Ignacio Ramonet: Así será 2013

Cubadebate

Después de haber sobrevivido –el pasado 21 de diciembre– al anunciado fin del mundo, nos queda ahora tratar de prever –con razonamientos prudentes pero más cartesianos– nuestro futuro inmediato, basándonos en los principios de la geopolítica, una disciplina que permite comprender el juego general de las potencias y evaluar los principales riesgos y peligros. Para anticipar, como en unos tableros de ajedrez, los movimientos de cada potencial adversario.

Si contemplamos, en este principio de año, un mapa del planeta, inmediatamente observamos varios puntos con luces rojas encendidas. Cuatro de ellos presentan altos niveles de peligro: Europa, América Latina, Oriente Próximo y Asia.

En la Unión Europea (UE), el año 2013 será el peor desde que empezó la crisis. La austeridad como credo único y los hachazos al Estado de bienestar continuarán porque así lo exige Alemania que, por primera vez en la historia, domina Europa y la dirige con mano de hierro. Berlín no aceptará ningún cambio hasta los comicios del próximo 22 de septiembre en los que la canciller Angela Merkel podría ser elegida para un tercer mandato.

En España, las tensiones políticas aumentarán a medida que la Generalitat de Catalunya vaya precisando los términos de la consulta a los catalanes sobre el futuro de esa comunidad autónoma. Proceso que, desde Euskadi, los nacionalistas vascos seguirán con el mayor interés. En cuanto a la situación de la economía, ya pésima, va a depender de lo que ocurra… en Italia en las próximas elecciones (el 24 de febrero). Y de las reacciones de los mercados ante una eventual victoria de los amigos del conservador Mario Monti (que cuenta con el apoyo de Berlín y del Vaticano) o del candidato de centroizquierda Pier Luigi Bersani, mejor colocado en las encuestas. También dependerá de las condiciones (sin duda brutales) que exigirá Bruselas por el rescate que Mariano Rajoy acabará pidiendo. Sin hablar de las protestas que siguen extendiéndose como reguero de gasolina y que acabarán por dar con algún fósforo encendido… Podrían producirse explosiones en cualquiera de las sociedades de la Europa del sur (Grecia, Portugal, Italia, España) exasperadas por los matraqueos sociales permanentes. La UE no saldrá del túnel en 2013, y todo podría empeorar si, además, los mercados decidieran cebarse (como los neoliberales les están incitando a hacerlo) (1) con la Francia del muy moderado socialista François Hollande.

En América Latina, el año 2013 también está lleno de desafíos. En primer lugar en Venezuela, país que desde 1999 representa un papel motor en los cambios progresistas de todo el subcontinente. La imprevista recaída del presidente Hugo Chávez –reelegido el pasado 7 de octubre– crea incertidumbre. Aunque el dirigente se está restableciendo de su nueva operación contra el cáncer, no pueden descartarse nuevas elecciones presidenciales en febrero próximo. Designado por Chávez, el candidato de la revolución bolivariana sería el actual vicepresidente (equivalente a primer ministro) Nicolás Maduro, un líder muy sólido con todas las cualidades, humanas y políticas, para imponerse.

También habrá elecciones, el 17 de febrero, en Ecuador: la reelección del presidente Rafael Correa, otro dirigente latinoamericano fundamental, ofrece pocas dudas. Importantes comicios asimismo, el 10 de noviembre, en Honduras donde, el 28 de junio de 2009, fue derrocado Manuel Zelaya. Su sucesor, Porfirio Lobo, no puede postularse para un segundo mandato consecutivo. En cambio, el Tribunal Supremo Electoral ha autorizado la inscripción del partido Libertad y Refundación (LIBRE), liderado por el ex presidente Zelaya, que presenta, como candidata, a su esposa y ex primera dama, Xiomara Castro. Importantes elecciones igualmente en Chile, el 17 de noviembre. Aquí, la impopularidad actual del presidente conservador Sebastián Piñera ofrece posibilidades de victoria a la socialista Michelle Bachelet.

La atención internacional también se fijará en Cuba. Por dos razones. Porque continúan en La Habana las conversaciones entre el Gobierno colombiano y los insurgentes de las FARC para tratar de poner fin al último conflicto armado de América Latina. Y porque se esperan decisiones de Washington. En los comicios estadounidenses del pasado 6 de noviembre, Barack Obama ganó en Florida; obtuvo el 75% del voto hispano y –muy importante– el 53% del voto cubano. Unos resultados que le dan al Presidente, en su último mandato, un amplio margen de maniobra para avanzar hacia el fin del bloqueo económico y comercial de la isla.

Donde nada parece avanzar es, una vez más, en el Cercano Oriente. Ahí se encuentra el actual foco perturbador del mundo. Las revueltas de la “primavera árabe” consiguieron derrocar a varios dictadores locales: Ben Alí en Túnez, Mubarak en Egipto, Gadafi en Libia y Saleh en Yemen. Pero las elecciones libres permitieron que partidos islamistas de corte reaccionario (Hermanos Musulmanes) acaparasen el poder. Ahora quieren, como lo estamos viendo en Egipto, conservarlo a toda costa. Para consternación de la población laica que, por haber sido la primera en sublevarse, se niega a aceptar esa nueva forma de autoritarismo. Idéntico problema en Túnez.

Después de haber seguido con interés las explosiones de libertad de la primavera 2011 en esta región, las sociedades europeas se están de nuevo desinteresando de lo que allí ocurre. Por demasiado complicado. Un ejemplo: la inextricable guerra civil en Siria. Ahí, lo que está claro es que las grandes potencias occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia), aliadas a Arabia Saudí, Qatar y Turquía, han decidido apoyar (con dinero, armas e instructores) a la insurgencia islamista suní. Ésta, en los diferentes frentes, no cesa de ganar terreno. ¿Cuánto tiempo resistirá el Gobierno de Bachar El Asad? Su suerte parece echada. Rusia y China, sus aliados diplomáticos, no darán luz verde en la ONU a un ataque de la OTAN como en Libia en 2011. Pero tanto Moscú como Pekín consideran que la situación del régimen de Damasco es militarmente irreversible, y han empezado a negociar con Washington una salida al conflicto que preserve sus intereses.

Frente al “eje chií” (Hezbolá libanés, Siria, Irán), Estados Unidos ha constituido en esa región un amplio “eje suní” (desde Turquía y Arabia Saudí hasta Marruecos pasando por El Cairo, Trípoli y Túnez). Objetivo: derrocar a Bachar El Asad –y despojar así a Teherán de su gran aliado regional– antes de la próxima primavera. ¿Por qué? Porque el 14 de junio tienen lugar, en Irán, las elecciones presidenciales (2). A las cuales Mahmud Ahmadinejad, el actual mandatario, no puede presentarse pues la Constitución no permite ejercer más de dos mandatos. O sea que, durante el próximo semestre, Irán se hallará immerso en violentas pugnas electorales entre los partidarios de una línea dura frente a Washington y los que defienden la vía de la negociación.

Frente a esa situación iraní de cierto desgobierno, Israel en cambio estará en orden de marcha para un eventual ataque contra las instalaciones nucleares persas (3). En el Estado judío, en efecto, las elecciones generales del 22 de enero verán probablemente la victoria de la coalición ultraconservadora que reforzará al primer ministro Benjamín Netanyahu, partidario de bombardear cuanto antes Irán.

Ese ataque no puede llevarse a cabo sin la participación militar de Estados Unidos. ¿Lo aceptará Washington? Es poco probable. Barack Obama, que toma posesión el 21 de enero, se siente más seguro después de su reelección. Sabe que la inmensa mayoría de la opinión pública estadounidense (4) no desea más guerras. El frente de Afganistán sigue abierto. El de Siria también. Y otro podría abrirse en el norte de Malí. El nuevo secretario de Estado, John Kerry, tendrá la delicada misión de calmar al aliado israelí.

Entretanto Obama mira hacia Asia, zona prioritaria desde que Washington decidió la reorientación estratégica de su política exterior. Estados Unidos trata de frenar allí la expansión de China cercándola de bases militares y apoyándose en sus socios tradicionales: Japón, Corea del Sur, Taiwán. Es significativo que el primer viaje de Barack Obama, depués de su reelección el pasado 6 de noviembre, haya sido a Birmania, Camboya y Tailandia, tres Estados de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN). Una organización que reúne a los aliados de Washington en la región y la mayoría de cuyos miembros tienen problemas de límites marítimos con Pekín.

Los mares de China, que designará a Xi Jinping presidente en marzo próximo, se han convertido en las zonas de mayor potencial de conflicto armado del área Asia-Pacífico. Las tensiones de Pekín con Tokio, a propósito de la soberanía de las islas Senkaku (Diaoyú para los chinos), podrían agravarse después de la victoria electoral, el pasado 16 de diciembre, del Partido Liberal-Demócrata (PLD) cuyo líder y nuevo primer ministro, Shinzo Abe, es un “halcón” nacionalista, conocido por sus críticas hacia China. También la disputa con Vietnam sobre la propiedad de las islas Spratley está subiendo peligrosamente de tono. Sobre todo después de que las autoridades vietnamitas colocaran oficialmente, en junio pasado, el archipiélago bajo su soberanía.

China está modernizando a toda marcha su Armada. El pasado 25 de septiembre lanzó su primer portaaviones, el Liaoning, con la intención de intimidar a sus vecinos. Pekín soporta cada vez menos la presencia militar de Estados Unidos en Asia. Entre los dos gigantes, se está instalando una peligrosa “desconfianza estratégica” (5) que, sin lugar a dudas, va a marcar la política internacional del siglo XXI.

