ha deteriorado en cuanto a sus aspectos menos negativos, y lo mismo ha sucedido con la forma de gobierno democrática que se generalizó en esa época. Estas dos instituciones notables de la segunda mitad del siglo pasado se han ido vaciando de su contenido, y en el nuevo siglo el retroceso se ha hecho evidente.

Siguen existiendo colonias remanentes de la época en que esa era la relación principal de dominación, y debemos seguir combatiendo hasta lograr que dejen de serlo, pero cada vez están menos solas. En la práctica, la recolonización selectiva es una de las características actuales del imperialismo, que escoge las regiones y países que considera apropiados para saquear sus recursos naturales, esquilmar su fuerza de trabajo, cobrar tributos, obtener ganancias directas y establecer posiciones militares. Las demás áreas del que fue Tercer Mundo son abandonadas a una suerte de miseria y exclusión. Los imperialistas operan con impunidad, por eso ocupan militarmente países, alardean de sus asesinatos mediante drones, sus esbirros toman presos a ciudadanos de otras naciones y sus jueces ordenan a otros países que paguen lo que ellos dispongan a partir de litigios privados.

Aparte de otros defectos, tengo que revisar aquel ensayo para que los conceptos de colonialismo y neocolonialismo que exponen puedan seguir siendo útiles, y los análisis acerca de su alcance y sus procedimientos se enriquezcan o cambien sus resultados a partir de los nuevos datos. Considero necesario que todos los que analizamos estas cuestiones cruciales del mundo actual trabajemos con los eventos y los procesos que están en curso y las tendencias que puedan deducirse de ellos, pero sin limitarnos a ellos, en busca de un pensamiento crítico que llegue a aportarnos conceptos e interpretaciones de las características fundamentales del sistema que oprime a los pueblos y amenaza al planeta, de las claves de su funcionamiento y los rasgos y las reglas de sus modos de operar. Y que nos aporte, a la vez, conocimientos ciertos y crecientes acerca de los pueblos dominados y de nuestro propio campo; de los modos como se reformulan el consenso, la indiferencia o la resignación de los de abajo, y no solo sus protestas y resistencias; de las raíces de nuestras insuficiencias, divisiones y debilidades.

En los años recientes se han levantando en diferentes lugares del mundo acciones y banderas de rebeldía, sentimientos profundos de inconformidad y esperanzas de que pueda pretenderse un mundo y una vida nuevos. La región de América Latina y el Caribe está en la vanguardia entre estos movimientos. Al enfrentar las tareas ciclópeas que esto demanda y los desafíos casi insondables que pone ante nosotros, se hace clara la necesidad de ideas, elaboraciones intelectuales, divulgaciones, debates, capacidad de influir, hacer conciencia, sumar, aprender de los demás, conducir. La nueva vida y el mundo nuevo solo nacerán y serán fuertes a partir actividades intencionales, organizadas y concientes. A nuestro favor tenemos una acumulación cultural excepcional, herencia yacente que hay que aprovechar y superar. Los trabajos como este que presentamos hoy son modestos pasos en el largo camino, pero son los que nos llevarán a vencer al colonialismo actual y a sus padres.

Ojalá que este número de Tricontinental trascienda la lectura por especialistas, pueda llegar a profesores y comunicadores y los induzca a ofrecerle a nuestra población informaciones y criterios que tanta falta nos hacen, para que los problemas, las tareas y la cultura de nuestro mundo, el mundo tricontinental, ocupen un espacio mayor y más calificado en nuestro país. La OSPAAAL y su revista Tricontinental tienen una historia que nos invita a recuperar un legado de luchas y de ideas, pero nos ofrecen sobre todo una lección para el futuro, para el camino indispensable que debemos recorrer.

Es obvia la necesidad de unirnos y avanzar juntos, en este momento histórico en que está en marcha la recolonización selectiva del mundo y el imperialismo norteamericano intenta convertirse en el imperio mundial, pero, al mismo tiempo, los seres humanos y los pueblos vuelven a actuar y a representarse la liberación de todas las dominaciones y la creación de nuevas relaciones entre las personas y con la naturaleza, y nuevas instituciones que estén realmente al servicio de todos y permitan el despliegue de todos. Termino con mis palabras en otra publicación cubana, con motivo del aniversario 45 de aquel congreso celebrado en La Habana: este tiene que ser, entre otras cosas, otra vez el tiempo de la Tricontinental.

España: Los gobiernos del dolor

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada

La capacidad para adjetivar las políticas de recortes antisociales y antidemocráticos no tiene límite. Tampoco el cinismo y la hipocresía con que actúa la clase política gobernante. Mariano Rajoy, presidente del gobierno; María Cospedal, pluriempleada, secretaria general del Partido Popular y presidenta de la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha, y Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, se emplean a fondo. Hablan de dolor a la hora de aplicar las políticas de ajuste presupuestario. Para ejemplarizar cuál es su estado de ánimo, Gallardón ha puesto de moda una frase que está en boca de muchos ministros y de Rajoy: "Gobernar consiste en repartir dolor". Pero en la repartición hay quienes lo infringen y administran y otros que lo reciben y padecen. En esta crisis las decisiones no afectan por igual a unos y otros. Torturador y torturado no son lo mismo. Pensar en el sufrimiento y el dolor ajeno para quienes se benefician del mismo no deja de ser un comportamiento rayano en la enfermedad patológica. Ellos sienten el dolor ajeno, aunque no hacen nada para remediarlo. Gracias a sus lumbreras, la vida cotidiana en España se llena de dolor. Veamos.

