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Ucraina:“Impedir una destructiva guerra civil”

Entrevista con el politólogo ucraniano Mijaíl Pogrebinski


La Vanguardia, Rebelión 17 de marzo 2014


Nacido en Kíev en 1946, el físico Mijáil Pogrebinski, director del Centro de Investigaciones Políticas y de Conflictología de Kíev (KCEPIK), es uno de los politólogos y analistas más respetados de Ucrania. En esta entrevista aborda el diagnóstico sobre la crisis en ese país, algunos interrogantes y pronósticos sobre su actual situación, así como posibles vías para salir del enredo pacíficamente.


P-Desde el principio de esta crisis nuestro diario ha dicho que Maidán contenía tres elementos 1) una revuelta popular, 2) un pulso entre oligarcas y 3) un cambio de régimen auspiciado desde Occidente. ¿Cuál de estos tres elementos le parece más determinante?

Efectivamente los sucesos de Ucrania tienen varios componentes. El primero, el componente geopolítico: la confrontación entre Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea, con participación de China, por la influencia en el espacio postsoviético. El segundo, el componente oligárquico: la lucha del gran capital contra la ampliación de los poderes presidenciales de Viktor Yanukovich. El tercero, el componente regional: la aparición espontánea de la protesta social, en especial de parte de la población de las regiones económicamente débiles del Oeste y el centro del país. En cuarto lugar, el intento del espectro nacionalista ucraniano (los grupos ultraderechistas) por realizar una “revolución nacional” que con el apoyo de las regiones del Oeste y de Estados Unidos imponga al Sur y al Este de Ucrania su gobierno, su lengua, sus héroes y su interpretación de la historia en un espíritu fuertemente antirruso. En quinto lugar, el componente liberal: el intento de las capas medias por reducir el poder del gran capital y la gran burocracia con los eslóganes de la integración europea, hacer saltar el régimen de “democracia dirigida” y declarar su emancipación política. En sexto lugar, el derribo de los regímenes incómodos para Occidente mediante la exportación  de “revoluciones coloreadas” utilizando el instrumentarlo acumulado en las experiencias con los países del tercer mundo y en el espacio postsoviético, creando un “caos dirigido” mediante la canalización  de las energías revolucionarias de los liberales “pequeño burgueses” de clase media y de los radicales políticos en una protesta política prolongada y sostenida… Todos esos elementos son importantes y no es posible definir uno decisivo, ya que en las diferentes etapas del proceso unos han tomado la prioridad relevando a otros.



P-Países como Polonia, que antes no decidían nada en la política de la Unión Europea, hoy son decisivos y tienen un gran papel. ¿Cómo explica la mayor beligerancia y agresividad de la política europea hacia Ucrania y Rusia?

Polonia representa el elemento más fuerte y exitoso de la “nueva Europa” orientada hacia la elite norteamericana y por ello interesada especialmente en la contención de Rusia. A ello se suma que la clase política polaca con su carácter tradicionalmente anti moscovita, mantiene su memoria histórica sobre la especial influencia ejercida por su país en Ucrania así como un miedo ante el rearme del ejército ruso. Además de eso, la particular actividad en el frente oriental a través del programa “Asociación Oriental” permite a Polonia incrementar su peso en la política europea.

Sobre la posición de la Unión Europea, recuerdo que en noviembre de 2010 hubo una reunión entre Merkel y Putin en la que se discutió la idea rusa de crear una zona comercial conjunta de la UE y Rusia. Merkel reaccionó positivamente, pero puso una condición: que la Unión aduanera de Rusia con Kazajstán y Bielorrusia, sería un obstáculo para formar tal zona comercial. Así que la diferencia consiste en que por un lado la principal fuerza de la UE solo está de acuerdo en tal proyecto si se realiza a nivel de relaciones bilaterales entre la UE y Rusia, y algunos países postsoviéticos, y por el otro no se quiere reconocer a Moscú el derecho a fortalecer su posición, bloqueando su integración económica con Astaná, Minsk, etc. Algo parecido se practica a nivel de la integración político-militar. Los expertos ucranianos se han dado cuenta de que todos los miembros de la Organización del Acuerdo de Seguridad Colectiva (ODKB, en sus siglas rusas) cooperan a nivel bilateral con la OTAN, pero la OTAN no mantiene relaciones con la ODKB como tal organización…
En estas condiciones, Ucrania ha sido víctima de la fuerte competencia entre dos proyectos de organizar el espacio postsoviético en sus relaciones con la Unión Europea. En ello, tanto la UE como Rusia le exigían que se decidiera o por uno o por otro. Exigiéndole a Ucrania la firma de su “Asociación Oriental”, Bruselas al mismo tiempo se opuso a cualquier acercamiento de Ucrania con la Unión Aduanera (con Rusia). Moscú intentaba atraer a Ucrania a la Unión Aduanera y luego a la Unión Euroasiática, subrayando que Kíev no podría hacerlo si firmaba el acuerdo de asociación con la UE…       En la posición de Alemania (pleno apoyo a Estados Unidos en la cuestión de Crimea), parece haber jugado un papel importante el miedo de Merkel a que la anexión de Crimea por Rusia pueda desestabilizar todo el proyecto europeo por mucho tiempo, contrariando los esfuerzos de Alemania por afirmarse como centro en los próximos años.

P-¿Entre el centenar de muertos del Maidán, cuantos fueron policías? Yo tengo once nombres. Los medios de comunicación de Kíev hace semanas que no mencionan ese dato. ¿Fueron más de once?
Ya el 21 de febrero el Ministerio del Interior ucraniano reconoció la muerte de 16 agentes. Luego se informó de que algunas personas habían muerto en los hospitales a consecuencia de las heridas recibidas. La cifra exacta se desconoce y no se habla de ello porque para el nuevo gobierno estos muertos no encajan con la mitología de los héroes de la nueva Ucrania. Hay que decir que entre los muertos que se añaden a los manifestantes caídos, hay, por ejemplo, un informático del Partido de las Regiones (próximo al huido presidente Yanukovich) llamado Vladimir Zajarov, asfixiado en un edificio incendiado por la protesta y que según muchos testimonios fue golpeado por los asaltantes.

P-¿Cómo valora el asunto de los francotiradores?
No soy investigador ni experto judicial, pero para responder a esta cuestión hay que responder en primer lugar a la pregunta de a quién favoreció aquello. Es evidente que la maximización  de las víctimas le vino bien al Maidán para incrementar la presión de Occidente sobre el gobierno ucraniano, lograr concesiones del presidente y reconfigurar la composición del parlamento. Inmediatamente después de los primeros muertos en la calle Grushevski, Occidente acusó de la violencia exclusivamente al gobierno e incrementó su presión. Ya entonces se expresaron fundadas sospechas de que aquellos tres muertos habían sido víctimas de provocadores y no de la policía. Los francotiradores son un medio de maximizar las víctimas. El 19 de febrero hubo muchas menos que el día 18, y los francotiradores aparecen el día 20, precisamente cuando llega la troika de ministros europeos. Por cierto, nadie niega que dispararon contra ambos bandos. Esta historia debe ser cuidadosamente investigada, pero parece que ni el nuevo gobierno ni Europa lo desean.

P-Es exagerado hablar de una caza de brujas y una ola de represión contra los “separatistas” o “antimaidan” en ciudades como Kíev, Donetsk, Lugansk, Jarkov…? ¿Cómo caracteriza la situación en Ucrania?