Notas:

(1) Léase el dossier “France and the euro. The time-bomb at the heart of Europe”, The Economist, Londres, 17 de noviembre de 2012.

(2) En Irán, el presidente no es el jefe de Estado. El jefe de Estado es el Guía Supremo, elegido de por vida, y cuya función ejerce actualmente Alí Jamenei.

(3) Léase, Ignacio Ramonet, “El año de todos los peligros”, Le Monde diplomatique en español, febrero 2012.

(4) The New York Times, Nueva York, 12 de noviembre de 2012.

(5) Léase Wang Jisi y Kenneth G. Lieberthal, “Adressing U.S.-China Strategic Distrust”, Brookings Institution, 30 de marzo de 2012. www.brookings.edu/research/papers/2012/03/30-us-china-lieberthal

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=7ae1bef5-b5bf-49b9-bc67-93e5fd4d60a6

Cuba: Libertad para los Cinco

Mensaje de los Cinco Héroes

Querido pueblo cubano:

Ya culmina este arduo año 2012, con sus tremendas batallas, importantes victorias, con la experiencia difícil que nos dejó "Sandy", de cuyas consecuencias ya nos vamos recuperando, pero sobre todo con el ejemplo tremendo de que la unidad de todos los cubanos, la fidelidad a nuestros ideales patrios siempre nos llevará a vencer cada empeño, cada reto.

Los importantes ajustes económicos ya comienzan a dar sus primeros frutos, y somos optimistas de que este es el camino correcto, que lo mejor está aún por venir, y que el bienestar pleno de toda nuestra nación saldrá beneficiado de este proceso.

En el campo de la batalla legal por los Cinco, se ha peleado duro en este año, la solidaridad crece y se fortalece, las simientes de la verdad de Cuba, de nuestra inocencia, germinan en cada rincón del orbe.

¡Y así será hasta la victoria siempre!

En este fin de año y año nuevo, queremos hacerles llegar a nuestro pueblo, a nuestros hermanos y hermanas en el mundo, todo el amor y gratitud de los Cinco, que sea un año pleno de éxitos, salud, paz y felicidad. ¡Que siempre triunfe el amor por sobre todas las cosas!

A nombre de nuestros familiares, de toda Cuba, de los Cinco:

¡Viva el 54 Aniversario del Triunfo de nuestra Revolución!

¡Feliz año 2013!

¡Venceremos!

Gerardo
 René
 Fernando
 Antonio
 Ramón

Comunismo y religión: La mística revolucionaria de José Carlos Mariátegui
Autor(es): Löwy, Michael

Revista Herramienta No. 51

Löwy, Michael. Nació en Brasil en 1938, hijo de inmigrantes judíos vieneses. Se graduó en Ciencias Sociales en la Universidad de San Pablo en 1960, y se doctoró en la Sorbona, bajo la dirección de Lucien Goldmann, en 1964. Vive en París desde 1969. Es director de investigación emérito en el Centre National de la Recherche Scientifique (Centro Nacional de Investigación Científica); fue profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales). Sus obras han sido publicadas en 24 idiomas. Entre sus libros más recientes se encuentran Redención y utopía. El judaísmo libertario en Europa central (1988); Rebelión y melancolía. El romanticismo como contracorriente de la modernidad (1992); Walter Benjamin: aviso de incendio (2001); Kafka, soñador insumiso (2004); Sociologías y religión. Aproximaciones insólitas (2009); Ediciones Herramienta y El Colectivo publicaron, en 2010, su libro La teoría de la revolución en el joven Marx. Es miembro del consejo editor de la Revista Herramienta, donde ha realizado numerosas contribuciones. 

Tradicionalmente, se entiende el comunismo moderno como un movimiento ateo, secular y profano, activamente opuesto a la religión, como a toda forma de “idealismo”. El pensamiento de José Carlos Mariátegui, uno des los principales fundadores del comunismo latinoamericano, tiene muy poco en común con esta imagen convencional. Acerca de la religión, como acerca de otros tantos temas, Mariátegui es un heterodoxo. En el corazón de su heterodoxia marxista, de la singularidad de su discurso filosófico y político, se encuentra un momento irreductiblemente romántico. 
¿Qué es el romanticismo? No se trata de una escuela literaria sino de un movimiento cultural que nace en finales del siglo xviii como una protesta en contra el advenimiento de la civilización capitalista moderna, una rebelión en contra de la irrupción de la sociedad industrial/burguesa –una sociedad fundada en la racionalidad burocrática, la reificación mercantil, la cuantificación de la vida social y el “desencantamiento del mundo” (según la célebre formula de Max Weber) –. Una vez surgido, con Rousseau, William Blake y la Frühromantik alemana, el romanticismo no desaparecerá más de la cultura moderna y constituye, hasta nuestros días, una de las principales estructuras de sensibilidad de nuestra época. La crítica romántica de la modernidad capitalista se hace en nombre de valores sociales, éticos, culturales o religiosos precapitalistas y constituye, en último análisis, una tentativa desesperada de “reencantamiento del mundo”. Puede tomar formas regresivas y reaccionarias, pero también utópicas y revolucionarias, como por ejemplo en la corriente marxista que se podría definir como “romántica” –de William Morris a E.P.Thompson, del joven Lukács a Ernst Bloch, y de Walter Benjamin hasta Herbert Marcuse–.

Es a esta corriente que pertenece José Carlos Mariátegui, de una forma original y en un contexto latinoamericano muy diferente a los de Inglaterra o Europa central. Su visión del mundo romántico-revolucionaria, tal como la formuló en su famoso ensayo de 1925 Dos concepciones de la vida –verdadera matrix de su obra posterior– rechaza “la filosofía evolucionista, historicista, racionalista” con su “culto supersticioso de la idea del progreso”, en nombre de una vuelta a los mitos heroicos, al romanticismo y al “donquijotismo” (Miguel de Unamuno). Igualmente opuestas a la ideología chata y confortable del progreso inevitable, dos corrientes románticas se enfrentan en una lucha a muerte: el romanticismo de derecha, fascista, que quiere regresar a la Edad Media, y el romanticismo de izquierda, bolchevique, que quiere avanzar hacia la utopía.  Las “energías románticas del hombre occidental” encontraron una expresión en la Revolución Rusa, que “insufló en la doctrina socialista una ánima guerrera y mística” (Mariátegui, 1925a, 1971: 13-16).
La palabra “mística” que aparece muchísimas veces bajo la pluma de Mariátegui es evidentemente de origen religioso, pero tiene una significación más amplia –un poco como en Charles Péguy, un autor que Mariátegui no parece conocer, cuando opone la mística del dreyfusismo a su degradación política–. Se refiere a la dimensión espiritual y ética del socialismo, a la fe en el combate revolucionario, al compromiso total por la causa emancipadora, a la disposición heroica a poner en riesgo la propia vida.[1]
 Para Mariátegui, la lucha revolucionaria –o mejor, para emplear el término de Miguel de Unamuno que le fascinaba tanto, la agoníarevolucionaria– es una forma de reencantamiento del mundo. Pero al mismo tiempo que es “mística” y religiosa, esta lucha es profana y secular: la dialéctica mariateguista trata de superar la oposición habitual entre fe y ateísmo, materialismo e idealismo. En un artículo sobre “Gandhi”, de 1924, encontramos este planteamiento:
El socialismo y el sindicalismo, a pesar de su concepción materialista de la historia, son menos materialistas de lo que parecen. Se apoyan sobre el interés de la mayoría, pero tienden a ennoblecer y dignificar la vida. Los occidentales son místicos y religiosos a su modo. ¿Acaso la emoción revolucionaria no es una emoción religiosa? Acontece en el Occidente que la religiosidad se ha desplazado del cielo a la tierra. Sus motivos son humanos, son sociales; no son divinos. Pertenecen a la vida terrena y no a la vida celeste. (Mariátegui, 1924, 1964: 198)
Esta temática del carácter a la vez religioso y secular, “místico” y “terrenal” del socialismo está presente en varios otros textos de Mariátegui[2]la Razón y a la Ciencia pero insiste que ellas “no pueden satisfacer toda la necesidad de infinito que hay en el hombre”. Rechazando el “mediocre edificio positivista” y el “alma desencantada” (Ortega y Gasset) de la civilización burguesa, él hace suya el “alma encantada” (Romain Rolland) de los creadores de una nueva civilización (Mariátegui, 1925b, 1971: 22).[3] En el mismo texto encontramos una definición original y sorprendente, cargada de exaltación romántica –y de ironía polémica en contra de las interpretaciones positivistas y cientificistas– de la significación humana y espiritual del socialismo, en cuanto “alma encantada”:; es obviamente herética en relación a la tradición marxista dominante, pero tiene sus equivalentes en Europa en estos años, en Sorel, Ernst Bloch o mismo el joven Gramsci. En su conocido ensayo “programático” de 1925, El Hombre y el Mito, el pensador peruano no se opone a

La burguesía se entretiene en una crítica racionalista del método, de la teoría, de la técnica de los revolucionarios. ¡Qué incomprensión! La fuerza de los revolucionarios no está en su ciencia; está en su fe, en su pasión, en su voluntad. Es una fuerza religiosa, mística, espiritual. Es la fuerza del Mito. La emoción revolucionaria, como escribí en un artículo sobre Gandhi, es una emoción religiosa. (Mariátegui, 1925b, 1971: 22)

¿Cuál es la fuente de esta idea herética del marxista peruano? Como muchos revolucionarios europeos que buscaban romper la argolla asfixiante del marxo-positivismo de la Segunda Internacional, comenzando por Lukács, Gramsci y Walter Benjamin en 1917-1920, Mariátegui fue fascinado por Sorel, el socialista romántico por excelencia (incluso en sus ambigüedades y regresiones ideológicas).[4] En El hombre y el mito Georges Sorel aparece como el impulsador de la hipótesis de una correspondencia entre religión y socialismo:

