Guillermo Almeyra: La rebelión democrático en su contexto

La Jornada
L
a Revolución mexicana de 1910 nació de un conflicto dentro de la clase dominante, entre los sectores políticos y económicos del capitalismo norteño y el de los científicos. Los pequeños campesinos, comuneros y los indígenas que buscaban justicia, tierra y agua, se sumaron a los primeros encabezados por Francisco Madero y aseguraron el triunfo de una revolución democrática socialmente avanzada que formó parte de una cadena de revoluciones similares (la rusa de 1905, la china y la persa de 1910), y de movimientos sociales como los democráticos y antioligárquicos de los radicales argentinos.
La rebelión democrática profunda que agita México hoy y trata de echar del poder a Enrique Peña Nieto nace del odio a la injusticia y la corrupción, a la ilegalidad del régimen, al fraude repetido y el terrorismo de Estado, a la venalidad de la justicia y la impunidad de los poderosos que cometen delitos contra la población, el ambiente, el propio Estado. Se alza también contra la sumisión al capital financiero internacional y las trasnacionales, el desmantelamiento de la protección a campesinos y ejidatarios y de las leyes que regulaban la explotación laboral. La parte del pueblo mexicano en rebelión defiende los derechos y libertades y la soberanía nacional amenazados por los nuevos Santa Anna y los nuevos científicosporfirianos ligados al capital extranjero.
La rebelión actual tiene un fuerte contenido social que le dan los indígenas en lucha, los comuneros guerrerenses y michoacanos, los estudiantes y maestros y la parte más avanzada de los intelectuales. Afecta duramente al capitalismo, pero no tiene objetivos anticapitalistas y quiere mantenerse en el marco legal, que el gobierno, aliado al narcotráfico, viola sangrienta y cotidianamente. Precisamente su carácter democrático y la masividad de las protestas en contraste con la violencia ciega e ilegal del gobierno la hace similar a las revoluciones árabes y a la protesta antirracista en Estados Unidos y le otorga un vasto eco mundial. La extensión de las policías comunitarias y de los consejos municipales que desconocen narcogobiernos hunde las raíces de esta revolución democrática en progreso en los sectores campesinos, las comunas y comunidades indígenas que aún subsisten y resisten la sistemática transformación de México en un país exportador de brazos y materias primas, y de servidores del turismo y totalmente integrado en el “ american way of life”.
Pero, a diferencia de 1910, no hay ninguna dirección capitalista opositora dispuesta a derribar al régimen apoyándose en la rebelión de los oprimidos y explotados. Andrés Manuel López Obrador como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional parecen creer en la teoría de la pera madura o sea, que el régimen y el gobierno caerán por sí solos, con la mera presión popular, y Morena espera que Washington se dé cuenta del peligro que representa en sus fronteras el actual grupo de ineptos, irresponsables, corruptos y desprestigiados que desde el gobierno azuza todos los días la rebelión popular. Espera por consiguiente que Barack Obama dé su bendición a un cambio legal, a un nuevo gobierno con base popular, algo así como un regalo de los Reyes Magos.
También a diferencia de 1910 (cuando Estados Unidos no era aún una potencia y ni siquiera tenía un ejército), hoy sigue siendo la principal potencia militar imperialista, considera a México un problema interior, lo ha integrado en su economía sin necesidad de ocuparlo todavía, y no quiere una agitación social en sus fronteras que aumente la inmensa masa de emigrantes que tratan de ingresar todos los días al mercado de trabajo estadunidense. Sólo ante un peligro inminente de una profundización anticapitalista de la rebelión democrática actual Washington pensará en sacarse de encima a Peña Nieto recurriendo a sus siervos en el Parlamento mexicano.
El gran capital estadunidense, como en todas partes, está debilitando al máximo su aparato estatal nacional. Obama, a la vez, es un sirviente del gran capital y un rehén de la extrema derecha políticamente dominante. El capitalismo, en Estados Unidos, logró reducir a la impotencia a los sindicatos, rebajó al máximo el nivel de vida, atenta cada día contra los espacios democráticos matando negros y promulgando leyes liberticidas y, por tanto, no tolerará nuevos inmigrantes ilegales ni un peligro potencial en México.
Mediante el fracking inundó el mercado mundial de petróleo, redujo su dependencia del mexicano y de las importaciones de crudo, así como el costo del transporte de cargas en beneficio de sus capitalistas y creó grandísimas dificultades a los países productores de petróleo, como Rusia y Venezuela, en particular, con los que está enfrentado. La caída del precio mundial de las materias primas agrícolas y minerales agrava al mismo tiempo la situación económica de países como Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, cuyos gobiernos le han opuesto alguna resistencia y favorece, por tanto, los planes estadunidenses de afirmarse en la región. Los capitalistas estadunidenses no apoyarán por consiguiente un gobierno de Morena y sostendrán a Peña Nieto mientras puedan.
Pero el pueblo mexicano no ha dicho aún su última palabra y no depende, por fortuna, ni de las limitaciones políticas de los espontaneístas y semianarquistas ni de los cálculos oportunistas de los educados en la escuela del PRI o de los reformistas estatistas o de algunos académicos esclerosados que no confían en la capacidad de la gente común de crear su propia dirección, sus propios líderes, los nuevos Emilianos Zapata. Esas nuevas direcciones, en germen, están en los consejos populares guerrerenses, en los movimientos campesinos y populares de autorganización y autodefensa, y en la capacidad de comprensión de los movimientos estudiantiles y urbanos que no se dejarán llevar a ninguna aventura ni provocación o intentos de pasar a otra fase de lucha aún muy prematura.

México. Identifican a uno de los 43 estudiantes secuestrados de Ayotzinapa.

Identifican restos de uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos

sáb, 06 dic 2014 17:39
México, DF. Uno de los 43 normalistas detenidos el 26 de septiembre por la policía municipal en Iguala, Guerrero, y desaparecidos desde entonces, Alexander Mora Venancio, fue identificado en los estudios de ADN que se realizan en un laboratorio de Austria, informó este sábado una fuente oficial.La confirmación, transmitida por el Equipo Argentino de Antropólogos Forenses directamente al colectivo de padres de familia reunidos en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa esta madrugada, fue compartida y discutida durante las horas siguientes en asamblea.
El sitio oficial de la Escuela “Isidro Burgos” también confirmó la noticia en su página de Facebook el siguiente mensaje fechado en El Pericón, municipio de Tecoanapa, de donde era originario el joven estudiante:
“Compañeros a todos los que nos han apoyado soy, ALEXANDER MORA VENANCIO. A través de esta voz les hablo. Soy uno de los 43 caídos del día 26 de septiembre en manos del narcogobierno. Hoy 6 de diciembre le confirmaron los peritos Argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de mis huesos encontrados me corresponden.
“Me siento orgulloso de ustedes que han levantado mi voz, el coraje y mi espíritu libertario. No dejen a mi padre sólo con mi pesar, para él significo prácticamente todo, la esperanza, el orgullo, su esfuerzo, su trabajo y su dignidad.
“Te invito que redobles tu lucha. Que mi muerte no sea en vano. Toma la mejor decisión pero no me olvides. Rectifica si es posible pero no perdones. Este es mi mensaje. Hermanos hasta la victoria”.
Por su parte, Felipe de la Cruz, vocero de los padres de familia, informó que harán el anuncio dentro de unos minutos desde el mitin que se realiza en el Monumento a la Revolución. También fijarán una postura política en torno al hecho.
"Una de las piezas corresponde a uno de los normalistas", confirmó a la Afp una fuente oficial.Al menos uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos el 26 y 27 de septiembre ha sido identificado a partir de restos calcinados hallados cerca del basurero en Cocula, informó por su parte otro funcionario mexicano bajo condición de anonimato, al carecer de autorización para declarar a la prensa.Agregó no podía proporcionar detalles sobre cuántos han sido identificados.
En tanto, por medio de una cuenta de Twitter a nombre de Alexander Mora Venancio, uno de los 43 estudiantes, se informó que peritos argentinos responsables de analizar los restos hallados en Cocula determinaron que algunos restos corresponden al normalista."Hoy 6 de diciembre le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de mis huesos encontrados me corresponden", haciendo referencia al texto escrito en voz del estudiante de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Ignacio Ramonet: “Google nos espía e informa al Gobierno de Estados Unidos”