En buena medida lo que ocurre ahora en la Ucrania del Sur y del Este es un espejo del Maidán. En Kíev se vio que  si el gobierno no gustaba, se podía tomar por asalto las sedes gubernamentales. Así que como no les gusta el nuevo gobierno han decidido hacer lo mismo, con más razón cuando ese gobierno ignora demostrativamente los intereses de la mitad de la población del país, como se ve en los nombramientos de nuevas autoridades. El nuevo gobierno ha empezado a utilizar todas las medidas contempladas por la ley y a diferencia de lo que le ocurrió al anterior gobierno, en Europa nadie lo critica…. Pero esto solo es una cara de la medalla. Una cosa es que se anuncie que en un par de semanas se empezará a castigar a la gente que toma por asalto las sedes gubernamentales (ha ocurrido en ciudades del sur y del Este como Odesa, Lugansk, Donetsk y Járkov, entre otras), y otra que se enjuicie al ex gobernador de Járkov, Mijaíl Dobkin, solo por haberse manifestado en público a favor de la federalización de Ucrania, es decir el modelo vigente en naciones como Austria, Alemania, Bélgica y de hecho España. Si en los casos de Yulia Timoshenko (ex primera ministra encarcelada por Yanukovich) y Yuri Lutsenko (ministro del interior, igualmente represaliado) había una evidente motivación política en su acusación penal, aquí es patente que estamos ante un proceso político, pero Europa guarda silencio. Europa exigía descentralización en los Balcanes –con Bosnia, Kosovo y Macedonia- pero en Ucrania no dice que hay que dar más derechos a las regiones, incluido el derecho a elegir a sus gobernadores. Considero que el motivo es que eso fortalecería institucionalmente a la Ucrania rusoparlante. Cuando se abre un proceso penal contra alguien por defender una opinión así, se trata de un claro indicio de caza de brujas. No sé cómo evolucionará el caso ni si lo que ha ocurrido es resultado de un error. Y lo mismo puede decirse de la anulación de la ley de lengua (que daba al ruso y a otras lenguas minoritarias una cooficialidad regional) el primer día de trabajo del parlamento que se recompuso bajo la sombra de las armas: ha sido un error del nuevo gobierno. Pero más allá del “error”, esa anulación ha sido uno de los principales postulados ideológicos de las fuerzas a las que el Maidán ha llevado al poder.

P-¿Qué significa que la Fiscalía General esté en manos de gente del partido “Svoboda”, o que el jefe del Consejo de Seguridad Nacional sea un personaje como Andri Parubi? ¿Qué se puede esperar de ellos?

La oposición ha llegado al poder como consecuencia de un golpe de estado, al que también puede llamarse “revuelta popular”, en cualquier caso:  no mediante elecciones. Por eso inevitablemente se han encontrado con el problema de tener que controlar todo el sistema de poder del Estado y neutralizar los restos de influencia de sus adversarios. El control de los recursos de fuerza y financieros permite resolver ese problema y por eso al frente de esos cometidos se ha colocado a personas seguras en su lealtad a los nuevos dirigentes y que por su ideología no pueden entrar en componendas con las anteriores autoridades. En segundo lugar, la política de cuadros de las nuevas autoridades ha quedado bastante limitada a las exigencias de la gente que participa en el Maidán de Kíev. Seguramente en el futuro este factor perderá importancia, pero en el momento actual las nuevas autoridades se orientan a las exigencias del Maidán y usan su “cantera de cuadros”. Los nuevos nombramientos  deben demostrar la intención de acometer una limpieza del antiguo gobierno y de exigir responsabilidades. Precisamente por eso se ha puesto al frente de la Fiscalía General a un representante de las fuerzas radicales. Respecto al antiguo comandante del Maidán y nuevo secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Andri Parubi, su nombramiento, entre otras cosas otorga al gobierno cierto control sobre los grupos de “autodefensa”, muchos de cuyos miembros están armados. No creo que el jefe de la Fiscalía y Parubi lleven a cabo alguna política separada del gobierno, pero la presencia de esas personas en esos puestos indica que las nuevas autoridades tienen intención de llevar a cabo una política dura.

P-Putin ha arriesgado mucho con la operación en Crimea. Es evidente que esa operación no tiene marcha atrás. En cambio sí que tiene terreno por delante; ¿es imaginable que el ejército ruso entre en el Este y el Sur de Ucrania, como aventura el vicealmirante Igor Kabanenko?

Teóricamente no puede excluirse una intervención militar rusa en las regiones del Este y el Sur del país, pero eso solo podría ocurrir en determinadas circunstancias. En primer lugar si se intenta introducir tropas ucranianas en Crimea para recuperar el control allá. Creo que la posibilidad de algo así es mínima pero en ese caso Rusia podría optar por una intervención en las regiones orientales para apoyar a sus tropas…. En segundo lugar si en el Este se desencadena una amplia resistencia ciudadana a las nuevas autoridades de Kíev, y si éstas intentaran aplastar esa resistencia por la fuerza. En tal caso no puede descartarse que Rusia decidiera prestar ayuda a los que protestasen. Para que algo así ocurriera deberían darse unas condiciones que hicieran evidente para la mayoría de la comunidad internacional que la vida de las personas corre un grave peligro en esas regiones, lo que, de momento, me parece poco probable.

P-¿Cómo impedir el conflicto e incluso una guerra civil en Ucrania?

Por desgracia el conflicto ya lo tenemos, aunque de momento ocurra bajo el formato de “guerra fría”. De lo que se trata ahora es de impedir su escalada y conversión en una destructiva guerra civil. Todavía hay posibilidades para una solución pacífica de la crisis, pero el actual gobierno está encogiendo dramáticamente el margen de maniobra. No ha propuesto ningún plan  para solucionar los problemas pacíficamente, limitándose a vanas promesas de ampliar la autonomía de Crimea. Al mismo tiempo ha reconocido su ausencia de recursos para resolver la situación por medios de fuerza. Así que se ha optado por una tercera vía: apelar en su defensa a jugadores externos, trasladando a esos países la responsabilidad o por lo menos compartiéndola con ellos… Así que el destino de Crimea y la estabilidad de Ucrania dependen ahora de si Estados Unidos y Rusia se ponen de acuerdo sobre la cuestión ucraniana. Ese acuerdo es, sin duda, muy importante.

P-¿En qué debería consistir?

Primero en establecer garantías para un estatuto de neutralidad de Ucrania y su mantenimiento como socio amistoso económico-comercial de Rusia. Además tendría que brindarse una garantía internacional para la federalización de Ucrania que incluyera el derecho de las regiones a elegir a sus gobernadores. Por su parte, Rusia y la UE deberían comprometerse a renunciar al regreso a tratar a Ucrania bajo el principio de “o tu o yo”. Merece especial atención el hecho de que hasta expertos americanos tan principales como Henry Kissinger o Zbigniew Brzezinsky, que tradicionalmente defendían posiciones diferentes sobre las relaciones de Estados Unidos con Rusia, han llegado a la misma conclusión en cuanto a la solución de la crisis ucraniana y proponen la “finlandización” de Ucrania. En este caso eso significa, perseverar en la orientación europea del país sin  convertirse por ello en un país hostil a Rusia. Las garantías de un estatuto neutral para Ucrania con mantenimiento de su integridad territorial sería un paso hacia la solución pacífica de de crisis internacional relacionada con los acontecimientos de Crimea.

El problema es que en el orden del día ya emerge una crisis interna ucraniana. El primer paso para resolverla sería hacer regresar el proceso político de Ucrania a su marco legal. No creo que haya posibilidades de volver  al acuerdo firmado entre Yanukovich y la oposición con participación europea el 21 de febrero, tal como propone Rusia, sin embargo ahí dentro está el algoritmo general de salida de la crisis interna al que sería razonable acogerse. Supone el desarme de los grupos que la oposición creó a lo largo del enfrentamiento con las autoridades, la preparación para adoptar una nueva constitución (estoy convencido de que debería contemplar amplios derechos de las regiones para reforzar los derechos culturales, religiosos y lingüísticos de los ciudadanos así como el estatuto de neutralidad del país), elecciones presidenciales y creación de un nuevo gobierno. A continuación estaría bien realizar elecciones parlamentarias. Estoy convencido de que esta línea es la única para evitar una confrontación que amenaza con sumir a Ucrania en un cisma. Por desgracia las partes no están demostrando predisposición a emprender la senda de la solución pacífica. Unos quieren una revancha, otros no quieren perder la cara ante tal revancha y algunos simplemente quieren castigar al adversario. Por todo eso la situación suscita la mayor de las preocupaciones.