Hace algún tiempo que se constata el carácter religioso, místico, metafísico del socialismo. Jorge Sorel [...] decía en sus Reflexiones sobre la violencia: “Se ha encontrado una analogía entre la religión y el socialismo revolucionario, que se propone la preparación y aún la reconstrucción del individuo para una obra gigantesca. Pero Bergson nos ha enseñado que no solo la religión puede ocupar la región del yo profundo; los mitos revolucionarios pueden también ocuparla”. Renan, como el mismo Sorel lo recuerda, advertía la fe religiosa de los socialistas, constatando su inexpugnabilidad a todo desaliento. (Mariátegui, 1925b, 1971: 22)

Pero si comparamos el comentario de Mariátegui con el texto de Sorel mencionado, vemos que ni él ni Renan afirman claramente esta tesis. Lo que escribe Sorel es más bien que los mitos revolucionarios ocupan el mismo sitio en la conciencia que la religión (“el yo profundo”); la conjunción “pero” indica más bien un desacuerdo con la propuesta que una analogía. Es un argumento psicológico, no un paralelo histórico o filosófico. En cuanto a Renan, según Sorel, él considera el socialismo como una utopía, lo que es, a su ver,  una “explicación superficial” de la obstinación de los socialistas. La palabra “religión” no aparece en este contexto. (Sorel, 1908, 1990: 32) De hecho, la idea del “carácter religioso, místico, metafísico” del socialismo no es directamente formulada ni por Sorel, ni por Renan, ¡sino por el mismo Mariátegui!
En uno que otro escrito de Engels encontramos una comparación del primer cristianismo con el socialismo moderno. Pero para el autor del Anti-Dühring se trata de una analogía histórica entre dos movimientos de masas perseguidos por las autoridades, más que de una afinidad sustancial entre socialismo y religión. El autor marxista más cercano a las concepciones del pensador peruano era probablemente el joven Gramsci, que en un artículo sobre Charles Péguy de 1916 rinde homenaje a “este sentimiento místico religioso del socialismo... que invade todo y nos lleva más allá de las polémicas ordinarias y miserables de los pequeños políticos vulgarmente materialistas” (Gramsci, 1916, 1958: 33-34).[5]
Además de las Reflexiones sobre la violenciade Sorel, La agonía del cristianismode Miguel de Unamuno es la otra gran referencia de Mariátegui para su discusión acerca de las afinidades entre el político y el religioso. En su reseña del libro en 1926, se propone interpretar el marxismo como espiritualidad agónica, en el sentido que le da a esta palabra el filósofo español: 

Yo siento [escribe Unamuno] a la vez la política elevada a la altura de la religión y a la religión elevada a la altura de la política”. Con la misma pasión hablan y sienten los marxistas, los revolucionarios. Aquellos en quienes el marxismo es espíritu, es verbo. Aquellos en quienes el marxismo es lucha, es agonía.

A partir de este razonamiento, desarrolla Mariátegui una comparación sorprendente entre Marx y... Dostoievsky: como el escritor ruso, el fundador del socialismo moderno sería “un cristiano, una alma agónica, un espíritu polémico”; en otras palabras –ahora citando a Vasconcelos– “el atormentado Marx está más cerca de Cristo que el doctor de Aquino”. (Mariátegui 1926a, 1975: 120). El argumento es poco convencional, pero de alguna manera se inserta en la tradición marxista –que va del último Engels a Kautsky y mismo a Rosa Luxemburgo– que trata de interpretar a Cristo y al cristianismo primitivo como precursores del socialismo moderno. Pero obviamente Mariátegui va más lejos: no le interesa tanto la afiliación histórica como la afinidad espiritual entre Cristo y Marx, almas agónicas.[6]  
De hecho, más allá de Marx, el tema romántico, “quijotesco”,  de la agonía tiene que ver con la misma identidad político-religiosa del socialista peruano, su Sitz-im-Leben, su visión personal del compromiso revolucionario:

En mi camino, he encontrado una fe. He ahí todo. Pero la he encontrado porque mi alma había partido desde muy temprano en busca de Dios. Soy una alma agónica, como diría Unamuno (agonía, como Unamuno con tanta razón lo remarca, no es muerte sino lucha. Agoniza el que combate) (Mariátegui, 1926b, 1976: 154)

En otras referencias a Unamuno durante estos años, vuelve el tema de la dialéctica entre religión y política, pero a Mariátegui le interesa sobre todo la primera parte de la afirmación del pensador hispánico, la elevación espiritual de la política, en oposición a su miserable rebajamiento administrativo:

Si política es para Huidobro, exclusivamente, la del Palais Bourbon, claro está que podemos reconocerle a su arte toda la autonomía que quiera. Pero el caso es que la política, para los que la sentimos elevada a la categoría de una religión, como dice Unamuno, es la trama misma de la Historia. En las épocas clásicas, o de plenitud de un orden, la política puede ser solo administración y parlamento; en las épocas románticas o de crisis del orden, la política ocupa el primer plano de la vida.
Así lo proclaman, con su conducta, Luis Aragón, André Breton y sus compañeros de la “revolución suprarrealista” –los mejores espíritus de la vanguardia francesa– marchando hacia el comunismo ((Mariátegui, 1926c, 1973: 20).

La referencia al surrealismo –movimiento de revolución espiritual que fascinaba a Mariátegui y al cual dedicó varios artículos– es interesante, en la medida que se trataba de una corriente romántico/revolucionaria en búsqueda de un reencantamiento del mundo, pero en oposición total a la religión cristiana tradicional. ¿No sería esto contradictorio con la imagen de Cristo y la cita a Unamuno? Creo que lo que atrae a Mariátegui, sea en Unamuno sea en los surrealistas, es el alma encantada,  la “mística”, la agonía: el arriesgado combate por valores supremos, la búsqueda heroica de sentido. Es decir, algo muy distinto de la religión institucional, con sus dogmas y su clero.
Este aspecto institucional se encuentra, al revés, en el centro de la atención en el capitulo “El factor religioso” de los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928): aquí Mariátegui se aleja de las reflexiones místicas de sus ensayos de los años 1924-1926 para estudiar la religión desde un punto de vista científico-social, es decir, histórico, sociológico o antropológico. Aun así, en la introducción del capítulo, el marxista peruano tiene la preocupación de evitar toda concepción reduccionista de los fenómenos religiosos y de distanciarse de la crítica liberal o iluminista del “oscurantismo clerical”:

Han tramontado definitivamente los tiempos de apriorismo anticlerical [...] El concepto de religión ha crecido en extensión y profundidad. No reduce ya la religión a una iglesia y un rito. Y reconoce a las instituciones y sentimientos religiosos una significación muy diversa de la que ingenuamente le atribuían, con radicalismo incandescente, gentes que identificaban religiosidad y “oscurantismo”.
La crítica revolucionaria no regatea ni contesta ya a las religiones, y ni siquiera a las iglesias, sus servicios a la humanidad ni su lugar en la historia (Mariátegui, 1928a, 1976: 162).

La primera sección del capitulo es dedicada a “La religión del Tiwantinsuyo”, es decir de la civilización incaica precolombina. Como lo observa con razón Antonio Melis en un comentario reciente, el principal acierto del autor es la contraposición que establece entre la religión oficial incaica y la religión popular. La primera es un instrumento de poder, vinculado a la organización del Estado andino, en tanto que la segunda, de coloración animista, tiene raíces culturales profundas. (Melis, 1994: 15) El “colectivismo teocrático” de los Incas tenía, según Mariátegui, finalidades temporales más que espirituales, y desaparece con la destrucción del Estado incaico. No así la religión popular de los antiguos peruanos, que logra sobrevivir a la conquista y a la colonización. Utilizando los conceptos de la antropología desarrollados en la clásica obra La rama dorada de James Frazer, Mariátegui la define como una forma de animismo, basada en la magia de los tótems y de los tabúes, estos “elementos instintivos de una religiosidad primitiva”. (Mariátegui, 1928a, 1976: 164-167)[7]
El análisis de Mariátegui es sugestivo, pero uno tiene la impresión de que el aparato conceptual que utiliza no le permite captar la riqueza del imaginario religioso andino. De hecho, había ya señalado los límites de una tentativa de interpretación “científica” de este tipo, en un ensayo de 1925, que aparece casi como una crítica anticipada del capítulo de 1928:

Si Valcárcel fuera un racionalista y un positivista [...] nos hablaría [...] de “animismo” y de “totemismo” indígenas. [...] Pero entonces Valcárcel no hubiera escrito, probablemente, Los hombres de piedra. Ni habría señalado con tan religiosa convicción, como uno de los rasgos esenciales del sentimiento indígena, el franciscanismo del quechua. Y, por consiguiente, su versión del espíritu del Tiwantinsuyo no sería total.
Pero la ciencia mata la leyenda, destruye el símbolo. Y, mientras la ciencia, mediante la clasificación del mito de los “hombres de piedra” como un simple caso de animismo, no nos ayuda eficazmente a entender el Tiwantinsuyo, la leyenda o la poesía nos presentan, cuajado en ese símbolo, su sentimiento cósmico (Mariátegui, 1925c, 1975: 64).