Los bancos de alimentos se han convertido en alternativa para miles de familias en paro. Sin ingresos estables ni prestaciones sociales, ni tarjeta sanitaria, con hijos en edad escolar, sin becas ni ayudas, acuden a ellos para recibir una cuota de alimentos para sobrevivir. Pasta, leche, huevos, azúcar, arroz, galletas y alguno que otro enlatado. También se aprovisionan de artículos de limpieza y aseo personal. No pierden la dignidad y salen adelante. Asimismo, las campañas navideñas de organizaciones no gubernamentales (ONG), caracterizadas por ubicar sus objetivos solidarios en África, Asia o América Latina, hoy demandan alimentos para bancos y comedores sociales en España. Sus peticiones dejan al descubierto la desarticulación del estado de bienestar. La brecha entre ricos y pobres se profundiza. España se torna dual. Las diferencias sociales se hacen visibles. Imágenes de la posguerra civil, en los años 40, con cartillas de racionamiento, hambre y pobreza vuelven a estar presentes. Se trata de gente pidiendo en las calles, semáforos, el Metro, durmiendo entre cartones, yendo de casa en casa solicitando algún producto para alimentar a la familia o trabajo. Ya no son vagabundos o marginales. Son trabajadores desahuciados, despedidos de su trabajos que viven en coches con su prole y no reciben prestaciones. Vuelve la España dual, excluyente, caciquil y oligárquica.

La ilusión de una sociedad moderna se difumina. La Constitución es papel mojado. Ni social ni democrática ni de derecho. Las pensiones se congelan, la educación se torna confesional. Se impone la asignatura de religión católica en los colegios públicos. La vivienda es un lujo al alcance de pocos. Pero los bancos mantienen cerradas más de medio millón de viviendas. La justicia sigue el mismo camino, los ciudadanos, por recurrir sentencias o acudir a los tribunales, deberán pagar elevadas tasas. Se elimina el concepto de justicia redistributiva y garantista. Sólo tendrán justicia quienes tengan dinero. El turno de oficio se restringe. La sanidad se entrega a empresas cuyo fin consiste en obtener ganancias. Ninguno de los beneficiarios de las privatizaciones de hospitales y centros de salud pertenecen a la esfera sanitaria. Son empresas afincadas en la construcción, coresponsables de la burbuja inmobiliaria. Ahora, en medio de la crisis, trasladan su codicia a la sanidad. La salud, si se privatiza, se convierte en un buen negocio para especuladores sin escrúpulos. Los beneficiaros son conocidos. Dragados y Contratas, Sacyr, Acciona, Hispania o FCC. Pertenecen a bancos como BBVA, BSCH y similares. Así administran dolor.

Mientras se pone a la venta el sistema sanitario, la justicia, la educación, las compañías aéreas, las universidades, los aeropuertos e infraestructuras, algo inédito comienza a extenderse por Europa. Familias noruegas, danesas y suecas inician un plan de "apadrinar" familias españolas en situación de exclusión. Son decenas los beneficiarios. Les pagan el alquiler de la vivienda y les mandan dinero para hacer frente a la educación de sus hijos.

En otras esferas el problema es similar. Los fondos para investigar se han reducido 75 por ciento, con el consiguiente cierre de laboratorios y líneas de investigación. Trabajos pioneros sobre sida, cáncer, genoma humano, etcétera, se tiran a la basura. Se disuelven equipos interdisciplinarios y los profesionales desilusionados, con sueldos de miseria, abandonan por impotencia. En los años 80 muchos de ellos, con carreras prometedoras en el extranjero, regresaron bajo el compromiso de obtener contratos y una inversión amplia en I+D. Se sienten engañados. La fuga de cerebros se generaliza en todas las disciplinas. Física, química, ingeniería, medicina, ciencias ambientales, nuevas tecnologías, etcétera. Muchos de ellos hacen maletas. La juventud, sin futuro, busca fuera una opción de vida digna. No importa en qué ni cómo. Pero la ministra de Trabajo lo interpreta como resultado "del espíritu de aventura y afán de conocimiento de una juventud llena de vida".

Los trabajadores han sido las víctimas propicias de esta política de repartir dolor. Los empresarios acumulan, reciben beneficios, se dan la gran vida, pero exigen austeridad y moderación salarial. El despido libre se generaliza. La reforma laboral, desde su aplicación, ha visto aumentar las cifras de paro en más de medio millón de personas. Suma y sigue. La criminalización de las protestas da un salto cualitativo. La policía tiene orden de tomar datos a manifestantes y pasarlos al Ministerio de Interior. De manera aleatoria se pide la documentación y en una o dos semanas reciben una multa de entre 300 y 500 euros por disturbios o resistencia a la autoridad.