James Petras Si los países occidentales rompen relaciones, Rusia puede dar un giro hacia el colectivismo



La Haine, 13 de marzo 2014

Análisis de James Petras en Radio Centenario, lunes 10 de marzo de 2014. Escuchar aquí: http://content.jwplatform.com/players/pPsQVwkL-y47WGXn0.html

Efraín Chury Iribarne: Voy a plantear algo para que tu después nos des el análisis. Estamos recibiendo informaciones que establecen primero, que Lavrov y Putin discuten las propuestas que Rusia hará llegar a EEUU por Ucrania; y en segundo lugar, que tropas rusas están en alerta para verificar la condición del Ejército ucraniano. ¿Cómo es la situación por allá actualmente?

JP: Rusia tiene que defender el pueblo de Crimea que está amenazado por los derechistas y la junta golpista que está dominando el gobierno en Kiev. Tiene responsabilidad también de proteger sus bases militares.Por esa razón están en alerta y no pueden permitir una invasión por parte de la junta para destruir lo que han construido en mucho tiempo o sus relaciones amables con los pueblos en Crimea.

En este momento buscan alguna fórmula que pueden permitir por lo menos la autonomía de Crimea. No es exactamente una ruptura, pero las perspectivas son muy pesimistas porque los gobernantes en Kiev buscan simplemente tomar control y con el tiempo integrarse en la OTAN y expulsar a Rusia.

Moscú ha sufrido muchas derrotas diplomáticas en el último tiempo y ahora no puede sufrir otra que ponga en peligro a los ruso parlantes y las fronteras de Rusia en el Caúcaso. Rusia está buscando alguna forma de encontrar un interlocutor que no sea fascista en Kiev, no los que solo buscan pretextos para aislar a Rusia de todos los países en sus fronteras.

Es difícil entender hasta ahora la agresión imperialista, la publicidad, los noticieros que están dando la imagen de que Rusia es el agresor cuando hay una junta militar-civil que está controlando el país con tintas fascistas. No se entiende cómo la prensa occidental puede acusar a Rusia de agresión cuando simplemente está defendiendo fronteras y pueblos afines a su cultura y su nacionalidad.

En este contexto Washington simplemente está poniendo más presión, llamando a nuevas acciones contra Rusia, buscando organizar un boicot. Pero el problema es que Moscú puede tomar medidas igualmente. Por ejemplo si hay sanciones contra empresas rusas y congelación de cuentas, Rusia puede actuar de la misma manera, hay una deuda que pueden negarse a pagar y que va a perjudicar los bancos occidentales, puede nacionalizar empresas multinacionales, pueden intervenir en el sector financiero.

Al final de cuentas mucho depende de la capacidad de Rusia de poner sobre la mesa medidas de fuerza, tanto mostrar que está dispuesto a defender a Crimea, como que podría reaccionar económicamente creando un efecto negativo contra los países de Europa. Y finalmente puede cortar el gas, lo que va a dejar a Alemania y otros países en Europa sin buena parte de su energía.

En todo caso la crisis sigue, los enfrentamientos siguen con el gobierno títere; y sabemos que es títere porque tenemos datos que EEUU financió 65 proyectos de infiltración, adoctrinamiento y organización en los últimos años en Ucrania. Tenemos la palabra de la subsecretaria de relaciones exteriores que dice: ‘canalizamos 5 mil millones a financiar a la oposición’ y ella misma nombró al Primer Ministro. Dice en una entrevista que ‘nosotros preferimos’ a tal o cual para ser el Ministro, y ya el tipo está nombrado. Entonces es un gobierno títere, un gobierno que impone una política neoliberal y fascista, y Rusia tiene que defenderse. Ese es el contexto que debemos tomar como punto de referencia.

EChI: Esta situación se suma a lo que pasa en Venezuela, contemporáneamente Israel tratando de atacar al Líbano, y está la agresión a Siria. ¿Estamos ante un nuevo plan de agresión de EEUU y los sionistas en el mundo?

JP: Bueno, el principal empuje en muchas partes del mundo es el imperialismo norteamericano que quiere revertir los cambios de los últimos 10 años. Ha habido un repliegue en América Latina del imperialismo, ha perdido mucha influencia en la política y han perdido la posibilidad de imponer tratados de libre comercio. Hay organizaciones regionales que excluyen a EEUU como Petrocaribe, como el ALBA, como UNASUR, como MERCOSUR, etcétera.

Washington ha perdido y busca -a partir de sus aliados, principalmente Colombia-, relanzar su política, y eso tiene como punto estratégico derrocar al gobierno de Venezuela. Para ellos es el referente de todo lo que está ocurriendo en América Latina. Entonces esta agresión en América Latina contra Venezuela como punta de lanza es simplemente una expresión de otra política en Europa, frente a Rusia, con los misiles en Europa Oriental, los golpes en las fronteras de Rusia, Líbano, Libia, Irak y Siria. Son parte de un proyecto de agresión y Ucrania es la última fase hasta ahora.

En China lo mismo, Washington, desplazado por el dinamismo económico del capitalismo chino, busca compensar con alianzas y bases militares, fortaleciendo su posición allá. Entonces sí hay una nueva ola imperialista. En este contexto, Israel aprovecha el militarismo norteamericano para buscar extender su influencia atacando Líbano, apoyando a los violentos en Siria, implicándose en el entrenamiento de los supuestos 'rebeldes' en Jordania, etc. Hay una combinación: mientras el imperialismo opera como fuerza de agresión a nivel global, Israel se aprovecha de esta situación para avanzar en sus políticas militaristas en el Medio Oriente.

EChI: Me vengo a América Latina, realmente hubo una abstención histórica del 70% en las elecciones legislativas de Colombia, más allá que la tendencia le da la victoria a Santos.

JP: Sí, lo victorioso es la abstención y los votos en blanco, que como decías casi más de dos tercios del electorado no fue a votar y creo que es el repudio a la política oligárquica de Santos, y un esfuerzo para expresar a partir de la abstención y el voto nulo este rechazo. El problema es que los medios no necesitan tener mayorías, ellos están saludando a Santos por su victoria a pesar que Santos no consiguió más del 16% del electorado. Para la prensa internacional es una gran victoria.

El otro hecho que es el paramilitarista y asesino Uribe, que consiguió el otro 15% de votos. Entonces podemos ver que en Colombia hay un 15% del electorado que apoya a los escuadrones de la muerte y al terrorismo de estado abiertamente y sin ninguna restricción, pero la izquierda no consigue votos porque no puede competir con la intimidación. Lo que hay que anotar es que en Colombia, a pesar de las negociaciones de paz, el país sigue estando militarizado, los paramilitares siguen operando.

Uno puede analizar las elecciones y mostrar que en los lugares donde el paramilitarismo es fuerte las fuerzas de Uribe surgen otra vez, mientras el pueblo en las ciudades vota nulo o no vota, y Santos igual gana las elecciones. Entonces esas elecciones son simplemente funcionales al sistema porque excluyen al pueblo. La oligarquía puede repartir el poder y EEUU se queda con las bases militares, se queda con el trato de libre comercio y con acceso a toda la política de neoliberalismo.

En Ucrania EEUU utiliza el golpe y monta una junta, en Colombia utiliza elecciones tuteladas, controladas, limitadas. Se ve que no tiene ninguna capacidad es ganar influencia a partir de elecciones libres con participación mayoritaria, eso es la conclusión principal. El imperialismo domina hoy día a partir de la violencia descarada como en Ucrania o una violencia complementada con elecciones controladas como en Colombia.

EChI: Me quedo en la misma geografía, el vicepresidente de Venezuela Jorge Arreaza leyó un comunicado nuevamente de rechazo a la injerencia del gobierno de EEUU, hay una ingerencia notoria de EEUU en Venezuela o por ahora los EEUU están en un plan de intervención pero a la vez de observación de lo que pasa.