La segunda sección trata de “La conquista católica”, es decir, de la “parte activa, directa, militante” que tuvo la Iglesia en la conquista hispánica y en el establecimiento, en el lugar del antiguo poder incaico, de una “nueva teocracia”. Analizando el catolicismo colonial que se va a instalar durante siglos en los Andes, Mariátegui lo caracteriza como un sistema burocrático y parasitario, en el cual “el elemento religioso quedo absorbido y dominado por el elemento eclesiástico”.  Pero, al mismo tiempo, no deja de reconocer el papel positivo que jugaron amplios sectores del clero en la defensa de los derechos de los indígenas:

Los indios, explotados en las minas, en los obrajes y en las “encomiendas” encontraron en los conventos, y aún en los curatos, sus más eficaces defensores. El padre de Las Casas, en quien florecían las mejores virtudes del misionero, del evangelizador, tuvo precursores y continuadores. (Mariátegui, 1928a, 1976: 170-172)

La parte más original de esta sección es la comparación entre protestantismo y catolicismo, entre la colonización anglosajona de América del Norte y la hispánica de América del Sur. Citando a Engels, Mariátegui observa que la reforma de Calvino respondía a las necesidades de la burguesía más avanzada de la época. Pero su interpretación va más lejos: en su opinión “el protestantismo aparece en la historia como la levadura espiritual del proceso capitalista”; o, en otras palabras, “la Reforma forjó las armas morales de la revolución burguesa, franqueando la vía al capitalismo”. Se trata de una hipótesis más cercana a los trabajos de sociología de la religión de Max Weber que a los escritos de Marx y Engels. Al hablar de la “consanguinidad de los dos grandes fenómenos” –capitalismo y protestantismo– Mariátegui utiliza el término mismo que aparece en La ética protestante y el espíritu del capitalismode Weber: Wahlverwandtschaft, el parentesco electivo. Pero en los Siete Ensayos no se encuentra ninguna referencia a Weber y sus tesis; ésta solo aparece, de segunda mano, en una cita del escritor español Ramiro de Maeztu: en el calvinismo la salvación se conoce en el cumplimiento de los deberes de cada hombre en su propio oficio, “lo que implica la moralización de la manera de gastar el dinero” (Mariátegui, 1928a, 1976: 177-180).
Mariátegui comparte con Gramsci el interés por el protestantismo, en cuanto forma moderna y dinámica de religión,  pero no cree en la posibilidad de su futuro desarrollo en América Latina: su expansión es perjudicada por el desarrollo del movimiento antiimperialista, que considera a las misiones protestantes como tacitas avanzadas del capitalismo anglosajón, británico o norteamericano (Mariátegui, 1928a, 1976: 192).[8]
La tercera parte del capítulo, “La independencia y la Iglesia”, examina cómo la falta de ruptura con el pasado colonial termina haciendo del Estado peruano independiente un Estado semifeudal y católico, en el cual “la subsistencia de los privilegios feudales se acompañaba lógicamente de la de los privilegios eclesiásticos”. Mariátegui critica también la ineficacia de la corriente radical o anarcosindicalista –“gonzález-pradista”– cuya agitación anticlerical no tuvo resultados porque no tenía un programa económico social. (Mariátegui, 1928a, 1976: 185-191)
En las últimas páginas del capítulo sobre “El factor religioso”, Mariátegui saca dos conclusiones generales que tratan de resumir lo que es, a su modo de ver, el punto de vista marxista sobre la religión. La primera se apoya en el materialismo histórico para rechazar,  una vez más, el anticlericalismo liberal:

El socialismo, conforme a las conclusiones del materialismo histórico –que conviene no confundir con el materialismo filosófico–, considera a las formas eclesiásticas y doctrinas religiosas peculiares e inherentes al régimen económico-social que las sostiene y produce. Y se preocupa, por tanto, de cambiar éste y no aquellas. La mera agitación anticlerical es estimada por el socialismo como un diversivo liberal burgués (Mariátegui, 1928a, 1976: 192).

La segunda reafirma la tesis soreliana de sus artículos de los años 1925-1926, pero ahora de manera más conforme a la orientación psicológica –quizás freudiana– del socialista francés:
“Como lo anunciaba Sorel, la experiencia histórica de los últimos lustros ha comprobado que los actuales mitos revolucionarios o sociales pueden ocupar la conciencia profunda de los hombres con la misma plenitud que los antiguos mitos religiosos” (Mariátegui, 1928a, 1976: 193).
Me parece evidente que el concepto de religión en Mariátegui tiene una significación más amplia que en su utilización tradicional. Un pasaje sobre González Prada en la sección “El proceso a la literatura” de los Siete ensayoslo afirma de manera bastante explícita:

González Prada se engañaba [...] cuando nos pregonaba antirreligiosidad. Hoy sabemos mucho más que en su tiempo sobre la religión [...] Sabemos que una revolución es siempre religiosa. La palabra religión tiene un nuevo valor, un nuevo sentido. Sirve para algo más que para designar un rito o una iglesia. Poco importa que los soviets escriban en sus afiches de propaganda que “la religión es el opio de los pueblos”. El comunismo es esencialmente religioso. Lo que motiva aún equívocos es la vieja acepción del vocablo (Mariátegui, 1928a, 1976: 263s.).

Mariátegui no propone una nueva definición de religión, superando “la vieja acepción”, y explicando su “nuevo sentido”. Se puede inferir que se trata de una concepción a la vez ético-política y espiritual, que tiene que ver con “la necesidad de infinito que hay en el hombre” de que hablaba en 1925, y con la búsqueda de un mito heroico que le dé sentido y “encantamiento” a la vida.
En su último escrito importante, En defensa del marxismo(1930) volvemos a encontrar la temática soreliana y la comparación entre mitos revolucionarios y mitos religiosos. Desde este punto de vista, Mariátegui se distingue de los demás marxistas “bergsonianos” y “sorelianos” de los años 1917-1923, Lukács, Gramsci, Bloch o Benjamin, que se van alejar, en el curso de los años 20, en la medida en que se acercan al movimiento comunista oficial, de cualquier referencia a Sorel. El marxista peruano es el único que, malgrado su adhesión a la Tercera Internacional, sigue apropiándose de temas del autor de las Reflexiones sobre la violencia:

Superando las bases racionalistas y positivistas del socialismo de su época, Sorel encuentra en Bergson y los pragmatistas ideas que vigorizan el pensamiento socialista, restituyéndolo a la misión revolucionaria de la cual lo había gradualmente alejado el aburguesamiento intelectual y espiritual de los partidos y de sus parlamentarios, que se satisfacían, en el campo filosófico, con el historicismo más chato y el evolucionismo más pávido. La teoría de los mitos revolucionarios, que aplica al movimiento socialista la experiencia de los movimientos religiosos, establece las bases de una filosofía de la revolución (Mariátegui, 1930, 1976: 22).

Contrariamente a Lukács o Gramsci, el comunista Mariátegui sigue insistiendo en el “ascendiente religioso del marxismo” y en la vocación “idealista/religiosa” del materialismo socialista: “El materialista, si profesa y sirve su fe religiosamente, solo por una convención del lenguaje puede ser opuesto o distinguido del idealista”. (Mariátegui, 1930, 1976: 59s.) La sorprendente dialéctica entre materialismo e idealismo –este último identificado a la ética y la religión– es uno de los temas más originales de la reflexión del marxista peruano. En otro texto “programático”, el célebre editorial “Aniversario y balance” de la revista Amauta (1928), lo presenta en una formulación deliberadamente paradójica y provocativa: “El materialismo socialista encierra todas las posibilidades de ascensión espiritual, ética y filosófica. Y nunca nos sentimos más rabiosa, eficaz y religiosamente idealistas que al sentar bien la idea y los pies en la materia” (Mariátegui, 1928b, 1971: 250).
La interpretación positivista, y esto es válido para una buena parte del marxismo oficial de la Segunda y de la Tercera Internacional (en vías de estalinización en 1928), de la doctrina socialista es incapaz de dar cuenta de su profunda significación moral y política: “Vana es la tentativa de catalogarla como una simple teoría científica, mientras obre en la historia como evangelio y método de un movimiento de masas” (Mariátegui, 1930, 1976: 41). Partiendo de la presuposición fundamental que “cada acto del marxismo tiene un acento de fe, de voluntad, de convicción heroica y creadora”, Mariátegui propone, en varios pasajes de Defensa del marxismo, una comparación ético-política entre la mística de los revolucionarios y la de los cristianos: entre las asambleas de la III Internacional y el misticismo de la cristiandad de las catacumbas (una analogía ya sugerida por Engels, aún si Mariátegui no lo cita), entre Rosa Luxemburgo y Teresa de Ávila[9], y, de manera general, entre los héroes del socialismo y los de la religión:

La biografía de Marx, de Sorel, de Lenin, de mil otros agonistas del socialismo, no tiene nada que envidiar como belleza moral, como plena afirmación del espíritu, a las biografías de los héroes y ascetas que, en el pasado, obraron de acuerdo con una concepción espiritualista o religiosa, en la concepción clásica de estas palabras (Mariátegui, 1930, 1976: 103).

En conclusión: más allá de sus interesantes observaciones socio-históricas sobre “el factor religioso” en el Perú, el aporte más original e innovador de Mariátegui a la reflexión marxista sobre la religión es su hipótesis acerca de la dimensión religiosa del socialismo, su análisis de las afinidades electivas (para utilizar el término weberiano) entre mística revolucionaria y fe cristiana.[10]la Universidad de Lima un curso “enteramente dedicado a las ideas de Mariátegui”, y que su obra fundadora, Teología de la liberación - perspectivas (1971) contenga varias referencias al autor de los Siete ensayos.[11]la Teología de la liberación y la participación de los cristianos en los movimientos revolucionarios de América Latina –como el sandinismo nicaragüense– así como la “mística revolucionaria” de movimientos sociales o político-sociales como el MST (Movimiento de los campesinos Sin Tierra) brasileño o el EZLN de Chiapas.[12] De hecho, las hipótesis de Mariátegui son un aporte sustancial para entender a Camilo Torres, Es cierto que no se trata de una formulación sistemática, sino más bien de una serie de fragmentos cargados de brillantes intuiciones. Probablemente no sea una coincidencia que el fundador de la teología de la liberación, el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, dictara en

Artículo enviado (en castellano) por el autor para este número de Herramienta.