Le Monde Diplomatique, Nº: 230   Diciembre  2014

ENTREVISTA EXCLUSIVA A JULIAN ASSANGE


Desde hace treinta meses, Julian Assange, paladín de la lucha por una información libre, vive en Londres, refugiado en las oficinas de la Embajada de Ecuador. Este país latinoamericano tuvo el coraje de brindarle asilo diplomático cuando el fundador de WikiLeaks se hallaba perseguido y acosado por el Gobierno de Estados Unidos y varios de sus aliados (el Reino Unido, Suecia). El único crimen de Julian Assange es haber dicho la verdad y haber difundido, vía WikiLeaks, entre otras revelaciones, las siniestras realidades ocultas de las guerras de Irak y de Afganistán, y los tejemanejes e intrigas de la diplomacia estadounidense.
Como Edward Snowden, Chelsea Manning y Glenn Greenwald, Julian Assange forma parte de un nuevo grupo de disidentes que, por descubrir la verdad, son ahora rastreados, perseguidos y hostigados no por regímenes autoritarios sino por Estados que pretenden ser “democracias ejemplares”...
En su nuevo libro, Cuando Google encontró a WikiLeaks (Clave Intelectual, Madrid, 2014), cuya versión en español está en librerías desde el 1 de diciembre, Julian Assange va más lejos en sus revelaciones, estupendamente documentadas, como siempre.  Todo parte de una larga conversación que Assange sostuvo, en junio de 2011, con Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google. Este vino a entrevistar al creador de WikiLeaks para un ensayo que estaba preparando sobre el futuro de la era digital. Cuando se publicó el libro, titulado The New Digital Era (2013), Assange constató que sus declaraciones habían sido tergiversadas y que las tesis defendidas por Schmidt eran considerablemente delirantes y megalomaníacas. El nuevo libro del fundador de WikiLeaks es su respuesta a esas elucubraciones del presidente de Google.
Entre muchas otras cosas, Assange revela cómo Google –y Facebook, y Amazon, etc.– nos espía y nos vigila;  y cómo transmite esa información a las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Y cómo la empresa líder en tecnologías digitales tiene una estrecha relación, casi estructural, con el Departamento de Estado. Afirma también Assange, que hoy, las grandes empresas de la galaxia digital nos vigilan y nos controlan más que los propios Estados.
Cuando Google encontró a WikiLeaks es una obra inteligente, estimulante y necesaria. Una fiesta para el espíritu. Nos abre los ojos sobre nuestras propias prácticas de comunicación cotidianas cuando usamos un smartphone, una tablet, un ordenador o cuando navegamos simplemente por Internet con la candidez de quien se cree más libre que nunca. ¡Ojo! Nos explica Assange, como Pulgarcito, vas sembrando rastros de ti mismo y de tu vida privada que algunas empresas, como Google, recogen con sumo cuidado y archivan secretamente. Un día, las utilizarán contra ti...
Para conversar de todo esto y de algunas cosas más, nos encontramos con un Julian Assange entusiasta y fatigado, en Londres, el pasado 24 de octubre, en una pequeña sala acogedora de la Embajada de Ecuador. Llega sonriente y pálido, con una barba rubia de varios días, con su cabeza de ángel prerrafaelista, cabellos largos, rasgos finos, ojos claros... Es alto y delgado. Habla con voz muy baja y lenta. Lo que dice es profundo y pensado, le sale de muy adentro. Tiene un algo de gurú... Habíamos previsto charlar no más de media hora, para no cansarlo, pero con el paso del tiempo la conversación se fue poniendo interesante. Y finalmente hablamos más de dos horas y media...

Ignacio Ramonet: El corazón de tu nuevo libro –Cuando Google encontró a WikiLeaks– lo constituye un encuentro tuyo, en junio de 2011, con Eric Schmidt, el presidente ejecutivo de Google. En un momento, dices: “Google es la compañía más influyente del mundo”. ¿Qué entiendes por “más influyente”?

Julian Assange: Lo que intento decir es que el mundo está viviendo un cambio muy profundo, y Google es la entidad que más influencia tiene sobre la esencia de ese cambio y tal vez también sobre la velocidad de ese cambio. Podríamos preguntarnos incluso si Google no es la empresa más influyente en términos absolutos. De esto no estoy seguro. Hay varias mega empresas que podrían ocupar esa posición, la de ser la más influyente en términos absolutos. Pero al menos, de entre las empresas de comunicación, sí, es la más influyente en términos absolutos. Otras compañías pueden tener mucha influencia, como General Electric, o Raytheon, o Booz Allen Hamilton, o ExxonMobil, o Chevron, pero todas ellas tienen, más o menos, un modelo de negocio estabilizado, y el tipo de influencia que ejercen no es tan evidente. Son muy grandes, sí, pero son estáticas. En cambio, Google está en evolución constante; ha duplicado su valor bursatil entre 2011 y este año, pasando de 200.000 millones de dólares a 400.000 millones... Y su penetración en la sociedad global, en términos de interacción con los individuos, ha aumentado más que la de cualquier otra empresa de gran tamaño.

IR: ¿Más que las empresas financieras…?

JA: Sí, no hay duda.
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IR: Escribes que “el avance de la tecnología de la información, encarnada por Google, anuncia la muerte de la privacidad para la mayoría de las personas y reconduce el mundo hacia el autoritarismo”. ¿No eres demasiado pesimista? 

JA: No creo que se pueda mirar el mundo y decidir si uno quiere hechos optimistas o pesimistas. Los hechos son como son. Hay otros fenómenos que se están produciendo y podemos considerarlos como optimistas, pero no lo que Google está haciendo. Se trata de otros procesos que están ocurriendo.

IR: Hablaremos de esos procesos más adelante. Por ahora quería preguntarte: ¿en qué te basas para afirmar que “las tecnologías de Silicon Valley son un instrumento al servicio de la política exterior de EE UU”?

JA: De varias maneras, que describo en el libro. En primer lugar, la larga historia de colaboración entre el complejo militar-industrial de las fuerzas armadas de Estados Unidos y el Silicon Valley. Cualquier persona que haya investigado sobre el Silicon Valley sabe que eso es así. Noam Chomsky ha denunciado con contundencia lo que ocurría en Silicon Valley en las décadas de 1970 y 1980 (1). De hecho, si miramos hacia atrás y pensamos en cuál era la percepción que se tenía en esa época de los ordenadores… Eran unas máquinas enormes que los militares hacían funcionar y las ponían al servicio de las grandes empresas estadounidenses. La idea que la gente se hacía del superpoder de los ordenadores está reflejada en películas como Colossus (2). En todo caso, los militares en esa época pilotaban el desarrollo del Estado: ayudando a llegar a la Luna, ayudando a construir armas atómicas, ayudando a diseñar misiles ICBM (3), ayudando a acelerar la velocidad de los submarinos nucleares, ayudando al Servicio de Impuestos Internos a verificar la fiscalidad de cada persona... Todo eso cambió cuando Silicon Valley, en los años 1990, empezó a desarrollar un mercado de consumo, a poner los avances de la tecnología informática al alcance del gran público. Fue entonces cuando se empezó a crear una “burbuja de percepción” que presentaba a las empresas de Silicon Valley como “amigas” de la gente, “amigas” del consumidor. Apple, Google, Amazon y más recientemente Facebook han estimulado ese aspecto y se han beneficiado de ello. Y todo eso ha creado una ilusión... que ha permitido obliterar la visión previa, negativa, que había al respecto, y que la mayoría de los académicos tenía con relación a Silicon Valley, aquel Silicon Valley que colaboraba con los militares.
En segundo lugar, estas nuevas compañías, como Google, que describo en mi libro, establecieron una estrecha relación con el aparato de Estado en Washington,  en particular con los responsables de la política exterior. Esa relación es una evidencia ahora. La tienen los más altos ejecutivos de Google, Eric Schmidt (4), Jared Cohen (5)... tienen ideas políticas semejantes y comparten una idéntica visión del mundo. Y finalmente, esta asociación tan estrecha y esta visión del mundo compartida entre Google y la Administración estadounidense están al servicio de los objetivos de la política exterior de Estados Unidos.

IR: Precisamente, en esa misma línea, escribes que cuando Eric Schmidt visitó China, Corea del Norte y Birmania, en 2013, era evidente que estaba llevando a cabo una operación de “diplomacia encubierta” para Washington. ¿Qué pruebas tienes de ello? 

JA: Hablo basándome en mi experiencia. Pudimos demostrar que cuando había un flujo de información entre Eric Schmidt y yo, inmediatamente esa información llegaba a los niveles más elevados del Departamento de Estado (6). Y cuando Eric Schmidt utilizaba a Lisa Shields (7) como canal para contactar conmigo, se producía con anterioridad un flujo de información en sentido contrario, del Departamento de Estado a Eric Schmidt... Respecto a este y su diplomacia encubierta con Corea del Norte y con algunos países con los que Washington no quiere ser visto manteniendo comunicaciones de forma directa, no soy yo quien lo afirma, yo simplemente repito y reproduzco las afirmaciones que otras personas han expresado. Pero yo, como te acabo de decir, tuve una experiencia concreta respecto a su función de informador del Departamento de Estado; y otras personas también supieron evaluar lo que Schmidt hizo en Corea del Norte y en otros países.

IR: Hace unos meses, Eric Schmidt estuvo en Cuba (8) ¿crees que también era para llevar a cabo una “diplomacia encubierta”?
JA: Sí, eso creo.

IR: ¿Piensas que cometiste un error cuando recibiste en 2011 a Eric Schmidt y a sus amigos cercanos a la Administración estadounidense? ¿Fuiste ingenuo? 

JA: Son preguntas interesantes. Yo estoy acostumbrado a reunirme con muchas personas de todo tipo, desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, periodistas con antecedentes cuestionables. Pero no tenía tiempo de evaluar cuáles eran sus motivaciones al venir a verme. Así que traté la cita con Eric Schmidt y las tres personas que lo acompañaban [Jared Cohen, Lisa Shields, Scott Malcomson] de una forma similar a como siempre lo había hecho. Obviamente tuve mucho cuidado en no revelar detalles de nuestras operaciones o los nombres de los miembros de mi equipo... Ese tipo de precauciones… Si lees cuidadosamente la transcripción de nuestra conversación verás que intento escabullirme un poco de algunas preguntas demasiado incisivas de Eric Schmidt. Por ejemplo cuando me pregunta cómo WikiLeaks se defendía técnicamente a sí misma en aquel momento... En lugar de responderle a eso, describo cómo WikiLeaks se defendía... ¡en etapas anteriores! Pero hay muchas cosas que uno puede aprender sobre una persona cuando esta te visita durante un largo rato. Y en este caso, Eric Schmidt y sus tres acompañantes, miembros del Departamento de Estado, me visitaron durante más de cinco horas... Es un tiempo suficientemente largo como para poder sacar una impresión relativamente precisa sobre la salud de alguien, su estado de ánimo, qué es lo que le interesa, de qué se ríe, etc. Y yo, ahora, claro, sería un poco más cuidadoso si hubiera sabido que ese tipo de información, recogida sobre mí por Eric Schmidt, iba a ir directamente hacia el Departamento de Estado... Pero, dicho esto, esa información también la recogí yo sobre él, y eso me reveló quién era Schmidt, y creo que los lectores también lo perciben. Si se analiza cuidadosamente lo que él y las tres personas que lo acompañaban me preguntaron, de qué se reían, la diferencia entre una risa verdadera y una risa falsa… Se deducen cosas... Por ejemplo, está muy claro que Eric Schmidt ve a China como un enemigo... Porque cuando yo hice bromas sobre cómo, con WikiLeaks, habíamos engañado a la seguridad china, la risa de Schmidt fue más fuerte y espontánea, mientras que en otros momentos su risa era falsa.

