La desconexión en tiempos de implosión del capitalismo global


Irene León entrevista a Samir Amin
Luego de compartir tres entregas de la entrevista al pensador egipcio Samir Amin –El mundo visto desde el Sur, La implosión del capitalismo y Estrategias imperiales y luchas políticas–, ahora presentamos la entrevista completa para tener una visión integral de esta sustanciosa conversación, que ha sido difundida previamente por fragmentos y traducida a varias lenguas en diferentes medios alternativos. Amin es autor de una voluminosa obra de análisis crítico del capitalismo y de innovadoras tesis, tales como la de la ’desconexión’ y de la ’implosión’ del capitalismo, a las cuales se refiere en esta entrevista.
IL: Quisiéramos enfocar este intercambio en tres problemáticas distintas pero relacionadas: su visión del mundo y las posibilidades de cambiarlo; su propuesta conceptual y política en torno a la implosión del capitalismo y la desconexión del mismo; y el análisis del contexto mundial, visto especialmente desde el Oriente medio y África. ¿Cuál es su visión del mundo visto desde el Sur y desde una perspectiva del sur?
SA: Para responder esta pregunta, que no es nada sencilla, es necesario dividir el tema en 3 partes. Nos interrogaremos primeramente sobre cuáles son las características importantes y decisivas del capitalismo contemporáneo −no del capitalismo en general, sino del contemporáneo−; qué tiene de nuevo realmente; qué es lo que le caracteriza. En segundo lugar enfocaremos la naturaleza de la actual crisis que, más que una crisis, yo la defino como una implosión del sistema capitalista contemporáneo. En tercer lugar, en este mismo marco, analizaremos cuáles son las estrategias y las fuerzas reaccionarias dominantes, es decir, del capital dominante, de la triada imperialista Estados Unidos-Europa-Japón y de sus aliados reaccionarios en el mundo entero. Solamente habiendo comprendido esto, podremos dimensionar el desafío al que se enfrentan los pueblos del Sur, tanto en los países emergentes como en el resto de países.
Mi tesis sobre la naturaleza del sistema capitalista contemporáneo −que de modo más modesto la llamaré «hipótesis» porque está abierta a discusión−, es que hemos entrado en una nueva fase del capitalismo monopólico, se trata de una etapa cualitativamente nueva, pautada por el grado de centralización del capital, cuya condensación llega a tal punto que, hoy en día, el capital monopolico lo controla todo.
Claro que el concepto ‘capital monopólico’ no es nuevo, fue acuñado a fines del siglo XIX y, de hecho, este se desarrolló como tal, a través de distintas fases sucesivas, durante todo el siglo XX; pero es a partir de los años 1970-1980 que despunta una etapa cualitativamente nueva, pues antes existía pero no lo controlaba todo. En la actualidad, ya no existe ninguna actividad económica capitalista que sea autónoma o independiente del capitalismo monopólico, este controla todas y cada una de las actividades, aún aquellas que conservan una apariencia de autonomía. Un ejemplo, de entre muchos, es el de la agricultura en los países capitalistas desarrollados, donde es controlada por los monopolios que proveen los insumos, las semillas seleccionadas, los pesticidas, los créditos y las cadenas de comercialización.
Eso es decisivo, es un cambio cualitativo al que yo llamo de «monopolio generalizado», es decir, que se extiende a todas las esferas. Esta característica provoca consecuencias sustantivas e importantes. En primer lugar, se ha desvirtuado completamente la democracia burguesa, pues si antes se fundamentaba en una oposición izquierda-derecha, que correspondía a alianzas sociales, más o menos populares, más o menos burguesas, pero diferenciadas por sus concepciones de la política económica, en la actualidad, en Estados Unidos, por ejemplo, republicanos y demócratas, o en Francia socialistas de la corriente de Hollande y la derecha de Sarkozy, son lo mismo, o casi lo mismo. Es decir que todos están alineados a un consenso que es el mandato del capital monopólico.
Esa primera consecuencia constituye un cambio en la vida política. La democracia así desvirtuada, se ha convertido en una farsa, como se ve en las elecciones primarias de Estados Unidos. El capital monopolista generalizado ha provocado consecuencias muy graves, ha convertido a los Estados Unidos en una nación de ‘tontos’, es grave porque la democracia ya no se expresa.
La segunda consecuencia es que el ‘capitalismo generalizado’ es la base objetiva de la emergencia de lo que llamo de «imperialismo colectivo» de la triada Estados Unidos-Europa-Japón. Es un punto que afirmo con vehemencia, pues aun siendo una hipótesis estoy en capacidad de defenderla: no hay mayores contradicciones entre Estados Unidos-Europa-Japón, existe una ligera competición en el plano comercial, pero en el plano político, el alineamiento con las políticas definidas por Estados Unidos como política mundial, es inmediato. Lo que llamamos «comunidad internacional» copia el discurso de los Estados Unidos y tres minutos después aparecen los embajadores europeos, con algunas comparsas de grandes demócratas, como el emir de Catar o el rey de Arabia Saudita. La ONU no existe, esa representación de los Estados es una caricatura.
Es ésta la transformación fundamental, la transición del capitalismo monopólico al ‘capitalismo monopólico generalizado’, lo que explica la financiarización, porque estos monopolios generalizados son capaces, debido al control que detentan sobre todas las actividades económicas, de bombear una parte cada vez más grande de la plusvalía en todo el mundo y convertirla en la rampa monopolista, la rampa imperialista, que constituye la base de la desigualdad y del estancamiento del crecimiento de los países del Norte y de la triada Estados Unidos-Europa-Japón.
Eso me lleva al segundo punto: es este sistema que está en crisis y, más aún, no es solamente una crisis: es una implosión, en el sentido de que este sistema no es capaz de reproducirse desde sus propias bases, es decir, es víctima de sus propias contradicciones internas.
Este sistema implosiona, no porque sea atacado por el pueblo, sino a causa de su éxito, el éxito de haber logrado imponerse en el pueblo le lleva a provocar un crecimiento vertiginoso de las desigualdades, que no solamente es escandaloso socialmente sino que es inaceptable, pero termina siendo aceptado, y aceptado sin objeción; pero no es esa la causa de la implosión, sino el hecho de que no pueda reproducirse desde sus propias bases.
Eso me lleva a la tercera dimensión, que tiene que ver con la estrategia de las fuerzas reaccionarias dominantes. Cuando hablo de fuerzas reaccionarias dominantes me refiero al capital monopólico generalizado de la tríada imperialista histórica Estados Unidos-Europa-Japón, a las que se suman todas las fuerzas reaccionarias alrededor del mundo que se agrupan, de una forma u otra, en bloques hegemónicos locales, que sostienen y se inscriben en esta dominación reaccionaria mundial. Estas fuerzas reaccionarias locales son extremadamente numerosas y difieren enormemente de un país al otro.
La estrategia política de las fuerzas dominantes, es decir, del capital monopólico generalizado, financiarizado, de la tríada imperialista colectiva histórica tradicional: Estados Unidos-Europa-Japón, está definida por su identificación del enemigo. Para ellos, el enemigo son los países emergentes, es decir, China, el resto, como India, Brasil y otros, son para ellos semiemergentes.
¿Por qué China? Porque la clase dirigente china tiene un proyecto, no voy a entrar en detalles sobre la naturaleza socialista o capitalista de este proyecto, lo importante es que cuenta con un proyecto, que consiste en no aceptar los mandatos del capital monopolista generalizado financiarizado de la tríada, que se impone mediante sus ventajas: control de la tecnología, control del acceso a los recursos naturales del planeta, de los medios de comunicación, la propaganda, etc., control del sistema monetario y financiero mundial integrado y de las armas de destrucción masiva. China viene a cuestionar este orden, sin hacer ruido.
China no es subcontratista, hay sectores en China que lo son, en su calidad de fabricantes y vendedores de juguetes baratos y de mala calidad, solo porque necesitan echar mano de divisas, eso es fácil, pero no es eso lo que caracteriza a China, sino su desarrollo y la rápida absorción de tecnología de punta, su reproducción y desarrollo propio. China no es el taller del mundo, como opinan algunos. No es «made in China» (hecho en China) sino «made by China» (hecho por China), eso ahora es posible porque ellos hicieron una revolución: el socialismo construyó paradójicamente la vía que hizo posible disputar un cierto capitalismo.
Yo diría que después de China, el resto de países emergentes son secundarios. Si tuviera que calificarlos, calificaría de emergente a China con 100%, Brasil 30% y el resto de países 20%. El resto, en comparación con China, son subcontratistas, porque tienen negocios de subcontratación importantes, porque tienen un margen de negociación, hay un compromiso entre el capital monopolista generalizado financiarizado de la tríada y los países emergentes como India y Brasil y otros. No pasa lo mismo con China.
Por eso la guerra contra China figura como parte de la estrategia de la ‘triada’. Hace 20 años había ya estadounidenses locos que defendían la idea de declararle la guerra, porque después sería muy tarde.
Los chinos tuvieron éxito, es por eso que su política exterior es tan pacífica, y ahora Rusia entra a formar parte, junto a ellos, de la categoría de verdaderos países emergentes. Vemos a Putin, planteando la modernización del ejército ruso, intentando rehacer lo que era la armada soviética, que constituyó un verdadero contrapeso a la potencia militar de los Estados Unidos, esto es importante. No discuto aquí sobre el hecho de que Putin sea o no demócrata, o si su perspectiva es socialista o no; no se trata de eso, sino de la posibilidad de contraponer al poder de la triada.
El resto del mundo, el resto del Sur, todos nosotros, ustedes los ecuatorianos, nosotros los egipcios, y muchos otros, no contamos. Al capitalismo monopólico colectivo, nuestros países apenas le interesan por una sola razón: el acceso a nuevos recursos naturales, porque este capital monopólico no puede reproducirse sin controlar, despilfarrar los recursos naturales de todo el planeta. Es lo único que les interesa.
Para garantizarse un acceso exclusivo a los recursos naturales, los imperialistas necesitan que nuestros países no se desarrollen. El ‘lumpendesarrollo’, como lo definió Andre Gunder Frank, se dio en circunstancias muy distintas, pero tomo prestado el término ahora en condiciones diferentes, para describir cómo el único proyecto del imperialismo para nosotros es el no-desarrollo. Desarrollo de lo anómalo: pauperización más petróleo, crecimiento falso, o gas, madera, o lo que sea, para tener acceso a los recursos naturales y es eso lo que está a punto de implosionar, porque es lo que se ha vuelto intolerable moralmente, el pueblo no lo acepta más.
Es aquí donde se generan las implosiones, las primeras olas de implosión se originaron en América Latina, y no es producto del azar que hayan tenido lugar en países marginales, como Bolivia, Ecuador, Venezuela. No es producto del azar. Luego, la primavera árabe, ya tendremos otras olas en Nepal y otros países, porque no es algo que esté sucediendo solo en una región específica.
Para el pueblo que es protagonista de esto, el desafío es enorme. Es decir, el desafío no se da en el marco de este sistema, en el intento de trascender desde el neoliberalismo hacia un capitalismo con rostro humano, entrar en la lógica de la buena gobernanza, de la reducción de la pobreza, la democratización de la vida política, etc. porque todos esos son modos de gestionar la pauperización, que es el resultado de esta lógica.