JP: No. Está en una política de desgastar el gobierno. Sigue la guerra propagandística, sigue empujando a sus clientes cipayos a seguir presionando u organizando campañas para desestabilizar la economía. Es una política de desgaste, de tensiones constantes, de tratar de desequilibrar al gobierno. Distraerlo de las grandes tareas económicas y sociales, particularmente la transformación de la economía para hacerla viable en la situación actual.

La campaña de EEUU es una política de desgaste, no tiene capacidad de derrotar al gobierno electoralmente y tampoco tumbarlo con un golpe, pero si tiene capacidad de ocupar el tiempo del gobierno, y con eso quiere mantener las tensiones. Creo que el gobierno tiene que aclarar cuál es su política frente a una oposición que constantemente está buscando desequilibrar la economía. Es importante que Venezuela concentre su atención en los problemas de inflación, delincuencia y otros temas que son importantes para el pueblo, y no concentrar su atención en los EEUU

Son enemigos, buscan derrocar al gobierno y tienen agentes locales como Capriles, López y otros cipayos. Yo creo que es un error pasar demasiado tiempo respondiendo a EEUU cada insulto, cada ataque, cada mentira. Creo que educativamente es importante, pero todas las energías y recursos del gobierno deben ser concentrados en los problemas económicos y sociales y dejar que EEUU grite, insulte, calumnie, etc. Lo importante son las obras del gobierno, no siempre las denuncias y las contra denuncias.

EChI: Petras, como siempre sé que tú estás en otra cantidad de análisis, te dejamos con algunos de ellos para compartir con la audiencia de Centenario.

JP: Uno es las elecciones en El Salvador, donde el centro liberal FMLN ganó con un pequeño margen, casi igual número de votos que la derechista Arena, unos pocos miles más. Pero en todo caso ninguno de los dos ofrecen una alternativa al neoliberalismo actual que domina el país, ninguno puede enfrentar el problema de desoocupación y sus consecuencias, la violencia de las pandillas. Es una tragedia que el farabundismo, después de gobernar cinco años, enfrente los mismos problemas que antes.

Ahora uno puede decir que la derecha es peor, que en ciertas circunstancias son más represivos, más pro-norteamericanos, etc. Pero son matices. Y la verdadera izquierda no tuvo representación. Los campesinos, la juventud desocupada siempre tienen que votar el mal menor o no votar otra vez, la tasa de abstención en El Salvador es casi el 45% del electorado, principalmente en los barrios populares la abstención supera el 50%, en el campo abandonado también.

Entonces la izquierda va a celebrar esta victoria, pero si uno analiza la política económica del FMLN es muy poca la diferencia con la derecha, las maquiladoras siguen funcionando, el gran capital sigue cosechando las ganancias, el agro negocio siga expandiéndose, etc. Y creo que es uno de los grandes temas a discutir, que la izquierda entró en el campo electoral sumándose al proceso de transacciones y negociaciones con la derecha y termina ofreciendo simplemente opciones tibias y poco consecuentes. Yo creo que el FMLN debe cuestionar este camino que ha tomado, sobre todo en relación con lo que eran las expectativas populares.

EChI: ¿Algún otro tema, Petras?

JP: Nos quedamos con eso por ahora, estamos tocando mucho el tema de Ucrania, creo que Ucrania va a seguir siendo un punto de gran atención. Podríamos ver alguna radicalización en la política de Rusia. No tiene posibilidad de conciliar sobre Ucrania, pero depende de cuánto y cómo pueda Putin repudiar las políticas de la oligarquía, que están vinculados con los países occidentales y los bancos, de si los oligarcas en Rusia están presionando a Putin a hacer concesiones. Por otro lado, las necesidades de Rusia para sobrevivir implican la necesidad de limitar los contactos con el mundo imperial, y eso puede radicalizar en algún grado a Moscú, forzarlo a dar otro camino de desarrollo que no sea exactamente colaboración con Wall Street y la City de Londres. A ver qué pasa, si los países occidentales rompen relaciones, Rusia puede dar un giro hacia el colectivismo.

EChI: Te pregunto por último: ¿el referéndum del 16 de marzo qué supone en Crimea?

JP: Significa la independencia, y junto con la independencia una relación más estrecha con Rusia. El problema que veo es que las presiones son enormes sobre Rusia para anular o cancelar este referéndum, y Rusia no capitula frente a la presiones, permite que Crimea realice su referéndum. No hay ninguna duda que el 70% por lo menos del electorado va a votar por la independencia, y la independencia significa la unificación con Rusia.

Extractado por La Haine

Carta abierta de Putin al pueblo de Estados Unidos Una llamada de atención desde Rusia



Info News/ Rebelión

En un artículo publicado en The New York Times, el presidente de Rusia advirtió a Estados Unidos que su intervención militar en Siria se traducirá en "una escalada del conflicto más allá de sus fronteras" y que será considerada "un acto de agresión".


El presidente ruso Vladimir Putin dirigió un mensaje directo al pueblo estadounidense por medio del diario New York Times en el que manifestó que "los recientes eventos ocurridos en Siria me llevaron a hablar directamente con el pueblo norteamericano y sus líderes políticos". "Es importante hacerlo ahora en tiempos en los que la comunicación entre nuestras sociedades es insuficiente". 

"La relación entre nosotros pasó diferentes etapas. Estuvimos enfrentados durante la Guerra Fría. Pero también fuimos aliados y vencimos a los nazis juntos. La organización internacional Naciones Unidas fue creada para prevenir que la devastación vuelva a suceder". 

"Los fundadores de Naciones Unidas entendieron que las cuestiones referidas a la paz y a la guerra deberían suceder sólo por consenso y, con el consentimiento de Estados Unidos, el derecho a veto por parte de los países que integran el Consejo de Seguridad fue consagrado en los principios de las Naciones Unidas", añade. 
 "Una posible acción de guerra de los Estados Unidos contra Siria, a pesar de la fuerte oposición de líderes políticos y religiosos -incluyendo al Papa- resultará en más víctimas inocentes y una escalada de violencia, un potencial crecimiento del conflicto más allá de las fronteras de Siria. Podría socavar los esfuerzos multilaterales para resolver el problema del programa nuclear de Irán y el conflicto entre israelíes y palestinos, desestabilizando aún más Oriente Próximo", advierte. También alerta que podría dar lugar a "un aumento de la violencia y a una nueva ola de terrorismo". 

"Hay mercenarios de países árabes, occidentales e incluso de Rusia luchando en Siria. ¿Acaso no volverán a nuestros países con toda la experiencia adquirida allí? Es una amenaza para todos", planteó el jefe del Kremlin en el artículo que es calificado como una carta abierta.

El mandatario ruso sostiene que "en Siria no hay una batalla por la democracia, sino un conflicto armado entre el Gobierno y la oposición en un país multirreligioso". "Hay unos pocos campeones de la democracia, pero hay más que suficientes combatientes de Al Qaeda y otros extremistas", agrega.

Por su parte, Putin propone "un diálogo pacífico que permita a los sirios decidir su propio destino. No estamos protegiendo al gobierno sirio, sino a las leyes internacionales", aseveró. "Necesitamos respetar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y creer que respetar la ley y el orden es una de las pocas maneras de mantener las relaciones internacionales en paz en un mundo turbulento y caótico".

Asimismo, augura que "resultará en más víctimas inocentes". "No importa lo limitados que estén los ataques o lo sofisticadas que sean las armas, las bajas civiles son inevitables, incluidos ancianos y niños, a los que se supone que protegerían", argumenta.

Acerca del uso de armas químicas Putin admite que "no hay dudas de que se ha usado gas venenoso en Siria", pero considera que "hay muchas razones para creer que no lo ha usado el Ejército sirio, sino las fuerzas opositoras para provocar la intervención de sus poderosos patrocinadores extranjeros. La ley es la ley y debemos seguirla nos guste o no".

Además, en el artículo reflexiona sobre el intervencionismo de Estados Unidos en conflictos ajenos, al que define como "alarmante tendencia", y se pregunta: "¿Acaso es por sus intereses a largo plazo? Lo dudo. Millones de personas en todo el mundo ya ven a Estados Unidos no como un modelo de democracia, sino como alguien en quien confiar por la fuerza bruta", concluye. 