IR: ¿Te decepcionaste al ver la versión truncada que daba Schmidt de esa conversación en su libro (9)?

JA: Me sentí más decepcionado por el libro de Schmidt como libro. Eso sí me decepcionó. Pero también fue muy interesante descubrir lo que ese libro intentaba ser. Y, naturalmente, como yo también había grabado nuestro encuentro, tuve la experiencia personal de saber exactamente lo que yo había dicho a Schmidt y lo que él reprodujo de nuestra conversación en su libro. Por lo tanto, pude ver lo que él estaba intentando hacer. Pude vislumbrar el objetivo de Schmidt cuando analicé qué partes de la conversación había conservado, cuáles había ocultado y cuáles había distorsionado. Su propósito no era atacarme a mí, aunque dijo algunas cosas hirientes. Lo que él intentaba era posicionar a Google como el “visionario geopolítico” que necesitaban los Estados Unidos. Para que las autoridades de Washington acudieran a él y escucharan a Google...

IR: Dices que muchos ciudadanos critican el espionaje y el control ejercidos por el Estado, pero sin embargo notas que son muy pocos los ciudadanos que critican la vigilancia ejercida por las empresas privadas. ¿Es tan peligrosa esta como la de los Estados?

JA: ¿Estás presuponiendo que hay una diferencia entre el Estado y las grandes empresas privadas? [risas]

IR: Te hago la pregunta... Tengo mi opinión... [risas]

JA: Esta división está desapareciendo en la mayor parte de los países de Occidente. Pero la complicidad es más clara en Estados Unidos donde, por ejemplo, el 80% del presupuesto de las agencias de seguridad nacional (10) va a la industria privada. Incluso la agencia de inteligencia más secreta de Estados Unidos, que forma parte del núcleo más protegido del Estado, destina el 80% de su presupuesto a las industrias del sector privado. Por lo tanto, es interesante preguntarse por qué ha habido más investigaciones sobre el espionaje del Gobierno que sobre el espionaje de las empresas privadas. Creo que están ocurriendo dos cosas. En primer lugar, una ley general: cuando aumenta el grado de abstracción de un problema disminuye el número de personas que pueden entender esa abstracción. Por ejemplo, cuando el Gobierno estadounidense contrata a la empresa militar privada Blackwater (11) para que sus mercenarios operen en Oriente Medio, ¿cuánta atención se presta al número de mercenarios que intervienen en Irak o en Afganistán, comparado con lo que se publica sobre el número de militares de las fuerzas armadas? ¿Cuánta atención se da a los mercenarios de Blackwater cuando matan a alguien o cuando cometen un delito, en comparación con la cobertura mediática que recibe el crimen o el delito cometido por un militar? Y sin embargo, el Gobierno estadounidense, en ambos casos, es el amo que da las instrucciones y financia las operaciones. Se le da un nombre diferente, y darle a algo un nombre diferente es suficientemente eficaz para esconder la verdad, y disimular la realidad.
Y segundo, especialmente en Estados Unidos, está el aspecto ideológico. Por un lado tenemos a la izquierda norteamericana... Casi toda esa izquierda liberal está en el seno del Partido Demócrata, en un sistema clientelista y, por lo tanto, no está ejerciendo un examen adecuado de lo que está sucediendo con los excesos del Gobierno, incluida la privatización generalizada. Y, por otro lado, tenemos la parte libertaria del Partido Republicano que dice que sólo el Gobierno es el problema, y que el sector privado jamás es el problema. Sin embargo, el sector privado es quien dirige, en gran parte, al Gobierno. Y algunas mega empresas, como Google o Goldman Sachs, con su enorme tamaño y  sus monopolios, están dirigiendo los servicios centrales del Estado como si fueran el propio Gobierno... Son mega empresas privadas que tienen una cifra de negocios anual superior al PIB de Nueva Zelanda o de muchos otros Estados.

IR: De Ecuador, por ejemplo…

JA: En efecto, de Ecuador. Si comparamos la empresa petrolera Chevron, que tiene una facturación de unos 300.000 millones de dólares al año y Ecuador, que tiene un PIB de unos 90.000 millones de dólares al año… La diferencia es abismal. Sabemos que hay un conflicto entre estas dos entidades (12). Chevron intenta presentar a Ecuador como un “Estado poderoso” que utiliza la fuerza coercitiva para poder reducir e intimidar a una empresa privada... Pero si consideramos los ingresos, no cabe duda de que Chevron es la entidad con más recursos de las dos. Es tan grande que ha podido asociarse, además, al poder de Estados Unidos que también posee la habilidad de usar la fuerza coercitiva, no de manera directa, pero sí indirecta, para tratar de intimidar a Ecuador... Movilizando, si es necesario a la llamada “sociedad civil”...

IR: ¿ El concepto de “sociedad civil” es una fábula?

JA: El concepto no es una fábula, pero la práctica sí lo es. Porque la mayoría de las organizaciones de la llamada “sociedad civil” están financiadas para ser agentes del Estado o de las empresas más poderosas. En mi libro doy bastantes ejemplos de esto, no para probar este punto, sino para estudiar lo que hace Google. La New America Foundation, por ejemplo, en Washington, ¿quién la financia? La respuesta es: Eric Schmidt personalmente, y Google como compañía, y el Departamento de Estado, y Radio Free Asia, y varias entidades más, pero las que he mencionado son las principales patrocinadoras. Y su directora general, Anne-Marie Slaughter, había trabajado anteriormente como asesora muy cercana a Hillary Clinton en el Departamento de Estado, y sigue siendo una asesora actual del Departamento de Estado. Y es profesora en Princeton, al mismo tiempo. Por lo tanto, aquí los tenemos a todos juntos: Eric Schmidt como individuo, Google como compañía, el Departamento de Estado como parte del Ejecutivo de EE.UU. Igual ocurre con Radio Free Asia, y con el mundo académico representado, en parte, por Anne-Marie Slaughter. Eric Schmidt es miembro de la Junta de muchas de estas fundaciones, junto con directivos de Facebook. Aunque, desde lejos, parece que Google y Facebook están en competencia, en realidad, a nivel social, no se oponen entre sí, cooperan en fundaciones, y también trabajan con el Estado, como en el caso de la New America Foundation. En el libro, entro más en detalle en esta fundación porque es la más significativa desde el punto de vista político. Es como el “hogar político” de Eric Schmidt en Washington. Aunque él y varios ejecutivos de Google están involucrados también en otras fundaciones que pretenden encarnar la “sociedad civil”...

IR: Dices que “detrás de la fachada de la democracia lo que hay, en realidad, es un poderoso deseo de controlar a los ciudadanos”. ¿En qué te basas para escribir esto?

JA: ¿Tiene que ver tu pregunta con esta falsa “sociedad civil”…?

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IR: Sí, es la idea. Lo que llamamos ‘democracia representativa’, en realidad, escondería, según tú, un gran deseo de controlar a la gente...

JA: Ya veo... Seguramente conoces la famosa afirmación de Noam Chomsky: “Los medios de comunicación son a la democracia lo que la propaganda es a la dictadura”.

IR: Sí, dos maneras de manipular.

JA: Es una parte necesaria del sistema de control.

IR: A ese respecto, háblame de Total Information Awareness, no te pido que la describas, lo haces en el libro, pero ¿crees que ese proyecto ha sido abandonado realmente?

JA: ¿Total Information Awareness? No, no, en absoluto. Disponemos de documentos que WikiLeaks no ha publicado todavía sobre el nacimiento de Total Information Awareness. Y mi conclusión, después de estudiar a fondo su evolución es que, inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, el complejo de los servicios de inteligencia estadounidenses quiso obtener más poder. Conseguir muchas cosas que habían querido hacer desde hacía mucho tiempo… Aunque ya eran muy poderosos… No es que no hubiera vigilancia masiva antes del 11 de septiembre, sí la había. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) era ya como “la gran bestia” en Washington, y ya recopilaba una enorme masa de información. Pero inmediatamente después del 11 de Septiembre, el Ejército pensó que podía agarrar parte de este pastel y quitarle la suya a la NSA. Por lo tanto hicieron esa propuesta de Total Information Awareness, con algo llamado MOAD [en inglés Mother Of All Databases, “la madre de todas las bases de datos”], que incluía toda la información que se había reunido en Estados Unidos, la de la CIA, la de los satélites y la de las demás agencias de inteligencia. Y este proyecto se aprobó inicialmente. Pero la NSA vio esta intromisión del Ejército como una amenaza para su propio poder institucional. Por lo tanto, la NSA luchó contra Total Information Awareness. Y no ganó inicialmente. Se estableció una especie de cibercomando supremo que no estaba dirigido por la NSA. Y la oficina de Total Information Awareness tampoco estaba dirigida por la NSA. Entonces, la NSA se unió con los demócratas, con los principales responsables demócratas, y empezaron a atacar ese proyecto. Una vez que lo debilitaron bajo el pretexto de que, de algún modo, constituía una amenaza para las libertades civiles, empezó a digerir los trozos, las piezas de Total Information Awareness, y a integrarlos en el seno de la NSA... Finalmente, la NSA absorbió la mayor parte de los elementos del proyecto Total Information Awareness. O sea, el proyecto como tal ha desaparecido, pero todos sus objetivos siguen vigentes y forman ahora parte de las misiones de la NSA.

IR: A tus lectores les dices: “¡Aprended cómo funciona el mundo!” Pero ¿dónde pueden aprender eso?