Mi conclusión –desde una postura enfocada principalmente en el mundo árabe− es que esta no es apenas una coyuntura sino mas bien un momento histórico, que se presenta formidable para el pueblo. Me refiero a la revolución, pero aun si no quiero abusar de ese término, están dadas las condiciones objetivas para construir amplios bloques sociales alternativos anticapitalistas, hay un contexto para la audacia, para plantear un cambio radical.
La Implosión del capitalismo
IL: ¿Cómo se configura la implosión del capitalismo, cómo se manifiestan sus síntomas?
SA: Víctima de sus propias contradicciones internas, el sistema no es capaz de reproducirse desde sus propias bases, produce entonces mucho más que una crisis, una implosión.
En esta fase de capitalismo monopólico generalizado y financializado, el control del capital monopólico se extiende a todas las esferas económicas, la política está alineada con esos intereses pero a la vez, el mismo mecanismo financiero de extracción y condensación de la plusvalía mundial, encuentra límites inherentes a sus propias dinámicas.
Es este sistema que implosiona, pero, desgraciadamente, si examinamos los movimientos de nuestros pueblos en la actualidad, su grado de conciencia sobre la naturaleza del sistema y, particularmente, sobre la implosión es aún muy débil y muy limitado, se circunscribe a la izquierda histórica de tradición marxista, mientras la mayoría, al cabo de reiteradas capitulaciones frente al neoliberalismo, no se cuestiona, ni problematiza el asunto de fondo.
Entonces, este sistema no implosiona porque es atacado por los pueblos, paradójicamente lo hace como resultado de su propio éxito.
IL: ¿Hay entonces ahora condiciones propicias para el cambio, cuáles son esas? Y  ¿Cómo se percibe la acción del pueblo que se moviliza, pero no siempre de forma orgánica y en condiciones en que ya no vemos liderazgos orgánicos encabezando estos procesos?
SA: ‘La’ condición objetiva es una, y lo digo en forma negativa, es el hecho de que en el monopolio generalizado el control de todas las actividades económicas y la absorción de la plusvalía creada en beneficio de la renta del monopolio imperialista, genera una expansión de las desigualdades, a tal punto que se ha vuelto inmanejable.
Es el drama europeo, del estallido de la zona euro, donde el remedio propuesto para la deuda de los Estados es más austeridad, lo que solo podrá desembocar en más deuda y más descontento. Entonces, esta es una condición objetiva, pero ¿Podrán las fuerzas subjetivas, todas las diferentes fuerzas sociales –que son todas en distintos grados, víctimas del sistema del monopolio generalizado– por un lado, entender que son víctimas del mismo adversario y, por otro, encontrar las formas adecuadas y eficaces para discutir entre ellas y negociar una alternativa común que tome en cuenta los diversos intereses involucrados?
IL: La diversidad es muy vasta, por ejemplo, en las movilizaciones más recientes, hay sectores que reivindican su inclusión en el sistema y se movilizan porque se sienten excluidos del acceso al mercado, al consumo, ¿cómo gestar la transición hacia un posicionamiento más político?
SA: Yo no condeno a la pobre gente en Ecuador o en Egipto que vive en la miseria y con la aspiración de tener un televisor que funcione, ¿qué derecho tenemos de condenarlos?  Su ambición es estar dentro del sistema, de ser absorbidos por él. Pero deben comprender que este no los va a absorber, que esa demanda es ineficiente. Ahí aplica tanto la dialéctica aprendida en la larga tradición de luchas anticapitalistas, como la necesidad de contar con una alternativa plausible.
IL: En el siglo XX se postulaba que para encauzar la revolución hacia socialismo eran necesarias articulaciones partidarias concretas; luego, vino un periodo marcado por la emergencia de movimientos sociales que, en cierta forma, se distanciaron de la política para expresarse desde lo social. En el siglo XXI asistimos al resurgimiento del sujeto pueblo, como un actor político poderoso y heterogéneo, ¿cómo se visualiza la transición hacia el socialismo desde esa heterogeneidad? ¿Cuáles son las posibilidades de acción?
SA: A través de las luchas y en ellas, los pueblos inventan sus formas institucionales y sus formas de relacionarse con ellas. La forma de partido relativamente centralizado correspondió a su época, todos los partidos obreros, de la antigua escuela, incluso aquellos de la Segunda Internacional, de antes y después de 1914, eran unos partidos muy centralizados, y hasta piramidales. Y los partidos comunistas incluso mucho más.
Esa fórmula fue eficaz en su momento porque respondía a determinadas estructuras sociales, a determinadas características del proletariado, principalmente a su concentración en grandes fábricas, y a un determinado nivel de educación -el primario como promedio en ese momento- entre otros.  En aquel entonces, esa fórmula era eficaz, lo probó, ya fuera como fuerzas revolucionarias, comunistas, o como fuerzas social-demócratas, que impusieron grandes concesiones al capital.
Pero esa fórmula quedó atrás. Por una parte, por la fuerza del capital monopolista generalizado, y por la diversidad de condiciones de explotación indirectapor parte del capital, y por ende del estatus del trabajo, hay trabajadores en la base del monopolio, en las industrias tercerizadas, en el sector de comercialización, etc. Hay toda una gama.
En mi artículo sobre la audacia [1], he dado ejemplos de cómo podemos imaginar una gestión socializada, tomando el ejemplo de la agricultura, de una asociación de campesinos, de productores, una organización de trabajadores de una industria que produce insumos, otra de trabajadores de comercializadoras, los ciudadanos como consumidores, pero también como ciudadanos a nivel local, porque los problemas como la educación, la salud, el transporte y la vivienda son locales y articulados, es por lo tanto un repertorio compuesto. Entonces, se pueden institucionalizar varias formas de negociación, y planteo una pregunta ¿Por qué a través de las luchas, no juntar esta multiplicidad?
IL: Existe la percepción de que sí, hay esta posibilidad, pero la mayor parte del mundo aún no ha alcanzado este punto de audacia del que usted habla. ¿Cómo encaminar un proceso que nos lleve a despertar esta audacia?
SA: Utilizo frecuentemente la frase ‘la audacia, siempre la audacia y siempre más audacia’ [2], que como sabemos no es mía, pero que conviene muy bien a la situación.
Los momentos revolucionarios son raros y cortos en la historia, y si en esos momentos, hay iniciativas audaces, estas ganan terreno y se abren paso muy rápidamente. No me molesta  escuchar que en la actualidad, los comunistas en Ecuador o en Egipto, son una pequeña minoría y en casos no logran nada en las elecciones generales y demás. Si tienen audacia, y no solamente una audacia retórica, si emprenden acciones, eso se convierte rápidamente en una bola de nieve.
Podemos dar tres ejemplos, o cuatro o cinco o diez ejemplos en la Historia, de cómo la audacia ha rendido frutos.  De los que fueron audaces y usaron eso a su favor en muchas ocasiones.   En Francia, por ejemplo, la Convención Montagnarde, que fue la transformación, de la visión reformista de una monarquía ‘a la inglesa’ en un movimiento popular. Sólo examinemos la historia de los partidos comunistas que han llegado al poder, alcanzaron el poder en corto tiempo. El Partido Bolchevique se constituyó formalmente en 1897. En 1905, siete años después, hubo una primera revolución y siete años después, vino la segunda. No pasaron ni siquiera veinte años.
Cuando el Partido Comunista Chino, se reunía en Shanghái, con Mao y otros, eran apenas una veintena, muy pocos para un país de la dimensión de China. Seis meses después, fueron varios centenares y unos años después, ya encabezaban un pequeño ejército local de liberación. Similares características tuvo la Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro.
Históricamente las victorias han sido o rápidas o inexistentes. Pero, los partidos de izquierda que se ponen a congelar, durante cincuenta años, esperando el momento indicado, simplemente se congelan y ahí termina su historia.
IL: Ahora, la especificidad característica de este momento es su mundialización extrema, ¿cómo encaminar un proceso, o procesos como los que usted acaba de describir,  a escala mundial?
SA: Ahora existe un aliado objetivo potencial en el sentido de que el capital monopólico generalizado, en el mismo centro, en Estados Unidos, Europa, o Japón, a la vez que impone la capitulación incondicional de trabajadores y pueblos,  reduce las condiciones de vida al punto que hay un proceso de pauperización,  no solamente para las clases populares sino también para la clase media. Existe entonces un sentimiento de rebeldía. La explosión de la zona euro es parte de eso.
Por lo tanto, existe un aliado potencial, que no existía hace 20 años. Como también mayores posibilidades para que los pueblos desarrollen estrategias que les permitan pasar a la ofensiva.
Cuando evocamos los tiempos de los procesos de liberación nacional, durante la Segunda Guerra Mundial, esas luchas de liberación nacional recibieron el apoyo de la Unión Soviética, el apoyo moral del partido comunista como tal. La opinión occidental no interesaba.
IL: En la actualidad, ¿es posible pensar una nueva Internacional, qué características podría tener? ¿Cómo ponerla en marcha si las condiciones se han dado?
SA: Hablo de la Quinta Internacional, porque creo que existen las condiciones objetivas para formar un bloque hegemónico alternativo, antimonopolista en el centro y anti-comprador en la periferia.
El reto está planteado,  su ritmo y formas dependerán de la audacia que exprese la izquierda radical para proponer una alternativa política y estrategias integrales para salir del capitalismo y emprender una decidida transición al socialismo.
Creo que su desarrollo será, como todo en la Historia, muy desigual; y podremos explicarlo de forma retroactiva, pues luego de los hechos se puede analizar por qué se dio en Bolivia y no en Argentina, o por qué no se dio de la misma forma. Por qué se dio en Bolivia y no en Paraguay, por ejemplo, que son países más similares. Un paso decisivo inmediato es el de identificar ejes estratégicos comunes.
La historia de las ocho horas de trabajo, es un ejemplo. En el Siglo XIX, cuando el eje central de la reivindicación de los trabajadores, sobre todo en Inglaterra y en Francia, se articuló en torno a la delimitación de la jornada de trabajo; el propio Marx pensó que un objetivo estratégico común de la clase obrera podía ser la jornada de ocho horas. En ese entonces, la Primera Internacional surgió como una instancia donde se podía discutir. Esto fue una gran victoria obrera.
IL: ¿Cómo se enuncian, en esta perspectiva, las alianzas Sur-Sur? ¿Son viables?
SA: Son viables, hay que verlas en todos los niveles. A nivel de los Estados, de sus acuerdos, para reforzar su capacidad para resistir a las agresiones de las fuerzas del capitalismo monopolista generalizado e imperialista. Se trata de negociaciones y compromisos que tienen en cuenta intereses divergentes.
Hay que verlas al nivel del establecimiento de conexiones y de la formulación de reivindicaciones conjuntas de los sectores populares, en términos de reorganización de los sistemas productivos, en términos de democratización de la sociedad. No se trata solamente de crear lugares de encuentro para intercambiar experiencias, como en el Foro Social Mundial, sino, más aún, de propiciar espacios donde puedan definir juntos soluciones comunes con objetivos estratégicos comunes.