La avalancha de estudiantes, maestros, médicos, enfermeras, jueces, fiscales, abogados, pensionistas, minusválidos, jornaleros, obreros, funcionarios, bomberos, asociaciones de vecinos, amas de casa, consumidores y parados crece y se extiende. Políticos mediocres, agazapados en un discurso ramplón, recurren al argumento de la fuerza. Reprimen. La policía, local o nacional, toma las calles de ciudades y pueblos. Intimidan, increpan, disparan balines de goma, bombas de humo y a los detenidos los maltratan y torturan. Los grupos especiales antidisturbios no llevan identificación a la vista, aspecto obligatorio. El gobierno los protege, archiva las causas en caso de acusaciones o los indulta directamente si son condenados por la justicia. Esa es la forma de "administrar dolor". En otras palabras: el que parte y reparte se lleva la mejor parte. Unos nacen para mandar y otros para obedecer. El señor sea con nosotros. Amén.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2012/12/23/opinion/022a1mun

Rusia:Entre Gaidar y Keynes


Boris Kagarlitsky · · · · ·


 Sin Permiso, 23 diciembre 2012

Observando las hordas de compradores que sitian las tiendas de Moscú durante esta temporada festival, alguien podría preguntarse por qué se habla tanto de crisis. Según la Oficina de Estadística del Estado, los salarios nominales en algunos sectores de la economía se incrementaron hasta casi 10 veces desde el año 2000. La cifra tendría, por supuesto, que ajustarse a la inflación. En un informe reciente, el Institute for Global Research and Social Movements descubrió que el dólar se depreció con respecto al oro más de un 300% durante ese mismo período y que el rublo lo hizo a su vez con respecto al dólar. Con todo, el resultado sigue siendo impresionante: los salarios reales en algunos sectores prácticamente se han duplicado en los últimos 12 años.

Los salarios no sólo han aumentado en la industria de las materias primas, sino también en sectores del sector público como la sanidad y la educación. Pero se produce un desequilibrio cuando el crecimiento de los salarios en algunos sectores supera a los de otros. Por ejemplo, desde el 2000 al 2010 los salarios en las industrias de las materias primas eran casi el doble que en el sector industrial. De manera similar, los indicadores para "los salarios medios" no reflejan el hecho de que en cada uno de esos mismos sectores hay una distancia desproporcionada entre los salarios de ambos extremos de una misma escala salarial.  

El crecimiento de los salarios nominales en Rusia desde el año 2000 hasta el 2010 ha cambiado de raíz la situación en la economía, incrementando la importancia del mercado interno y el papel de los consumidores rusos en él. Esto, a su vez, ha conducido a un debate sobre qué curso debería tomar el país en su política económica.

Pero la facción neoliberal en el gobierno considera este crecimiento una señal de que puede comenzar a desplazar algunos de los costes sociales más importantes heredados del sistema estatal soviético hacia el sector privado. Pero sus adversarios más moderados argumentan que ejercer cambios drásticos en las prestaciones sociales desestabilizaría la situación política en el país y provocarían protestas masivas.

Mientras la mayoría de los rusos se opone categóricamente a las políticas económicas neoliberales, el gobierno ha oscilado entre las políticas keynesianas y las neoliberales desde el comienzo de la crisis mundial. Asustado por las protestas de hace un año, las autoridades tomaron un giro claro hacia la izquierda a comienzos de 2012 incrementando el gasto social y retrasando la siguiente serie de reformas de mercado. Pero el declive de la influencia de la oposición ha animado a las autoridades a adoptar un curso más liberal en la segunda mitad del año. Las recientes medidas de privatizar servicios sociales se comen el salario adicional que los rusos están ganando, resultando en la reducción de la demanda en otros sectores.

Estas medidas también han impulsado una nueva oleada de protestas en las provincias. A diferencia de las concentraciones anteriores en las grandes ciudades, a la gente que asistió a estas manifestaciones no la unía una serie común de demandas o llamadas a que la cúpula gubernamental dimita.

Podría pensarse que los logros económicos de la última década han conducido a aliviar las tensiones, pero en realidad han conducido a un acalorado debate sobre la política gubernamental en la esfera social. Si el gobierno quiere rebajar la tensión del conflicto, tendrá que tomar los pasos adecuados para corregir el desequilibrio entre las profesiones y ocupaciones peor pagadas y las mejor pagadas.

Por desgracia, la aplicación de un plan así requeriría una mayor regulación del estado en la economía y serios cambios en el sistema político del país. Cualquiera que sea el bando que gane en esta batalla para determinar el curso económico de Rusia, la política jugará un papel central en su implementación.

Boris Kagarlitsky es autor de numerosas obras de análisis sobre la transición al capitalismo en Rusia, es director del Instituto de Estudios sobre la Globalización y los Movimientos sociales de Moscú y editor de la revista Levaya Politika (Políticas de Izquierda).