JA: En primer lugar comprando y leyendo mi libro… [risas]

IR: Obviamente... ¿y después?

JA: La revolución de las comunicaciones ha conectado a todas las sociedades unas con otras. Eso significa que ha conectado a todos los espías de una sociedad con los de otra sociedad, incluyendo a los principales espías, los de la NSA, y eso ha reforzado los aspectos negativos de la globalización. Por ejemplo, la competencia económica tan agresiva, las transferencias financieras a la velocidad de la luz… Eso significa que los grupo dominantes, ya poderosos, pueden ahora multiplicar su poder gracias a Internet y extenderlo a todos los países cuyas sociedades se están fusionado también gracias a Internet. Pero por otro lado, este proceso, esta misma revolución tecnológica, ha permitido a muchas personas, en todas partes del mundo, educarse unas a otras. Mediante la transferencia lateral de la información. Y eso nos permite, en principio, informarnos mejor y comprender cómo funciona realmente el mundo.

IR: Es el aspecto positivo del que hablábamos al principio…

JA: Sí. La NSA y las organizaciones de espionaje semejantes a ella, como Google y otras empresas cuyo negocio es recoger información privada, han estado sacando información de las personas menos poderosas y archivándola para utilizarla en su beneficio. Y esto ha aumentado su poder en gran medida. Ha aumentado el poder de aquellos que ya tenían mucho. Es el aspecto negativo.
Pero por otro lado, esa transferencia lateral de información ha aumentado el conocimiento y, por lo tanto, el poder de millones de personas. Y han surgido unas cuantas organizaciones, no muchas, como WikiLeaks que se especializan en recoger datos secretos de esas organizaciones superpoderosas para ponerlos a disposición de todo el mundo, para reequilibrar la falta de igualdad en materia de poder. En cierto modo, no he respondido a tu pregunta, pero hay tantas formas de aprender ahora… Y los últimos cinco años han sido la época de mayor educación política que haya habido nunca, no para todos los países, pero si se mira esta educación que se está produciendo al mismo tiempo en todo el mundo, eso no había ocurrido nunca antes.

IR: ¿Crees realmente que Internet ha conseguido poner fin a la asimetría de la información? 

JA: Sí, pero, como acabo de explicar, las grandes empresas y el Estado están intentando controlar este fenómeno recogiendo todavía más información.

IR: Dices que “no es el Estado quien debe saberlo todo sobre los ciudadanos, sino los ciudadanos quienes deben saberlo todo sobre el Estado”.

JA: Sí, así debe ser. ¿A quién le importa la transparencia? A nadie realmente. La gente no nace con el tema de la transparencia en sus corazones. No piensan en la transparencia en el último instante de sus vidas, antes de morir.

IR: Seguro... 

JA: La gente nace con deseos de justicia, y antes de morir, quiere haber sido tratada con justicia. Lo mismo ocurre con la privacidad. Transparencia y privacidad son sólo importantes porque son mecanismos que dan o quitan poder.

IR: Afirmas que WikiLeaks contribuyó a hacer caer dos dictaduras: en Túnez y en Egipto. ¿Estás convencido de ello? 

JA: Muchas personas están convencidas de ello.

IR: ¿Está demostrado?

JA: Los ministros de Ben Ali admiten que la divulgación de unos cables con información explosiva por WikiLeaks fue lo que quebró la espina dorsal del sistema de Ben Ali. Queda claro que estas divulgaciones representaron un papel importante. Llegaban en el momento propicio y en un contexto de gran descontento social. Porque, en realidad, lo que hizo caer a Ben Ali fue el propio Ben Ali.

IR: La dictadura misma, claro…

JA: Sí.

IR: Quisiera ir más allá. Dices que, cuando se produjeron las primaveras árabes y las revueltas de jóvenes a través del mundo, desde los “indignados” de España hasta los manifestantes de “Occupy Wall Street”, “Internet se convirtió en un demos, un pueblo, que comparte cultura, valores y aspiraciones, se convirtió en un lugar en el que tiene lugar la Historia”. ¿No es excesivo decir que Internet es un “pueblo”?

JA: Antes de 2005, Internet era un lugar muy apático. Pero luego, en parte gracias a WikiLeaks, se produjo un cambio muy grande.

IR: Sin embargo, ¿no crees que es excesivo decir que “Internet es un demos”? 

JA: Es excesivo decir que Internet, en su totalidad, lo es. Pero hay millones de personas en Internet –ignoro su número exacto–, que se consideran a sí mismas como parte de ese demos. En cambio hay otros millones de personas que utilizan Internet y no se conciben a sí mismos como parte de ese demos de Internet. Pero eso no impide que haya millones de personas, repito, que sí se perciben a sí mismas como parte de ese demos. Incluso conozco a personas a las que les he preguntado: “¿De dónde eres?” Y algunas me han contestado: “Soy de Internet”. 

IR: Generación Internet... 

JA: Es divertido... Pero lo dicen en serio, no en broma. Sienten genuinamente que Internet es el lugar de donde ha emergido su cultura personal.

IR: ¿Sigues pensando que compartir información es una manera de liberar al mundo?

JA: No hay otra esperanza. Nunca ha habido ninguna otra esperanza. Esta ha sido siempre la lucha. Que las personas reciban información. Si retrocedemos al tiempo de los griegos, o a los debates durante la Ilustración, o a los enfrentamientos en China, o las guerras de independencia en Latinoamérica, o las luchas poscoloniales, el primer paso siempre ha sido: comprender la situación, comprender qué es posible y qué no es posible. Incluso si nos apartamos de las cuestiones que tienen que ver con la distribución de recursos y el desequilibrio de los poderes –porque a veces pienso que la izquierda se centra exclusivamente en estas cuestiones… Si miramos simplemente de qué es capaz el ser humano cuando está en sus mejores condiciones, y qué es capaz de hacer la civilización cuando está también en su mejor momento, cualquier cultura, cualquier civilización… Está claro que no se puede hacer un plan para hacer algo a no ser que se piense en ese plan. No se puede comprender si un plan de acción es válido o no es válido a no ser que se analice en detalle y se entienda la situación. A no ser que se comprenda cómo las instituciones humanas se comportan, y también a no ser que se comprenda cómo funcionan los seres humanos. Los seres humanos siempre se han visto limitados por la falta de conocimiento. Imaginemos que mañana todo el mundo se queda sordo, mudo y ciego; las personas no pueden comunicarse unas con otras, ni transmitir sus conocimientos, ni tampoco aprender del pasado, ni de los archivos escritos, no pueden transmitir sus conocimientos a sus hijos, ni al futuro. Imaginemos esa situación extrema… Entonces las personas serían como conejos o como piedras... Pero también podemos imaginar otra postura, donde la adquisición de conocimientos sería mucho más importante, y la educación mucho mejor que ahora, y la comunicación de mayor calidad y más honesta que ahora... Pues bien, en este momento nos hallamos entre esta posición elevada y la de ser meras piedras... Hace unos cinco mil años tal vez estábamos a un nivel muy bajo, ahora hemos subido un poco, pero aún nos queda mucho por subir para alcanzar, gracias a una educación y una información adecuadas, un nivel humano realmente superior.

http://nules.tissat.es:8080/alfresco/d/d/workspace/SpacesStore/b84cc2d2-02c7-4c20-8a74-609edb0d17af/ramonet-assange-3_28-11-2014_4_temporal.jpg?guest=true

IR: Hablabas antes de transparencia. Un ex ministro socialista francés de Relaciones Exteriores, Hubert Védrine, criticando a WikiLeaks, dijo: “La transparencia absoluta es el totalitarismo”… También se ha acusado a WikiLeaks de “violar la vida privada de los Estados”. ¿Piensas que debe haber límites a la difusión de informaciones ocultas sobre los Estados?  

JA: Cuando los responsables políticos, en los Gobiernos, se quejan de la transparencia, me da risa. Detrás de esas acusaciones, hay algo que es como decir: yo creo que las personas no deberían robarse unas a otras. Uno puede creer esto, o no creerlo. Pero en realidad no importa, porque no somos dioses, y los Estados tampoco lo son. En la práctica, sabemos que los Estados no pueden regularse a sí mismos para evitar volverse “malos”. En consecuencia, los Estados deben ser regulados por otras instancias, por personas que están dentro de ese Estado y por personas de fuera del aparato de ese Estado. Esto es una evidencia, lo han propuesto muchos humanistas. Una institución que se regula a sí misma, que no tiene regulación externa, se condena a cometer excesos o a la corrupción. Por eso, en términos prácticos, algunas instituciones del Estado, como la policía que investiga a las mafias, por ejemplo, deben actuar de forma profesional para asegurarse de que sus investigaciones no sean cuestionadas. Sin duda, WikiLeaks actúa de forma profesional y verifica que la identidad de nuestras fuentes no se vea comprometida, o la identidad de nuestro equipo, de nuestro personal, nunca sea revelada. Y nunca lo ha sido. Pero mantener nuestros secretos no es la responsabilidad de toda la sociedad. De forma similar, no porque la policía o las agencias de inteligencia actúen de forma incompetente, los editores de prensa o los ciudadanos deben censurarse unos a otros.

IR: Dices que WikiLeaks le ha dado al mundo “una lección de periodismo”, y que respecto a los medios de comunicación “habría que destruirlos todos”, y sustituirlos. ¿No eres, aquí también,  un poco excesivo?