IL    Finalmente, ¿qué dimensiones podría adquirir la implosión del capitalismo en el contexto actual?
SA: Está a punto de adquirir dimensiones titánicas. Yo tendería a pensar que dentro de algunos meses, tal vez un par de años, ya no hablaremos del euro ni de la Unión Europea; creo que de aquí a unos años tendremos una multitud de guerras que se hundirán en el caos. Tendremos todo eso al mismo tiempo, ya lo estamos viviendo. Será una larga transición de los elementos del capitalismo para producir algo nuevo.
Estrategias imperialistas y luchas políticas
IL: Usted ha identificado al control militar planetario por parte de Estados Unidos y la OTAN, como el último recurso de los monopolios imperialistas para mantener su poder en el Sur y en todo el mundo ¿Cómo se expresa esto en las tensiones y conflictos en Medio Oriente y África del Norte?
SA: El mundo árabe figura en la primera línea en la propagación de conflictos políticos y la multiplicación de intervenciones militares, que son parte de la tentativa de afianzamiento del dominio de los monopolios imperialistas de la Triada, porque el Medio Oriente fue elegido por los Estados Unidos como la región prioritaria para asestar los primeros grandes golpes, y eso no por Bush, sino por Clinton, y antes de él por Reagan, pero en fin Clinton, Bush, Obama, son todos lo mismo.
Pero, ¿Qué es lo que persiguen en esta región? ¿Liberar a la región de las dictaduras? No, es destruir los países. Un ejemplo es lo que hicieron en Irak, donde se reemplazó la dictadura de Saddam Hussein por tres dictaduras, violentas, policiales, asesinas, aún más horrorosas que la de Hussein, dos en nombre de la religión, una sunita y la otra chiita y la tercera en nombre de la etnicidad de los kurdos.
¿Qué hicieron los estadounidenses en esto? Una masacre. No se trata solamente del millón de iraquíes que fueron asesinados -esos son los “errores” de los bombardeos-, sino del asesinato sistemático de decenas de millares, todos los científicos, todos los ingenieros, todos los profesores de universidad, y otros. Eso es lo que hicieron, es la destrucción del país el plan estadounidense, y ahora van a aplicar el mismo plan en Siria.
Entonces, ¿por qué el éxito aparente de esta estrategia? Son Nuestras debilidades que explican ese éxito. Es decir, si tomamos el caso del régimen Baasista sirio, que fue hace treinta años un régimen autocrático pero nacional popular -para ilustrar con algo conocido en América Latina, podría semejarse a Vargas [3]-, es decir un gobierno que despliega un programa sustantivo en el plano social, económico, a nivel nacional e internacional, pero se impulsa desde el poder y no concreta sus esferas participativas.
Ese régimen se sofocó y, cuando eso sucedió, para mantenerse en el poder, debió capitular y aceptar el neoliberalismo, al hacerlo abrió la puerta a la monumental degradación social que creó las condiciones para las revueltas que se expresan ahora. Entonces, es el neoliberalismo, puesto en marcha por las mismas gentes que en los orígenes se habían opuesto a él y que luego se rindieron, que provoca la actual situación.
Pero, frente a esto ¿en qué se apoyan los imperialistas? Se afirma que el llamado Ejército Libre de Siria está conformado por desertores, pero eso es una mentira, quizás haya unos tres desertores, pero en realidad está compuesto por mercenarios, la gran mayoría no son sirios, son turcos de la región de Antioch, son mercenarios de Al Qaeda, de Afganistán, de no sé dónde, apoyados por losHermanos Musulmanes locales.
¿Cuál es su programa? Lo han proclamado: emplearon el término ‘moler’ a los cristianos, a los alauitas, a los chiitas, a los drusos, es decir, a la mitad de la población, ¿es esa la democracia que Occidente sostiene? El objetivo es destruir Siria.
Ahora bien, afortunadamente, esas fuerzas están muy aisladas, porque el verdadero movimiento de oposición, es decir, el movimiento popular espontáneamente democrático y progresista del pueblo, nunca quiso solidarizarse con ellos, pero sigue ahí, de todas formas.
IL: En ese contexto, ¿cómo vemos las fuerzas de resistencia locales, por un lado, cual es el papel de la institucionalidad regional, por ejemplo, la Liga Árabe? Y, por otro lado, ¿cómo se expresan las fuerzas de la izquierda, visto desde afuera estas no parecen muy fuertes?
SA: La liga Árabe ya no existe -como la ONU- han puesto la mano en ella. La Liga Árabe es el Emir de Katar, no tiene presencia regional, además, los otros países se muestran tan débiles frente a sus propios movimientos, que ya no quieren involucrarse, ni siquiera, en una política regional.
Por otro lado, no vemos una presencia fuerte de la izquierda. Se la ve y no, es muy difícil.
Voy a tomar el caso de Egipto. Podríamos decir que hay dos bloques, o más bien un movimiento y un bloque.
El movimiento está compuesto de seguidores muy diversos: hay jóvenes politizados, que tienen una simpatía espontánea por la izquierda, porque se rebelan contra el sistema social, fundamentalmente, y contra el sistema policial, pero no solamente contra lo policial no democrático, sino contra el sistema.
Está también la izquierda radical tradicional local, de línea comunista –en el caso egipcio no tenemos otra–, que ha sido mermada por 40 años de represión, pero que ha mantenido una autoridad moral fuerte, así como una gran capacidad intelectual, y ello aún sin contar con la más mínima organización, ni la capacidad de impactar en términos de movilización política.
El nuevo Sindicato Obrero Independiente, que es muy fuerte dentro de la tradición sindical egipcia, siempre ha sido, por su parte, un sindicato que llamamos pro–comunista, se puede dar la definición que se quiera a este último término, quiero decir siempre tendiente a la izquierda.
Con la aceleración de las expropiaciones a pequeños agricultores, agudizada con el neoliberalismo, emergió también un Movimiento de resistencia de los Pequeños Agricultores, que es un movimiento poco político, en el sentido que resisten localmente, se organizan, son muy fuertes, pero su propuesta se circunscribe a proponer una ley que impida la expropiación.
Existen igualmente una serie de movimientos sociales articulados alrededor de reivindicaciones de derechos, de mujeres, de democracia, etc. Estos movimientos no cuestionan necesariamente el capitalismo, ni siquiera a sus manifestaciones en Egipto, su grado de análisis de la naturaleza del sistema contra el cual se están manifestando es muy superficial, según ellos, es un sistema socialmente innoble y políticamente antidemocrático, pero apenas empiezan a cuestionarlo.
Frente a esto, está el bloque reaccionario, conformado, principalmente, por el alto mando del Ejército, y los Hermanos Musulmanes, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos, y cuando decimos Estados Unidos quiere decir también Europa en los tres minutos que siguen, y “los grandes demócratas del golfo”, es decir el emir de Katar y el rey de Arabia Saudita, para ellos la estrategia es convocar a elecciones, lo más rápido posible, de tal modo a lograr una mayoría islámica en el parlamento y proseguir con la misma alianza fundamental, del alto comando del ejército y los Hermanos Musulmanes, que ya eran aliados, en la época de Saddat y de Mubarak.
Pero en Egipto, hay dos legitimidades, la legitimidad de las urnas, de las elecciones, que no es muy fuerte en la conciencia política, y la legitimidad de la ‘calle’. El pueblo egipcio dice que el parlamento electo es el parlamento del dinero y el parlamento del pueblo es el de la calle, es decir son los movimientos y la lucha.
Dicen también que si hemos vivido 60 años sin un parlamento, podemos vivir otros 5 años más sin él. Lo importante no es el parlamento, sino la lucha social y política. Por lo tanto, hay dos legitimidades: la pequeña legitimidad del parlamento y la legitimidad del movimiento. En Egipto, esto es muy visible y lo será cada vez más, en el sentido de que el conflicto va a agravarse, y se agrava todos los días.
En Siria, es verdad que la izquierda es menos visible. Es menos visible porque el sistema en el poder sigue detentando el control aparente de la calle, entonces el movimiento popular no quiere que lo asocien ni con la intervención extranjera ni con los Hermanos Musulmanes, pero tampoco quiere ser prisionero del régimen, entonces, es muy difuso. La iniciativa, desgraciadamente, la tienen Bashar Al–Assad y el régimen. Es decir, ¿llegarán a comprender, en algún momento, que no pueden enfrentarse a las agresiones imperialistas si no cuentan con el apoyo de su pueblo? Y no pueden obtener el apoyo de su pueblo usando la fuerza policial. Deben salir, si no del capitalismo, al menos del neoliberalismo, para lograr restablecer la redistribución, la generación de empleo, etc.
IL: En este contexto, con ese monumental aparato de control instaurado en el sistema mundial, ¿Hay posibilidades de desconexión?