Putin también analiza la situación actual de los países que soportaron intervenciones y afirma que "ha quedado demostrado que el uso de la fuerza no es efectivo". "Afganistán está tambaleándose, nadie puede decir qué pasará después de la retirada internacional. Libia está dividido en tribus y clanes. En Irak la guerra civil sigue. La gente hace paralelismos con Siria y se pregunta por qué su Gobierno quiere repetir los mismos errores".

Además alerta sobre lo que "el mundo pensará: si no puedes confiar en el Derecho Internacional, debes encontrar otros caminos para garantizar tu seguridad". "Por ello, cada vez más países buscan adquirir armas de destrucción masiva. Es lógico: si tienes la bomba, nadie te toca", explica.

Insta a Estados Unidos a "abandonar el lenguaje de la fuerza y volver al camino político, diplomático, civilizado". "No estamos intentando proteger al Gobierno sirio, sino el Derecho Internacional", aclara.

Al respecto, recuerda que "actualmente el uso de la fuerza solamente se concibe para la autodefensa o por una decisión del Consejo de Seguridad". "Todo lo demás es inaceptable, de acuerdo con la Carta de Naciones Unidas, y será considerado un acto de agresión", alerta.

Putin indica que "es una nueva oportunidad" la posición del Gobierno sirio de poner sus armas bajo custodia internacional, para garantizar que no sean usadas en la guerra civil, y evitar con ello una intervención militar extranjera.

"Rusia, Estados Unidos y todos los miembros de la comunidad internacional debemos aprovecharla (...) porque, si conseguimos evitar el uso de la fuerza contra Siria, mejoraremos la atmósfera de las relaciones internacionales y la confianza mutua. Será un éxito conjunto y abrirá la puerta a la cooperación en otros asuntos sensibles", señala el presidente ruso en el artículo publicado en "The New York Times", citado por Europa Press.

En este sentido, celebra el discurso que su homólogo estadounidense, Barack Obama, dirigió a la nación, en el que se comprometió a explorar las posibilidades de éxito de la vía diplomática, aunque sin descartar totalmente la intervención militar.

"Creo que Estados Unidos cree que se trata de una alternativa a la intervención militar y valoro su disposición a seguir hablando con Rusia. Debemos trabajar juntos para mantener viva esta esperanza", estima.

"Mi relación personal con Obama es de una confianza en crecimiento. Aprecio esa situación. Escuché atentamente su discurso del martes a su nación y estoy en desacuerdo con la idea de que Estados Unidos tiene un estado de excepcionalidad. "Es extremadamente peligroso animar a la gente a creer que es excepcional, cualquiera sea el motivo. Hay países ricos y pobres, grandes y pequeños, con una larga tradición democrática y que todavía están buscando su camino hacia ella. Sus políticas son distintas también. Todos son diferentes, pero no debemos olvidar que Dios nos creó como iguales", dijo. 

Fuente: http://www.infonews.com/2013/09/12/mundo-97319-carta-abierta-de-putin-al-pueblo-de-estados-unidos-crisis-en-siria.php

Rusia: El estado de la izquierda y los movimientos sociales en RusiaBoris Kagarlitsky · · · · · 


21/04/13, Sin Permiso
 En Rusia, las dos primeras semanas de enero suelen ser una época en la que nada ocurre. Los integrantes de los estratos más adinerados, los burócratas, los políticos y la burguesía  abandonan el país con el fin de pasar sus vacaciones en el extranjero, distribuyéndose por los diversos lugares vacacionales según sus medios, gustos y  vanidad. Sus destinos abarcan desde hoteles relativamente baratos en Egipto hasta estaciones de esquí en Francia, Austria o Suiza.  

Aquellos que no pueden permitirse tales lujos simplemente beben y liberan su estrés ante el televisor, en sus dachas en el campo o en la sauna. 

En las últimas dos décadas y media, las únicas excepciones a este proceder han sido las protestas masivas de enero del 2005 vinculadas con la "monetización de los beneficios" (el nombre proviene de la abolición de la libre circulación y de los distintos "privilegios" concedidos a los pensionistas que tomaron parte en la limpieza de la contaminación producida por el desastre nuclear de Chernóbil y a otras categorías de ciudadanos). 

Enero del 2013 no ha sido distinto, pese a que las "reformas" llevadas a cabo por el gobierno desde primeros de mes no han tenido un alcance menor y sí, quizás, han resultado más peligrosas en cuanto a sus consecuencias. Se ha iniciado una comercialización de todos los aspectos de la "esfera pública" (seguridad social, educación, cultura, etc.). Mientras tanto, las reformas del mercado han comportado un aumento dramático de los precios del transporte ferroviario y, en general, de todos los servicios públicos. El gobierno, no obstante, ha aprendido de la experiencia del 2005 y la población ha sufrido las consecuencias de las diversas reformas de forma desigual y a tiempos distintos. Varios grupos han experimentado la magnitud de estos sucesos a ritmos distintos y algunos aún no han experimentado impacto alguno. 

Protestas locales 

Como resultado, el panorama en enero era una verdadera mezcolanza de protestas locales de las cuales la mayoría apuntaba a problemas muy específicos. Algunas de estas protestas tenían como origen temas de particular importancia a nivel local (demolición de garajes, cancelación de servicios de transporte público interurbano, etc.). Sin embargo, muchas de las protestas locales han abordado problemáticas demasiado específicas (cierres de hospitales o escuelas, aumentos en los precios del transporte o de otros servicios públicos, problemas con el medio ambiente en la construcción, retrasos en los pagos de salarios, etc.) que reflejan la tendencia general en el desarrollo de la economía y la esfera pública. Durante enero y febrero se vieron protestas de este tipo en muchos barrios de todas las regiones de la federación. 

En Moscú y San Petersburgo las fuerzas de oposición organizaron diversas acciones de protesta que tuvieron eco en las provincias. La decisión de la Duma Estatal de responder a la "Ley Magnitsky" estadounidense prohibiendo la adopción de huérfanos rusos por ciudadanos de Estados Unidos inspiró una "Marcha Anti-Escoria" en Moscú el 13 de enero. Teniendo en cuenta el "factor estacional", la protesta en la capital resultó inesperadamente concurrida (los distintos recuentos estimaron entre 10.000 y 40.000 personas, siendo las cifras proporcionadas por parte de los participantes mucho mayores que las oficiales). En San Petersburgo, sólo unas mil personas tomaron parte en la manifestación, y en Yaroslavl, Rostov del Don, Kaliningrado, Ekaterimburgo, Magnitogorsk, Barnaúl, Tomsk, Omsk y Jabárovsk las acciones tuvieron poca resonancia.

El 19 de enero hubo manifestaciones anti-fascistas, marchas y piquetes "en memoria de Stas y Nastya" por el aniversario de los asesinatos del defensor de los derechos humanos Stanislav Markelov y la periodista Anastasiya Baburova. Las protestas tuvieron lugar en Moscú, San Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Tiumén y Syktyvkar, donde también hubo piquetes. 

Varios grupos liberales celebraron el 31 de enero las tradicionales protestas en defensa del Artículo 31 de la constitución en Moscú, Riazán, Rostov del Don, San Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Novosibirsk, Vladivostok y Sarátov. Las cifras de asistentes fueron discretas. 

Pese a la abundante publicidad en la prensa, dichas acciones no conforman la tendencia principal en el desarrollo del conflicto social en la Rusia actual. A la sazón, no reciben ningún apoyo en forma de protestas populares masivas. No confluyen con las preocupaciones generales del pueblo y sus demandas sociales básicas apenas tienen resonancia. 

Las protestas vinculadas con la derogación de la restricción de elecciones a gobernador (como las del 26 de enero en Vladikavkaz, Osetia del Norte), y con el endurecimiento de la ley de permiso de residencia (el 15 de febrero en Moscú) han sido una excepción. Éstas, no obstante, son en la actualidad escasas y están demasiado dispersas. Cobran significado sólo en un contexto de protestas sociales cada vez más frecuentes, pues simbolizan el incremento y fortalecimiento de las demandas a nivel político. 