JA: Yo he trabajado con los medios de comunicación como periodista, como editor, en competencia con otras publicaciones y, al igual que todo el mundo, como consumidor o lector. Pero también he tenido la experiencia de algo que poca gente ha experimentado, incluidos muy pocos periodistas, que es padecer a los medios de comunicación como sujeto, cuando los medios hablan de mí. Y por lo tanto he desarrollado una percepción muy aguda respecto a su falta de profesionalidad, he comprobado que tienen muchos prejuicios y que están al servicio del poder dominante al que rinden cuentas. Aunque, entre los periodistas que trabajan para los medios dominantes, los hay muy buenos, las limitaciones institucionales son muy severas y casi inevitables. Esencialmente, el poder los corrompe. Y cuando una organización mediática se convierte en influyente, incluso simplemente porque está haciendo bien su trabajo, se convierte en poderosa y, como consecuencia, invita a otras personas a que trabajen para ella, y a su vez estas personas son invitadas por otros grupos sociales poderosos para que se sienten con ellos a un mismo nivel social, a un mismo nivel de negocios, y para intercambiar información. Y este proceso es sencillamente un proceso de seducción y de captación al que la mayoría de los seres humanos no se puede resistir. Resultado: todo grupo mediático que tiene influencia y que la ha ejercido durante muchos años ya no es capaz de dar información de forma honesta. 
IR: Quisiera preguntarte: ¿Qué relación tienes con Edward Snowden actualmente? Si no es un secreto...

JA: No es un secreto el hecho de que WikiLeaks, de que yo y otras personas de WikiLeaks hemos conseguido exfiltrar a Edward Snowden de Hongkong para colocarlo en lugar seguro. Tiene asilo en Rusia y ahora ha montado una organización para defender las fuentes de los periodistas, que se llama Courage Foundation. En cuanto a cómo nos comunicamos… Ahí no puedo entrar... Pero es interesante el motivo por el que no puedo entrar en ello: es porque hay un Gran Jurado en Estados Unidos investigando el caso de Snowden, y los agentes del FBI vinculados a ese Gran Jurado han estado haciendo preguntas respecto al papel que Sarah Harrison (13) y yo, y otros miembros de WikiLeaks hemos tenido en el caso de Edward Snowden. Pero estamos orgullosos y muy contentos de que Snowden tenga asilo seguro. Su familia ahora se ha reunido con él en Rusia. Y tiene libertad de movimientos en el país más grande del planeta. Posee documentación para viajar. Todavía tiene que tener mucho cuidado a la hora de salir fuera de Rusia, por los intentos de Estados Unidos de capturarlo... Pero siempre y cuando sea muy cuidadoso en lo que hace, se encuentra en una buena situación ahora. Y esto es un incentivo muy importante para que lanzadores de alerta como él den un paso al frente y hagan lo mismo que hizo él.

IR: Compartes con Snowden el ser, a la vez, uno de los hombres más perseguidos por Estados Unidos, y también el ser considerado como un “héroe de nuestro tiempo” por mucha gente. 

JA: Sí... Ninguna buena acción queda impune... [risas]

IR: ¿Estás dispuesto a negociar con Estados Unidos para poner fin a tu situación? 

JA: Respecto a Estados Unidos hemos intentado negociar, y mis abogados, en Washington, han negociado. El Departamento de Justicia estadounidense se niega a hablar con mis representantes. Y la última actualización, por parte del Departamento de Justicia, es que la investigación sobre mí sigue su curso pero se niegan a decírmelo, se lo comunican al Tribunal, pero no quieren hablar con nuestros abogados ni conmigo. Y el Gobierno de Ecuador, a nivel estatal, ha intentado hablar con el Gobierno estadounidense respecto a esta cuestión, y ahí también, el Gobierno de Estados Unidos se niega a entablar conversaciones.

IR: En junio pasado, anunciaste públicamente que pronto saldrías de aquí... 

JA: No lo anuncié yo, fueron los medios de comunicación quienes lo anunciaron.

IR: ¡Ah! Otra prueba de las “mentiras de los medios”... [risas]. ¿Cuándo piensas salir de aquí? 

JA: Tengo mucha confianza. La situación legal es absolutamente clara. Tenemos varias demandas, hemos depositado una docena de demandas diferentes en distintas jurisdicciones, que están avanzando. Sobre la mitad de ellas, estamos a la ofensiva, por ejemplo, presentamos una demanda penal contra las operaciones de inteligencia contra mí en Suecia, otra contra las operaciones militares de Estados Unidos contra nosotros en Alemania, otra en Dinamarca contra la cooperación ilegal entre la inteligencia danesa y el FBI contra nosotros. Y en otra demanda penal, en Islandia, también hemos tenido éxito y hemos conseguido hacer arrestar a un confidente del FBI, que informaba en nuestra contra. Pero también he interpuesto un recurso de apelación en Suecia y esperamos algún resultado positivo. Legalmente la situación está muy clara desde hace tiempo. Por otra parte, a medida que avanza el tiempo, Estados Unidos y el Reino Unido empiezan a tomar cierta distancia con respecto al tema WikiLeaks... Ahora, por ejemplo, están muy ocupados con la Organización del Estado Islámico... En el Reino Unido, además, están las elecciones del año que viene. Y en Suecia hay un nuevo Gobierno.

IR: Socialdemócrata...

JA: Sí, pero no hay que olvidar que fue un Gobierno socialdemócrata quien tomó la decisión de colaborar con la CIA en el 2001 (14). En Suecia, no hay mucha diferencia entre el centro-derecha y el centro-izquierda... La realidad es que, en Estocolmo, están ahora en un periodo de transición. Y durante un periodo de transición la presión sobre el sistema judicial no es tan elevada porque el nuevo Gobierno se está formando. En el Reino Unido, tenemos varias facciones que están de mi parte y esto ha tenido como resultado un cambio en la ley. Hay que recordar que aquí se me detuvo sin cargos durante cuatro años, pero tampoco hay cargos contra mí en Estados Unidos, ni en Suecia... Esto resulta increíble para la mayor parte de la gente, no creen que esto pueda ser verdad. Y yo tampoco creo que esto pueda pasar pero, sin embargo, es lo que me pasa a mí. Estuve detenido sin cargos durante cuatro años... E intentan extraditarme sin cargos... Por suerte, ha habido un reconocimiento, por parte de el Reino Unido, del Tribunal Supremo, de que esto ha sido un abuso que no se podía evitar según la ley anterior. En consecuencia, el Parlamento ha modificado la ley. Y ahora ya no es posible una extradición sin cargos en el Reino Unido.

IR:¿Han hecho un caso especial con tu asunto?

JA: No. Aunque hay un problema: esa nueva ley no es retrospectiva. Esa cláusula de no retrospectividad se introdujo en la nueva ley después de que un artículo en el London Independent dijese que si se aprobaba la nueva ley tal y como estaba redactada, Assange quedaría libre. Probablemente no es legal, porque esa cláusula se ha introducido únicamente para causar perjuicio a una persona en concreto.

IR: Pero no se puede hacer una ley para una única persona... 

JA: Bueno, han hecho trampa, no han puesto mi nombre, pero describen mis circunstancias exactas. [risas]

IR: La llamarán la “enmienda Assange”, me imagino...

JA: Mis abogados bromean. Dicen que es “la excepción Julian a la ley Assange”. [risas] Pero tengo confianza. Soy optimista.

(Londres, 24 de octubre de 2014. Traducción y primera transcripción: Marta Sedó. El texto de la entrevista ha sido revisado y enmendado por Julian Assange. )
(1) Léase la entrevista con Noam Chomsky (realizada el 15 de agosto de 2012 por Jegan Vincent de Paul), “Noam Chomsky on Government, Silicon Valley and the Internet”.http://www.socialphy.com/posts/computers-technology/17119/Noam-Chomsky-on-Government_-Silicon-Valley-and-the-Internet.html
(2)  Colossus: The Forbin Project (Colossus: el proyecto Forbin), 1970, dir: Joseph Sargent. Película de ciencia ficción que cuenta cómo el Gobierno de Estados Unidos cede la defensa del país a un superordenador que contacta con el superordenador de los soviéticos, llamado Guardian, para formar un hiperordenador que toma conciencia de su poder y se hace con el control del planeta.
(3) Misil Balístico Intercontinental.
(4) Después de haber sido, de 2001 a abril de 2011, director ejecutivo (consejero delegado) de Google, Eric Schmidt es, desde el 4 de abril de 2011, presidente ejecutivo del Consejo de Administración de Google.
(5) Jared Cohen es director de Google Ideas, un think tank patrocinado por Google y dedicado a “identificar los desafíos globales y a determinar qué soluciones tecnológicas se podrían aplicar”. Fue asesor de Condoleeza Rice y de Hillary Clinton, secretarias de Estado (ministras de Relaciones exteriores), respectivamente de George W. Bush y de Barack Obama.
(6) Ministerio de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos.
(7) Lisa Shields, directora de comunicaciones del Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores), el think tank de Relaciones Exteriores más importante, vinculado a los demócratas del Departamento de Estado; novia de Eric Schmidt.
(8) Cf. “Presidente ejecutivo de Google visita Cuba”, 14ymedio, La Habana, 28 de junio de 2014.http://www.14ymedio.com/nacional/Presidente-Google-visita-oficial-Cuba_0_1586841303.html
(9)  Eric Schmidt, Jared Cohen, The New Digital Age. Reshaping the Future of People, Nations and Business [La nueva era digital. Remodelando el futuro de la gente, las naciones y los negocios], 2013.
(10) La United States Intelligence Community reúne a diecisiete agencias de seguridad, entre ellas la CIA, la NSA, la DEA y el FBI.
(11) Blackwater USA (que luego cambió de nombre y pasó a llamarse Blackwater Worldwide, y que ahora se llama Academi) es una sociedad militar privada estadounidense considerada como el “Ejército privado más poderoso del planeta”. Intervino en apoyo de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Irak y en Afganistán.
(12) Léase Ignacio Ramonet, “Ecuador y la mano sucia de Chevron”, Le Monde diplomatique en español, diciembre de 2013.
(13) Periodista británica, investigadora en temas de derecho y consejera jurídica de Julian Assange.
(14) En 2001, Suecia se vio salpicada por un escándalo de torturas a dos ciudadanos egipcios durante un vuelo secreto de la CIA que partió rumbo a El Cairo desde el país escandinavo, gobernado entonces por una coalición de izquierdas presidida por el primer ministro socialdemócrata Göran Persson.