SA: China se desconecta de forma sutil. En su caso, la desconexión no está marcada por una caída en sus exportaciones, por el contrario, está asociada a un crecimiento de su parte en las exportaciones a escala mundial, tenemos, entonces, la apariencia no de una desconexión sino de una conexión profunda. Pero, en realidad, detrás de una apariencia de ‘integración’ -asociada a la venta juguetes de mala calidad, etcétera, etcétera-, está una desconexión en el ámbito tecnológico, es decir, es verdad que toman de otros y aprenden, pero muy pronto desarrollan por sus propios medios.
Asimismo, ¿Cuáles son las relaciones de China con el capital monopolista? Van a China buscando ganancias a corto plazo y saben que es a corto plazo porque los chinos les imponen tres condiciones: 1. Estar asociados al capital privado, y aun cuando es privado es controlado por el Estado, 2. No utilizar solamente mano de obra, sino también cuadros técnicos chinos que van a aprender no en el ámbito administrativo sino en el tecnológico y 3. En cuanto han captado los conceptos tecnológicos, el capital les es reembolsado, los despiden, se van del país, la iniciativa pasa a ser china y la desarrollan ellos mismos. Eso es desconexión, pero una nueva forma de desconexión. Es eso lo que desconcierta al sector monopólico
IL: En América Latina, se habla de desneoliberalización, hay procesos de cambio en marcha, incluso algunos de los gobiernos expresan solidas críticas al capitalismo, a la vez que se plantea el Socialismo en el Siglo XXI, el Sumak Kawsay, y otros. Se habla también de desconexión ¿Cómo percibe esta posibilidad concreta?
SA: No conozco lo suficiente sobre esta experiencia latinoamericana, pero todo lo que esté encaminado en este sentido, tal como acaba de plantearlo, merece que lo examinemos muy de cerca y de manera seria y optimista, porque creo que la desconexión es un proceso en el que es necesario conjugar iniciativas de bases diversas, que se manifiestan desde múltiples condiciones concretas.
La desconexión no proviene de un dictador iluminado que imponga esta iniciativa y la ponga en marcha, se trata de un cambio estratégico, que involucra al Estado en un proceso de distanciamiento con los intereses de los monopolios imperialistas, y de reorientación hacia enfoques de un desarrollo con autodeterminación.
Hay que analizar los procesos Latinoamericanos muy de cerca, con la máxima simpatía, pero al mismo tiempo con mucho rigor. Hay que reconocer la importancia de planteos tales como los de los intercambios Sur/ Sur, el ALBA, la moneda común, el Sucre, pero, al mismo tiempo, creo que tenemos que ser rigurosos: ¿nos estamos moviendo al mismo ritmo que el desafío?.
Un ejemplo es el de la dolarización en Ecuador, donde el fracaso de la gestión de la moneda nacional durante el neoliberalismo fue tal, que el pueblo que fue la víctima, ahora prefiere el dólar -que da una cierta estabilidad a los precios y a los salarios- antes que el retorno a una moneda nacional. Comprendo muy bien este argumento, pero es uno que no tiene futuro. Sin una moneda nacional, el margen de gestión de las opciones económicas es muy limitado, por lo tanto, se debe contar con una estrategia a más largo plazo.
A la vez, el Sucre, la moneda conjunta y común, no puede llegar a ser eficaz si no se fundamenta en una gestión aceptable de cada una de las monedas nacionales.
IL: En la Latinoamérica de cambio, está en curso el diseño de una propuesta de nueva arquitectura financiera, también países como el Estado Plurinacional de Bolivia y Ecuador se definen como unos de ‘diversidad económica y productiva’, el último propone incluso un sistema económico popular y solidario, ¿es viable pensar en economías alternativas, tomando en cuenta, por ejemplo, que podrían haber o hay ciertas formas de intercambio que no están articuladas al mercado o al sector financiero?
SA: Creo que una perspectiva económica de este tipo, con economías locales, diversas, cimentadas, en diferentes niveles, sobre los principios de colectividad y solidaridad −más que sobre la competencia−, se fundamentan en principios muy sabios y deseo que esto progrese.
Pero, ¿podrán prescindir de una gestión macroeconómica nacional y por lo tanto de una moneda? No lo creo posible. No creo tampoco que la economía sea un ensamblaje, porque podría ser recuperada mediante el discurso en torno a la ‘gestión’, yo la llamo de ‘gestión de la pauperización’, la reducción de la pobreza, mediante el desarrollo de la sociedad civil, etc. El conocido discurso estadounidense sobre eso.
No podemos obviar los escalones nacionales, los niveles del Estado. Son necesarias políticas nacionales y quien dice política nacional, dice, entre otros, -pero no solamente-la gestión de los instrumentos monetarios. El Estado precisa dar crédito para infraestructura, dar apoyo a las economías locales, repensar muchas de las respuestas que da a los problemas sociales: educación, salud, derechos, vivienda, etc.
Procuro, no obstante, ver esto con la máxima simpatía porque las intenciones parten de visiones progresistas, sabiendo además que estas iniciativas enfrentan serias oposiciones o resistencias internas y externas, como sucede con el Banco del Sur que tiene obstaculos por el escaso compromiso brasileño.
IL: A tono con los planteos de soberanía, se están posicionando el Latinoamérica propuestas de descolonización, esto fue patente por ejemplo en la inauguración de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños –CELAC-, ¿Son estas unas iniciativas de desconexión? ¿Están presentes estas tendencias en África?
SA: América Latina es un continente colonizado por poblaciones venidas de la costa Ibérica y de otras partes de Europa. Hubo una masacre de los pueblos indígenas, pero afortunadamente sobrevivieron, pues el genocidio no fue ‘consumado’ como ocurrió en Estados Unidos. Ulteriormente, en la historia de América Latina hubo una suerte de recolonización interna y los movimientos independentistas en el continente, aun cuando han sido glorificados en el liderazgo de Bolívar fueron, fundamentalmente, movimientos de criollos, y no de autóctonos.
El primer país donde hubo un cambio cualitativo fue México con la revolución de 1910. Hubo un triunfo de la masa campesina indígena, que obligó al país a asimilar con gran fuerza la existencia de los pueblos indígenas. Hubo un proyecto análogo en Perú en los años 20 y otros siguieron. Ahora hay un renacimiento de todo eso y creo que es importante y positivo. La América andina, y Brasil a su manera, han hecho conciencia de que que no están en América Latina, pues su nombre debería ser América India, Africana y Latina, es un nombre un poco largo, pero refleja la realidad diversa de sus componentes. Pero atencion, la diversidad de estos componentes podría ser utilizada para un resquebrajamiento sin fin.
La historia es diferente en África, allí no usamos el término ‘indígena’, porque ese era el término utilizado por el adversario para designarnos. Nosotros decimos que todos somos indígenas.
Entonces, los Estados son lo que son, yo no soy un fanático de las fronteras – Estado, tal como fueron fundados, son un producto de la historia, pero ya están allí; en ciertos casos, se habla de naciones, aun cuando se trate de naciones plurinacionales, como Bolivia y Ecuador, pero existen, es un hecho; insistamos entonces en las cercanías, y sobre todo en los intereses comunes, en las similitudes, más que en las especificidades.
Enfaticemos, sobre todo, en las convergencias y los intereses comunes más que en la diversidad en sí misma. Porque el adversario toma la diversidad y la transforma en división. Y nosotros debemos construir un frente común con elementos diversos. Más que nada, haciendo énfasis en un futuro común.
IL: En América Latina la diversidad está al centro de las redefiniciones actuales. El Sumak Kawsay / Buen Vivir, por ejemplo, posiciona un horizonte de largo alcance, que se levanta desde concepciones de diversidad, y más aún de ‘diversidades’, desde una perspectiva muy distinta a la concepción liberal, que la concibe desde una perspectiva mercantil…
SA: El capitalismo liberal, el capitalismo en general, socializa a través del mercado, es decir que tanto el pobre y orgulloso indígena, como el pequeño burgués de origen español, ven el mismo programa tonto en televisión, anhelan los mismos productos, etc. Estamos a favor de una socialización democrática. Este tipo de socialización se enriquece de la diversidad, mientras que la socialización del mercado la empobrece y la convierte en folklore sin importancia, la convierte en nada; todo gira en beneficio de una falsa individualidad.
La socialización democrática es una frase linda y simpática, pero es difícil de aplicar, pues acarrea el reto de articularla a objetivos comunes, y la gran oportunidad histórica presente, en este momento, apela a una respuesta audaz, a una radicalización de las propuestas, que permita a los pueblos no solo defenderse y pasar a la ofensiva, sino también construir un futuro.