Por el momento, estas acciones políticas destacan como singularidades en medio de las protestas sociales provocadas por las medidas del gobierno en el plano social, por el aumento de los precios del transporte y de los servicios públicos y por las medidas para "optimizar" las instituciones de sanidad pública, educación y cultura. Éstas son las protestas que predominan en el panorama ruso actual y reflejan la tendencia principal en el desarrollo de las tensiones sociales en el país. Además están vinculadas con situaciones que afectan directamente a los intereses más inmediatos e importantes de los ciudadanos; conforman un segundo frente de protesta que, en términos de causas, contenido y participantes, difiere significativamente del primero. 

Luchas en torno a la vivienda 

En algunos casos, la resistencia de las bases contra la autoridad y los propietarios ha sido sumamente persistente. Durante el mes de enero, por ejemplo, los habitantes de las residencias de trabajadores en Moscú han seguido embarcados en la lucha. Esto se ha hecho patente en la situación más que tensa en torno a las residencias de la empresa Moskow Silk y la consecuente campaña de apoyo al activista de izquierdas detenido Aleksandr Zimbovsky, en una protesta contra el desahucio de personal médico y en varias protestas de los inquilinos de la antigua residencia de la empresa Red Worker. Los manifestantes trataron de encadenarse a las verjas del Departamento de Política de la Vivienda en Moscú. La lucha en torno a la residencia de Moscow Silk estuvo acompañada de enfrentamientos entre los activistas y los guardas de seguridad privados, quienes trataron de impedir el acceso al edificio. Más tarde, después de que los guardas de seguridad fueran expulsados de las inmediaciones del edificio por una fuerza combinada de activistas (principalmente anarquistas y miembros del Frente de Izquierda, junto con diversos miembros de la Organización Comunista), llegó la policía antidisturbios y realizó numerosas detenciones. 

En Moscú y en la Provincia de Moscú, las protestas contra las políticas de construcción van en aumento; entre éstas se incluye una prohibición efectiva de los juicios públicos como mecanismo para que los ciudadanos expongan su visión sobre las cuestiones de infraestructura.  Las protestas fueron detonadas por los planes para la construcción de una nueva carretera (el cordón Noreste) en el distrito moscovita de Khovrino, y por la deforestación ilegal de la región de Selyatinsky en la provincia de Moscú. Los pequeños empresarios se han sumado a las manifestaciones en Moscú puesto que se ha puesto en marcha en la capital una campaña contra los puestos y las casetas. 

Debe tenerse en cuenta que, en conjunto, las protestas sociales y jurídicas están tomando forma gradualmente como respuesta a la legislación adoptada por las autoridades en el campo de relaciones sociales, laborales y económicas. Debe también mencionarse al respecto la huelga contra la adopción de la nueva ley para taxistas. Continuamente tienen lugar discusiones en Internet acerca de la necesidad de protestas más activas, como por ejemplo la huelga de un día llevada a cabo por los empresarios autónomos. Ya se ha propuesto una fecha para dicha manifestación: el 26 de mayo de 2013. 

En San Petersburgo, las acciones más notables han sido las exitosas protestas contra el cierre del Hospital Clínico No. 31.  En Vólogda, a comienzos de este año, tuvo lugar una manifestación en la que se exigía que las empresas de la industria del gas Stroyneftegaz y Dorgazstroy saldaran con sus empleados una deuda de diez meses de salario. La manifestación de los trabajadores resultó relativamente exitosa, ya que el gabinete del fiscal provincial insistió en que se presentarían cargos criminales contra los dirigentes de la empresa, y ésta comenzó a pagar los sueldos atrasados. Los conflictos sociales y laborales vinculados con el rechazo a aceptar las políticas de los nuevos dirigentes pasaron a primera fila en las reivindicaciones de distintas organizaciones tales como la empresa agrícola Velskaya o el museo y reserva natural Kizhi en Carelia. 

En el primer caso, la disputa se originó a partir de una cuestión local e interna, pero en el segundo, el nombramiento de un antiguo gobernador de Carelia como director de la reserva de Kizhi enfureció a la opinión pública y provocó una indignación generalizada. Andrey Nelidov, quien había intentado transformar la reserva de interés histórico y arquitectónico en un lugar de moda para ricos, fue elegido director del museo pero tuvo que prometer que no llevaría a cabo ninguna construcción en el territorio de la isla o en la zona protegida. También resultan significativas en el campo de las relaciones laborales las protestas por parte del sector médico: el personal sanitario de Veliki Nóvgorod ha hecho varios llamamientos a la huelga y los médicos de Vólogda han perpetrado una huelga-sentada. 

Trabajadores 

En San Petersburgo, los trabajadores inmigrantes se han sumado a las protestas por vez primera. El 1 de febrero, los obreros de Asia Central hicieron de piquetes en las oficinas de sus empresas, reclamando el pago de dos meses de salario que no habían cobrado. Sus demandas fueron satisfechas. Distintas acciones similares tuvieron lugar en Moscú y en otras ciudades centrales. Las protestas por parte de los trabajadores inmigrantes recibieron un gran apoyo y fueron en parte organizadas por el Sindicato Nuevo, el cual pertenece a la Confederación del Trabajo en Rusia (KTR), una federación de sindicatos democráticos con tendencias de izquierda moderada (el presidente de la KTR Boris Kravchenko se encuentra entre los directores del IGSO, Instituto de la Globalización y los Movimientos Sociales). 

En Astracán se ha desencadenado una campaña contra los aumentos de precios de los servicios públicos, organizada por el diputado de duma provincial Oleg Shein, quien fuera líder sindical en el pasado y todavía es hoy miembro del sindicato KTR. En la provincia de Rostov, los habitantes de la ciudad de Zverevo amenazaron con una huelga de hambre contra el aumento de los precios de la calefacción. Se organizaron encuentros entre un grupo de residentes de la ciudad y miembros del gobierno provincial y la huelga de hambre finalmente no tuvo lugar. Sin embargo la amenaza obligó a las autoridades a reconocer el problema y entablar el diálogo con los residentes, cuyas protestas habían ignorado hasta entonces. 

Resulta significativo que en todos los casos mencionados las autoridades han estado dispuestas a realizar concesiones. Aunque algunas protestas no hayan conseguido una victoria absoluta, en todos los casos han obtenido compromisos que en su mayor parte han satisfecho a la población agraviada. Las autoridades temen que las protestas sociales se troquen en políticas y se están mostrando en consecuencia mucho más comedidos que en las situaciones similares ocurridas hace uno o dos años. 

En los Urales han aparecido al menos tres focos de tensión. En la provincia de Sverdlovsk las protestas han sido objeto de preocupación para la Planta de Aluminio Bogoslov (BAZ) y para la Fábrica de Metal Verkhnesinyachikhinsky (VMZ). En la provincia de Cheliábinsk los servicios públicos se encuentran en un estado cada vez más catastrófico; esto se hace particularmente evidente en la región de Anayash, donde el sistema de calefacción central ha dejado de funcionar y los residentes han tenido que pagar recibos mensuales de entre 7000 y 10.000 rublos, cuando los salarios medios son de al rededor de 12.000 rublos. Situaciones como ésta han dado pie a numerosos conflictos. Existe un descontento generalizado y una gran tensión social. El año pasado, los trabajadores de BAZ y VMZ se manifestaron y llevaron a cabo huelgas de hambre. En la actualidad no están teniendo lugar acciones de protesta organizadas, pero la situación sigue siendo tensa e incluso a veces fulminante. 

El acto de protesta más exótico de este año fue organizado el 2 de febrero en Ekaterimburgo por el grupo No Podemos Permanecer en Silencio. Bajo el eslogan "No pares Detroit", tuvieron lugar tres piquetes en apoyo a la ciudad de Detroit, la cual ha caído en profunda depresión. 