James Petras:All-Out War in Ukraine: NATO’s ‘Final Offensive’


Introduction: There are clear signs that a major war is about to break out in Ukraine: A war actively promoted by the NATO regimes and supported by their allies and clients in Asia (Japan) and the Middle East (Saudi Arabia).
Pagina web James Petras.



The war over Ukraine will essentially run along the lines of a full-scale military offensive against the southeast Donbas region, targeting the breakaway ethnic Ukraine- Russian Peoples Republic of Donetsk and Lugansk, with the intention of deposing the democratically elected government, disarming the popular militias, killing the guerrilla resistance partisans and their mass base, dismantling the popular representative organizations and engaging in ethnic cleansing of millions of bilingual Ukraino-Russian citizens. NATO’s forthcoming military seizure of the Donbas region is a continuation and extension of its original violent putsch in Kiev, which overthrew an elected Ukrainian government in February 2014.

The Kiev junta and its newly ‘elected’ client rulers, and its NATO sponsors are intent on a major purge to consolidate the puppet Poroshenko’s dictatorial rule. The recent NATO-sponsored elections excluded several major political parties that had traditionally supported the country’s large ethnic minority populations, and was boycotted in the Donbas region. This sham election in Kiev set the tone for NATO’s next move toward converting Ukraine into one gigantic US multi-purpose military base aimed at the Russian heartland and into a neo-colony for German capital, supplying Berlin with grain and raw materials while serving as a captive market for German manufactured goods.

An intensifying war fever is sweeping the West; the consequences of this madness appear graver by the hour.

War Signs: The Propaganda and Sanctions Campaign, the G20 Summit and the Military Build Up

The official drum- beat for a widening conflict in Ukraine, spearheaded by the Kiev junta and its fascist militias, echoes in every Western mass media outlet, every day. Major mass media propaganda mills and government ‘spokesmen and women’ publish or announce new trumped-up accounts of growing Russian military threats to its neighbors and cross-border invasions into Ukraine. New Russian incursions are ‘reported’ from the Nordic borders and Baltic states to the Caucuses. The Swedish regime creates a new level of hysteria over a mysterious “Russian” submarine off the coast of Stockholm, which it never identifies or locates – let alone confirms the ‘sighting’. Estonia and Latvia claim Russian warplanes violated their air space without confirmation. Poland expels Russian “spies” without proof or witnesses. Provocative full-scale joint NATO-client state military exercises are taking place along Russia’s frontiers in the Baltic States, Poland, Romania and Ukraine.

NATO is sending vast arms shipments to the Kiev junta, along with “Special Forces” advisers and counter-insurgency experts in anticipation of a full-scale attack against the rebels in the Donbas.

The Kiev regime has never abided by the Minsk cease fire. According to the UN Human Rights office 13 people on average –mostly civilians –have been killed each day since the September cease fire. In eight weeks, the UN reports that 957 people have killed –overwhelmingly by Kiev’s armed forces.

The Kiev regime, in turn, has cut all basic social and public services to the Peoples’ Republics’, including electricity, fuel, civil service salaries, pensions, medical supplies, salaries for teachers and medical workers, municipal workers wages; banking and transport have been blockaded.

The strategy is to further strangle the economy, destroy the infrastructure, force an even greater mass exodus of destitute refugees from the densely populated cities across the border into Russia and then to launch massive air, missile, artillery and ground assaults on urban centers as well as rebel bases.

The Kiev junta has launched an all-out military mobilization in the Western regions, accompanied by rabid anti-Russian, anti-Eastern Orthodox indoctrination campaigns designed to attract the most violent far right chauvinist thugs and to incorporate the Nazi-style military brigades into the frontline shock troops. The cynical use of irregular fascist militias will ‘free’ NATO and Germany from any responsibility for the inevitable terror and atrocities in their campaign. This system of ‘plausible deniability’ mirrors the tactics of the German Nazis whose hordes of fascist Ukrainians and Ustashi Croats were notorious in their epoch of ethnic cleansing.

G20-plus-NATO: Support of the Kiev Blitz

To isolate and weaken resistance in the Donbas and guarantee the victory of the impending Kiev blitz, the EU and the US are intensifying their economic, military and diplomatic pressure on Russia to abandon the nascent peoples’ democracy in the south-east region of Ukraine, their principle ally.
Each and every escalation of economic sanctions against Russia is designed to weaken the capacity of the Donbas resistance fighters to defend their homes, towns and cities. Each and every Russian shipment of essential medical supplies and food to the besieged population evokes a new and more hysterical outburst – because it counters Kiev-NATO strategy of starving the partisans and their mass base into submission or provoking their flight to safety across the Russian border.
After suffering a series of defeats, the Kiev regime and its NATO strategists decided to sign a ‘peace protocol’, the so-called Minsk agreement, to halt the advance of the Donbas resistance into the southern regions and to protect its Kiev’s soldiers and militias holed-up in isolated pockets in the East. The Minsk agreement was designed to allow the Kiev junta to build up its military, re-organize its command and incorporate the disparate Nazi militias into its overall military forces in preparation for a ‘final offensive’. Kiev’s military build-up on the inside and NATO’s escalation of sanctions against Russia on the outside would be two sides of the same strategy: the success of a frontal attack on the democratic resistance of the Donbas basin depends on minimizing Russian military support through international sanctions.

NATO’s virulent hostility to Russian President Putin was on full display at the G20 meeting in Australia: NATO-linked presidents and prime ministers, especially Merkel, Obama, Cameron, Abbott, and Harper’s political threats and overt personal insults paralleled Kiev’s growing starvation blockade of the besieged rebels and population centers in the south-east. Both the G20’s economic threats against Russia and the diplomatic isolation of Putin and Kiev’s economic blockade are preludes to NATO’s Final Solution – the physical annihilation of all vestiges of Donbas resistance, popular democracy and cultural-economic ties with Russia.
Kiev depends on its NATO mentors to impose a new round of severe sanctions against Russia, especially if its planned invasion encounters a well armed and robust mass resistance bolstered by Russian support. NATO is counting on Kiev’s restored and newly supplied military capacity to effectively destroy the southeast centers of resistance.

NATO has decided on an ‘all-or-nothing campaign’: to seize all of Ukraine or, failing that, destroy the restive southeast, obliterate its population and productive capacity and engage in an all-out economic (and possibly shooting) war with Russia. Chancellor Angela Merkel is on board with this plan despite the complaints of German industrialists over their huge loss of export sales to Russia. President Hollande of France has signed on dismissing the complaints of trade unionists over the loss of thousands French jobs in the shipyards. Prime Minister David Cameron is eager for an economic war against Moscow, suggesting the bankers of the City of London find new channels to launder the illicit earnings of Russian oligarchs.

The Russian Response
Russian diplomats are desperate to find a compromise, which allows Ukraine’s ethnic Ukraine- Russian population in the southeast to retain some autonomy under a federation plan and regain influence within the ‘new’ post-putsch Ukraine. Russian military strategists have provided logistical and military aid to the resistance in order to avoid a repeat of the Odessa massacre of ethnic Russians by Ukrainian fascists on a massive scale. Above all, Russia cannot afford to have NATO-Nazi-Kiev military bases along its southern ‘underbelly’, imposing a blockade of the Crimea and forcing a mass exodus of ethnic Russians from the Donbas. Under Putin, the Russian government has tried to propose compromises allowing Western economic supremacy over Ukraine but without NATO military expansion and absorption by Kiev.That policy of conciliation has repeatedly failed.The democratically elected ‘compromise regime’ in Kiev was overthrown in February 2014 in a violent putsch, which installed a pro-NATO junta.Kiev violated the Minsk agreement with impunity and encouragement from the NATO powers and Germany.

The recent G20 meeting in Australia featured a rabble-rousing chorus against President Putin. The crucial four-hour private meeting between Putin and Merkel turned into a fiasco when Germany parroted the NATO chorus.
Putin finally responded by expanding Russia’s air and ground troop preparedness along its borders while accelerating Moscow’s economic pivot to Asia.
Most important, President Putin has announced that Russia cannot stand by and allow the massacre of a whole people in the Donbas region.
Is Poroshenko’s forthcoming blitz against the people of southeast Ukraine designed to provoke a Russian response – to the humanitarian crisis? Will Russia confront the NATO-directed Kiev offensive and risk a total break with the West?
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James Petras latest book is THE POLITICS OF IMPERIALISM:THE US,ISRAEL AND THE MIDDLE EAST (CLARITY PRESS:ATLANTA)

Angela Davis:De Michael Brown a Assata Shakur, la continuidad del estado racista de EEUU

La Haine.org


Angela Davis
La pura persistencia de los asesinatos de jóvenes negros a manos de la policía contradice la suposición de que estas son aberraciones aisladas
Aunque la violencia racista estatal ha sido un tema constante en la historia de gente de ascendencia africana en Norteamérica, se ha convertido en algo de particular interés durante la administración del primer presidente afroamericano, cuya misma elección fue ampliamente interpretada como el anuncio de una nueva era postracial.

La pura persistencia de la muerte de jóvenes negros a manos de la policía contradice la suposición de que estas son aberraciones aisladas. Trayvon Martin en la Florida y Michael Brown en Ferguson, Missouri, son solo los más conocidos de incontables personas negras muertas por la policía o por parapoliciales durante la administración Obama. Y ellos, a su vez, representan un flujo constante de violencia racial, tanto oficial como extralegal, desde las patrullas de esclavos y el Ku Klux Klan, hasta la práctica contemporánea de perfiles raciales y los actuales “vigilantes”.