Wim Dierckxsens La Gran Transición hacia una nueva civilización





Introducción

ALAI AMLATINA, 05/05/2015.-  Una propuesta alternativa al neoliberalismo es más estratégica en la medida en que enfoca la contradicción fundamental en la racionalidad existente. Para orientar la racionalidad alternativa a largo plazo, se requiere que la contradicción fundamental se haga visible. Ello se traduce en la incapacidad de desarrollar las fuerzas productivas bajo las relaciones de producción existentes. En la racionalidad económica actual, el capitalismo ha llegado al momento histórico en que es imposible re-vincular la inversión con la producción en forma rentable. En otras palabras, bajo la racionalidad económica y las relaciones sociales de producción existentes, ya no es posible un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. Esta contradicción se torna cada vez más visible en la actualidad ante el frustrado proceso de solucionarlo.

Límites en la obsolescencia programada de la tecnología

La transnacionalización del capital a partir del llamado ‘outsourcing’ no se dio tanto debido al aumento en el costo de la fuerza de trabajo, como suelen plantearlo las tesis neoliberales. La obsolescencia programada de la tecnología empleada en las empresas ha contribuido más al proceso de outsourcing que el propio aumento en el costo de la fuerza laboral. El discurso neoliberal solo habla del elevado costo laboral ya que no conviene señalar el otro. Para poder ´sobrevivir´ en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (esencialmente edificios y maquinaria) que emplea en sus empresas para poder obtener así la tecnología de punta del momento. La tendencia anterior ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta y principos de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para la propia relación de producción vigente. 

Es a partir de ese momento que termina, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia un capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo. Este fenómeno dio sus primeros síntomas en EEUU. A principios de los años setenta,la baja de la tasa de ganancia se dio también en Europa atribuida erroneamente a la crisis del petróleo. Es a partir de entonces en Occidente que el capital tiende a la financierización de la economía evitando el factor trabajo. No era aún el caso de Japón. Acortar la vida media útil de la tecnología era política oficial en Japón en los años setenta y ochenta. La meta fue alcanzar una posición de vanguardia en materia tecnológica. El país efectivamente llegó a ser campeón mundial en reemplazar capital fijo ‘viejo’ por otro más ‘moderno’. Durante los años ochenta Japón fue considerado ‘el milagro económico’ que iba a conquistar el mundo. La realidad fue que la tasa de ganancia bajó aún más de prisa que en Occidente dejando al país en una recesión de la cuál aún hoy no ha salido. El Estado japonés ha buscado inyectar en la economía endeudándose a lo interno como ningún otro y acumula actualmente una deuda soberana equivalente al 500% de su PIB. Existía la esperanza que tarde o temprano llegara un nuevo ciclo económico. Japón sufre una recesión tras otra. La recuperación no ha llegado ni llegará.

Límites de una renta monopólica sobre el conocimiento

Acortar la vida media útil de la tecnología fomenta entonces una baja en la tasa de ganancia. A partir de los años ochenta en Occidente el capital procura evitar bajar la vida útil de la tecnología mediante toda clase de patentes. El ‘outsourcing’ de capital productivo hacia países periféricos se ve acompañado de toda clase de monopolios basados sobre los derechos de propiedad intelectual. El desarrollo de y el monopolio sobre el conocimiento se concentraba en la casa matriz de las transnacionales. Este monopolio junto con el bajo costo de la fuerza de trabajo en los países emergentes debía evitar la baja de la tasa de ganancia en la economía real.

Patentar el conocimiento significa vivir de la renta monopólica sobre el conocimiento. Es una forma parasitaria y temporal de realizar una renta improductiva propio a una fase senil del capitalismo. A mediano plazo también, la política de patentes no garantiza una tendencia al re-alce de la tasa de ganancia. Cada vez más patentes suelen tener aplicación alguna en el ámbito productivo. En tanto que los costos de Investigación y Desarrollo suelen a incrementarse sin encadenarse con el ámbito productivo, estas inversiones se tornan improductivas. Con ello cada vez más costos de Investigación y Desarrollo han de ser transferidos al producto o servicio, acentuando más bien la tendencial caída de la tasa de ganancia transnacional. Las innovaciones y la economía de conocimiento pueden desarrollarse más en los países centrales, pero las innovaciones aplicables al proceso productivo suelen desarrollarse cada vez más en los lugares donde se encuentran las plantas productivas, es decir en los países emergentes y en primer lugar China. La renta monopólica sobre el conocimiento, entonces, tampoco tendrá un carácter duradero.

La política de patentes en cada vez más áreas productivas junto con el ‘outsourcing’ hacia China ha brindado una solución durante varias décadas. La contradicción básica no solo no se ha resuelto en los países centrales sino que más bien esta contradicción tiende a mundializarse, pues, al generalizarse el sistema de patentes en más sectores y países emergentes, la contradicción se torna cada vez más global. En la actualidad los BRICS como conjunto se vislumbran como paises emergentes y China como el nuevo ´milagro económico´. La expectativa colectiva era, y para muchos sigue siendo, que el país, como actual taller del mundo, triunfará como el nuevo líder mundial capitalista. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la tasa de inversión de China se acerca al 50% del PIB. No es posible colocar ese capital fijo solo en la ampliación y diversificación de la economía real. Las nuevas inversiones se orientan, entre otras cosas,  cada vez más al reemplazo de capital fijo (tecnología y edificios) obsoleto por otro más moderna. 

China como último bastión del capital productivo

La actual política de China es la sustitución de tecnología foránea (transnacional) por otra nacionalmente desarrollada. En el año 2013 no menos de 629.612 patentes fueron publicados en China, 200 mil más de lo que EEUU publicó en el mismo año. Una publicación de ´World Intellectual Property Indicators´ del año 2014 reportó que el 32% de los 2,57 millones de patentes registrados mundialmente correspondían a China y para 2014 se esperaba una cifra aún mayor. China lo considera como su estratégia para llegar a ser un gran jugador mundial en los sectores de innovación tecnológica, aunque al mismo tiempo implica una tasa de crecimiento a la baja y una alza permanente en los costos de producción manufacturera del país. En resumidas cuentas, en China la tasa de ganancia del capital productivo también tiende rápidamente a la baja (Vea, Neil Wilkof .  China's patent targets for 2020: what do they say about China and the rest of us?, www.ipkitten.blogspot.com).

    [Gráfico: Aplicación de patentes en cinco oficinas principales]

[para visualizar los gráficos, ver la versión en el sitio Web: 

La tendencia a la baja de la tasa de ganancia en el ámbito productivo en China se está dando a partir de una veloz sustitución del capital fijo. Si a esto le agregamos un costo ascendiente en la mano de obra que demanda una fuerza de trabajo cada vez más preparada. En China había 9.4 millones de estudiantes aplicando para la educación superior en junio de 2014. De la población en edad de estar en la educación superior (150 millones de personas contra 32 millones en EEUU), más del 20% (contra 42% en EEUU), o sea 30 millones de jóvenes (el doble de EEUU) estaban en un programa de educación superior en 2014. La mayor cobertura de la salud es consecuencia de este estado de desarrollo.  

    [Gráfico: China, matrícula de estudiantes en la educación secundaria]

    [Figura: Cobertura de salud y seguro de vejez en China]

Se repite la historia de Japón de hace unas décadas. Un planteamiento que a mediados del siglo XX ya hacía Keynes era abandonar las patentes y que se declare la propiedad intelectual como patrimonio de la humanidad. La ocasión de reivindicarlo e impulsarlo se presentará con la Gran Depresión del Siglo XXI en marcha. Al acabar con los patentes se acaba la competencia a partir de diferencias tecnológicas existentes entre empresas y regiones. La tecnología ya no marca la diferencia competitiva. Con ello se agotan también en buena medida las posibilidades de realizar una plusvalía relativa. El único modo de competir a mediano plazo será a partir de la fuerza de trabajo más barata por regiones. 

Dadas las limitaciones de absorción, la rentabilidad del capital ha ido disminuyendo de manera constante. El capital comienza a buscar áreas de inversión alternativas con mayor tasa de beneficio con un carácter más especulativo. Se dan inversiones a gran escala en proyectos (edificación masiva) de segundas casas sobre todo que tienen un carácter más especulativo. Al quedar vacíos (barrios enteros de edificios), estas inversiones  no encadenan con la economía real. Hay crecientes inversiones sin encadenamiento posterior con la economía real de China, lo que presiona la tasa de crecimiento económico hacia abajo. La burbuja inmobiliaria se puede observar con el creciente número de edificios y grandes torres vacías sin terminar que difícilmente encontrarán dueño. Los precios de los inmuebles han caido en China en 66 de las 70 ciudades más grandes de acuerdo con la Oficina de Estadisticas Nacionales del país. En el año 2014 los precios de inmuebles cayeron en un 7.6%. Es difícil juzgar la gravedad de la burbuja inmobiliaria en China, pero una cosa es cierta, cuando también observamos el carácter especulativo en la bolsa de valores de Shanghai, parece ser es cuestión de tiempo para que la historia japonesa se repita en China. (Vea, Duncan Hewitt, Record Fall In Property Prices Brings More Bad News For China's Slumping Real Estate  Market, http://www.ibtimes.com , 18 de marzo de 2015; Yu Yongding, China y su adicción por la inversión, http://prodavinci.com). 