Bibliografía 
Gramsci, Antonio (1916) “Carlo Péguy ed Ernesto Psichari”. En: –, Scritti Giovanili. Einaudi: Turín, 1958.
Mariátegui, José Carlos (1924), “Gandhi”. En: –, La escena contemporánea. Amauta: Lima, 1964.
– (1925a) “Dos concepciones de la vida”. En: –, El alma matinal. Amauta: Lima, 1971.
– (1925b) “El Hombre y el Mito”. En: –, El alma matinal, 1971.
– (1925c) “El rostro y el alma del Tiwantinsuyu”. En: Peruanicemos al Perú. Amauta:Lima, 1975.
 – (1926a) “‘La agonía del cristianismo’ de Don Miguel de Unamuno”. En: Signos y obras. Amauta: Lima, 1975.
– (1926b) “Una encuesta a José Carlos Mariátegui”. En: –, La novela y la vida. Amauta: Lima, 1976.
– (1926c) “Arte, revolución y decadencia”. En: El artista y su época. Amauta: Lima, 1973.
– (1926d) “Romain Rolland”. En: –, El alma matinal, 1971.
– (1928ª) “Aniversario y balance”. En: –, Ideología y política. Amauta: Lima, 1971.
– (1928b) 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. Amauta: Lima, 1976.
– (1930) Defensa del marxismo. Amauta:Lima, 1976.
Melis, Antonio (1994) “José Carlos Mariátegui hacia el siglo XXI”. “Prólogo” a Mariátegui total, separata. Amauta: Lima.
Sorel, Georges (1908), Reflexions sur la violence. Seuil: París, 1990.





[1] Desde muy joven Mariátegui arrastraba una actitud religiosa, una búsqueda de fe. Esto se traduce por ejemplo en su artículo “La procesión tradicional”, bajo el seudónimo Juan Croniqueur, en La Prensa del 20 de octubre del 1914 (información suministrada por Gerardo Leibner). Existen pocos trabajos acerca del tema de la religión en Mariátegui. Nos han sido muy útiles las páginas sobre “Ética y religiosidad” en el importante libro de Alfonso Ibáñez Mariátegui, revolución y utopía, Tarea: Lima, 1978: 74-78. Véase también de Alberto Flores Galindo, La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Desco: Lima, 1982, pp. 175-181.
[2] Romain Rolland es una referencia importante para Mariátegui, por la dimensión religiosa y humanista de su “alma encantada”: “El espíritu de Romain Rolland es un espíritu fundamentalmente religioso. [...]  No es su pensamiento político –que ignora y desdeña la política– lo que puede unirnos a él. Es su grande alma. [...] Es su fe humana. Es la religiosidad de su acción y de su pensamiento” (Mariátegui, 1926d, 1971: 135).
[3] El párrafo siguiente repite la última frase de la cita del artículo sobre Gandhi: “Los motivos religiosos se han desplazado del cielo a la tierra. No son divinos: son humanos, son sociales”.
[4] Sobre la utilización de Sorel por Mariátegui, el mejor análisis es el de Robert Paris, en sus ya “clásicos” ensayos, “El marxismo de Mariátegui” y “Mariátegui, un ‘sorelismo’ ambiguo”. En: José Arico (comp.), Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. Siglo XXI: México, 1978. 
[5] Muy probablemente Mariátegui no conocía este artículo y otros similares del joven Gramsci. Sobre las afinidades entre Mariátegui y Gramsci, se puede leer el capitulo “Gramsci y Mariátegui” del excelente libro de Francis Guibal y Alfonso Ibáñez, Mariátegui Hoy. Tarea: Lima, 1987, pp. 133-145.
[6] Parece que Mariátegui logró convencer a Miguel de Unamuno, puesto que en una carta al pensador peruano, el autor de la Agonía del Cristianismo reconoció que “Marx no fue un profesor sino un profeta” (carta mencionada en Mariátegui 1930, 1976: 56).
[7] Sobre la libre utilización de Frazer por Mariátegui, véase de Antonio Melis, “Presencia de James George Frazer en la obra de Mariátegui”, en Mariátegui y las ciencias sociales. Biblioteca Amauta: Lima, 1982.
[8] La previsión de Mariátegui fue efectiva durante medio siglo, pero en los últimos 20 años se desarrolló de forma espectacular la variante pentecostal del protestantismo, a pesar del sentimiento antiimperialista.
[9] “Vendrá un tiempo en que [Rosa Luxemburgo] la asombrosa mujer que escribió desde la prisión esas maravillosas cartas a Luisa Kautsky, despertará la misma devoción y encontrará el mismo reconocimiento que una Teresa de Ávila” (Mariátegui, 1930, 1976: 44).
[10] Una comparación con ideas análogas –pero bastante diversas en sus implicaciones– de Ernst Bloch, Walter Benjamin o Lucien Goldmann rebasa los límites de este ensayo.
[11] Véase le entrevista de Gustavo Gutiérrez con Luis Peirano en Quehacer (marzo de 1980), p. 115. Entretanto, en ningún momento Gutiérrez cita directamente los pasajes de la obra de Mariátegui que se refieren al “ascendiente religioso del marxismo”.
[12] He tratado de estudiar estos movimientos y sus raíces socio-religiosas en el “cristianismo de la liberación” en mi libro The War of Gods. Religion and Politics in Latin America. Verso: Londres, 1998.

Revista Herramienta N° 51 América Latina Filosofía Histori

Honduras: Por El Derecho Territorial, Libre Determinación, El Derecho Indígena y Alternativo
30 de diciembre 2012

COPINH

Enlace Indígena

El proceso de colonización brutal y en veces adormecedor, llega a todos los espacios  y niveles, ha sido una de las batallas que el Pueblo Lenca, como los demás Pueblos Indígenas hemos tenido que enfrentar por más de 500 años de saqueo, violencia y  racismo. Esta situación nos debería llamar a la insumisión y a desaprender y desconstruir el coloniaje que llevamos por dentro. Hasta hoy en día se sigue con la cultura capitalista, patriarcal y racista que dice que los pueblos indígenas somos pueblos de salvajes, ignorantes, violentos, incultos, sin educación, mentirosos, sin propuestas ni pensamientos  propios. Nos tratan de “pobrecitos”, si nos ven desde el folklorismo, y de “agresivos”  si defendemos nuestros derechos de manera justa y enérgica.

A la sociedad “moderna” y ladinizada le asusta  el hecho de que la rebeldía y su derecho en los Pueblos Indígenas está viva; no es capaz de entender que los Pueblos Indígenas hemos construidos y aportado verdaderos procesos de resistencias históricas, culturas profundas y pensamientos complejos. Hemos hecho aportes extraordinarios al desarrollo y a la evolución en general de esta humanidad, aportes que continuamos sosteniendo y defendiendo como  nuestro derecho a la libre determinación, a la vida, identidad,  al ejercicio del Derecho Indígena, fuera de la “legalidad”, “justicia” y “cultura jurídica” occidental dominante que se piensa  “igualitaria”.

Hemos luchado para que el Derecho Colectivo de los Pueblos Indígenas sea reconocido como derecho de interés público;  porque negarlo y supeditarlo al monismo y a la cultura jurídica dominante es  imposición misma del pensamiento único, ciego de la lucha de clases, alejada del universo del pluralismo jurídico. Es  una aceptación sumisa del derecho occidental surgido de culturas patriarcales, capitalistas y usurpadoras eurocéntricas, continuadoras de la espada y de la cruz, que niegan el derecho de autodefensa y prácticas de la legislación  propia en los Pueblos Originarios  y  a  la  legitimidad de sus luchas, establecidas  incluso en diversos y reconocidos instrumentos del derecho internacional.

Montaña Verde es una comunidad ejemplo de tenacidad, dignidad y de construcción de procesos organizativos, de unidad territorial, enfrentando sus desafíos interno y externos, donde existen Consejos Indígenas Lencas, reglamentos internos comunitarios, donde se debate en práctica asamblearia delitos como el abuso sexual, la caza ilegal de la fauna, los limites en el uso e importancia  del agua y  del  bosque,  y su interrelación cósmica con quienes habitan esta zona, donde se debate sobre las relaciones de poder en todos los ámbitos, donde confrontan sus conflictos sobre  violencia doméstica,  la amenaza trasnacional, sobre las REDD+-ONUREDD, explotación minera, privatización de ríos, agroecología, entre otros.

Montaña Verde está cansada de la codicia de personas extrañas que apetecen sus territorios e insisten que son dueñas del lugar. Está cansada de que se la vea como botín, de que lleguen sin consultarle a la comunidad, de sentirse acechada, de que se violenten sus derechos individuales y colectivos, de que fácilmente sea acusada y vista desde el racismo y la arrogancia. Está cansada de que le recen el Convenio 169, sin que se haga una interpretación y compresión correcta, contextualizada  y pertinente del mismo. 

El COPINH es una organización responsable y seria. Montaña Verde es parte del COPINH. El COPINH cree en Montaña Verde, porque el COPINH está en  Montaña Verde y día a día, por más de 15 años hemos vivido la lucha, los desafíos, las construcciones colectivas de estas comunidades y NOS asiste el derecho de pronunciarnos en los temas que decidamos tanto a nivel nacional como internacional. 