Hace más de tres décadas, Assata Shakur obtuvo asilo político en Cuba, donde desde entonces ha vivido, estudiado y trabajado como miembro productivo de la sociedad. A principios de la década de 1970, Assata fue acusada falsamente en numerosas ocasiones en Estados Unidos y vilipendiada por los medios. La presentaban en términos sexistas como la “madre gallina” del Ejército Negro de Liberación, el cual a su vez era retratado como un grupo con insaciables tendencias violentas. Colocada en la lista de Los Más Buscados del FBI, fue acusada de robo a mano armada, robo de banco, secuestro, asesinato e intento de asesinato de un policía. Aunque se enfrentaba a 10 procesos judiciales diferentes, y ya había sido declarada culpable por los medios, todos los juicios, excepto uno –el caso como resultado de su captura– terminó con un veredicto de absolución, jurado disuelto por desacuerdo o desestimación por el tribunal. Bajo circunstancias muy cuestionables, finalmente fue condenada como cómplice en el asesinato de un policía estatal de Nueva Jersey.

Cuatro décadas después de la campaña original en su contra, el FBI decidió demonizarla una vez más. El año pasado, en el 40 aniversario del tiroteo de la autopista de Nueva Jersey en el que murió el policía estatal Wertner Foerster, Assata fue añadida ceremoniosamente a la lista de los Diez Terroristas Más Buscados. Para muchos, esta acción por parte del FBI fue grotesca e incomprensible, lo que nos lleva a la pregunta evidente: ¿qué interés puede tener el FBI en designar como uno de los terroristas más peligrosos del mundo – compartiendo el espacio en la lista con individuos cuyas supuestas acciones han provocado asaltos militares a Iraq, Afganistán y Siria– a una mujer negra de 66 años que ha vivido tranquilamente en Cuba durante las últimas tres décadas y media?

Una respuesta parcial a esta pregunta –quizás incluso determinante–puede ser descubierta en la ampliación espacial y temporal del alcance de la definición de “terror”.

Después de la designación de Nelson Mandela y el Congreso Nacional Africano como “terroristas” por parte del gobierno sudafricano del apartheid, el término fue aplicado ampliamente a los activistas negros de liberación durante finales de la década de 1960 y principios de 1970.

La retórica del presidente Nixon acerca de la ley y el orden implicaba etiquetar como terrorista al Partido Pantera Negra, y a mí también se me identificó de la misma manera. Pero no fue hasta que George W. Bush proclamó la guerra al terror después del 11 de septiembre de 2001 que los terroristas llegaron a representar al enemigo universal de la “democracia” occidental. Implicar retroactivamente a Assata Shakur en una putativa conspiración terrorista contemporánea es también situar bajo el paraguas de “violencia terrorista” a los que han heredado su legado y que se identifican con la lucha constante contra el racismo y el capitalismo. Es más, el anticomunismo histórico dirigido contra Cuba, donde Assata vive, ha estado peligrosamente articulado con el antiterrorismo. El caso de los Cinco de Cuba es un excelente ejemplo de esto.

Este uso de la guerra al terror como amplia designación del proyecto de democracia occidental del siglo 21 ha servido como justificación del racismo antimusulmán; ha legitimizado aún más la ocupación israelí de Palestina; ha redefinido la represión de inmigrantes; y ha llevado indirectamente a la militarización de los departamentos locales de policía de todo el país. Los departamentos de policía –incluyendo los de los campus universitarios– han adquirido equipos excedentes de las guerras de Iraq y Afganistán por medio del Programa de Exceso de Propiedad del Departamento de Defensa. Así, en respuesta a la reciente muerte de Michael Brown por la policía, los manifestantes que desafiaron la violencia racista policiaca fueron enfrentados por agentes de policía vestidos con uniformes de camuflaje, portando armamento militar y conduciendo vehículos blindados.

La respuesta global a la muerte por la policía de un adolescente negro en un pequeño pueblo del Medio Oeste, sugiere la concientización creciente en relación con la persistencia del racismo norteamericano en momentos en que ese supone que está en decadencia. El legado de Assata representa un mandato para ampliar y profundizar las luchas antirracistas. En su autobiografía publicada este año, al evocar la tradición radical negra de lucha, ella nos pide “Continuarla. / Entregársela a los hijos. / Pasarla a otras generaciones. / Continuarla…/ ¡Hasta la Libertad!”
The Guardian. Traducido por Progreso Semanal