     [Grafico: Bolsa de Shanghai: Ingresos marginales en miles de millones de RMB]

Inminente descenso en el crecimiento económico de China

En 2014, China reportó una tasa de crecimiento de algo más de 7%, la más baja en 24 años. Esta cifra, en la opinión de Kurt Cobb, es claramente sobreestimada. Cuando se observa la tasa de crecimiento en el consumo de electricidad, que solo creció en un 3.8%, la tasa real resulta ser probablemente bien más baja. El consumo de electricidad es un factor más confiable para medir la evolución del crecimiento económico del país. Incluso Li Keqiang, el primer ministro de China, confía más en este indicador. Históricamente, el consumo de electricidad y el crecimiento económico han sido muy paralelos: para un crecimiento en el PIB se solía requerir un aumento de 1.09% en el consumo de  electricidad. Una tasa de crecimiento de 3.5% resulta por lo tanto más probable. Según datos preliminares de 2015, el consumo de electricidad de febrero bajó 6.3% respecto del mes anterior y en marzo mostró otro descenso de 2.2%. En otras palabras, el crecimiento económico de China sigue hacia la baja (Vea, Kurt Cobb, Chinese energy figures suggest much slower growth than advertised, www.resilience.org. Los datos de transporte de carga muestran una tendencia semejante (Graham Summers, The Black Swan 99% Of Analysts Don’t See Coming, 1 de mayo 2015, http://www.gold-eagle.com

    [Gráfico: China: Consumo de electricidad 2009-2014]

    [Gráfico: China, transporte de carga por ferrocarril 1991-2013]

No solo las economías más avanzadas parecen estar ante la imposibilidad de volver a reconectarse con el ámbito productivo debido a una tasa de ganancia cada vez más a la baja, sino también parece ser el caso de países emergentes y al menos ya bien patente para el caso de China. En la opinión de Jeremy Warner, la respuesta para sostener la demanda por otro tiempo más ha sido el endeudamiento continuo. Uno tras otro gran banco central se ha visto forzado a imprimir dinero sin respaldo, aumentando el crédito a tasas de interés cero. Primero vimos en 2008 la política de expansión monetaria en los EEUU, luego siguió el Banco de Inglaterra, después el Banco de Japón y más recientemente el Banco Central Europeo. Ahora incluso el Banco Popular de China considera aplicar la misma política de comprar sus propios bonos para emitir dinero sin respaldo.  Lo anterior levanta una pregunta más de fondo, de acuerdo a Jeremy Warner, los bancos centrales parecen no tener otra respuesta para aumentar la demanda o para elevar la productividad del trabajo que endeudándose. Una corrección masiva que desembocará en la Gran Depresión del Siglo XXI será su resultado inevitable (Jeremy Warner, Negative interest rates put world on course for biggest mass default in history). 

A partir de lo anterior difícilmente podrá esperarse un resurgimiento del capitalismo productivo en los países centrales y probablemente ni en los países emergentes. La pregunta siguiente es ¿será que estamos presenciando una crisis sistémica? Es nuestra opinión que hemos llegado a los límites de lo posible de acortar la vida útil del capital fijo. Ha sido y seguirá siendo la causa última en la baja de la tasa de ganancia en el ámbito productivo, sea donde sea. En la opinión de Jorge Beinstein, los poderes periféricos tales como los BRICS no tienen mayores posibilidades de reordenar, en el sentido burgués del término, la economía real en el mundo (Vea, Jorge Beinstein, El capitalismo, la violencia y la decadencia sistémica). 

Aumento de la edad media del capital fijo en los países centrales

Con la migración de capital productivo transnacional hacia los países emergentes, la vida media de la tecnología se ha alargado en los países centrales. De acuerdo con un estudio de Sonders, ´Corporate America's capital equipment is getting old´( www.businessinside, 30 de abril de 2014), la vida media del capital fijo (maquinaria y edificios) de las corporaciones norteamericanas en 2012 superó los 22 años, cifra superior a lo que lo que fue su edad media en 1962, o sea, 50 años antes. La edad media de la maquinaria industrial en EEUU superó los diez años y con ello está incluso por encima de valores ya alcanzados en 1938, o sea hace 75 años, según informa James Hagerty. En el gráfico abajo se observa que la maquinaria ocupada en la industria japonesa hacia fines del siglo XXI ya era 5 años más vieja que a principios de los años setenta.

     [Gráfico: Edad media del capital Fijo (equipo) Japón 1970-1998]

Con ello, el ciclo de reproducción del capital se alarga, baja el costo tecnológico a transferir al producto de consumo final, contrarrestando la baja a la tasa de ganancia en el sector de bienes de consumo. Lo anterior se daría si se tratara de una economía cerrada. Sin embargo, al operar en una economía abierta la competencia simultánea de empresas transnacionales desde los países emergentes, hace que la tasa de ganancia en Occidente tiende más bien a la baja. El cierre de fronteras brindaría nuevas oportunidades. Lo anterior sugiere que probablemente estamos ante una nueva era de proteccionismo.

Al alargarse la vida media del capital fijo, también baja su demanda, es decir, hay una menor inversión y acumulación autóctono en el sector tecnológico norteamericano. Lo anterior no es solamente un fenómeno en EEUU, sino también en la Unión Europea y Japón. Alargar la vida media de la tecnología solo es posible con acuerdos y controles mundiales y esto a su vez es posible solo cuando ya no hay posibilidad de acortar la vida media de la tecnología a nivel mundial. Desde hace tiempo la demanda efectiva de tecnología en el Norte se está reduciendo y con lo que está sucediendo en China parece que estamos acercándonos al momento que sea un fenómeno mundial (Vea, JAMES R. HAGERTY, U.S. Manufacturing Is Rolling on Aged Wheels, 3 de setiembre de 2014, http://www.wsj.com y Christian Odendahl, More investment, for Germany’s sake, 13 de junio de 2014, http://www.cer.org.uk ).

    [Gráfico: Inversión bruta en maquinaria y equipo % del PIB]

Acerca de un nuevo Keynesianismo militar

Alargarse la vida media de la tecnología solo es posible con acuerdos y controles mundiales y esto a su vez solo es posible cuando ya no hay posibilidad de acortar la vida media de la tecnología a nivel mundial. Con lo que está sucediendo en China parece que estamos acercándonos a este momento. Alargar la vida tecnológica constituye una tendencia irreversible en la baja de las ventas y ganancias en el sector de bienes de producción. Este sector, en otras palabras, perdería dinamismo económico. La respuesta lógica será el abandono paulatino del capital en el sector tecnológico y su fuga hacia la economía militar y o hacia la economía especulativa, como ya hemos estudiado en otros textos. El llamado ´keynesianismo militar´ en una economía en recesión, sin posibilidad de retorno rentable al ámbito productivo, acentuará más bien la recesión en vez de constituir una salida a mediano plazo. Solo en el caso de China el Keynesianismo militar podría ofrecer una cierta salida a la recesión, siempre y cuando conquiste la hegemonía mundial en el campo militar a como lo hizo EEUU a partir de la segunda guerra mundial y los Acuerdos de Bretton Woods. Esta aventura es muy riesgosa. Si bien China ocupa en este momento el segundo lugar a nivel mundial en gastos militares, apenas gasta la quinta parte de EEUU y muestra un gasto levemente superior al de Arabia Saudita que supera incluso en este aspecto a Rusia.

    [Gráfico: Los cinco países del mundo con mayor gasto militar en 2014]

Un ‘New Deal’ a escala global

En un momento en que su crecimiento económico ha comenzado a disminuir y que varias burbujas podrán estallar en el futuro cercano, China, no ha elegido estimular su economía en primer lugar a través del gasto militar. Lo que China busca es el paso de un mundo occidental a un mundo global liderado por China con un keynesianismo de otro tipo. Lo que China ha puesto en marcha es otro proyecto a escala global con la creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (BAII). Habiéndose convertido en la fábrica del planeta, el poder económico de China (y de las transnacionales) no es el tamaño de su país, sino el del planeta en su conjunto. En términos del informe de GEAB de abril de 2015, su determinación de construir una nueva Ruta de la Seda parece más afín a un New Deal que al intento - peligroso - de imponerse mediante un complejo industrial y militar como el número Uno del mundo. 

Lo que procura China de esta forma es consolidar Eurasia como una sola economía. De lograrlo obtendría la hegemonía en el mundo por sobre EEUU. Los europeos se apresuran a aceptar la invitación de China de participar en el BAII (con Londres en primer lugar, seguido por París, Roma y Berlín). Incluso Israel, que ha sido cortejado por el BAII, durante las negociaciones entre EEUU e Irán que no eran del gusto del país. EEUU (Wall Street) y Japón son los grandes ausentes del BAII. De acuerdo al informe GEAB, los BRICS han creado las condiciones para reinventar un sistema monetario internacional multi-monetario, los mercados financieros verdaderamente globales, los bancos multi-polares o mundiales como el Banco BRICS y la infraestructura del Banco Asiático de Inversiones 

Es un verdadero New Deal que los chinos están ofreciendo, pero esta vez es global. El presidente chino, Xi Jinping, presentó oficialmente la nueva «Ruta de la Seda», en la Conferencia Económica el 28 marzo de 2015, frente a dieciséis Jefes de Estado o de Gobierno y más de cien ministros de 65 países. Todos estos países que han decidido unirse al BAII impulsado por China. Los 65 países juntos representan 4,4 mil millones de personas, es decir, el 63% de la población mundial estaría involucrada por la nueva Ruta de la Seda. El capital inicial es de 100 mil millones de dólares (la mitad capital chino) y se espera que muchos otros países se apunten a este proyecto. 