Reafirmamos nuestra exigencia de respeto territorial, a la identidad, cultura y prácticas de justicia comunitaria apegadas al derecho consuetudinario, ancestral, colectivo,  indígena, reconocido en mecanismos, tratados, declaraciones, convenios del derecho internacional producto de la misma lucha de los Pueblos Indígenas, no regalo de nadie. 

Les preguntamos a los que pretenden ser  dueños de Montaña Verde y a sus asesores legales: ¿Se indignaron acaso cuando torturaron a los líderes comunitarios Marcelino y Leonardo Miranda? ¿Se indignaron cuando Policías Cobras  los secuestraron y casi asesinan a sus familias, incluyendo a sus niños y niñas; cuando los arrastraron y cuando les sumergieron sus cabezas en agua a punto de asfixiarlos, frente  a un médico forense y fiscal? ¿Se indignaron acaso  cuando los “profesionales” Cobras les  pusieron en sus cuerpos cigarrillos encendidos o  cuándo ofendieron a las mujeres valientes de Montaña Verde y las agredieron y amenazaron a muerte? ¿Les parece que hay justicia igualitaria cuando se sentencia   a 30 años de cárcel a compañeros por ser miembros del COPINH, por defender sus territorios y bosques?  Fue por la lucha del COPINH y por la solidaridad de muchos pueblos, que se logró liberarlos en 3 años. ¿Por qué no les provocó indignación que la justicia hondureña absolviera  a los Policías Cobras a pesar de haber hecho estas  graves  y reiteradas violaciones a los derechos humanos?

En el caso del Sr. Neptaly Toledo, foráneo de la zona, caso que victimiza su familia,   reafirmamos que es un acto de invasión. Él ha sido advertido que no puede pretender estas tierras, pues hace mucho que hay procesos de expropiación, saneamiento, conforme a derecho, y de titulación comunitaria, del que él debería  de estar al tanto. En esta causa, el INA no ha mostrado voluntad política de resolverlo, por lo que responsabilizamos al mismo por los hechos conflictivos y sus consecuencias. 

Como Pueblos Indígenas reconocemos la diversidad, el respeto mutuo. Reafirmamos que tenemos derechos particulares como Pueblos, NO privilegios. Creemos en la necesidad de respetar y reconocer la existencia del Derecho Indígena y Alternativo, la autonomía, la dignidad, la emancipación, ante las diversas formas de dominación, y la legitimidad de nuestra causa indígena, la cual continuaremos con fuerza y decisión.

Dado en Intibucá, a los 28 días del mes de diciembre del 2012.

Con la fuerza ancestral de Iselaca, Lempira, Mota y Etempica, 
se levantan nuestras voces llenas de vida, justicia, dignidad,  libertad y paz.


Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, COPINH.


Santiago de Chile / 25, 26 y 27 de enero de 2013

Cumbre de los Pueblos de América Latina, el Caribe y EuropaPor la justicia social, la solidaridad internacional y la soberanía de los Pueblos 

Convocatoria


Desde el 25 al 27 de enero de 2013 se realizará en Santiago de Chile la Cumbre de los Pueblos de América Latina, el Caribe y Europa: Por la justicia social, la solidaridad internacional y la soberanía de los Pueblos, esto en forma paralela a la Cumbre UE – CELAC donde estarán representados todos los gobiernos de la Unión Europea y de aquellos países asociados a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.  En ese contexto, se realizará además la reunión del CELAC, ocasión en que el Gobierno de Chile cederá la coordinación del bloque regional al Gobierno de Cuba.

Los gobiernos participantes han decidido poner como tema central discusión de las reuniones de Santiago a las inversiones bajo el título de “Alianza para el Desarrollo Sustentable: Promoviendo Inversiones de Calidad Social y Ambiental”.

Las organizaciones sociales, sindicales y políticas que hemos estado comprometidas en diversas cumbres anteriores y múltiples foros sociales, nos hemos coordinado para que al lado de las reuniones oficiales, en una Cumbre de los Pueblos, se escuchen las demandas y propuestas de los pueblos movilizados en las dos regiones que luchan contra las políticas neoliberales que golpean a nuestras sociedades y pretenden aniquilar sus derechos.

Convocamos a todos los movimientos sociales, populares y políticos de Chile y de ambos continentes a sumarse a la Cumbre de los Pueblos Latinoamericanos, Caribeños y Europeos en enero de 2013 en Santiago de Chile, para que sean escuchadas las justas reivindicaciones y para que sus luchas y resistencias a las políticas injustas que les son impuestas encuentren un espacio para la articulación y la construcción de alternativas.

La Cumbre de los Pueblos de Santiago tendrá lugar en medio de una crisis económica y financiera mundial sin precedente desde los años treinta del siglo pasado, y aquellos sectores que la generaron y se enriquecieron pretenden cobrarla a los pueblos, imponiendo unos tremendos retrocesos sociales y democráticos. La políticas de “austeridad”, ahora también en la zona europea, así como la evolución política en América Latina y el resto del mundo exigen una respuesta unitaria de nuestros pueblos y una salida radicalmente alternativa a la reconducción y al fortalecimiento del actual modelo neoliberal. Este momento histórico requiere igualmente replantear a fondo las relaciones entre ambos continentes.

La Cumbre de los Pueblos de Santiago es una oportunidad importante para cuestionar las distintas dimensiones de la crisis y los intentos gubernamentales de utilizar la inversión de capitales europeos en América Latina como un camino de salida a ella, en los precisos instantes en que nuestros pueblos se rebelan contra el modelo extractivista inequitativo y depredador. De allí la necesidad de evaluar los efectos de tales inversiones y más ampliamente de los Tratados de Libre Comercio (TLC), especialmente por su carácter predador de los derechos sociales, del ambiente y de las condiciones laborales, y vector de agravamiento de la tremenda desigualdad social que azota a nuestras sociedades. Los pueblos de América Latina, el Caribe y de Europa decimos no a estos TLCs, exigimos que se renegocien los que están en vigor y que se detenga la negociación o ratificación de los otros, hasta que los pueblos sean debidamente consultados sobre el tipo de relaciones bi-continentales que quieren establecer para servir sus intereses, y no los de los inversionistas y las transnacionales.

Las organizaciones abajo firmantes, llaman a construir un nuevo tipo de relación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, basado en la igualdad, la descolonización, la primacía de los derechos de la ciudadanía sobre el lucro de las transnacionales, y el respeto a la soberanía y el derechos de las naciones. No aceptamos que la crisis detonada por el sistema financiero transnacional sirva para promover retrocesos sociales en detrimento de los derechos y el bienestar de los pueblos. Este encuentro exigirá que cesen las políticas de ajuste y austeridad y el replanteamiento de la arquitectura financiera internacional.

Los pueblos de nuestros dos continentes exigen y luchas duramente en las calles por la justicia social y un modelo alternativo que garantice plenamente los derechos políticos y democráticos, así como los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

En paralelo a las reuniones oficiales, la Cumbre de los Pueblos será el reflejo legítimo de las luchas, las resistencias y de las demandas de nuestros pueblos por alternativas al neoliberalismo, el patriarcado, el colonialismo y la destrucción del ambiente para el lucro de pocos. La Cumbre de los Pueblos se desarrollara en favor de la justicia social y ambiental, la solidaridad y unidad entre las naciones y los pueblos latinoamericanos y europeos, la defensa de los bienes comunes y por el rechazo a la mercantilización de la naturaleza y la vida.
Los ejes temáticos deberán incluir nuestra visión sobre el modelo de sociedad que queremos, la democracia y la participación ciudadana, los derechos humanos, las reivindicaciones de nuestros pueblos originarios, de las mujeres y de la diversidad de sectores que representamos, sobre los bienes comunes, la naturaleza y la Madre Tierra, sobre la integración, las inversiones y el comercio, sobre la democratización de las comunicaciones, la gobernanza global y el modelo imperante.

Junto a los ejes temáticos centrales, habrá cabida para las actividades autogestionadas que surjan desde las organizaciones participantes.

La Cumbre de los Pueblos, nuestra cumbre, será el espacio alternativo en el que se vuelquen las energías, las resistencias y demandas de nuestros pueblos.

Para ver organizaciones convocantes pinchar aquí.


GRUPO DE FACILITACIÓN CUMBRE DE LOS PUEBLOS


La Cumbre de los Pueblos Chile 2013 se realizará en la Facultad de Urbanismo y Arquitectura de la Universidad de Chile (calle Marcoleta 250, Santiago-Chile)
Mayores informaciones visitar sitio oficial www.cumbrechile2013.org.  
Twitter: @CumbrePueblos13
 Página facebook: Cumbre de los Pueblos 2013


2013, Un año para las soluciones: Atención a los movimientos telúricos bajo la frágil arena internacional


Raúl Zibechi, Santiago Alba Rico, Josu Juaristi y Dabid LazkanoiturburuGara


Rebelion, 2 de enero 2013

 Nada es lo que parece en los últimos años en política internacional. Las viejas certidumbres han dado paso a una fragilidad que permite vislumbrar futuros sobresaltos. Donde menos se esperan.

Contra lo que puede aparentar el farragoso juego de la diplomacia, el subsuelo de lo que se conoce como la arena internacional se está moviendo de forma decisiva en los últimos años. Este movimiento telúrico de fondo se traga de repente a protagonistas de la historia que parecían eternos (fue el caso del egipcio Mubarak y del libio Gadafi y todo apunta a que será el destino del sirio Al-Assad) provocando graves desequilibrios regionales y nuevas alianzas que tardarán años en solidificar. Pero, por lo general, se trata de un movimiento lento pero ininterrumpido que está suponiendo un rediseño del mapa geoestratégico mundial como no se ha conocido en los últimos cien años-

La crisis global ha provocado un corrimiento hacia el sur del Norte rico, dibujando una Europa en la que el eje mediterráneo parece condenado a asemejarse cada vez más a los países del este, que 25 años después de la caída de la URSS, siguen condenados en el vagón de cola.