Italia: Renacen las luchas en Italia


ANDREA MARTINI
Lunes 24 de noviembre de 2014
Italia está sometida desde hace años a políticas que están acabando con los derechos, las condiciones de vida y las libertades democráticas de las clases populares. El gobierno de derechas de Silvio Berlusconi (2008-2011), el gobierno “técnico” de Mario Monti (2011-2013), el gobierno de centro “izquierda” de Enrico Letta (2013) y, en estos momentos, el de Matteo Renzi (los tres últimos bajo la supervisión del presidente de la República, Giorgio Napolitano, que ejerce la jefatura del Estado desde 2006), todos ellos han aplicado duras políticas de austeridad de un modo cada vez más explícito.
En el plano institucional se está desarrollando una reforma encaminada a poner en manos de unos pocos todas las palancas del poder. Se pretende transformar el Senado en un ridículo organismo de 100 personas que ya no serán elegidas libremente por los ciudadanos, sino nombradas desde arriba y por tanto privadas de toda capacidad de decisión real. Ya han corrido la misma suerte los 100 consejos provinciales, también nombrados a dedo y no elegidos, que solo sirven para colocar a los notables que no consiguen salir elegidos para otra función. La nueva ley electoral en debate prevé un sistema en el que nada más que dos partidos puedan desempeñar algún papel político y estar presentes en las instituciones; permite al partido mayoritario, aunque sea muy minoritario en el conjunto del censo electoral, gozar de mayoría absoluta en el parlamento en detrimento de la representación real del país y de la democracia. Si prospera esta propuesta de ley, la mayoría de los diputados de la Cámara también serán nombrados a dedo. Además se prevé restringir drásticamente las opciones al referendo (o sea, a la expresión popular directa, entre otras cosas a raíz de la experiencia de los referendos de 2011) y la posibilidad de impulsar iniciativas legislativas populares. Se pretende alterar el mecanismo original de la Constitución, reduciendo u obstaculizando la libre participación de las ciudadanas y ciudadanos en la vida política y social. En esta cuestión también ha sido determinante la presión, impropia y anticonstitucional con respecto a su función de garante, del presidente de la República.
En el plano económico, la reforma constitucional, que obliga a “equilibrar el presupuesto”, impide formalmente cualquier tipo de intervención pública en la economía, empujando al Estado central y a las autonomías locales a emprender procesos de privatización generalizados. Todo esto en un contexto de crisis que dura desde el año 2008 y de profunda recesión (PIB negativo desde hace dos años…), prolonga la crisis del empleo, que formalmente ya afecta a más de tres millones de personas (una tasa de paro que ya ronda el 13 %, con un pico del 42 % entre los jóvenes), a los que hay que añadir otros tres millones que han renunciado a buscar trabajo y más de 600 000 en regulación de empleo, o sea, en un estado que podría calificarse de “desempleo temporal”. Los puestos de trabajo destruidos en los años de recesión ya superan el millón y medio, con decenas de pequeñas y medianas empresas que día tras día anuncian el cierre. Los pobres superan los tres millones (el 1,8 % de las familias), y los diez millones si se incluya la “pobreza relativa” (casi el 13 % de las familias). Aunque se carece de datos estadísticos, son numerosísimos los llamados working poor (pobres con empleo).
Masacre social
Mientras tanto, en el plano social, los golpes de los sucesivos gobiernos se han abatido sobre todas las conquistas sociales de los años 60 y 70 del siglo pasado. Las pensiones se han visto mermadas tras varias “contrarreformas”, siendo la última y la peor la de noviembre de 2011, del gobierno Monti-Fornero, que aumentó drásticamente en 5 años la edad de jubilación y anuló toda posibilidad de jubilación anticipada. Los convenios colectivos nacionales, que habían asegurado desde finales de los años 60 la solidaridad de clase entre trabajadoras y trabajadores de todo el país, han quedado desvirtuados y convertidos en gran parte en instrumentos para agravar la explotación. Los salarios están congelados desde el año 2010, con un bloqueo también formal para los funcionarios públicos, y en el fondo también para el sector privado. Los horarios de trabajo se han ampliado mediante varios instrumentos, redoblando de este modo el aumento del paro y por tanto la presión social de los parados, dispuestos a aceptar un puesto de trabajo en las condiciones que sean.
Numerosos trabajadores (varios cientos de miles) que habían perdido el empleo, pero que debido a las nuevas normas en materia de pensiones de jubilación ya no tenían derecho a percibir ninguna, se han quedado sin ningún ingreso. Después se ha reducido el subsidio de paro, tanto en su cuantía como en su duración, a fin de llevar a los parados a la desesperación y a aceptar cualquier trabajo que les ofrezcan. El gasto público social se ha recortado drásticamente, tanto el que corre a cargo del gobierno central como –todavía más drásticamente– el que corresponde a las entidades autónomas locales, con la correspondiente merma de la cantidad y la calidad de los servicios públicos. La escuela y la universidad públicas han sufrido profundos recortes, en beneficio, claro está, de la enseñanza privada. Análogamente, el servicio sanitario nacional también ha visto fuertemente recortados sus ingresos a favor de las clínicas y las mutuas privadas. El recorte de los servicios ha dado pie a una disminución significativa del número de contratados de las administraciones públicas, bloqueando válvulas de escape para el empleo.
Paralelamente asistimos a una rápida y progresiva operación de privatización de todos los servicios, pese a que 26 millones de electores hubieran rechazado en 2011 la política de privatizaciones. Hace ya años que se ha anulado totalmente la financiación para las casas y las capas más pobres, forzando cada vez más la convivencia de más núcleos familiares en la misma vivienda. En los últimos meses el movimiento que con la ocupación de pisos vacíos había tratado de dar una respuesta a esta emergencia social se ha visto golpeado por un decreto que prohíbe a las compañías de gas y electricidad mantener el suministro a casas ocupadas “ilegalmente”. La actitud resignada y a veces cómplice de los grandes aparatos sindicales ha contribuido a que se consienta esta masacre social. Dos importantes organizaciones (la CISL y la UIL) han aceptado explícitamente la orientación neoliberal dominante tratando de reservarse una función servil en su seno.
Evolución de las centrales sindicales
La principal organización sindical, la CGIL, ha mantenido un perfil ambiguo, criticando, a veces incluso severamente, las decisiones de los gobiernos, pero siempre considerando inútil oponerse. Al adoptar una línea moderadamente crítica, la CGIL no ha logrado impedir, y ni siquiera limitar, las secuelas devastadoras de la política económica nacional y europea. La CGIL, el sindicato mayoritario del país (casi 6 millones de afiliados, 16 000 permanentes) que el siglo pasado estuvo vinculado al Partido Comunista, ha llegado a caer prácticamente, debido a su línea política, en la irrelevancia. De un modo cada vez más claro, de Berlusconi a Renzi, los sucesivos gobiernos la han relegado a un papel marginal, que puede comprometer incluso su continuidad en el plano organizativo. La federación metalúrgica de la CGIL, la FIOM, ha adoptado desde hace tiempo una línea política más combativa. En los primeros años de este siglo ya participó como tal organización en el movimiento antiglobalización y en las jornadas de Génova en 2001. Después se enfrentó a la patronal de la multinacional Fiat y se desvinculó abiertamente de las decisiones moderadas y colaboracionista de los metalúrgicos de la CISL y de la UIL. Alrededor de 2010 aparece como un punto de referencia alternativo a la deriva moderada de la CGIL y, en cierta medida, a la crisis de la izquierda política.
Sin embargo, en los últimos años el grupo dirigente de la FIOM ha adoptado una política bamboleante, oscilando entre proclamaciones radicales y una práctica sindical mucho más conformista. Tan solo en las últimas semanas, ante la nueva agresión gubernamental a los derechos de los trabajadores y sus condiciones laborales, la FIOM se orienta hacia un recrudecimiento de la lucha. En la CGIL existe desde siempre una izquierda sindical que en el último congreso obtuvo 42 000 votos, conquistando una presencia en la dirección nacional del sindicato. Esta corriente (que ha adoptado el polémico nombre de “El sindicato es otra cosa – Oposición CGIL”) cuenta con una implantación significativa en algunas fábricas importantes del país.
Al margen y a la izquierda de las grandes confederaciones tradicionales se formaron, en las décadas de 1980 y 1990, diversas organizaciones sindicales más radicales, como la COBAS, la USB, la CUB y numerosas siglas menores. Son organizaciones numéricamente muy pequeñas en comparación con las tradicionales, que además tienen dificultades para acceder a las prerrogativas sindicales y a la contratación. No obstante, han protagonizado algunas luchas significativas y acumulado energía y cuadros que, disgustados con la política de las grandes confederaciones, de otro modo se habrían dispersado y abandonado la militancia. En los últimos tiempos, sin embargo, y pese a que la moderación de los sindicatos confederales resulta cada vez más evidente, su capacidad de presión disminuye por momentos. Esta dificultad se agravará en los próximos meses a causa, entre otras cosas, del pésimo acuerdo sindical suscrito por la CGIL, la CISL y la UIL con la patronal privada, que limita escandalosamente las libertades sindicales de las demás organizaciones.
Nuevo ataque a los derechos laborales
En el mes de septiembre, el gobierno de Renzi sometió al parlamento una propuesta de ley sobre el trabajo, conocida por el anglicismo dominante de Jobs Act. Se trata de un proyecto que entre otras medidas (todas favorables a la patronal) prevé anular la norma que desde hace más de 40 años impide a las empresas los despidos injustificados, comúnmente denominada “artículo 18”. El gobierno de Berlusconi ya intentó en 2002 promulgar una medida similar, pero una fortísima movilización (en particular de la CGIL, que reunió en las calles de Roma a más de un millón de personas) se lo impidió. Ahora un gobierno presidido por el líder de un partido que se define de izquierda y que es miembro del Partido Socialista Europeo pretende hacer lo mismo. Pocos días después de la publicación de la Jobs Act, las plantillas de algunas empresas se declararon en huelga, bloquearon los accesos y se manifestaron en la ciudad. Se trata de movilizaciones semiespontáneas que inducen a la FIOM a dar un nuevo giro a la izquierda con la proclamación de huelgas locales.
La propia CGIL no puede permanecer de brazos cruzados. La política gubernamental es muy agresiva, no solo contra el mundo del trabajo y las clases populares, sino también contra el papel y las prerrogativas de los aparatos burocráticos. Una primera iniciativa ha consistido en organizar una gran manifestación nacional en Roma, en la que han participado 200 000 personas indignadas y combativas. Muchos jóvenes, muchos inmigrantes, muchas fábricas empeñadas en las luchas contra los despidos, los cierres de empresas, las deslocalizaciones. Se ha difundido a bombo y platillo la demanda de proclamar una huelga general. La corriente de izquierda de la CGIL, con una gran presencia en el cortejo, reclamaba en sus pancartas un salto delante de la lucha y la huelga general inmediata. Y la CGIL, al cabo de dos semanas de titubeos y tras un encuentro inútil con el gobierno, en el que se ha visto de nuevo maltratada, y después de un intento vano de reconstruir un frente unitario con la CISL y la UIL, ha decidido proclamar una jornada de huelga general con manifestaciones regionales.
Mientras, el 14 de noviembre, un frente de movimientos (organizaciones estudiantiles, asociaciones de trabajadoras y trabajadores precarios, centros sociales, movimientos ecologistas) y de pequeños sindicatos radicales (en particular la USB, COBAS y CUB) organizan una jornada de movilización y de huelgas. La FIOM participa en dicha jornada con una huelga del sector metalúrgico y una gran manifestación en Milán. Está claro que la plataforma reivindicativa de la CGIL para la huelga es ambigua, no aspira más que a modificar aspectos de la política económico-social del gobierno y no plantea la caída del gobierno de Renzi, que sigue siendo el líder del principal partido de centro-izquierda. Además sigue supeditándose abiertamente a la minoría “laborista” del PD, a la que considera el único interlocutor político disponible. Asimismo, la decisión de última hora de posponer la iniciativa del 5 al 12 de diciembre para converger en la huelga con la UIL, una organización sindical implicada en los peores acuerdos favorables a la patronal, contribuye a que los contenidos de esa jornada resulten todavía más ambiguos.
Cambio de clima político y social
En todo caso, la decisión del aparato burocrático de la CGIL de proclamar una huelga de 24 horas en todos los sectores tiene que ver con el cambio de clima que se está viviendo en Italia. La dureza del ataque y su carácter descarado; las protestas, minoritarias pero extendidas, que reciben al jefe del gobierno en todos sus viajes; las iniciativas de huelga espontánea que han protagonizado algunas fábricas más radicales; el despertar contradictorio, pero obligado, de los aparatos sindicales, todos estos son elementos que están contribuyendo a sacudir a la clase trabajadora italiana del sopor en que se había hundido últimamente, sobre todo tras el fin de los gobiernos de Berlusconi. En los últimos años, Italia se ha situado en la cola de los países en lo que respecta a la lucha contra la política de austeridad. Salvo las movilizaciones de las empresas directamente afectadas por quiebras o deslocalizaciones, aunque todas ellas aisladas, sin ni siquiera tratar de crear una red de coordinación entre luchas potencialmente convergentes, el grueso de la clase trabajadora parecía resignada a perder gran parte de las conquistas de los decenios anteriores.
El mismo mundo juvenil, salvo breves y esporádicas llamaradas de movilización, estaba sumido en la pasividad. Durante años, ningún episodio significativo de lucha generalizada del tipo de las que se vieron con las Mareas en el Estado español o de las huelgas generales repetidas en Grecia. Ahora están acumulándose los síntomas de un cambio de tendencia. Todavía es pronto para decir que la contestación a la política de austeridad está generalizándose, pero es cierto que es la primera vez en años que esta posibilidad parece concretarse. No es por casualidad que la popularidad de Renzi comience a decaer tras el éxito que obtuvo su partido en las elecciones europeas (el 40,8% de los votos, aunque con una participación electoral de tan solo el 58 %). Esto es positivo, pero se ve contrarrestado por el hecho de que la inicial radicalización política y social empuja también a la derecha a modificar su política. En efecto, como alternativa al liderazgo de Berlusconi se afirma cada vez más el de Matteo Salvini, de la Liga Norte, en alianza con grupos de extrema derecha declaradamente nazifascistas.
Queda la extrema debilidad de la izquierda “radical”. Tras las derrotas de los últimos años, todas ellas debidas a una política subordinada al Partido Democrático, y las crisis organizativas, las principales organizaciones de la izquierda radical tratan confusamente de reorientarse ante la imposibilidad cada vez más evidente de buscar una alianza con el PD. La lista “Con Tsipras por la otra Europa” (que obtuvo 3 escaños en el Parlamento Europeo) manifiesta todas las contradicciones irresueltas de la izquierda italiana: una constante disputa interna que elude la necesidad de construir un frente social y político contra la austeridad y la nunca ocultada disposición a contraer alianzas hacia la derecha, siempre en versión electoralista y moderada. Sin embargo, el clima que está cambiando impone a todos la máxima claridad. Las potencialidades de las nuevas movilizaciones y la ocasión misma de la huelga del 12 de diciembre exigen dar un salto cualitativo.
18/11/2014
Andrea Martini es miembro de Sinistra Anticapitalista.
Traducción: VIENTO SUR