China tiene no solo la necesidad sino también la oportunidad, con este megaproyecto de la «Nueva Ruta de la Seda», de diversificar sus activos e invertir parte de sus gigantescas reservas de divisas que ha acumulado en el comercio con EEUU. La Ruta de la Seda implica una inmensa infraestructura de carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y puertos y busca integrar Eurasia como una sola economía, a través de fuertes inversiones en infraestructuras. El objetivo es conectar a China con Rusia, Europa, África y hasta Oceanía y fomentar el comercio. La ruta de la seda terrestre tiene como punto inicial el oeste del país y atravesándolo en su conjunto. El centro de la ruta de la seda será la capital de XinJiang (la provincia musulmana de China situada en el oeste). Desde Ürümqi habrá una conexión con Kazakstán, Kyrgyzstan, Uzbekistán y quizás Afganistán e incluso Irán. Desde Turquía llegará también a Rusia y Europa. En el continente europeo, está prevista una línea de ferrocarril de alta velocidad desde Bulgaria hasta la provincia de XinJiang en el oeste de China. La inversión estimada sería de 150.000 millones de dólares y se espera que esté funcionando para 2030 (Vea, Informe GEAB, abril 2015)

    [Mapa: La Ruta de Seda]

China también prevé un proyecto de alta velocidad similar entre Moscú y Beijing -de 7.000 kilómetros de distancia- que costará en torno a los 230.000 millones de dólares y que reducirá el trayecto en tren, entre las dos capitales, de seis a dos días. Una tercera ruta, también de ferrocarril unirá a Laos, Tailandia, Malasia y Singapur con China, por un coste de 75.000 millones de dólares. La Ruta de la Seda Marítima (Maritime Silk Road) que conectará a la costa este de China con Europa pasando por el mar del sur de China y el Océano Indico. (Vea, Nikolaus Jilch, ¿Qué es el proyecto económico de la Ruta de la Seda de China?, 17 de abril de 2015, www.oroyfinanzas.com). 

¿Endeudamiento global hasta cuándo? 

El impacto de un proyecto keynesiano de esta índole depende, en última instancia, de su encadenamiento posterior con la economía. En la fase de su construcción los proyectos generan empleo y estimulan la actividad económica. La base de su financiamiento suele ser el crédito. Si estas rutas se concluyen han de estimular la economía. Las expectativas políticas de construir rutas ferroviarias de alta velocidad son muy altas que conducirán a un fuerte desarrollo económico. Una revisión de la literatura al respecto y los resultados empíricos que presentan revelan lo contrario, a menudo y sobre todo para trenes de alta velocidad entre ciudades, señalan que el despilfarro de recursos es el resultado final. Estas inversiones son, en otras palabras inversiones improductivas (Vea, John Preston, The Impact of High Speed Trains on Socio-Economic Activity, http://www.hsr.ca.gov ). De acuerdo a un estudio de NCPA (High Speed Rail Negative, http://debate-central.ncpa.org), los trenes de alta velocidad en China tendrían un problema adicional, debido al alto costo para el usuario común, hecho que obliga a China a subsidiarlo por bastante tiempo y tal vez para siempre. La Academia de Ciencias de China pidió al gobierno de Bejín de reconsiderar sus planes para la construcción de redes con trenes de alta velocidad. 

Es obvio que el proyecto de la “Ruta Seda” significará un mayor endeudamiento y en este caso no solo de China, sino también de todos los países que participan en ello. No solo los gobiernos buscarán crédito para este megaproyecto, sino también los bancos y la empresa privada. La deuda pública de un país no es el único componente del endeudamiento en torno a la ruta de seda. La ´deuda total´ incluye  la deuda pública, la deuda de instituciones financieras, la deuda empresarial y puede incluir hasta la deuda de los hogares que apuestan al proyecto. Entre 2007 y 2014 la deuda de China se cuadriplicó de acuerdo con los datos de un informe de McKinsey Global Institute (http://www.mckinsey.com). La deuda total de China a mediados de 2014 alcanzó los $28 billones de dólares frente a $7 billones en 2007. Comparado con el PIB del país, la deuda total de China alcanzaba 282% en 2014, un nivel parecido a la de Alemania y EEUU y la media mundial que alcanzó el 286% del Producto Mundial. La deuda total del Reino Unido y de Japón supera incluso 500%. 

Entre 2007 y 2014 la deuda global pasó de 142 a 199 billones de dólares, un aumento de 17%. Son sobre todo los países centrales donde más aumenta la deuda. La deuda de Irlanda aumentó en 170%, la de Grecia y Portugal en más de 100%, la de España en más de 70%, la de Francia, Bélgica, Holanda, Finlandia y Japón en más de 60% y la de Italia y Suecia en más de 50%. Desde 2007, la deuda pública y privada de China aumentó en 400%, o sea, se cuadriplicó. De acuerdo con los datos del mencionado informe de McKinsey, lo anterior se debe sobre todo a la burbuja inmobiliaria que podrá explotar en cualquier momento. 

El riesgo potencial del ascenso rápido de la deuda de China, que representa un tercio del aumento en la deuda global desde 2007, es el colapso en la burbuja inmobiliaria. McKinsey calcula que si la mitad de los préstamos relacionados con el mercado inmobiliario serían incobrables y perdiesen el 80% de su valor la deuda pública aumentaría de 55% a 79% del PIB para rescatar los bancos. Lo anterior significaría una baja significativa en la tasa de crecimiento del país, lo que a su vez implica más endeudamiento como se manifiesta en el megaproyecto de la ´Ruta Seda´. 

El endeudamiento se torna el instrumento único para la acumulación. La investigación académica muestra que endeudamiento suele estar asociado con un menor crecimiento económico y altos riesgos de crisis financieras. Las cadenas de crédito se tornan cada vez más largas con re-aseguramientos y con una distribución de riesgos cada vez menos transparentes. A partir de 2008 las corporaciones a mundial nivel han dependido casi exclusivamente del crédito no bancario, incluyendo fondos de pensiones, compañías de seguro, programas de leasing, etc., al tiempo que los préstamos bancarios se redujeron. El valor de los bonos corporativos desde 2007 creció con $4.3 billones de dólares comparado con $1.2 billones entre 2000 y 2007. El endeudamiento a escala mundial es requisito para continuar la economía globalizada. Con ello aumenta la volatilidad de los mercados, la fragilidad de los mercados financieros y amenaza una crisis financiera  global con profundas recesiones que pueden llegar ser catastróficos (Vea, McKinsey & Company,  www.mckinsey.com).

La inevitabilidad de otra racionalidad económica

Como vemos hasta China ha entrado en la fase de deudas y burbujas cada vez más grandes. La deuda se torna ´eterna´ y la recisión se globaliza y profundiza. La deuda global aumenta para poder sostener la acumulación del capital globalizado. Tratase de una acumulación con una recesión cada vez más generalizada. Tarde o temprano se manifestará la crisis sistémica a nivel global. En medio de esta Gran Depresión del Siglo XXI no queda, en nuestra opinión, otra solución que invertir la racionalidad económica existente, es decir la negación del Keynsianismo. 

En medio de la Gran Depresión del Siglo XXI, la opción obligada parece ser regular la vida media de los bienes de producción y de consumo duradero. Con este keynesianismo invertido, la vida media de la tecnología se alargaría bajo controles reguladores mundialmente. Con ello, el ciclo de reproducción del capital se alargaría, bajaría el costo tecnológico a transferir al producto de consumo final, elevando temporalmente la tasa de ganancia en el sector de bienes de consumo. Los costos de Investigación y Desarrollo suelen a incrementarse sin encadenarse con el ámbito productivo, es decir estas inversiones se tornan improductivas. Con ello se dará una caída de las ganancias transnacionales en este ámbito. En los países centrales habrá una des-inversión y des-acumulación y primero que nada en el sector de bienes de capital. 

Ante la evidente crisis prolongada que resulta en Occidente, la salida dentro de la racionalidad económica capitalista parece agotarse. No solo será irreversible regular la vida media en el sector de medios de producción sino también la vida media de los bienes de consumo duradero. Con ello hay una ruptura definitiva con la racionalidad económica capitalista. El resultado es que la producción se orientará cada vez menos hacia la forma del valor y más hacia su contenido. La riqueza en general se medirá cada vez menos en términos de valor y más en términos de valor de uso. Esta lógica significa sobreponer el interés social al interés privado, aunque fuese en primera instancia para salvar la racionalidad económica. Sin duda este proceso de transición se ve acompañado de fuertes movimientos sociales y políticos, tema para otro análisis.

- Wim Dierckxsens, sociólogo-economista, de origen holandés, radicado en Costa Rica. 


URL de este artículo (versión con gráficas):  http://www.alainet.org/es/articulo/169411

Simona V. Yagenova Guatemala: Protestas y Crisis política



El que no se mueve, no escucha el ruido de sus cadenas
R. Luxemburg









El 25 de abril 2015 será recordado como una fecha memorable. Más de 35 mil personas se congregaron de manera espontánea frente al Palacio Nacional exigiendo la renuncia del Presidente Otto Pérez Molina y de la Vice-Presidenta Roxana Baldetti. En la histórica Plaza de la Constitución, que ha sido testigo de miles de protestas en la historia reciente, se citaron mediante las redes sociales, hombres y mujeres de distintas clases sociales y perspectivas ideológicas políticas, para expresar su profunda indignación ante el destape del último escándalo de corrupción que involucra a las más altas autoridades gubernamentales.

El centro histórico de la Ciudad de Guatemala retumbaba con consignas, tambores, cacerolas y silbatos. La creatividad popular se plasmó en las miles de pancartas multicolores, en piñatas alusivas a los gobernantes, en mantas y canciones; la inesperada masiva concurrencia de los guatemaltecos/as asombró a los allí presentes y desencadenó una energía colectiva contagiosa de la cual ni siquiera los empresarios y personajes de ultra derecha pudieran sustraerse.

Si bien la consigna acuerpada por la mayoría convergía en torno a #Renunciaya, los carteles revelaban un hondo rechazo a la corrupción, a los partidos políticos, la oligarquía, los militares y al sistema en su conjunto. 

La espontánea protesta del 25A se asemeja a las efectuadas en años recientes en Europa, EEUU y el Norte de África, en cuanto a los mecanismos de la convocatoria difundido mediante las redes sociales (facebook, twitter, whatsup, etc.)), la participación de distintos segmentos de la clase media, el preponderante rol de la juventud especialmente universitaria, y surgir en respuesta a un detonante puntual que desemboca en una crisis política, que devela  una serie de contradicciones sistémicas largamente acumuladas. 