En Siberia han tenido lugar varias protestas importantes, entre las que se incluye una manifestación en defensa del Lago Baykal, una acción en Omsk contra la construcción de un gaseoducto, un piquete contra el aumento de los precios del transporte público en Novosibirsk y un piquete por parte de los antiguos trabajadores de la empresa en bancarrota Omsk-Polimer exigiendo el pago de los salarios que se les debe desde otoño del 2012. 

Además, hubo un piquete en Novosibirsk en contra de la acusación de pedofilia de que ha sido objeto el profesor N.N. Yakub, y un piquete en Omsk en protesta por el estado de las carreteras y otros problemas de infraestructura de la ciudad. En Rubtsovsk hubo protestas contra los precios cada vez mayores de las guarderías y el 9 de febrero en Novosibirsk tuvo lugar una acción en la que se exigió una "sanidad pública decente". También merecen mención las protestas de propietarios contra una posible demolición de sus garajes, así como los piquetes por las subidas de precio de la gasolina. En suma, la perspectiva de protestas en el Distrito federal de Siberia es tempestuosa. 

Tensión social 

En los primeros meses del 2013, en la mayor parte de las regiones de Rusia se dio un alto grado de tensión social, que encontró válvula de escape en las acciones de protesta. La diversidad de las protestas locales y la naturaleza mestiza de las fuerzas sociales y políticas involucradas no han favorecido el desarrollo de un campo de protesta unificado y dinámico. No obstante, los indicadores de dicho desarrollo, en términos de condiciones sociales, calidad de vida y estado de los derechos sociales y laborales, comienzan a hacerse visibles tanto en la situación objetiva de la región como en la actividad de protesta. Pero aunque sea posible identificar los factores objetivos responsables de la tensión social, a la sazón, resulta difícil designar un sujeto social capaz de expresar esta tensión adecuadamente y transformarla en una actividad de protesta consistente. 

La lucha en torno a la política de comercialización de la sanidad pública y la cultura aún no se ha materializado en una protesta a escala nacional. En el área de la educación un elevado número de centros han organizado una resistencia, pero el nivel de actividad de protesta en el plano de la sanidad aún no puede considerarse significativo, y la determinación y capacidad organizativa de los defensores del hospital No. 31 de San Petersburgo ha sido hasta el momento más una excepción que la regla. No obstante, de todos los sectores del área social, es precisamente el de la sanidad el que ha mostrado mayor potencial para una protesta social consistente. Es aquí donde están cobrando fuerza tres tendencias de la lucha social y, cuando éstas converjan, serán capaces de establecer el punto de partida para un activismo de protesta contundente. Podemos esperar una lucha social centrada, con campañas locales dirigidas a defender una u otra institución sanitaria o a bloquear alguna decisión particular de los burócratas. Habrá protestas por parte del personal médico contra las decisiones gubernamentales que fomentan una sanidad privada, contra las normativas poco realistas impuestas por el ministerio de sanidad y contra los salarios precarios. A la postre, habrá protestas deliberadas más o menos organizadas contra los nuevos fundamentos sobre los que se está construyendo la sanidad pública. 

Los primeros días de febrero han mostrado que, hasta el momento, la naturaleza atómizada y dividida de las acciones de protesta y la falta de organización y consistencia están impidiendo que la sanidad pública se vuelva el centro nodal del activismo social y de los movimientos de protesta. 

Ningún levantamiento revolucionario a la vista 

En términos generales, las actividades de protesta acaecidas durante los primeros meses del 2013 no destilan la promesa de un levantamiento revolucionario cercano. Sin embargo, la situación social y política en Rusia no está en absoluto apaciguada ni exenta de problemas. La forma en que las acciones políticas más simbólicas y elocuentes están arrraigadas a protestas locales más específicas resulta chocante y otorga al panorama de protestas de enero un carácter fragmentario semejante al de un mosaico. Esconde además ciertas tendencias conservadoras y antidemocráticas y encierra un aire de teatralidad. No obstante, refleja una clara expresión de verdadera y objetiva tensión social. 

Pese al actual fracaso a la hora de extender las protestas a escala nacional, las luchas sociales en Rusia están incomodando a las autoridades tanto comarcales como locales. Representan para ellas un problema político ya que provocan divisiones en las instituciones burocráticas. En el nivel local de base, los funcionarios estatales comienzan a entender que las políticas neoliberales, entre las que se incluye la comercialización de todo lo social, les perjudica a ellos en primer lugar. La intensificación de ciertas acciones de protesta, con exigencias muy precisas, suscitarán una crisis a gran escala en las burocracias comarcales y locales, y obligará a los funcionarios locales a rechazar las reformas neoliberales especialmente en la esfera de lo público. Sin embargo, parece poco probable que tengan lugar levantamientos consistentes y contundentes dirigidos directamente contra las autoridades federales. 

Desarrollos de la izquierda 

Mientras tanto, el movimiento de izquierdas, con su objetivo de convertirse en una fuerza capaz de expresar y englobar las exigencias de todas las protestas sociales de forma política, permanece bloqueada en una crisis que resulta, por un lado, de unos líderes del Frente de Izquierda excesivamente cercanos a los liberales y, por otro, de una transformación disciplente del oficial Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF) en una parte más del bloque pro-Kremlin en la Duma Estatal. 

La crisis del Frente de Izquierda ha conducido a la escisión de un ala del partido, con el nombre de Plataforma de Izquierda, apoyada por la mayor parte de las estructuras regionales. Tras un enfrentamiento abierto entre la Plataforma y el coordinador del Frente de la Izquierda Sergey Udaltsov, éste se vio obligado a ceder el control de la página web del Frente a sus oponentes, y su mujer Anastasiya fue destituida de su puesto como secretaria de prensa. El ideólogo de izquierdas Aleksey Sakhnin ha expresado su desprecio hacia sus oponentes en las páginas del diario digital ucraniano Liva, ya que en Rusia no ha encontrado quien estuviera dispuesto a publicar sus opiniones. (Rabkor acepto publicar sus columnas de opinión, pero bajo la condición de que acto seguido sus oponentes pudieran hacer lo mismo). Todo esto, no obstante, no condujó a una separación oficial y los medios siguen describiendo a Udaltsov y a Sakhnin como líderes del Frente de la Izquierda. 

Las filas del KPRF no han cesado de menguar a causa de expulsiones masivas y dimisiones, las cuales, en el congreso celebrado los días 23 y 24 de febrero, sirvieron solamente para reafirmar el posicionamiento de Gennady Zyuganov. Se aprobó una nueva versión de los estatutos del partido, que imponen un régimen dictatorial y erradican oficialmente todo control sobre sus líderes, incluso en el marco formal tradicional del "centralismo democrático" al estilo soviético. 

La Organización Interfederal de Comunistas (MOK), a la cual se han sumado rápidamente los oponentes de Zyuganov, no tiene de momento ningún impacto apreciable. Sí que se produjo un atisbo de esperanza debido al registro oficial del partido Frente ROT (Frente Ruso de Trabajadores). El problema es que la base del Frente ROT proviene del Partido de Trabajadores Comunistas Rusos Estalinistas (RKRP), el cual suscita muy poca confianza entre la nueva generación de activistas de los sindicatos (resulta significativo que los miembros del RKRP más activos en el movimiento sindical son contrarios a los líderes del partido). Unos pocos líderes del Frente ROT como Aleksandr Batov o Ilya Ferberov subrayan la transparencia del nuevo partido, y afirman que éste se converitrá en una amplia "coalición de clases". El grado de realismo de tales esperanzas se revelará en el futuro. 

El Instituto de Globalización y Movimientos Sociales (IGSO) continúa esforzándose por unificar las fuerzas de izquierdas y reafirmar los principios democráticos de colaboración entre activistas y organizaciones. IGSO colabora con el Frente de Izquierda, con MOK y el Frente ROT, así como también con la Confederación del Trabajo de Rusia. El consejo del sindicato KTR ha resuelto unirse a IGSO y los activistas a nivel de base preparan un programa social alternativo que podría servir de cimientos para construir y consolidar las protestas. 