EEUU sigue buscando un nuevo paradigma que le permita mantener su primacía mundial y, olvidada la Guerra Fría y tras salir trasquilado de su último decenio de guerra al islam, vuelve su mirada hacia el que fue siempre su objetivo geoestratégico, el Pacífico.Cuenta, para ello, con la competencia creciente de una China que ya ha dejado de ser una potencia emergente y se ha convertido en la segunda economía mundial y en la principal fábrica del Planeta.

EL EJE DEL PACÍFICO 

El mundo es cosa de dos

Las complejas relaciones entre EEUU y China marcarán, sin duda, el devenir del nuevo año y de los siguientes. Y conviene remarcar esa complejidad, toda vez que, más allá de la escenificación periódica de conflictos -en torno al tipo de cambio del reminbi o a aspectos comerciales- ambas potencias se necesitan mutuamente. A Pekín no le interesa un debilitamiento de EEUU más allá de un límite y Washington tiene en China a uno de los principales compradores de su inmenso déficit.

Otro tanto ocurre con la cuestión militar. EEUU denuncia una y otra vez el incremento ciertamente exponencial en gastos de defensa de los dirigentes chinos, pero estos recuerdan que siguen derivando menos proporción del PIB del país a este capítulo que lo que gasta EEUU. Y, en cifras absolutas, el Pentágono se lleva medio billón largo de dólares al año, mientras el Ejército Popular chino, el más numeroso del mundo, no supera los 80.000 millones.

En este juego de acusaciones demagógicas, no hay duda de que EEUU aprovechará la inquietud que genera el repunte de las reivindicaciones territoriales de China en muchos de sus vecinos -y algunos aliados estratégicos de EEUU- como Japón, Corea del Sur, Vietnam y Filipinas para tratar de consolidar su dominio del Pacífico. Pekín intentará hacer valer el diálogo bilateral para solucionar esas disputas, mientras EEUU apelará a soluciones regionales en las que el peso chino se diluya y su propia posición marque la pauta a seguir.

AMÉRICA LATINA 

Escalada de tensiones

La disputa por la hegemonía regional entre tres grandes potencias, Estados Unidos, China y Brasil, dibuja en el horizonte una escalada de conflictos. Para 2013 podemos esperar mayor activismo de las principales fuerzas desestabilizadoras, las derechas aliadas de Washington, por lo menos en Venezuela y Argentina, que se han convertido en los escenarios de las mayores confrontaciones.

La posible desaparición de Hugo Chávez pondrá a prueba la solidez del proceso bolivariano. Aunque Brasil y China han establecido sólidas alianzas estratégicas con Venezuela, la derecha y Estados Unidos mantienen su capacidad desestabilizadora. En Argentina el gobierno de Cristina Fernández deberá mostrar que puede manejar la situación económica y financiera para frenar la escalada social y política de las clases medias y altas contra su gobierno.

En el resto de la región sudamericana predomina la estabilidad aunque falta acomodar la situación paraguaya postgolpe constitucional contra Fernando Lugo. A través de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Brasil viene mostrando su capacidad estabilizadora en la región, que está optando por resolver sus asuntos sin la injerencia estadounidense. El Mercosur, ampliado con Venezuela, seguirá creciendo con la incorporación de Bolivia y Ecuador.

Más al norte, en el Caribe, Centroamérica y México, la relación de fuerzas es completamente diferente. La mano militar del Pentágono y del Comando Sur siguen marcando el ritmo con escasas interferencias. El núcleo de la conflictividad interestatal y social seguirá focalizada en Sudamérica, y muy en particular en la región andina del Perú, donde colisionan las hegemonías decadentes y las emergentes.

EL MUNDO ÁRABE 

Avance a trompicones

Dos años después, podemos enumerar algunas de las consecuencias negativas de la «primavera árabe»: la confrontación militar (Siria) o la confrontación política (Túnez, Egipto, Libia, Yemen) han dado una nueva oportunidad a los grupos asociados a la franquicia Al-Qaeda, han aumentado la influencia de las potencias reaccionarias del Golfo (Arabia Saudí y Qatar) y desplazado la batalla por la democratización hacia una «guerra fría» entre sunnismo y chíismo, han llevado al gobierno (Túnez y Egipto) a partidos islamistas complacientes con el capitalismo, han fragilizado todas las fronteras nacionales y han producido una fractura en la izquierda árabe e internacional. ¿El balance es, por tanto, desastroso? Todos esos efectos solo podían ser evitados manteniendo dictaduras feroces cuyo cuestionamiento ha abierto, en cambio, un abanico de potenciales transformaciones.

Desde el punto de vista geoestratégico, podemos señalar algunas: Israel se encuentra más aislada y desprestigiada que nunca mientras que Palestina refuerza su papel simbólico como capital y garantía del anti-imperialismo regional, EEUU recula en la zona frente a una nueva promiscuidad de alianzas cruzadas entre viejas potencias y potencias emergentes y se pone punto final, con veinte años de retraso, a la Guerra Fría y al siglo XX.

Pero desde el punto de vista político, un proceso que sólo puede ser largo apunta ya cambios impensables hace tres años: pueblos que se movilizan y organizan y que amenazan por primera vez el corazón de la bestia (los países del Golfo y Jordania), mujeres y minorías lingüísticas y nacionales que luchan por sus derechos, una izquierda que se sacude esquemas atávicos y reencuentra la calle, la emergencia al primer plano de una juventud reprimida y humillada, la refundación de una cultura que se inclinaba, fascinada o aterrorizada, ante el poder personal y que, a través del mito Bouazizi, se alinea con los perdedores y rechaza los despotismos. El balance será aún provisional durante décadas. Pero habría que estar loco -o ser imperialista- para preferir que no hubiera ocurrido.

ASIA Y EURASIA 

Afganistán e Irán

2013 estará marcado por los acelerados planes de retirada occidental de Afganistán, lo que sin duda generará un cataclismo en una región, Asia Central, que se mantiene en una posición de equilibrio sobre alfileres.

Rusia ya está calibrando el futuro de una zona en la que todo hace presagiar un regreso con fuerza del poder talibán y, en el peor de los escenarios, una guerra civil que podría reanimar a los latentes movimientos islamistas, particularmente fuertes en el estratégico valle de Fergana y que disputan el status quo que Rusia logró mantener en repúblicas como Uzbekistán y Tayikistán manteniendo a dictadores en el poder.

En fin, habrá que estar asimismo muy atentos al año crucial que vivirá Irán, con unas elecciones en las que se anuncia el regreso de las viejas facciones del stablishment revolucionario -tras un acuerdo entre el ayatollah Jomenei y Akbar Hashemi Rafsanjani - por la retirada del presidente Mahmud Ahmedinejad- y no se descarta que Occidente vuelva a intentar socavar al poder de Teherán con un nuevo ensayo de revolución de colores como el que fracasó en las presidenciales de 2009. Todo ello como alternativa a una guerra contra Irán por razón de su programa nuclear que solo aparece en la agenda de Israel. El problema es Tel Aviv y su creciente unilateralismo.

UNIÓN EUROPEA 

«Hallo 2013»

En el ámbito europeo y de la Unión Europea, será un año marcado por las elecciones alemanas de otoño. Y no porque la reelección de Merkel o el regreso del SPD al poder vaya a cambiar mucho la relación de este país con la UE, sino porque buena parte del desarrollo y ritmo del titubeante proceso integrador comunitario pasa a «modo invierno» cada vez que un «grande» vota.

2013, el año que verá el ingreso de Croacia, comienza con un cambio en la presidencia semestral de (algunos de) los consejos de ministros de la Unión. Irlanda releva a Chipre. Pero, sobre todo, arranca con la negociación pendiente del marco presupuestario plurianual (2014-2020), donde la Unión aparece más rota que dividida en dos bandos: los contribuyentes netos que quieren reducir el presupuesto y los necesitados, convertidos en europeístas convencidos en su reclamación de más caja común. La negociación marcará el devenir de la UE a partir de 2014 y condicionará otros aspectos de la discusión aparcada en diciembre sobre el desarrollo de la Unión Económica y Monetaria.

Dos temas deberían ser prioritarios: cómo reactivar la economía y cómo revertir el brutal deterioro del tan célebre como casi inexistente modelo de bienestar social europeo (hay más de uno, obviamente).

En el ámbito más social, quizás lo más llamativo será observar la evolución de la iniciativa de la Comisión Europea para luchar contra el tabaco. El reconocimiento de títulos para trabajar en otro estado miembro será también un punto relevante de la agenda europea en 2013.

ÁFRICA 

¿El retorno de Al Qaeda?

La descolonización africana con regla y cartabón y el olvido al que el mundo ha sometido al Continente Negro lo convierte en un escenario inmejorable para la inestabilidad y su corolario, su emergencia como refugio de movimientos que han perdido sus santuarios originales, tanto por sus propios errores como por presiones externas.

Es el caso de la franquicia de Al-Qaeda y de grupos situados en la órbita del yihadismo trasnacional. Mali y la vasta región de Azawad (equiparable al territorio del Estado francés) será sin duda noticia en 2013. Reivindicado como su territorio por los tuaregs, la inestabilidad tras el golpe de Estado en Mali fue aprovechada para ocupar-liberar el territorio, en el que Al Qaeda del Magreb y otros grupos han logrado una posición de ventaja. No acaba ahí la lista de países con graves problemas armados ligados con una interpretación rigorista de la yihad. Es el caso del norte de Nigeria, con el movimiento Boko Haram (los talibanes nigerianos) y puede ser el de Níger, un vasto territorio que comparte frontera -es un decir- con la inestable Libia.