La difusión transfronteriza de formas novedosas de acción colectiva no surge con la globalización sino existió desde el siglo XVII según estudios realizados por  científicos sociales como Tilly, Hobsbawm, Lefevre, Tarrow,etc.  No obstante, el surgimiento de las TIC indudablemente ha potenciado la divulgación de las resistencias, protestas y rebeliones que se han desatado mundialmente en profundo rechazo a la Globalización neoliberal, y constituyen herramientas fundamentales para los movimientos sociales, permitiendo el permanente intercambio de experiencias, la construcción de agendas comunes y el impulso de campañas transnacionales.







La consigna #Renunciay fue el punto de partida de una intensa ola de adhesiones virtuales, reforzados por convocatorias específicas desde distintas facultades y grupos estudiantiles de la Universidad San Carlos;  núcleos estudiantiles de algunas universidades privadas como la Universidad Mariano Gálvez y Universidad Rafael Landivar; así como otras agrupaciones de jóvenes políticamente conservadores como el Movimiento Cívico Nacional etc., La participación masiva de los jóvenes le imprimió un carácter dinámico, creativo y novedoso a la concentración y permitiría, tal como lo se ha constatado en días posteriores, la emergencia de nuevas redes, confluencias, articulaciones e iniciativas que presionan para continuar con las movilizaciones en demanda de la renuncia de los gobernantes y ejercer las críticas contra el sistema en su conjunto. Colectivos urbanos de distinto índole se están conectando y dialogando entre sí.

La significativa participación de la clase media urbana puede considerarse inusual en la historia reciente del país. Heterogénea en composición, perspectivas ideológicas y prácticas políticas, es la clase media que ha cargado el mayor peso del modelo económico; sea por la especulación inmobiliaria, la rigidez del mercado laboral, el endeudamiento creciente, las desventajosas condiciones de crédito, las altas tasas de interés bancarios y dificultades para sostener empresas pequeñas y medianas debido a las extorsiones, inversión en seguridad privada, así como  el bloqueo sistemático por parte de los grandes capitales.  El mercado laboral es cada vez más competitivo; los jóvenes, que carecen de redes políticas o familiares que les facilitan la consecución de un empleo, simplemente no encuentran trabajos que correspondan a sus aspiraciones personales o profesionales.  Tienen que resignarse, tras años de estudios universitarios, a trabajar por salarios bajos, que no les permite desplegar sus sueños, ni les garantiza sus aspiraciones de ascenso social. La enorme brecha entre lo que ofrece el actual modelo económico y lo que en la realidad es capaz de brindar a sus ciudadanos, está generando una creciente frustración, especialmente en los jóvenes.  

La incorporación espontánea de la clase media urbana a estas protestas es novedosa, porque parece indicar, posibles cambios en su comportamiento ciudadano y político. Es de recordar, que fue precisamente su voto, el que permitió la victoria electoral del Partido Patriota, motivado por la inseguridad ciudadana e identificación con el discurso conservador. Se trata de un segmento poblacional, que es escéptico y apático ante las propuestas de cambio social, e inmerso en una dinámica de vida, que transcurre entre el consumo, la iglesia, el trabajo y las redes familiares. La vida en doble carril, la real y virtual, que permite sustraerse de la realidad circundante es más extendido en este segmento por el acceso a la tecnología, las redes, el internet, lo que a su vez la conecta con otras realidades y la mantiene informada sobre sucesos y protestas en otros lados del mundo.




Otro elemento a destacar, es que desde más o menos del 2005, se comienza a impulsar una intensa campaña mediática impulsada por diferentes corrientes de la derecha (desde los anticomunistas hasta los libertarios) para conseguir adhesiones a sus planteamientos políticos y económicos, y sumar fuerzas al rechazo a cualquier forma de protesta social, especialmente contra quienes participan en los procesos de resistencia en contra del modelo de acumulación de despojo. Esta ha sido dirigida a una audiencia amplia, pero con mayor intensidad en los círculos de la clase media, considerado un bastión político importante para el liberalismo y el conservadurismo.

Los movimientos sociales siempre han sido críticos de los medios informativos nacionales, dado que distorsionan sus planteamientos e invisibilizan sus luchas. Cuando el Grupo Albavisión de los noticieros 3, 7, 11, silenció virtualmente la magna protesta del 25A debido a su aparente vinculo con las autoridades gubernamentales, por primera vez han surgido diversas llamadas procedentes de distintos colectivos y redes de clase media, para boicotear a estas empresas de información.

El abordaje de la protesta por parte de las fuerzas de seguridad partió de una adecuada lectura del momento político. Una excesiva presencia de la policía antimotines hubiera concitado mayor rechazo y añadido tensiones, en una situación política de delicados y frágiles equilibrios. Se constató la discreta presencia de policías sin armas quienes estuvieron pacientemente inmersos en medio de los manifestantes, hasta las fuerzas antidisturbios ocultados atrás del Palacio Nacional y sus alrededores. No obstante, se reforzó de manera intencional la vigilancia mediante sofisticados equipos de filmación, presencia de fotógrafos del aparato de inteligencia y drones, que motivaron el palpable rechazo de los allí presentes y cuestionamientos de los medios periodísticos. El bloqueo de la señal que impidió el uso de los medios electrónicos en torno al Parque central, y afectó a los participantes como a los periodistas, si bien fue atribuido a un congestionamiento de las redes, escasamente convenció a la opinión pública que lo interpretó como una medida de castigo.




La concentración del 25A significa un parteagua en diversos ámbitos. Ha desencadenado una dinámica sociopolítica de movilización que no desaparecerá pronto. La necesidad de pronunciarse, de expresar la indignación e inconformidad con la realidad tal como existe, es contagiosa y muchos aún no han expresado su voz. Desde el interior de la República, comienzan a surgir protestas coincidentes, aunque pequeños en cuanto a números de participantes: Huehuetenango, Cobán, Mazatenango, Santa Cruz del Quiché, Puerto Barrios, San Marcos, Quetzaltenango y Escuintla se han sumado a las demandas de #Renunciaya. Es precisamente en los departamentos, donde los pueblos originarios y el campesinado, han librado una lucha sin tregua en contra del modelo de acumulación de despojo. Está por verse si estas dos dinámicas de protesta, la urbana impulsada por la clase media y el impulsado desde los pueblos, puedan converger en torno a objetivos comunes.

 La ocupación simbólica de los espacios públicos, las manifestaciones, actividades lúdicas, el despliegue de la creatividad popular convertido en consigna, manta, carteles y música de protesta creada para la ocasión, conecta a quienes allí participan, modifica percepciones, abre nuevas vetas reflexivas, y puede potencialmente, configurar y re-configurar demandas, que por mucho trascienden la simple renuncia de los dos gobernantes.

Las protestas en tiempos de crisis siempre se convierten en espacios de disputa e intenso debate ideológico-político. Hoy por hoy, en un contexto de crisis múltiples, indudablemente ésta será profunda y prolongada. Desde ya se perfilan posiciones muy distintas de cara a la crisis política y sus posibles salidas. Un factor que lo condiciona coyunturalmente se deriva del recién inaugurado proceso electoral, que a la luz de los acontecimientos recientes, podría sumar tensiones a un escenario político que en sí expresa importantes signos de inestabilidad.

La demanda de la renuncia del binomio si bien entusiasma a los manifestantes, cuenta con escasas posibilidades de concretarse, de no surgir nuevas evidencias que implican directamente al Presidente de la República. Las fuerzas políticas y económicas que son los pilares del modelo actual, están actuando desde una lógica de máxima defensa del sistema y difícilmente permitirían un salto al vacío.

Desde las fuerzas sociopolíticas defensores del status quo y del gatopardismo, se argumenta en defensa del proceso electoral; parten de la premisa que la dinámica de este proceso acallará eventualmente las voces de protesta, y logre el necesario reacomodo desde las elites para estabilizar la crisis política mientras surjan condiciones para una cosmética reforma política del Estado.  La izquierda partidaria, por su parte, conformada por dos coaliciones que disputarán este proceso de manera separada, apuesta a que desde sus posibles representantes en el organismo legislativo y alcaldías, se suma fuerza política para impulsar un proceso de Asamblea Constituyente que permitiría reformar el Estado en beneficio del bien común y los diferentes pueblos que habitan el territorio nacional.  Otras voces aún minoritarias, críticos del sistema de partidos políticos en su conjunto, de la oferta electoral, y de la mercantilización del proceso, y comienzan a llamar al voto nulo y demandan un profundo cambio en el sistema. De continuarse las movilizaciones ciudadanas, este posicionamiento podría lograr más adhesiones.

Mientras tanto, las protestas continúan y nuevas convocatorias están surgiendo en las redes sociales. Hay jóvenes quienes se han encadenado a las puertas del Palacio Nacional, otros recogen firmas para exigir que se suspendan las elecciones y se nombre un Presidente interino y caravanas de motocicletas recorren la ciudad con la consigna RenunciaYa. Para el día 4 de mayo 2015 algunas comunidades anuncian bloqueos de carretera; el 9 de este mes se convoca ya a movilizaciones en la capital y el 16 de mayo en todo el país promovido por una amplia convocatoria de las más diversas fuerzas sociales, pueblos originarios y movimientos.

La indignación crece en la medida en que el gobierno no ha podido administrar la crisis, en la medida en que se desnuda la corrupción, el tráfico de influencias, los negocios oscuros de los militares y empresarios, los privilegios de la clase dominante, y se visibiliza el vinculo con la desnutrición, el hambre, las muertes por enfermedades prevenibles, la pobreza y pérdida de vidas por una política de seguridad fallida. En fin, cuando emergen las causas estructurales de un modelo político y económico que atenta contra los derechos humanos, la democracia, y el futuro de una Nación.

El eco del BASTA YA retumba, conecta y podría significar el surgimiento de nuevas fuerzas socio-políticas dispuestas a enterrar el miedo, la complacencia, el acomodamiento y luchar, conjuntamente con otros y otras, por un nuevo amanecer.

Desde la Guatemala de la Resistencia y de la Esperanza
Mayo 2015