Boris Kagarlitsky fue diputado del soviet de la ciudad de Moscú entre 1990 y 1993 y actualmente es director del Instituto de Globalización y Movimientos Sociales (IGSO) en Moscú.

Traducción para www.sinpermiso.info: Vicente Abella Aranda

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Rusia:Entre Gaidar y Keynes


Boris Kagarlitsky · · · · ·


 Sin Permiso, 23 diciembre 2012

Observando las hordas de compradores que sitian las tiendas de Moscú durante esta temporada festival, alguien podría preguntarse por qué se habla tanto de crisis. Según la Oficina de Estadística del Estado, los salarios nominales en algunos sectores de la economía se incrementaron hasta casi 10 veces desde el año 2000. La cifra tendría, por supuesto, que ajustarse a la inflación. En un informe reciente, el Institute for Global Research and Social Movements descubrió que el dólar se depreció con respecto al oro más de un 300% durante ese mismo período y que el rublo lo hizo a su vez con respecto al dólar. Con todo, el resultado sigue siendo impresionante: los salarios reales en algunos sectores prácticamente se han duplicado en los últimos 12 años.

Los salarios no sólo han aumentado en la industria de las materias primas, sino también en sectores del sector público como la sanidad y la educación. Pero se produce un desequilibrio cuando el crecimiento de los salarios en algunos sectores supera a los de otros. Por ejemplo, desde el 2000 al 2010 los salarios en las industrias de las materias primas eran casi el doble que en el sector industrial. De manera similar, los indicadores para "los salarios medios" no reflejan el hecho de que en cada uno de esos mismos sectores hay una distancia desproporcionada entre los salarios de ambos extremos de una misma escala salarial.  

El crecimiento de los salarios nominales en Rusia desde el año 2000 hasta el 2010 ha cambiado de raíz la situación en la economía, incrementando la importancia del mercado interno y el papel de los consumidores rusos en él. Esto, a su vez, ha conducido a un debate sobre qué curso debería tomar el país en su política económica.

Pero la facción neoliberal en el gobierno considera este crecimiento una señal de que puede comenzar a desplazar algunos de los costes sociales más importantes heredados del sistema estatal soviético hacia el sector privado. Pero sus adversarios más moderados argumentan que ejercer cambios drásticos en las prestaciones sociales desestabilizaría la situación política en el país y provocarían protestas masivas.

Mientras la mayoría de los rusos se opone categóricamente a las políticas económicas neoliberales, el gobierno ha oscilado entre las políticas keynesianas y las neoliberales desde el comienzo de la crisis mundial. Asustado por las protestas de hace un año, las autoridades tomaron un giro claro hacia la izquierda a comienzos de 2012 incrementando el gasto social y retrasando la siguiente serie de reformas de mercado. Pero el declive de la influencia de la oposición ha animado a las autoridades a adoptar un curso más liberal en la segunda mitad del año. Las recientes medidas de privatizar servicios sociales se comen el salario adicional que los rusos están ganando, resultando en la reducción de la demanda en otros sectores.

Estas medidas también han impulsado una nueva oleada de protestas en las provincias. A diferencia de las concentraciones anteriores en las grandes ciudades, a la gente que asistió a estas manifestaciones no la unía una serie común de demandas o llamadas a que la cúpula gubernamental dimita.

Podría pensarse que los logros económicos de la última década han conducido a aliviar las tensiones, pero en realidad han conducido a un acalorado debate sobre la política gubernamental en la esfera social. Si el gobierno quiere rebajar la tensión del conflicto, tendrá que tomar los pasos adecuados para corregir el desequilibrio entre las profesiones y ocupaciones peor pagadas y las mejor pagadas.

Por desgracia, la aplicación de un plan así requeriría una mayor regulación del estado en la economía y serios cambios en el sistema político del país. Cualquiera que sea el bando que gane en esta batalla para determinar el curso económico de Rusia, la política jugará un papel central en su implementación.

Boris Kagarlitsky es autor de numerosas obras de análisis sobre la transición al capitalismo en Rusia, es director del Instituto de Estudios sobre la Globalización y los Movimientos sociales de Moscú y editor de la revista Levaya Politika (Políticas de Izquierda).



A un año de las protestas en Rusia

Boris Kagarlitsky · · · · · 


09/12/12, Sin Permiso

A la hora de resumir este año que está llegando ya a su fin, los analistas generalmente coinciden en que la crisis política que surgió el año pasado tras las elecciones de diciembre a la Duma prácticamente se ha superado. La semana pasada Alexei Mujin presentó un informe titulado, oportunamente, “¿Se acabaron las turbulencias?”, en el cual elogiaba a las autoridades por no recurrir a una violencia excesiva para terminar con las protestas. 

 Aunque la sensación de inestabilidad que apareció en diciembre de 2011 no ha desaparecido del todo, todavía existe un estado general de equilibrio en la sociedad. La amenaza de crisis política ha dado paso a una nueva normalidad. Puede que la oposición aún sea capaz de convocar a miles de personas en manifestaciones masivas, pero la probabilidad de que esas protestas acaben dando lugar a un cambio significativo se ha reducido prácticamente a la nada. El hostigamiento continuo de las autoridades a los activistas que participaron en la protesta del 6 de mayo es un intento tanto de quebrar la oposición como de vengarse del miedo y la confusión que causaron el diciembre pasad

 En realidad, la oposición es en buena medida la culpable de socavar su propio movimiento. Ésta es una oposición hambrienta de poder y popularidad, pero no interesada en un cambio real. La única carta que le quedaba a la oposición era la llamada a luchar contra la corrupción, pero ahora que el Presidente Vladímir Putin ha iniciado su propia campaña anticorrupción, ya no les queda ni siquiera eso. A la vez, no obstante, Putin carecería de motivación alguna hasta para pretender hacer ver que combate la corrupción si no fuera por la influencia del movimiento de protesta

Mientras se suceden las opiniones de las turbulencias de Rusia como algo superado, el historiador estadounidense Robert Brenner cree que estamos viviendo tiempos de “turbulencia mundial”. Para ser justos, es difícil hablar de estabilidad en Rusia hasta que la crisis económica mundial haya pasado. Los factores económicos externos no dependen del gobierno o de la oposición, y continuarán desestabilizando la situación interna del país. 

 El declive de la oposición política en la capital viene acompañado de un incremento de la conflictividad social en las regiones. Estas protestas no tienen como objetivo derrocar al régimen, sino conseguir cambios concretos o concesiones de las autoridades, empresas y administraciones locales. Pero precisamente porque su potencial es mucho mayor, resultará mucho más difícil acabar con ellas. Además, las élites liberales carecen de los medios para trabajar con ese tipo de movimientos. Son incapaces de controlarlos de la manera en que controlan las manifestaciones en la capital, y no pueden ejercer ningún tipo de hegemonía ideológica sobre ellos. Los nacionalistas tampoco tienen nada que ofrecer, sobre todo porque los programas sociales no son su fuerte. 

 Pero esto no significa que la izquierda automáticamente sea la vencedora. Los grupos de izquierda deben, en primer lugar, superar una lista de malos hábitos si quieren trabajar con los movimientos sociales de masas. Por ahora la izquierda no está teniendo demasiado éxito en este respecto. Pero la naturaleza aborrece el vacío. Los nuevos conflictos sociales podrían impulsar el auge político de aquellas élites y burócratas locales que tengan el coraje de identificarse con los manifestantes. 

 En cualquier caso, podemos hablar del fin de las turbulencias sólo en el sentido de que han atravesado una fase particular de la crisis, una que, lógica e inevitablemente, será seguida por otra. Si conduce al cambio, quizá la turbulencia no sea, después de todo, una mala cosa.  

 Boris Kagarlitsky es autor de numerosas obras de análisis sobre la transición al capitalismo en Rusia, es director del Instituto de Estudios sobre la Globalización y los Movimientos sociales de Moscú y editor de la revista Levaya Politika (Políticas de Izquierda).