Todo ello en un continente en el que la pobreza extrema y la inestabilidad coinciden con un proceso creciente de urbanización (con megaurbes como Lagos y Kinshasa) que es una bomba de relojería en unas sociedades sin la más mínima articulación social y económica. Ojalá exageremos.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121231/380378/es/Atencion-movimientos-teluricos-bajo-fragil-arena-internacional

Ali Abu Shahl: Palestina: El año 2013

Sin Permiso


 El dirigente de Fatah Dr, Nabil Shaath, que es conocido por su defensa del proceso de paz en la región y la reconciliación con Hamas, afirmó después de una visita a Gaza la semana pasada que el nuevo 2013 será un año de victorias, tanto local como internacionalmente. Sin embargo, subrayó que Palestina avanzaría después de la resolución de las Naciones Unidas [admitiendo a Palestina como estado observador] bien mediante lucha contra la ocupación o a través de negociaciones, pero sin confrontación militar con Israel. Y añadió que el nuevo año será testigo de un aumento del boicot a los productos israelíes y, posiblemente, de la desobediencia civil en Cisjordania.

Shaath dijo también que los palestinos no buscan ningún problema con Estados Unidos, sino que, por el contrario, se espera que el gobierno de EE UU pase de presionar a la Autoridad Palestina a impulsar la paz en la región. Se espera que ejerza más presión sobre Israel después de las elecciones israelíes el 22 de enero de 2013, para detener la construcción de asentamientos en el territorio palestino ocupado en 1967 (especialmente en el área E1), además de la presión europea sobre Israel para mantener viva la solución de los dos Estados.

En el frente económico, Shaath espera durante el próximo año más apoyo de los países árabes a la economía palestina, sobre todo de Arabia Saudí y Qatar, especialmente ante las sanciones económicas israelíes a la Autoridad Palestina.

Creo que lo que está sucediendo en la vida política palestina, con el mantenimiento de la división y la creación de pretextos por ambas partes del conflicto palestino (Hamas y Fatah), no recoge el cambio positivo operado tanto por los árabes como por Occidente. Aún existen diferencias entre Fatah y Hamas sobre el sitio en el que Hamas considera oportuno permitir a Fatah celebrar el 47 aniversario de su implantación en Gaza. Y Hamas se niega a actualizar el censo electoral en la Franja de Gaza y a hablar de elecciones, al mismo tiempo que exige la formación de un gobierno de unidad nacional o un gobierno tecnocrático que sea quién convoque las próximas elecciones. También rechaza en principio negociaciones con Israel y ha vuelto, después de la reciente guerra en Gaza, a llamar a la lucha armada hasta la liberación de toda Palestina.

No hay duda de que la popularidad de Hamás ha aumentado después de la guerra en Gaza (la popularidad de Hamas crece con cada batalla contra Israel), después de haber caído considerablemente antes de la guerra en Gaza. Creo que fue ello lo que determinó la decisión de Hamas de detener el proceso de actualización del censo. Y después de la guerra en Gaza muchas delegaciones de países occidentales viajaron a Gaza para estudiar sobre el terreno la creciente popularidad de Hamas y sus consecuencias en el proceso de reconciliación palestina y las perspectivas de paz en la región. Hay que recalcar que las delegaciones de algunos de estos países (ya en secreto o abiertamente) se reunieron con funcionarios de Hamas. Merece la pena destacar también que por primera vez Estados Unidos intervino en la negociación del acuerdo de alto el fuego entre Hamas e Israel, con la ayuda de Egipto a raíz de la reciente guerra israelí en Gaza (13-21/11 / 2012).

El aumento de la popularidad de Hamas entre los palestinos en el país y en la diáspora preocupa incluso a los líderes del movimiento, ya que consideran que este aumento de su popularidad puede llevarles a ganar las futuras elecciones, convirtiendo a Hamas en el objetivo prioritario de la ocupación  israelí, especialmente en Cisjordania, donde Israel no permitirá a Hamas gobernar hasta que reconozca al Estado de Israel.

Para ello, Hamas está tratando de reconstruir la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y compartir el poder en los territorios palestinos con todas las facciones que pueden conseguir un mínimo de votos, lo que significa que la fuerza con el mayor número de los votos no ostentará el poder absoluto. Esto permitiría a Hamas a participar en el gobierno (sin mayoría) y dejar a otras fuerzas que participen en cualquier futuro gobierno palestino después de las elecciones las negociaciones con Israel sin que Hamas tenga que reconocer al Estado de Israel.

Una de las razones más importantes para este crecimiento de la popularidad de Hamas, es el continuo crecimiento de asentamientos israelíes en Cisjordania y en Jerusalén, sobre todo después de la inutilidad de casi 20 años de negociaciones entre la Autoridad Palestina y los sucesivos gobiernos israelíes (de derecha e izquierda) sin ningún tipo de progreso en el proceso de paz. Ello ha llevado a los ciudadanos palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania, así como en el extranjero a dejar de creer en las negociaciones de paz con Israel, y a apoyar a Hamas, que defiende la resistencia armada contra la ocupación, sobre todo después de la convicción de muchos palestinos y árabes que Hamas y la resistencia armada ganaron la reciente guerra con Israel.

Al mismo tiempo, la falta de pago de los  salarios de los funcionarios de la Autoridad Palestina en Gaza y Cisjordania, como resultado de la confiscación israelí del dinero que recauda en aduanas e impuestos sobre los bienes palestinos importados a través de los puertos israelíes, hará muy difícil que estos funcionarios y sus familias apoyen las propuestas del Presidente Abbas para reiniciar las negociaciones de paz con Israel. Todo ello puede forzar al Presidente Abbas a tomar medidas radicales en una escalada contra la construcción de asentamientos, especialmente en la región E1 que divide Cisjordania e impide la creación de un Estado palestino contiguo. Entre estas medidas, una podría ser la presentación una demanda contra Israel en la Corte Penal Internacional y otras similares que podrían conducir a interrumpir la coordinación en materia de seguridad entre Palestina e Israel, e incluso, tal vez,  a la disolución de la propia Autoridad Palestina.

No hay duda de que Estados Unidos, los países europeos y todos los pueblos amantes de la paz en el mundo están preocupados por las actuales políticas de Israel. Casi todos los analistas políticos creen que el actual primer ministro, Netanyahu será capaz de volver al poder una vez más gracias a un giro a la derecha de la población de Israel, a pesar de una reciente encuesta en el país según la cual el 53% de los israelíes apoyan negociaciones pacíficas para resolver el conflicto con los palestinos, aunque el 61% de la población israelí es contraria al establecimiento de un estado palestino.

La continuación de la política de asentamientos israelíes en Jerusalén y Cisjordania, así como la confiscación de los impuestos palestinos y la recaudación de las aduanas, (que Netanhayu decidió como un castigo a la Autoridad Palestina tras el  voto positivo de 138 países en la Asamblea General de Naciones Unidas a favor del nuevo estatuto de Estado observador no miembro de las Naciones Unidas para Palestina), podría llevar a una destrucción de la Iniciativa de Paz Árabe, que se basa en la solución de dos Estados, con el apoyo de Estados Unidos, Europa, el mundo árabe e islámico. Lo que significaría simplemente la continuación del conflicto entre los países árabes e islámicos con Israel durante generaciones.

No creo que le interese a Israel, que sería responsable de alrededor de 5,5 millones de palestinos que viven actualmente en Gaza, Cisjordania e Israel. Ello socavaría la idea del Estado judío defendida por la derecha israelí, convirtiendo así al Estado de Israel en un estado bi-nacional. Por lo tanto, Israel se convertiría en un Estado racista en el que pueblo judío gobernaría dominando y discriminando al pueblo árabe palestino en el mismo territorio. Hace unos dos años Henry Siegman, de la Universidad de Stanford en Estados Unidos publicó un artículo que defendía que Israel es el único estado democrático en Oriente Medio (fue antes de las revoluciones de la llamada “Primavera árabe”): ¡ahora se convertirá en el único estado racista con apartheid de Occidente!

¿Vamos a ser testigos, después de las elecciones israelíes y la formación del nuevo gobierno de derechas israelí a principios de la próxima primavera, de una renovada y continua presión internacional sobre Israel y del éxito de los países occidentales a la hora de persuadir a Israel que ponga fin a los asentamiento y retome las negociaciones con los palestinos? ¿O Israel continuará su política de asentamientos en territorio palestino, haciendo imposible la creación de un estado palestino en el territorio palestino ocupado por Israel en 1967, lo que provocaría un aumento de la radicalización palestina, árabe e islámica, al fin de la cooperación en materia de seguridad palestino-israelí, e incluso a la disolución de la Autoridad Palestina, que – desde mi punto de vista - puede dar lugar a nuevos cambios en el mapa político de la región? Lo que sin duda afectaría negativamente a las relaciones de Israel con sus vecinos, tanto Egipto como Jordania, países en los que las fuerzas islámicas apoyan a los palestinos.

¿O vamos a ver la ruptura del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamas, lo que a su vez provocaría continua inestabilidad en el enfoque de la derecha israelí, que aboga por la necesidad de eliminar a Hamas?

Ali AbuShahla es presidente de la empresa AA Consulting Engineers de Gaza, Vicepresidente de la Universidad de Al-Aqsa y vicepresidente del Centro para el Desarrollo Democrático y Comunitario (CDCD)

Traducción para www.sinpermiso.info: Enrique García